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CORTE SUPREMA

Rol Nº 139.982-2020.
4 de agosto de 2021
Redacción del Ministro S. Muñoz.

Santiago, cuatro de agosto de dos mil veintiuno.


Vistos:
Se reproduce la sentencia en alzada con excepción de sus fundamentos cuarto a
sexto, que se eliminan.
Y se tiene en su lugar y, además, presente:
Primero: Que el recurso de protección de garantías constitucionales,
establecido en el artículo 20 de la Constitución Política de la República, constituye
jurídicamente una acción de naturaleza cautelar destinada a amparar el legítimo
ejercicio de las garantías y derechos preexistentes que en esa misma disposición se
enumeran, mediante la adopción de medidas de resguardo que se deben tomar ante
un acto u omisión arbitrario o ilegal que perturbe, amague o afecte ese ejercicio.
Segundo: Que la presente acción de protección ha sido interpuesta por
doña Claudia Oyarzún Igor y don Mauricio Vivar Luengo, quienes comparecen por sí
y en representación de su hija menor de edad, de iniciales A.V.O., y en contra del la
Corporación Instituto Alemán de Puerto Montt, en razón del acto que califican de
ilegal y arbitrario consistente en un correo electrónico de fecha 13 de julio de 2020,
en que se les comunica la aplicación a la estudiante de una medida formativa,
consistente en la participación en tres sesiones de reflexión y la redacción de una
carta de compromiso, por haber realizado publicaciones en la red social “Instagram”
en que mencionó a estudiantes y miembros de la comunidad utilizando diversos
calificativos.
Indicándole que, en el caso de no cumplir con las medidas impuestas, se le aplicarían
medidas disciplinarias.

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Señalan que se ha vulnerado el debido proceso, porque desconocían la existencia
de una denuncia en contra de su hija y que, pese a que apelaron, se mantuvieron las
medidas impuestas. Afirman que la sanción aplicada no se ajusta al contexto, pues
su hija está atravesando un complejo momento emocional, debido a las situaciones
de abuso de las que fue objeto por parte de sus compañeros, lo que ha generado
dificultades en su vida social y afectiva.
Sostienen que apelaron de dicha medida y que recibieron respuesta el 31 de julio de
2020, la que fue rechazada. Explican que ambas decisiones son arbitrarias e ilegales,
por cuanto se le está aplicando a la estudiante una sanción que está establecida en
el Manual de Convivencia a una conducta que no está claramente definida, sin que
establezcan todos los motivos de la decisión.
Sostiene que el acto de la recurrida vulnera sus garantías constitucionales de
igualdad ante la ley y derecho de propiedad, reconocido en el artículo 19 Nº2 y 3,
inciso 5º de la Constitución Política de la República, en los términos que señala en el
libelo.
Tercero: Que, en su informe, la recurrida alega la extemporaneidad del
recurso, desde que entiende que el acto en contra del cual se reclama es de fecha
31 de julio de 2020 y el recurso se interpuso el 31 de agosto de ese año, por lo que
habría transcurrido 31 días desde el acto que se impugna, por lo que el recurso debe
ser rechazado. En cuanto al fondo, sostiene que los hechos que son objeto de este
recurso están siendo investigados en la Superintendencia de Educación, por lo que
la materia se encuentra sometida al imperio del derecho. A continuación, agrega que
no existe una vulneración de las garantías constitucionales de la estudiante en favor
de la que ejerce esta acción constitucional, pues se han ajustado en todo a las
normas que regulan su actividad.
Cuarto: Que, en cuanto a la extemporaneidad del recurso, se debe tener
presente que el acto recurrido lo constituye la medida disciplinaria que se pretende
aplicar a la estudiante de estos autos, que se impuso con fecha 13 de julio de 2020.
Sin embargo, tal decisión fue objeto de un recurso de apelación, el que fue
rechazado y mantuvo la medida impuesta, según consta en autos en el documento
de fecha 31 de julio de 2020, fecha en que fue notificado por correo electrónico a
los padres de la estudiante. En cuanto a la fecha desde cuando debe empezar a

