http://aportes.educ.ar/historia/nucleo-teorico/estado-del-arte/camposrenovados/historia_cultural.

php

Historia cultural
La historia cultural aborda el estudio de las representaciones y los imaginarios junto con el de las prácticas sociales que los producen; también se ocupa por los modos de circulación de los objetos culturales, tal como lo expresa uno de sus principales cultores, Roger Chartier. En esta historia, nuevas categorías como las de experiencia o representación permiten captar la mediación simbólica, es decir, la práctica a través de la cual los individuos aprehenden y organizan significativamente la realidad social.

La historia cultural abarca un amplio territorio en el que es posible reconocer diversidades, sean ellas conceptuales o metodológicas, además de aquellas que obedecen a las distintas tradiciones historiográficas nacionales. Esta última circunstancia se verifica en el caso británico, en el cual la tradición inaugurada en los 50 por la Escuela de Birmingham, conformada por Richard Hoggart, Stuar Hall, Raymond Williams o E.P. Thompson, que propició la institucionalización de los estudios culturales o cultural studies.

El interés de los estudios culturales se centra más en análisis concretos de casos históricamente situados que en tipos generales de comportamiento. Se trata de estudios conscientemente eclécticos, críticos y deconstructivos; no pretenden ofrecer un modelo único para todos los casos y no responden a límites disciplinarios establecidos. Se trata de una experiencia transdisciplinaria que toma insumos de la crítica literaria, la teoría social, la comunicación social o la semiótica. Un área particularmente interesante en la que convergen variables antropológicas, socioeconómicas, políticas y culturales es el multiculturalismo, problemática relacionada con los efectos paradójicos de una globalización que, a la vez que proclama la idea de una cultura “universal”, en rigor revela como nunca antes la multiplicidad de las culturas.
En Alemania, existe una larga tradición de estudios culturales, abierta por los más prestigiosos intelectuales de la Escuela de Frankfurt: Adorno, Horkheimer, Benjamin, Marcuse o Habermas, entre otros. Esta escuela se orientó al estudio de las industrias culturales, la producción cultural en la sociedad capitalista y la cultura de masas. En Francia se desarrolló particularmente la sociología de la cultura, representada centralmente por la obra de Pierre Bourdieu, quien exploró dimensiones como el habitus, el gusto, los medios masivos, etcétera. La historia cultural de lo social o la historia socio cultural contó con amplia difusión en Francia gracias a la labor de R. Chartier y sus investigaciones en torno de los libros y los lectores en la Europa moderna; en el mundo anglosajón, esta tendencia está representada por historiadores como Robert Darnton, Peter Burke y Natalie Zemon Davis; en América Latina se destacan Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini. La antropología interpretativa también ha realizado innegables aportes a esta nueva historia de la cultura; ella puede ejemplificarse a través de la obra del historiador estadounidense R. Darnton, varios de cuyos textos aparecieron bajo el título de La gran matanza de gatos y otros ensayos de historia de la cultura francesa. La iconografía constituyó asimismo una fuente privilegiada para los historiadores culturales, entre quienes se destaca la obra de Serge Gruzinski tras los campos abiertos por Panofky y Aby Warbug décadas antes. En la Argentina, el culturalismo británico fue retomado por obras tales como Sectores populares, política y cultura: Buenos Aires en la entreguerra, de Leandro Gutiérrez y Luis A. Romero. La revista Punto de Vista introdujo desde fines de la década del setenta textos referenciales de los frankfurtianos y de los postestructuralistas y sociólogos de la cultura franceses, así como de los cultural studies. Este último campo cuenta actualmente con ámbitos institucionales y cultores como Beatriz Sarlo (análisis cultural), Pablo Alabarces (el deporte) y Adrián Gorelik (historia urbana). Otros ejemplos asociados con las artes plásticas lo constituyen José E. Burucúa y Laura Malosetti Costa, entre otros.

Otra perspectiva deriva de diversos análisis han subrayado la importancia del estudio del lenguaje como punto de encuentro entre el universo social y el cultural; en el contexto francés se desarrolló particularmente el análisis del discurso, mientras que en el ámbito anglosajón se plasmó en la llamada historia de los conceptos. El análisis del discurso remite al carácter “construido” de la realidad, en este caso una construcción discursiva. La historia conceptual se ocupa de la historicidad de los conceptos, o sea de su modificación a través del tiempo y sus usos diferenciados según el contexto social en el que se los utiliza. La historia conceptual reconoce dos tradiciones: la anglosajona de la Cambridge School, con Quentin Skinner a la cabeza, y la alemana (Begriffsgeschichte) de Reinhart Koselleck. En el primer caso, se atendió principalmente al estudio de los conceptos políticos aplicados principalmente a los grandes textos clásicos –como el Maquiavelo de Q. Skinner–, en tanto que en el segundo a la Historia social de los conceptos, de R. Kossellek. Su productividad se manifestó en el empleo que de estos recursos hace la historia intelectual, área que arraigó particularmente en la historiografía estadounidense y que se orienta centralmente a superar a la clásica historia de las ideas. A diferencia de la historia cultural, más centrada en los sectores populares, la historia intelectual aborda el estudio de las elites culturales plasmadas en los altos textos, sus contextos de producción y de recepción. A su vez, se distingue de la clásica historia de las ideas por el hecho de que, por un lado, abandona el estilo taxonómico que caracterizaba a esta –y que se materializaba en largas listas de ideólogos seguidas por sus “principales” ideas”– por otro, porque no intenta superar las contradicciones del pensamiento ofreciendo una versión sintética y homogénea de cada autor y, por último, porque se propone estudiar el pensamiento en los contextos de producción y circulación que le corresponden. El análisis del discurso fue empleado localmente entre otros por Noemí Goldman y Jorge Myers. La revista Prismas, editada por la Universidad Nacional de Quilmes, constituye actualmente el mejor ejemplo del tratamiento que en nuestro medio recibe la historia intelectual, representada por Oscar Terán, Jorge Dotti y Elías Palti, entre otros.

http://www.historiacultural.net/hist_rev_bruno.htm

Apuntes historiográficos sobre la historia de la cultura
Paula Bruno
I. Introducción

a cierto estilo de consumo y pautas de comportamiento. en sus vertientes más destacadas y en sus rasgos particulares y distintivos. La segunda etapa –desde la segunda posguerra hasta la década de 1980. La primera etapa que describimos –de comienzos del siglo XIX a 1930. poniendo el énfasis en algunas etapas de la misma.tiene como rasgo característico la preponderancia de explicaciones históricas que apuntan a dar prioridad a lo sociocultural y lo económico. procuramos evidenciar cómo las distintas acepciones del concepto de cultura y sus recepciones variadas en diferentes contextos de producción incidieron en el ámbito de la configuración de los conocimientos históricos. El significado más tradicional de la palabra “cultura” se refiere a un cierto nivel educativo. para lo cual focalizamos la atención en su historicidad. cuyo rasgo central es la de presentar un gran abanico de perspectivas posibles a la hora de concretar y de difundir los estudios históricos referidos a la cultura. Por último. Consideraciones previas acerca del concepto de “cultura” El concepto de “cultura” presenta una polisemia prácticamente inabarcable. permite rastrear y evidenciar las rupturas y las continuidades existentes en lo que respecta a las formas de abordaje de la cultura concretadas por los historiadores profesionales. o bien. a continuación presentamos dos definiciones de este concepto que pueden polarizarse y que nos permiten intuir la gran variedad de matices potencialmente existentes entre ambas . presentamos una tercera etapa -que llega hasta nuestros días-. aproximadamente. se realiza un recorrido cronológico de la historiografía de la historia de la cultura. El seguimiento de este itinerario está dividido en tres bloques temporales que están relacionados estrechamente con las transformaciones de los contextos de producción y. Intentando ilustrar esta polisemia. II. que abarca más de un siglo. La concreción de este recorrido. simultáneamente. . Posteriormente. cuyos relatos ponen el acento en la historia de carácter excluyentemente político. a lo cual debe sumarse la variación del término a lo largo de la historia y la variedad de definiciones que el mismo asume en diversos marcos geográficos. a atributos relacionados con el placer por escuchar clásicos musicales o concretar lecturas de obras cumbres de la literatura.El objetivo del siguiente trabajo es revisar algunas cuestiones vinculadas con la historia cultural. con las repercusiones de estos cambios en el interior del ámbito de la disciplina histórica.se caracteriza por el predominio de una concepción de la historia muy ligada a los ámbitos del poder. Mientras realizamos esta exploración. con la intención de evidenciar la pluralidad de significados que puede denotar el concepto en cuestión y tomar distancia de la naturalización de su significado. El texto se abre con algunas consideraciones generales acerca del concepto de “cultura”.

