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Para pensar y reflexionar 1

¿Cuál fue el contexto en el que surgieron en el pensamiento, la hermenéutica y la filosofía del


lenguaje?

¿Por qué cree que esto sucedió en esa época?

No ha sido objeto de reflexión filosófica el lenguaje (salvo un papel secundario dedicado a la retórica y
en el análisis de los lenguajes formales de la lógica y las matemáticas, por cuanto eran concebidos como
la expresión de las reglas que debía seguir un razonamiento correcto) hasta la modernidad, que esta
situación de desatención de reflexión filosófica comienza a modificarse progresivamente.

Se dan dos acercamientos diferentes en la comprensión del lenguaje: la teoría designativa y la teoría
constitutiva del lenguaje. La primera se encuentra cercana al desarrollo de las ciencias y del empirismo
anglosajón y sus representantes son Thomas Hobbes, John Locke y Etienne Bonnet de Condillac. La
segunda, emerge del romanticismo alemán, que reacciona contra el predominio del desarrollo de las
ciencias naturales sobre el conjunto del conocimiento. Sus representantes son Johann Georg Hamann,
Johann Gottfried Herder y Wilhelm von Humboldt. 

El enfoque designativo concibe al lenguaje como un instrumento que nos permite precisamente
designar las cosas y las ideas. Despliega una mirada atomista sobre el lenguaje, enfatizando la relación
del individuo con las palabras.

El enfoque constitutivo lo concibe como algo anterior a los individuos, que constituye el mundo que
ellos habitan y que expresa y transforma sus formas de ser. Desarrolla una mirada holística, que
predefine las condiciones de existencia de los seres humanos y cuya adecuada comprensión no se
alcanza a partir de las acciones que emprenden los individuos. 

A partir del siglo XX, la teoría constitutiva del lenguaje comienza progresivamente a ganar importancia.
Ya Nietzsche se había inclinado en esta dirección y había reiterado la importancia del lenguaje como
tema de reflexión filosófica para avanzar en la comprensión del ser humano. Entre los desarrollos que
impulsaron el creciente predominio del enfoque constitutivo encontramos: el nacimiento de la
lingüística moderna, con Ferdinand de Saussure, a comienzos del siglo XX y los aportes de Gottlob Frege,
quién da lugar al nacimiento de la lógica moderna y enfatiza la distinción entre sentido y referencia, la
que representa un cuestionamiento a las premisas del enfoque designativo. Para Frege, el sentido de
una palabra está conferido por la frase de la que forma parte, más que por aquello que designa. 

Más adelante, con el desarrollo de la filosofía analítica, propia del mundo anglosajón, se produce un
interés creciente por lenguaje ordinario. Para G.E. Moore y de L. Wittgenstein, el sustrato para
comprender los lenguajes formales debe ser el lenguaje ordinario, pues los primeros no son sino casos
particulares del fenómeno general del lenguaje y derivaciones que nacen del lenguaje ordinario. 

Las contribuciones filosóficas de Heidegger y de Wittgenstein, exponentes sobresalientes del


pensamiento del siglo XX, son las que finalmente se traducirán en el predominio del enfoque
constitutivo. Para Heidegger, el lenguaje resulta un factor fundamental para avanzar en la comprensión
de la existencia humana. Su influencia se hace sentir más adelante en el desarrollo de una hermenéutica
existencial, tal como ella se despliega en las filosofías de Gadamer y de Ricoeur.
Heidegger va a arrancar de la existencia humana para llegar al lenguaje, Wittgenstein va a seguir el
trayecto contrario: arranca del lenguaje como una manera para llegar a comprender los desafíos éticos,
de sentido de vida, que caracterizan a los seres humanos. Así es como con Wittgenstein nace la filosofía
del lenguaje y alcanzará una creciente importancia, desplazando el papel protagónico de la
epistemología.

Por otra parte, esta filosofía del lenguaje ha posibilitado la aparición de la hermenéutica en la rama de
filosofía del lenguaje. Recordemos que la hermenéutica como tal, como método de interpretación ya
existía para el esclarecimiento de los textos sagrados, e incluso dio lugar a la exégesis bíblica. Como
consecuencia del Humanismo, se aplicó a la literatura clásica grecolatina, configurándose como una
disciplina de carácter filológico y después, desde el ámbito de la jurisprudencia, se ocupó de la
interpretación de los textos legales y de su correcta aplicación a la particularidad de los casos. En el
Romanticismo se constituyó en una disciplina autónoma, configurándose con Schleiermacher, en una
teoría general de la interpretación, dedicada a la correcta interpretación de un autor y su obra textual.
Años más tarde, Wilhelm Dilthey amplió su ámbito a todas las "ciencias del espíritu". Y entre estos se
encuentra Gadamer.

El alcance de la hermenéutica va ligado según Gadamer, a los alcances de la ciencia, en donde existe un
lenguaje que transmitir y comprender, o textos que traducir. “El fenómeno de la comprensión y de la
correcta interpretación de lo comprendido no es sólo un problema específico de las  ciencias del espíritu,
el problema de la hermenéutica va más allá de las fronteras impuestas por el concepto de método de la
ciencia moderna. Comprender e interpretar textos no es sólo una instancia científica, sino que
pertenece a la experiencia humana en el mundo. El fenómeno de la comprensión tiene validez propia
dentro de la ciencia, y se resiste a cualquier intento de transformarlo en un método científico”.

Se afirma dentro de la ciencia moderna frente a la pretensión de universalidad de la metodología


científica. Su objetivo es rastrear la experiencia de la verdad, el ámbito de control de la metodología
científica ahí donde se encuentre, e indagar su legitimación.

Así, las ciencias del espíritu confluyen con formas de la experiencia que quedan fuera de la ciencia: con
la experiencia de la filosofía, con la del arte y con la de la misma historia. Son formas de experiencia en
las que se expresa una verdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la
metodología científica.

Así entendida la hermenéutica sale del contexto rígido de la metodología de la ciencia para establecerse
como una metodología que busca la comprensión de la verdad, donde y como quiera que se encuentre,
mediante la interpretación, el arte de la hermenéutica.

Se adopta, así, una posición en torno al problema de la verdad y del ser, siendo la primera definida como
fruto de una interpretación; y el ser (mundo y hombre) como una gran obra textual inconclusa que se
comporta de manera análoga a como lo hace el lenguaje escrito.

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