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correr este plazo, estos sentenciadores comparten lo sostenido por el voto disidente
de la sentencia apelada, pues el Reglamento Interno del Colegio señala,
expresamente, en su punto 26.3 que: “Cuando se trate de notificación por correo
electrónico, se entenderá realizada la notificación al día hábil siguiente de su
envío…”, lo que ocurrió en estos autos el 1 de agosto de 2020, por lo que habiéndose
deducido el recurso el 31 de agosto de 2020, debe entenderse que no es
extemporáneo y fue interpuesto dentro de plazo.
Quinto: Que, en cuanto al fondo, son hechos no controvertidos en estos autos, los
siguientes:
1. La estudiante de iniciales A.V.O de 2020, reveló en las redes sociales hechos
constitutivos de un supuesto abuso sexual del que habría sido objeto, en el mes de
noviembre de 2019, sindicando como autores a estudiantes del mismo
establecimiento.
2. Los estudiantes mencionados como supuestos autores de los agravios
denunciados tenían, a la fecha de los hechos, 13 años.
3. Los antecedentes denunciados dieron lugar a diversas acciones del
establecimiento educacional tendientes a aclarar los hechos. Entre ellos, remitir los
antecedentes al Juzgado de Familia de Puerto Montt para que se inicie una
investigación de los hechos y se adopten las medidas que correspondan.
4. Los padres de los estudiantes denunciados formularon un reclamo formal en el
establecimiento educacional en contra de la alumna, por considerar que esas
publicaciones en las redes sociales afectan la honra de sus hijos, solicitando al
establecimiento que sancione a la supuesta víctima de abuso sexual, igual denuncia
formularon a la Superintendencia de Educación.
5. En el Juzgado de Familia de Puerto Montt se
tramita la causa P-596-2020, que conoce de los
antecedentes con motivo de la denuncia.
6. Las publicaciones en redes sociales se efectuaron en dos fechas distintas. Luego
de la primera publicación, el establecimiento educacional decidió no aplicar medidas
disciplinarias para no afectar la estabilidad emocional de la estudiante. Luego de la
segunda publicación en las redes sociales, se decide aplicar medidas formativas.

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7. En la Superintendencia de Educación se dio inicio a un expediente administrativo,
por denuncia de los padres, por negativa del establecimiento educacional a
investigar. En este procedimiento, según consta en Resolución Exenta
Nº2020/PA/10/0310 de 8 de septiembre, se aprobó el proceso administrativo y se
aplicó a la recurrida una multa de 51 UTM, por dos cargos: no cuenta con reglamento
interno ajustado a la normativa vigente y el establecimiento no cumple deberes para
con los miembros de la comunidad educativa y no proporciona un ambiente de
respeto y/o tolerancia.
8. La estudiante, de iniciales A.V.O., se encuentra con tratamiento siquiátrico con la
Dra. Patricia Zuñiga Camblor, quien es una profesional externa al colegio y no
compareció al procedimiento iniciado por la segunda publicación al encontrarse con
licencia médica, pese a ello fue representada por sus padres.
9. El 17 de junio de 2020, la apoderada de la alumna solicita que la psicóloga del
establecimiento no continúe con las intervenciones de la estudiante, pues ésta se
encuentra con psicóloga particular, con el objeto de evitar la sobreintervención.
Sexto: Que, previo a resolver el asunto discutido, es preciso recordar que
el artículo 3º de la Ley General de Educación, contenido en el D.F.L. Nº2 del Ministerio
de Educación, en lo pertinente, dispone: “El sistema educativo chileno se construye
sobre la base de los derechos garantizados en la Constitución, así como en los
tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes y, en
especial, del derecho a la educación y la libertad de enseñanza”.
Séptimo: Que, de la lectura de la norma transcrita, se puede apreciar con
claridad que, aun materializándose a través de un vínculo contractual, las potestades
de los establecimientos educacionales en el desarrollo de prestaciones de servicios
educacionales, encuentran como límite el irrestricto respeto a los derechos
fundamentales de los educandos, según lo prescrito en la Carta Fundamental y en
los instrumentos internacionales sobre la materia. Por ello, es dable concluir que, en
esta especial relación jurídica, la mera vulneración de derechos fundamentales de los
alumnos conlleva la inherente ilegalidad de la conducta. De ahí, entonces,
que no resulte admisible lo sostenido por el recurrido en cuanto encontrarse
amparado en su libertad de enseñanza y en el Proyecto Educativo Institucional del

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establecimiento, al que los recurrentes adhirieron al suscribir el respectivo Contrato
de Prestación de Servicios Educacionales, pues tales circunstancias no lo relevan del
respeto irrestricto a las garantías fundamentales con el que deben guiar su proceder.
Octavo: Que, en la especie, la vulneración de derechos acusada en la
acción constitucional intentada, derivaría de la aplicación de una sanción a la
estudiante, acusándola de una funa, sin que se le hayan dado las oportunidades para
defenderse o efectuar sus descargos y, en segundo término, se cuestiona que se está
adoptando una sanción, imputándole a la estudiante una medida por hechos que
son el resultado de una supuesta agresión sexual que aún se investiga y que
experimentó la estudiante por alumnos del establecimiento educacional
recurrido, por lo que, a juicio de los recurrentes, no procede medida alguna,
considerando además que se encuentra bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico.
Noveno: Que el establecimiento educacional recurrido sostiene que las
medidas formativas se ajustan a lo señalado en el Manual de Convivencia y
Reglamento Interno 2020, pues la “funa” es una conducta muy grave, según consta
en el artículo 23.6, que se refiere a las medidas disciplinarias y pedagógicas,
procediendo en consecuencia a ordenar que la estudiante de iniciales A.V.O., debe
“(a) participar de tres sesiones que tienen por objetivo realizar una reflexión sobre
los alcances, riesgos y sentimientos que este tipo de publicaciones (funa) puede
generar, tanto para quien publica como para quien es mencionado. Estas sesiones
se realizarán semanalmente, comenzando durante la semana del 20 de julio, según
lo coordinen con la Srta. Carla Lizama, psicóloga de nuestro establecimiento y
miembro del comité de convivencia escolar. (b) Redacción de una carta compromiso
en la que se acuerde no volver a incurrir en las faltas antes mencionadas.
Al no cumplir total o parcialmente con las medidas presentadas y el compromiso
adquirido, se aplicarán las sanciones disciplinarias dispuestas para esta falta (Título
IV, artículo 34.3.3)”
Décimo: Que, en este contexto, entonces, se debe tener presente que esta
Corte Suprema, refiriéndose a las funas que van acompañadas de denuncias de las
supuestas víctimas de delitos de connotación sexual, ha sostenido que en estos
casos, si se trata del relato personal de la supuesta víctima en las publicaciones, no
es posible sostener que el relato pueda ser considerado una afectación al derecho a

