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Fecha de entrega: 1 de marzo de 2011


Fecha de aprobación: 25 de marzo de 2011

EL MOVIMIENTO, LA IPSEIDAD EN
SITUACIÓN Y LA SENSIBILIDAD
EN LA FENOMENOLOGÍA DE
MICHEL HENRY*
MOTION, IPSEITY AND SENSITIVITY
IN MICHAEL HENRY’S PHENOMENOLOGY

Juan Sebastián Ballén Rodríguez**

Resumen
En el presente artículo se hace una descripción de las variables fenomenológicas del
movimiento, la ipseidad y la sensibilidad que propone la filosofía de Michel Henry. A
partir de esta lectura se profundiza en el papel epistémico que ejerce la corporeidad, como
horizonte de sentido para una ‘fenomenología de la vida material’.

Palabras clave
Fenomenología, movimiento, ipseidad, sensibilidad, subjetividad.

Abstract
This article makes a description of the movement, ipscity and sensitivity proposed by the
philosophy of Michel Henry. From this reading we delve into the epistemic role exercised
by corporeity as meaning for a phenomenology of material life.

* El presente texto hace parte de la investigación “La fenomenología de Michel Henry: hacia el encuentro de
una filosofía de la subjetividad ‘a flor de piel’”, y que dirigió el maestro Guillermo Hoyos Vásquez. Docente
del Departamento de Humanidades de la Universidad Santo Tomás, Bogotá. Miembro ordinario del Círculo
Latinoamericano de Fenomenología (CLAFEN).

** Universidad Santo Tomás. Bogotá. Colombia. juaballen@usantotomas.edu.co

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Keywords
Phenomenology, movement, ipseity, sensitivity, subjectivity.

Pues la espiritualidad humana está basada en la physis humana, toda vida psíquica individual-
humana está fundada en la corporeidad, por consiguiente también toda comunidad, en los
cuerpos de los hombres individuales que son miembros de esta comunidad.

Edmund Husserl. La filosofía en la crisis de la humanidad europea.

Introducción Nos referimos a la fenomenología de Michel


Henry (1922-2002). A pesar de ser un autor
Entre las diversas propuestas que se desatan del cual poco se conoce, esta investigación
en el contexto de la fenomenología contem- se propone hacer un acercamiento a la vida y
poránea sobresale una, que por su particular obra del filósofo francés, para luego analizar
interés en atender al problema de la egología y con un mayor detalle las modalidades feno-
de la corporeidad1 la hacen diferente y única. menológicas que son caras a su pensamiento.
Efectivamente, son diversos los caminos que
emprende el filósofo para ir al encuentro de
1 La categoría de corporeidad es un neologismo
característico de la fenomenología de Husserl. la subjetividad que se afirma totalmente en
Nos valemos del sentido que adquiere el tér- el mundo del cuerpo y de la sensibilidad.
mino empleado en la conferencia La filosofía en
la crisis de la humanidad europea (1935). Allí
mismo, el filósofo entiende que la corporeidad como centro de gravedad la corporeidad, o el
humana es uno de los objetos de estudio de las conjunto de las experiencias vitales del sujeto
ciencias del espíritu. La corporeidad comprende que siente, padece, sufre, etc., y que se proyecta
el conjunto de las experiencias mundano-vitales no solamente como una experiencia individual
que atañen a la vida personal y comunitaria. sino que posee una alta realización colectiva. El
La vida es el carácter definitorio de la corpo- fundamento de la espiritualidad no se encuentra
reidad humana, en el sentido de que no es el en la naturaleza, donde las leyes de las ciencias
cuerpo simplemente un compuesto material exactas determinan la objetividad ‘suprasub-
que funciona como una máquina, a través de jetiva’ que explican al fenómeno, sino en la
la sincronía de un sistema muscular y óseo, corporeidad. En esta medida, el significado
sino una realización espiritual-vital del hombre de la categoría corporeidad no se agota en la
que tiende a fines, los cuales, constituyen el experiencia vital que adquiere el sentir de la
conjunto de las significaciones culturales que subjetividad en su relación con el mundo, sino
erige para sí una sociedad (teleología). Uno que se constituye al mismo tiempo en un con-
de los elementos de la crisis de las ciencias cepto histórico que se materializa en los objetos
europeas consiste en que las ciencias humanas, que construye una sociedad, que la hacen un
al incorporar la metodología de las ciencias modelo, un símbolo de sí misma, tal y como
naturales (la cuantificación, la estadística, lo propone Husserl con la historia, la cual, no
etc.) pierde de vista el carácter inmanente de solamente hace referencia a los hechos que se
las manifestaciones espirituales que atañen a desataron en el pasado, sino que está llamada
una cultura. Y esta inmanencia de la vida se igualmente a descifrar el significado vital de
muestra en las experiencias personales y co- los cuerpos en la arquitectura, la geografía, etc.
munitarias que construyen al sujeto, teniendo (Husserl 135-138).

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En este estudio proponemos tres posibles que proporcionan el análisis neurológico,


vías. Las dos primeras, están encaminadas biológico, fisiológico, químico o anatómico,
a generar un diálogo abierto con la tradición se silencian ante el descubrimiento de las
filosófica que ha pensado el problema de la experiencias pre-teóricas que hacen parte de
subjetividad. Es así, como en el primero, se la vida anímica. En otras palabras, a la feno-
toma en consideración la interpretación que menología le compete hacer un acercamiento
hace Michel Henry del problema de la subje- diferente al mundo de la corporeidad, porque
tividad que se fundamenta en la corporeidad “(…) reafirma el valor supremo del fenómeno
y el sentimiento, y que desarrolla el filósofo originario, precientífico, de mi cuerpo, como
francés Maine de Biran (1766-1824); quien una trama de experiencias no accidental y
desde los albores de la modernidad, discute que no puede obviarse en beneficio de cons-
las propuestas antropológicas de Descartes y trucciones teóricas” (Serrano de Haro, 1997:
de Hume. En este estudio el concepto nodal es 186). Las modalidades fenomenológicas que
el de movimiento. En el segundo, se retoma se explicitaran en este ensayo, desde la pers-
críticamente el problema de la interioridad y pectiva de Michel Henry, son descripciones
del alma, que esboza la filosofía trascendental sobre las maneras de cómo el aparecer del
kantiana. En esta investigación el concepto cuerpo reconoce el valor originario de la ex-
de análisis es el de l’ipséité (ipseidad) y su periencia del sujeto que se siente a sí mismo,
correlación con el de situación. pero, al mismo tiempo, delimitando las con-
diciones objetivas de su aparición. Por ello
Finalmente, hacemos un esbozo general de se entiende que el ejercicio fenomenológico
la tercera vía, que podríamos llamar estética reconoce el doble estatuto al que se expone un
y cuya categoría de explicación fenoménica estudio sistemático sobre el cuerpo, a saber, el
es la sensibilidad. Sostenemos por tesis, que tránsito de la subjetividad (la descripción de
todas las tres, en sincronía, definen el talante la experiencia inmanente de la vida corporal)
inmanente del sujeto que afirma su condición a la objetividad (la comprensión trascendental
ontológica (en tanto que ser en el mundo), sobre las condiciones de posibilidad).
bajo el aspecto material del soma. El soma,
a diferencia del cuerpo, es la experiencia sub- A propósito de la vida y obra de
jetiva del ego con su yo más íntimo (la ipsei- Michel Henry
dad). También lo denominamos corporeidad,
pues desde esta categoría se desarrolla una Michel Henry nace el 10 de septiembre de
antropología fenomenológica que le apuesta 1922 en Haïphong (Vietnam). Su padre, un
a una comprensión radical de la inmanencia comandante de la marina muere en un acci-
humana. Sobreviene como una primera dente automovilístico cuando su hijo apenas
certeza de esta indagación, que la ipseidad, tenía 17 años de edad. Dada la situación fa-
el movimiento y la sensibilidad son modali- miliar, su madre renuncia a una prometedora
dades inmanentes de la vivencia que hace el carrera como pianista. Se instalan en Francia
sujeto con su propio cuerpo y que hacen parte hacia 1937, en la casa del abuelo, que en aquel
del conjunto de experiencias de la ‘sabiduría entonces se desempeñaba como director de
del cuerpo’ –tomando prestado un término orquesta de un conservatorio. Estudia en el
usado por el fenomenólogo español Agustín Liceo IV de Paris, adquiriendo una sólida
Serrano de Haro (Serrano, 1997: 186)–. De formación literaria con Jean Guéhenno, y
entrada, esta consideración se aparta de la filosófica con su profesor Jean Laporte. Su
investigación científico natural en un sentido ingreso definitivo a la filosofía, comienza
fundamental: los conocimientos objetivos con un curso preparatorio dirigido por Jean

