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Nº6– Enero de 2017 / Revista online gratuita. www.egiptologia20.

es

Los Ostraca de
Deir el-Medina

Osiris y Anubis,
¿dioses de la muerte?

Algunas pinceladas
sobre el universo
sexual egipcio

Colección egipcia
Museo Episcopal de Vic

EL EXTRANJERO EN LA
ICONOGRAFÍA EGIPCIA
Egiptología 2.0 | 1
Editorial
Os presentamos la sexta entrega de la Revista Egiptología
2.0, correspondiente al mes de enero de 2017. Iniciamos el
año, con nuevos proyectos, metas e ilusiones renovadas.
Como siempre, persiguiendo un fin común, la divulgación
de la historia y el arte de la antigua civilización egipcia.
Dirección
Moisés González Sucías Abrimos este número, con un artículo de Julio López Saco:
moibcn@hotmail.com ‘‘El extranjero en la iconografía del Egipto de la antigüedad:
sumisión y pasividad del enemigo’’. El texto aborda, como
en el interior del Egipto antiguo, el “otro” lo conformaban
Edición las mujeres, los siervos, los niños, campesinos y artesa-
Moisés González Sucías (Barcelona). nos. Fuera de la tierra egipcia, lo eran los “foráneos”, los
extranjeros, que diferían de los egipcios en el lenguaje, las
Diseño gráfico y maquetación costumbres, la vestimenta y las creencias.
David Claros Lozano
Jordi Romera Sevillano El sometimiento de los enemigos extranjeros (golpeados y
pisoteados) fue un tema común en el arte egipcio. La re-
Documentación presentación, en actitudes pasivas, de no egipcios cubría
Sara López Caiz relevantes espacios en palacios y templos, aparecía sobre
estatuas reales, mobiliario y recipientes de cosméticos.
Colaboradores Su preeminencia en el arte se debió a su rol cosmológico,
pues encarnaban el caos indiferenciado y suponían una
Sandra Pajares Sotillo
amenaza al orden. Sin embargo, los modos de represen-
Bartomeu Egea Resino tación de los foráneos no implicaban un sentimiento xe-
María Isabel Cubas Contreras nofóbico. Los extranjeros no eran, en consecuencia, me-
Laura Huertas López ramente subyugados a causa de que eran foráneos, sino
Marian Romero Gil porque su sometimiento era un requisito imprescindible
Heródoto de Halicarnaso para restablecer Maat.
Gerardo P. Taber
Aroa Velasco En nuestra sección de entrevistas, hablaremos de magia
Alexandra Bast en el antiguo Egipto, con Javier Arries, licenciado en Cien-
Hipólito Pecci Tenrero cias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid
Julio López Saco (UCM) en la especialidad de Física de la Tierra y del Cos-
Álvaro Luque Lomas mos.
Amairani Avid Nava
Alexandra Bast, nos hablará de los ostraca de Deir el-Medi-
na, conoceremos si Osiris y Anubis eran realmente los dio-
ISSN: 2444-6254 ses de la muerte, nos introduciremos en el universo sexual
de los antiguos egipcios, Sandra Pajares, nos enseñará
www.egiptologia20.es una de las siete maravillas del mundo antiguo, que que-
https://www.facebook.com/egiptologia20 dan en pie: la Pirámide Khufu, hablaremos de los inicios
https://twitter.com/egiptologia20 de la dinastía XVIII, su desarrollo histórico, y la situación
de Egipto desde finales del Segundo Período Intermedio
Egiptología 2.0 es una marca registrada. Todos hasta la expulsión de los Hiksos, desvelaremos los secre-
los derechos reservados. Esta publicación no tos de la ‘‘Señora de las Dos Tierras’’, Tausert, de la mano
puede ser reproducida ni total ni parcialmente ni de Gerardo p. Taber y Rodrigo A. Cervantes Navarro, co-
registrada o tramitada en ninguna forma ni por noceremos un contrapeso de menat conmemorativo del
heb-sed del faraón Psamético I conservado en el Museo
ningún medio sin permiso previo por escrito de la
Nacional de las Culturas de México. Conoceremos como
editorial. Egiptología 2.0 no se hace responsable se formó la colección egipcia del Museo Episcopal de Vic,
de los juicios, críticas y opiniones expresadas en recorreremos las renovadas salas del Museo Arqueológico
los artículos publicados. Nacional de Madrid, visitaremos la exposición: Khaemwa-
set. El príncipe arqueólogo y finalizaremos viajando a la
Egiptología 2.0 ha hecho lo posible por localizar Isla Sehel, donde Bartomeu Egea nos mostrará todos sus
los derechos de autor de todas las imágenes. rincones menos conocidos.
Cualquier posible omisión no es intencionada y
se agradecerá culaquier información sobre los Todo ello, junto con nuestros contenidos habituales y un
mismos. artículo especial de Álvaro Luque Lomas: ‘‘Escarabeos y
escaraboides, egipcios, egiptizantes y pseudoegipcios en
Contacto: egiptologia2.0@hotmail.com la Península Ibérica’’.