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la honra de los sujetos denunciados, pues se trata de una experiencia de vida, de
carácter privado, que la supuesta víctima ha decidido hacer pública, por sus propias
razones, y que se encuentra amparada por la libertad de expresión, sin que pueda
limitarse esa declaración por el sólo derecho al buen nombre que le asiste a los
aludidos, pues no son ofensivas respecto a ellos, sino que sólo dan cuenta de hechos
que actualmente están siendo investigados, sin que se pueda en éste caso prohibir
a la estudiante seguir haciéndolo, o apercibirla con medidas disciplinarias más
graves, pues de lo contrario se estaría vulnerando su libertad de expresión, pues se
trata de circunstancias que, de acuerdo con su propia experiencia, configuran los
hechos que dan lugar a la denuncia proteccional que actualmente se conoce en el
Juzgado de Familia de Puerto Montt, en la que debe adoptarse una medida que
satisfaga los estándares de justicia que se espera en un procedimiento de esa
naturaleza, respecto de todos los intervinientes.
Undécimo: Que un segundo aspecto que debe analizarse es el relativo a la
exigencia de que la estudiante sea sometida a la intervención con un nuevo
profesional, psicóloga del establecimiento educacional, sin haber escuchado su
opinión al respecto, y encontrándose sometida a tratamientos médicos por sus
médicos de confianza, quienes han sugerido suspender esas intervenciones. Tal
decisión, de acuerdo al criterio de estos sentenciadores, vulnera el principio de
autonomía progresiva de la adolescente y, por otra parte, impone una exigencia que
puede llegar afectar gravemente los derechos de la supuesta víctima, pues tal
medida puede ser constitutiva de un acto de sobreintervenciones y victimización
secundaria, sin perjuicio de vulnerar, además, el principio del interés superior del
niño y el derecho a ser oído, establecido en el artículo 16 de la Ley N°19.968, que
crea los Tribunales de Familia y la Convención sobre los Derechos del Niño , que en
su artículo 12 reconoce el derecho de los niños a expresar libremente su opinión.
Duodécimo: Que, a la luz de todo lo expuesto, las medidas que se han decidido
imponer a la estudiante y que constan en las misivas de fecha 13 y 31 de julio de
2020, son arbitrarias, pues al imponerlas no se ha tenido en consideración el contexto
en que se han emitido las expresiones y, por otra parte, también son ilegales al
infringir las normas antes señaladas, aspectos que importan la infracción de las

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garantías contempladas en el artículo 19 N°1 y 3 de la Constitución Política de la
República, por lo que deben ser dejadas sin efecto.

Por estas consideraciones y de conformidad, además, con lo


prevenido en el artículo 20 de la Constitución Política de la República y en el Auto
Acordado de esta Corte sobre la materia, se revoca la sentencia apelada de once de
noviembre de dos mil veinte, pronunciada por la Corte de Apelaciones de Puerto
Montt y, en su lugar, se declara que se acoge el recurso de protección interpuesto
en contra de la Corporación Instituto Alemán de Puerto Montt, disponiendo que se
dejan sin efecto las “medidas formativas” impuestas a la estudiante de iniciales
A.V.O., debiendo adoptarse coordinadamente con los profesionales de confianza de
la estudiante y expertos del Juzgado de Familia que conozcan de la situación de la
estudiante las medidas que satisfagan adecuadamente el interés superior de la
supuesta víctima, tanto en el ámbito escolar como en su vida diaria, de manera de
resguardar adecuadamente su estabilidad y desarrollo emocional. Remítase copia de
esta sentencia al Juzgado de Familia de Puerto Montt, y a la Superintendencia de
Educación, para los fines que haya lugar.
Regístrese y devuélvase.
Redacción a cargo del Ministro señor Muñoz.
Rol Nº 139.982-2020.
Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros
(as) Sr. Sergio Muñoz G., Sra. María Eugenia Sandoval G., Sra. Ángela Vivanco M., Sra.
Adelita Ravanales A., y Sr. Mario Carroza E. No firman, no obstante haber concurrido
al acuerdo de la causa, las Ministras Sra. Sandoval por haber cesado en funciones y
Sra. Ravanales por estar con permiso.