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Hyppolite, quien junto a Jean Wahl, serán los rechazo a una explicación puramente racional
directores de su opera prima La esencia de la de la beatitud, es una constante en su fenome-
manifestación (1960), y, la cual, se sustentará nología de la religión, y se hará más evidente
formalmente hasta febrero de 1963, bajo la en obras posteriores como Encarnación. Una
mirada atenta de los jurados Paul Ricoeur, filosofía de la carne y Yo soy la verdad. Para
Ferdinand Alquié y Henry Gouhier. En el an- una filosofía del cristianismo.
fiteatro –relata Anne Henry– se encontraban
varios filósofos de la época: Derrida, Lévinas, En 1949 entrega su tesis secundaria, la cual,
Deleuze, entre otros. será editada hasta el año 65. Se trata de la obra
que lleva por título Filosofía y fenomenología
Gracias a un auxilio que le proporciona una del cuerpo. Este trabajo, en especial, es una
beca de estudios en el invierno de 1942- lectura de la filosofía de Maine de Biran, que
1943, se licencia con una investigación que le permitirá al filósofo sentar las bases de
lleva por título La felicidad en Spinoza. Sin las tesis antropológicas que serán determi-
embargo, la continuidad en los estudios nantes en su fenomenología futura, como la
tuvo que esperar dado el advenimiento de la crítica al dualismo cartesiano entre mente y
guerra que llega a Francia. Henry, siguiendo cuerpo, la teoría del ‘cuerpo subjetivo’ (que
los pasos de su hermano, entra a hacer parte más adelante se conocerá bajo el concepto
de la resistencia. Su código de identificación judeo-cristiano de ‘carne’), y, en general, la
en la milicia era Kant, y se debía a que en su radicalización de una filosofía de la inmanen-
mochila llevaba un ejemplar de la Crítica de cia concreta, que se aparta definitivamente del
la razón pura. Al final de la guerra, retoma puro análisis trascendental.
sus investigaciones personales, que bajo con-
cursos y becas logra consolidar hasta 1960. En el año de 1965 emprende su investigación
En este mismo año se instala en Montpellier, sobre Marx con la lectura de La ideología
en donde continuará sus investigaciones hasta alemana. A quien considera un pensador
su jubilación en 1982. original, que paulatinamente fue degradado
por los intereses políticos de sus discípulos.
Entre los estudios que han hecho de Michel Confirma esta tesis, sus viajes por los países
Henry un intérprete reconocido de la historia comunistas como Checoslovaquia, Hungría
de la filosofía moderna, por asumir un diálogo y Alemania del Este. En estos lugares, donde,
abierto con la tradición, que paralelamente va al tiempo, que programáticamente se pone en
cimentando las bases de su propia propuesta marcha el proyecto comunista, se produce
filosófica, conviene señalar la primera inves- una catástrofe social y política: a saber, la fun-
tigación escrita entre los años 42 y 43; nos dación de una sociedad autoritaria, que sobre
referimos A la felicidad en Espinoza. Según las bases racionales aplasta al individuo, a la
la biografía preparada A. Henry y J. Leclercq, persona humana. Bajo las figuras políticas
en esta obra el filósofo francés descubre que de Lenin, Stalin, Mao o Castro, el marxismo
la ética de Spinoza ‘es una caricatura de la se convierte en una práctica de objetivación
religión’ (2009: 10). La importancia de esta social, que se autoproclama heredero de un
obra radica en una temprana crítica del filó- pensamiento, que, en principio, se caracteriza
sofo francés al racionalismo, que despoja a fundamentalmente por pensar el movimiento
Dios y al alma de los contenidos sensibles, y el primado de la vida del hombre, puesto
para ser entendidos como ideas explicables a en juego por las dinámicas de la economía
partir del método geométrico (2009: 11). Este política. En 1971, el estudio de la obra de

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Marx se condensa en dos volúmenes, el desdibujar la experiencia afectiva que acaece


primero titulado Una filosofía de la realidad en la existencia del hombre. La barbarie,
y el segundo, Una filosofía de la economía. adviene en medio de una sociedad, que es en
apariencia civilizada, gracias a la invención
Otro de los temas vertebrales que aborda la de la técnica y de la ciencia, y, sin embargo,
lectura de Henry de la historia del pensa- amnésica ante los dramas más genuinamen-
miento europeo, fue la cuestión freudiana del te humanos. La cultura de la técnica no da
inconsciente. Su obra de 1985 Genealogía del cuenta del saber original que emana de la vida
psicoanálisis. El comienzo perdido, es una subjetiva, lugar en donde se desenvuelve la
continuación del proyecto inicial, que busca auténtica cultura del hombre encarnado en su
analizar el mundo de la afectividad, y que a vida afectiva y corporal (2009: 39). Siguiendo
finales del s. XIX, a través del psicoanálisis, el camino ensayístico de los estudios referi-
se transforma bajo el aspecto del inconsciente dos a la cultura, se destaca, el análisis que
(2009: 36). Justamente, lo que le interesa a hace Henry en 1988 a la obra de Kandinsky,
Henry, siguiendo la línea del pensamiento en el libro que se conoce bajo el nombre de
vitalista y dionisiaco de Nietzsche y de la Ver lo invisible. No podemos desconocer que
metafísica de la voluntad de Schopenhauer, en su haber intelectual se encuentra igualmen-
es descubrir en el mundo oculto e invisible te una producción literaria. Cuatro novelas:
del inconsciente, las determinaciones afec- El joven oficial de 1954, El amor de los ojos
tivas que explican el ‘oscurecimiento de la enfermos de 1976, Los hijos del rey de 1981
vida’ (2009: 37). Tal oscurecimiento es la y El cadáver indiscreto de 1996. La gran ma-
afirmación de las diferentes patologías que yoría han gozado de un buen reconocimiento
caracterizan a la vida inconsciente. Este por parte de la crítica.
análisis genealógico, que retrocede hacia el
mundo vetado del inconsciente, se propone Anne Henry, la esposa del ya fallecido filó-
radicalizar la crítica a la filosofía de la repre- sofo, en una entrevista con Jean Lecrerque,
sentación, y, en general, al posicionamiento nos habla de la existencia de unos cuadernos
de una subjetividad clarividente y proyecta- llevados por el fenomenólogo, y, los cuales,
da hacia un mundo trascendental. Retoma, fueron escritos entre septiembre de 1942 y oc-
efectivamente, el problema de la inmanen- tubre de 1948. Llevan el nombre de Journal,
cia afectiva del sujeto, al asumir –como lo y reúnen una serie de “(…) notas rápidas y
plantea Leclercq– que el inconsciente es la densas, que tratan esencialmente de filosofía
misma vida patética. Cuestión que retoma la pero también de literatura, testimonios de la
tesis kierkegardiana, según la cual toda auto- preocupación fundamental que sostendrá su
afección es el antecedente de una ‘angustia obra futura” (2009: 7). En este material, se
primitiva’ que ha experimentado el ego, y que condensa buena parte de los diálogos que
generalmente produce el ‘aplastamiento del asume nuestro autor con la tradición del
soy’, el cual, se hace patente en las impresio- pensamiento clásico y la floreciente irrup-
nes originales del sufrimiento, la tristeza, la ción del contemporáneo, especialmente de
alegría, la embriaguez, etc. la fenomenología.

La crítica dirigida a los principales tópicos Su preocupación fundamental, ya latente en


filosóficos del mundo contemporáneo, se las discusiones de los Journal –nos relata su
complementa en el ensayo La Barbarie, que esposa– fue la de descubrir la esencia de su
aparece en 1987. Se trata de un cuestiona- ser. Esta filosofía de talante personal, desde
miento sobre la técnica, que cada vez tiende a sus inicios, incursiona rápidamente en la

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fenomenología, disciplina que se encuentra que tiene el hombre para ir al encuentro de


a la altura de aquellos tiempos de guerra e sí mismo.
incomprensión. Pero no fueron precisamente
los epígonos de la nueva filosofía de la exis- En este sentido, el carácter distintivo de la
tencia, Heidegger y Sartre, los que influyeron fenomenología de Henry, lo ofrece su funda-
directamente en la temprana formación filo- mento. Como lo muestra en su opera prima La
sófica de Michel Henry, sino el descubrimien- esencia de la manifestación, la matriz sobre la
to en 1943 de la obra de Edmund Husserl. Fue cual se erige la subjetividad es la afectividad.
precisamente su método, el camino que le Al respecto, Jean Leclercq, declara que el
sirvió de orientación filosófica para direccio- fondo sobre el cual se funda una nueva mane-
nar su obra hacia la aplicación incansable de ra de hacer fenomenología, es la afectividad,
comprender la emergencia de la subjetividad, tesis con la cual se está desplazando el énfasis
desde la esencia de la vida: la cual aflora en hacia el estudio de las múltiples intencionali-
la experiencia del sentir. dades que explican la relación entre el mundo
de la vida y la conciencia. Retomando los
En esta misma entrevista, Anne Henry decla- pensamientos de Henry en los Journal, ya
ra que su esposo, recordando su influencia en 1942 sostiene que “Nosotros no vemos las
filosófica directa a un interlocutor romano cosas, sino lo que aparece en nuestra propia
en el año de 1999, afirma que “Yo considero mirada” (Henry, 1942: 8). En otro lugar de
mi obra como una totalidad dominada por sus cuadernos se plantea que: “El sentimiento
un principio unificador, que consiste en mi mantiene el pensamiento en continuidad con
concepción de la fenomenología específica la vida, o antes bien, hace que ellas sean una
y fundamentalmente de la vida” (2009: 8). misma cosa” (Henry, 1942: 8).

