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2.

PROCEDIMIENTOS INCIDENTALES

2.1 LAS EXCEPCIONES

2.1.1 Finanza del extranjero.

El extranjero puede, conforme a los principios generales del derecho procesal,


litigar como demandante o como demandado, contra otro extranjero o contra un
dominicano. El demandado exige el otorgamiento de esta garantía por medio de
la excepción de fianza, llamada generalmente fianza iudicatum solvi.

Créditos que garantiza. Esta fianza garantiza, en primer lugar, el pago de las
costas procesales y, en segundo lugar, el de las indemnizaciones que puedan
ser otorgadas al demandado.

Justificación. Esta fianza se justifica en razón de que el extranjero condenado en


las costas y al pago de una indemnización puede no tener en la República
bienes con cuyo embargo pueda el demandado cobrar esos créditos.

Quien la debe: la fianza aquí prevista puede únicamente ser reclamada bajo las
siguientes condiciones: 1-Que se trate de un extranjero transeúnte, esto es que
no tenga domicilio en la República; 2-Que ese extranjero sea demandante
principal o interviniente voluntario, pero nunca si es demandado, aunque haya
incoado una demanda reconvencional; 3-Que ese extranjero no pertenezca a un
país que tenga celebrado con la República un tratado que exima a sus
nacionales de aquella obligación.

Carácter. Esta fianza es un beneficio que la ley concede, no por motivos de


orden público, sino mirando exclusivamente el interés privativo del demandado
dominicano, este puede, por consiguiente, renunciar a su derecho de exigirla. La
renunciación se presume cuando el demandado no la reclame oportunamente.
Por su parte, el tribunal no puede ordenar de oficio, que la fianza sea prestada.

Como se solicita. Tanto en materia civil como en materia comercial, la fianza es


solicitada mediante conclusiones en audiencia.

2.1.2 Declinatorias.

Son declinatorias las excepciones que tienden a obtener que el tribunal


apoderado de un proceso no lo conozca, en razón de que no es el designado
por la Ley.

Hay tres excepciones declinatorias: la de incompetencia, la de litispendencia y la


de conexidad.

2.1.2.1 Excepción por incompetencia

Hay dos clases de incompetencia: la absoluta, que resulta del apoderamiento


de un tribunal de una naturaleza, de un grado de un orden, que no son los
determinados por la ley, en violación por consiguiente de una de las reglas de la
competencia de atribución o ratione materiae, o de la competencia funcional,
que se sabe, son de orden público, la incompetencia relativa, que resulta del
apoderamiento de un tribunal que no es el designado por la ley para conocer del
asunto en razón de la persona demandada o de la situación del inmueble objeto
del proceso, en violación por consiguiente de una de las reglas de la
competencia territorial o ratione personae velloci, que son de interés privado.

2.1.2.2 Litipendencia y conexidad


Lalitispendencia supone que un mismo proceso ha sido incoado, entre las
mismas partes, ante dos tribunales igualmente competentes para juzgarlo. Hay
conexidad cuando dos procesos entre los cuales existen ciertas relaciones han
sido llevadas ante dos tribunales igualmente competentes, aunque no estén
pendientes entre las mismas partes.

El art.28 de la Ley 834, en lo que respecta a la litispendencia establece que el


desapoderamiento puede producirse de oficio por la jurisdicción apoderada en
segundo término, cuando las partes no lo han solicitado.

2.1.2.3 Procedimiento de las excepciones declinatorias

De conformidad con las disposiciones de los artículos 2, 3 y siguientes de la Ley


834 de 1978, la excepción de incompetencia, como todas las excepciones de
procedimiento debe ser presentada antes de toda defensa al fondo o fin de
inadmisión, aun sea esta de orden público, y simultáneamente con todas las
demás excepciones. Se propondrá mediante conclusiones en audiencia
debiendo éstas a pena de inadmisibilidad ser motivadas en indicar la jurisdicción
que a juicio del demandante es la competente.

La excepción de incompetencia será pues inadmisible cuando se ha concluido al


fondo.

