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Introducción al estudio de las ciencias. Entendiendo la perspectiva.

Vivimos en un mundo altamente influenciado por el desarrollo de la ciencia y la


tecnología. Sabemos que se trata de empresas humanas complejas y cambiantes, pero a
las que la sociedad les otorga inestimable prestigio y valor. No todos formamos parte de
la comunidad científica ni accedemos a conocimientos específicos de sus diferentes
disciplinas. Sin embargo, su impacto en nuestra vida es tan grande que no podemos
renunciar a adquirir conocimientos sobre ellas. No es una condición necesaria ser
científico para comprender como trabajan las ciencias y mucho menos para poder
reflexionar acerca de ello. A quienes se ocupan específicamente de estas cuestiones no
se los denomina usualmente científicos, aunque pueden serlo también, sino meta-
científicos. Sus estudios se orientan al esclarecimiento de cuestiones tales como qué son
las ciencias, cuál es su lenguaje y su lógica, cómo trabajan las comunidades científicas,
cómo se producen los conocimientos y los diversos factores o modos que intervienen en
su justificación, etc. En esta materia tratamos de acercar algunos de los resultados
obtenidos en estos campos, y para ello es central comprender la diferencia de
perspectivas que suponen los estudios meta-científicos con respecto a los que realizan
las propias ciencias.
A continuación, presentamos una serie de reflexiones y definiciones que pueden
servir para ilustrar el carácter y alcance de estos estudios acerca de las ciencias.

“Para clarificar la naturaleza y función de la filosofía de la ciencia es preciso


distinguir dos sentidos en que se puede hablar de “saber” en relación con una práctica
o actividad. En un primer sentido, el saber relativo a una actividad consiste
simplemente en realizar dicha actividad satisfactoriamente; en otro sentido, el saber
relativo a una actividad consiste en conocer y ser capaz de formular explícitamente
determinadas propiedades o características de esa actividad. Consideremos, por
ejemplo, la actividad de proferir oraciones gramaticales, o la de argumentar. Una cosa
es saber realizar estas actividades correctamente y otra cosa muy distinta es saber en
qué consiste realizar estas actividades correctamente”.

“Los científicos, por regla general, suelen mirar con cierta desconfianza a los
filósofos de la ciencia. ¿Qué hay que saber de la ciencia que lo que ellos ya saben?;en
cualquier caso, ¿quién mejor para saber lo que es la ciencia que el que la practica?,
¿Quién que no sea un científico consumado puede decir algo sensato sobre la ciencia?
Esta actitud está en parte justificada y en parte no. Está justificada en la medida en
que, ciertamente, no se puede decir nada sensato acerca de la ciencia siendo ignorante
de ella; de hecho, muchos de los más importantes filósofos de la ciencia han
dispuesto de una formación científica considerable. Pero esta injustificada en tanto
confunde saber ciencia con saber qué es la ciencia, saberes que corresponden a
niveles o ámbitos diferentes. Hay algo más que saber de la ciencia que sus
contenidos, como hay algo más que saber de una lengua que al hablarla”

Diez, J y Moulines, U. (1999). Fundamentos de Filosofía de la Ciencia. Barcelona.


Ed. Ariel. pp. 16-19.
“La filosofía se genera como consecuencia de la capacidad recursiva del Homo
sapiens. Podemos pintar un cuadro, escribir una novela o construir una teoría e
inmediatamente reflexionar sobre ello, después reflexionar sobre la reflexión y así al
infinito. (…) La filosofía no es la única actividad que se sitúa en este segundo nivel
de conceptualización; la musicología, las distintas críticas (literaria, del arte, etc) o los
comentaristas (deportivos, de modas, etc) son otras actividades de segundo orden.
Ninguna de estas funciones supone la habilidad en la actividad que se está analizando.
(…) El filósofo de la ciencia no tiene por qué ejercer de científico; toma los productos
científicos para analizarlos”

Estany, A (1993). Introducción a la Filosofía de la Ciencia. Barcelona. Ed.


