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La ascendencia tlaxcalteca en los laguneros.

Claudia Guerrero Sepúlveda

En un inicio
Lo que actualmente conocemos como Comarca Lagunera, o “región en la que existen lagunas”
era ya identificada desde 1590 con el área de desembocadura del Río Nazas o “derramadero”. Se
localizaba en La Alcaldía Mayor de los “Mezquitales, Cuencamé, Río de las Nazas y Laguna”
perteneciente a la Nueva Vizcaya. Más que tratarse de lo que conocemos como lagunas parece
ser que el río Nazas en tiempo de lluvias al volverse caudaloso se desaguaba por varias bocas y el
agua se estancaba a veces en unas partes y a veces en otras en el inmenso plano y terreno del
Bolsón. 1

En el año de 1598 el padre Jesuita Juan Agustín de Espinoza fundó el pueblo y misión de Santa
María de las Parras, congregando las rancherías que estaban a riberas del Río hasta la laguna y
valle de las Parras. El 6 de mayo se funda San Juan de Casta, y el 25 de julio Santiago de Mapimí 2

En ese mismo año de 1598 se forma una jurisdicción administrativa diferente a la vieja alcaldía de
los “Mesquitales, Cuencamé, Río de las Nazas y Laguna” llamada “Justicia Mayor de Las Parras y
lagunas y río de las Nasas”. En esta nueva alcaldía se formaron tres partidos, con el pueblo Parras,
el de San Pedro y el de las Nazas (San Juan de la Casta hoy León Guzmán y Mapimí en Durango),
que formarían lo que hoy se conoce como la Comarca Lagunera de Coahuila y Durango.3

En 1619 el padre jesuita Francisco de Arista, Rector de la casa de la Compañía en Guadiana y


Visitador de las misiones de Parras y Tepehuanes certifica la fundación del pueblo de Parras y
menciona a “Simeón tlaxcalteco”, “Domingo Yritila” y a “Gerónimo Yritila” entre los ancianos del
pueblo de Parras que atestiguaron y conocieron la forma de propiedad del agua del pueblo al
momento de su fundación y también se menciona por otros padres jesuitas la presencia de
colonos tlaxcaltecas en San Juan de la Casta y en Santiago de Mapimí.4

1
• Corona Páez, Sergio Antonio. La Comarca Lagunera, constructo cultural. Economía y fe en la
configuración de una mentalidad multicentenaria. Torreón Coah., México: Universidad
Iberoamericana Torreón, 2005. 21.
2
• Ibid. p.26-29
3
• Ibid. p.32-33
4
• Ibid. p. 26-29
Desde entonces la Comarca Lagunera perteneció a la Nueva Vizcaya, pero a raíz de las reformas
administrativas de Carlos III en el año de 1787 la Comarca Lagunera quedó dividida entre Durango
y Coahuila. Sin embargo se había ya creado una conciencia de pertenencia a una región, misma
que fue apoyada por las conexiones de las rutas que conectaba a las poblaciones entre ellas por el
tráfico comercial, y que vistos en la necesidad de defenderlas y hacerlas seguras hizo que surgiera
la consciencia de algo común. Por otro lado la pertenencia de los territorios y de las haciendas a la
misma familia formada por la alianza matrimonial entre los marqueses de Aguayo (Coahuila) y los
condes de San Pedro el Álamo (Durango) crearon también una misma forma de trabajar y de
inventariar los recursos y de repartir las bonanzas y las aflicciones comunes. 5

Posteriormente se fueron creando las nuevas jurisdicciones pueblos y villas, en 1799 se fundó el
rancho de San Fernando hoy Lerdo, el primer poblador de Gómez Palacio se instaló en 1884 y el
24 de julio de 1731 fue creado el pueblo de San José y Santiago del Álamo (Viesca) con 45 familias
tlaxcaltecas de Parras. 6. En el año de 1830 se funda San José de Matamoros, a quién en el año de
1864 Benito Juárez lo elevó a categoría de villa con el nombre de Matamoros y San Pedro fundada
en el año de 1870 se convirtió en villa San Pedro de las Colonias. El rancho del Torreón existía
desde mediados del siglo XIX, se convirtió en estación de ferrocarril y en 1894 en villa, adquiere el
rango de ciudad el 15 de septiembre de 1907 con ocasión del cumpleaños del general Porfirio Díaz
y finalmente el último de los municipios fue Francisco I. Madero decretado así por el Presidente
Lázaro Cárdenas el 30 de noviembre de 1936.