La peculiaridad de la filosofía de Henry, es un El yo cuerpo y el movimiento


empeño por continuar el proyecto egológico
de la filosofía moderna: a saber, desocultar El proyecto filosófico en el que se embarca
la estructura del mundo de la vida, haciendo Michel Henry es una tentativa por indagar
énfasis, sobre todo, en la inmanencia radial desde la fenomenología, las tesis que con-
de la vida que atravesada por el gozo y solidan la comprensión de una subjetividad
el sufrimiento, se encuentra dominada, la encarnada en el cuerpo y la sensibilidad.
mayor de las veces, por caídas y patologías. Cuestión que ha sido olvidada desde los
El estudio de las impresiones afectivas, que inicios de la modernidad, lo plantea Michel
son originariamente experiencias humanas, Henry en su obra Filosofía y fenomenología
explican las modalidades fenomenológicas del cuerpo. Ensayo sobre la ontología de
de una subjetividad afirmada en su propia Maine de Biran (Henry, 2007: 49). Esta es
carne. Esta filosofía del ego, es, tal vez, la una obra que hace una interpretación sobre las
propuesta más radical, que asume de nuevo tesis filosóficas de Maine de Biran, pensador
el problema de la subjetividad, en medio de francés del s. XVII y XVIII y quien debate
un ambiente filosófico sumido en la discusión los postulados racionalistas de la filosofía
epistemológica de las ciencias, las luchas cartesiana y del idealismo alemán. Su filoso-
entre las corrientes estructuralistas, nihilistas, fía, responde, igualmente, a la necesidad de
marxistas y psicoanalíticas, que a su manera, erigir una investigación que se abriera paso
cada una de ellas, declara indirectamente la hacia el encuentro con la mismidad (l’ipséité)
muerte del sujeto, y, por tanto, decapitan la del yo y del conjunto de las modalidades que
posibilidad de seguir pensando nuevas formas explican el desenvolvimiento existencial de

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la subjetividad encarnada en su cuerpo, como […] no puede ser confundida con


lo son el esfuerzo (je peux –yo puedo–), la una extensión similar a la extensión
acción y la afectividad: cartesiana, cualquiera que sean las
deducciones (dialécticas o no) que
Todo el trabajo de la crítica biraniana puede establecerse entre estos órde-
aspira a fundamentar el ser del ego, nes de realidad en la elaboración de
y tal labor de fundamentación se las ciencias (Henry, 2007: 26).
realiza con arreglo a una reflexión
que esencialmente busca saber en De manera contraria a la tesis racionalista que
qué región ontológica es posible de- explica la existencia del ego desde el cogito,
terminar, de forma rigurosa y cierta, para Maine de Biran es el sentimiento del yo,
el ser del ego. (Henry, 2007: 78). el hecho primitivo del conocimiento. Comen-
tando esta tesis biraniana, Henry afirma que
Es en la propuesta antropológica de Maine de no es posible que el hombre tenga concien-
Biran en la que se identifica la génesis de una cia de lo que percibe en el mundo exterior,
renovada concepción del sujeto. Pues ahora, sino es habilitando desde la individualidad
es entendido como un ser real y encarnado en personal, el hecho de que su existencia se
la corporeidad, que se encuentra más acá de manifiesta inicialmente bajo el sentimiento
las antípodas que genera el ser abstracto del de sí mismo, que no es otra cosa que el yo,
idealismo. Desde el pensamiento biraniano, l’ipséité o egoidad (Henry, 2007: 72-73).
Henry reconstruye una fenomenología del De la mano de Biran, Henry nos ofrece una
“cuerpo subjetivo”. Veamos cuáles son los primera aproximación a l’ipséité:
presupuestos de esta teoría subjetiva del
cuerpo. El yo, en efecto, sólo puede enten-
derse como la condición de todo
La región inmanente que explica el puesto on- conocimiento en tanto que no sea
tológico que ocupa el ego, no es otro diferente cierta cosa, ni como ya hemos di-
al que se da el ser para sí mismo (l’ipséité o cho, un ente, sino precisamente la
mismidad), y, el cual, se encuentra fuera de condición y el elemento ontológico
la subjetividad definida por el Cogito. El es- de la manifestación pura (Henry,
tudio de la ipseidad, comienza por un análisis 2007: 73).
fenomenológico del cuerpo, que la filosofía
de Descartes había desplazado a la región de La mostración pura de la egoidad, que se
la pura exteriorización (res extensa), y, en entiende como la experiencia sintiente del
donde era entendida como un compuesto de yo, constituye la estructura auténtica de
diferentes partes que constituyen finalmente la subjetividad. No se comprende el yo de
una entidad mecanizada. La recuperación la ipseidad desde la posición objetiva que
ontológica del cuerpo por obra de Maine de reclama el conocimiento claro y distinto. El
Biran, le permite a Henry sostener que: sentimiento de sí mismo es el fundamento
de la experiencia pre-reflexiva de la subje-
Nuestro cuerpo es más bien un cuer- tividad, que se auto-afirma mucho antes de
po vivo, como tal, pertenece a una emprender la marcha hacia la duda metódica
región ontológica que en virtud de (Henry, 2007: 73).
sus características fundamentales,

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Biran critica del cogito cartesiano su carácter interna trascendental– es el ser


estático. La sustancia pensante del cogito mismo de la subjetividad (Henry,
inmoviliza la subjetividad y la sitúa como el 2007: 90).
modelo de un conocimiento claro y distinto,
que sólo es realizable en la esfera de las ma- La subjetividad que permanece enlazada
temáticas. No es el movimiento un atributo al desplazamiento del ser del ego que se
que caracterice a la vida de la conciencia, esfuerza, se mueve, y, al mismo tiempo,
sino más bien el conjunto de las modifica- constituye la totalidad de su esencia, no es de
ciones de la vida consciente que se erigen naturaleza abstracta ni se puede determinar
bajo la idea del deseo, la idea de la acción, intelectualmente desde las alturas en las que
la idea del movimiento, etc. Incluso, el mo- el pensamiento del filósofo reconstruye la
vimiento considerado desde su despliegue en subjetividad. El yo-cuerpo, que es el mismo
la realidad, es relegado a la determinación yo-puedo, se distingue del yo-pienso, por
del mundo extenso, quedando la conciencia el poder que lo faculta para transformar el
impoluta ante el devenir y el cambio. De mundo2. La producción, como dimensión
manera contraria, Biran hace del movimiento inmanente del yo-puedo, se convierte en una
la potencia activa que explica el tránsito que de las modalidades fenomenológicas que da
va de la idea a la acción, y cuya mediación cuenta del movimiento de esta subjetividad
fundamental no es la cosa que piensa, sino encarnada en la corporeidad (Henry, 2007:
el propio cuerpo. Biran, caracteriza el movi- 90-91).
miento del yo-cuerpo como el esfuerzo real
de la subjetividad por actuar y modificar el Mientras que en Descartes, por un lado, el
mundo: “(…) El ego es un poder; el cogito no cogito produce la idea de movimiento, por
significa un ‘yo pienso’, sino un ‘yo puedo’ el otro, su despliegue corporal se lleva a
(…)” (Henry, 2007: 88). Pero esta distinción cabo en un mundo ajeno, por principio, al
no concluye en una diferencia de grado entre ego que conoce, y que se trata del mundo de
lo pasivo y lo activo, sino que se abre paso la pura realidad extensa. Maine de Biran se
hacia una ontología de la subjetividad, la aparta tanto de la pura teoría de la corporeidad
cual, enlaza el ser sensible del movimiento mecanizada en movimientos del tipo causa-
con la “(…) esfera de inmanencia absoluta efecto, como también de la determinación
de la subjetividad” (Henry, 2007: 90). Esta trascendental del mismo apresada bajo una
relación indica que idea de la razón. El modo de proceder del
filósofo francés, sostiene que el movimiento
[…] estamos unidos a nuestros que define al cuerpo, es al mismo tiempo de
movimientos, no nos separamos de carácter trascendental y subjetivo (Henry,
ellos en ningún momento mientras
los efectuamos, estamos constan- 2 Junto a Rolf Kühn (Corporéité et vie charnelle.
temente informados de los mismos Résultants et perpectives de la phénoménolo-
con un conocimiento del que hemos gie materélle 189-190), consideramos que el
carácter volente del ego en Michel Henry,
mostrado su originalidad y carácter
además de explicar al yo a partir del mov-
excepcionales, a causa de que no- imiento del cuerpo, permite identificar a la
sotros y tales movimientos somos carne viviente del soy, como un ‘saber integral’,
uno, a causa de que el ser de estos que es muy propio de la práctica vital cotidiana,
movimientos –fenomenológicamen- en donde, es el caso, de tomar los objetos no
simplemente bajo el aspecto de un movimiento
te determinado según el modo de su
mecánico de los músculos, sino como el func-
aparecer, que es el de la experiencia ionamiento de una totalidad viviente.

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2007: 95). Dada la desconexión que produce tural de una parte del cuerpo, que finalmente
la duda metódica entre res cogitans y res permitía la obtención de un objeto: se trata,
extensa, en Descartes el cuerpo no puede justamente, de una concepción que asume
ser pensado a la manera de una correlación que el cuerpo es un instrumento del conoci-
entre el ser ontológico y el ser subjetivo. La miento, un objeto a la mano. Henry sostiene
gran intuición de Maine de Biran, consiste que el movimiento de la mano no se explica
en repensar el cuerpo en la correlación entre a partir del conocimiento instrumental sino
el ser inmanente y el ser de la subjetividad. de la “(…) experiencia interna trascendental
Establecer el vínculo entre el yo-cuerpo y el que coincide con el ser mismo de este movi-
yo-puedo es la apuesta teórica de la antro- miento” (Henry, 2007: 96).
pología de Mine de Biran. Por esta razón, el
movimiento de lo corporal no queda relegado El movimiento del cuerpo no obedece a
a una secuencialidad de partes agregadas la lógica instrumental. Sino, más bien, al
(mecanicismo), sino a un desplazamiento de despliegue de la correlación entre lo externo
ida y vuelta, donde la actividad de todas las (corporal) y lo interno (anímico-espiritual).
partes del cuerpo confirma la experiencia in- Desde la experiencia interna de la subjetivi-
terna de la subjetividad (Henry, 2007: 95). En dad, el movimiento del cuerpo no se lleva a
esta medida resulta válida la tesis que sostiene cabo de manera objetiva e independiente a
que el conocimiento del cuerpo se convierte la determinación anímica del yo-puedo, y
en la experiencia originaria o primitiva que que ha de acompañar al desplazamiento que
tiene el ego de sí mismo: produce el yo-cuerpo. El poder que ejerce
el movimiento del cuerpo, por ejemplo, el
La pertenencia del cuerpo originario que realiza la mano para tomar un pincel y
a la esfera de inmanencia absoluta hacer una línea sobre un lienzo, involucra a
de la subjetividad trascendental la totalidad psicofísica del hombre. No es, en-
significa que los fenómenos relativos tonces, el movimiento de la mano para tomar
al cuerpo, o mejor dicho, que los el pincel y hacer el trazo, una respuesta au-
fenómenos del cuerpo pertenecen tomática, que instrumentalmente realiza una
a un orden de hechos ‘en relación parte específica del cuerpo, sino la conciencia
de conocimiento inmediato consigo inmanente de que el yo-cuerpo, ha de tomar
mismo’ (Henry, 2007: 93). los objetos y hacer algo con ellos, darles un
sentido. Lo anterior, nos conduce a la tercera
De las tesis biranianas se desprenden tres idea fuerte según la cual “(…) el movimiento
ideas. La primera sostiene que el conoci- no es un intermediario entre el ego y el mun-
miento del movimiento no se da a través do, no es un instrumento” (Henry, 2007: 97).
del elemento exterior (res extensa), ni del Las metáforas que definen el cuerpo como el
trascendente o ideal (res cogitans). El conoci- ‘instrumento del alma’, ‘la extensión material
miento del movimiento compete enteramente del yo’ o el ‘vehículo a través del cual el in-
a l’ipséité, o al sentimiento de mismidad que dividuo se empodera del mundo’, son formas
acaece en el ser mismo del sujeto. La segunda de hacer del cuerpo un instrumento que se usa
es la inscripción del movimiento a la moda- como un objeto. De manera contraria, para
lidad subjetiva del yo-puedo, lugar desde el Henry “(…) nuestras acciones se realizan sin
cual el hombre ejerce un cierto poder sobre que tengamos que recurrir a nuestro cuerpo
el mundo. Ya Condillac se cuestionaba si el como medio” (Henry, 2007: 97). Son la natu-
movimiento de la mano obedecía a un acto ralidad y la espontaneidad –según Maine de
consciente o simplemente era la respuesta na- Biran– los catalizadores de los movimientos