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CORTE DE APELACIONES DE PUERTO MONTT
11 de noviembre de 2020

Rol Protección N°1616-2020

Redacción del abogado integrante Christian Löbel y de la disidencia su autor.

Puerto Montt, once de noviembre de dos mil veinte.

VISTOS:

Comparecen en estos autos doña CLAUDIA OYARZÚN IGOR y don MAURICIO VIVAR
LUENGO, por sí y en representación de ANTONIA VIVAR OYARZÚN, todos con
domicilio en calle Almería N°1754 de la comuna de Puerto Montt; e interponen
recurso de protección en contra de la CORPORACIÓN INSTITUTO ALEMAN DE
PUERTO MONTT, representado legalmente por Gabriel Saldivia Yáñez, ambos con
domicilio en calle Bernardo Phillips N°350, comuna de Puerto Montt, por haber
incurrido en el acto ilegal y arbitrario de haber aplicado una sanción disciplinaria en
contexto escolar, con infracción a las garantías del debido proceso.

Sostienen los recurrentes que con fecha 13 de julio de 2020 el recurrido les comunicó
que se aplicaría en contra de su hija una medida formativa, consistente en la
participación en tres sesiones de reflexión y la redacción de una carta compromiso,
por haber realizado publicaciones en la red social “Instagram” en que mencionó a
estudiantes y miembros de la comunidad utilizando diversos calificativos. Señalando
que de no cumplir con las medidas presentadas y el compromiso adquirido, se
aplicarán las sanciones disciplinarias dispuestas para esa falta.

Agrega que frente a ello apelaron, señalando que se había vulnerado los principios
de un debido proceso, como se describe en el reglamento interno, que garantiza la

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presunción de inocencia, conocer los términos de la denuncia, escuchar a todos los
involucrados y que puedan presentar descargos; ya que no se les comunicó de
manera formal la existencia de una denuncia contra su hija, por lo que no fue
escuchada ni pudo presentar descargos, existiendo sólo una reunión vía remota con
el profesor jefe, quien les informó de que habían reclamos y que el Comité de
Convivencia Escolar analizaría la situación, a lo que siguió la aplicación de la sanción.
Luego agregaron que hay una falta de contextualización de la sanción, toda vez que
su hija estaría atravesando por un difícil momento emocional por situaciones de
abuso por parte de compañeros, dificultades con relación con pares y pérdida de
vínculos afectivos, lo que debió considerarse.

Como argumento subsidiario, sostuvieron que la relación de los hechos en virtud del
cual se aplica la sanción es vaga e imprecisa, lo que no permite encuadrarla dentro
de un tipo sancionatorio del reglamento escolar. Agrega que tampoco se describe
cómo la supuesta difusión de conceptos menoscabaron a miembros de la
comunidad escolar. Finalmente, sostuvieron que la supuesta falta atribuida a su hija
no se condice con una calificación de muy grave, toda vez que no existe el maltrato
reiterado que requiere la norma y, en la descripción de los hechos, tampoco se refiere
dicha reiteración.

De dicha apelación recibieron respuesta del recurrido con fecha 31 de julio de 2020,
quien señaló que hubo un primer hecho que fue puesto en conocimiento de los
recurrentes, quienes refirieron que iban a tomar medidas; y luego, un segundo hecho
denunciado, lo que les fue notificado por el profesor jefe citándolos a audiencia,
siguiendo el protocolo del reglamento interno. Luego, se realizó un consejo del
comité de convivencia escolar para analizar lo sucedido, analizando la existencia de
una primera “funa”, por la que no fue sancionada. Luego, frente a una segunda
actuación similar, se revisó que existía un compromiso previo. También se consideró
la nueva licencia médica de la estudiante, por lo que se decidió establecer medidas
formativas. Dado lo anterior, concluyeron que se aplicaron los procedimientos del
reglamento, que se consideró situación de salud de la estudiante y que por lo mismo
no aplicaron las sanciones que sugiere el reglamento interno, por lo que no
acogieron la apelación.

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Así, entiende que ambas resoluciones adolecen de ilegalidad y arbitrariedad, por
cuanto se aplica una sanción del manual de convivencia a una conducta, que además
de no estar claramente delimitada, habría ocurrido fuera del contexto escolar o de
actividad del establecimiento, cuando su actividad disciplinaria solo puede recaer en
hechos que tengan una vinculación objetiva con el plantel, ya sea determinada por
la actividad o el lugar, por lo que habría un exceso de atribuciones. Suma a lo
anterior, que las resoluciones que se impugnan no contienen fundamentos respecto
de la forma en que se satisfacen las exigencias que contempla el reglamento para
que resultare procedente ejercer las atribuciones que prevé respecto de los hechos
que se ha dado cuenta, fuera del recinto escolar, en el entorno de esparcimiento
privado de los involucrados.

Así las cosas, entiende que se ha vulnerado la garantía de un debido proceso, por
cuanto se le ha aplicado una consecuencia jurídica que no resulta aplicable a los
hechos descritos y, en segundo lugar, ha sido sancionado por hechos propios de la
competencia de tribunales de justicia, constituyéndose el recurrido en una comisión
especial.