Este concepto tradicional de cultura comenzó a ser cuestionado desde distintos ángulos. repercutieron fuertemente en lo concerniente al concepto que nos ocupa. la cultura de estos sectores. Complementariamente. Por tanto. debe considerarse que si bien el proceso de globalización abarca las diversas esferas de la vida humana. en el escenario de la segunda posguerra. entre otros elementos. a concretar una historia cultural que se traducía en una historia de elites o de grupos dirigentes. las creencias y las prácticas. se convirtió en un objeto de estudio privilegiado dentro del campo de sus análisis y de los de un número significativo de historiadores . la cultura aparece como un elemento privativo de los grupos sociales privilegiados. los objetos realizados por distintos grupos sociales. a sus representaciones y a sus prácticas. por mucho tiempo. Esta actitud de apertura se relacionó estrechamente con los avances que tuvieron lugar en el campo de la antropología. es decir. se delineó una noción del término que en la actualidad cuenta con mayor aceptación y difusión. Estas transformaciones en el campo de las Humanidades. a sus acciones. Todas las manifestaciones provenientes de los otros sectores de la población quedaban en un segundo plano siendo consideradas parte de un todo amorfo que no merecía ser abordado en forma sistemática ni analítica. ésta hace referencia a la cultura como una especie de marco que contiene las formas de pensamiento. anteriormente excluidos del escenario. Asumiendo esta perspectiva. se entiende el término cultura como sinónimo de la expresión “cultura alta” o “cultura de elite”. la cultura dejó de ser patrimonio exclusivo de un sector social y pasó a ser acervo de la sociedad toda. las actividades cotidianas. los hábitos. Así.Dentro de esta perspectiva. entre tantas otras. las tradiciones. Asumir esta noción condujo. pese a que cada uno de los sectores que la componen puede contar con sus propias lógicas culturales. Desde las diferentes disciplinas sociales se empezó a prestar mayor atención a las expresiones de carácter cultural de los múltiples y heterogéneos segmentos que configuran sociedades complejas. las costumbres. Desde la perspectiva sostenida por estos últimos. Es decir. y así se comenzó a modelar una ampliación de la definición de lo que significa “cultura”. un elemento que configura las identidades colectivas. existe “por debajo” de este fenómeno una realidad cargada de heterogeneidad y de fragmentaciones que afloran en el intrincado conglomerado de . se hacía necesario prestar atención a la historia de "los de abajo". Thompson. Eric Hobsbawm y Christopher Hill-. las formas en que se establecen relaciones interpersonales. en tanto disciplina social . y también con la difusión de las producciones historiográficas de la corriente de historiadores marxistas ingleses –como Edward P. De esta forma. en el contexto europeo. se ha asumido que la cultura es constitutiva de la sociedad en su conjunto.

y los relatos históricos se convirtieron en auxiliares primordiales del poder. referida a los avatares de la política florentina. étnicas y religiosas existentes y ponen en evidencia que el escenario mundial configurado a lo largo del siglo XX se complejizó en forma muy significativa. que supo anclar sus argumentos en el pasado . y en los siglos posteriores. Todos estos procesos socio-históricos repercutieron en la conformación y difusión del segundo concepto de cultura que elegimos presentar como concepto ampliado y diferenciado del primero. Una historia de hombres célebres Diversos historiadores señalan que la Historia nació con la pretensión de legitimar el poder. Considerando este paisaje ampliado de objetos de estudio -que abarcan desde las prácticas más cotidianas hasta las creencias más inconscientes. en torno al siglo XV. Una muestra tangible de estos rasgos son las numerosas crónicas de ciudades como La crónica de Dino Compagni de las cosas ocurridas en su época (escrita entre 1310 y 1312). realizamos algunas referencias a otro objeto destacado: las imágenes. económicas. Complementariamente. Así. quienes detentaban el dominio eran conscientes de la necesidad de una propaganda activa. es decir. . Esta hipótesis puede ser tenida por válida si consideramos que los señores feudales de la Edad Media buscaban legitimar y justificar su posición jerárquica con argumentaciones históricas. y muchos de ellos sostienen que durante la Edad Media. La adopción del mismo produjo como efecto un despliegue del abanico de objetos de estudio a abordar por quienes realizan una historia cultural u otros estudios culturales. pese a la existencia de una variedad de géneros para escribir la historia como la crónica monástica. La elección de estos elementos encuentra su fundamento en un principio: ambos elementos se nos presentan como actividades inherentes a la humanidad y son manifestaciones distintivas de la misma. con el fin de visualizar cierto registro compartido de transformaciones. ya que se encontraban al servicio de las monarquías absolutistas y sus necesidades de consolidarse y mantenerse en el poder. III. decidimos hacer hincapié en esta exposición en uno de los objetos que ocupará – y ocupa. cuando se estaban delineando los Estados con características nacionales .que los historiadores culturales transitan actualmente. Así. surgieron los “historiadores oficiales”. esta tendencia de la historia de estar al servicio del poder político no hizo más que consolidarse.un rol central en los cambios protagonizados por la historia cultural: las ideas. con artilugios discursivos que se remontaban al pasado. o los tratados sobre antigüedades. o los relatos Historia de Carlos VII e Historia de Luis XI (ambos escritos en la década de 1470) del francés Thomas Basin. durante siglos predominó la forma de la narración para dar cuenta de sucesos políticos y militares: la historia asumía como protagonistas indiscutibles a los miembros de las dinastías reales y a los héroes de los campos de batalla. Durante el Renacimiento.diversidades sociales.

Sólo por mencionar algunos ejemplos. Entre estos personajes se recorta el perfil de Voltaire. en las sociedades europeas. quien sostuvo. que intentaban centrar su atención en un objeto que estuviera más allá de la guerra y la política. diferenciadas del resto. Pueden mencionarse como inscriptas dentro de esta tendencia la obra principal del filósofo napolitano Giambattista Vico. dado que fue puesta en cuestión la forma predominante de escribir la historia. además de Decadencia y caída del Imperio Romano (1776-1788). y sus cortes. el proceso de consolidación y redefinición de los Estados-nación y. El Antiguo régimen y la revolución (1856) del escritor y político Charles Alexis Clérel de Tocqueville. Principios de ciencia nueva en torno a la naturaleza común de las naciones (1725). esta tendencia a ampliar el objeto de estudio de los historiadores declinó en el siglo XIX. casi como un manifiesto. Sin embargo. Durante la segunda mitad ese siglo tuvo lugar. Esta funcionalidad de la Historia tuvo un correlato institucional y ocupacional preciso: siguiendo el modelo de la Escuela alemana comenzaron a conformarse comunidades profesionales de historiadores que se encargaron de producir y difundir discursos válidos sobre el pasado. En este escenario. El resultado de este fenómeno ampliado al escenario europeo convirtió al siglo XIX en “el siglo de la Historia”. Así. del historiador británico Edward Gibbon. a mediados del siglo XVIII irrumpieron estudios históricos producidos por intelectuales de distintos lugares de Europa. en lo que respecta al ámbito francés pueden destacarse: Historia de Francia (18331846 y 1855-1867) del historiador Jules Michelet.Esta tendencia comenzó a matizarse en el contexto del auge del Iluminismo. la necesidad imperiosa de escribir la historia de los hombres y no la de los reyes. dado que a lo largo del mismo se publicaron obras de personajes descollantes. el ejercicio de la disciplina histórica se convirtió en un elemento instrumental que dotó de legitimidad a los cimientos sobre los cuales se edificaron las naciones. que pretendían captar la historia de la sociedad en general y no sólo la de los hombres célebres. en ese contexto. Historia de las instituciones de la antigua Francia (1875-1892) del catedrático Numa Denis Fustel de Coulanges y Los orígenes de la Francia Contemporánea . asumió cierta relevancia la necesidad de crear historias nacionales sobre las que se construirían las identidades de cada nación con sus características propias. prioridad que concretó en su Ensayo sobre la historia general y sobre las costumbres y el espíritu de las naciones (1756).

(1875-1893) de Hyppolite Taine. económicas y culturales. toda historia que no fuera política quedaba absolutamente excluida. que estaba atravesando por un momento de indiscutible apogeo. obra y legado de los hombres célebres. los materiales producidos por las administraciones estatales y eclesiásticas. entre otros. a los documentos utilizados por los historiadores para concretar sus investigaciones. Por lo tanto. intentando ordenar el pasado como una serie de acontecimientos que formaban una cadena de causalidad continua. próceres y epopeyas. a diferencia de sus predecesores. por lo tanto. los historiadores profesionales. que contaba con algunos rasgos vecinos al positivismo. De este modo se consolidó el formato de relato histórico que hacía hincapié en las “causas” y las “consecuencias” . Del contexto inglés se destaca Babington Macaulay y su Historia de Inglaterra (1848-1861). como universidades y centros de estudios. relaciones entre poderes rivales. predominaban los oficiales.asumían una relevancia indiscutida. En el modelo que se convirtió en válido. Por otra parte. la utilización de fuentes no escritas era casi inexistente y . quien sostenía que la Historia debía dar cuenta de “lo que realmente sucedió”. Además de los hechos políticos. logró imponerse un estilo de discurso histórico cuyo exponente más destacado fue Leopold von Ranke. Otro rasgo distintivo de esta forma de hacer la Historia es que estaba absolutamente impregnada del paradigma historicista. los acontecimientos políticos –tales como sucesiones monárquicas. por su articulación clara con los avatares del mundo de la política. fracturas inter-dinásticas. Así. y así se organizaban detalladas galerías de personalidades. Siguiendo este modelo. y desenvolvían sus actividades en instituciones específicas. comenzaron a seguir pautas cognitivas -metodólogicas y epistemológicas-. y se marginaban las temáticas sociales. los formatos de presentación de esta historia preminentemente política eran de carácter narrativo. los grandes hombres políticos y militares contaban con un lugar privilegiado y excluyente. El formato de los relatos históricos del período respondía a aquella conocida tripartición de vida. en tópicos recurrentes. entre otros tantos . descriptivo y cronológico. se pretendía transportar al dominio de las Ciencias Humanas y Sociales los métodos de las Ciencias Experimentales. los acontecimientos militares se convertían. En relación a las fuentes. tratados. que eran aceptadas y legitimadas por las comunidades académicas a las que pertenecían. En ella. Así. Fue en este momento cuando cristalizaron las características de la primera etapa que nos interesa describir.