La excepción de incompetencia por otra parte, debe ser motivada e indicar con
claridad el tribunal que se considera competente.

De conformidad con el sistema establecido por el antiguo art.172, las


excepciones declinatorias debían ser instruidas y juzgadas separadamente, sin
que pudieran ser acumuladas al fondo. Esta disposición tenía por objeto
proteger el derecho a la apelación. El tribunal debía pues, acoger el derecho a la
apelación. El tribunal debía pues, acoger o rechazar previamente la excepción
declinatoria.

El tribunal puede, al estaturi únicamente sobre su competencia, resolver


accesoriamente una cuestión de fondo del cual depende su competencia. Esta
posibilidad está planteada en el art.5 de la Ley 834. En este caso, el tribunal
deberá estaturi sobre la competencia y sobre el fondo por disposiciones
distintas. La sentencia es susceptible del recurso de impugnación.

El tribunal no está obligado a estatuir simultáneamente sobre la competencia y


sobre el fondo, aun cuando las partes hubieran concluido subsidiariamente
sobre el fondo. Es una facultad que ejerce el tribunal discrecionalmente.

Existen, de acuerdo con las disposiciones de la Ley 834 ya citada, dos recursos
contra las sentencias sobre declinatorias: la apelación y la impugnación.

De acuerdo con el antiguo sistema, cuando el tribunal acogía la excepción, se


desapoderaba del proceso, pero sin indicar cuál era el tribunal competente. Si
desestimaba la excepción, la parte podía, o aceptar la sentencia, y continuar la
discusión del fondo del asunto o apelar.

Las disposiciones previstas en el art.2 de la Ley 834 son aplicables: la excepción


deberá ser presentada simultáneamente con las demás excepciones y antes de
toda defensa al fondo, a pena de inadmisibilidad.

En un recurso de oposición. Se trata de la hipótesis en que la sentencia en


defecto por falta de comparecer no sea reputada contradictoria. Se admite en
este caso que el recurrente en oposición puede proponer la excepción de
incompetencia, ya que debe protegerse el derecho de defensa del recurrente.

2.1.3. Las Nulidades

Según se ha expuesto; la nulidad es la sanción establecida por la ley a las reglas


que rigen la forma de los actos procesales. La excepción de nulidad es el medio
que debe ser empleado para oponer la nulidad del acto procesal.

Las nulidades de procedimiento han sido reguladas por los arts.35 y 43 de la Ley
834 de 1978, que son una traducción de los artículos 12 y 121 del Nuevo Código
de Procedimiento Civil Francés.

El régimen de las nulidades se aplica a los actos de procedimiento en el sentido


estricto, esto es, todos los actos de procedimiento judiciales o extrajudiciales,
preparados por las partes o a nombre de éstas, por los abogados, secretarios,
alguaciles y también las formalidades anteriores a los debates.

Nulidades por vicio de fondo. Estas nulidades están regidas por reglas más
estrictas que las irregularidades de forma. Contrariamente a estas últimas, las
nulidades pro vicio de fondo que pueden afectar los actos de procedimiento son
enumeradas por el art.39 de la Ley 834. Son: 1ro. La falta de capacidad para
actuar en justicia; 2do. La falta de poder de una parte o de una persona que
figura en el proceso como representante, ya sea de una persona moral, o de una
persona afectada por una incapacidad de ejercicio, 3ro. La falta de capacidad o
de poder de una persona que asegura la representación de una parte en justicia.

La ley no exige, como sucedía en el sistema del Código de Procedimiento Civil


para las declinatorias, que la excepción de nulidad sea juzgada separadamente:
el tribunal puede, por la misma sentencia que rechaza la nulidad, estatuir sobre
el fondo.

2.1.4 Las Excepciones Dilatorias

Son dilatorias las excepciones que tienden a que una de las partes obtenga un
plazo que le permita adoptar una decisión. Durante ese plazo el proceso es
suspendido.

el Código de Procedimiento Civil regula el ejercicio de dos excepciones


dilatorias: la primera, por el art.174, está fundada en el derecho que tienen la
mujer común en bienes después de la disolución de la comunidad, y el heredero,
de hacer inventario y deliberar, la segunda, es la concebida al garantizado para
citar en causa a su garante por los arts.175 a 185.