Por lo anterior, solicita que se acoja el presente recurso, ordenando dejar sin efecto
las misivas sancionatorias de fecha 13 de julio y 31 de julio de 2020 ordenando la
omisión de cualquier registro del establecimiento de la aplicación del acto que por
esta vía se impugna, con costas.

Informó la Superintendencia de Educación acompañando la resolución Exenta N°310


de fecha 8 de septiembre de 2020 que aprueba proceso administrativo contra el
establecimiento educacional.

Informó el abogado Claudio Barrientos Aguilar en representación de la Corporación


Instituto Alemán de Puerto Montt, solicitando el rechazo del recurso, con costas.

Al efecto, refiere en qué consiste el proyecto educativo de la recurrida, señalando


que goza de potestad normativa y que queda sujeta a la competencia del Ministerio
de Educación, como a las instrucciones que imparta la Superintendencia de
Educación, refiriendo que la normativa constitucional y legal aplicable a los
establecimientos educacionales, en este caso enunciados como particulares

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pagados, reconoce la autonomía del Instituto Alemán de Puerto Montt para dictar
las normas que sean necesarias para su buena organización y funcionamiento,
comprendiendo entre ellas la potestad para regir sus destinos, normar la conducta
de sus miembros y velar por la sana convivencia al interior de su establecimiento.

Luego procede a referir los hechos que dieron origen a la Resolución Exenta
N°2020/PA/10/0310 de 8 de septiembre de 2020 de la Superintendencia de
Educación, remitida a estos autos por solicitud de la recurrente, que guardan relación
con la denuncia planteada por los recurrentes a esa instancia en que se reprocha a
mi representada una presunta negativa a investigar , por hechos que ubicarían a la
hija de los recurrentes , como víctima respecto de hechos en el contexto de un abuso
sexual presuntamente ocurrido en el mes de noviembre de 2019, y que, en forma
coetánea se habría verificado la reacción de la afectada en redes sociales, con
características de autotutela que originó otra denuncia de los padres de esos
menores .

Luego, procede a referirse a la materia del presente recurso, refiriendo que el Comité
de Convivencia ha ajustado su proceder al reglamento, realizando un compromiso
frente al primer caso de publicaciones por parte de la recurrente, y con fecha 9 de
julio de 2020, procedió a aplicar una sanción disciplinaria por la reiteración del hecho,
según el Manual de Convivencia y Reglamento Interno 2020, siendo la conducta
calificada de muy grave, aplicando las medidas formativas referidas por los
recurrentes. Concede que lo anterior fue apelado y resuelto de la forma ya referida
también en el recurso de protección.

Refiriéndose al alcance y competencia del Comité de Convivencia Escolar para ejercer


la jurisdicción disciplinaria, argumenta que es la misma Superintendencia de
Educación quien ha establecido que dicho comité tiene competencia en este tipo de
situaciones. Señala que nunca antes se había hecho mención a este tipo de vicio de
origen, entendiendo que es obligación de la comunidad educativa hacer frente a
estas situaciones.

Dado lo anterior, señala que el presente recurso debe ser rechazado, en primer lugar
por extemporáneo, ya que entiende que el acto contra el cual se data del 31 de julio

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de 2020 y el recurso se interpuso con fecha 31 de agosto de 2020, por lo que habrían
transcurrido 31 días desde el acto que se impugna.

En segundo lugar, por estar conociéndose en instancia administrativa de los hechos


denunciados por los recurrentes, que ha dado lugar a la Resolución Exenta
N°2020/PA/10/0310 de 8 de septiembre de 2020 de la Superintendencia de
Educación que aún no está firme, por lo que podría abrirse la posibilidad de generar
decisiones contradictorias entre lo resuelto en última instancia en el proceso
administrativo y lo resuelto en el presente recurso.

En tercer lugar, refiere que los recurrentes ya han manifestado que no cumplirán con
las medidas pedagógicas, y no disponen de los medios compulsivos para hacerlas
efectivas.

Finalmente, refiere que no se trata de una comisión especial, ya que se habría


seguido las normas y se habría dado cuenta de la bilateralidad, buscando ajustarse
a la reconstitución de la convivencia escolar, lo que tiene fines y métodos diversos a
los de los tribunales de justicia y su dinámica.

Por todo lo anterior, solicita el rechazo del presente recurso, con costas.

Se trajeron los autos en relación.

CON LO RELACIONADO Y CONSIDERANDO:

PRIMERO: Que, tal como se ha venido sosteniendo por esta Corte, el recurso
de protección de garantías constitucionales establecido en el artículo 20 de la
Constitución Política de la República, constituye jurídicamente una acción cautelar
destinada a amparar el legítimo ejercicio de las garantías y derechos preexistentes
que en esa misma disposición se enumeran, mediante la adopción de medidas de
resguardo o providencias para restablecer el imperio del derecho y asegurar la
debida protección del afectado ante un acto u omisión arbitrario o ilegal que prive,
perturbe o amenace dicho ejercicio.