Simultáneamente. Un estudio paradigmático de esta forma de comprender la historia del arte es la de Jakob Burckhardt. rastreándose. es decir. el desarrollo de una historia de las ideas y de una historia de las imágenes contaba con un desenvolvimiento apenas incipiente que se traducía en una producción historiográfica fragmentaria y escasamente difundida. Respecto de la historia relacionada con las imágenes. monumentales o escultóricas y las biografías de los artistas destacados o de determinados estilos. Esta historia de las ideas partía del supuesto de que las obras de los pensadores eran cristalizaciones de sistemas de ideas claros y sistemáticos y que. titulada La cultura del Renacimiento en Italia (1860). ésta se limitaba a las ideas políticas. IV. dada la exclusión total de los procesos históricos desenvueltos por fuera de la política. En lo que respecta a la historia de las ideas. como los museos. eran manifestaciones transparentes de las intenciones de los autores. dentro de un análisis superficial de las tradiciones intelectuales. entre otros. cuyo objeto de estudio eran las grandes obras pictóricas. los fenómenos relacionados con las diversas esferas de acción de la vida humana. El formato predominante en lo referido a la historia del arte respondía a una detallada catalogación de las obras . quedaban absolutamente desligados de los aspectos que podían echar luz acerca de las formas de vida del grueso de la población. En esta primera etapa.las voces de amplios sectores de la sociedad quedaban fuera de la historia. se practicaba lo que actualmente es considerado como una historia tradicional del arte. La historia social de la cultura . solamente las influencias de ciertos pensadores políticos en otros hasta alcanzar una cadena de influencias que se retrotraía hasta los pensadores de la época clásica . Otra de las perspectivas de abordaje concretadas apuntaba a rastrear antecedentes e influencias de los artistas. que en este período eran grandes recintos de saber estático . por lo tanto. Entre las figuras destacadas de esta tendencia pueden mencionarse Benedetto Croce – y sus trabajos Ensayos sobre la literatura italiana de 1600 (1911) y Anécdotas y perfiles del "Settecento" (1914).y Friedrich Meinecke –entre cuyas obras se destaca El historicismo y su génesis (1936)-. Este tipo de concepción adquiría una evidencia clara en los ámbitos de exposición de las producciones artísticas.

que trajo consigo la revalorización documental en forma anti-positivista. los fundadores de Annales bregaron por darle un giro radical a las formas vigentes de concebir la disciplina histórica desde el siglo XIX. A los fines de concretar la ruptura con el predominio de un objeto histórico de carácter individualista y político. El movimiento de Annales se propuso derribar a tres ídolos a los que rendían culto los historiadores del siglo XIX: el “ídolo político”. Mientras que esta última ponía el acento. En correspondencia con esta elección. Por último. pretendieron dar forma a un nuevo género de historia que debía desprenderse absolutamente de las características de la historia decimonónica. es decir de la historia narrativa íntimamente vinculada a la legitimación del Estado y de los ámbitos del poder. en tanto político o militar. El modelo de Historia profesional propuesto por los miembros de esta corriente se presentó prácticamente como una oposición sistemática a todos los principios de la historiografía decimonónica. mientras que para los historiadores del siglo XIX era el objeto de preferencia el hombre célebre. la escuela de Annales enfatizaba en sus estudios lo relacionado con la esfera económica y la social. es indiscutible que los miembros de Annales intentaban convertir a la historia en historia teórica. es el que se considera prototípicamente decimonónico. Marc Bloch y Lucien Febvre. Esta nueva concepción historiográfica se reflejó en una apertura de la serie de posibles objetos de estudio. Los fundadores de esta corriente historiográfica. El acontecimiento era la medida temporal elegida por los historiadores profesionales del siglo diecinueve.El modelo de historia característico de la primera etapa que presentamos anteriormente. conocido como escuela de los Annales . y es contra esta historia narrativa-política que reaccionó fervorosamente un movimiento historiográfico francés surgido en torno a 1930 y consolidado luego de la segunda guerra mundial. si entendemos por ella a una disciplina con pretensión de “cientificidad”. mientras que la forma de los relatos históricos decimonónicos respondía a la descripción y a la narración cronológica de hechos. los estudios históricos realizados por los miembros de Annales están orientados y articulados en torno a problemas. La segunda etapa en lo que concierne a la historia de las ideas y de las imágenes que decidimos destacar está estrechamente relacionada con el surgimiento y la consolidación de esta corriente historiográfica francesa. el “ídolo individual” y el “ídolo cronológico”. para los annalistas los sujetos de la Historia deben buscarse en las fuerzas colectivas de la sociedad. Es decir. Como hemos señalado. los miembros de las distintas generaciones del movimiento se . mientras que los procesos de media y larga duración llamaron la atención de los historiadores franceses. en la historia de carácter político. la historia orientada según problemas. Se produjo así un desplazamiento global del frente de la investigación histórica. Es en esta clave que debe comprenderse la reivindicación de la histoire problème. como hemos visto.

Por lo tanto. Lo que anteriormente describimos como una historia de las ideas políticas. en la denominada historia de las mentalidades . rituales. Se comenzó a llamar. Estudio sobre el carácter sobrenatural atribuido al poder de los reyes particularmente en Francia e Inglaterra. de demografía histórica. los procesos de pensamiento cotidianos y las ideas implícitas de las representaciones colectivas . se comenzaron a enfocar prioritariamente las percepciones. Por otra parte. entre ellos se destacan los medievalistas Jacques Le Goff –quien publicó diversos aportes acerca los imaginarios compartidos por los hombres medievales. los intelectuales. además. En lo que respecta a la historia de las imágenes. circulación y consumo de las obras. entre los que sobresale su obra El nacimiento del purgatorio (1981). de psicología histórica y de historia serial. hacia 1952. las experiencias vitales de los diversos sujetos históricos. y Lucien Febvre. la miseria. Marc Bloch ya en 1924 publicó su obra titulada Los reyes taumaturgos.). bajo la influencia de destacados historiadores franceses. se comenzó a considerar la historia de los efectos de determinada obra en la sociedad. Tanto la influencia de la escuela de los Annales como las relaciones establecidas entre la Historia y el resto de las disciplinas sociales a lo largo del siglo XX produjeron grandes cambios en lo que concierne a las formas de abordaje de objetos como las ideas y las imágenes.lanzaron a rastrear nuevos objetos. se convirtió. La consigna difundida por la historia de las mentalidades giraba en torno a captar el clima de ideas de una determinada época. diversas prácticas culturales (carnavales. la atención sobre cuestiones relacionadas con la psicología histórica y. etc. la vejez.y Georges Duby –cuya obra más difundida vinculada a la historia de las mentalidades es Los tres órdenes o lo imaginario del feudalismo (1978). El producto de esta operación son los estudios de historia global. dio a conocer su estudio clásico llamado El problema de la incredulidad en la época de Rabelais. otros historiadores de generaciones posteriores de esta tradición incursionaron en el terreno de las mentalidades. Dos de las obras más . se empezaron a considerar los elementos de los contextos de producción. las convergencias. por tanto. así como los ámbitos de lo inconsciente y de lo intencional. De este modo. de historia de los imaginarios. los niños. los puntos en común. puede sostenerse que de una historia tradicional del arte se pasó a una historia social del arte fuertemente influenciada por las corrientes provenientes de la denominada estética de la recepción . es decir en las representaciones compartidas por todos los hombres y las mujeres de una misma sociedad. Esta nueva forma de abordaje desplazó el foco para comenzar a reparar en los pensamientos colectivos. tomando en cuenta el rol de los espectadores como personajes activos que pueden reinterpretar y resignificar una obra en función de su experiencia.. donde se evidencia una pluralidad de objetos teóricos tales como la muerte. comenzaron a considerarse las conductas y las actitudes difundidas en los diversos grupos sociales. Los fundadores de la tradición de Annales escribieron destacadas obras que pueden considerarse arquetípicas de la vertiente de histoire des mentalités. entre otros.