2.1.4.1 Excepción para hacer inventario y deliberar

El heredero puede optar, con respecto a la herencia, entre estos tres partidos:
aceptar simplemente; renunciar; aceptar bajo beneficio de inventario. Goza de
este derecho durante el plazo de la prescripción (art.789 del C. Civil).

EL plazo de tres meses para hacer inventario, al que sigue el de cuarenta días
para delibrar, comienza a correr a partir del momento de la apertura de la
sucesión. El Heredero no puede oponer la excepción dilatoria de que se trata si,
con anterioridad a la demanda, se ha decidido a renunciar, a aceptar bajo
beneficio de inventario, o a aceptar simplemente.
La sentencia que acoge o desestima la excepción es o no susceptible de
apelación según que lo sea o no la sentencia a intervenir sobre el fondo. El juez
puede, cuando rechace la excepción, decidir el fondo.

2.1.4.2 Excepción Dilatoria de Garantía

La garantía es la obligación de proteger a una persona a quien se ha transferido


un derecho; real o de crédito, contra las turbaciones que puede experimentar en
el ejercicio de eses derecho, y de indemnizarla por los perjuicios que puede
sufrir con ese motivo.

Es la persona obligada a la garantía: garantizado o garantido es la persona que


tiene derecho a la garantía. La obligación de garantía puede manifestarse
procesalmente bajo tres formas: como medio de defensa, como acción principal
o como excepción dilatoria.

Excepción de garantía. Al ejercer su acción de garantía bajo la forma de


demanda incidental, el garantido es necesariamente, en este proceso accesorio,
un actor con relación al garante, y es, según las circunstancias, demandado o
demandante con respecto a la parte de quien teme que le infiera la evicción en
el proceso principal.

Plazo Para los asuntos civiles, el art.175 prevé solamente el caso, que es el más
corriente, de que la demanda en garantía es intentada por la parte demandada
en lo principal, y le imparte al efecto un plazo de octava a partir de la demanda
originaria, aumentable por razón de la distancia existente entre su domicilio y el
del garante.

El art.32 dispone que el plazo para interponer la demanda incidental en garantía


ante el Juez de Paz es fijado en la audiencia en que surge el incidente.

La demanda incidental en garantía se intenta por citación notificada al garante,


en las formas ordinarias. Con la citación deberá darse copias de la demanda
originaria o del acto que ha hecho necesaria la demanda en garantía, y de los
otros documentos en que el garantido funda su demanda.

Carácter de esas obligaciones. La primera obligación del garante, la de proteger


al garantido contra la evicción, es manifiestamente indivisible. Al fallecimiento del
garante, pues, cada uno de sus herederos puede ser citado en garantía, como si
esa obligación le incumbiera exclusivamente. La segunda obligación, de
indemnizar al garantido, es, por el contrario, divisible, lo mismo que cualquiera
otra obligación de pagar una suma de dinero. Si el garantido, cita en garantía
colectivamente a los herederos, la condenación se repartirá entre todos; si por el
contrario, él llama en garantía a uno solo de los herederos, éste puede, de
acuerdo con el art.1125 del C. Civil, pedir plazos para encausar a sus
coherederos, a fin de que la condenación que pueda intervenir se distribuya
entre todos.

Si son acogidas las pretensiones del garantido contra su contraparte y contra el


garante, hay que distinguir entre la garantía simple y la garantía formal. En la
primera, la sentencia condena al garantido frente a su contraparte y condena al
garante a indemnizar al garantido
El pago de la indemnización por los perjuicios experimentados por el garantido
es pronunciado contra el garante. Las costas pueden quedar a cargo del
garantido cuando él ha permanecido en causa y el garante es insolvente.
Cuando el garantido obtiene su des encausamiento, pero permanece en el
proceso para la conservación de sus derechos, él soporta las costas de su
permanencia en la causa.

La sentencia intervenida en esta materia puede ser impugnada mediante los


recursos correspondientes, conforme al derecho común.

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