Conforme a lo anterior, son requisitos copulativos para la procedencia de fondo del


recurso de protección -además de su ejercicio oportuno-: a) que se compruebe la

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existencia de una acción u omisión reprochada; b) que se establezca la ilegalidad o
arbitrariedad de esa acción u omisión; c) que de la misma se siga directo e inmediato
atentado (privación, perturbación o amenaza) contra una o más de las garantías
constitucionales invocadas y protegibles por esta vía; y d) que la Corte esté en
situación material y jurídica de brindar la protección.

SEGUNDO: Que, el acto ilegal y arbitrario que reprochan los recurrentes, es


el haber aplicado la recurrida una sanción disciplinaria propia del contexto escolar,
con infracción a las garantías del debido proceso, a través de la misiva de 13 de julio
de 2020 y confirmada por la de 31 de julio de 2020, esta última denegatoria de una
apelación planteada por los recurrentes y que ratifica la sanción en comento.

TERCERO: Que, en relación a la extemporaneidad planteada por el recurrido


en relación a la acción ejercida, el artículo 1° del Acta N°94-2015 que regula la
tramitación del recurso de protección, establece que deberá interponerse “...dentro
del plazo fatal de treinta días corridos contados desde la ejecución del acto o la
ocurrencia de la omisión o, según la naturaleza de éstos, desde que se haya tenido
noticias o conocimiento cierto de los mismos, lo que se hará constar en autos.”

Así, existe una norma de orden público, en tanto regula la admisibilidad de este
procedimiento, que establece el plazo dentro del cual ha de promoverse esta clase
de acción y las diversas circunstancias que pueden gatillar el inicio de su cómputo.

CUARTO: Que el primer acto contra el que se dirige el recurso es la decisión


de fecha 13 de julio de 2020, del Comité de Convivencia Escolar del establecimiento
recurrido, que de acuerdo al recurso fue comunicado esa misma fecha. No obstante,
y debido a la presencia de un segundo acto atacado, como es aquel que desestima
el recurso ejercido contra aquella, se estará a la fecha de ésta para determinar la
vigencia o extinción del plazo.

Tal acto data del 31 de julio de 2020 y fue informado a la recurrente las 21:07 horas
del mismo día, a través de su casilla electrónica y bajo la referencia “responde
apelación”, como consta en el documento acompañado por dicha parte en folio 18.

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De la revisión del expediente digital, consta que el presente recurso de protección
fue presentado el día 31 de agosto de 2020, que corresponde al día 31º corrido,
contado desde la fecha de expedición y remisión de aquella segunda misiva.

Dado que la recurrente reconoce las fechas de emisión y comunicación de ese último
acto que reprocha, y también la fecha de su comunicación, sin que se hubiese
planteado ni acreditado alguna circunstancia que le hubiera impedido conocer de él
en aquella fecha, conforme al artículo 1º del Auto Acordado ya referido, el plazo de
interposición del presente recurso expiró el día 30 de Agosto de 2020.

Que la Excma. Corte Suprema ha sentenciado de manera uniforme que el recurso de


protección es una “acción cautelar cuyo objeto es solucionar prontamente
situaciones de hecho que en un momento determinado sean alteradas, o
amenazadas de serlo, por un tercero, en perjuicio de la persona que lo entabla, sin
otros requisitos que actuar dentro del plazo…, referido a las garantías especialmente
protegidas por la Constitución y cuando el recurrido haya actuado ilegal o
arbitrariamente” (Excma. Corte Suprema, 28 de octubre de 1992, Revista Gaceta
Jurídica N° 148, pág. 45).

En igual sentido, ha determinado que “no es óbice para una declaración de


extemporaneidad, el que previamente el recurso haya sido declarado admisible por
la Corte de Apelaciones…, toda vez que dicha resolución fue dictada teniendo
únicamente en consideración los antecedentes hechos valer por la recurrente, sin oír
a la parte denunciada. En consecuencia, tal pronunciamiento de admisibilidad no
puede impedir que el tribunal de alzada, una vez apreciados la totalidad de los
antecedentes que los intervinientes hubieren aportado, dicte una resolución
definitiva sobre dicho asunto” (Excma. Corte Suprema, Rol N° 6.482-2008, 30 de
diciembre de 2008).

Que este plazo, regulado expresamente como “fatal”, produce un efecto preclusivo
para el caso del no ejercicio de la acción, y no puede verse alterado en su cómputo
por lo que indica el artículo 26.3 del Manual de Convivencia, invocado por la parte
recurrente durante la vista de esta causa, pues ésta constituye una norma cuya
eficacia y aplicación se limita al procedimiento previsto en dicho Manual, sin que

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pueda extenderse su aplicación a un procedimiento de índole jurisdiccional, ni alterar
las reglas que sobre la tramitación y admisibilidad del presente recurso ha venido a
regular el Auto Acordado, en su artículo 1º.

De esta forma, y dado que a la fecha en que fue presentado este recurso de
protección ya había transcurrido íntegramente el plazo de 30 días corridos, en
relación a las dos misivas que pide dejar sin efecto, corresponderá desestimarlo.