las imágenes de caos. Teniendo en cuenta esta realidad es de esperar que. Tendencias actuales de historia cultural Actualmente. como habían sido. El escenario configurado suscita diversos juicios. Mencionar algunos rasgos comunes de las tendencias historiográficas actuales es una operación que puede hacerse por la negativa. Ante la configuración de una apariencia crítica de la Historia.difundidas dentro de esta tendencia. en las dos últimas décadas. De este modo. se produjeron grandes cambios en lo que respecta a los ámbitos de la historiografía cultural.en las últimas décadas. en su interior. A este hecho se suma que. insertos en este clima. Las nuevas búsquedas y . en estos momentos de indefinición en el campo de la disciplina histórica. inorgánico y fragmentario. crisis y pluralismo son recurrentes a la hora de analizar el campo de la historiografía . en la actualidad. provocada por la caducidad de los que eran considerados paradigmas totalizantes. en algunos casos. Tal vez este hecho deba atribuirse a la ausencia de paradigmas historiográficos hegemónicos que señalen los caminos a seguir -metodología. y que los historiadores actuales. diversos elementos de las corrientes de pensamiento consolidadas durante las décadas del ‘60. resurgieron antiguas tensiones e incertidumbres. entre 1940 y 1980. surgió un sinnúmero de aproximaciones y prácticas historiográficas y. pero por lo general se presenta el panorama como desordenado. aunque con características distintas. como el estructuralismo y el marxismo. ‘70 y ‘80 están presentes las ciencias sociales que parecen no ser tan estrictamente encasillables como antaño. las Ciencias Sociales transitan un estado de confusión metodológica y teórica traducido en una sensación de pluralismo desmesurado . redefinen sus objetos. Annales y otras corrientes de explicación global. aflore una multiplicidad de tendencias que intentan imponerse definiendo sus objetos y sus metodologías. se encuentren una vez más en la necesidad de optar por una gran variedad de caminos a seguir. son Historia Social de la Literatura y el Arte de Arnold Hauser (publicada por primera vez en 1951) y Pintura y experiencia en la Italia del siglo XV (1972) de Michael Baxandall. V. teoría y definición del objeto. que sean capaces de organizar la colección de tendencias configuradas en la nueva historiografía . En el contexto de las disciplinas sociales afloraron distintas perspectivas que reformulan antiguas metodologías e incluso.

si bien han aparecido en distintos momentos y contextos. y es. construcciones conscientes y autónomas o reflejos de condiciones materiales. a la hora de elegir sus objetos de estudio. definidas como simples abstracciones. expresiones colectivas. se distancian en forma significativa de las acciones de personalidades descollantes –rasgo característico de la primera etapa analizada-. nuevos temas. por lo tanto. El problema del objeto radica en que las ideas pueden considerarse de formas múltiples. De este modo. las perspectivas de análisis. En el campo de la historia de las ideas. la definición del objeto de la historia intelectual trae aparejada una serie de cuestiones teórico-metodológicas que deben ser definidas. Así. no . en la actualidad surgieron nuevas tendencias historiográficas que revisan y refundan las formas de practicar la historia intelectual. Focalizando la atención en la rama de la disciplina histórica que se ocupa de historizar las formas de pensamiento. se han delineado nuevos abordajes que plantean lo que se ha dado en llamar el problema del objeto.los intereses de los historiadores parecen enmarcarse en una oposición a las corrientes mencionadas en las secciones anteriores. por otro. inusitados objetos de estudio y originales estrategias de investigación e interpretación se presentan en un escenario no tan homogéneo como los válidos anteriormente. las estructuras generales y los grandes procesos sociales –objeto predilecto de la segunda etapa aquí descripta. existentes sólo desde el momento de su encarnación o materialización.también dejaron de ser núcleos de interés para los historiadores profesionales. tendencias que no pueden considerarse en forma monolítica ya que presentan diferencias nacionales y matices significativos en cuestiones epistemológicas. de fundamental importancia no perder de vista su propia historicidad . En consonancia con estos llamados de atención. parte de sistemas formales de pensamiento. Es interesante señalar que las variadas formas de afrontar la historia intelectual. productos de individualidades. por mencionar sólo algunas posibilidades. muchos historiadores profesionales contemporáneos han comenzado a revisar las formas de hacer la historia de lo que los hombres pensaron. Por un lado. dado que en la práctica cambiaron considerablemente en el tiempo.

la nueva historia cultural en su vertiente francesa y la microhistoria. se la caracteriza como un “campo de comunicación” en el cual se producen y reproducen los significados en un infinito juego de interpretaciones.se han anulado entre sí. inscripto dentro de la corriente de antropología de la cultura interpretativa-. Simultáneamente. de hecho en la actualidad es clara la coexistencia de formas disímiles de practicarla. El representante más sobresaliente de la vertiente anglosajona de la historia intelectual es el historiador norteamericano Robert Darnton. Entre las influencias que se destacan en su obra se encuentran las provenientes del denominado programa geertziano –postulados propuestos por el antropólogo Clifford Geertz. la cultura es vista como el producto simbólico de expresiones concretas de los sujetos sociales y su análisis se basa en la observación e interpretación de las diferencias que hacen que cada comunidad contenga sus especificidades. considerándose alternativamente como obras de espíritus superiores. vinculada estrechamente con la historiografía italiana. cuya obra más destacada es La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia cultural francesa (1984). En relación con estos postulados. Prueba de ello es la aparición de obras de carácter histórico en las que emergen distintas influencias provenientes de otras disciplinas. De este modo vemos cómo hoy se configuró un escenario en el que los debates y la variedad de ópticas conviven con cierta indefinición y yuxtaposición de enfoques. en el ámbito de la historia de las imágenes. Así. Este historiador intentó aplicar elementos provenientes de la antropología cultural a sus estudios históricos . su pretensión principal es estudiar las creencias colectivas como un objeto etnográfico. quien encarna el proyecto de pasar “desde la historia social de la cultura a la . entre otros. También aquí se abre un abanico de posibilidades a la hora de definir la especificidad de las imágenes como objeto. explicar los hechos históricos buscando su contenido simbólico. entre otras posibles definiciones. como la lingüística. debe destacarse la labor de Roger Chartier. A continuación describimos tres tendencias destacadas que se inscriben en el amplio marco de los abordajes de historia de la cultura contemporáneos: la historia intelectual en su versión anglosajona. percibidas como una unidad con coherencia propia e intrínseca o como una suma de íconos con significados dados por las referencias externas a la obra en sí. De este modo. esta vertiente de la historiografía considera a la cultura como una entidad semiótica. es decir. se formularon en las dos últimas décadas debates acerca de las imágenes mismas como objeto de estudio. En lo que respecta al escenario francés y la nueva historia cultural. la antropología cultural y los aportes provenientes del denominado giro lingüístico o desafío semiótico . productos individuales o productos de una época.

es el estudio de la articulación entre las obras producidas dentro del espacio particular de la producción cultural y el contacto de éstas con el mundo social. El historiador propone realizar una historia de las representaciones colectivas del mundo cultural. principio que apunta a lograr una interpretación allí donde la documentación del proceso a estudiar sea exigua. se intenta rastrear las características y la dinámica de las experiencias vitales de determinados actores históricos. En líneas muy generales. Este historiador expuso y manifestó en forma sistemática sus intenciones teóricas y metodológicas en una serie de escritos producidos entre 1982 y 1990 reunidos en El mundo como representación. que muestran las formas en las que el mundo es dotado de sentido por los individuos y los grupos. y permite visualizar una gama de posibilidades entre las que debe optar el historiador. El objetivo principal de esta forma de abordaje es obtener información acerca de cómo los hombres y las mujeres. cuando no cuenta con fuentes que le permitan rastrear la situación que le compete. y La herencia inmaterial. donde son llenadas de sentidos dados por las prácticas . A lo largo de sus producciones. La historia de un exorcista piamontés del siglo XVII (1985) de Giovanni Levi. lleva a cabo una reconstrucción histórica que intenta alejarse de todo tipo de determinismo mecanicista y de abstracta generalización. esta historiadora. Entre las obras de esta autora se destacan Sociedad y Cultura en la Francia moderna (1975) y Ficción en los archivos (1987). utiliza materiales que le dan información sobre el contexto. Prueba de ello es la gran variedad de análisis históricos referidos a los .historia cultural de la sociedad” . Para realizar esta empresa utiliza diversos procedimientos metodológicos. tal como lo define Chartier. entre los que se destaca el de la imaginación histórica. experimentaron sus condiciones de vida. es decir. Otra vertiente historiográfica consolidada en las últimas décadas. insertos en determinado contexto espacial y temporal. todas ellas producidas y difundidas desde la década del ochenta. Historia cultural: entre práctica y representación. puede sostenerse que esta apuesta historiográfica apunta a una reducción de la escala de observación a la hora de realizar una investigación. y la interpretación de la misma se concreta por el medio del análisis de las representaciones. También dentro del ámbito francés se destaca la tarea de la historiadora Natalie Zemon Davis. La reconstrucción contextual actúa como dadora de significados probables. sobre todo en el marco de la historiografía italiana. El objeto de la historia cultural. es la denominada microhistoria . La elección de una posibilidad en detrimento de otras es la que trazará el camino a seguir a la hora de dar una interpretación sobre los procesos estudiados. Así. El cosmos según un molinero del siglo XVI (1976) de Carlo Ginzburg. la exploración de la cultura actúa como una entrada para responder preguntas sobre la sociedad. Existen otras tantas manifestaciones que pueden inscribirse dentro de la nueva historia cultural. Las dos obras más destacadas dentro de esta vertiente son El queso y los gusanos. De este modo.