2 | Egiptología 2.0 Imagen de portada: Relieve con un grupo de cautivos nubios. Templo de Ramsés II, Abu Simbel
(Imagen: Institute for the Study of the Ancient World).
Sumario
6. Entrevistas - Javier Arries: ‘‘Algo nos llama y nos hace mirar
hacia este país, con una historia y un pasado tan fascinante.’’

12. Testimonios del pasado - Estatuas de Rahotep y Nofret.


Entrevistas - Javier Arries.
17. Historia militar - El extranjero en la iconografía del Egipto
de la antigüedad: sumisión y pasividad del enemigo.

27. Arte - Los ostraca de Deir el-Medina.

33. Religión - Osiris y Anubis, ¿dioses de la muerte?.

40. Vida cotidiana - Algunas pinceladas sobre el universo se-


xual egipcio.
Arte - Los ostraca de Deir el-Medina.
49. Arquitectura - El horizonte de Khufu.

58. Mujer en el antiguo Egipto - Tausert, Señora de las Dos


Tierras.

62. Historia - Los inicios de la dinastía XVIII: desarrollo histó-


rico, y situación de Egipto desde finales del Segundo período
Intermedio hasta la Expulsión de los Hiksos.

67. Faraones - La XXV dinastía egipcia.

75. Personajes - El destino final de Cleopatra: Hollywood. Religión - Osiris y Anubis.

80. Arte - Un contrapeso de menat conmemorativo del heb-


sed del faraón Psamético I en el Museo Nacional de las Cultu-
ras de México. Contexto histórico e identificación.

87. Colecciones - Colección egipcia del Museo Episcopal de


Vic.

90. Museos - El Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

103. Exposiciones - Khaemwaset. El príncipe arqueólogo.


Vida cotidiana - Universo sexual egipcio.
110. Hoy viajamos a... - Isla de Sehel.

113. Especiales - Escarabeos y escaraboides, egipcios, egipti-


zantes y pseudoegipcios en la Península Ibérica.

125. Novedades editoriales - Introducción al antiguo Egipto /


La Gran Pirámide. Clave secreta de la Atlántida / Esto no esta-
ba en mi libro de historia del antiguo Egipto / La tumba del Visir
Rehkmire. TT100, Vol. I.

127. Noticias - Noticias destacadas del trimestre.


Arquitectura - El horizonte de Khufu.

Mujer en el AE - Tausert. Faraones - La XXV Dinastía. Egiptología


Historia - Los inicios 2.0 |XVIII.
de la Dinastia 3
En el interior del Egipto antiguo, el “otro” lo

En portada conformaban las mujeres, los siervos, los ni-


ños, campesinos y artesanos. Fuera de la
tierra egipcia, lo eran los “foráneos”, los ex-
tranjeros, que diferían de los egipcios en el
lenguaje, las costumbres, la vestimenta y las
creencias. El sometimiento de los enemigos
extranjeros (golpeados y pisoteados) fue un
tema común en el arte egipcio.

La representación, en actitudes pasivas, de


no egipcios cubría relevantes espacios en
palacios y templos, aparecía sobre estatuas
reales, mobiliario y recipientes de cosmé-
ticos. Su preeminencia en el arte se debió
a su rol cosmológico, pues encarnaban el
caos indiferenciado y suponían una amena-
za al orden. Sin embargo, los modos de re-
presentación de los foráneos no implicaban
un sentimiento xenofóbico. Los extranjeros
no eran, en consecuencia, meramente sub-
yugados a causa de que eran foráneos, sino
porque su sometimiento era un requisito im-
prescindible para restablecer Maat.