En todas estas poblaciones los indios tlaxcaltecas estuvieron presentes como cofundadores con los
españoles y los aborígenes aportando cada uno de ellos, sus antecedentes culturales, sus
conocimientos, sus creencias y sus mentalidades. Sergio Corona lo expone así,

“… la llegada de los colonos españoles, criollos y de los grupos


indígenas occidentalizados, particularmente los tlaxcaltecas, marcó
un cambio total en la percepción de la realidad del ser humano y de
su entorno….. El año de 1598 representa el simbólico parte-aguas
entre la gentilidad y la cristiandad, entre la prehistoria y la historia,
entre la infinitud de los espacios y la formación de una comarca
domesticada por el hombre y para el hombre. 1598 marca asimismo

5
Ibid. p.36-40
6
Ibid. p.43
el inicio de un mestizaje biológico cultural que perdura en el siglo
XXI.”7

La colonización de las nuevas poblaciones les permitió a los españoles y tlaxcaltecas la posibilidad
de construir su casa y hacienda, de hacerse de un linaje distinguido y de adquirir bienes de
producción8. En la región de Santa María de las Parras los tlaxcaltecas produjeron vinos y
aguardientes que se comercializaron en la Nueva España, el vino se utilizaba particularmente en la
celebración de la eucaristía, y a fuerza de trabajo pudieron tener sus propios viñedos y capellanías.

Sin embargo a finales del siglo XVIII, los españoles habían comprado muchos de estos viñedos9 y al
perder los tlaxcaltecas el control de la producción, también perdieron el control político de su
pueblo. En 1814 el ayuntamiento de Santa María de las Parras dejo de ser puramente indígena, y
para el 14 de abril de 1820 los españoles y criollos depusieron con violencia a los que quedaban
para finalmente expulsarlos de sus casas en el año de 1822 y ponerlos a disposición de los alcaldes
mayores. Cuando se sucedieron estos acontecimientos los españoles y criollos golpistas crearon
un discurso anti-tlaxcalteca concerniente al que empezaba a circular en la naciente historiografía
mexicana en la que se les considera “traidores” por haberse aliado con Hernán Cortés en contra de
los mexicas de Tenochtitlán, no obstante que el contexto es la disputa de los medios de
producción y no tanto de una interétnica.

El hecho es que:

“.. la colonización del suroeste del estado de Coahuila,


particularmente en la primera mitad del siglo XIX, estuvo integrada,
en su gran mayoría, por los descendientes de viejas familias de
criollos y mestizos de Saltillo, tlaxcaltecas y mestizos de Santa María
de las Parras, tlaxcaltecas, mestizos y criollos de San José y Santiago
del Álamo (Viesca). Otros venían principalmente de las jurisdicciones
de Cuencamé, Mapimí y del norte del actual estado de Zacatecas”10

Y Martínez García

7
Ibid. p.48
8
bid. p.84
9
Nuñez de Esquivel y Gutiérrez del Río, Mapa, 1787
10
Corona Paéz. op. cit. p. 112.
“ha documentado un caso de migración regional al mostrar que, en
1809, una buena cantidad de los habitantes arrendatarios en la
congregación del Saucillo – en la hacienda de Hornos- fueron
obligado a abandonarla, aunque no sin defenderse de acuerdo a la
más pura usanza párrense-tlaxcalteca de “apuntar alto”, es decir, tras
apelar su causa ante autoridades de mayor rango en la Nueva
España. Ellos y sus familias habían declarado ser originarios de Parras
y de San José y Santiago del Álamo. En un avance migratorio hacia el
oeste, muchos de los expulsos se establecieron en la villa de
Matamoros, San Lorenzo de La Laguna, la Concepción y otros lugares
aledaños.” 11

Por otra parte

“Contreras Palacios a su vez a mostrado que las familias que las


familias que poblaron por vez primera el “rancho del Torreón” para
quedarse, procedían de estos lugares de la hacienda de San Lorenzo
de la Laguna y en particular del Alamito, San Lorenzo, el Tajito de
Piedra, San Miguel y la Concepción. 12

Entre Nosotros

Es así como podemos afirmar que los primeros pobladores del Rancho de Torreón fundado en el
año de 1950 fueron descendientes del partido de Parras poblado por españoles y tlaxcaltecas. La
manifestación en el lenguaje la ha documentado Francisco Emilio de los Ríos quien ha consignado
una gran cantidad de nahuatlismos debido a la presencia tlaxcalteca en el habla de Torreón y de la
Comarca Lagunera13, entre las que podemos mencionar, reborujado, moyote, azquel y mitote.

Otra práctica apreciada y extendida actualmente entre las familias laguneras es la de “acostar” y
“levantar” al niño Jesús el día 24 de diciembre y el día 2 de febrero, misma que ya era practicada
por el índigena y viticultor parrense Lázaro Miguel hacia finales del siglo XVII y principios del siglo

11
Martínez García, Santa Anna, 1995.
12
Contreras Palacios, Reseña, 1994, y Leonardo, 2003.
13
De los Ríos, Nahuatlismos, 1999.
XVIII14 quien contaba entre sus haberes el “nacimiento” con su tabernáculo para “acostar” y
“levantar” al niño.