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del cuerpo, y que particularizan la naturaleza explique la parálisis del cuerpo de un hombre;
volente de ego que “(…) actúa directamente inclusive cuando su fuerza de voluntad pro-
sobre el mundo” (Henry, 2007: 98). La rea- cure por todos los medios ejercer algún tipo
lidad fenoménica del cuerpo, no es la de ser de movimiento. La cuestión es que siempre el
un ‘instrumento’ o ‘medio para’, sino la de cuerpo se negará materialmente a los deseos
proyectarse hacia un mundo trascendente. del hombre. Para Hume, el movimiento del
Y esto no implica desplazar la realidad in- cuerpo no puede ser en verdad conocido por
manente, que es propia al movimiento del alguien. La experiencia “(…) sólo nos enseña
cuerpo, sino, fundamentar, justamente, su cómo un evento sigue constantemente a otro,
carácter proyectivo, es decir, asumir que el sin instruirnos en la secreta conexión que
cuerpo no es una realidad constituida en sí los rige entre sí y que los hace inseparables”
misma (sustancializada, instrumentalizada), (Hume, 1959: 134).
sino constituyente:
La crítica de Biran a Hume, remueve las
Únicamente con esta condición bases filosóficas desde las cuales se está
podrá el cuerpo actuar sobre el uni- construyendo la teoría empirista del cuerpo,
verso, con la condición de no ser y que hace imposible su reconocimiento
una masa trascendente –de nervios desde la inmanencia del movimiento. Para
y músculos, por ejemplo– que en Maine Biran, el conocimiento que adquiere
absoluto vemos cómo podría la la subjetividad de sí misma, a partir de la
subjetividad poner en marcha a fin identidad entre el cuerpo y su movimiento,
de producir un desplazamiento o una sólo es posible de entender, desde una mirada
modificación cualquiera en el mundo ontológica del conocer y del existir humano.
(Henry, 2007: 99). Una descripción empírica de la vida interior,
no permite comprender el sentimiento de sí
La concepción instrumental del cuerpo, im- mismo que conquista el sujeto, quien se em-
pide la identificación del sujeto con aquello peña en el esfuerzo por ejercer el movimiento
que hace. La identidad entre conciencia, del propio cuerpo. Basta mirar en un ejemplo
cuerpo y movimiento define no solamente el quiebre entre Hume y Biran: si bien el
la experiencia del sujeto consigo mismo, hombre paralizado no puede ejercer cierto
sino el conocimiento que va adquiriendo de poder consciente sobre el todo de su propio
sí, en la medida en que va ejerciendo algún cuerpo, es suficiente, para Biran, comprender
tipo de movimiento con su cuerpo (Henry, que el sentimiento de poder de sí (l´ípséité),
2007: 99). Sin embargo, esta tesis biraniana independientemente de que los medios no res-
debe sortear con los postulados empiristas. pondan, se logra cuando este mismo hombre
Hume (Principalmente en el séptimo ensayo se esfuerza y hace patente el deseo de mover,
de Investigaciones sobre el entendimiento aunque sea, una de sus extremidades:
humano), afirma la imposibilidad de que la
conciencia pueda tener un conocimiento de sí La primera condición que debe sa-
misma a través del cuerpo, dada la inconexión tisfacer una teoría del movimiento
entre una causa no material (en este caso del del cuerpo propio, es la de poder dar
alma o la conciencia) y un efecto material (el cuenta del sentimiento de aquel mo-
cuerpo). Hume cuestiona la conexión entre el vimiento que yo realice, de aquel po-
cuerpo y el alma, pues ¿cómo explicar la in- der en ejercicio que sea precisamente
fluencia de la conciencia sobre el corazón o el el mío. Esta condición sólo puede ser
hígado? No hay un poder de la conciencia que satisfecha si el movimiento es origi-

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EL MOVIMIENTO, LA IPSEIDAD EN SITUACIÓN Y LA SENSIBILIDAD... 65

nario e inmediatamente conocido y al primer volumen de La fenomenología de


vivido como una determinación de la la vida, titulado ¿Le concept d’âme a-t-il un
vida concreta del ego (Henry, 2007: sens? Allí se propone reflexionar sobre un
103-104). viejo concepto de la metafísica: el alma. La
pregunta que plantea en este ensayo, consiste
Con las críticas de Biran a Descartes y a en explorar si en el escenario de la reflexión
Hume, Henry reconoce que en su filosofía filosófica contemporánea, el concepto de
se ha conquistado una indagación ontológica alma tiene aún vigencia.
genuina en torno al yo-cuerpo y su movimien-
to, situándose más allá del intelectualismo La metafísica tradicional consideró que el
racionalista y del empirismo. Para Michel alma era una sustancia espiritual, simple e
Henry, la originalidad de esta indagación, idéntica a sí misma. Con la filosofía crítica
estriba fundamentalmente en el reconoci- del siglo XVIII, se presenta un cambio dentro
miento de que la identidad del ser del ego se de su consideración metafísica. Kant, por
encuentra en la potencia que produce el mo- ejemplo, incluye el concepto de alma (al
vimiento. Incluso, la identificación que logra igual que los conceptos de mundo y de Dios),
la subjetividad consigo misma (o ipseidad) dentro de las condiciones de posibilidad de
en el movimiento del cuerpo, se conquista, una experiencia en general. Con este giro,
mucho antes de que la conciencia intencional Kant sitúa la indagación metafísica sobre del
le confiera un sentido o significado. ser del alma, en el terreno gnoseológico de su
posibilidad para una conciencia finita. A partir
De la mano de Biran, Michel Henry ha logra- de Kant, tenemos noticia de que el problema
do determinar desde la inmanencia absoluta del alma se reduce al problema del yo finito.
de la subjetividad, una modalidad fenoménica Como lo señala Heidegger en su obra Kant
que es propia del ser del ego-cuerpo: se trata y el problema de la metafísica (1929), Kant
del movimiento. En esta medida, conviene hace de la metafísica general una ontología
retomar desde la conexión del movimiento de la existencia del yo.
que enlaza cuerpo y conciencia, la relación
entre la subjetividad a “flor de piel”, que se Sin embargo, Henry hace patente las contra-
encarna en el desplazamiento del cuerpo y la dicciones en las cuales cae la filosofía crítica,
experiencia de la ipseidad. pues en la dialéctica trascendental, Kant se
enfrenta a la antinomia que produce una
El yo-cuerpo y la ipseidad en doble imposibilidad: no podemos conocer
situación: el caso de Gregor mediante el pensamiento puro el ser, ni el
Samsa ser del yo soy, puede salir de sí mismo. Si el
ser del yo lo llamamos alma, solamente nos
La fenomenología de la vida es una obra podemos limitar a decir que está ahí. Según
que reúne el conjunto de conferencias y Henry, para hablar del alma es necesario
disertaciones públicas en las que el filósofo rechazar la crítica kantiana, pues se presenta
francés expone sus principales planteamien- como una destrucción ontológica del ser del
tos filosóficos en torno a La fenomenología ego, y paralelamente de la esencia del alma
de la vida (I volumen), La subjetividad (II (Henry, 2003: 10).
volumen), El arte y la política (III volumen),
y finalmente sobre La ética y la religión (IV Está destrucción comienza con el presupuesto
volumen). De este conjunto de reflexiones re- básico de que sólo conocemos fenómenos.
tomaremos un ensayo de 1965 que pertenece Nada existe más que en el interior de la ex-

