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RETOS EN MATERIA DE PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS PUEBLOS

INDÍGENAS U ORIGINARIOS

“Nuestra Constitución reconoce el derecho que todas y todos tenemos a participar en la vida
política de nuestro país. Este derecho debe ser además entendido en concordancia con el
derecho a la identidad étnica y cultural”.
En ese sentido, los derechos políticos, como eje de toda sociedad democrática, permiten
crear las condiciones para el ejercicio de los derechos en igualdad de condiciones. En
reconocimiento a ello, la Convención Americana sobre Derechos Humanos prohíbe su
suspensión en cualquier circunstancia. Sin embargo, no basta con el reconocimiento
normativo de la igualdad política. Esta debe ser ejercida de manera efectiva.
Nuestra Constitución reconoce el derecho que todas y todos tenemos a participar en la vida
política de nuestro país. Este derecho debe ser además entendido en concordancia con el
derecho a la identidad étnica y cultural. En ese sentido, la promoción de la ciudadanía en el
Perú implica encontrar “un equilibrio entre una ciudadanía homogénea para todos los
peruanos, y una ciudadanía que tome en cuenta las especificidades sociales, económicas y
culturales de los hombres y las mujeres que constituyen el paisaje multiétnico del país”. Así
lo dispuso la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Yatama, reconociendo
el vínculo entre la participación política de los pueblos indígenas y el derecho a la identidad
cultural.
Con la finalidad de hacer efectivos los derechos políticos de la población indígena, el Estado
estableció una cuota para las elecciones regionales y municipales del 15%. La medida no ha
funcionado por dos razones. Por un lado, los partidos políticos han posicionado a sus
candidatos y candidatas indígenas al final de sus listas, reduciendo sus posibilidades de ser
elegidos. Dicha práctica fue reconocida en el Informe Final de la Misión de Observación
Electoral de la Unión Europea del 2016, por lo que recomendaron una cuota para la mitad
superior de las listas, así como la adopción de mecanismos para su representación a nivel
nacional. Por otro lado, la cuota indígena resultó difícil de aplicar en tanto algunas personas
preferían ocultar su identidad indígena por temor a ser discriminados Por lo tanto, no puede
haber un ejercicio efectivo de los derechos políticos en un marco de discriminación.
Este problema, lejos de ser superado, ha teñido las elecciones nacionales a puertas del
Bicentenario. El uso generalizado del racismo en el discurso público ha llamado la atención
de diferentes organismos internacionales: Amnistía Internacional y la Alta Comisionada de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han repudiado dichos actos y han llamado a
las autoridades a adoptar los mecanismos que resultasen adecuados.

El reto pendiente
En consecuencia, el gran reto del Bicentenario es que el Perú trascienda la
condición de Estado independiente y se transforme en una sociedad
verdaderamente democrática, donde no se limiten las oportunidades de
participación política y representación de los pueblos indígenas con prácticas
discriminatorias. Que el contexto nos obligue a dialogar, hacer mea culpa y
reconocer esos problemas en los que debemos trabajar de manera urgente,
con el objetivo de “pensar, hacer y conmemorar” una sociedad inclusiva y
respetuosa de los derechos de los demás.

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