QUINTO: Que sin perjuicio de lo anterior, del correlato de hechos y


antecedentes agregados al presente recurso, en especial el acta de reunión sostenida
por la recurrente con el profesor jefe y miembros del referido Comité de la recurrida,
así como las misivas en cuestión y el Manual de Convivencia Escolar, en particular su
artículo 15º, se ha reconocido al “Comité de Sana Convivencia Escolar” como un
estamento interno que actúa ante los educandos y sus tutores, que rige además a la
recurrida, particularmente para evitar situaciones de violencia física o psicológica,
agresiones y hostigamientos (letra “a”).

Frente a conflictos de mayor trascendencia entre pares, su acápite 34.1 regula la


intervención de dicho Comité en un paso “4”, incluida la entrevista de uno de sus
integrantes con los padres, con el objeto de superar la conducta. En este caso la
entrevista fue realizada el 6 de julio del año 2020 por el profesor jefe y un integrante
del Comité, lo que guarda conformidad a lo previsto en su artículo 15.2.

El acta de tal entrevista, acompañada a los autos y no cuestionada, evidencia que los
recurrentes tomaron conocimiento de haber incurrido su hija en una conducta de
indisciplina escolar, que era susceptible de mejoramiento y que no justifican,
atribuyéndola a una represalia o respuesta frente a hechos graves previamente
padecidos por ella; acordándose en esa reunión evitar sanciones de índole
disciplinario y aceptar en su lugar otras de carácter “formativo”. Dicha acta contiene
acuerdos del establecimiento y los apoderados recurrentes, dadas las repercusiones
que la “funa” que motivó ese procedimiento significó para aquelllos jóvenes contra
quienes se dirigió, dentro de los cuales los actores asumen el compromiso de no
permitir que se produzca “otra funa”.

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De esta manera, el Comité de Sana Convivencia Escolar ha operado con anuencia y
participación de los recurrentes, reconociéndose previo a este recurso como un ente
válido para imponer la adecuación del comportamiento escolar, y con el cual les era
posible adoptar compromisos vinculantes para ambas partes.

No resulta coherente a dicho reconocimiento que, frente a la falencia de ese proceso


colaborativo, en particular tras no haberse cumplido el compromiso de evitar nuevas
“funas”, y haciéndose así procedentes aquellas medidas formativas indicadas en
aquella reunión, tales medidas constituyeran un acto emanado de una comisión
especial o vejatoria de derechos, considerando que tales facultades se encuentran
reconocidas en forma general por el Reglamento de Convivencia Escolar, aceptado
por todos los alumnos del establecimiento, y en particular por los recurrentes que,
como ya se dijo, participaron y avinieron en compromisos el día 6 de julio, durante
la primera etapa de intervención de dicho ente.

SEXTO: Que en relación a la ilegalidad y arbitrariedad de las misivas que


se pide dejar sin efectos, de los días 13 y 31 de julio, y que se fundan en la falta de
atribuciones sancionatorias del referido Comité, estos sentenciadores consideran
que el ente de la recurrida se encontraba dotado de facultades para ello, dadas las
reglas y procedimiento aludidos en el considerando precedente, y aquellas otra que
regula el mismo Reglamento en sus apartados 15.4 y 27.6 .

Asimismo, las medidas comunicadas tienen un contenido formativo que no


corresponde a una sanción, sino a medidas cuyo propósito es evitar nuevas
reiteraciones de una situación que produjo dificultades relevantes en la convivencia
escolar, y que vino a disponerse luego de intentar en conjunto con los padres una
solución que aborde aquella delicada situación que, en su mayor o extendido
contexto, ha producido también una severa victimización y afección en la niña, tal
como afirma en esa parte el recurso de marras.

Ante todo lo anterior, no se aprecia como desproporcionada la decisión de Rectoría,


del día 31 de julio, que ratificó las medidas aplicadas a la alumna, de asistir a 3
sesiones reflexivas semanales sobre los alcances, riesgos y sentimientos que este tipo
de publicaciones puede generar para quien publica como para quien es mencionado,

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y la redacción de una carta compromiso de no volver a incurrir en las faltas. En
apreciación de estos sentenciadores, dichas medidas se orientan a evitar futuras
reiteraciones de la conducta que afectó la convivencia escolar.

En cuanto a la falta de fundamentación de los hechos concretos, que el recurso hace


aneja a una trasgresión de las reglas sobre debido proceso y error en su tipicidad, y
aun cuando se reconoce como efectivo que el acto no incluye una reproducción de
los mensajes lesivos que configuran los 2 episodios de “funas”, dicha omisión no
resulta suficiente para tildar al acto como atentatorio a un debido proceso, dado que
el procedimiento del Manual de Convivencia Escolar no es homologable a un
contencioso formal, y en especial que ese contenido y su contexto fue dado a
conocer a los recurrentes en la reunión de fecha 6 de julio, manifestando ellos que
instruyeron a su hija para eliminar de las redes aquellos contenidos de la primera
serie de publicaciones; además el recurso no ha cuestionado la efectividad y
gravedad de aquellos mensajes, y que por tanto no resulta indispensable reproducir,
lo que generaría como resultado solamente el reiterar imputaciones ya reconocidas
como impropias.