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periencia. Ahora bien, el fenómeno adquiere trascendentales de la sustancialidad, la sim-


en el kantismo un significado especial, pues plicidad, la identidad y la existencia distinta.
es lo dado a la sensibilidad, que a su vez, es Los predicamentos determinan la condición
subsumido al pensamiento por medio de la lógica del pensamiento. Pero bajo el manto de
facultad del entendimiento. Bajo el proceso esta serie de condiciones trascendentales, la
de subsunción objetivo, en el que la sensi- existencia concreta no aparece, es decir, que
bilidad es entendida a partir de la intuición el análisis de la conciencia trascendental, no
espacio-tiempo, y cuya función es hacer de tiene, en principio, ninguna relación con la
los fenómenos categorías del entendimiento, existencia efectiva de los sujetos particulares.
el ser, es ahora entendido como la donación
que hace el mundo sensible a una represen- Sin embargo, nuestro ser real no puede estar
tación posible. El ser, es lo que está delante determinado por los predicamentos empíri-
del campo de lo visible (fenómeno), es decir, cos, es decir, por aquellos predicamentos que
que se encuentra atrapado en la conciencia descansan sobre la base de la intuición empí-
empírica, que la enlaza al concepto que rica, que es una mera sensación. La respuesta
procura el entendimiento. Según este modo que da la psicología racional acerca del ser
de proceder, el ser se define como un hecho que identifica a este yo que soy, se limita a
empírico al servicio de una conciencia de afirmar que su conocimiento se da gracias a
la representación. La existencia efectiva, la una ‘experiencia interna’.
realidad como tal, es definida en función de
la sensación que produce la intuición de lo No pasa desapercibido en este punto la
concreto. Esta intuición, pone en evidencia discusión que está planteando Henry con el
la realidad objetiva del concepto del enten- famoso apartado de la Deducción trascenden-
dimiento. Para Kant, el conocimiento real es tal de los conceptos puros del entendimiento
un conocimiento sintético. Y el conocimiento de la Crítica de la razón pura de Kant. En
sintético es el empírico. Con lo anterior, que- esta investigación el filósofo de Königsberg
da al descubierto que el poder trascendental señala la dificultad de determinar la relación
de la conciencia responde a una exigencia o el enlace entre la unidad lógica, que busca
lógica y no a una condición existencial. los conceptos puros del entendimiento, y
Para Kant “(…) La condición subjetiva del la multiplicidad que percibe la intuición
conocimiento es la condición subjetiva del del espacio-tiempo. El enlace entre las dos
pensamiento” (Henry, 2003: 139). Según diferentes funciones que ejercen ambas facul-
Henry esta designación “(…) es impropia tades es (…) la representación de la unidad
porque justamente esta subjetividad no es sintética de lo múltiple (Kant, Crítica de la
una vida, una existencia, solo una suerte de razón pura B 131/22). Pero una tal repre-
entidad lógica” (Henry, 2003: 139). sentación no puede ser el mismo enlace que
se da entre las categorías del entendimiento
El pensamiento puro es separado de la y la intuición del espacio tiempo. Sabemos
existencia efectiva. La filosofía kantiana no que este enlace se resuelve en la unidad de la
es una filosofía de la subjetividad sino una representación que se da en el concepto. Por
descripción ontológica de la conciencia. tanto, la representación del enlace no es la
La crítica racional o la psicología racional unidad cuantitativa sino cualitativa (B131/9).
serán las encargadas de estudiar al alma. La Esta unidad cualitativa que soportaría toda
psicología racional hace del ser real del yo unidad de representación conceptual, está
(alma) un apoyo del pensamiento puro. No llamada a ser el ‘fundamento’ (B131/10)
hace más que desarrollar los predicamentos de todos los juicios lógicos. La unidad es el

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mismo ego cogito: en otras palabras, el yo Henry plantea que la sensibilidad, la afecti-
pienso tiene que poder acompañar todas mis vidad y en general las vivencias inmediatas
representaciones (B132/15). A la unidad de que se enmarcan en el conjunto de las expe-
la representación también se la conoce bajo riencias subjetivas, pertenecen al mundo del
el nombre de ‘apercepción originaria’. Esta sentido interno. Sin embargo, el mundo de
‘unidad trascendental’ es de dos clases: la las querencias subjetivas y de los estados de
objetiva, que reúne la multiplicidad en una ánimo no hace referencia a la equivocidad,
intuición y la subjetiva, que es propiamente esto es, al capricho de las inclinaciones o a las
“(…) una determinación del sentido interno contingencias del mudo. La afectividad no es
a través de la cual se da empíricamente eso una experiencia que se encuentre más abajo
múltiple de la intuición con miras a tal enla- de la pretensión científica que busca el ego
ce” (B140/15). Mientras que el primer tipo cogito, figura epistémica a partir de la cual se
de representación es de naturaleza objetiva, erige la idea de someter el mundo a prueba
ya que la afirmación del ego depende de (observación, experimentación, etc.). Para
las condiciones de la sensibilidad, que se la fenomenología el hombre se comprende a
comprenden en el enlace entre la intuición partir de una totalidad-viviente donde no se
del espacio-tiempo y el concepto del en- producen las distinciones entre objetividad
tendimiento, la segunda es accidental, y da y subjetividad. El ego se encuentra arrojado
noticia del estado del ánimo del sujeto. A esta al mundo de la vida. Y a partir del horizonte
segunda forma de la apercepción, nuestro del mundo de la vida, las relaciones entre el
filósofo la denomina como sentido interno. sentir y la vida se hacen más complejas. En
El origen del juicio objetivo tiene que ver la fenomenología de Henry no hay puntos
efectivamente con el enlace que se da entre polares que confirmen el dominio que ejerce
la multiplicidad sensible y la unidad del el sujeto sobre el objeto, y viceversa, sino
concepto del entendimiento. Abreviando, el diálogo de experiencias subjetivas que se
mundo del sentido interno queda recluido en manifiestan en la inmanencia radical de una
el ámbito de los estados de ánimo subjetivos, vida sujeta a las inercias del ánimo y de las
a las impresiones y en general a la sensación patologías.
de gusto. Para el primer caso, resulta válida
la afirmación de que un cuerpo sólido ejerce Efectivamente la afectividad es uno de los
presión a través de un análisis de los materia- capítulos que hacen parte del estudio de la
les que lo componen y en general de las leyes corporeidad. Desde la fenomenología se en-
físicas que explican la inercia de los cuerpos tiende que el mundo humano no se define de
hacia un centro, más no resulta objetivamente manera unívoca a partir de las leyes objetivas
valioso reconocer el carácter epistémico de que predominan en las ciencias naturales,
la sensación de gusto o de disgusto que se sino de apertura a nuevas proyecciones del
experimenta al tomarlo con las manos. Ante sentido donde se manifiesta la relación entre
la disyuntiva kantiana, cabe la pregunta de la subjetividad y el mundo de la vida. Como
¿cómo es posible validar epistémicamente lo señala nuestro filósofo en su fenomeno-
las impresiones subjetivas del mundo, al no logía de la vida, en la filosofía kantiana el
estar clasificadas dentro de los fenómenos de sentido interno no es una noción que permita
la naturaleza, que reclaman ser estudiados fundamentar al sujeto trascendental, justa-
desde la objetividad de la ciencia natural, y mente por su carácter ciego ante el devenir
cuyo fundamento antropológico es el sujeto del concepto. En otras palabras, la región sub-
que acompaña todas las representaciones? jetiva del ego (que es ipseidad o sentimiento

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de sí) permanece en la penumbra, como si se del ego es por medio de la sensación.


tratara de un lugar extraño desde el cual se Pero se trata de una sensación abstracta,
disuelve conceptualmente la definición de la pues lo que se percibe en la intuición es
misma vida del hombre. la pura exterioridad o la alteridad radical,
de que el yo es igual a un objeto más en-
Ahora bien, la crítica que Henry dirige a Kant tre el mundo de los objetos. El contenido
se ordena de la siguiente manera. La estruc- que identifica a la experiencia interna
tura del ser según Kant es incompatible con desde la intuición empírica, es recibido
la estructura del ser de nuestro yo. La estruc- desde fuera por un ser otro.
tura del ser del yo se denomina l’essence de
l’ipséité. Sin embargo, esta esencia que es la b) Cada vez que Kant habla del yo, o del
mismidad del yo permite afirmar dos cosas: yo en general, no hace otra cosa más que
presuponer la esencia de la ipseidad y de
a) La experiencia interna es un hecho que la cual jamás habrá noticia objetiva. Res-
como tal no puede ser revelado al yo. ta entonces examinar dos posibilidades
La experiencia interna no puede ser con la intención de hacer patente este yo:
intuida por la sensibilidad, ya que esta a) en la sensación de yoidad, que es el re-
facultad produce el conocimiento de lo sultado de un efecto y b) en la sensación
concreto. Kant muestra el camino de de yoidad, que es producida por el yo
esta imposibilidad en los paralogismos mismo. Es en sí misma una experiencia
en los que incurre la psicología racional. ciega, pues a pesar de que no es posible
La imposibilidad de saber lo que es este formar la experiencia empírica de su ser
ego radica en la naturaleza empírica de fenoménico, se siente así misma. Henry
la intuición sensible. Dado que la intui- reconoce que es en la filosofía kantiana
ción es un conocimiento de lo otro, en en la cual tiene lugar de aparición el
este caso, del mundo de los fenómenos, concepto de auto-afección. La sensación
no hay entonces una intuición de lo que interna o auto-afección es producida por
es uno mismo. La noticia que tenemos el sujeto trascendental. En la afección
de la experiencia interna está supedita- se muestra la esencia de la ipseidad. La
da a cualquier otra cosa que percibe la tesis del pensamiento racional sostiene
intuición empírica. De esta manera el que: “[…] La esencia de la ipseidad al
‘sentido interno’ deviene en la exterio- igual que la existencia de un yo, de mi
ridad radical: “[…] La estructura de la yo, aparecerá en el puro pensamiento”
intuición excluye a priori la posibilidad (Henry, 2003: 19). Mientras que la psi-
de una intuición del ego” (Henry, 2003: cología racional sostiene que el ser del
16). Lo único que le confiere contenido a yo aparece en el pensamiento puro, Kant
la intuición de la experiencia interna es, plantea que el yo, en tanto que contenido
o bien una intuición pura, o una intuición del pensamiento puro, no le es posible
empírica. El contenido de la intuición, es afirmarse como síntesis progresiva y en-
puro tiempo. Pero una intuición del puro riquecida del propio ser real. Si empíri-
yo en el puro tiempo es empíricamente camente es imposible sostener la síntesis
incognoscible. A su vez, el contenido de del yo, lo único que resta es entenderlo
la intuición empírica es el material del como una mera suposición del pensa-
cual brota la impresión sensible de los miento. De esta manera el yo pienso no
fenómenos. Lo único, a partir de lo cual define la existencia del hombre. El yo es
podemos formarnos una certeza concreta la unidad de representación que reúne