así como también los estudios de género y los referidos a los grupos considerados tradicionalmente “marginales”. entre cuyos exponentes más sobresalientes puede mencionarse a la historiadora italiana Luisa Passerini. clubes. En esta dirección puede considerarse una destacada obra del ya mencionado Carlo Ginzburg: Pesquisa sobre Piero. autora de Turín obrera y fascismo (1984). La flagelación de Urbino (1981). el de “material visual” . Los éxitos editoriales que en Europa tuvieron colecciones como la Historia de la vida privada –edición conformada por cinco volúmenes dirigidos por Philippe Ariès y Georges Duby que abordan la historia occidental desde la Antigüedad Clásica hasta el siglo XX y que comenzaron a publicarse en 1985o la Historia de las mujeres en Occidente –en la que participaron historiadoras e historiadores de renombre internacional como Arlette Farge. dentro de las cuales se incriben. como cafés.. Estas distintas formas de hacer la historia se difundieron en formas disímiles y con ritmos desparejos en los . En función de esta ampliación de perspectivas. etc. Existen además otras tendencias historiográficas que se delinearon y consolidaron en las últimas dos décadas. el horizonte de investigaciones también se amplió y se diversificó en función del uso de un nuevo concepto.actúan como parámetro indiscutido a la hora de evaluar la multiplicidad de campos por la que está atravesando la historia de la cultura.retomando algunas propuestas concretadas por el historiador francés Maurice Agulhon en sus trabajos presentados en Historia vagabunda (1994). circulación y apropiación de las mismas. A su vez. que nuclea disitintas manifestaciones creativas e incluye las redes de relaciones de producción. se generaron algunas obras de historiadores que no utilizan las imágenes como un elemento de carácter meramente ilustrativo sino que las incorporan en estudios que las abordan y. El bautismo. sólo por mencionar algunos ejemplos. los estudios que focalizan su atención en los diversos espacios de sociabilidad –política y no-política. En lo que concierne a la historia vinculada con el arte. se difundieron prácticas de reconstrucción histórica basadas en las diferentes corrientes de la historia oral. centros de reunión.sectores populares o a los grupos subalternos. simultáneamente. Natalie Zemon Davis y Georges Duby. Joan Scott. las trascienden. El ciclo de Arezzo. Es evidente que la variedad de objetos y metodologías se intensificó en forma muy significativa en los últimos veinte años.

Consideraciones finales El itinerario recorrido a lo largo de este escrito nos posiciona ante una especie de mapa que presenta las coordenadas generales para aproximarse a los rasgos de la historia cultural. Las transformaciones propias de una de las vetas de la Historia se presentan. Así. Las diversas etapas historiográficas presentadas evidencian las transformaciones sufridas por las formas de hacer la Historia y las repercusiones de las mimas en las formas de concebir y de analizar las manifestaciones culturales. especialmente en la disciplina histórica.distintos ámbitos nacionales. . a su vez. El panorama presentado bajo el rótulo de tendencias actuales de historia cultural nos coloca frente a un escenario en el que irrumpen constantemente en el campo del quehacer histórico nuevas perspectivas que sacuden arcaicas certidumbres y que sacan de su anquilosamiento a la disciplina histórica y todas sus potencialidades. como síntomas claros de las variaciones de las prácticas culturales ejercidas por los historiadores y como expresiones de climas de época cambiantes y dinámicos. VI. dado que las recepciones de las nuevas corrientes nunca son pasivas y la dinámica que asumen está condicionada por las particularidades de cada una de las comunidades académicas de historiadores. sino más bien plenas de dinamismo. cada uno de los bloques temporales abordados presenta en su interior rasgos peculiares y diferenciados del resto que muestran cómo las nociones para abordar el pasado no son inmutables y estáticas. Simultáneamente. viabilizan la comprensión de los vínculos existentes entre las definiciones variantes del concepto de cultura y su incorporación a los análisis encuadrados en las Ciencias Sociales.

IX. 1996. Néstor García Canclini. Escribir las prácticas. 1997. 43-52. Foucault. Las escuelas históricas. 51-70. capítulo 3: “Culturas”. nº 71. Paidós. Andrés Bello. . 1996. un rasgo común a ellas consiste en el hecho de que consideran a la cultura como un universo complejo de ser abordado. La investigación histórica: teoría y método. Gedisa. Itinerarios de la historiografía contemporánea. 1999. 1992. Peter Burke. 1999. Buenos Aires. Peter Burke. Fernando Devoto. Instituto Mora. Barcelona. Saggi di storia culturale. gesti. Fernando Devoto. VII. Guy Bourdé y Hervé Martin. Barcelona. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Culturas híbridas. Gedisa. pp. Julio Aróstegui. Formas de hacer la Historia. Historia cultural: entre práctica y representación. Marin. Biblos. La verdad sobre la Historia. de espacios de convergencia y de líneas de fuga a ser consideradas. Il Mulino.La situación de la historiografía actual se presenta como sumamente plural. Clifford Geertz Tras los hechos. 1997. cuatro décadas y un antropólogo. 1995. Madrid. El mundo como representación. Cátedra. pp. Madrid. Sobre la crisis de la historia. Manantial. Peter Burke (ed. 1997. Barcelona. Peter Burke. Buenos Aires. 1989. Dos países. Buenos Aires. México. Roger Chartier. Lynn Hunt y Margaret Jacob. Crítica. 2000. Biblos. 1994. Sogni. Bolonia. La historiografía italiana contemporánea.. 1993. La revolución historiográfica francesa. beffe. de Certau. AKAL. Roger Chartier. 1993. Bibliografía sugerida AA. en Cuadernos del CLAEH. 1992. Alianza Editorial. Entre Taine y Braudel.VV. Pese a la gran multiplicidad de tendencias. México. Madrid. Joyce Appleby. Gérard Noiriel. a.). Barcelona. Historia y Teoría Social. “Notas sobre la situación de los estudios históricos en los años noventa”. a raíz de que conviven en su interior un sinfín de intersecciones. Barcelona. Grijalbo.

en Anuario del IEHS 10. 1985. Sobre la crisis de la historia. Carlo Ginzburg. Feltrinelli. 51-70. Paidós. (1974). Para un análisis de las variaciones en el concepto de cultura. Biblos. Hacer la Historia. vol. Barcelona. pp. 1995. 1992. Buenos Aires. Cristina Godoy y Horacio Botalla (comps.Carlo Ginzburg. Giro lingüístico e historia intelectual. Mitos.). 1995. “Micro-análisis y construcción de lo social”. Hayden White. El contenido de la forma. Madrid. Labor. Buenos Aires. Barcelona. capítulo 3: “Culturas”. pp. Universidad Nacional de Quilmes. IX. Buenos Aires. Cátedra. Paidós. Laia. Luz y contraluz de una historia antropológica. Gérard Noiriel. Rapporti di forza. Eduardo Hourcade. cuatro décadas y un antropólogo. Dos países. 1998. en Punto de Vista. I: Nuevos problemas. entre otros: Clifford Geertz Tras los hechos. La historiografía francesa contemporánea. Barcelona. . La inexplicable sociedad. 1998. Hilda Sabato. Jacques Revel. Elías Palti. véase. 2000. 1996. Hayden White. Fondo de Cultura Económica. Cuestiones de epistemología de las Ciencias Sociales. Buenos Aires. Buenos Aires. Biblos. Tandil.). Gregorio Klimovsky y Cecilia Hidalgo. México. III: Nuevos temas. 27-31. II: Nuevos enfoques. Metahistoria. retorica. 125-143. emblemas. Nora Pagano y Pablo Buchbinder (comps. Storia. Jacques Le Goff y Pierre Nora. 1989. “La historia intelectual y sus límites”. 1993. Georg Iggers. 1997. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. La ciencia histórica en el siglo XX. Gedisa. Milán. pp. nº 28. vol. Barcelona. 1995. indicios. noviembre 1986. 1992. a. A-Z editora. prova. vol.

