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Universidad Da Vinci

Sede Quetzaltenango

Licenciatura en Enfermería

IX Semestre

Curso: enfermería en cuidados críticos y de emergencia

Docente: Liliana Miranda

Infografía

Estudiante: Carne:

Esdras Roblero Gutiérrez 202001724


La importancia de los principios éticos y
bioéticos en situaciones criticas

La gravedad es un proceso en el cual la persona (paciente) necesita recursos


sin los cuales puede fallecer; puede ser reversible o irreversible, comprende
entidades nosológicas curables aunque no en todos los casos, al final el
paciente puede estar vivo, con secuelas o no, o fallecido.

Hasta qué punto es reversible la gravedad y hasta qué punto el actuar médico
puede influir en esa reversibilidad y en el desenlace de un enfermo, son hoy
problemas bioéticos devenidos por el avance de la tecnología aplicable a
pacientes críticos.

La gravedad es irreversible cuando los pacientes presentan enfermedades que,


bien sea por su evolución o por las complicaciones surgidas al aplicar puntajes
pronósticos, implican evolución final letal o cuando sin aplicar scores se infiere,
por el compromiso de funciones vitales o el cuadro general, un pronóstico
reservado.

Principio de beneficencia: se basa en la necesidad de no hacer daño, de


siempre hacer el bien, el personal de enfermería debe ser capaz de
comprender al paciente a su cargo, y ver al paciente como el mismo.
 Principio de la no maleficencia: se trata precisamente de evitar hacer daño,
evitar la imprudencia, la negligencia. Se debe prevenir el daño físico, mental,
social o psicológico.

Principio de la justicia: encierra en su significado la igualdad, la equidad y la


planificación; se basa precisamente en atender primero al más necesitado de
los posibles a atender; exige tratar a todas las personas por igual, sin
discriminación de raza, etnia, edad, nivel económico o escolaridad; jerarquizar
adecuadamente las acciones a realizar; hacer uso racional de los recursos
materiales para evitar que falten cuando más se necesiten.
Principio de autonomía: se define como la capacidad que tiene la persona de
tomar decisiones en relación con su enfermedad. Esto implica tener
información de las consecuencias de las acciones a realizar. El principio de
autonomía también supone respeto por las personas, tratarlas como lo que
son. El mantenimiento de la autonomía del paciente supone considerarlo capaz
para la toma de decisiones; para eso es necesario establecer una relación
interpersonal sin coacción, ni persuasión, donde prevalezcan la información, las
dudas y la consideración de los aspectos de su vida cotidiana.  El objetivo de la
información no es convencer al paciente de la propuesta que se le hace, sino
que este pueda tener más argumentos para tomar decisiones relacionadas con
su salud.

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