Durante los Reinos Antiguo y Medio, los con-


tactos con los no egipcios se restringieron
a los residentes en áreas fronterizas y tam-
bién a aquellos particularmente vinculados
al comercio exterior y la diplomacia.

La subyugación de los extranjeros constitu-


yó un tema muy común en el arte egipcio.
La representación de no egipcios cubría
grandes espacios en palacios y templos,
aparecía sobre estatuas reales, elementos
arquitectónicos, mobiliario y hasta sobre re-
cipientes de cosméticos. Su preeminencia
en el arte se debió al rol cosmológico que los
extranjeros jugaban. Fueron vistos como la
encarnación metafórica del caos indiferen-
ciado de la no existencia, que antecedía a la
creación y que después la rodeaba (incluso
Escena de la Batalla de Qadesh.
a veces penetrando en ella), amenazando el
Ramesseum (Imagen: Coyolicatzin). mundo ordenado de Egipto.
4 | Egiptología 2.0
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Egiptología 2.0 | 5
Arte
Gerardo P. Taber / Rodrigo A. Cervantes Navarro

Un contrapeso de menat
conmemorativo del heb-sed del
faraón Psamético I en el Museo
Nacional de las Culturas de
México. Contexto histórico e
identificación
La conquista asiria de Egipto
En el primer tercio del siglo VII a.C. el medio oriente se con-
vulsionaba bajo el estruendo de las ruedas de los carros y
las lanzas que se alzaban para la conquista en nombre del
dios Aššur. En ese tiempo, todos los pueblos del mundo
conocido pagaban algún tipo de tributo o sucumbían ante el
poderío del ejército asirio. En este sentido, el país del Nilo
no fue la excepción y en el año 671 a.C. las fuerzas del rey
Aššur-aha-iddina (Asarhaddón, c. 681-669 a.C.) invadieron
Egipto. Aunque unas décadas antes, durante el reinado de
Śïn-ahhe-eriba (Senaquerib, c. 705-681 a.C.) esta conquis-
ta se intentó evitar por vía de la diplomacia egipcia; que
apoyó abiertamente las revueltas de los diferentes reinos
de la región de Siria-Palestina. Estos episodios fueron re-
gistrados, posteriormente, en distintas fuentes como en los
relatos del célebre Heródoto de Halicarnaso (c. 484-425
a.C.) quien anotó en el segundo libro -dedicado a la musa
Eὐτέρπη (Euterpe)- de su obra στορίαι (historíai) “los nueve
libros de historia” este pasaje:

Pero, cierto tiempo después, ocurrió que Senaquerib, rey


de árabes y asirios, lanzó un gran ejército contra Egipto;
pues bien, como era de esperar, los egipcios de la cas-
ta guerrera no quisieron prestarle ayuda. Entonces el sa-
cerdote, sumido en un apurado trance, penetró en el sa-
grario del templo y se puso a gemir ante la imagen por el
peligro que le amenazaba. Y mientras estaba deplorando
su suerte, de improviso le entró sueño y, en la visión que
tuvo, creyó ver que se le aparecía el dios y le daba ánimos
Contrapeso de collar menat con el preanomen del asegurándole que no sufriría desgracia alguna, si salía al
faraón Psamético I. 664-610 a.C. Fayenza moldeada. encuentro del ejército de árabes, pues él, personalmente,
Museo Nacional de las Culturas, N. Inv. AF-E-Pres-73. le enviaría socorros. Con su confianza puesta, como es na-
Ciudad de México (Imagen: Gerardo P. Taber).

80 | Egiptología 2.0
tural, en esas palabras, tomó consigo a los egipcios que quisieron seguirle y acampó en Pelusio (pues la ruta
de acceso a Egipto pasa por allí); y por cierto que no le siguió ningún miembro de la casta guerrera, solamente
buhoneros, artesanos y mercaderes. Cuando los enemigos llegaron a aquel lugar, sobre ellos cayó durante la
noche un tropel de ratones campestres que royeron sus aljabas, sus arcos y, asimismo, los brazales de sus
escudos, de modo que, al día siguiente, muchos de ellos cayeron cuando huían desprovistos de armas… Y en
la actualidad se alza, en el santuario de Hefesto, una estatua en piedra de este rey con un ratón en la mano y
una inscripción que dice así: ‘‘Mírame y sé piadoso’’. (Schrader, 1992: 433-434).