1993. Para un detallado análisis acerca de los cambios epistemológicos por los que transitaron las Ciencias Sociales.237-257. Cristina Mantegari. México. Cfr. México. “Museos y ciencias: algunas cuestiones historiográficas”. Madrid. véase Gregorio Klimovsky y Cecilia Hidalgo. Alianza. Los historiadores marxistas británicos. 1999. pp. 1977. por lo menos. 1996.Algunas referencias al tema pueden encontrarse en Néstor García Canclini. en Jacques Le Goff y Pierre Nora. A-Z editora. en Marcelo Montserrat (comp. Andrés Bello. el siglo XV. Véase Henry Zerner. Historia e historiadores en el siglo XIX. Buenos Aires. Barcelona. La verdad sobre la Historia. Laia. Barcelona. México. 2000. Manantial. La cultura popular en la Europa moderna. Cuestiones de epistemología de las Ciencias Sociales. II: Nuevos enfoques. Fondo de Cultura Económica. Siglo XXI. Hacer la Historia.VV. Lynn Hunt y Margaret Jacob. “La política”. La ciencia en la Argentina entre siglos.. Para un análisis general sobre este fenómeno puede consultarse AA. Buenos Aires. Un estudio acerca de la corriente de historiadores marxistas ingleses puede consultarse en Harvey Kaye. Esta afirmación es de carácter general. Una descripción sobre la historia de las ideas políticas en el siglo XIX puede encontrarse en Jacques Julliard. Dado que mientras los primeros Estados mencionados contaban para el siglo XIX con una configuración de carácter nacional desde. pp. El multiculturalismo y “la política del reconocimiento”. 1985. Sobre este tema. 1991. Prensas Universitarias. contextos e instituciones. pensamos en el término de redefinición para casos puntuales como los de Francia y España y en el de consolidación para casos como el italiano y el alemán. Esta vertiente historiográfica se fue consolidando en torno a una revista creada en 1929 por Marc Bloch y Lucien Febvre llamada Annales d’histoire . “El arte”. pp. Zaragoza. El Estado absolutista. 191-209. Fondo de Cultura Económica. Hacer la Historia. México. Textos. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Laia. Grijalbo. 1989. Barcelona.). 1998. Italia y Alemania concretaron sus unidades territoriales e institucionales como Estados en la segunda mitad del siglo XIX. La inexplicable sociedad. 1989. Un estudio clásico sobre los historiadores del siglo XIX es George Gooch. Una obra representativa de esta tendencia es Peter Burke. véase Perry Anderson. vol. en Jacques Le Goff y Pierre Nora. 297-308. vol. 1985. II: Nuevos enfoques. Sobre este tema puede consultarse Joyce Appleby. Culturas híbridas.

Madrid. Madrid. Ensayos de psicología histórica. 1993. Economies. Roger Chartier. Labor. Giro lingüístico e historia intelectual. Alianza Editorial. Historia cultural: entre práctica y representación. pp. 1999. Para un estudio sobre el tema. Barcelona. beffe. Cátedra. Gedisa. Hacer la Historia. La Escuela de los Annales: 1929-1989. 1994. una historia ambigua”.172. Bologna. La investigación histórica: Teoría y método. “Historia intelectual e historia de las mentalidades. Sogni. aparece bajo el nombre Annales. Cfr. gesti. Buenos.. Para una aproximación crítica a la vertiente de la historia de las mentalidades véase Peter Burke: “Validità e limiti della storia della mentalità”. La ciencia histórica en el siglo XX. “La historia intelectual y sus límites”. Universidad Nacional de Quilmes. pp. por dar una visión de conjunto: Julio Aróstegui. Los artículos reunidos en Peter Burke (ed. pp. La revolución historiográfica francesa. Cfr. 1997. IX.. Para una reseña acerca del panorama historiográfico actual y la discusión acerca de si el mismo está atravesando o no una crisis. en 1946. 1996. Crítica. pp. Saggi di storia culturale. Il Mulino. 1500-1640 de Robert Mandrou (1961). Formas de hacer Historia. en Id. El mundo como representación. y Georg Iggers. El mundo como representación. IX. en Jacques Le Goff y Pierre Nora. en Id. En la actualidad. Barcelona. 2001. 27-31. Gedisa. 1985. presentan un panorama general acerca de las características de diversas corrientes historiográficas actuales. Gedisa. pp.).économique et sociale. Barcelona. Sobre la escuela de Annales. Hilda Sabato. pp. 43-52 y Gérard Noiriel. nº 71. a. 1999. 149. III: Nuevos temas. Laia. Historia cultural: entre práctica y representación. “El mundo como representación”. “Las mentalidades. 81-98. Trayectorias y preguntas”. véase Elías Palti. El sentido de la muerte y del amor a la vida en el Renacimiento de Alberto Tenenti (1957) e Introducción a la Francia moderna. véase Peter Burke. Sciences Sociales. Luz y contraluz de una historia antropológica. 45-62. . 13-44 y Jacques Le Goff. 1998. Sobre este punto pueden consultarse los artículos compilados en Eduaro Hourcade. Biblos 1995. Civilisations. “Notas sobre la situación de los estudios históricos en los años noventa”. Aires. (Hay edición en español bajo el título Formas de historia cultural) Otros ejemplos de obras que pueden encuadrarse dentro de la historia de las mentalidades son: El gran pánico de 1789 de Georges Lefevre (1952). Sociétés. en Punto de Vista. Buenos Aires. noviembre 1986. Barcelona. véase Fernando Devoto. Para un análisis de la historia de las mentalidades véase Roger Chartier. Barcelona. Sobre la crisis de la historia. 2000. vol. nº 28. 1995. Entre los análisis acerca del estado de la historiografía en la actualidad se destacan. posteriormente. en Id. en Cuadernos del CLAEH. la revista pasó a titularse Annales.. Cristina Godoy y Horacio Botalla (comps.). Histoire. Barcelona. a.

Gedisa. pp. pp. en Id. Madrid. La revolución historiográfica francesa.). El mundo como representación. en Peter Burke (ed. de las posturas corporales o de las sillas sobre las que estamos en este momento sentados. Roger Chartier. Formas de hacer Historia. Los dos artículos más claros acerca de las formas de concretar los estudios de carácter microhistórico son Giovanni Levi. pp. parece mostrarnos la autoconciencia de una disciplina que. Barcelona. Gedisa. 125-143.). Historia cultural: entre práctica y representación. “El mundo como representación”. 1999. Madrid. qué es. ¿Qué pasó? ¿Por qué todo se volvió historizable? ¿Cómo hicimos para que cualquier situación u objeto encontrara sentido en su propio pasado? ¿Por qué desde las últimas décadas del siglo veinte a cualquier objeto se le añadió un plus al introducir su historia? ¿Es casual que la mercadotecnia o las marcas recurran al pasado de los productos que venden? Abrimos un abanico muy amplio de temas y una pluralidad para historizar todo lo imaginado. Alianza. 1996. 1995. a la distancia. La Escuela de los Annales: 1929-1989.Peter Burke. p. “Sobre microhistoria”. Esto fue resultado de un largo proceso que. ha pasado por diversas situaciones. Alianza. Y esto nos ha lleva a preguntar sobre nuestras percepciones presentes y sobre la función que cumple hoy día la historia. Entre Leopold von Ranke y nosotros hay poco más de cien años de . “Micro-análisis y construcción de lo social”. desde las primeras décadas del siglo veinte. La Historia Cultural y la Escuela de los Annales Marcela Dávalos Desde los años 80´s los historiadores hemos reiniciado un cuestionamiento a la historia. la historia cultural forma parte de ese proceso. en Peter Burke (ed. cuál es su sentido o cómo se construye. Tandil. Para un estudio sobre el tema puede consultarse Ivan Gaskell. Hoy día a nadie sorprende que se elabore una historia de los refrescos. 209-239. Cfr. en Anuario del IEHS 10. 119-143 y Jacques Revel. son algunas de las preguntas ya inevitables. 85. Formas de hacer Historia. “Historia de las imágenes”.. de los baños. 1996. Barcelona. 1993.

Era como si en su ejercicio debieran dejar el pensamiento propio y la subjetividad circundante. Entre su pensamiento y el nuestro hay una gran diferencia.distancia. los historiadores se olvidaban de sí mismos y recurrían a sus objetos de estudio. El siglo veinte tejió las especificidades del oficio y de las nuevas reflexiones historiográficas en las que nos encontramos sumergidos hasta el momento. Antes de entrar al mundo de los archivos -la objetividad plenaellos colgaban fuera todo aquello que los aquejara. ¿Cómo reconocer el pasado de toda esa gente que hasta entonces había tenido un papel anónimo? ¿Por qué las mayorías habían quedado exentas de una historia? Desde entonces también se diversificaron las entradas para reconstruir los pasados y los tiempos. para hacerla. la historia cuantitativa. o qué esperará cada uno de ese libro? ¿Desde . sin embargo. sólo se dieron unos cuantos pasos. La historia ha tenido distintas funciones a lo largo del tiempo ¿Quién y para qué se construye? ¿Qué intervención aportan el sujeto. la distancia cultural que nos separa. La presencia de las masas. institución y época que la elaboran? Del paradigma de la historia medieval -que se vinculaba a un origen bíblico del mundo y se veía a sí misma como “maestra de vida”-. tenemos más preguntas que respuestas. crearon un camino para la historia. la microhistoria. pero todos contribuyeron a la realización de una temporalidad distinta. Ranke postulaba a la cientificidad de la historia. La historia social. la historia antropológica. La trayectoria de la historia se convirtió en trayectorias. las colectividades o los hombres sin atributos a lo largo del siglo veinte. La difusión de la Escuela de los Annales. Hoy es imposible hablar de historia. Del rescate del pasado colectivo a la reconstrucción de los sentimientos o a las distintas recepciones del mundo de las que habló la historia cultural. ¿Es distinta la lectura de un libro de historia de un matemático a la de un historiador?¿Qué buscará. L. parece infinita. su persona y su presente no tenían por qué inmiscuirse con sus tareas. que eran los referentes reales del pasado. etcétera. a la historia reciente -defensora de las recepciones contextualizadas-. generó entre los historiadores otras miradas hacia el pasado y suscitó la conformación de una comunidad de profesionales “en pie de lucha” contra los poderes establecidos. a las fuentes documentales. la historia del imaginario. desde 1929. Sin referirse a la historia de cómo se ha escrito la historia. la historia de las mentalidades. todas fueron maneras de inventar cómo ver y reconstruir los sucesos. sin referirse a la historia de la historia.