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en síntesis la multiplicidad percibida misma no existe, pues su mismidad resulta


por la intuición. Es una forma inherente incognoscible. Es más, la conciencia no se
a toda experiencia posible, pero, de la despliega desde sí misma, sino es de la mano
cual, no hay una auténtica experiencia de la corporeidad, que se muestra en el habla
existencial verdadera. El cogito de Kant y en la acción. La conciencia se encuentra,
carece de sum. Henry plantea la impo- desde su lugar de nacimiento, supeditada a
sibilidad de lograr un conocimiento del un afuera. Este afuera, responde a los gran-
yo en la filosofía trascendental de Kant. des fenómenos humanos que se desarrollan
A su juicio, la actitud kantiana respecto en la acción y en el lenguaje. En el mundo
del conocimiento del yo, es una sensata del lenguaje y de la acción el ser del ego se
indigencia que exterioriza. En este sentido, decimos que el
cuerpo habla y actúa.
[…] como las nubes del cielo pueden
tomar todas las formas porque ellas De otra parte, las presuposiciones ontoló-
no tienen ninguna, el yo representan- gicas no son necesariamente universales.
te, el ego trascendental no dirá nada También se dirigen a una región particular,
de la fenomenología contemporánea, que corresponde a la región del cuerpo - de
es un fantasma conciliador (Henry, mi cuerpo. Según lo anterior, legitimar el
2003: 22). concepto de interioridad radical en la exte-
rioridad radical es equiparar el concepto de
La tarea de la fenomenología consistirá en alma con el de cuerpo. Pues el cuerpo no
buscar la ipseidad antes de toda represen- es un objeto, sino el sujeto verdadero del
tación. El ser del yo es incompatible con la ego. En el yo-cuerpo, surge el conocimiento
estructura representada del ser. El proyecto sensible que de sí mismo hace el sujeto en
de la fenomenología consiste en edificar la la ipseidad. Es en el estudio del cuerpo la
esencia de la ipseidad, no en la exterioridad, manera como se logra comprender la subje-
ni en el yo que se torna invisible bajo el tividad original. En el afuera del cuerpo, la
aspecto de la representación. Esta empresa subjetividad no es una cosa ni un alguien, ella
no se plantea un cometido distinto que el es su desarrollo mismo “(…) La subjetividad
de radicalizar el problema del ser del ego es el ser-en-el-mundo, la existencia que es
desde la fenomenología, abandonando las trascendencia” (Henry, 2003: 26). El cono-
limitaciones tradicionales del kantismo y cimiento de sí mismo o ipseidad que alcanza
profundizando en el modo de la revelación la subjetividad con la vivencia del mundo a
misma de la esencia de la ipseidad y de la través del cuerpo, se encuentra previamente
realidad del ser viviente que somos nosotros al horizonte de conocimiento teórico que fija
(Henry, 2003: 22). la conciencia trascendental. El despliegue de
la intencionalidad establece una distancia que
La fenomenología exige poner de presente separa a dos elementos que en un principio
la realidad desde la cual se habla. Requiere se encontraban unidos (Henry, 2003: 30-31).
igualmente entrar al terreno de lo sensible. El resultado de la aprehensión producida
El horizonte desde el cual parte la reflexión por la conciencia intencional, será otra cosa
fenomenológica es el mundo. Es el mundo diferente de lo que nosotros somos en tanto
la plataforma para erigir una lectura del ser que subjetividad encarnada en el cuerpo.
del ego desde la exterioridad radical. La Bajo la conciencia representada, el cuerpo
interioridad no existe más que en función se convierte en exterioridad, esto es, en un
de una exterioridad. La interioridad en sí instrumento de la ciencia (alienación radical),

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que deviene contrario al verdadero ser que nos habla de las ‘intencionalidades motri-
es el de la conciencia (Henry, 2003: 31). Ya ces’. Estas modalidades no son una toma de
Maine de Biran se pronunciaba en contra de posición del cuerpo sobre el mundo. Por lo
la separación entre lo interior y lo exterior que mismo, no son experiencias ajenas al mo-
supuso en el racionalismo el cogito que duda. vimiento. La cuestión sobre la posibilidad
El racionalismo, al sostener que la conciencia de que la intencionalidad motriz puede ser
es superior a lo corporal, termino por consoli- experimentada como una sensación del ser
dar la tiranía de lo racional sobre lo sensual, del ego, es desechada por Henry. La postura
llegando a definir el mundo de lo corporal del francés se mantiene en una radicalización
como una fuerza “extraña y absoluta” (Henry, de la experiencia originaria de la egoidad.
2003: 31). Tal planteamiento hace del cuerpo Experiencia que se traduce a la sensación que
un mero instrumento, recluyendo, finalmente, vivencia el cuerpo a través del movimiento:
al ser del ego a la región de la pura interiori-
dad que se realiza en la conciencia teórica. El Así el movimiento no es conocido
retorno de Henry a la ontología existencial de por otra cosa que por él mismo, él
la subjetividad en Maine de Biran, explica la no es aprehendido por un poder de
necesidad de recuperar la subjetividad desde sentir en el que luego será el conte-
la inmanencia de la corporeidad. nido de una intencionalidad. […] la
relación de mi cuerpo y yo mismo,
Ahora bien ¿cómo logra el sujeto conquistar es mi misma corporalidad […]. La
un conocimiento de sí mismo desde la in- corporalidad es una interioridad
manencia del propio cuerpo? Esta pregunta radical (Henry, 2003: 34).
encierra una paradoja, pues como bien se ha
dicho, el lugar de nacimiento de la concien-
La relación entre el ego y el cuerpo es resuelta
cia del propio cuerpo no se encuentra en la
a través de la ipseidad. La identidad personal
trascendencia, pero, de otro lado, tampoco
es el resultado de una experiencia fenoménica
responde a una simple sensación empírica
entre el ego y el movimiento del cuerpo. La
que pueda dar cuenta de lo que es uno mismo.
relación original entre la subjetividad y el
Para ilustrar esta paradoja, Henry emplea
propio cuerpo no es otra diferente que la
el ejemplo del movimiento de la mano. La
relación que logra el cuerpo consigo mismo.
psicología clásica, lo define como una sensa-
Las diferentes potencias que constituyen el
ción kinestésica del propio cuerpo. Maine de
movimiento del cuerpo se reúnen en la au-
Biran en el s. XVIII ya decía que no es una
toafección, que es la pasividad inicial. Esta
simple sensación del movimiento muscular
afección de sí, que genera el movimiento y el
de la mano, sino que involucra el todo que
despliegue de los sentidos, comprende la mis-
compromete la sensación interior del propio
ma ipseidad. Esto es tanto como sostener, que
esfuerzo. Esto es posible observarlo en el
la acción de observar del ojo no se desarrolla
deporte, por ejemplo, en el boxeo, donde el
ni se comprende sino es en la misma acción
movimiento de la mano, no se da a la manera
de la observación, la intuición no funciona
de un desplazamiento aislado de una parte del
en razón de que trae a la conciencia teórica
brazo, sino que viene motivado por la fuerza
un dato del mundo de la experiencia, sino
total que imprime el cuerpo para dar un golpe
es en el intuir mismo. Del mismo modo, el
de gancho derecho. Ante la cuestión de cómo
ser del ego no es comprendido sino es en el
mostrar el conocimiento que de sí mismo se
movimiento del propio cuerpo que se siente
logra en la sensación que experimentamos
a sí mismo en el moverse:
en el movimiento de nuestro cuerpo, Henry

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Hay pues para el poder, para la patente la imposibilidad que tiene este yo
actividad, para el sentir, para el co- para renunciar al espacio. Irremediablemente
nocimiento también, una afección el mismo yo de este cuerpo que soy ha de
original en el que el contenido es la habérselas con las cosas en el mundo de la
misma actividad en tanto que activi- vida. La situación es un hecho espacial en el
dad, el mismo sentimiento en tanto que el yo se halla en el mundo, sin posibilidad
que sentimiento, el mismo conoci- de evasión o siquiera de salir fuera de sí.
miento en tanto que conocimiento.
En una afección similar no hay nin- Ahora bien, en la literatura kafkiana identifi-
gún contenido muerto, intencional, camos la recreación de la absoluta pasividad
separado, sino que todo está vivo. como un estado de autoafección. El drama
Y es por esto que nosotros somos que atraviesa el personaje Gregor Samsa
seres vivientes, que hay un lugar en La Metamorfosis, y, particularmente, la
en el que nosotros y todo se realiza experiencia corporal de encarnar un ser otro,
sobre el modo de participar en el extraño y ajeno al cuerpo genuinamente hu-
presente, donde nada se propone mano, se presenta como un escenario ideal
como extraño, porque la estructura para pensar la experiencia subjetiva de la
de la ipseidad es la estructura misma ipseidad y su contexto específico, la situación.
de la vida (Henry, 2003: 35). Efectivamente, la situación radical en la cual
se encuentra el protagonista de la novela, es
El yo de la ipseidad no es una entidad la de verse a sí mismo no como un insecto,
abstracta que piensa (Descartes) ni una re- como si se tratara de un producto de la ima-
presentación especulativa de la pura razón ginación, sino que es el mismo ser-insecto la
(Kant), sino nota distintiva del ego del personaje. Gregor,
inicialmente, impedido para levantarse, cam-
[…] justamente esta pasividad ra- biarse y desayunar como era habitual, pensa-
dical con respecto a sí mismo, sin ba que se trataba de un juego de la fantasía
superase, sin un retroceso posible, que muy pronto pasaría; pero reconoce que su
el ser que es su propio contenido situación actual, en este caso salir de la cama
viviente, su propia vida, que inexo- dado que llegará tarde al trabajo, exige el
rablemente no puede ser otra cosa esfuerzo de dominar el propio cuerpo, el cual,
diferente, que no podrá escaparse se hace mediante un desplazamiento lento y
de sí, ni la asumirá, ni la rechazará, difícil, y en el que incluso llega a experimen-
ni la aceptará en sí misma (Henry, tar el dolor. La imaginación del ser del ego
2003: 37). de Gregor, su intencionalidad trascendental
para llevar a cabo una acción, se torna ahora
en una vivencia de frustración, donde el pro-
Una de las características fundamentales de pio cuerpo no se puede dominar. El reducto
la ipseidad sensible y corporal es la situación vivencial de esta ausencia de movimiento es
(Henry, 2003: 37). La situación no es explica- la experiencia del dolor. Curiosamente esta
da a partir de la trascendencia. Se trata, según situación radical da lugar al conocimiento del
Henry, de un existenciario similar al Dasein propio cuerpo, hasta ahora desconocido. Es
heideggeriano, en el que se radicaliza el lu- decir, que no es la representación imaginada
gar que ocupa el cuerpo desde la condición del yo lo que describe la experiencia somática
ontológica que determina el ser del ego en del personaje, sino la vivencia un este ser
su relación con el mundo. La situación hace