Asimismo, hay varias menciones de la resistencia de los pueblos semitas contra el poderío militar asirio en el
libro de ‫( ב םיִכָלְמ‬Melajim Bet) “Segundo Libro de los Reyes” de la Biblia, de las cuales destaca:

Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá
delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. Por el mismo camino que vino, volverá, y no entra-
rá en esta ciudad, dice Jehová. Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor
a David mi siervo. Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de
los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de
muertos. Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive, donde se quedó. Y aconteció que mien-
tras él adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron
a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. (2a Reyes 19:32-37 versión de Casiodoro de Reina).

Pero a pesar de estas acciones, el propio Asarha- como en el religioso, ya que desde el inicio de su
ddón conquistó y saqueó la ciudad de inb ḥḏ (ineb reinado impulsó un verdadero “renacimiento saíta”
hedj) “Menfis” y controló todo el Bajo Egipto; lo que en las artes (cfr.: Clayton, 1994: 520) y dedicó varias
obligó a que el faraón, de origen nubio, Taharqa (c. construcciones a los dioses de la tierra del Nilo. Al
690-664 a. C., de la dinastía XXV) huyera hacía el morir Asurbanipal -el último gran rey de Asiria- Egip-
sur. El rey asirio impuso un gobierno tributario y nom- to se independizó de iure; ya que sus sucesores
bró a Necao I (c. 672-664 a.C., de la dinastía XXVI) fueron incapaces de reponer el poderío del imperio
como rey en Sais, ciudad situada al oeste del delta neoasirio ante las potencias del imperio medo y del
del Nilo, bajo su égida; pero Asarhaddón abandonó imperio neobabilónico que, en un movimiento de te-
Egipto para sofocar otras revueltas en su imperio nazas, se cerraban sobre las capitales de Nínive y
(cfr.: Masó, 2013: 113-114). Esta situación fue apro- Assur, que finalmente cayeron en los años 612 y 614
vechada por Taharqa, quien alentó numerosas rebe- a.C. respectivamente (cfr.: Masó, 2013: 129-132). La
liones en contra del gobierno saíta. Al escuchar de caída del imperio asirio catapultó al país del Nilo, de
estas insurrecciones, Asarhaddón preparó -al más nueva cuenta, como una potencia; sumándose así al
puro estilo asirio- una campaña punitiva; pero mu- repertorio de los cuatro poderosos reinos: Lidia, Me-
rió antes de poder volver a pisar suelo egipcio. Sin dia, Babilonia y Egipto, que se dividieron el antiguo
embargo, el ímpetu beligerante contra el faraón kus- medio oriente del último tercio del siglo VII a.C.
hita lo retomó su heredero al trono Aššur-bāni-apli
(Asurbanipal, c. 668-627 a.C.) quien tomó cartas en Los medios que utilizó Psamético I para asegurar su
el asunto y resolvió la situación de manera tajante al posición, en los convulsos tiempos que le toco vivir,
invadir, una vez más, Egipto; esta vez llegando has- son desconocidos; aunque sobrevivieron leyendas
ta w3st (waset) “Tebas” (cfr.: Masó, 2013: 116-119). como la narrada por Heródoto en su libro dedicado
Esta situación orilló a que el último monarca nubio, a Euterpe:
Tanutamani (c. 664-656 a.C.) se replegase definitiva-
mente a sus dominios originales en el actual Sudán. Los doce reyes, entretanto, se conducían con justi-
cia, pero, al cabo de cierto tiempo, con ocasión de
En el norte, Necao I murió durante una de las in- un sacrificio que ofrecían en el santuario de Hefesto,
cursiones nubias, ordenadas por Tanutamani, y fue cuando, el último día de la fiesta, se disponían a rea-
sucedido por su hijo Psamético I (c. 664-610 a.C.) lizar unas libaciones, el sumo sacerdote les llevó las
quien al asegurar su posición, proclamó de facto la copas de oro con que solían ofrecerlas, pero se equi-
independencia de Egipto del yugo asirio. En reali- vocó de número y les llevó once cuando ellos eran
dad, esta pudo lograrse debido a que Asurbanipal doce. Entonces Psamético, el que en la fila ocupaba
se encontraba ocupado en una guerra contra Elam, el último lugar, como no tenía copa, se despojó del
en el actual Irán, por lo que se desentendió del asun- casco, que era de bronce, lo tendió al sacerdote e
to egipcio ya que no contaba con tiempo o recursos hizo la libación. Todos los demás reyes, por su parte,
suficientes para sofocar otra rebelión en un lugar tan llevaban también cascos y en aquel instante preciso
distante del centro del poderío asirio. De este modo, los tenían puestos. Psamético, pues, tendió el suyo
Psamético I contó con tiempo suficiente para conso- sin poner en ello mala fe alguna, pero los demás, ca-
lidar su poder; lo cual logró tanto en el plano político yendo en la cuenta, relacionaron lo que había hecho