hacer una “historia problema”. opuesto a la historia oficial imperante. del lenguaje del hombre común. o Apología para la Historia). la Escuela de los Annales. cerca de Lyon) y su manuscrito inacabado Apologie pour l'histoire ou Métier d'historien (editado y publicado posteriormente por Lucien Febvre. La libertad. Los parámetros objetivos. comprobables y homogéneos permean a todas las ciencias y artes. Tantos años pasaron que incluso algunos historiadores discuten sobre quién es el auténtico heredero de los Annales. igualdad y fraternidad se vinieron abajo. en el campo de concentración de Saint-Didier-de-Formans. Fernand Braudel o Bernard Lepetit. introdujo una polémica que llegaría muy lejos. pasando por la lingüística o la poesía. forman parte del lenguaje colectivo. de un Estado que se suponía capaz de generar bienestar.tradujo la incertidumbre y el desencanto en otra comprensión del mundo. fue severamente cuestionada. los historiadores jugaron un rol interesante. su larga trayectoria también se ha vuelto historizable. Desde entonces los . pero su ya larga historia ha permitido hablar de cuatro Annales. abrió preguntas a los historiadores y a las ciencias sociales. una de las principales difusoras a nivel mundial de las reflexiones historiograficas. que prometía la culminación de un Estado generador de bienestar y certidumbre. con el nombre de Introducción a la historia. ¿Es posible hablar de un legítimo seguidor de los primeros Annales? No lo creo. En una época de desencanto y decepción generalizados. durante más de cinco décadas. Luego de haber sido. De Marc Bloch (quien participó en la resistencia francesa y murió fusilado por la Gestapo el 16 de junio de 1944. cada vez más. Annales hizo coincidir en las ciencias sociales aquel rechazo al sentido de progreso y evolución. La distancia sobre el objeto de estudio o la consideración sobre los referentes desde los que se percibe el mundo.dónde enfocaran su mirada al leerlo? Y aunque ese especialista en ciencias exactas nos podría decir muchísimas cosas que nosotros como historiadores probablemente no observaríamos en el libro. la distancia respecto a la objetividad y a la supuesta realidad a la que refiere el texto. así como de una veta historiográfica de mayor o menor envergadura. Pero volviendo a la trayectoria de la historiografía en el siglo XX. inaugurado desde mediados del siglo dieciocho. hay una vasta trayectoria. Cuando la revista Annales propuso. En ese contexto. afecta por igual a ambos lectores. se ubicó el nacimiento de Annales: mismo periodo en el que el “fenómeno” de las masas se mostró en el fascismo y en la promesa de los proyectos marxistas. En un inicio el debate fue contra el proyecto. La trayectoria de los poderes que iban de la mano con la historia. El siglo XX -al estallar la Primera y Segunda guerras mundiales y al crearse los estados totalitarios. Desde la literatura hasta la geografía. participaron de los límites de aquel proyecto ilusorio. en voz de Lucien Febvre. a Lucien Febvre. seguridad social y equilibrio para toda la sociedad.

“Los Reyes Taumaturgo” fue una obra que se sumergió en los fenómenos sobrenaturales que se le atribuían a las monarquías y los procesos de cambio que esta concepción tuvo desde el siglo XII. “El problema de la incredulidad en el siglo XVI o la religión de Rabelais”.análisis históricos urgieron considerar la participación de esas gigantescas colectividades que “nunca habían tenido historia”. eran los españoles quienes respetaban más esa normatividad. organiza y procesa la información de esas fuentes documentales? ¿Acaso todo este instrumental computarizado era capaz de llevarnos a la plena objetividad del pasado? La selección de los grupos. con Braudel quedó claro por primera vez que cualquier cultura pertenecía a un contexto histórico determinado. a una pregunta: saber si la abstinencia sexual y alimenticia eran o no respetadas durante la Semana Santa. era inusitado. ¿Fue la iglesia capaz de construir una ley que fuera obedecida por todos? ¿Quiénes seguían las prescripciones religiosas? Tomando las actas de bautismo de casi tres siglos -¡imagínense el trabajo que eso significa!. al menos. la mirada de un hombre sin atributos. las culturas y las civilizaciones eran uno de los hilos conductores de su reflexión. Conocer los comportamientos sociales organizándolos en bases de datos. que con sólo tocar curaban. asimismo el libro de Marc Bloch. Es así como a principios del siglo XX se da un ambiente de gran efervescencia en donde los parámetros y los criterios para conceptualizar la verdad comenzaron a transformarse. pero su trayectoria también fue cuestionada: ¿cómo se selecciona. la Historia Cuantitativa tuvo un peso fundamental. Sin duda alguna. como el de Javier Pescador. Una cuestión cultural de castas. El trabajo mostró que –a pesar de que la Conquista tuvo como motor principal la evangelización de los indios-. Basta mencionar algunos títulos que dicen más que mil palabras. como por ejemplo. a las clases trabajadoras. los reyes. de . traducían el sentido de la obediencia al poder. El pasado se convirtió en los pasados. Y en ese contexto la “Escuela de los Annales” replanteó una nueva forma de escribir la historia. Visto a la distancia. En ese tránsito para conocer el pasado de las masas antes ignoradas.pretendió determinar quién se abstenía y quién no de los apetitos carnales. personajes divinos. el libro de Lucien Febvre. para responder. Una metodología vinculada a las computadoras se avocó a enlistar a los grupos sociales. En El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II o en su Historia de las Civilizaciones. los tiempos. la historia cuantitativa cubrió un frente y ofreció un gran abanico de interrogantes. Fernand Braudel llevó a sus obras que ninguna concepción histórica es contingente. quien se dedicó a investigar las actas de bautismo de tres Parroquias de la Ciudad de México desde el siglo dieciséis hasta el dieciocho. y no los indígenas. a las listas de anónimos. El estudio era inusitado ¿quién era Rabelais? Un personaje que por ningún motivo formaba parte de los parámetros de la cultura de excelencia. Dentro de esta corriente tenemos en México ejemplos muy interesantes.

¿Cómo se podría explicar que algunos dueños de los medios de producción -en esa etapa industrializadora que prometía mayores ganancias al modernizar la maquinaria. en el ser reconocido al ejercer su labor o en las sociabilidades entabladas con el resto de los . con Fernand Braudel a Annales. y de ahí a Annales. pueblos que durante los meses de nevadas quedaban aislados entre sí. Un dato interesante de la Revista de los Annales fue que conforme cambiaban sus directores y las nuevas generaciones tomaban su dirección. Economías Sociedades y Civilizaciones. Cuando Georges Duby tomó la dirección de la revista en 1971. Jacques Le Goff explicar como el sonido de las campanas podían vincular a dos poblados en momentos de desastres naturales. En el estatus de maestro. el clima y el éxito de la colectividad iban de la mano con el derroche de la fiesta. el nombre de la revista también cambiaba. por considerar que se le estaba dando demasiado peso al mundo de los imaginarios. Historia y Ciencias Sociales. pasó. Economía Sociedad y Civilización. Tanto Jacques Le Goff como Georges Duby fueron medievalistas y se dedicaron a desarrollar nuevas miradas sobre aquel periodo que se había bautizado “época del oscurantismo”. Al ingresar a la alta y baja Edad Media. esos títulos revelan gran parte de las preguntas historiográficas del siglo XX. esos autores demostraron la gran gran riqueza en esas colectividades que. Con Jacques Le Goff o con Maurice Agulhon. tomaban formas plenamente rurales. no fue suficiente. De titularese Annales. con un lenguaje de alerta o auxilio.rechazaran participar de los cambios tecnológicos? Las motivaciones de los dueños de los telares no forzosamente eran explicables por la acumulación de riqueza: se jugaba una identidad en el oficio.las clases o de las colectividades era algo que también generaba inquietudes y dudas. Otro tema fueron los carnavales. imaginarios y subjetivos del mundo tradicional. pero que recurrían a las campanas como medio de orientación y comunicación. simbólicos. sus badajos eran elementos prioritarios para aquellas poblaciones. Braudel declaró estar en desacuerdo con sus sucesores. El cambio de nombres nos habla de la autorreflexión en la que estaban inmersas las ciencias sociales. El “renacimiento” cultural urbano no distaba de aquel mundo fraccionado en pequeñas aldeas expuestas a ser autónomas y víctimas por las condiciones físicas y atmosféricas. hasta antes del siglo XII. la abundancia. La historia de las mentalidades estaba en la cúspide con los trabajos al subrayar los aspectos maravillosos. la realidad sustentada en el mundo material o en las fuerzas productivas como sus cimientos.