Por último y en lo que atañe al procedimiento instruido por la Superintendencia de


Educación, que resultó sancionatorio como contiene el documento agregado al folio
11, cabe destacar que imputa deficiencias al Reglamento, principalmente en su
regulación de los procedimientos de garantía a la indemnidad sexual, y que en
cuanto a la aplicación de la medida formativa en cuestión no ha reprochado su
impertinencia de fondo o arbitrariedad, sino principalmente la ausencia de una mejor
regulación y el haber dejado sin aplicación de medidas aquellas respuestas que a
estas publicaciones o funas habría recibido la misma alumna.

Que, sin que implique desatender aquellos reclamos y denuncias que formularon los
recurrentes contra la recurrida, relativos a no haber adoptado medidas de protección
ante hechos que se encontrarían en investigación, ocurridos durante el año escolar
2019 y que habrían afectado emocionalmente a la hija de los recurrentes, con la
especial gravedad de afectar o poner en riesgo su indemnidad sexual según refiere
aquel procedimiento contencioso, ello no obsta a que la recurrida adopte medidas
tendientes a resguardar la convivencia escolar afectada por aquellas situaciones de

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“funa” entre sus alumnos, aun cuando constituyeran respuestas o represalias frente
a esos otros hechos que imputa.

En consecuencia, y sin perjuicio de lo relacionado a la extemporaneidad del recurso,


no es posible concluir que los actos de la recurrida, de 13 y 31 de julio de 2020,
incurrieran en una ilegalidad o arbitrariedad atentatoria contra los derechos
constitucionales cuya resguardo ha sido objeto del recurso.

Por estas consideraciones, disposiciones señaladas, lo dispuesto


por el artículo 20 de la Constitución Política de la República y el Auto Acordado que
rige la materia, SE RECHAZA, sin costas, el recurso de protección interpuesto por
CLAUDIA OYARZÚN IGOR y MAURICIO VIVAR LUENGO, por sí y en representación
de ANTONIA VIVAR OYARZÚN, en contra de la CORPORACIÓN INSTITUTO ALEMAN
DE PUERTO MONTT.

Lo anterior fue acordado con el voto en contra del ministro don Jorge Pizarro
Astudillo, quien fue de la opinión de acoger el presente recurso por los motivos que
a continuación se señalan:

1° Que, en cuanto a la forma de contabilizar el plazo, para presumir el conocimiento


de la misiva sancionatoria, debe estarse a lo señalado en el reglamento interno del
colegio, cuando establece en su punto 26.3 que “Cuando se trate de notificación por
correo electrónico, se entenderá realizada la notificación al día hábil siguiente de su
envío. Cuando se trate de notificación por carta certificada, se entenderá notificada
al tercer día hábil siguiente de su expedición. La notificación personal se entenderá
realizada en el mismo momento de su firma y acusa recibo.”

Así, siendo que la misiva de fecha viernes 31 de julio de 2020 se envió por correo
electrónico de la misma fecha, debe entenderse que fue notificada con fecha lunes
3 de agosto de 2020 (ya que el mismo reglamento establece como días hábiles de
lunes a viernes en su punto 26.1), por lo que el recurso fue interpuesto dentro del
plazo establecido por el auto acordado.

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2° Que, en cuanto al fondo del asunto, de lo señalado por el recurrente y lo
informado por el recurrido, y de los antecedentes acompañados por ambos, es
posible concluir que no existe una descripción de los hechos que se subsumen en el
tipo infraccional en virtud del cual se aplica la sanción a la hija de los recurrentes,
faltos de todo sustento probatorio (no se hace referencia específica a ninguno de
ellos), por lo que en consecuencia no aparecen fundamentos que puedan justificar
decisión alguna y afectando así los intereses de la recurrente y especialmente de la
menor.

Que, en efecto, los que pretenden aparecer como argumentos, en el informe de la


recurrida, únicamente solo se cuenta con expresiones vagas que no permiten el
conocimiento del hecho que se pretendió sancionar, lo que sin duda afecta la
garantía de bilateralidad de la audiencia que conforma el debido proceso.

Por otra parte, salvo la instancia de apelación contemplada en el reglamento, no se


propició una etapa procesal adecuada para que los padres o la niña pudieran tomar
conocimiento adecuado de la sustanciación del procedimiento y evacuar sus
descargos, lo que también se evalúa como una infracción de la garantía del artículo
19 N° 3 de la Constitución Política del Estado.

Comuníquese y devuélvase.

Pronunciado por la Segunda Sala de la C.A. de Puerto Montt integrada por Ministro
Jorge Pizarro A., Fiscal Judicial Mirta Sonia Zurita G. y Abogado Integrante Christian
Lobel E. Puerto Montt, once de noviembre de dos mil veinte.

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