Egiptología 2.0 | 81
Psamético y el oráculo que les había vaticinado
que sería único rey de Egipto quien de ellos hicie-
se una libación con una copa de bronce. (Schra-
der, 1992: 445-446).

Lo más probable es que esta anécdota no sea ve-


rídica, pero su valor histórico radica en que deno-
ta los problemas políticos que se suscitaron en la
época en que Psamético I accedió al trono y el ad-
venimiento de la dinastía XXVI, el último linaje na-
tivo que gobernó Egipto antes de la conquista del
imperio persa aqueménida, y con la cual el país
del Nilo salió de lo que se denomina actualmente
como el Tercer Período Intermedio (c. 1076-723
a.C.) para entrar en su última etapa de esplendor,
conocida como Período Tardío o Baja Época (c.
722-332 a.C.). Psamético I ubicó su capital en su
natal Σάϊς (Sais), cuyo nombre egipcio original era
š´w (shau), y formalizó una alianza con Giges (c.
680-644 a.C.) rey de Lidia para dotar a su ejérci-
to con huestes de mercenarios carios y griegos;
éstos últimos permanecieron en el delta del Nilo,
sobre todo en la ciudad de Ναύκρατις (Naucratis)
ubicada en el brazo de Canopo. Con este poderío Detalle de un fragmento de cornisa que figura al faraón Psamé-
militar primero controló el Bajo Egipto y después tico I ofrendando a una deidad en forma de serpiente; El-Ras-
destruyó los últimos bastiones leales a la dinastía hid (Rosetta), 664-610 a.C. Basalto tallado. Obsequio del rey
kushita en el Alto Egipto, logrando que la ciudad George III al British Museum, Núm. Inv. EA 20. London, UK.
de w3st (waset) aceptase su autoridad como el le- (Imagen: Captmondo, GFDL & Wikimedia Commons).

La fiesta sed

Durante la Baja Época se retomaron y reinterpreta-


ron muchos de los cánones artísticos y tradiciones
del Reino Antiguo (c. 2543-2120+25 a.C.) en un in-
tento de legitimar a la nueva dinastía y de enarbolar
el poder del faraón sobre las fuerzas extranjeras que
constantemente amenazaban a la tierra del Nilo. Uno
de las más importantes acontecimientos que conjuga-
ba los conceptos anteriormente mencionados era el

ḥb sd (heb-sed) vocablos que literalmente


significan: “fiesta sed” (aunque algunos autores los
traducen como “jubileo real”) que se realizaba para
renovar la fuerza física y el poder mágico del monar-
ca, para que él pudiese seguir prodigando estabilidad,
vida, fuerza y salud a Egipto. Esta festividad se cele-
braba, idealmente, al cumplirse el trigésimo aniversa-
rio de la coronación del faraón para posteriormente
repetirse cada cinco o siete años y, al parecer, duraba
varios días (cfr.: Shaw & Nicholson, 1995: 256); razón
por la que sólo los faraones con un reinado longevo
cuentan con registros de este importante suceso (cfr.:
Wilkinson, 1992: 145). Los orígenes del heb-sed se
pierden en la noche de los tiempos; aunque desde el
Período Predinástico (c. 5300-3000 a.C.) se tienen re-
Busto que representa a un faraón, posiblemente Psamético gistros de su realización. Al parecer, es una evolución
I. 664-610 a.C. Granito tallado. En colección desde antes de un antiguo ritual de regicidio en donde se disponía
de 1956 en el Metropolitan Museum of Art, Núm. Inv. X.358. del monarca que ya había pasado sus años de juven-
New York (Imagen: Collection Photo MET, OASC & IAP). tud y vigor (cfr.: Bárta, 2015: 489-492).