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otro, lo que da lugar al reconocimiento del trabajador en el contexto de la naciente so-


dolor. Tal y como lo relata el narrador: ciedad industrial del siglo XIX.

Quería salir de la cama en primer A su vez, la pasividad del ser-ego es una


lugar con la parte inferior de su experiencia aún más dramática, justamente
cuerpo, pero esta parte inferior que, en la situación en que Gregor, buscando
por cierto no había visto todavía y expresar mediante un lenguaje articulado al
que no podía imaginar exactamen- apoderado del almacén, las dificultades que
te, demostró ser difícil de mover; ha tenido que sortear para salir de su habi-
el movimiento se producía muy tación y cumplir con las labores, no logra,
despacio, y, cuando finalmente, empero, realizar el cometido efectivo de
casi furioso, se lanzó hacia adelante comunicarse con el otro que lo impele y lo
con toda su fuerza sin pensar en las juzga. Todo intento de justificación racional
consecuencias, había calculado mal fracasa y sobre todo de acceder al mundo del
la dirección, se golpeó fuertemente otro. La intencionalidad del buen burgués se
con la pata trasera de la cama y el va al traste, pues, en realidad, lo único que se
dolor punzante que sintió le enseño escuchan son sonidos, que como lo percibe
precisamente que la parte inferior la hermana, son propios de un animal. La
de su cuerpo era quizá en estos ipseidad en Gregor Samsa, se hace patente
momentos la más sensible (Kafka, en la experiencia corporal del animal, que lo
1998: 137). hace un extraño ante los demás3 y lo confronta

La pasividad inicial consiste, en este caso, 3 Como lo plantea Walter Falk en su famoso
en recibir en la mismidad del yo el flujo estudio dedicado a la metamorfosis de Kafka,
de las vivencias que se desatan en la co- la transformación de Gregor hace patente la
experiencia del extrañamiento que se manifiesta
rrelación entre el yo-cuerpo y la situación. de manera dramática en la incomunicación
Las diversas maneras de darse la ipseidad familiar, donde la no pertenencia del individuo
en la subjetividad se experimentan en los a una comunidad de relaciones vinculantes
estados que atraviesa el personaje mientras de parentesco y de afecto por la proximidad,
se acopla a su nueva condición existencial. genera los sentimientos de la soledad y de la
culpa. Efectivamente, en el estado de pasividad
Una de estas maneras tiene que ver con la que experimenta Gregor, se muestra una nueva
incomprensión del lenguaje que emite este relación entre los individuos, y es la distancia
otro cuerpo extraño. El narrador nos cuenta y el desprecio que produce entre los miembros
que la familia, desde fuera del cuarto escucha de la familia, la ausencia de movimiento del
un […] doloroso e incontenible piar, que en hijo, quien ya no reportará ningún beneficio
económico. Esta situación se materializa en la
el primer momento dejaba salir las palabras mirada de los otros hacia Gregor; que es una
con claridad para, al prolongarse el sonido, mirada de incomprensión, incluso de despre-
destrozarlas de tal forma que no se sabía ni cio frente al estado de pasividad radical que
se había oído bien (Kafka, 1998: 136). El vivencia el miembro de la familia que antes
solipsismo que experimenta la experiencia de desempeñaba el rol de la responsabilidad y
del cumplimiento de las obligaciones socia-
la ipseidad en el personaje, impide el acceso les. El advenimiento del sentimiento de culpa
al otro; a su vez, el no reconocimiento de convierte al humano responsable en el objeto
este otro-ser-insecto, radicaliza la impresión de los reproches y del mal que ahora padece
de soledad que Kafka describe en la novela, la familia Samsa; una muestra de ello es la
recreando indirectamente la experiencia del hermana de Gregor, quien, mostrando asco y
rechazo, le hace saber que su futuro musical se

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de manera radical, en medio de un ambiente de las investigaciones fenomenológicas sobre


hostil de incomprensión. La conciencia que la percepción del francés Merleau Ponty, la
hace Gregor de su estado, y, especialmente, sensibilidad aparece en el escenario como un
de su lenguaje, se asume ahora como una terreno inexplorado llamado a su desarrollo
costumbre del propio oído de escuchar los filosófico y estético.
sonidos que produce su cuerpo:
Ahora bien, la sensibilidad ha sido relegada
Pero Gregor ya estaba mucho más por la filosofía a un segundo lugar. Cobra
tranquilo. Así es que ya no se en- consideración para la filosofía el hecho de
tendían más sus palabras a pesar que la actividad cognitiva, referida hacia el
de que a él le habían parecido sufi- interior puro, como el alma, convierte a la
cientemente claras, más claras que inteligencia en una facultad superior, que
antes, sin duda como consecuencia toma distancia de la pura sensibilidad enten-
de que el oído se iba acostumbrando dida ahora como afectividad pura. Hace parte
(Kafka, 1997: 144). de la gnoseología filosófica el estudio de la
percepción, de la vida sensorial, pero de la
El yo-cuerpo y la sensibilidad sensibilidad propiamente hablando nada se
menciona. Sobreviene la pregunta entonces
La investigación fenomenológica sobre la ¿a qué se debe este desconocimiento?
sensibilidad en Michel Henry se ha propuesto
como tarea reivindicar las relaciones entre La sensibilidad, no ha sido entendida sino
corporeidad y obra de arte (Kowalska, 1996: es a partir de su relación con lo sensible,
7-15). El lugar que ocupó la imaginación en es decir, que su sentido gnoseológico se ha
el romanticismo ha dado lugar en el mundo reducido al mundo de lo empírico, bien sea
contemporáneo a las relaciones entre sensi- como facultad universal de la sensación o
bilidad, corporeidad y obra de arte. A partir de los diferentes estados de la afectividad.
Arribando la impronta gnoética de la sen-
sibilidad bajo el aspecto de la sensación en
ha frustrado. En esta medida, el sentimiento de
culpa emerge a partir de un estado de pasividad, la ontología, se concluye, entonces que la
que los otros no reconocen, sino que reprochan reducción del sentido del ser a lo empírica-
moralmente, confirmando, de este modo, la mente registrado por los sentidos, no permite
experiencia del abandono que en diversas partes comprender la dimensión del ser-otro que
de la novela expresa Gregor. El personaje de explora la sensibilidad. Veamos esto con
esta historia representa el drama que atraviesa
el hombre moderno (llámese enfermedad, lo- un ejemplo. Es claro que en el mundo de
cura, hastío, angustia, etc.), al no hacer parte de la vida nos enfrentamos cotidianamente
las relaciones económicas y de supervivencia con las cosas de primera mano. El acceso
que demanda la sociedad industrial. Los otros, empírico que tenemos de este primer mundo
paulatinamente, terminan por deshumanizar nos lo ofrecen los sentidos. Pero, ocurre,
al sujeto que atraviesa por la experiencia de
la pasividad, llegando incluso a generar las que este mundo no solamente está habitado
condiciones simbólicas, psicológicas y físicas por objetos susceptibles de ser percibidos
para producir su propia muerte. Como lo empíricamente, esto es, descritos en sus
afirma Falk, nuestro personaje termina siendo cualidades y aspectos materiales; en él, hay
un sujeto solitario que “(…) vegeta en la casa otros que también me perciben. Cuando en
paterna, excluido de la comunidad, incompren-
dido por todos, no siendo hombre ya, no siendo el mundo de la vida sale al encuentro un otro
Gregor; tan sólo un animal” (Falk, Franz Kafka yo diferente de mí, y, en cuya mirada me veo
y el tormento, p. 136). impelido de comprender, la mera percepción

