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Escribe Tomás Eloy Martínez: Los académicos y los es el cinturón de meteoritos de una gran novela perdida?

¿En qué
profesores han inventado murallas chinas en la literatura, cuyas medida los esplendores dispersos tanto en El osario de Dios como
víctimas inocentes fueron los creadores: ¿por qué clasificar la obra en Cien máuseres, ninguna muerte y una sola amapola, obedece
de Armas Alfonzo, de acuerdo con esa ley irrisoria, en cuentos, a estructuras menos novelescas que, por ejemplo, En busca del
crónicas o apuntes misceláneos, cuando en verdad ese conjunto tiempo perdido o Las palmeras salvajes?

DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021

CENTENARIO >> ALFREDO ARMAS ALFONZO (1921-1990)


ANTONIO LÓPEZ ORTEGA

I
Dos antologías esenciales del cuento
Alfredo Armas Alfonzo: Domingo Miliani para el tomo El osa-
rio de Dios y otros textos de la Biblio-
teca Ayacucho. En el primero, con su
inteligencia habitual, Miranda pro-

La otra modernidad
venezolano se publican durante la pri- pone los cinco nódulos que caracte-
mera mitad del siglo XX: la primera, rizan su ars narrativa: “la naturale-
Antología del cuento moderno vene- za como exceso polar”, “personajes a
zolano, compilada por Arturo Uslar su vez excesivos, que enloquecen con
Pietri y Julián Padrón, corresponde a inusitada frecuencia, desembocando
1940; la segunda, Antología del cuento
venezolano, que debemos a Guillermo
Narrador, cronista, ensayista, editor y fotógrafo, Alfredo Armas en la muerte”, “un erotismo poderoso
y turbio, asociado a la transgresión
Meneses, corresponde a 1950, aunque Alfonzo fue un prolífico creador, reconocido con el Premio Nacional y también a la muerte”, “el registro
se haya reeditado en varias ocasio- crítico de lo religioso” y “la violencia,
nes. Estos asientos bibliográficos fue- de Literatura en 1969 tanto de esas mismas muertes y de la
ron muy significativos: sirvieron pa- naturaleza en sus manifestaciones
ra colmar el hambre de ordenamiento extremas”. En el segundo, Miliani
y crítica alrededor de un género que, hace señalamientos que mantienen
sobre todo de 1930 a 1940, alcanzó una una admirable vigencia: la transmi-
robustez y un desarrollo nunca visto gración de sus personajes, que pasan
entre nosotros. Esto era aún más ex- de un relato a otro o que se renom-
traño cuando se sabe que, hacia las bran siendo los mismos; el trasfondo
postrimerías del siglo XIX, pocos en- de humor o ironía que se mantiene
tendían las premisas que postulaba en sus descripciones; la humildad o
Edgar Allan Poe para “ese género de elementalidad de sus personajes, en-
larga data” (Borges dixit): había llega- vueltos siempre en una magia discu-
do la hora de hablar de cuento moder- siva; la narración en primera perso-
no y al respecto sobraban los modelos: na (el narrador como testigo); y por
Chejov y Maupassant entre los maes- último este curioso hallazgo: “la sim-
tros tutelares. Cómo llegó esa onda bología celeste como un gran lienzo
expansiva a nuestros predios es aún donde se leen los presagios”.
tema de discusión, pero téngase en
cuenta, a modo de puntos de inflexión, IV
que libros como Barrabás y otros rela- Los libros que siguen a Los cielos de la
tos (1928), de Uslar Pietri, y Canícula muerte (1949) son La cresta del cangre-
(1930) de Carlos Eduardo Frías, cla- jo (1951), Tramojo (1953) y Los lame-
ramente se apartaban de los últimos deros del diablo (1956), una tetralogía
alientos tardo-modernistas, como que consolida su vocación como cuen-
también de cierta reacción criollista, tista. Al cabo de esa década, se pueden
siempre cerrada a cualquier tufillo enumerar las siguientes constantes: la
modernizante. Un termómetro impor- predilección por los formatos breves,
tante para medir la fiebre creadora en la convicción de hallar en el cuento
torno al género, a partir de 1946, nos lo moderno su medio expresivo por exce-
da el Concurso de Cuentos de El Na- lencia (no le hacía falta nada más), su
cional, que en sus primeros pasos no apego a los referentes terrestres (don-
se conformaba con un solo ganador, de se mezclaban historias regionales,
sino que también ofrecía segundos y cultura popular, relatos orales, histo-
terceros premios. Los nombres que se rias familiares), su estilo de frases lar-
juntan durante la primera convocato- gas sin quiebres (como quien emula a
ria ya dan para una biblioteca: como los hablantes de una conversación),
muy mayores, Díaz Sánchez, Picón Sa- un recurrente narrador que no se so-
las, el propio Uslar y nada menos que brepone a los personajes, sino que pu-
Alejo Carpentier; en la medianía, Me- diera ser uno de ellos (calzando con el
neses, Márquez Salas y un cuentista mandamiento del famoso decálogo de
puro como Díaz Solís; y en la tercería, Horacio Quiroga). Más difícil resulta
como pichón del patio, un tal Alfredo sondear el variado campo de sus in-
Armas Alfonzo, que a sus 25 años ya fluencias, porque en esto el maestro
había escrito “Los cielos de la muer- solía ser muy reservado. Al respecto,
te”, uno de sus relatos más valorados. sin embargo, Miliani asoma algunas
Justamente es esa misma pieza la pesquisas: no pudo haber sido ajeno,
que Meneses incluye en su antología, por ejemplo, a la obra de Faulkner,
consciente de que ese escritor cua- porque en los 40 ya se le traducía en
si desconocido, antepenúltimo en su el ámbito suramericano (recordemos
selección, es autor de un solo libro de la versión de Las palmeras salvajes
ocho relatos que publica en 1949 bajo acometida por un jovenzuelo de ape-
el título de su cuento ganador. Frente ALFREDO ARMAS ALFONZO – AUTORRETRATO EN ROMA / ©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO llido Borges); tuvo que familiarizarse
a un listado de autores muy consolida- con el surrealismo del grupo Viernes,
do, no hay duda de que Meneses tiraba sombras, donde las señas de realidad cuyas construcciones metafóricas no
una moneda al aire: su olfato era más vacilan: ambiente propicio para una
de colega que de antólogo o crítico. Y Alfredo Armas Alfonzo gran dosis de sinestesia, que termi-
distaban de las suyas propias; del uru-
guayo Horacio Quiroga y del argenti-
sirva este episodio para postular una na por envolverlo todo, hasta fundir no Enrique Amorín sí llego a recono-
de las características más innatas del GUILLERMO MENESES y dedicación. Armas Alfonzo es cuentista los monólogos encontrados en uno cer un legado; se animó a publicar en
autor que en 2021 cumple cien años: vocacional y por ello se exige la naturali- solo stream of consciousness. En sín- la revista Contrapunto, tribuna desde
su indiscutible precocidad. Entre los cuentistas venezolanos, Armas dad aparente que conviene a sus historias. tesis, triunfo de la subjetividad sobre la que autores como Mariño Palacio,
Alfonzo es el que ha pretendido crear una El mundo venezolano que se enreda en los la trama, que es lo que también Cer- Márquez Salas y Luz Machado defen-
II técnica que puede pasar como expresión cuentos de Armas Alfonzo es violento, os- vantes se propuso para coronar la no- dían una suerte de “regionalismo no
A primera vista, son dos las nove- natural de un “contador de cuentos” salido curo, recio, brujo: multitud de fantasma, de vela de caballería y, a la vez, acabar criollista”, con ansia de universali-
dades que postula “Los cielos de la de nuestro pueblo. Eso ha dicho de sí mis- ánimas en pena, de caballos y santos, de con el género, pues es precisamente dad; tampoco ha podido ser indiferen-
muerte”: en cuanto a los referentes, mo alguna vez y es posible que haya dicho aparecidos y monstruos, empujan las figu- la subjetividad lo que, en literatura, te a las tesis del realismo mágico, que
que era costumbre, no hablar ya de verdad; pero no menos cierto es que esa ras de sus personajes, encontrados en los nos hace modernos. En este relato, si tanto Uslar Pietri como Carpentier
las luchas emancipadoras del siglo búsqueda de expresiones sencillas, natu- recuerdos, en las calles de las aldeas, en las bien Armas Alfonzo reproduce una implantaban en suelo americano des-
XIX (medulares en, por ejemplo, Las rales y populares está muy lejos de la faci- chozas campesinas, en las anécdotas y le- escenografía, más valen, en palabras pués de sus estancias europeas. Pero
lanzas coloradas), sino de “aquellos lidad folklórica que, en otros cuentistas, se yendas, bajo los rasgos de un inmigrante, de Domingo Miliani, la “síntesis má- hasta allí esta indagación improbable,
soldados excluidos de la historia ofi- confunde con la despreocupación y el des- de un peón, de un soldado, de una madu- gica transmutada en escritura” o el cuya suma es insuficiente para justifi-
cial” (Miliani dixit), esto es, de aque- parpajo de quienes, por ignorancia, menos- ra mujer virgen. Armas Alfonzo merece la “anecdotario absorbido en un narrar car esa prosa entre oral y poética, en-
lla heroicidad venida a menos, con precian los obstáculos que todo arte opone atención de la crítica. Su obra tiene la re- incesante”. tre andarina y sincopada, entre hipe-
su lastre de guerras civiles, caudillos a quien pretende servirse de él, sin amor ciedumbre que soporta el paso del tiempo. rrealista y mortuoria. Dicho esto, no
de todos los colores y dictadorzuelos III hay prosa como la de Armas Alfonzo:
al mejor postor. Pero es en la técni- De la mucha bibliografía que se po- se trata de un estilo único, reconocible
ca de la escritura donde el relato se hasta el campanario para despertar con cambios de enfoque que inclu- dría consultar en torno a la obra del a leguas, entre arcaico y bíblico, entre
crece: muy pronto, después de la es- a los pobladores, y por el otro, un tal yen todo lo que el lector pueda ima- maestro, al paso de los años desta- anacrónico y quijotesco. No es un yo
cena inicial, estampas varias de ban- Antonio, quien con sed de venganza ginar: vírgenes que lloran, ángeles can “El Adán triste”, introducción de el que narra, y menos impostado, sino
didaje, la pieza se sumerge en un flujo rememora su vida y aspira a matar extasiados, cristos sufrientes, tallas Julio Miranda al primer tomo de la un nosotros que halla una voz única,
de conciencia doble: por un lado, la al intruso. La tensión llega a un nivel carcomidas por el comején, cirios Obra Completa que viene publicando pero siempre coral.
del personaje Piquihuye, un adelan- máximo cuando descubrimos que to- que languidecen. Se diría un ámbito la Fundación Armas Alfonzo, y “Los
tado a quien le han ordenado subir do ocurre en el seno de una iglesia, con luminosidad variable, poblado de fuegos de la imaginación”, prólogo de (Continúa en la página 2)

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CENTENARIO >> ALFREDO ARMAS ALFONZO (1921-1990)

Con Alfredo, bajo un pedazo de cielo


“Las reflexiones de genes de los pueblos de Anzoátegui y
de su natal Clarines. Hicimos un li-
Alfredo, pausadas bro compartido, Alfredo los textos y
yo las fotos. Lo tituló Qué de recuerdos
y profundas, no de Venezuela y lo publicó Armitano
en 1970. Es un texto poco conocido,
analizaban las pero con ponderaciones de tan huma-
características no acercamiento al entendimiento de
la venezolanidad que aún permane-
arquitectónicas, ce sin comparaciones. Historia, am-
biente, folclore, gente, vida, pueblos
pero dejaban y campesinos en una integración que
sencillamente llamó “patria”.
precisar su presencia Escribió: “La patria no es verdad
en una visión que sea un pedazo de tierra bajo un
pedazo de cielo, porque la patria es
más amplia” también la historia de uno, de cuan-
do uno no alcanzaba la estrella del
me pidió unos artículos para El Fa- pesebre y aun en épocas anteriores
GRAZIANO GASPARINI rol, la revista bimestral que publica- a esto, Bolívar afilaba su espada en
ba la petrolera Creole. Una revista una piedra en cualquier río que se

F
ue en un viaje a la Península que fue un faro en la difusión de las le atravesara a su caballo, aun mu-
de Paraguaná, hace más de múltiples facetas culturales de Ve- cho antes…La patria es la memoria
sesenta años, cuando adver- nezuela. Uno de mis artículos, el de vagorosa de Vuelvan caras, Mucu-
tí que hablar de arquitectura Santa Ana de Paraguaná, apareció ritas, Carabobo, La Puerta, Urica
no es atributo exclusivo de los que en el número 154 de octubre de 1954. o San Mateo, pero es también todo
practican ese oficio. Claro y lógico Le siguieron otros y hasta números aquello que como agua de río nun-
que todos pueden opinar lo que se especiales, como el dedicado al cen- ca cesa de manar en el costado de
les ocurra, pero, cuando las conside- tenario del Colegio de Ingenieros de este habitante que una vez flechaba
raciones y advertencias del neófito Venezuela (1961). cocuyos y otra vez plumas de garza
van más allá de lo descriptivo-visual Un detalle que siempre llamó mi para recrear el arcoíris…La patria
para adentrarse en lo que nos sugie- GRAZIANO GASPARINI (1950) – ALFREDO ARMAS ALFONZO / ©FUNDACIÓN ALFREDO atención –y que al mismo tiempo me es cuanto te pertenece. Es tu memo-
ren esas formas y espacios y captar ARMAS ALFONZO confirmó la recatada moderación de ria…La patria es este dolor y este re-
su sentido de ser para los seres, en- AAA– es que nunca su nombre apa- gocijo que tú sientes adentro, como
tonces lo expresivo-comunicacional y Moruy, durante uno de los tantos características arquitectónicas, pero reció como director de la revista que, si padecieras de nostalgia”.
insinúa la presencia de una sensibi- viajes que hice en compañía de un dejaban precisar su presencia en una a lo largo de tantos años, dirigió con Eran años en los que recorrer el
lidad y perceptividad que sorprenden hombre genial, de pocas palabras, visión más amplia: la del ambiente, tanto acierto. No hizo falta. El sello país significaba confianza, admira-
también a los supuestos versados en de amplios significados, de una mo- del entorno, del pueblo, de la gente, de su personalidad era tan manifies- ción y descubrimientos. Una expe-
la materia. Por suerte, la sensibi- destia de sabio y dueño de una prosa de la tierra chaquetía. En fin, todo lo to que hasta los gringos quedaron riencia inolvidable y un amigo que,
lidad, el talento, la percepción y la privilegiada. Con este hombre, Alfre- que se relacionaba con la arquitectu- sorprendidos. como él, sigue inencontrable.
inteligencia no necesitan de títulos do Armas Alfonso, compartía el gran ra sin necesidad de nombrarla. Alfre- AAA fue el corrector de mi primer Suerte que sus hijos mantienen viva
académicos. Mi profesor, en Venecia, espacio desolado que llamaban plaza, do la presentía. libro Templos coloniales de Venezue- su memoria, su calidad humana y su
precisaba que “no hay universidad los dos mirando las insólitas formas Tuve la suerte de conocer a AAA a la (1959) y asesor en otros trabajos de amor hacia ese pedazo de tierra bajo
en el mundo que otorgue el título de del campanario de la iglesia de Santa comienzos de la década de los 50. De- investigación. Hicimos varias visitas un pedazo de cielo.
poeta.” Ana. Las reflexiones de Alfredo, pau- mostró interés para mi dedicación a al oriente venezolano, cada uno con Han pasado muchos años, sin em-
Fue en Santa Ana de Paraguaná sadas y profundas, no analizaban las la historia de la arquitectura y hasta su Rolleiflex, para llevarnos las imá- bargo, aún siento su presencia.