82 | Egiptología 2.0
La secuencia exacta y las acciones que el faraón realizaba en el heb-sed aún no son claras; pero las evidencias
-que sobrevivieron al cruel embate del tiempo- muestran que el monarca debía realizar varios rituales que lo
situaban como el regente de varios asuntos mundanos; de tal manera se le representaba arando la tierra, con-
tando el ganado y fundando edificaciones. Pero, en estas actividades los dioses estaban presentes, razón que
les confería sacralidad. El evento más importante parece haber sido una carrera ritual que el rey debía realizar
para demostrar que aún se encontraba en buen estado físico. La culminación del heb-sed se daba cuando el
faraón era investido con las coronas del norte y del sur por los dioses, usualmente Horus y Seth como personi-

ficaciones del Alto y el Bajo Egipto, justo en el doble pabellón sd (sed). Por último, el monarca erigía una

columna ḏd (djed) que simbolizaba la estabilidad de su reinado y disparaba flechas hacia los cuatro puntos
cardinales para, mágicamente, mantener alejados a los enemigos del país del Nilo.

Detalle de un dintel que figura al faraón Senusret III en el doble pabellón sed; Nag el-Madamud. 1837-1819 a.C. Caliza
tallada. Museo de Antigüedades Egipcias, Núm. Inv. JE 6189. El Cairo
(Imagen: Soutekh67, GFDL & Wikimedia Commons).

En el caso de Psamético I, es seguro que pudiese tuberancia rectangular con una perforación longitu-
celebrar al menos su primer heb-sed, ya que en los dinal. Cuenta con 11 cm de alto, 5.5 cm de ancho y
54 años que permaneció en el trono tuvo suficiente 0.5 cm de espesor y se encuentra manufacturado en
tiempo para asentar sus reales y dejar bien cimen- fayenza egipcia moldeada. En su recto y verso pre-
tadas las bases de su dinastía y el nuevo renombre senta inscripciones dispuestas en una sola columna
alcanzado por Egipto a nivel internacional. Pero, a a cada lado, las cuales son idénticas.
diferencia de otros monarcas longevos, aún no se ha
descubierto algún relieve o un complejo monumental En este caso, las inscripciones se leen de arriba ha-
que de cuenta de su “fiesta sed”. Sin embargo, exis- cia abajo y de derecha a izquierda. Los jeroglíficos
ten otros artefactos que corroboran la mencionada registran el egipcio medio; escritura que se seguía
celebración, como el caso que se expone a conti- utilizando en contextos religiosos y ceremoniales
nuación. aún en la Baja Época (cfr.: Allen, 2010: 10). Un ele-
mento que sin duda resalta en la inscripción es el
Descripción, análisis epigráfico e interpretación
de un contrapeso de menat conocido trilítero šnw que también se conoce
como “cartucho”; éste se utilizaba para indicar tanto
El artefacto en cuestión se resguarda y exhibe al el praenomen y el nomen, es decir; los nombres de
público en las nuevas salas del Egipto faraónico del entronización y nacimiento de los monarcas egipcios
Museo Nacional de las Culturas (MNC) de México. (cfr.: Leprohon, 2013: 17-19). En este caso, dentro
Se trata de una placa de forma trapezoidal, en su
parte proximal y circular en su parte distal con bor- de este “cartucho” se encuentra inscrito:
des rectos. En su parte superior presenta una pro- w3ḥibr´, cuya transcripción es: uahibra y que pue-
de traducirse como: “rejuvenece (o resurge) el cora-

Egiptología 2.0 | 83
Contrapeso de collar menat con el preanomen del faraón Psamético I. 664-610 a.C. Fayenza moldeada. Museo Nacional
de las Culturas, N. Inv. AF-E-Pres-73. Ciudad de México (Imagen: Gerardo P. Taber).

Jeroglíficos en el contrapeso de collar menat con el preanomen del faraón Psamético I. Restitución de Gerardo P. Taber y
Rodrigo A. Cervantes utilizando JSesh, an Open Source Hieroglyphic Editor de Serge Rosmorduc.

zón de Ra”. Este es el nombre de entronización de Psamético I quien, probablemente, escogió los tres fonogra-
mas que construyen este enunciado, el cual era mucho más que un nombre; era una declaración de restaura-
ción del poderío real que se conjugaba perfectamente con los objetivos políticos de la dinastía saíta (cfr.: Ray,
1990: 196-199 y Leahy, 2011: 550-568).