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sensible no es suficiente. Y ello se origina en occidental partiendo desde los griegos. Este
razón de que el otro que aparece delante de catalizador ontológico, le confiere al mundo
los sentidos, no solamente es un objeto inerte de las ideas cierta exclusividad y pureza,
y pasivo, sino que también tiene la particula- relegando a la mera percepción natural del
ridad de expresarse, moverse, juzgar, pensar, mundo real, al ámbito equívoco de la sensa-
establecer relaciones, comunicarse, etc. En la ción. En la modernidad, Descartes radicaliza
comprensión de este mundo que cobra sentido la supremacía del mundo de la conciencia,
para otros sujetos-yo que también lo habitan, bajo el presupuesto fundamental de que no
la sensibilidad ya no se reduce a la sensa- existe un sólo tipo de ser o de fenomenología
ción empírica, sino que comienza a adquirir auténtica, sino es bajo la determinación de lo
significado, pues en este mundo compartido sensible a la esencia supra-sensible, que los
ya no estamos tratando con objetos sino con antiguos denominaban la forma o la idea: que
otros hombres. La sensibilidad en este caso es el mismo eidos griego o la esencia ideal.
es una actividad cuyo sentido no se reduce La esencia del ser, no procede desde un ‘sí
al que le otorgó la gnoseología tradicional, mismo’ de lo sensible, sino, todo lo contrario,
en el que era entendida como la facultad que debe remontarse a un segundo mundo y hacer
registraba el mundo empírico-sensible de las presente el ser de las cosas, que tiene lugar
cosas. La sensibilidad define la totalidad de en su representación. La intelección que se
las dimensiones morales, axiológicas, esté- adquiere con la representación obedece a
ticas y de conocimiento que establecemos las estructuras rigurosas que comprimen la
intersubjetivamente con otros cuerpo-yo que originalidad del devenir de las cosas a un
se caracterizan por su otredad, su diferencia. sentido-uno, que pertenece al mundo inte-
ligible. El espacio fenomenológico donde
Efectivamente, la reducción que lleva a cualquier cosa se me aparece deviene objeto
cabo la gnoseología clásica del ser sensible por el sujeto que yo soy. Ninguna cosa tiene
al ser sensorial, convierte el contenido de la acceso al logos si no es a partir de la distan-
experiencia sensible en objeto. Por obra de cia que la separa de mí, la proyecta delante
la reducción del mundo a lo empíricamente de mí y en oposición de mí. Ninguna cosa
percibido por los sentidos, se lleva a cabo una accede al ser verdadero, más que en la sub-
disolución del ser sensible, a la región de la ordinación a la exterioridad y en dirección
equivocidad de los objetos en el mundo. Esta hacia la trascendencia, que constituye a todo
reducción produce el desprecio tanto del ser conocimiento objetivo. Paralelamente, el
sensible como del ser sensorial. Ahora bien, pensar occidental ha determinado que todo
la pregunta inmediata indaga por las razones lo que es esencialmente una realidad, ha de
que en la historia de la filosofía explican esta ser visible. Los ojos que observan los cuerpos
desvalorización de la sensibilidad y su des- son los mismos ojos que demuestran que los
plazamiento hacia la región del ser sensorial. cuerpos son. Paradójicamente, esta reducción
del mundo a lo esencialmente visible, según
Una lectura de esta cuestión la ofrece la el modelo ideal, los convierte en una repre-
fenomenología de la vida y del cuerpo que sentación objetiva. Proceso, que a los ojos
propone el filósofo francés Michel Henry. La de Henry, se presenta como una pérdida de
categoría que emplea nuestro autor para refe- la sensibilidad.
rirse al desplazamiento que ha ocurrido con la
sensibilidad al terreno de lo sensible es el de ‘El monismo ontológico’ es una categoría de
‘monismo ontológico’. Esta noción designa análisis que denuncia a la filosofía tradicional
el motor que ha motivado al pensamiento de occidente, el objetivismo ontológico en el

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que ha sido reducida la facultad de sentir, de y la experiencia estética del cuerpo. A partir
manera exclusiva, hacia la facultad del co- de estos tres horizontes, en donde se conso-
nocimiento. El proyecto fenomenológico de lida un proceso de reconocimiento del ego
Henry se propone reconducir la sensibilidad desde la inmanencia radical, concluimos lo
de manera radical dentro de una filosofía de siguiente:
la subjetividad. Esta radicalización de la sen-
sibilidad, llevada al terreno de la subjetividad, 1) El movimiento del cuerpo, no es en
tiene como interlocutor válido, no la razón sentido estricto conocimiento teórico,
teórica ni a la razón práctica, sino la razón sino la vivencia primitiva del ser del
estética. El lugar donde aflora la sensibilidad ego. Henry es más enfático al afirmar
a “flor de piel” es en el sujeto, propiamente que la intencionalidad genuina, que
hablando, en el sujeto que juega, que juzga, se encuentra previa a toda conciencia
que se siente así mismo en la obra de arte. trascendental y que corresponde al ser
La presente indagación fenomenológica se del ego-cuerpo, es propiamente la que
propone averiguar en qué consiste esta emo- se origina en el movimiento del cuerpo.
ción justamente cuando estamos delante de El movimiento es la condición de posi-
una obra de arte. El arte es el lugar en donde bilidad para el surgimiento de una nueva
se desenvuelve libremente la sensibilidad. intencionalidad. El ser del ego, que es
el movimiento, pertenece de manera
Una estética fundada exclusivamente en la exclusiva a la “(…) esfera de inmanencia
sensibilidad es la gran propuesta de M. Henry. absoluta de la subjetividad”.
Por primera vez en la historia, una filosofía de
la sensibilidad ve en el juego y en el mismo 2) La ipseidad, es una categoría que
cuerpo una auténtica filosofía del arte. En M. identifica al ser originario que habita
Henry, la estética nace en la sensibilidad y no en el yo-cuerpo de la subjetividad. La
en lo sensible. La sensibilidad es propiamente mismidad del yo está presente cuando
la experiencia subjetiva, en donde los senti- me muevo y cuando siento. El cuerpo
dos se proyectan, realizan algo. En cambio, lo se presenta como la puerta de entrada
sensible se presenta como la mera recepción hacia la interioridad. Lo que nosotros
de los fenómenos delante de los sentidos. somos se muestra en el cuerpo. La lec-
tura sobre el sentido que tiene el alma
Conclusión. El movimiento, la para la fenomenología contemporánea, y
ipseidad y la sensibilidad en la especialmente para la de Michel Henry,
constitución ontológica de la enfatiza en su mostración fenoménica
subjetividad a ‘flor de piel’ desde la experiencia sensible del cuerpo.
El mundo de la interioridad, que en un
A partir de estos tres modos de mostración principio era gobernado por la concien-
del fenómeno de la subjetividad, la fenome- cia, pues proporcionaba la síntesis de una
nología de Michel Henry hace una recons- representación conceptual que resumía la
trucción de la subjetividad encarnada, que variedad contingente percibida por los
se constituye, en términos generales, en la sentidos, es entendido por Henry a partir
descripción fenomenológica fundamental de de la experiencia vital que conquista el
una subjetividad a ‘flor de piel’. Subjetividad, cuerpo en su acción, que es el movi-
que hace patente la relación entre el cuerpo y miento. En un sentido fenomenológico,
el movimiento, entre la ipseidad y su mundo la interioridad se manifiesta como el
situado, y, finalmente, entre la sensibilidad sentimiento de sí (ipseidad) que se hace

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patente en el movimiento del cuerpo. Un experiencia interna inmediata. En


movimiento que responde al esfuerzo suma, la subjetividad es el poder del
y al talente volente que caracteriza al poder, ella es el ‘Yo puedo’ original
impuso inicial del ego que se siente a […] (Henry & Leclercq, 2009: 23).
sí mismo, que se autoafirma en el poder
llegar a ser. Esta tesis la confirma Jean 3) La fenomenología de la sensibilidad –
Leclercq, en la entrevista que mantiene según Kowalska– es una metafísica, que
con Marie Henry, la esposa del filósofo: se constituye en una onto-fenomenología
de la experiencia artística. La filosofía
Es entonces en el esfuerzo y el movi- de la sensibilidad no es propiamente
miento que se auto-revela la ipseidad una teoría trascendental de la facultad de
fundamental. En el movimiento yo conocimiento (como es el caso del juicio
me siento a mí mismo, el mundo es estético que estudio Kant en la Crítica
el movimiento mismo de mi subjeti- del Juicio), pero sí es una pieza maestra
vidad. Y porque yo soy sólo capaz de dentro de un edificio conceptual que
sentir, de auto-afectarme, el mundo representa el todo de la vida del espíritu
me afecta igualmente: el muro está desarrollada hasta sus fundamentos. Si
tibio, el cielo está azul ‘para mí’, bien, la afectividad constituye el fondo
pero siempre en tanto que poder de de la experiencia sensible del mundo
sentir y poder de experimentarlo. artístico, la sensibilidad, que es esencial-
La mano, en el movimiento que ella mente afectiva, constituye el derivado
cumple se sabe ya ella misma, y, inmediato del ser original de la subjetivi-
en el sentido del esfuerzo, el ser es dad. Por tanto, la sensibilidad determina
presente a él mismo en una inmanen- la práctica artística, como una vida que
cia radical. Hay entonces un saber esencialmente se encuentra orientada
indubitable que precede al saber hacia la búsqueda de la identidad con el
intelectual, que no es jamás puntual, sujeto que se siente a sí mismo.
sino que permanece. En este sentido,
con esta puesta en evidencia de su El protagonismo que adquiere la sensibili-
intimidad, el yo no es constituido por dad, como estructura vital en la constitución
el mundo, como en las concepciones de la experiencia estética, es un intento por
clásicas de la filosofía (libertad, de-trascendentalizar la mera contemplación
causalidad, etc.). En esta medida, es que conquista la percepción de lo bello.
decididamente una nueva filosofía Para Henry, el arte no se forma a partir de
de la existencia, en donde el yo es un dominio aparte reservado al snob y a sus
pasividad pura respecto del soy, y, iniciados. La sensibilidad tiene lugar en una
al mismo tiempo, prueba auténtica esfera específica de la certidumbre, diferente
e indubitable. El es lo que constitu- a la del conocimiento objetivo. Su vocación
ye la realidad de la experiencia del no será solamente la de embellecer o adornar,
mundo, ya que es no-trascendencia, sino la de abrirnos a la obra mediante un sa-
si bien es porque hay un cuerpo ber auténtico, que es, justamente, verdadero
que no es nada del mundo, que él y cierto, porque nos sitúa en presencia del
puede existir en una experiencia del ser mismo de las cosas, a partir de nuestra
mundo donde la subjetividad es una experiencia afectiva-sensible.

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