Crítica. P. 18.

“La epistemología es el estudio de la estructura, validez y producción del


conocimiento científico” (…) “El epistemólogo se formula una pregunta de crucial
importancia para comprender y analizar la significación cultural de la ciencia en la
actualidad: por qué debemos creer en aquello que afirman los científicos. No acepta
sin crítica el conocimiento científico, sino que lo examina del modo más objetivo
posible; Para él es igualmente de interés una teoría nueva, contemporánea, que las
teorías tradicionales que en su momento tuvieron gran prestancia (como la mecánica
newtoniana). Al igual que un filósofo, frente a cualquier teoría y con independencia
de que este apoyada por la tradición, o sea muy reciente, se preguntara por su
aparición como fenómeno histórico, social o psicológico, por qué hay que
considerarla buena o mala, o cuales son los criterios para decidir si una teoría es
mejor o peor que otra. La epistemología es por ello una actividad crítica que se dirige
hacia todo el campo de la ciencia”.

Klimovsky, G. (1995). Las desventuras del conocimiento científico. Bs. As. Ed AZ.
p. 28.
“El término “epistemología” (del griego episteme- saber, ciencia, conocimiento, como
distinto de la mera opinión (dóxa)- y Lógos – palabra, discurso) suele deslindarse en
un sentido “amplio” y un sentido “estrecho”. Según su acepción amplia, recoge la
reflexión filosófica acerca del conocimiento en general. De este modo, también recibe
la denominación de “teoría del conocimiento” o “gnoseología” (del griego gnosis-
conocimiento-).
Según su acepción estrecha, se solapa con la así llamada “filosofía de la ciencia”, en
tanto concierne a la reflexión filosófica acerca del conocimiento científico. (…) En
nuestros días, aún permanecen sin respuesta muchas preguntas acerca de la naturaleza
del conocimiento científico, y sobre el modo que este funciona. Tales interrogantes no
son preguntas de la ciencia, sino acerca de ella. (…)
Ahora bien, dada su complejidad, la ciencia no es pasible de ser abordada desde una
única perspectiva: cada uno de los aspectos de la actividad científica suscita un punto
de vista desde el cual se puede estudiar dicha actividad. En este sentido, podemos
diferenciar-al menos-cuatro aspectos de la actividad científica, a saber: el psicológico,
el sociológico, el histórico y el filosófico. A su vez, tales aspectos dan lugar,
correlativamente, a cuatro perspectivas desde las cuales se puede teorizar (como
reflexión de segundo orden) acerca del teorizar científico: la psicología de la ciencia,
la sociología de la ciencia, la historiografía de la ciencia y la filosofía de la ciencia.

Pedace, K (2010). “Epistemología se dice de muchas maneras”, p. 18. En Pedace,


K y Riopa, Ch (comp) Cuestiones epistemológicas. Una introducción a la
problemática científica. Luján, Ed. Universidad Nacional de Luján.

“Además de aquellos que hacen ciencia, que la estudian, que la defienden o que se
someten a ella, existe, afortunadamente, unos pocos, formados o no científicamente,
que abren las cajas negras para que los que se encuentran fuera puedan dar un vistazo.
Llevan nombres distintos (historiadores de la ciencia y la tecnología, economistas,
sociólogos, profesores de ciencias, analistas de política científica, periodistas,
filósofos y ciudadanos inquietos, antropólogos cognitivos, etc) y se les clasifica en la
mayoría de las ocasiones con la etiqueta general de “CTS” (estudios sociales de la
ciencia y la tecnología). (…) Sostengo que este dominio existe, que tiene un núcleo
de problemas y métodos comunes, que es importante, y que todas las disciplinas y
objetos de estudio que lo componen pueden utilizarse como material especializado de
trabajo.

Latour, B. (1992). Ciencia en acción. Barcelona. Ed. Labor. p. 16.

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