En concreto, la transliteración de la inscripción de esta obra es:

ḏd mdw ḥb sd nb ḥb sd ʿš3 wr n(y) nyswt bityt w3ḥibr´ mi r´ ḏt

Cuya transcripción es:

djed medu heb-sed neb heb-sed asha ur ni nisut bitit uahibra mi ra djet

La cual puede traducirse como:

“Palabras dichas en cada festival sed, y en todos los grandes festivales sed, del rey del Alto y Bajo Egipto Uahi-
bra (Psamético I), quien es como Ra por siempre.”

La inscripción es una fórmula de invocación mágica para que el faraón celebrase el heb-sed para el que se
manufacturó este artefacto y que también fuese capaz de estar presente en muchos más; deseándole por an-
tonomasia un largo reinado bajo la égida del dios Sol. Lo más probable es que esta inscripción corresponda al
634 a.C., año en que, idealmente, se cumplió el trigésimo aniversario de la coronación de Psamético I; aunque
este longevo monarca vivió otros 24 años más y posiblemente celebró más de una “fiesta sed”.

84 | Egiptología 2.0
Para conmemorar tan importante suceso, se inscribieron este tipo de fórmulas mágicas en los objetos litúrgicos

y votivos relacionados; como es el caso de este contrapeso de un mnit (menat), que consistía en
un collar de cuentas en forma de luna creciente y un contrapeso al que se anudaban los cordeles. Este elabora-
do abalorio servía como instrumento musical en algunos contextos religiosos asociados a la diosa Hathor, quien
recibía el epíteto de “gran menat”. Al parecer, el sonido producido por este collar era un medio que transmitía
el poder de la diosa (cfr.: Wilkinson, 1992: 173). En este sentido, es probable que durante el heb-sed algunas
sacerdotisas dedicadas al culto a Hathor tañeran estos instrumentos para que ella se manifestase ante el faraón
y que después se ofrendasen amuletos para que esta acción siguiera ocurriendo por toda la eternidad. De tal
manera, existen otros ejemplares similares al contrapeso de collar menat con el preanomen del faraón Psamé-
tico I que se resguarda en el Museo Nacional de las Culturas de México: uno en el Musée du Louvre en Paris,
Francia y otro en el Los Angeles County Museum of Arts (LACMA) en California, USA; éste último contiene la

misma fórmula mágica con la diferencia que se inscribió el nomen de Psamético I: psmṯk, cuya
transcripción es: psametek y que puede traducirse como: “compañero de Metik” (cfr.: Ray, 1990: 196-199 y
Leahy, 2011: 550-568).

Menat. Dinastía XVII, 1539-1292 a.C. Fayenza egipcia moldeada. Metropolitan Museum of Art, New York.
(Imagen: Reprografía de Aldred, 1971: 18).

Contrapeso de collar menat con el preanomen del faraón Psamético I. 664-610 a.C. Fayenza egipcia moldeada. Musée
du Louvre, Paris (Imagen: Guillaume Blanchard, DFDL & Wikimedia Commons).

Contrapeso de collar menat con el nomen del faraón Psamético I. 664-610 a.C. Fayenza egipcia moldeada. Obsequio de
Frank J. y Victoria K. Fertitta a Los Angeles County Museum of Arts, N. Inv. M.80.198.115. California
(Imagen: Collections LACMA).

Egiptología 2.0 | 85
Comentarios finales

Como ya se ha mencionado en otros textos, la co-


lección egipcia del Museo Nacional de las Culturas
de México es parte de un conjunto de más de dos
millones de objetos provenientes del antiguo país del
Nilo que se conservan en más de 850 colecciones
públicas en 69 países alrededor del mundo.

Muchas de esas obras aún esperan, hierática y pa-


cientemente, un estudio minucioso como el que se
presenta, de manera sintética, en este artículo; el
Fachada del Museo Nacional de las Culturas. Ciudad de cual esperamos sea de utilidad para los interesados
México (Imagen: INAH). en la historia y cultura del antiguo país del Nilo.

Bibliografía Sobre el autor

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Checkmark Books. Folio. Barcelona. turas del medio oriente y el Mediterráneo antiguo, con
especial interés en el Egipto faraónico. Ha impartido
ALDERED, C. (1971). Jewels of the Pharaohs. Egyp- numerosas conferencias y cursos sobre el arte, la reli-
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son. London.
También fue investigador de diversas exposiciones
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CLAYTON, P. A. (1994). Chronicle of the Pharaohs.
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