Una manifestación más de la cultura tlaxcalteca que podemos presenciar actualmente es la danza
de los “matachines”. Los danzantes se preparan durante el año para participar en las reliquias de
San Judas Tadeo y en las peregrinaciones en honor a la Virgen de Guadalupe. Estas danzas
también tienen su antecedente en la cultura parrense, su manifestación pública se remonta a al 26
de agosto de 1726 y en honor a la virgen de Guadalupe la víspera del 12 de diciembre se llevaba a
cabo una procesión por el pueblo, se entonaban cánticos, se rezaba el rosario, los danzantes
bailaban al son de la tambora. 15

¿Por qué no están presentes en nuestra consciencia histórica?

Aunque contra los hechos no hay argumentos, es de llamar la atención que los laguneros de hoy
no seamos conscientes de la importancia que tuvieron los tlaxcaltecas en la construcción de
nuestra cultura e identidad.

En Saltillo celebraron en el año de 1991 el cuatrocientos aniversario de la llegada de los indios


sureños, organizaron coloquios16, exposiciones de trajes y objetos tlaxcaltecas17, desfiles, obras de
teatro y además erigieron la Plaza de San Esteban de la Nueva Tlaxcala con un proyecto que
rebasó los 1600 millones de pesos. El 8 de septiembre de 1991 se inauguró asistiendo Beatriz
Paredes quien en ese entonces era la gobernadora de Tlaxcala18. En esta plaza se encuentra la
escultura realizada por el maestro Erasmo Fuentes, que refleja la llegada del hispano y la
capacidad evangelizadora del hombre blanco que con los tlaxcaltecas fue en la búsqueda de
nuevos horizontes.

Otro símbolo de la identidad tlaxcalteca en el saltillense es el mundialmente conocido Sarape de


Saltillo, se distingue por el rombo al centro y por las figuras y colores en cómo es tejido. Tiene una
abertura al centro para colocarse, ahora es visto más como un producto artesanal que como parte
de una indumentaria en uso. En la época prehispánica era en Tlaxcala en donde se producía

14
Corona Paéz. op. cit. p.94
15
Contreras Palacios, Reseña, 1994, pp. 28-29
16
“Efectuaron el coloquio de historiadores tlaxcaltecas en el auditorio del CAVIE." El Siglo de Torreón 8 Sept.
1991.
17
"Exposición de trajes y objetos tlaxcaltecas." El Siglo de Torreón 11 Sept. 1991
18
"Celebran 400 aniversario de la Nueva Tlaxcala." El Siglo de Torreón 3 Mar. 1991
mayormente el algodón y la lana. Familias tejedoras tlaxcaltecas parten junto con los español a
poblar y colonizar el norte de México.

Otro de los municipios de México que conserva y que muestra con orgullo su origen tlaxcalteca es
San Miguel de Bustamante en Nuevo León, y que originalmente se llamó San Miguel de Aguayo de
la Nueva Tlaxcala. El pueblo celebra sus fiestas patronales durante nueve días del 28 de julio hasta
el 6 de agosto, realizando peregrinaciones hacia la parroquia de San Miguel Arcángel en el que se
encuentra un Cristo hecho de pasta de maíz, conocido como “El Señor de Tlaxcala”. La tradición de
la danza de los matachines es se realiza durante los nueve días, sintiendo profundamente su
tlaxcaltequidad. También hacen empanadas de nuez, semitas, molletes y polkas compartiendo
esta tradición con Saltillo, además del tradicional cabrito al horno típico de estas tierras del norte.

Quizás algunos de ellos sean:

La gran inmigración extranjera favorecida por Porfirio Díaz para poblar con rapidez las
tierras del norte en 1907 a raíz del auge algodonero.19

El hecho de que la historia de la zona conurbada y, sobre todo de Torreón haya sido
referida desde la alteridad étnica (extranjeridad), social (elitismo) o económica (dueños de
los bienes de producción)20

El origen tlaxcalteca ligado al calificativo de “traidores” propia de la historiografía nacional


centrada en la ciudad de México y en lo “azteca”

El discurso de la historia oficial centrado en lo mexica, la bandera mexicana con el águila


posada sobre un nopal que alude a la fundación de Tenochtitlán.

Algunas preguntas que me quedan.

• ¿A qué se debe la diferencia entre las realidades regionales de Saltillo, Parras y la Comarca
Lagunera?

• ¿Porqué los tlaxcaltecas perdieron el control de sus medios de producción?

19
Corona Paéz. op. cit. p.106
20
Ibid. p. 120
• ¿Porqué en Parras sin estar divididos geográficamente las dos etnias como en Saltillo se
enemistaron de tal forma que fueron excluidos y hasta expulsados de sus casas?

• ¿Sobre los restos de la presencia de los tlaxcaltecas en San Pedro de las Colonias y sus
relaciones con Parras, Torreón, Viesca siendo que en su momento tuvo su período de
Bonanza?

• Cuándo los jesuitas son expulsados en 1767 ¿qué orden regular o qué influencia secular
continuó?

• ¿Existe separación de culturas y de identidad entre los laguneros de Lerdo y Gómez Palacio
con los de Torreón?

• La relación de los Tlaxcaltecas con la Corona Española antes y después de la Independencia