Alfredo Armas Alfonzo: es, la ciudad como nuevo escenario


del sentido: es el caso de Garmendia,
lizaron en un museo de cera. Pero no
creo que Armas Alfonzo haya caído

La otra modernidad
González León, Lerner y, en un segun- en esa dinámica de acción y reacción,
do momento, Balza, Noguera, Liendo sobre todo al ver sus inicios como es-
o de Stefano. La otra vertiente, más critor, cuando echando mano de refe-
de Armas Alfonzo, es la que sigue fiel rentes tradicionales innovaba en los
(viene de la página 1) porque el peso del pasado siempre fue a los referentes no urbanos, al vasto procedimientos como nunca antes se
mayor que el del presente. De allí su país que se ha quedado al margen de había visto. Me parece más bien que
V reserva ante la novedad, incluso ante la urbanización. Estos senderos, sin su modelo fue cervantino, es decir,
La década del 60, que culmina con El las modas literarias. En este sentido, embargo, no necesariamente mantie- que se montó en el Rocinante de la
osario de Dios (1969), para muchos su siempre fue un clásico, incluso cuan- nen sus cauces, pues en muchos ca- narrativa criollista para renovarla a
libro más significativo, no es de expan- do innovaba. Difícil encontrar entre sos veremos que las aguas se cruzan, un punto tal que ya después no que-
sión, sino más bien de concisión. Es nosotros a un autor cuyos referentes incluso en autores posteriores, aún dó narrativa criollista: él fue el ente-
decir, Armas Alfonzo va abandonando se hayan convertido, precisamente, en imantados por los referentes tradicio- rrador de un género, de su género,
los relatos largos y abrazando paulati- un osario: la muerte del viejo país, del nales: el síndrome “la niña vegetal”, a punta de procedimientos técnicos
namente la microficción. Los referen- que se resiste a modernizarse, se le para recordar un emblemático rela- que eran totalmente modernos, y al
tes asociados a la “historia menor”, hacía inaceptable, y para ir en contra to de Guaramato, también ha llega- hacerlo abría un nuevo campo: el de
que no oficial, se mantienen, pero el inventaba su literatura como el último do para quedarse. En este mapa con la contemporaneidad narrativa. Ya
tratamiento, el abordaje, es otro. Mu- recurso testamentario. En El osario es fronteras, ¿dónde ubicar a Armas Al- después de Armas Alfonzo, todo lo
chos han querido leer El osario como impresionante reconocer cómo el au- AUTORRETRATO EN ROMA CON fonzo? Vienen a mi auxilio estas escla- que se hiciera en nuestra particular
una novela fragmentada, en la que tor se abre a todo, se entrega por com- DEDICATORIA A SU FAMILIA / FUNDACIÓN recedoras palabras de Julio Miranda: gesta de caballería era puro simula-
múltiples personajes cuentan algo o pleto: no le importa que los persona- ALFREDO ARMAS ALFONZO “Nuestro autor superó las inercias de cro. ¿Fue él consciente de su hazaña?
lo padecen, pero más plausible sería jes muten, que sean reales o ficticios, un modelo indiscutiblemente agotado No lo sabría decir, porque la humil-
admitir la fragmentariedad como un que hayan vivido lo que se cuenta o no huyendo de lo rural sino profundi- dad y el recato eran sus estandartes.
factor constitutivo de la propuesta. El no, que no se entiendan los nombres con la que debemos convivir. En El zándolo y trascendiéndolo desde den- Pero está en nosotros ubicarlo como
autor se sirve de múltiples voces, que y los apodos, que no se digieran las osario, obra de madurez, ya deja de tro: de una región hizo un mundo (…). lo merece: y es en el terreno de la re-
pueden asumirse como narradores anécdotas. Quizás porque el impulso ser alteridad, sino normalidad pura La descalificación de lo rural en sí y cepción donde su obra más que ori-
o como personajes-testigos, pero a la que lo lleva a escribir responde a una y simple, al punto de convertir a los su arrumbamiento en el desván de los ginal se debate. Porque seguirlo ad-
vez podría pensarse en una voz om- verdad profunda, a una honestidad a verdaderamente vivos en la extrañe- trastos viejos no es más que una ver- mitiendo como un escritor arcaico
nisciente camaleónica, que va cam- toda prueba: soy el último testigo de za, en la sinrazón. Al igual que los dad a medias o, quizás, una tontería es una falsa premisa. En otro país,
biando de piel según las necesidades este paraíso perdido, y en consecuen- obituarios de Spoon River, concebi- programática”. en otra historia, en otras circunstan-
del relato. Otro factor característico, cia expreso lo que he sentido o visto. dos por Edgar Lee Masters, pionero cias, en otros sistemas de valoración,
que a diferencia de sus libros anterio- Libro abierto y críptico, libro reme- universal de la microficción, las viñe- VIII Armas Alfonzo hubiese sido nuestro
res ya pierde contención, es ese léxico morador y cifrado, libro de los inven- tas de Armas Alfonzo también son las Si de una región hizo un mundo, no Faulkner particular, es decir, la bisa-
sobreabundante, vernáculo, que lite- tarios y de las naturalezas muertas, de un camposanto. deberían quedar dudas sobre la per- gra que unía los viejos inventarios
ralmente tapiza la prosa de términos libro del origen y de la pérdida, libro durabilidad de su obra, y sin embar- históricos con los desafíos del porve-
animales, vegetales, religiosos, habi- adánico y también diabólico: todo es- VII go no creo que hoy existan suficientes nir: él agotó el pasado (lo consumió)
tuales, nunca oídos o leídos. En este tá allí, como una biblia que se hubiera A partir de El osario de Dios, Armas lectores para abordarla y digerirla. para que sus herederos no tuvieran
sentido, asistimos a una especie de escrito en el valle de Unare. Alfonzo llega a la mayoría de edad co- ¿Fue Armas Alfonzo un escritor que que volver atrás, salvo para releer
resurrección idiomática que, a la vez, mo escritor, y así se mantiene hasta el iba contra sí mismo? ¿Acaso su cos- sus fábulas, esas reliquias donde nos
deja emerger un universo simbólico VI fin de sus días. Como bien lo apunta movisión mostraba más cerrazón podemos reconocer porque de allí (de
sumergido en una especie de incons- En la obra de Armas Alfonzo, como Miliani, “aquella suerte de complejo que apertura? ¿Se hace necesario un esos ancestros) provenimos. Si conve-
ciente colectivo. Subyace en la poéti- también afirma Miliani, la muerte de localismo, generado por la imposi- código cifrado para atravesar su bos- nimos en que nuestra literatura se hi-
ca alfoncina, o quizás más allá, en la siempre merodea. Ya sea como refe- ción de cierta universalidad no muy que de palabras? La literatura vene- zo moderna, entonces Armas Alfon-
catadura ética de nuestro autor, una rente, como alter ego, como circuns- bien definida, ya no preocupa al escri- zolana, cuando ha dado saltos hacia zo puso los primeros ladrillos, quizás
especie de mandato: ser el último tes- tancia casual, como desenlace, como tor”. Pero así como el maestro, en su adelante, también ha generado re- para que no tuviéramos que volver al
tigo de su especie, ser el último de los personaje, como presencia viva, na- fuero interno, se sentía a sus anchas, acciones contrarias, generalmente museo, que él ya había condensado
sobrevivientes, porque ese mundo del da ni nadie se salva de su imposición. el trasunto de la recepción de su obra conservadoras. El cosmopolitismo con sus propias piezas. Su obra nos
que habla, o al que se refiere obsesi- Es tan visible, que uno llega a tocarla iba por otros derroteros. A partir de de Ramos Sucre o el afrancesamien- resumió el camino para dar el salto,
vamente, está muerto, ya se despidió con las manos. En un mundo ya ex- 1958, cuando la recuperación demo- to del grupo Viernes fue contestado agotando todos los referentes de la
del todo, y la única manera de dar traviado, que todo el tiempo se evoca, crática trajo consigo la eclosión de por poetas hispanizantes, ansiosos tradición con técnicas novedosas. No
cuenta de él está en el propio esfuer- los que vienen a representarlo son los nuevas agrupaciones literarias (Sar- de volver a la rima: eran los últimos sé si el maestro vivió esa circunstan-
zo literario, en la propia escritura, la habitantes del cementerio. La muerte dio, El techo de la Ballena o Tabla Re- exponentes de un modernismo ya cia tal como la exponemos, no sé si
única piel, la única trama, en la que llega a ser tan vivaz, que construye donda), la renovación narrativa tien- desdibujado o de un criollismo tras- fue consciente de la importancia de
el amanuense Alfredo, heraldo único, otra vida: la de los desalmados que, de a bifurcarse: por un lado están los nochado. El auge novelístico de los su obra, pero conviene imaginar que
recupera a sus mayores. La soledad de en vez de flotar, caminan. Se impone, que, como innovadores, comienzan a años 60 también tuvo sus detractores, la suya hubiese sido otra modernidad
Armas Alfonzo, me temo, fue extrema, pues, una cotidianidad mortuoria, explotar los referentes urbanos, esto que añorando viejas arcadias se fosi- si otros hubiesen sido los tiempos.
EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021
Papel Literario 3

CENTENARIO >> AAA, HOMBRE MÚLTIPLE

Caza de amor y recuerdos


“Ese mundo
detenido por la
magia de una prosa
donde la poesía
En “Mal de amor”, por su parte, una
socava la tristeza joven guajira viene a Caracas para

y nos hace creer, convertirse en cantante. Ha dejado a


su madre en Maracaibo, a quien le es-
gracias al espléndido cribe cartas donde le informa los es-
collos y avances de su proyecto. Como
calco de la oralidad, en el relato anterior, hay referencias
a la cultura pop: la radio, la música
que el pasado de Billo Frómeta, el Teatro Capitolio.

nos habla en la Y es que en estos cuentos Armas Al-


fonzo deja claro –como en toda su na-
presente voz de unos rrativa– que en el ámbito de lo popu-
lar (sin distingo entre mass media y
personajes cuasi folclor) descansa la auténtica expre-
sividad de las nacionalidades.
humanos que ahora La estrategia de las cartas se com-
viven en las páginas bina con la voz de un narrador que
hace las veces de amigo muy cercano
del cantor de la –un posible enamorado– de la aspi-
rante a la fama, el cual tendrá nítido
cuenca del río Unare rol en el desenlace anecdótico. Des-
taca, asimismo, la cruda topografía
y de los alrededores sobre las condiciones de vida en la
de Píritu, Clarines, barriada de Agua Salud (en el oeste
de la metrópoli). Por lo demás, aquí el
Barcelona” amor tiende a confundirse con el ins-
tinto sexual o con el aprovechamien-
to del otro debido a sus carencias ma-
teriales y a sueños –quizá frívolos– de
CARLOS SANDOVAL grandeza.
Cierra la colección “La luz sagra-

E
n la historia de la literatura ve- da”: relato en el que el coordinador
nezolana la narrativa de Alfre- de un taller literario, un hombre ma-
do Armas Alfonzo ocupa lugar duro acaso cerca de la edad provecta,
protagónico. El suyo, sin em- recuerda un suceso de su juventud
bargo, ha sido un caso curioso: sin afi- con una chica de catorce años. La re-
liaciones grupales, sin los aspavientos membranza llega de manera abrup-
que a veces cometen los autores prolí- ta cuando el literato observa, senta-
ficos para ganar una fútil visibilidad da a su lado, a una niña que atiende
pública, sin aparentes rasgos van- con candor sus ideas sobre el proceso
guardistas su obra fue tejiendo un uni- creativo. El cuento se convierte en te-
verso personalísimo que andando los rreno de reflexión ante la imposibili-
años devendría mitología arraigada dad del viejo de dar paso al logro de
en la toponimia de una extensa zona sus expectativas sexuales. Las imáge-
del nororiente del país. Con disciplina AAA EN TIEMPOS DE LA UDO, CUMANÁ (1965) / ©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO nes traídas por la memoria del pro-
y rigor “Triple A”, como lo conocían tagonista se hallan ambientadas en
sus compañeros periodistas y mu- “trozos de una posible novela infinita” tiva se mueve por entre los porosos sin editar, otras tres historias vincu- algún recodo de la cuenca del Unare.
chos de sus amigos, iba desgranando o, más bien, “de una novela a trozos”, límites de realidad: ¿cuánto de esto ladas con el tópico amoroso: “El vue- Texto de densos matices sígnicos y
pequeñas piezas conjuntadas en libros según caracteriza Julio Miranda,4 con que nos relatan puede tomarse como lo inmóvil”, “Mal de amor” y “Luz sa- de complejo diseño, “La luz sagrada”
que al principio de su carrera de cuen- el fin de elongar la memoria de unos pasaje vivido, como prueba de hechos grada”; con el nombre El tiempo que emana un halo metafísico que pudié-
tista sumaron títulos discretos que la afectos familiares y de una tierra y consumados en el entorno mostra- no consiente recorrerlo. Otras tres his- ramos considerar una declaración: la
crítica recibía con recatado beneplá- un tiempo remotos contados a través do? Anota Jesús Sanoja Hernández: torias de amor (Oscar Todtmann Edi- poética de un fabulador para quien
cito desde finales de la cuarta década de la evocación de mínimos episodios “cuando uno lee a Armas Alfonzo tores y la Fundación Alfredo Armas sueño y vigilia, historia y fantasía se
del siglo veinte (Los cielos de la muerte “municipales” (el adjetivo es del pro- de golpe el cuento es una crónica o Alfonzo las presentan en ejemplar entremezclan en el torbellino de los
—1949, La cresta del cangrejo —1951, pio AAA), con el fin de darle espacio la crónica puede ser un cuento”,5 es- único en el marco de las celebracio- recuerdos para transmutarse en os-
Tramojo —1953, Los lamederos del dia- a los tenues y en ocasiones relegados to es, las acciones pudieran tomarse nes a propósito del centenario del na- tensible testimonio, es decir, en cuen-
blo —1956, Como el polvo —1967, P. T. destinos de gente verdadera: la que como un acontecimiento verídico, no cimiento del escritor). to, en verdad, en literatura.
C. Pto. Sucre. Vía Cristóbal —1967, La batalla contra los elementos y resul- ficcional, en virtud del sutil esfuma- Se trata de exploraciones narrativas Pronto hará cien años que en Cla-
parada de Maimós —1968) hasta cuan- ta pasto de la incuria de las autorida- do del estilo y de las tramas. Un asun- en las que nunca es posible anudar rines abrió por primera vez los ojos
do en 1969 aparece El osario de Dios, des, la que ríe desvaríos amorosos y to que Milagros Mata Gil resume del las esperanzas amatorias ni satisfa- Alfredo Armas Alfonzo; entretanto,
volumen que vino a constelar la bús- sufre los rigores de los alzados en ar- siguiente modo: “Alfredo Armas Al- cer los apetitos pulsionales que ati- comienza la andadura de estas tres
queda iniciada un lejano 21 de abril mas, la que se cuenta penas y goza en fonzo es un cronista, fundamental- zan a los amantes. Así, en “El vuelo nuevas historias suyas sobre el amor
de 1945 (en esa fecha había publica- una fiesta al día siguiente del velorio. mente, un almacenador de recuerdos, inmóvil” un periodista queda hechi- y la melancolía.
do su primer relato con ilustraciones Ese mundo detenido por la magia de uno que resguarda la palabra y sus zado por una argentina, miembro de
de Carlos Cruz Diez en la legendaria una prosa donde la poesía socava la misterios para conservar ‘la memo- la troupe de Fu Manchú –mago inglés 1 Este texto es una síntesis del prólogo
revista Élite). En el ínterin, luego de tristeza y nos hace creer, gracias al ria de la tribu’”. Más adelante, conti- que por entonces tenía domicilio en que acompañará al libro El tiempo que
varios intentos meritorios (tercer y espléndido calco de la oralidad, que el núa: “Estas historias familiares son Buenos Aires y que alcanzó inusitada no consiente recorrerlo. Otras tres his-
segundo puestos), había obtenido, en pasado nos habla en la presente voz de elementos de conjuntos mayores: ele- celebridad por los años treinta-cua- torias de amor, pronto a publicarse por
1954, el prestigioso premio anual de unos personajes cuasi humanos que mentos sociológicos, culturales, polí- renta (siglo XX) en Centro y Suramé- Oscar Todtmann Editores y la Funda-
cuentos del diario El Nacional. ahora viven en las páginas del cantor ticos, que conforman la estructura rica, España y Portugal. Ambientado ción Alfredo Armas Alfonzo en el mar-
Abunda la bibliografía respecto del de la cuenca del río Unare y de los al- histórica de la aldea, de la región, del en la aún amable Caracas del período co de las celebraciones por el centena-
impacto que el Osario de Dios causó rededores de Píritu, Clarines, Barcelo- país”. E insiste: “Armas Alfonzo es administrativo del general Isaías Me- rio del nacimiento de Alfredo Armas
en la trayectoria creativa de Armas na. Un mundo fragmentado en varios un cronista. Su trabajo literario en- dina Angarita, en el relato se recrea Alfonzo.
Alfonzo y, sobre todo, en la historia tomos, en cientos de historias que se tronca (…) con la tradición más anti- el tráfago de varias calles y lugares 2 Armando José Sequera: “Alfredo Ar-
de la ficción en Venezuela relaciona- traslapan o fusionan, que recorren ca- gua: aquella que rescata la narración del centro de la ciudad, se detallan mas Alfonzo, iniciador del cuento bre-
da con la práctica de un específico minos intemporales marcados por la de hechos, costumbres o aspectos ol- espacios internos del Teatro Muni- ve en Venezuela”, en Varios, Una va-
sub-género narrativo: el minicuento. nostalgia y el deseo: por la necesidad vidados, recrea el paisaje íntimo de cipal, se describen comportamientos loración de Alfredo Armas Alfonzo,
El Osario… constituye para un im- de convertirse en huella. los recuerdos y reivindica la historia idiosincrásicos tanto de la dama sure- Cumaná, Centro de Actividades Lite-
portante sector de la crítica el inicio O podríamos detenernos en la osci- de los pueblos…”.6 Todo, por supues- ña como del caballero de Anzoátegui. rarias “José Antonio Ramos Sucre” /
de este tipo de materializaciones en el lante constatación de que esta narra- to, en el empaque del minicuento o Justamente, el territorio nativo del Consejo Nacional de la Cultura, 1987,
país, aun cuando no se desconozcan del cuento breve. hombre permite establecer, a través pp. 89-94. (También en Edda Armas
ilustres antecedentes –tal vez invo- Pero no agotemos las posibilidades del recuerdo, correspondencias con (selección y notas), Alfredo Armas Al-
luntarios– como algunos de los textos del análisis general de la obra y de- su lar de infancia; de ese modo la pie- fonzo ante la crítica, Caracas, Monte
de José Antonio Ramos Sucre recogi- tengámonos un instante en el libro za encaja, con tino y plasticidad, en Ávila Editores Latinoamericana / Fun-
dos en La torre de Timón (1925).2 Do- póstumo –y hasta el momento en que el tejido regionalista al que nos tiene dación Alfredo Armas Alfonzo, 2002,
mingo Miliani estudió parte del trán- escribo estas líneas, inédito– El tiem- acostumbrado Armas Alfonzo. pp. 83-87).
sito latinoamericano de este modo po que no consiente recorrerlo. Otras Dividido en dos “actos”, el primero 3 Domingo Miliani: 1) “Alfredo Armas
composicional dejando entrever que tres historias de amor. nos introduce en el conocimiento del Alfonzo: los fuegos de la imaginación”,
aquella humilde edición de la Univer- ilusionista y su solícito oficio, quien prólogo a Alfredo Armas Alfonzo, El
sidad de Oriente contentiva de 158 re- Enamorarse le propone al joven reportero que se osario de Dios y otros textos, Cara-
latos cortos o brevísimos de Armas En 1989 Monte Ávila Editores publicó una al equipo visto su tendencioso in- cas, Biblioteca Ayacucho, 1993, pp.
Alfonzo representa un imprescindi- Cada espina. Tres historias de amor. terés por el grupo. Hacia el remate IX-XXXVI. 2) “Poesía, humor y breve-
ble aporte estético que debe figurar El pequeño volumen –integrado por de esta escena Golondrina, objeto dad en El osario de Dios”, en Edda Ar-
en todo recuento que busque estable- “El ramito de trinitaria”, “La niña de del deseo del periodista, se nos dibuja mas, op. cit., pp. 189-202. 3) “Alfredo
cer los orígenes de ese formato vivaz cundiamor” y “La rosa ajena”– de- sensual y excitante ya tatuada en el Armas Alfonzo: maestro del minicuen-
y eficiente para transmitir el fulgor sarrolla argumentos que ocurren en alma del joven. El “segundo acto” to”, en Varios, op. cit., pp. 17-25.
de un trazo que libera potentes fuer- las típicas localizaciones en las que abre con la corroboración de que será 4 J ulio Miranda: “Si yo escribiera una po-
zas simbólicas e imaginales con una se mueven casi todos los personajes imposible olvidar a la bailarina y con nencia en serio”, en Varios, op. cit., pp.
puntillosa economía de recursos.3 de Armas Alfonzo. Tal como indica el breve pero pleno disfrute del amor 53-60.
Si esta pionera incursión en el mini- el subtítulo, en torno de relaciones de dos enamorados que debaten en 5 Jesús Sanoja Hernández: “Nueve ma-
cuento no basta para cifrar la trascen- amorosas de pareja (o en el intento qué tierra, galvanizarían su pasión. neras de ver la obra de Armas Alfonzo”,
dencia de la obra de Armas Alfonzo en de cristalizarlas) giran las peripecias, Un efímero anhelo por cuanto ambos en Varios, op.cit., p. 128.
la historiografía literaria quizá con- un poco trágicas, de los textos. Meses saben que hay ataduras ctónicas que 6 Milagros Mata Gil: “Armas Alfonzo: la
venga recordar otros de sus pormeno- después de la salida del tomo muere no pueden desligarse sin riesgo de vocación de la memoria”, en Varios, op.
res artísticos: el uso de una suerte de el autor. Sus herederos encontrarían, aniquilar el espíritu. cit., pp. 71, 72-73.
4 Papel Literario EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021

CENTENARIO >> ALFREDO ARMAS ALFONZO (1921-1990)

AAA, el fotógrafo

AAA COMO CORRESPONSAL DE EL NACIONAL EN BARCELONA (1943) / ©FUNDACIÓN LOURDES ARMAS Y CARLOS CRUZ-DIEZ, CATIA LA MAR (1948) / ALFREDO ARMAS ALFONZO
ALFREDO ARMAS ALFONZO ©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO

BARLOVENTO (1952) / ALFREDO ARMAS ALFONZO ©FUNDACIÓN


ALFREDO ARMAS ALFONZO
NIÑA EN CARNAVAL DE CUMANÁ (1954) / ALFREDO ARMAS
ALFONZO ©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO

LA CRUZ DEL ZORRO, CLARINES (1950) / ALFREDO ARMAS ALFONZO ©FUNDACIÓN


ALFREDO ARMAS ALFONZO

FESTIVIDADES EN TARMA (1957) / ALFREDO ARMAS ALFONZO


©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO

ENTIERRO EN CATUARO (1957) / ALFREDO ARMAS ALFONZO


©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO

SOMBRAS DE CASABE, BARLOVENTO (1954) / ALFREDO ARMAS ALFONZO


©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO

CRISTO TALLADO POR SU BISABUELO, CÁNDIDO


AIDA (1960) / ALFREDO ARMAS ALFONZO ©FUNDACIÓN ROJAS, CLARINES (1965) / ALFREDO ARMAS
ALFREDO ARMAS ALFONZO ALFONZO ©FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS ALFONZO
EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021
Papel Literario 5

CENTENARIO >> ALFREDO ARMAS ALFONZO (1921-1990)

Alfredo Armas Alfonzo:


popular” en la Segunda Exposición
Anual del Libro y la Fotografía Do-
cumental en la Galería de Arte Na-
cional. Este sería para ella el primer
premio de su brillante carrera.

Diseño gráfico en Venezuela


Una obra colectiva
Diseño gráfico en Venezuela es la
suma de ideas, métodos de inves-
tigación y discursos lingüísticos,
gráficos y fotográficos de diversas
voluntades. La labor de editor, inves-
“Esta obra, hoy diseño gráfico en Venezuela”–, “La
realidad del diseño gráfico” (1983),
te decidir algunas de sus cuestiones”.
En la vida de Armas Alfonzo y en
tigador y escritor de Armas Alfonzo
estaba estrechamente vinculada al
ceñida a un aura “Siete” –a propósito de la mención
del diseño venezolano en el catálo-
la historia del país, Diseño gráfico
en Venezuela no fue un azar ni una
trabajo y visión de Leufert, quien
era director artístico del proyecto y
mítica, apareció go de la Buchkunst-Ausstellung de empresa quijotesca. De ahí uno de creador de la portada. La amistad y
1982– y “Quedamos en que diseño…” sus grandes valores. Que en una na-
bajo circunstancias (1989), publicados en la página A4 de ción –acostumbrada a gestas heroi-
complicidad intelectual entre ellos
existía desde antes de la llegada de
particulares e El Nacional, tienen vínculos claros
entre sí. A través de ellos, y tantean-
cas, caudillos y a eventuales triunfos
grandilocuentes– se publique una
Leufert a la revista El Farol en 1956.
Para el momento de la producción
irrepetibles en do con elegancia su propio lugar en el
contexto de este oficio, revisó las con-
obra porque personas sensatas la-
braron cuidadosamente su camino,
del libro en 1985 –la cual duró más
de un año– muchas ideas habían cir-
la vida del país. diciones iniciales del diseño venezo- es un triunfo. Su autor, lejos de im- culado entre los dos. Además, el li-
lano, sus logros, dificultades y retos. ponerse como una perspectiva rígi-
Fue publicada Disertó sobre los libros ganadores en da, fue un “meticuloso descifrador”
tuano había hecho escuela en el país
y su enorme influencia en las nuevas
en un momento Leipizig, los diseñadores presentes en
Who´s who in graphic art, la prodigio-
del mundo que le tocó vivir. Desde su
juventud en el oriente del país man-
generaciones le ofrecía una perspec-
tiva amplia del estado del diseño en
de esplendor sa curiosidad de que Cumaná fuese
el lugar de publicación de exquisite-
tuvo un marcado interés por la labor
editorial, a los 12 años había creado
ese momento.
El comité seleccionador conforma-
democrático” ces gráficas como la revista Oriente e los periódicos locales El Trust de los do por Armas Alfonzo, Gerd Leufert,
Imposibilia, la labor de Jimmy Teale, cerebros, El Etesio y El Cascabel (1933- Waleska Belisario, Oscar Vásquez y
Nedo Mion Ferrario y Gerd Leufert, 1935). En enero-febrero de 1943 fundó Sigfredo Chacón recopiló, organizó y
y los retos surgidos para el diseño la revista Jagüey. En 1944, ya en Ca- catalogó el sustancioso material de
cuando desaparecieron publicacio- racas, se sumergió en las profundida- unas 600 muestras gráficas que en-
HUMBERTO VALDIVIESO nes que: “tendían a una elaboración des de un ambiente con olor a tinta y contramos en el libro. Oscar Vásquez
de las más excelentes invenciones del papel. Tipografía Vargas, Cromotip, ALFREDO ARMAS ALFONZO EN TIEMPOS
DE EL FAROL / ©FUNDACIÓN ALFREDO estuvo en la coordinación general, y
A Edda Armas, Waleska Belisario poder creativo como antes nunca se el diario El Nacional, las bibliotecas Waleska Belisario y Sigfredo Chacón
ARMAS ALFONZO
y Santiago Pol, quienes hicieron había conocido en el país”. Este hom- de la Dirección de Cultura del Minis- realizaron el diseño. En la maqueta
posible este texto bre, quien para su hija Edda escribía terio del Trabajo, las revistas Élite y participaron Mercedes Madriz, Ca-
las columnas de prensa a modo de Figuras, y el mundo literario eran su rolina Arnal y Constanza González.

S
iguiendo a Michel Foucault bocetos de libros posteriores, dijo so- ámbito de acción. Con Juan de Guru- Los encargados de escoger las pie-
podemos decir que un libro bre su propia memoria con respecto ceaga, Guillermo Meneses, Carlos zas trataron de abarcar todo lo posi-
es el lugar donde múltiples al diseño: “la que uno resguarda, de Cruz-Diez, Jimmy Teale, Rafael Rive- ble dentro de un universo cuya ex-
lenguajes encuentran un “es- dentro de ella, de fuera de ella, como ro Oramas y Larry June compartió pansión era cada vez mayor. Y donde
pacio universal de inscripción”. A actor de ojo pertinaz, como autor a ideas y trabajos. Su ingreso en 1946 las artes gráficas y las artes plásti-
través de sus páginas, esos lenguajes veces cuando le toca por azar o suer- al Departamento de Publicaciones Tiene mucho cas mantenían estrechos vínculos.
están tejidos en un orden específico. Esa selección, inevitablemente po-
El saber que urde esa trama del espa- de ensayo, lémica, tuvo la virtud de evidenciar
cio-libro reúne conceptos, criterios de un territorio fértil. Un mundo que ya
selección, estilos de sintaxis, modos de catálogo y galería" era capaz de pensarse a sí mismo y
diseñar y normas editoriales, entre trazar las líneas de una tradición. Es-
otros. Lo hace al interior de algo que te ejercicio, donde las presencias son
llamamos “obra”. Diseño gráfico en de la Creole Petroleum Corporation tan importantes como las ausencias,
Venezuela de Alfredo Armas Alfonzo, le llevó a dirigir las revistas El Farol constituye hasta hoy una especie de
editado por Maraven en 1985 e impre- y Nosotros, y a realizar un viaje a Ita- algoritmo orientador para los inves-
so en Cromotip, es una de ellas. lia donde pudo investigar el exquisi- tigadores. Y es que un producto de in-
Esta obra, hoy ceñida a un aura mí- to universo de su industria gráfica. vestigación no está para decirlo todo
tica, apareció bajo circunstancias par- Casi un año de visitas a imprentas, sino para iluminar el territorio de lo
ticulares e irrepetibles en la vida del estudios sobre tipografía, materiales hecho y de lo que está por hacerse.
país. Fue publicada en un momento de y procesos editoriales afianzaron en En su estructura evidente –superfi-
esplendor democrático. Las industrias Europa la ya considerable experien- cial– el libro está regido por lo crono-
petroleras, gráficas y publicitarias es- cia que ya poseía. lógico y los formatos de cada produc-
taban viviendo su edad dorada. Ve- Su oficio de escritor nunca estuvo to gráfico expuesto. Tiene mucho de
nezuela había adquirido la suficiente apartado de la labor de editor y ges- ensayo, catálogo y galería. Pero en la
madurez cultural para pensarse desde tor cultural. La imprenta de la Uni- profundidad de sus páginas uno en-
ámbitos antes desconocidos e incluso versidad de Oriente y su periódico cuentra otros espacios desplegados
marginales. El diseño era uno de ellos. universitario, la revista Oriente, la hacia múltiples dimensiones del co-
Si bien se asomaba con cierta frecuen- vicepresidencia del Instituto Nacio- nocimiento e infinidad de diálogos
cia, desde décadas anteriores, en la nal de Cultura y Bellas Artes, y edi- estilísticos. Al estar constituido su
prensa, las revistas, los catálogos de torial Equinoccio de la Universidad espíritu por el trabajo en equipo, en
los museos y algunos libros –donde el Simón Bolívar formaron parte de es- la investigación y el diseño, es posi-
peso estaba en la crítica de arte– aún te ambiente a lo largo de su vida. Sin ble apreciar las diversas formas que
carecía de un espacio de integración embargo, no solo escribir, fundar re- tomó el pensamiento ahí. Los dise-
autónomo. vistas, promover publicaciones y ex- ñadores produjeron una voz gráfica
Desde su aparición, esta obra visi- perimentar con sus colegas lengua- –quizá una polifonía– que hoy, des-
bilizó una cultura gráfica cuya ma- jes gráficos, literarios y periodísticos pués de 36 años, mantiene vigencia.
durez le autorizaba a expresarse con le alimentaban el alma. También lo En la lectura apreciamos los trabajos
voz propia. Hoy puede hablarse del hicieron las visitas a su amigo Gerd seleccionados –de un período de 20
diseño venezolano como un universo en Tarma, donde vivía con Gego, el años aproximadamente– y, a la vez,
conceptual y expresivo que encontró frecuentar a Nedo en su casa, foto- lo que el libro nos dice de su propia
su propio espacio de inscripción, for- grafiar el país junto a Graziano Gas- forma conceptual y expresiva. Asi-
mó un corpus definido y obtuvo una parini o las calles de La Pastora con mismo, ocurre con la voz del escri-
fe de vida. En realidad, el libro supu- Carlos Cruz-Diez entre muchas otras tor, inseparable de la voz del diseño.
so un ritual de adultez, una necesi- experiencias. Ella es una red de textos donde están
dad satisfecha: la marca del hacer de Esto es fundamental pues ello hiladas entrevistas, citas, anécdotas
una cultura anteriormente disemi- aclara la capacidad que tenía pa- y referencias académicas en una sin-
nada en muchas experiencias. Otras ra generar vínculos, trabajar en co- taxis que nunca deja de ser literaria-
publicaciones como Diseño gráfico laboración y cultivar una refinada mente bella.
en Venezuela 70.80.90, editado por el sensibilidad por el diseño y los proce- “El presente libro no se escribió
Centro de Arte la Estancia de PDV- sos editoriales. También para enten- para hacer toda la historia de nues-
SA en 1996, le siguieron. En la trama der el alcance que ello tuvo en su pro- tras artes gráficas, y es nuestra única
de esas obras posteriores, el libro de pio universo editorial. Como autor no responsabilidad haber escrito lo que
Armas Alfonso supuso una referen- era un testigo o un paciente sino un aquí se lee y aquí se deja dicho” acla-
cia ineludible. catador avezado capaz de reconocer, ra su autor en el prólogo titulado “De
Margarita D’Amico, Marta Traba más allá de la palabra literaria, las la pica al sangrado”. Estas palabras
y Miguel Arroyo, entre otros, escri- estrategias adecuadas para hacer del exponen con honestidad los límites y
bían sobre temas de diseño. Armas libro un espacio con eros, una expe- muestran, incluso estimulan, el tra-
Alfonzo hizo lo propio en la prensa riencia de lectura bella y sensorial. bajo por hacerse. Con todo, es una
y otras publicaciones. Su perspecti- Tener la capacidad de comprender el obra intelectual y expresiva a la que
va estaba enriquecida por el trabajo valor poético de un texto en todas sus debemos volver siempre al menos por
editorial que lo vinculó al mundo de dimensiones, le llevaba a desbordar dos razones: se trata de un espacio de
la imprenta. También por su amistad el espacio del lenguaje para inundar inscripción e investigación que no ha
con diseñadores y artistas, su labor la totalidad del cosmos editorial. De dejado de hablarnos sobre nuestra
como escritor y una exquisita cultu- ahí que su libro Hierra, diseñado por cultura visual moderna y contempo-
ra visual forjada dentro y fuera del Carlos Cruz-Diez, ganara en la Feria ránea, y es un producto que aún me-
país. Los artículos “Gloria a la parri- Internacional del libro de Leipzig en rece ser pensado en toda su dimen-
lla” (1977) –sobre Juan de Gurucea- 1982. También que el diseño de Ange- sión. Tarea que, tomando prestadas
ga y Tipografía Vargas–, “Valentín laciones, editado por Ediciones Equi- las palabras de Armas Alfonzo, “im-
Espinal. El tipógrafo eterno” (1978), noccio-Universidad Simón Bolívar en plicaría la realización de más de un
“Palabras en la embajada” (1982) – 1979, le otorgase a Waleska Belisario volumen de páginas escritas” y dise-
donde abordó “los antecedentes del “El mejor libro de texto en edición ñadas.
6 Papel Literario EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021

CENTENARIO >>AAA, UN HOMBRE MÚLTIPLE

Armas Alfonzo, el Adán triste


La que sigue es la ponencia leída por Julio osario de Dios, es encontrado tras cinco
días de muerto; “La loca” que persigue
Miranda durante el ciclo AAA: los fuegos a los muchachos con sus camales ofre-
cimientos reaparece en la novela Es-
de la imaginación, el 3 de mayo de 1994, te resto de llanto que me queda (1987),
ahora con el pueblo identificado como
en el Ateneo de Caracas, organizado por Puerto Píritu; el Pacífico Tarache de

la Fundación Alfredo Armas Alfonzo, con “La traición” emigra con cuento y todo
a Los lamederos del diablo (1956), donde
motivo de la presentación de la antología se expande en tres textos. 
Otro cuento del mismo libro se verá
El osario de Dios y otros textos, editada por prolongado más tarde, ahora a 30 años
de distancia. Es “El niño que perdió
Biblioteca Ayacucho (1993) su mirada”, punto de partida de “Rese-
da habita un espejo solo”, de El bazar
JULIO MIRANDA de la madama (1980). El erotismo solo
vagamente insinuado hasta entonces

L
a obra de Al- en La cresta del cangrejo, y que ya en-
fredo Armas contraba una elaboración apreciable
Alfonzo (1921- en “La loca”, florece maravillosamen-
1990) es una de te en “El niño que perdió su mirada”,
las empresas más or- uno de los cuentos más delicados de
gánicas de la literatura Armas Alfonzo. En él, además, prin-
venezolana, y digo lite- cipia con su nombre la saga de Sixto,
ratura –no solo narra- que con sus amores y desamores a
tiva– porque las savias cuestas reaparecerá a lo largo de cua-
biográficas, topográfi- tro décadas.
cas, temáticas y hasta Sixto, en el filo de la infancia y la
estilísticas que dan vida adolescencia, narra en “El niño que
a este cuerpo impregnan perdió su mirada” su oscilación sen-
un conjunto que no reco- timental entre la blanca, perfumada
noce fronteras genéricas y esquiva niña Helena, y la indiecita
entre cuento, novela, cró- Reseda, apenas mayor que él, recogida
nica o discurso. Persona- EDDA ARMAS Y ALFREDO ARMAS ALFONZO / @FUNDACIÓN ALFREDO ARMAS por su tía. El muchacho descubre su
jes, paisajes, situaciones, ALFONZO sexualidad siguiendo en los espejos de
anécdotas, voces y hablas, reconocemos como armasalfonziano: iglesia; se amontonan los cadáveres y la casa la transformación del cuerpo
imágenes y sentimientos 1. La naturaleza como exceso po- Calcurián es fusilado. de Reseda, aparición casi mágica que
pasan de un texto a otro, lar: lluvia inclemente o sequía Con esto, no solo se inaugura la la- se va convirtiendo en mujer en el re-
comienzan en este y se abrasadora. bor de reescritura armasalfonziana, flejo, mientras se burla de él, provoca-
prolongan en aquel, como 2. Unos personajes a su vez excesi- que llevará a las tres versiones de El tivamente, cara a cara. Al cabo, a He-
un tupido sistema de vasos vos, que enloquecen con inusitada fre- osario de Dios, sino que se avanza en lena se la llevan a Caracas y Reseda
comunicantes o como un co- cuencia, desembocando en la muerte. la empresa de imbricación de la histo- huye con un hombre: para Sixto, es el
ro de ecos siempre enrique- 3. Un erotismo poderoso y turbio, ria familiar con la historia patria, por duro término de la infancia.
cido y completado a lo largo asociado a la transgresión y también la vía de la identificación de los perso- En este punto lo reasume el cuento 30
de 40 años y una treintena de a la muerte. najes. Así, “Los cielos de la muerte”, años posterior, “Reseda habita un espe-
títulos. 4. El registro crítico de lo religio- en el libro de igual nombre, apenas jo solo”, cuando ya se ha impuesto lo
¿Monotonía? Sí, so, que si forma parte –como creen- mencionaba como Lucía y su mamá a que apreciamos como escritura arma-
ciertamente: “Todo auténtico cia, rito, decorado– de la vida coti- ambas protagonistas, en el confuso de- salfonziana. Ahora, con sus nombres,
escritor es espléndidamente diana se revela impotente además de lirio mental del Calcurián herido; la reina la constelación familiar, y donde
monótono, en cuanto en sus represivo. segunda versión ya las apellida: Lucií- antes se leía “mi tía” aparecen o son
páginas rige un molde al que 5. La violencia, tanto de esas mismas ta Rojas y Lucía Serpa; al cabo, el texto mencionados la tía Tura, Mamachía y
acude, una ley formal de fan- muertes y de la naturaleza en sus ma- “127” de El osario de Dios culmina el su esposo Ricardo Alfonzo, el bisabue-
tasía que transforma el más di- nifestaciones extremas, como de la esclarecimiento, en una narración en lo Rojas, “mi padre”, sobre una profu-
verso material en figuras y si- historia en el cuento titulado “Los primera persona del plural que, como sión vegetal (“Florecía el palosanto, el
tuaciones que son casi siempre cielos de la muerte”, en el que no es otras veces, implica a Sixto Armas Al- pui, la cañafístola, el guamacho, el pa-
las mismas”, escribió en El oficio nada caprichoso localizar las raíces fonzo, ese Armas Alfonzo “de papel” lodemaría, la brusca, la escorzonera, la
de poeta un Cesare Pavese que no de decenas de otros textos de Armas que es el archi-narrador de toda su reseda, el treyolí, la diamela y la man-
sé, en verdad, si Armas Alfonzo Alfonzo. obra: Luciíta Rojas se casará con Ri- darina”1, ornitológica (picoeplatas,
leyó, pero con el que, de haberlo Aquí están ya esas anécdotas trucu- cardo Alfonzo, convirtiéndose en su azulejos, torditos) y topográfica (Co-
hecho, se hubiera sentido segu- lentas de unas inacabables guerras abuela Mamachía. nopocón, Paraguayaco, Los Barranco-
ramente identificado. Monotonía civiles que se prolongaron durante el El texto del autor que ocupa las sola- nes, El Uñare, Cuira, Capaya), mien-
como autenticidad, sinceridad, siglo XIX y comienzos del siglo XX. Y, pas de su segundo libro, La cresta del tras la pérdida simultánea de Reseda y
fidelidad al “martilleante recuer- como si el tema exigiera un tratamien- cangrejo (1951), titulado irónicamente, de Helena se entremezcla con la saga
do” que es la materia prima de to- to distinto a las creaciones de atmós- como para quitarle importancia: «Pa- de Bolívar enfrentado a los indios y al
da poesía. Estos recuerdos-símbo- fera o las elaboraciones lírico-senti- labras para llenar un espacio», propo- realista Jiménez y con la de Ezequiel
los, que pertenecen a la esfera de lo mentales de otros cuentos, aparecen ne una poética de rescatada oralidad Zamora. Pero, principalmente, el eje
instintivo-irracional, son válidos, algunos rasgos estilísticos que serán popular, declarando que la fuente de del cuento se desplaza desde el drama
aunque distintos para cada hombre cada vez más característicos de su su narrativa son los cuentos oídos en sentimental del muchacho hasta la fi-
y hunden sus raíces en la infancia. obra. Así surgen y se multiplican los el pueblo natal, a veces –los mejores– gura de la vieja negra Natalia Gonzá-
Tales “instantes aurorales”, con su nombres precisos del mundo vegetal de boca de Mamachía: lez, servidora de la familia durante 40
puñado de “imágenes que relampa- (paloapique, mamón, cardones, flam- “Yo me siento frente a una máquina años, quien con su peculiar sabiduría
guean, siempre las mismas para ca- boyán. trinitaria, pitahayas...) y de la cuando a ello me reclama cierto es- de raza y de clase, con su desprecio a
da uno de nosotros, en el fondo de la geografía venezolana (Píritu, Curie- tado anímico propicio, y me pongo a la religión católica y su creencia en el
conciencia”, conforman los “mitos pe...), mientras se integran al discurso recordar viejos episodios que alguien diablo Moquinga, con sus ritos y po-
individuales” de cualquier hombre. las onomatopeyas (el pan de las balas y me contó en las noches de luna de mi deres, con su pertenencia a un pueblo
Y –sigue Pavese–: “¿Qué otra cosa el tan tan de las campanas). Igualmen- pueblo u oí referir a terceros, recosta- sacrificado en tantas oscuras batallas
hace el poeta sino trabajarse en torno te, encontramos por primera vez las do de alguna puerta. Biografías muni- y con su adhesión al erotismo como
a estos, sus mitos, para resolverlos en frases acumulativas que crean ritmos cipales. Pequeñas historias de pueblos fuerza central e inagotable de la vida,
clara imagen y lenguaje accesible al peculiares, densificando o acelerando con aleros de tejas o cañazos ahuma- es quien ha convocado y hasta inventa-
prójimo?”. ¿Hizo otra cosa Armas Al- la narración, descomponiendo sus ac- dos, con callejones que dan al monte do a la Reseda más maravillosamente
fonzo en toda su obra? ciones, fijándolas obsesivamente. o se abren al cementerio rural y a los material que nunca (“...todo cuanto de
Valga este desvío –que creo atajo– Finalmente, “Los cielos de la muer- rastrojos”. fruta había ya en aquella carne, el Pe-
pavesiano para avanzar una posible te” da inicio a las múltiples lecturas “Que sea esta también la voz del cho, la cadera, la cintura, el hombro,
poética capaz de abarcar su invasora intratextuales de que es susceptible pueblo”, resume Armas Alfonzo: es- el tobillo como el de la pollina sin que
escritura transgenérica, sus historias esta obra. Por una parte, sus pro- cuchar su voz, devolvérsela en la nada la cimbre, el pelo suelto como si
varias veces contadas, su recurrente tagonistas reaparecen en El osario literatura. los murciélagos se lo volaran, aquella
constelación familiar, sus reiterados de Dios (1969), así como el cuento La mayor ruralidad de La cresta del como erizada cima de Paraguayaco a
inventarios de pájaros, plantas y luga- mismo es resumido parcialmente cangrejo respecto al primer libro se punto de que alguien la sembrara”2) y,
res que repetía como un Adán triste, en una de las piezas de ese gran ve acompañada por una invasión de por lo mismo, más mágica que nunca,
ya no dando gozosamente nombre a mosaico. Por otra parte, Los cielos nombres concretos de los mundos vista alucinatoriamente a su llegada
lo recién creado sino sosteniendo con de la muerte será retomado en un animal y vegetal, aunque no tengan en lomos de un toro en celo (“Reseda
la palabra, en el filo del silencio o la libro 16 años posterior, P.T.C. Pto. todavía el papel diegético que, en el atravesada por los cuernos, chorreante
desaparición –que es lo mismo–, los Sucre Via Cristóbal (1967), con- futuro, donde el inventario mismo po- de una leche de lechosa madura, abier-
elementos de un mundo condenado a servando el título y prácticamen- drá ser la narración. Ya no hay, pues, ta y madura como una pitahaya, como
la ruina, la muerte y el olvido –que es te todo el texto –con cambios me- meros pájaros o plantas sino precisos una guayaba, como una mandarina,
lo mismo. nores– hasta llegar a la que era arrendajos, carraos, tuqueques...así sin otra vestidura que la flor de la par-
El Armas Alfonzo de Los cielos de su última parte: la media página como ciruelos, yerbabuena y trinita- chita, con semillas de granada entre la
la muerte  (1949), su primer libro, original sufre algunas transfor- rias; el catálogo, además, ocupa frases saliva”3).
aún no había descubierto la obsesiva maciones y se le añaden casi dos enteras.
necesidad de otorgar a las cosas su páginas, donde Luciíta Rojas, Pero quizás lo más interesante para (continúa en la página 7)
apelación intransferible. Escribe, sin incorporada como narradora, esta consideración resulte la intratex-
más: “los árboles, las ramas, las flo- declara su amor por Antonio tualidad que, a partir de La cresta del 1 “Reseda habita un espejo solo”. En El
res, el río; aquel puerto, la ciudad, el Calcurián, bajo la mirada dis- cangrejo, no implica un solo cuento, osario de Dios y otros textos. Caracas:
faro, el caserío”. Pero, de todos modos, gustada de su madre; el caudi- sino que atañe a casi todo el conjunto. Biblioteca Ayacucho, 1993, p. 408.
ya hay aquí una serie de rasgos que llo montonero, Pío Yaguara- Así, el Paraqueimo de “Malderrabia” 2 Ídem
pertenecen y, más, constituyen lo que cuto, entra con su caballo a la pudiera ser el que, en el texto “21” de El 3 Ídem
EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021
Papel Literario 7

Armas Alfonzo, las elusivas existencias de unos seres


casi siempre oscuros, casi siempre
pobres, casi siempre desgraciados,

el Adán triste cuya reconstrucción en la memoria


es inevitablemente dubitativa.
Con otros cuatro cuentos, la con-
centración anecdótica y la elusión
dramática de los libros inmediata-
(viene de la página 6) implícito, para trazar la biografía de mente anteriores alcanzan un grado
un venezolano sintético: en que la trama misma se aniquila,
De Tramojo (1953), su tercer libro, a falta de datos sobre los personajes
apenas señalaré que contiene su pri- “Y, sin embargo, pese a todas estas y el contexto, a falta casi de accio-
mer cuento breve, “El amanecer”, circunstancias de olvido, silencio y nes y pensamientos. Si el lector ya
con menos de dos páginas. Del cuar- ausencia que envuelven como en tenía que acompañar con su propia
to, Los lamederos del diablo, quiero desprecio la historia del venezola- elaboración finales tan abruptos co-
detenerme en un párrafo de “El úni- no Lapito Tremaria, mirando otras mo el de “Malderrabia” (La cresta
co ojo de la noche”, donde por prime- posibilidades se pueda alcanzar a del cangrejo) o trayectorias tan des-
ra vez en su narrativa, y como lo hi- reconstruir esta ramalada del aire, concertantes como la de “La coral”
ciera antes en la solapa de La cresta este inalcanzable y tímido aleteo del (Tramojo), se vería obligado ahora
del cangrejo, se explIcita la nostalgia viento. a inventarse no solo la interioridad
armasalfonziana por una realidad (...) de personajes identificados como
desaparecida, cuyo recuerdo quiere Decir –y aquí sí procede rememo- el hombre o el tino y el otro, sino la
salvaguardar contándolo: rar un pasado cierto– que en una misma exterioridad en que protago-
ñinguita de tierra colorada, puro nizan el fragmento de un viaje o un
“Pero todavía no se ha dicho que el pedregullal y raíces de yaque que diálogo absurdo. Así, el recorrido del
pueblo está compuesto de ranchos ahí nacieron y crecieron, aunque jinete de “El atajo” se nos da más en
de paja y dos casas de tejas: la igle- nunca le dieron sombra al cielo traca, traca, traca, traca y piiii, pii-
sia y la bodega. Aunque decir esto hasta que los hendieron para lum- ii, piiii, piiii de caballo y chicharra
presupone una realidad y la actual bre, decir que allí Lapito Tremaria que otra cosa, aunque se sugiera una
es otra. Nada de esto queda y ape- creyó una vez ganarle al hambre ¿y oscura historia de ahorcamiento, de
nas si se ha salvado el nombre del qué venezolano no proviene de una ruina, de sequía en esa tierra desola-
río, una referencia geográfica para frustración rural?”2 da, rigurosamente fantasmal. Y el en-
cuando alguien tenga que contar frentamiento de los dos hombres de
la historia, como ahora mismo es- Descontado el humor, ¿tuvo Armas “Infiltración”, uno que vende un car-
tá ocurriendo. El nombre del río lo Alfonzo este “modelo” en mente para gamento de balas y otro que regatea
dejaron allí entre las piedras, como hablar más tarde de su padre Rafael su precio, se vehicula en una conver-
un recuerdo, los indios, los padres o Armas Chacín, de su abuelo Dioni- sación de casi cuatro páginas sobre
los abuelos de ayer o los padres y los sio Armas Itriago y de un más lejano cachicamos –muerteros o no, sabro-
abuelos de más allá de ayer de estos. Calixto Vicente de Armas, de otros sos o no–, para acabar súbitamen-
que tampoco pertenecen a un tiem- venezolanos y venezolanas, tan sin- te con la muerte del uno por el otro.
po presente porque esta historia es téticos como Lapito Tremaria, a ve- Mientras que el par de entierros im-
vieja y es ahora la primera vez que ces tan pobres como él, siempre tan posibles de “El penoso deber” y “El
se cuenta. Entre las piedras, o me- inocentes, desde luego tan olvidados arancel municipal” soslayan su carga
jor dicho entre la saliva y la sangre, si no lucra por la propia escritura trágica fijando la atención de aquel
quedaron otros sonidos: los apelli- del autor? Porque, en Cualquier oca- en la casi sarcástica pérdida del cuer-
dos de ayer, que eran alegres como so, discurso subtitulado “Crónica de po, arrebatado por las aguas cuando
unas paraulatas. Y así se llamaban excesivas injusticias”, se explicita el los hombres resbalan; y este en la re-
Parababire, Tonito, Tachinamo, Ca- alcance colectivo de esa descarnada signada marcha de la pareja que se
charuco, Chanchamire, Guarirapa, biografía de su padre: “En la casa de devuelve con su muerta a cuestas,
Cumache, Chaurán, Characo”1. este venezolano, como en cualquier marcando el paso.
otro sitio del país, escaseó todo cuan- De manera que si, por una parte,
Seguir las huellas de algunos de es- to sustentaba la razón de la existen- Armas Alfonzo ha dado cuerpo a un
tos apellidos equivaldría a recorrer cia” (p 25); “Venezolanos de Anzoá- buen centenar de personajes en sus
toda la obra de Armas Alfonzo. Así, tegui como Rafael Armas Chacín ha siete primeros libros de cuentos, po-
además de un pobre indio Chaurán habido cientos, miles, porque esta niéndolos a vivir –y quizás, sobre to-
al que le fiaba el árabe de “La sonri- vida ha sido la de muchos más, la de do, a morir– en ese oriente recrea-
sa de Abraham” (Los lamederos del tantos más que no alcanzaron ni si- do que tiene como centro afectivo
diablo), el indio (José María) Chau- quiera a vislumbrar otro destino hu- y anecdótico al valle del Unare y la
rán, siempre recordado como ven- mano y social” (p. 30). ciudad de Clarines, por otra parte ha
cedor de Bolívar, es mencionado en Podríamos rastrear en los discursos ido llegando a un despojamiento na-
“El invento” (La parada de Maimós, al menos una treintena de personajes rrativo que hace de las tramas los es-
1968); en los textos “24” y “79” de El de su narrativa y otras tantas histo- quemas abstractos de un drama que
osario de Dios; en el discurso titu- rias. Pero más me interesaría desta- el lector se ve prácticamente obligado
lado Cualquier ocaso (1972); en otro car, aunque no tenga aquí el espacio a reinventar.
discurso, Las palabras de Guanape para probarlo, que la prosa misma Aunque basándose en una realidad
(1977); en una crónica de Angelacio- resulta perfectamente intercambia- geográfica cuyos nombres conser-
nes (1979), “La edad de las piedras” y ble con la de fragmentos de muchos va, en unos hechos históricos –con
en el cuento “Reseda habita un espe- relatos. sus protagonistas– que recuerda re-
jo solo”, de El bazar de la madama. Otro libro de l967, P.T.C. Pto. Sucre gularmente, en una constelación fa-
Una Tonito aparece en tres crónicas Vía Cristóbal, contiene uno de esos miliar que se ha ido expandiendo co-
de Angelaciones, con solo el apellido cuentos sintéticos que, siendo de lec- mo un profuso árbol genealógico y a
en dos de ellas y ya con su nombre de tura suficiente en sí mismo, se en- la que acompañan efectivos vecinos
Maura en la tercera, con lo que qui- riquece sin embargo en su conside- del abuelo Alfonzo y la abuela Ma-
zás sea la misma “Maura” de Como ración sobre el fondo propiamente machía, del padre Rafael Armas y de
el polvo (1967) y es, sin duda alguna, novelesco de la obra de Armas Alfon- la madre Mercedes, su tabulación no
la que protagoniza “El ramito de tri- zo. El titulado “La tabla de multipli- convierte a geografía, historia y se-
nitaria” en Cada espina… (1989). To- car” cuenta las dificultades de Sixto res humanos en menos entes de fic-
más Tachinamo es personaje recu- con las matemáticas y con el nuevo ción que los que William Faulkner
rrente desde “Tramojo”, en el libro maestro masón que su madre, Mer- detalla en el condado de Yoknapa-
de igual título, pasando por El osario cedes Alfonzo, intentó en vano que tawpha, con Jefferson como capital.
de Dios (textos “22” y “157”) y Los de- no diera clases en la escuela Manuel Que, por sobreabundancia, se pueda
siertos del ángel (1990; texto “6x8”), Ezequiel Bruzual, lo que nos llevaría leer la obra de Armas Alfonzo tam-
mientras que su apellido figura en sin masonería ni oposición de la ma- bién como crónica regional, es un
Cualquier ocaso y Angelaciones. Hay dre, pero con la historia de amor en hecho subsidiario, que no debería
una Tarita Chanchamire en “El es- Puerto Píritu a los textos “114”, “115”, empobrecer el abordaje de su narra-
crúpulo” (Cien máuseres, ninguna “116” de El osario de Dios, al discurso tiva como rica compleja y autónoma
muerte y una sola amapola, 1975) y El Tigre: la raíz cercana de la rosa, a obra de ficción. Al cabo, como dice en
unos Parababire en Angelaciones. por lo menos tres crónicas de Ange- una crónica de Angelaciones (“Deci-
Por su parte, los Cumache se extien- laciones y a la expansión de la fábula moquinto retratarlo de Caota”): “En
den por El osario de Dios (Máximo, en la novela Este resto de llanto que me la actualidad todo cuanto se nombra
en “22”, “75”, “107”, “123” y “157”), queda, con una nueva vuelta del espe- son lugares de muerte”: secadas las
Cien máuseres... (Máximo, en “El án- cífico docente masón en el cuento “La aguas, quemados o talados los árbo-
gel del Señor”), Angelaciones (Pablo, niña de cundiamor” de Cada espina. les, cercadas las tierras, huidos los
en “El hombre puesto de espaldas”) Pero también en “La tabla de multi- pájaros, arruinados los pueblos, fa-
el discurso titulado El Tigre: la raíz plicar” hay referencias al asesinato de llecidos los hombres y mujeres, solo
cercana de la rosa (1980; Máximo) y un médico que pudiera ser el Rodrí- la memoria del autor da cuenta “de
Los desiertos del ángel (Máximo en “1 guez Marrero del texto “70” de El osa- un lejano país destruido, de un viejo
x8”, Pablo en “6x2” y “6x9”, Domin- rio de Dios, y se menciona la leyenda feudo de la inocencia y la ingenuidad,
ga en “10x16”, El Negro en “23x2”). de la culebra que vive en lo alto de la de otro olvidado destino del mundo
Valga este fastidioso registro para cordillera de la costa, lo que nos lanza- de antes, acabado, borrado, alejado
insistir en la intratextualidad trans- ría otra vez a El osario de Dios (“22” y ya de todo amor humano”; solo su es-
genérica de esta obra. “157”; el Maximino del cuento es quizá critura salvaguarda, revive, actualiza
Es dicho rasgo lo único que voy a Máximo Cumache) y a El tigre... sin –hasta si se quiere sacramentalmen-
destacar de Como el polvo, su siguien- olvidar Cien máuseres... (“Espejis- te– el paraíso para siempre perdido
te libro, gracias al cuento que lo in- mo”), Y. al cabo, esos extraños títulos del Adán triste; solo la fabulación de
augura y da título. Curiosamente, de las piezas de Los desiertos del án- Armas Alfonzo nos permite, a la vez,
en Armas Alfonzo fue antes la imita- gel: “0x0”, “1x10”, “2x7”, “4x6”, “6x9”, aquella tarea de registrar “biografías mós no han llegado aún a la concen- hacerlo nuestro.
ción, la parodia, la irrisión del discur- “23x11”, “25x 19”... ¿no serán una últi- municipales”, mencionada por Ar- tración suma de su obra posterior, pe-
so que las piezas oratorias que pro- ma autoironía del Sixto aterrado ante mas Alfonzo en la solapa de La cres- ro que sean todavía 4, 5 o 6 páginas en 1 La cresta del cangrejo. Buenos Aires:
nunciará años después. Y así, “Como la tabla de multiplicar? ta del cangrejo, y que, a partir de El vez de una o incluso media, no impide Imprenta López, 1951, p 54.
el polvo” adopta la forma de la enun- Cinco de los quince cuentos de La osario de Dios, formará el grueso de que pertenezcan a la misma dedica- 2 “Como el polvo”. En El osario de Dios y
ciación en voz alta ante un público parada de Maimós podrían remitir a su producción. En La parada de Mai- ción de fijar en unos cuantos rasgos otros textos, ob. cit., pp. 13-14.
8 Papel Literario EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021

ENSAYO >> RECORRIDO HISTÓRICO

El teatro no es una de las Bellas Artes


“Al hablar de
creación solemos
referirnos al autor;
no obstante, ocurre
que la interpretación
también es creación;
la composición
del personaje (un
concepto inclusivo
del ente simbólico,
tal como aparece en
obras abstractas)
sobre la técnica
–solapada, pero
indispensable–
de interpretación
actoral, vocal o
dancística, es un acto
creativo del actor,
cantante o bailarín”
LA VALQUIRIA DEL MET OPERA / ©RICHARD TERMINE - MET OPERA

RUBÉN MONASTERIOS la obra del crítico italiano Ricciotto termine jamás, por cuanto ese fatal sensible (vale decir, a través de la sen- considerado individualmente y en
Canudo, Manifiesto de las siete artes, acontecimiento significaría que el sibilidad del creador) real o imagina- conjuntos; mediante la distribución y
Dedicado a Antonio Costante publicado en 1911; es la que ha so- élan creativo humano cesó o que el da, que valiéndose de recursos plás- desplazamientos en un espacio de in-
brevivido hasta la actualidad, y com- arte se apergaminó. Se hace evidente ticos, lingüísticos, cinéticorporales,

A
dividuos y agrupamientos, según un
unque lo haga entrar en es- prende las siguientes artes: arqui- en los casos en que por razones ideo- sonoros, o de una combinación de esquema de su invención, siguiendo
tado de asombro, lo expues- tectura. escultura, pintura, música, lógicas un poder autocrático ha esta- ellos, expone ideas, emociones, per- ciertos pasos y cierto ritmo, el coreó-
to en el título es un hecho. literatura (incluye la poesía y el dis- blecido un concepto único e inconmo- cepciones y sensaciones con la inten- grafo –el creador– realiza una obra
En efecto, el teatro no figu- curso hablado), danza y cine. Y sigue vible de “lo que es arte”. ción de afectar idénticos componen- de arte. ¿Y la música?, la materia del
ra entre las bellas artes identificadas sin figurar el teatro. El criterio clásico ha perdido vigen- tes en el psiquismo del observador. compositor es la más etérea: el sonido
por la reflexión sobre la estética, na- Y no es la única omisión notable; cia porque parte de la idea de belleza El arte lo entendemos como un len- y el silencio.
cida en el seno de la cultura griega, también falta en esa proposición la tal como se concebía en una época, guaje individual de un creador me- Pero el factor esencial en la confi-
con Aristóteles. fotografía, que viene reclamando olvidando que dicha noción es ne- diante el cual transmite un mensaje guración de la obra de arte es el tra-
Para los griegos y romanos, las ar- su lugar entre las artes desde 1839, tamente cultural, en consecuencia, que cada receptor interpreta a su ma- tamiento que el creador imparte a la
tes se clasificaban en dos categorías, cuando apareció el primer procedi- cambiante en el tiempo y en el espa- nera, según su particular disposición materia, siguiendo su motivo. Así es
superiores y menores; las primeras miento de fijar una imagen, el da- cio. Podríamos llenar centenares de mental. No figura la noción de “be- hoy, y así ha sido siempre, desde que
eran aquellas que se captaban por los guerrotipo desarrollado por Luis Da- páginas citando ejemplos reveladores lleza”, o de lo que en un determina- el primer cromañón tuvo la inspira-
sentidos más sofisticados, la vista y guerre (a partir de Niépce, 1826). La de la diversidad de la idea de belleza do contexto sociocultural y en cierto ción de trazar un dibujo en la pared
el oído; las menores, eran las percibi- fotografía depende de un aparato y en los diferentes pueblos del mundo momento histórico de su existencia de la caverna.
das por los sentidos considerados por de la destreza técnica del usuario del y en las distintas épocas. se considera “bello”; no obstante, En lo concerniente a la clasificación
ellos más rústicos: tacto, olfato y gus- mismo, pero deja de ser documental Otra de sus debilidades consiste en nada impide que una obra de arte de las disciplinas, en nuestra actuali-
to, p.e., perfumería y gastronomía. o informativa cuando además aporta que uno de sus soportes fundamenta- este hecha de acuerdo a la propor- dad hablamos de artes visuales, mu-
Con el renacimiento italiano, a fines una visión diferente del mundo debi- les es lo admitido como alta cultura ción áurea, considerada la “clave de sicales, literarias y escénicas. Y en
del siglo XV, comienza a distinguirse da a la sensibilidad del fotógrafo. “La artística en el mundo occidental, sin la belleza”; presente en las flores, en ella, ¡por fin!, aparece el teatro inclu-
entre artesanía y arte. El artesano es fotografía artística es aquella que lo- tomar en cuenta la visión en otras re- los animales, en los humanos y en el so en la última clase.
aquel que se dedica a producir obras gra transmitir emociones e ideas sin giones del mundo. cosmos; es la proporción más gratifi- Es un nódulo ideático generaliza-
múltiples, de propósito utilitario; ser necesariamente fiel a la realidad En la modernidad que nos toca vi- cante desde el punto de vista estético, do, cómodo y comprensible, aunque
el artista es creador de obras únicas, captada”, escribe Lieya Ortega; tal vir no encaja una definición de arte utilizada por artistas a todo lo largo conviene advertir que no es una sis-
cuyo propósito es emocionar, asom- pensamiento aparece en la década por el estilo de “Arte es la represen- de la historia, desde los arquitectos tematización rigurosa desde la pers-
brar, aportar belleza, majestuosidad de los 60 del pasado siglo, promovido tación o expresión de la belleza, sea constructores de las Pirámides de pectiva metodológica, por cuanto no
al ambiente… un criterio conservado por artistas más preocupados en ex- real o ideal, que satisfaga el buen gus- Egipto y el Partenón, hasta Le Corbu- dispone de un criterio único rector de
hasta el presente. poner un mensaje que en captar un to”, etcétera; el enfoque actual enfa- sier, así como por pintores, escultores la categorización.
Charles Batteux sistematizó con acontecimiento. tiza en la originalidad de la creación y músicos; se dice que también poetas La categoría artes visuales depen-
mayor rigor el pensamiento sobre la Desde luego, todo esto es historia; la y en el efecto del mensaje pretendido ha recurrido a ella; es probable, al fin de del criterio “sentido mediante el
materia en su obra Les Beaux-Arts cultura ha seguido evolucionando y por el autor en el aparato psíquico del y al cabo, la matemática no es ajena cual se percibe la obra”; entre mu-
reduits à un même príncipe (Las be- con ello, el cambio de criterios desti- receptor. a la poesía; recuérdese que la clásica chas otras, abarca la arquitectura y
llas artes reducidas a un mismo prin- nados a identificar, evaluar y clasifi- Aporto una definición de arte (véa- está sometida a la métrica. la cinematografía; la primera es algo
cipio, 1746); en ella define el concepto car las cosas. se infra) con la intención de ampliar En la creación artística entran en más que visual; obviamente vemos
del asunto de su interés y menciona Seguimos hablando de las Siete Be- el sentido de la generalidad de las juego tres factores, y estos son te- y admiramos una construcción ar-
los quehaceres que, según su crite- llas Artes, pero en la modernidad análogas disponibles revisadas en ma, materia y tratamiento. El tema quitectónica, pero también la habita-
rio, encuadraban en la idea de re- raro es aquel que admite la idea ri- función de este artículo. En efecto, puede ser cualquier cosa existente o mos, la vivimos, podríamos decir: la
presentar la belleza y el buen gusto, gurosamente. La teoría en la que se no deja de ser curioso reseñar que, imaginada; la materia varía según el arquitectura es el arte de los espacios
y son, en consecuencia, las formas fundamenta el concepto clásico de así como el pensamiento previo a la quehacer artístico de que se trate; en humanos; el cine, por su parte, es au-
puras del arte, y estas son danza, es- bellas artes y la consecuente identifi- modernidad omitió al teatro, las defi- algunas artes es por demás eviden- diovisual. La categoría artes escénicas
cultura, pintura, poesía, música y cación y clasificación de las mismas, niciones de arte no mencionan entre te, tal es el caso de las artes plásti- refiere a un criterio diferente: “espa-
elocuencia. es muy inconsistente. El criterio que los recursos de creación de obras de cas; tratándose de literatura, lo es el cio o lugar donde se presenta la crea-
Revisiones posteriores, cónsonas habla de artes elevadas y menores, tal naturaleza al movimiento corpo- idioma. En otras no tanto; en el baile ción”, e incluye teatro (en su sentido
con las nuevas apreciaciones debidas fundamentado en la sensibilidad ral, el cinetismo del cuerpo humano: la materia es el cuerpo del bailarín, de espectáculo) y baile artístico, los
a la evolución de la cultura, condu- más o menos sofisticada de los senti- su postura, su desplazamiento en el cuales también son audiovisuales: el
jeron a modificar la composición del dos, ha caído en desuso; ignoro si en espacio; con lo que descartan al baile baile por apoyarse en la música, so-
conjunto en la siguiente forma: pintu- el ámbito de la ciencia se mantiene de la idea. Véase, al respecto, el dic- lamente ausente en algunas obras de
ra, música, escultura, arquitectura, el punto de la mayor sofisticación de cionario de la RAE; el vocablo arte carácter experimental. La categoría
literatura y danza. La inclusión de la algunos sentidos corporales respecto tiene nueve acepciones, la 2ª “f. Ma- artes musicales incluye la ópera, pe-
arquitectura entre las bellas artes era a otros. La artesanía, o elaboración nifestación de la actividad humana ro la ópera también es un espectáculo
una muy obvia asignatura pendiente; serial, la apreciamos desde otra pers- mediante la cual se interpreta lo real escénico. La categoría artes literarias
la elocuencia, o “arte del buen decir”, pectiva; a partir de Bauhaus, por ci- o se plasma lo imaginado con recur- responde a otro criterio: “recurso
no fue descartada sino asimilada a la tar un importante punto de inflexión, sos plásticos, lingüísticos o sonoros.” usado para realizar la obra”; inclu-
noción de literatura, entendiendo que admitimos que una cafetera puede Aparte de ser desconcertantemente El criterio ye narrativa, poesía y drama (vale
la expresión artística a través del ver- ser tan valiosa artísticamente como básica, no es explícita en el recurso decir, teatro, en su sentido de texto),
bo puede ocurrir en forma escrita y un cuadro al óleo. La idea de diferen- propio del baile artístico; a menos de que habla de artes géneros a los que tal vez deberíamos
hablada; con ese criterio se anticipó ciar entre artes mayores y menores forzar un poco la barra y suponerlo añadir el ensayo, el cual, si bien tie-
el concepto de literatura oral, hoy a partir del material o del procedi- incluso en los “plásticos”. elevadas ne un parentesco más cercano con la
aceptado por los estudiosos. Sea di-
cho al desgaire, siendo la literatura
miento de elaboración, también es
obsoleta; en la modernidad, a nadie
Creo más compatible con la mane-
ra de entender el asunto desde una
y menores (...) reflexión intelectual y la filosofía, en
algunas de sus manifestaciones pue-
una de las bellas artes, resulta redun-
dante la muy generalizada expresión
de sano juicio se le ocurriría calificar
a la cerámica, pongamos por caso, de
perspectiva actual, la propuesta a
continuación.
ha caído en de alcanzar dimensión monumen-
tal en lo concerniente a estética del
“artistas y escritores”.
Posteriormente, en el siglo XX, se
“arte menor”.
La discusión en torno a lo que es ar-
El arte (del latín, ars) es una crea-
ción del ingenio humano original,
desuso" lenguaje.

añadió la cinematografía, a partir de te, sigue abierta; y esperemos que no expresiva de una visión del mundo (continúa en la página 9)
EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021
Papel Literario 9

ESTUDIOS >> SOBRE LA REPRESENTACIÓN


El que sigue es
un fragmento del
libro Estudios de
la representación.
Una introducción, de
Richard Schechner,
cuya primera edición
en español fue
publicada en 2012,
traducida por Rafael
Segovia Albán y
publicada por el
Fondo de Cultura
Económica, en
México
RICHARD SCHECHNER

El ritual humano es una sola cosa


con el ritual animal. Los rituales son
utilizados para administrar conflic-
tos potenciales que tienen que ver
con el estatus, el poder, el espacio,
los recursos y el sexo. La representa-
ción de rituales le sirve a la gente pa-
ra salvar los periodos de transición
difíciles y migrar de un estatus de vi- PARQUE ARQUEOLÓGICO NEAPOLIS – TEATRO DE SIRACUSA / ZDE – CREATIVE COMMONS
da a otro. El ritual es también para la

El uso de los rituales en el teatro,


gente una manera de conectarse con
un colectivo, de recordar o construir
un pasado mítico, de construir la soli-
daridad social y de formar o sostener

la danza y la música
una comunidad. Algunos rituales son
liminares y existen en el medio o en
el exterior de la vida diaria cotidiana;
otros están entretejidos con la vida
ordinaria. Durante su fase liminar,
las representaciones rituales produ-
cen comunitas, un sentimiento com- Aunque existe una creencia común el matrimonio o la muerte? Aunque te, los exhibidores coloniales trajeron y el proceso ritual escenifican una
partido por los participantes de que de que las artes escénicas se origina- las representaciones específicas tien- rituales de lugares “muy distantes” a tensión entre lo nuevo/lo viejo, lo
son parte de algo más grande que, ron en los rituales o como rituales, no den a poner el acento ya en el entre- manera de entretenimiento y de cu- conservador/lo innovador. A pesar
o exterior a, sus seres individuales. hay datos duros históricos o arqueo- tenimiento, ya en la eficacia, todas riosidades exóticas. Hoy en día sigue de que muchos rituales son de lar-
En una escala más amplia, el ritual lógicos que permitan demostrar esta las representaciones son en realidad dándose esta práctica bajo la rúbrica ga duración y protegen el statu quo,
desempeña un papel esencial en los afirmación. Con mucha probabilidad, fuente de entretenimiento y también de “festival internacional”. Estos fes- muchos otros evolucionan, se trans-
dramas sociales, ayudando a resolver desde los tiempos más remotos las eficaces. tivales se realizan en muchos lugares forman y promueven el cambio. El
crisis al propiciar ya sea la reintegra- cualidades de entretenimiento de la Los artistas de muchas culturas por del mundo, no únicamente en Europa proceso ritual en sí mismo incita a
ción necesaria para curar, ya sea un representación estaban tan presentes mucho tiempo han creado arte que se o Norteamérica. la innovación al abrir un espacio y
cisma necesario para formar una como lo estaban los elementos ritua- usa en los rituales: música de iglesia, No solo los artistas inventan ritua- un tiempo favorables a la antiestruc-
nueva comunidad. En ambos casos, el les. En vez de pensar en el binomio altares y pintura votiva, iconos para les, sino también los gobiernos, los tura, una constitución alejada de las
ritual es necesario para la clausura. “ritual o arte”, se debería pensar en los templos, máscaras, danza y tea- equipos deportivos, las escuelas y restricciones, una suspensión de las
Si los dramas sociales son “grandes un espectro o en un trenzado dinámi- tro religiosos y otras manifestacio- otras entidades. Con frecuencia es- reglas sociales o de la adherencia
producciones”, los rituales de la vida co. Toda representación entretiene y nes. Más aún, los artistas, influidos tos rituales son tomados como ve- temporal a un conjunto alternativo
cotidiana a veces causan apenas una ritualiza a la vez. Las preguntas que al principio por el colonialismo y más nerables y tradicionales cuando, en de reglas. En ocasiones los rituales
ondulación. Celebramos rituales del uno debería formular son: ¿a qué gra- tarde por la globalización, se han ins- realidad, son de reciente creación. cambian formalmente a través del
despertar, del momento de la comida, do una representación entretiene, da pirado en los rituales de muchas cul- Los himnos nacionales, los honores trabajo de concejos, asambleas de
de bienvenida, de despedida y otros placer, está hecha de manera de ser turas para usarlos en sus propias a la bandera, la portación de la an- especialistas del ritual o autorida-
semejantes, con el fin de suavizar y bella, y a qué grado es eficaz, es crea- obras modernas. Algunos artistas torcha olímpica (y muchos otros as- des de Estado. Pero muchas veces,
moderar la mayor parte de nuestra da para llevar a cabo algo, para com- han investigado no solo rituales espe- pectos de las Olimpiadas modernas), en muchas culturas y en una amplia
vida social en curso. Entender cómo placer o atraer a los dioses, marcar cíficos sino además el proceso ritual así como las iniciaciones de fraterni- variedad de situaciones, los rituales
operan estos rituales nos brinda una o celebrar un suceso importante o en sí mismo para sintetizar rituales dades masculinas o femeninas, son evolucionan por medio de los cam-
perspectiva de las interacciones hu- un momento significativo en la vi- ya existentes o para inventar nuevos tan solo algunos ejemplos de ritua- bios introducidos por individuos en
manas fundamentales. da como el nacimiento, la pubertad, rituales. En un pasado no tan distan- les inventados. De hecho, los rituales el ámbito local.

El teatro no es una de las Bellas Artes dos en el acontecimiento es parte de


lo que llamamos materia de la reali-
zación artística, una entidad pulsada
happening, de las artes escénicas y
plásticas.
Y aquí inevitablemente aparece la
por él, llevada al registro de su inten- sombra de Wagner con su tesis de la
(viene de la página 8) ble– de interpretación actoral, vocal produce una coreografía original de ción, en otra palabra, tratada por él, obra de arte total. Desde luego, pen-
o dancística, es un acto creativo del otro autor; pero es raro que pueda y puesta en función de un tema, la saba en la ópera, pero lo cierto es
Una simple revisión de las artes tal actor, cantante o bailarín; del mismo o quiera ser del todo fiel; tratándose obra vista desde su perspectiva. Una que su proposición concierne a to-
como aparecen en la modernidad, lle- modo un concierto, resultado de la de una obra intervenida es de rigor puesta en escena es una interpreta- das las artes escénicas. La obra de
va a la conclusión de que una parte simbiosis de un compositor y un di- usar el formulismo “…a partir de…” ción personal y exclusiva que hace arte total integra las seis bellas ar-
de ellas son mixtas; quizá tenga algún rector de orquesta, es una creación Y nos quedamos cortos en el co- un director de una obra. El especta- tes identificadas en su época, las del
interés el concepto de artes puras, artística. La observación solo res- mentario anterior; en honor a la ver- dor aprecia el espectáculo como una ideario clásico: música (incluyendo,
entendiendo por ello aquellas que no ponde a la intención de destacar el dad, las artes escénicas son una ta- Gestalt, sin percibir la considera- según Wagner, efectos de sonido),
necesitan de otras para realizarse; ca- papel esencial del intérprete en la re- rea pluricreativa. Autor e intérprete ble cantidad de variables: desde los danza (numerosas óperas incluyen
lificativo atribuible a la música ins- solución de la obra en un escenario; son esenciales, pero algo va mal en utensilios que deben figurar en una escenas bailables, descartadas en
trumental y coral y a las artes plásti- y viene a lugar señalar que las obras la exhibición de la obra, vale decir, mesa, hasta la actitud del actor en los montajes actuales), poesía, pin-
cas en general, pero no tiene ningún correspondientes a las artes escéni- del espectáculo, de no estar respal- una situación dramática, manejadas tura (alude a todo el cromatismo del
sentido atribuirles mayor valoración cas: pieza teatral, composición mu- dados por otros artistas no menos y entrelazadas por el director, hasta escenario, con énfasis en la ilumina-
por esa razón. sical, coreografía, solo alcanzan su creativos en sus respectivas espe- darle forma al todo o Gestalt que es ción), escultura y arquitectura (bajo
En la reflexión sobre las artes en- realización final al ser expuestas a un cialidades; entre ellos los más rele- un espectáculo. la forma de escenografía). A la luz
caramos otro asunto de importan- público a través de un agente inter- vantes son escenógrafo, vestuarista En la definición figura una frase a de hoy, la obra de arte total tiene la
cia, particular de dos de las artes mediario, el intérprete. A tal propó- e iluminador. la que quiero volver: una combina- opción de enriquecerse con recursos
mixtas por excelencia, las escénicas sito, con el autor forma una dualidad Y el intérprete indispensable, el au- ción de ellos, de los recursos de la aportados por la tecnología electró-
y las musicales. En tanto otras mo- intrínseca y equiparable. téntico sine qua non, es el director, el creación artística; el entretejido de nica. El Maestro entraría en éxtasis
dalidades tienen un solo protagonis- Consideración particular viene a régisseur, el señor metteur en scène. lenguajes, la síntesis de recursos es al ver, en la presentación dirigida
ta: el poeta, el pintor, el escultor, el lugar tratándose del baile; lo usual Siguiendo la tradición francesa lo característico de en las artes escéni- por James Levin para la Met Opera
arquitecto, las mencionadas involu- en su caso es que el coreógrafo crea- mencionamos en último lugar; pero cas, entre las que, a mi entender, de- (NYC, 1987) la cabalgata de su Val-
cran al menos dos: autor de la obra e dor de la obra también se ocupe de únicamente por esa razón por cuan- ben incluirse el teatro (sea con acto- quiria recreada mediante recursos
intérprete de la misma. Al hablar de su montaje escénico; pero nada impi- to, en verdad, ocupa el primero, o si res o de títeres, trátese del montaje holográficos que hacen aparecer en
creación solemos referirnos al autor; de a un agente intermediario llevar se prefiere, el central. El autor crea de un texto dramático, o de una re- el escenario a las míticas doncellas
no obstante, ocurre que la interpre- a cabo esa tarea; tratándose de obras la obra, el director crea el espectá- presentación pantomímica), el baile guerreras montadas en furibundos
tación también es creación; la com- clásicas, en el ballet existe la figura culo; es el demiurgo que le confiere y la ópera (y todos los formatos de- caballos avanzando hacia el público
posición del personaje (un concepto del repositor; valiéndose de diferen- forma y vida a lo escrito, sea texto rivados: opereta, zarzuela, comedia en su misión de recoger las almas de
inclusivo del ente simbólico, tal como tes recursos: tradición, documen- dramático, música o ambas cosas; es musical, etc.) Y siendo un tanto flexi- los héroes muertos en batalla para
aparece en obras abstractas) sobre la tos, en tiempos más recientes films el hacedor de la configuración total. bles, también la performance, for- llevarlos a su descanso eterno en el
técnica –solapada, pero indispensa- y videograbaciones, el repositor re- De hecho, cada uno de los involucra- ma de arte conceptual derivada del Valhalla.
10 Papel Literario EL NACIONAL DOMINGO 1º DE AGOSTO DE 2021

ENSAYO >> CUBA CONTRA LA DOMINACIÓN TOTALITARIA


YOANDY CABRERA

1. Singularidades del Edipo


revolucionario cubano
Imagina que vas al teatro, que te in-
vitan a ver una versión moderna de
Edipo rey de Sófocles. Llega la hora, se
apagan las luces y comienza la obra.
Se abren las enormes rejas del pala-
cio de Tebas, representado esta vez
como una hermosa casona de El Ve-
dado habanero. El Edipo cubano ex-
clama entonces “hijos míos”, con su
acostumbrado paternalismo rancio, y
dice querer escuchar las razones por
las que la multitud ha venido ante sus
puertas. El de Sófocles, desde esa pri-
mera palabra de la obra (“hijos”), da
entrada a la ironía trágica, es decir, a
la diferencia de información entre lo
poco que sabe Edipo sobre sí mismo y
lo mucho que sabe el espectador. Por
su parte, el Edipo cubano, usando ese
mismo término, da entrada al sarcas-
mo y la ironía, pero de otro tipo, a la
burla disimulada, pues nada hará por
los suplicantes por mucho que prome-
ta. Y es que, a diferencia del referente
griego, el Edipo cubano no suele es-
cuchar para resolver o investigar en
serio. MANIFESTANTES EN LA HABANA DURANTE PROTESTA CONTRA EL RÉGIMEN CASTRISTA / VOZDECUBA.NET
Esta misma escena, en la puesta que

Las protestas en Cuba


imaginamos, va creciendo en círculos Castro se impone con sus discursos in-
monótonos, con mayor o menor mul- terminables y sus interpretaciones in-
titud. “Hijos míos”, volverá a decir el cuestionables en el panorama cubano
Edipo cubano cuando alguien venga de los últimos sesenta años. Imaginen

en clave de tragedia griega


a quejarse a palacio otra vez. Y si el que Edipo, luego de decirle al pueblo
ciudadano pasa de la queja al cuestio- reunido frente al palacio que los ayu-
namiento, por mínimo que este sea, dará, que buscará una solución, pase
entonces será expulsado, considerado a hacer declaraciones a los medios y
escoria, y condenado a vivir en silen- llame a esos mismos con los que dia-
cio y al margen. “A pesar del apagón tecnológico que impuso el estado cubano logó marginales, bandidos, gusanos,
Imaginemos que Edipo sabe ya que contrarrevolucionarios, mercenarios
es el asesino de su propia gente, que durante días a partir del 11 de julio intentando controlar el flujo y traidores. Eso es lo que hizo el go-
es a la vez rey y proscrito, el salvador
de la ciudad y también la causa de la de la información y la visibilidad de las protestas, los cubanos bierno cubano con los sucesos del 27N
en 2020, con los acontecimientos del
peste, el policía y también el asesino.
Pero no siente remordimiento por
en general han podido ver vídeos e imágenes que contradicen la 27ENE y con las protestas iniciadas el
11 de julio de 2021. Es lo que siempre
ello. No piensa abandonar el poder versión oficial. Esta vez, más que nunca, la represión del gobierno ha hecho. Es lo que sabe hacer.
por esa causa. Porque, a diferencia
de Sófocles, el Edipo cubano sabe de cubano quedó expuesta ante el mundo” 4. Peligrosa dilación de la anagnórisis
su culpa y su implicación desde que El hombre tenido por salvador de la
abre las rejas y dice, hipócritamente, hacer huelga de hambre por las conti- miles de escenas parecidas: descon- te el mundo. Y si bien es cierto que, ciudad, el más sabio supuestamente,
“hijos míos” a los congregados frente nuas detenciones arbitrarias, la repre- tento, quejas, el gobierno se hace el luego de meter en prisión a cientos y el rey coronado por el pueblo mismo,
a sus puertas. Porque por esa misma sión, las amenazas y los maltratos que que escucha y luego reprime. Ante el cientos de manifestantes, parecería es, sin embargo, en la obra de Sófo-
razón en esta relectura del mito, desde han sufrido a lo largo de los últimos imposible de que el gobierno reconoz- que el gobierno ha logrado volver a cles, el último en comprender, acep-
1959 hasta hoy, quien abandona la isla años. De ahí que en la versión cubana ca su ceguera y su culpa, la opción del tener control del relato nacional, el 11 tar y reconocer lo que verdaderamen-
no es el tirano culpable sino el pueblo de la tragedia de Sófocles no nos tome marginado y violentado suele ser, des- de julio es un claro aviso para el Edipo te ha sucedido. Antes de llegar a ese
oprimido. Imaginemos que Edipo, en de sorpresa el carácter dictatorial del de los sesenta hasta hoy, dejar la isla, cubano, es decir, para el gobierno cu- punto, Edipo ha culpado a todos los
lugar de marchar al exilio al recono- gobierno cubano. exiliarse. Desde “el caso PM”, desde bano: entre las oscilaciones de mani- demás que se han atrevido a confron-
cer su culpa, decide negarla y anular Ante el corte de Internet y las deten- “Palabras a los intelectuales” en 1961, festantes y repetidas protestas repri- tarlo de traición, de mercenarios, de
a cualquiera que se atreva a señalarlo. ciones a la fuerza de los muchachos de de donde han trascendido las palabras midas por más de sesenta años puede preparar un golpe de estado, de estar
Así actúa el Edipo cubano del período San Isidro el 26 de noviembre de 2020, de la única voz autorizada, las de Cas- haber alguna futura que haga a la re- confabulados contra él. Ha despre-
revolucionario. al día siguiente, muchos jóvenes in- tro, porque las palabras de los intelec- volución irse de revoluciones. Y la cul- ciado al que le ha brindado su ayu-
Es en los momentos de crisis y epi- telectuales fueron hasta las rejas del tuales poco le importan al gobierno. El pa de que la tragedia edípica cubana da y su consejo. Pero lo cierto es que
demias donde los gobernantes y tira- Ministerio de Cultura, esa casona de Edipo cubano solo se escucha a sí mis- no pase de la primera escena repetida Edipo es la causa de la epidemia, del
nos se prueban a sí mismos; donde El Vedado que bien podría ser el es- mo hasta después de muerto. hasta el infinito, en diversos escena- mismo modo que la revolución es la
sus culpas, miedos y malas acciones cenario de cualquier pieza clásica. Llegó entonces el 11 de julio de 2021, rios y momentos históricos de la isla, verdadera plaga que asola al pueblo
afloran como otra causa más de la pla- Allí fueron a preguntar, a informar- una escena que, a pesar de repetir el es únicamente de sus gobernantes. cubano.
ga. La realidad cubana del último año se, a exigir, incluso a pedir ser escu- mismo esquema mencionado, sor- Están por ver en un futuro las con- La revolución cubana simula des-
bien podría ser considerada una tra- chados y a intentar conseguir ayuda. prendió a participantes y espectado- secuencias para el Edipo tirano insu- conocer y niega constantemente su
gedia ática. No solo porque los acon- Después de muchas horas de espera, res. Porque el escenario no fue solo lar de las detenciones y represiones momento de anagnórisis porque sabe
tecimientos recientes son penosos y Fernando Rojas, el Viceministro de la fachada del Ministerio de Cultura que han durado semanas, los juicios que con él viene irremediablemente
producen profundo dolor, sino porque Cultura, se reunió con treinta de ellos ni una calle del barrio de San Isidro sumarios y las condenas de meses de la peripecia, el cambio de fortuna. Su
la situación cubana misma y las deci- mientras cientos de manifestantes es- en La Habana Vieja, sino la isla ente- cárcel por simplemente filmar con un hybris está precisamente en la nega-
siones de los gobernantes de la isla pa- peraban sentados a las puertas de la ra. Nunca, desde 1959, había existido teléfono las protestas populares y el ción del reconocimiento de sí misma
recen emanar a veces de una versión institución. Lo que de allí trascendió una protesta contra el gobierno de se- dolor multiplicado de los miles de fa- como un acto fallido, como una puesta
actualizada y extrema de Edipo rey o en los medios oficialistas no fueron los mejante magnitud en la isla. El pue- miliares y amigos que sufren la injus- que no ha sido capaz de avanzar hacia
Antígona. acuerdos leídos por la poeta Katherine blo comenzó a tomar calles y plazas y, ticia contra los detenidos. Insistir en otras acciones posibles. Negarse a la
Bisquet al terminar el encuentro, sino a pesar de las manipulaciones de los un imaginario fallido y en una ideo- anagnórisis es intentar ganar tiempo
2. Los sucesos en Cuba desde la versión del comisario Rojas. Desde medios gubernamentales, los recibi- logía discriminatoria y no entregar el antes de que llegue la caída. Porque, a
noviembre de 2020 los medios, entonces, se comenzó a mientos a los líderes de la revolución poder, después de las manifestaciones diferencia de Edipo, que termina re-
Precisamente porque la dinámica re- desacreditar a los participantes del no fueron nada amigables cuando es- del 11 de julio, puede ser el principio conociendo su error y decide sacarse
petitiva y obsoleta del gobierno cuba- 27N hasta el extremo de que desde tos decidieron ir en persona a inten- del fin del régimen cubano. los ojos para finalmente ver más allá,
no se puede reducir a la negación de entonces y hasta hoy mucho de ellos tar aplacar el descontento popular. El Edipo de Sófocles se ve reflejado Fidel Castro y el gobierno cubano de-
sus responsabilidades y a la culpabili- sufren periódicamente detenciones Esta vez excepcionalmente, como en en los insultos y las descalificaciones cidieron morir en la ceguera más ab-
zación de quien se atreve a señalarlo, domiciliarias injustas e ilegales, abu- el maleconazo de 1994, fue el Edipo gu- que lanza contra el adivino Tiresias. yecta y absoluta. A diferencia de Edi-
cualquier momento de crisis en los úl- sos policiales y continuos encarcela- bernamental cubano quien tuvo que De modo semejante, el Edipo cubano po (que conscientemente cumple la
timos sesenta años sirve para eviden- mientos. Otra vez el Edipo cubano di- dejar el palacio e ir a la plaza a ver lo se retrata cada vez que descalifica a ley, reconoce su culpa y marcha al
ciar ese instante trágico que es Cuba ce escuchar, pero en realidad impone que sucedía, y no al revés. Esta vez, los que lo cuestionan: el parásito, des- exilio), Fidel Castro no abandona el
repetido hasta el infinito. Tomemos, su narrativa en los medios secuestra- sin embargo, el asunto no se limitó a tructor de la paz, el bandido, vulgar, poder ni después de muerto. Es esa ac-
entonces, los acontecimientos más re- dos por el gobierno y, por otra parte, La Habana, sino que la multitud esco- gusano, enemigo del pueblo y asesi- titud ante la anagnórisis lo que hace
cientes, a partir de noviembre de 2020, margina y silencia a las voces críticas gió y expandió el escenario por todo no es el gobierno insular. Durante las que sintamos compasión por Edipo al
como una de las tantas posibles esce- que antes había recibido en su sede. el país. protestas iniciadas el 11 de julio, gra- aceptarla y desprecio por Castro al ne-
nas de la tragedia revolucionaria cu- Exactamente dos meses después, el cias a Internet, el mundo y también garla, lo que humaniza a Edipo y des-
bana, pues estos coinciden con la pan- 27 de enero de 2021, tiene lugar otra 3. Posibles consecuencias inmediatas los cubanos de dentro y fuera vieron humaniza a Castro. Porque así mismo,
demia mundial de la Covid-19, lo cual escena de esta puesta, de nuevo frente y futuras de las protestas las dos caras de la dictadura: su pater- muerto, desafiando hasta al espectro
es un paralelo añadido con respecto a a las rejas del mismo ministerio. Pero El monopolio de la narrativa del que nalismo de abusador bien entrenado y esquileo del persa Darío, tan tozudo
la pieza sofoclea. en este caso el personaje de Edipo es siempre hizo gala Fidel Castro se ha su lado represivo, acusador: a los mis- como cuando respiraba, Castro sigue
Como la pieza magistral de Sófocles representado por el Ministro de Cultu- ido permeando cada vez más con el mos que llama “hijos míos” comenzó gobernando un país en calidad espec-
sobre el hijo de Layo y Yocasta, esta ra en persona, Alpidio Alonso, quien acceso a Internet, con el uso de Face- a llamarles “marginales”, “delincuen- tral. Esa es la verdadera tragedia cu-
muestra más reciente de la tragedia termina dando un manotazo a un pe- book, Twitter, Whatsapp y otras apli- tes” y “vulgares” por haber salido a bana desde el 59: estar sometidos por
cubana comienza in medias res, des- riodista presente entre los jóvenes ma- caciones dentro de la isla. A pesar del las calles a pedir libertad. una casta incapaz de al menos morir
pués de 60 años de victorias más can- nifestantes. Seguidamente, aparece apagón tecnológico que impuso el es- Como Edipo, Fidel Castro y el go- con dignidad, por secuestradores de
tadas que vividas. Luego de unos me- un autobús con fuerzas represivas del tado cubano durante días a partir del bierno cubano se han adueñado por cuyos discursos y falsos metarrelatos,
ses del inicio de la reciente epidemia gobierno y los jóvenes son atropella- 11 de julio, intentando controlar el flu- décadas de la narrativa nacional, úni- Cuba no ha conseguido zafarse aún.
que ha asolado al mundo, en noviem- dos y obligados a subir al ómnibus a jo de la información y la visibilidad de ca versión que muestran en una tele-
bre de 2020, los jóvenes de San Isidro la fuerza. Otra vez la misma escena de las protestas, los cubanos en general visión y una prensa secuestradas y al *Yoandy Cabrera Ortega (1982) es poeta,
(un grupo de artistas independientes) “hijos míos”, en esta ocasión con ma- han podido ver vídeos e imágenes que servicio de los que están en el poder. ensayista y crítico literario. Actualmente
son sacados a la fuerza de su sede ubi- notazo aleccionador de padre maltra- contradicen la versión oficial. Esta Del mismo modo que Edipo es el per- se desempeña como profesor en Rockford
cada en Damas 955 en la Habana Vie- tador por parte del ministro. vez, más que nunca, la represión del sonaje que más habla y aparece en es- University e investigador del Centro de
ja, donde decidieron acuartelarse y Han sido así, en más de seis décadas, gobierno cubano quedó expuesta an- cena en la pieza de Sófocles, así Fidel Estudios Helénicos de Harvard University.