En México tenemos un ejemplo histórico muy ejemplar. era lo que hacía a la obra participar de las redes del mundo cultural. las diferencias. Los encuentros amorosos. Foucault dejó ver que otros saberes fueron desplazados. Casi todos los valores que creíamos eternos se volvieron contingentes y frágiles. de los sistemas culturales aceptados. conforme fue asentando su cuerpo. Foucault mostró eso mismo para las instituciones educativas.se volvió tema de discusión. . lo reglamentado. ¿Cómo podríamos ejemplificar de manera rápida la diferencia entre esas dos posturas académicas? Para los estructuralistas la cultura se producía y reproducía por su perfección académica: los argumentos bien sistematizados. la de la percepción olfativa. Michel Foucault. lo marginal. de los saberes instituidos. etcétera. magos. la del castigo o la de cualquier otro tema. sino también compararlas con nuestra realidad actual. la revista de los Annales estuvo fuera de la “academia oficial” hasta que Michel Foucault quedó como director del College de France. llevó al límite la situación de las obras. y un reconocido alumno de Kuhn. de la herbolaria.trabajadores y la comunidad. La historia de la muerte. De esta forma se multiplicaron exponencialmente las historias. No obstante. Lo que antes no era pensable –y que ahora casi todos tenemos registrado en nuestra cotidianeidad. la sensibilidad y el poder participaron de un pasado. la de los carnavales. había mucho más que el ser propietario de los medios de producción. Michel Foucault. el manejo de su lenguaje. Este colegio –que guardadas todas las distancias podríamos comparar con nuestro Colegio de México-. la del purgatorio. la de los secretos de alcoba. Del “otro lado” de la institución médica están los diferentes: las curanderas. La cultura se instituía por sus propios méritos. la de la ropa íntima. chamanes. la de las lágrimas. la de las basuras. Durante el siglo XVIII el Protomedicato comenzó a regular el sentido de las farmacias. era el que dictaba el giro y la interpretación oficial de la historia. la del amor. Más allá de la instituciones. fortaleciendo sus saberes e integrando a una comunidad consensuada de “científicos”. la organización de su estructura. De esos estudios como fue posible establecer no solo las diferencias. No obstante el recorrido anterior. inicialmente formado dentro de esa corriente. Alexandre Koyrè. En ese contexto dos corrientes se estaban disputando la dirección del College: un connotado historiador que pertenecía a la corriente estructuralista. etc. ¿Qué era lo que estaba en los márgenes de lo instituido? Y fuera de ese marco descubrió las desviaciones. familiares o productivas. las manifestaciones imaginarias. los excluyó y calificó de charlatanería todas las prácticas con las que curaban los cuerpos. fue factible. de los curanderos o de las parteras.

fabriles o médicos. gestando una enorme diversidad de investigaciones históricas. cerrado. el contexto de recepción. la historia de los Annales y las producciones del College de France corrieron paralelamente. Nuestra cultura moderna redujo sus pretensiones de eternidad al confrontar su fragilidad temporal.El poder. más grave aún. el amor maternal o los sentimientos viriles. los obreros-. pasando por la invención de la alcoba matrimonial. La historia de los Annales dio entrada a cualquier historia que refiriera a esas prácticas distintas. en un país en donde más del 70 por ciento de la población era indígena: la palabra indio simplemente no aparece en esa Cosntitución. la “autocoacción”. Luego de esa reconstrucción histórica. Su historia se vincula con la de los distintos significados de ciudadano. con Bernard Lepetit a la cabeza. La aprehensión de la realidad no es única. de ese sujeto capaz de aprehender los códigos civilizatorios exigidas por las urbes. fueron vistos como procesos históricos contextuados y no como entes esenciales. Fue en 1979 cuando el . “el queso y los gusanos”. de esa microhistoria capaz de mostrar cómo existieron mundos propios inmersos en un saber que se pretendía homogéneo y totalizador. tal como lo mostró Giovanni Levi en su Herencia inmaterial. los pescadores. todo apuntó a las diferencias. La historia señaló que los saberes instaurados marginan universos sociales. basta recordar que la Constitución de 1857. fue reducida a su corta historia. Más allá de los preceptos teológicos instaurados. las largas duraciones se remontaron hasta la Edad Media y “la cultura” se tradujo a “las culturas”. Así. estaba un campesino criticando el despilfarro de los sacerdotes y comparando la fermentación. redactada por un reducido grupo de “notables ciudadanos”. y más aún. ¿Cómo aprehendían la realidad los otros? Menoccio tomó un papel central al mostrar que en el siglo dieciséis era posible –en ese contexto de lenta. los historiadores dirigieron la vista a las “representaciones” del mundo. el lugar desde el que se aprehendía y representaba al mundo fue otro de los ángulos resaltados por Annales. pero ya realizable difusión del texto escrito. esa “célula” denominada anteriormente como el núcleo central de las sociedades. sobre el que los historiadores descubren las fracturas. se fue convirtiendo en la centinela de la privacidad. se creo en un país donde el 90 por ciento de la población era iletrada y. Como ejemplo.hacer una lectura distinta sobre la génesis bíblica. Cuando ésta discusión tuvo lugar. Desde entonces. La familia moderna también tiene una historia de exclusiones. tenemos a la familia. Desde las concepciones de la muerte hasta el imaginario sobre el mar. tanto como a los individuos. con la Creación del Universo. en vigilante de los tiempos escolares. ejercen el poder sobre los cuerpos e individuos y construyen un discurso consensuado. la representación social se vinculó a grupos sociales –como los ciudadanos. la revista estaba ya en manos de la cuarta generación. Las prácticas campesinas quedan fuera: en ésta dirección basta mirar a hacia nuestro país para darnos cuenta el arduo proceso del concepto de ciudadano. asociada a los entornos urbanos.

Mirar al mundo y crear nuevos paradigmas aunque aparentemente se miren como inverosímiles. Entonces decenas de trabajos pusieron su atención en la producción. la pregunta sobre la posibilidad o no de que dos culturas dialoguen. a la difusión del texto y su relación con la opinión pública. se desplazó hacia otro centro: la escritura. debiera ser traducido no como una incapacidad para comunicar. replanteó una vieja frase de Michel de Certeau: “escribimos sobre el cuerpo de los muertos”. cuáles eran sus objetivos. El historiador trabaja sobre las observaciones del mundo elaboradas por otros -“observación de observaciones”-. en fin. ¿Hasta dónde somos capaces de comunicar con lo que tenemos enfrente? La historia. vistos entonces como sistemas de comunicación propios a su contexto. En suma.director convocó a los colaboradores a reflexionar sobre el recorrido que hasta entonces había seguido la revista. vista como la reconstrucción sobre sistemas de comunicación previos. En fin. hubiera enviando mi “clon” hacerlo. diversas investigaciones históricas enfatizaron en sus corpus el rol de las fuentes documentales consultadas: para quiénes fueron producidas. La cultura. elaborado desde la conciencia histórica. se dejaron a la hermenéutica. Este en ensayo formó parte de la exposición que se llevó a cabo el 15 de Octubre del 2008 dentro del Seminario de Historia Cultural organizado por el "Programa de Estudios de Historia y Difusión Cultural" en el plantel Centro Historico de la UACM. La aprehensión del mundo se asoció a la difusión escrita. etcétera. en el siglo XVIII alguien se imaginaba que llegaríamos a la Luna. de la incapacidad que hemos tenido para comprender desde dónde es posible dialogar con lo diferente. problema que nos remite a la mucha o poca capacidad para comprender lo diferente. ese temido relativismo que emergió con la última generación de Annales. El relativismo. quién las escribió. pero es como si el día de hoy en lugar de que yo estuviera hablándoles aquí. Otro contexto comunicativo. a la posibilidad del pensamiento crítico dado por el texto al lector. Pondré un ejemplo absurdo. al rumor y la vigilancia colectiva como sistemas de comunicación diferentes al de la escritura. la circulación y recepción del texto escrito. . Muchas Gracias. ¿La historia se hizo migajas? Los lenguajes contenidos en los documentos fueron vistos como mundos que ya habían sido aprehendidos previamente: el historiador trabaja con representaciones elaboradas por otros. nos permitan tener la capacidad de interpretar el pasado de una manera distinta. a través de la diversidad de las diferentes disciplinas de las ciencias sociales. acaso. a la lectura en voz alta y a la creación del individuo freudiano. un historiador ubicado desde otros referentes culturales. custodiada por los poderes. resaltó como problema. se trata de impulsar una historia en donde. sino como un cuestionamiento. La historia subrayó su papel contextual y los diálogos culturales que contenía. es decir. los interpretaría. Los textos históricos.

.

.

.

.

.

.

.

.

com/books? id=CRvhJOXKXbEC&printsec=frontcover&dq=historia+cultural&sourc e=bl&ots=r4qcyk2nEj&sig=Axr_rGBLNXexemCOzp7FqswaKNY&hl=es #v=onepage&q&f=false .http://books.google.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful