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El VI Pleno Casatorio Civil y la contradicción en el

proceso de ejecución de garantías


Alexander Rioja Bermúdez|  13557Martes, 07 de Julio
de 2020
El autor analiza el proceso de ejecución de garantías, por
medio del cual el acreedor podrá hacer efectivo el
cumplimiento de la obligación contenida en un título o
documento. En ese sentido, enfatiza su estudio en las
causales de contradicción establecidas en el Código
Procesal Civil y los alcances que sobre estas ha dispuesto
la Corte Suprema en el VI Pleno Casatorio Civil.

 
I. INTRODUCCIÓN
 
Dentro del esquema del Código Procesal Civil y del
llamado proceso único de ejecución encontramos al
proceso de ejecución de garantías, el cual es “una acción
civil que la ley faculta al acreedor (ejecutante) ante el
incumplimiento por parte de su deudor (ejecutado)
para materializar o hacer efectiva dicha obligación
contenida en un título o documento el cual identifica un
bien o bienes que serán materia de ejecución, siendo
necesario acompañar el correspondiente estado de saldo
deudor” (Rioja Bermudez, 2017, pág. 64).
 
En el presente comentario analizaremos el proceso de
ejecución de garantías, centrando nuestro análisis en las
casuales de contradicción establecidas por la norma para
este supuesto, así como lo señalado por nuestra
jurisprudencia especialmente en lo que respecta al VI
Pleno Casatorio Civil.
 
 
II. EJECUCIÓN DE GARANTÍAS
 
El proceso de ejecución de garantías se encuentra regulado
en el Título V de la Sección Quinta del Código Procesal
Civil, en este se advierte que el inicio del proceso se da
con la interposición de la demanda de ejecución de
garantías.
 
Cabe precisar que el proceso de ejecución de garantías
teóricamente tiene por principal característica el ser rápido
y contundente, debido a la preexistencia de un documento
o título ejecutivo que contiene una obligación garantizada,
encontrándose declarado el derecho de la parte
demandante, a  diferencia de los llamados procesos de
cognición. Sin embargo, en la práctica debido a la carga
procesal que cuentan los distintos despachos judiciales han
resultado ser demasiado lentos (en promedio entre uno a
tres años puede durar este tipo de procesos) y debido a la
existencia de algunos cambios, especialmente en el tema
del remate se han vuelto costosos.
 
A través del VI Pleno Casatorio, la Corte Suprema  señalo
que “la ejecución de garantías, entendida en doctrina
como ‘ejecuciones comerciales’, ‘ejecuciones aceleradas’
y ‘procesos de ejecución calificada’ es un proceso por el
que el titular del derecho real puede hacer efectiva la
venta del bien por el incumplimiento del deudor de la
obligación garantizada; debiendo para tal propósito
acompañarla demanda ejecutiva con el título o los títulos
de crédito, reservado de los requisitos de la ley; es decir,
la regla general es que deberá aportarse la escritura de
hipoteca inscrita revestida con los requisitos que la ley
exige para despachar ejecución, pudiendo incluso
integrarse o acreditarse el título constitutivo con un título
extra registral que conforme al ordenamiento lleve
aparejada ejecución" (Cas Nº 2402-2012 Lambayeque,
considerando 25).
 
 
1. Derecho de defensa del ejecutado
 
Al igual que en cualquier proceso judicial, el demandado
tiene el derecho de poner de manifiesto su derecho de
acción o de defensa frente al ataque de su contraparte. En
el proceso ordinario se hace referencia a la contestación de
la demanda, sin embargo en el proceso de ejecución de
garantías la figura mediante la cual el ejecutado se opone
al mandato de ejecución dictado por el juez se denomina
contradicción.
 
La Corte Suprema ha señalado en el VI Pleno Casatorio
que: “Los procesos de ejecución, como pretenden la
satisfacción del derecho ya declarado, se inician
invadiendo la esfera propia del demandado, creando por
anticipado un estado de sujeción a favor del tenedor del
título. Frente a estas circunstancias el diseño del
procedimiento ejecutivo permite al ejecutado
contrarrestar la intervención recurriendo a la
contradicción, bajo los diversos supuestos que regula el
artículo 690-E y dentro del plazo legal que establece. Así
la contradicción aparece como la posibilidad que se le
asigna al demandado para hacer valer las defensas que
tenga contra el título" (CAS Nº 2412-2012 Lambayeque.
Considerando 37).
 
Nuestra norma procesal en su artículo 722 menciona que
el ejecutado, en el mismo plazo que tiene para pagar,
puede contradecir con arreglo a las disposiciones
generales. Sin embargo cuando vamos a la norma especial,
referida a los procesos de ejecución de garantía como ya
se mencionó, se notificara al ejecutado, ordenado pague la
deuda en el plazo de tres días, bajo apercibimiento de
procederse al remate del bien dado en garantía. (Artículo
721 del CPC)
 
Del mismo modo, en el plazo antes señalado, el ejecutado
puede contradecir la ejecución y proponer excepciones
procesales o defensas previas. Precisándose además que en
el mismo escrito se presentarán los medios probatorios
pertinentes; de lo contrario, el pedido será declarado
inadmisible. Sólo son admisibles la declaración de parte,
los documentos y la pericia.
 
2. Causales de contradicción
 
El derecho de defensa del ejecutado en los procesos de
ejecución de garantía se encuentran limitados a
determinados aspectos que la norma procesal ha estableció
de manera taxativa y, el VI Pleno Casatorio se ha
encargado de fijar como precedentes los aspectos a tener
en cuenta.
 
Respecto de las causales de contradicción, nuestra Corte
Suprema a través del VI Pleno Casatorio ha precisado
que: “la casuales para el contradictorio se describe en
tres puestos que recoge el artículo 690-D del Código
Procesal Civil. Son casuales cerradas, no cabe
interpretación extensiva a otros supuestos que no sean los
expresamente regulados en dicho artículo; de ahí del
texto de la norma señale: ‘(…) la contradicción solo
podrá fundarse según la naturaleza del título (…)’, de tal
manera que el juez debe declarar liminarmente la
improcedencia de la contradicción si esta se funda en
supuestos distintos a los que describe la norma" (CAS Nª
2402-2012 Lambayeque. Considerando 38).
 
1.1. Inexigibilidad o iliquidez de la obligación
contenida en el título
 
a. Inexigibilidad
 
El VI Pleno Casatorio, en el considerando 39 del mismo,
ha precisado que la inexigibilidad o iliquidez de la
obligación contendía en el título que dicha causal se
invoca para cuestionar el fondo del título. Aquí no hay un
cuestionamiento al documento en sí, sino al acto que
recoge dicho documento. Se cuestiona la ejecutabilidad
del título por carecer de una prestación cierta, describe el
artículo 689 del Código Procesal Civil. (CAS. Nº 2402-
2012 Lambayeque).
 
b. Iliquidez
 
La iliquidez puede ser definida como la situación en la que
una persona (sea esta natural o jurídica) no cuenta con
suficientes activos líquidos para cubrir sus obligaciones de
corto plazo.
 
En tal sentido, el VI Pleno Casatorio en su fundamento 39
se precisa que la contradicción puede invocar “la liquidez
de la obligación contenida en el título”. Esto implica que
no tiene inmediata ejecución de prestación ilíquida. Si la
obligación comprende una parte liquida y otra parte
ilíquida, se puede demandar la primera. Las prestaciones
liquidables se liquidan mediante operación aritmética.
Cuando el título es ilíquido, no puede procederse a la
ejecución con una simple operación aritmética porque ella
responde a razones muy distintas. En estos casos, estamos
ante las llamadas sentencias de condena genérica o de
condena con reserva. (Cas. Nº 2402-2012-Lambayeque)
 
1.2. Nulidad formal o falsedad del título; o, cuando
siendo este un título valor emitido en forma
incompleta, hubiere sido completado en forma
contraria a los acuerdos adoptados, debiendo en este
caso observarse la ley de la materia
 
a. Nulidad formal
 
Cuando se ataca la nulidad del contenido del título, este
resulta ser un análisis de fondo que se hace en la vía
ordinaria, en un proceso de conocimiento. Este análisis no
puede hacerse en un proceso ejecutivo donde no se analiza
los defectos estructurales del negocio jurídico, sino los
presupuestos para que el “título” pueda ser sometido a
cobro. De allí que, la “nulidad formal” del título nada
tenga que ver con la nulidad del acto jurídico, ni siquiera
con la nulidad por defectos de forma que podría
asemejarse en algunos supuestos. En efecto, la nulidad
formal como causal de contradicción se remite a ver
cuestiones concretas y externas al título, referida en el
caso de los títulos valores, por ejemplo, a la omisión o
defecto tipográfico en el nombre, firma o monto
establecido en el documento.
 
La Corte Suprema en el VI Pleno Casatorio ha precisado
al respecto que la nulidad formal del título, el documento
se cuestiona de nulo cuando no acoge la forma señalada
por la ley. (Cas. Nº 2402-2012-Lambayeque).
 
La nulidad formal está referida a la inobservancia de los
requisitos formales del título, que es distinta a la nulidad
sustancial referida a los vicios de voluntad, en cuyo caso
debe ser rechazada.
 
b. Falsedad del título
 
La falsedad implica entonces, la existencia de un
documento no auténtico por no guardar su contenido o la
firma en él impresa correspondencia o identidad con la
realidad del acto o hecho acontecido.
 
La Corte Suprema en el VI Pleno Casatorio ha señalado
que cuando se invoca “la falsedad del título” es necesario
tener en cuenta que un título valor es un documento
constitutivo, en cuento el derecho contenido en el titulo se
constituye en el mismo título; con él nace y se trasmite el
derecho incorporado. Un documento redactado con
caracteres indelebles sobre soporte adecuado, puede ser
falso en el acto que le da valor o ser falsificado en su
contenido de cualquier momento posterior a la creación;
por tanto la alteración como la falsificación de la firma de
emitente constituyen diversos aspectos de la falsedad. La
falsedad está referida a la autoría del acto cambiario, la
firma falsificada puede ser la del creador del título o la de
cualquier otro sujeto que posteriormente participe en el
tráfico cambiario. La falsificación se refiere a un
documento cambiario inicialmente autentico, que es
alterado en alguno de los elementos de su contenido, es
decir, que el cuestionamiento se centra en el texto del acto
cambiario en sí. (CAS Nº 2402-2012Lambayeque
Considerando 39).
 
c. Cuando siendo este un título valor emitido en forma
incompleta hubiere sido completado en forma
contraria a los acuerdos adoptados.
 
En este aspecto la Corte Suprema en el VI Pleno Casatorio
ha señalado que la redacción originaria del artículo 690-D
inciso 2 del Código Procesal Civil, se modificó para
comprender bajo el supuesto de nulidad formal o falsedad
del título ejecutivo, “cuando siendo este un título valor
emitido en forma incompleta hubiere sido completado en
forma contraria a los acuerdos adoptados, debiendo en
este caso observarse la ley de la materia”. Este inciso es
coherente con la nueva regulación de la Nueva ley de
Títulos Valores N° 27287. En la actividad judicial, el
argumento de que el titulo valor fue suscrito en blanco es
bastante reiterado. Se debe probar que se completó el
título valor contrariamente a los acuerdos adoptados por
las partes intervinientes en el titulo; siendo que la
actividad probatoria se reduce a la prueba documental tal
como señal la nueva Ley Nº 27287. Como refieren los
artículos 10 y 19 de la citada ley, si el demandado al
contradecir la demanda invoca que el titulo valor se ha
completado contrariamente a los acuerdos adoptados, debe
necesariamente acompañar el respectivo documento donde
consten tales acuerdos transgredidos por el demandante
(Cas. Nº 2402-2012-Lambayeque. Considerando 39).
 

1.3. La extinción de la obligación exigida.


 
Los modos de extinguir las obligaciones son los actos o
hechos jurídicos que ocasionan la liberación del deudor de
la prestación a que se encuentra obligado. (Meza Barros,
1992, pág. 345). Así, además del pago, encontramos otras
figuras como: la novación, la compensación, la
condonación, la consolidación, la transacción y el mutuo
disenso, como formas de extinguir una obligación;
consiguientemente, si la obligación ha quedado extinguida
por cualquiera de estas formas, el ejecutado debe
proponerla como mecanismo de defensa en el proceso de
ejecución de garantías y el juez al advertir ello deberá
declarar fundada la contradicción.
 
Las circunstancias o figuras antes enunciadas se conocen
técnicamente con el nombre de causas de extinción de las
obligaciones, en cuanto todas ellas determinan la extinción
de la relación obligatoria. De todas ellas, la más
importante, y frecuente, es el cumplimiento o pago. Por lo
que no puede ser objeto de un proceso el exigir una
obligación que ya ha quedado extinguida.
 
En el VI Pleno Casatorio se hace referencia a la “extinción
de la obligación” constituye otra causal para sustentar la
contradicción contenida en el artículo 690-D inciso del
Código Procesal Civil. Los hechos extintivos para
invocarla no se diferencias de aquellos previstos para
aquellas obligaciones del derecho común, como el pago, la
novación, la compensación, la consolidación, etc. Como
actos que extinguen la obligación se tiene a la ejecución
voluntaria, que puede ser directa o indirecta. En el primer
caso, el deudor cumple con la prestación debida, la misma
que se tuvo en cuenta al momento de la celebración; con el
modo indirecto, la ejecución es producto unas veces de un
acto –como la condonación– y otras de verdaderos
acuerdos, como la dación en pago, la novación,
compensación, la transacción y el mutuo disenso.
 
Como hechos que extinguen la obligación se tiene a la
consolidación, la prescripción extintiva, el vencimiento del
plazo extintivo o el cumplimiento de la condición
resolutoria, la perdida sobreviniente del bien sin culpa del
deudor; la muerte del deudor o del acreedor produce
también extinción de la obligación cuando se trata de
obligaciones y derechos personalísimos. (Cas Nº 2402-
2012-Lambayeque, considerando 39)
 
 
III. CONCLUSIONES
 
El proceso de ejecución es el camino que dota el
ordenamiento jurídico para tramitar aquella pretensión que
contiene un título que es amparado por la ley para ser más
expedito, en razón de que el juez no tenga que declarar un
derecho, por el cual se ha de materializar aquella
pretensión insatisfecha contendía en dicho documento.
 
El derecho de defensa del ejecutado en los procesos de
ejecución de garantía se encuentran limitados a
determinados aspectos que la norma procesal ha estableció
de manera taxativa y el VI Pleno Casatorio se ha
encargado de fijar como precedentes los aspectos a tener
en cuenta al respecto.
 
La Corte Suprema en el VI Pleno Casatorio (Cas Nº 2402-
2012-Lambayeque) ha desarrollado y analizado las
causales de contradicción establecidas por la norma
procesal para una mejor aplicación del derecho por partes
de los jueces y, una correcta interpretación y puesta de
manifiesto por los demás actores procesales

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