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Historia de las universidades.


Roberto Marconi

ds realmente un largo camino el que ha debido recorrer la humanidad para llegar


a instituir las comunidades de altos estudios llamadas universidades. ds una larga
historia no exenta de profundas crisis y dificultades. Pero el hecho es que esta
institución, cuyas raíces están ancladas en la antigüedad, sigue existiendo y sigue
teniendo un importante rol en nuestra sociedad. Veamos hasta qué punto esos
centros de estudios antiguos y medievales conservan una identidad con los de hoy y
cómo la universidad se ve afectada por los sucesos de la historia, a la vez que ella
puede ser un factor fundamental en la misma historia.

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^as civilizaciones más antiguas (china, egipcia, persa, árabe, inca, maya, etc.),
tuvieron centros de altos estudios, es decir, grupos o castas en que se estudiaba,
difundía y preservaba el conocimiento más complejo adquirido por esa cultura y
apto para ser comprendido por unos pocos. ^a sabiduría más avanzada era
acumulada ya atesorada por una clase especial de hombres consagrados a su estudio.

dn la China Imperial ya se registra un centro de estudios de más de 2.000 años


antes de Cristo. Y universidades que existen actualmente en China (Nankín, Hunan),
tienen continuidad con centros de estudios de estudios fundados hace cientos de
años. dn Persia, Taxila (de alrededor del siglo VII a C.) otorgaba títulos de
graduación, al igual que Nalanda, en India (del siglo V a C.).

Pero es verdaderamente en la antigua Grecia donde se encuentra el origen de


las universidades. ds allí donde surgió la filosofía como la búsqueda de una respuesta
profunda a las preguntas radicales. ^os primeros filósofos, llamados presocráticos, se
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plantearon todos ellos una pregunta en común: ¿cuál es el principio (en griego,
arché) de todo lo que existe? ¿hay algo en la esencia de la naturaleza que lo explique
todo? ¿hay una unidad desconocida entre la diversidad que nos presenta el cosmos?
^a misma palabra cosmos en griego significa orden, lo cual ya nos habla de unidad.
Pero los filósofos quisieron adentrarse intelectualmente en la unidad de la
naturaleza, pretendiendo un conocimiento de la causa de todo cuanto sucede, del
por qué. dste conocimiento, al estar dotado de certeza, superaba al que carecía de
ella: la opinión, dóxa, pasando a un grado de saber superior, la ciencia, epistéme. ^os
primeros filósofos griegos creyeron de esta manera que el mundo no es tan sólo
cognoscible por los sentidos, sino por la inteligencia, es decir, que la naturaleza y las
causas de las cosas son posibles de entender (y esta posibilidad que a nosotros nos
parece obvia hoy en día, por miles de años en vastas zonas del mundo no se conoció
como tal). Una anécdota que ilustra esto es la de que cuando consultaron al filósofo
Anaxágoras porque valía la pena vivir, él respondió que para contemplar el universo
y sus causas.

Sin embargo, fue asimismo un filósofo griego quien previno de un serio riesgo
para la búsqueda del intelecto. Fue Sócrates quien advirtió a quienes pensaban de los
riesgos de perder la humildad. dl hecho de que sea posible entender ciertas cosas no
nos debe hacer creer que entonces las sabemos a cabalidad, de modo absoluto. No
corresponde que nosotros, seres humanos pretendamos ser sabios al punto de
entender totalmente las cosas. ^a realidad no se agota en lo que nosotros podamos
comprender de ella, sino que por el contrario, es mucho más lo misterioso, lo
enigmático y lo desconocido. Sócrates se encargó de hacerle ver a los atenienses que
quien considerase saber lo que en realidad no sabe, o más de lo que en realidad sabe,
estaría siendo doblemente ignorante. Ignorante no sólo por no saber algo, sino por
desconocer su misma ignorancia al respecto, considerándose sabio sin ningún
fundamento. Sócrates mostró, al punto de dar su vida por ello, que para que el
conocimiento pueda ser calificado como tal debe serlo de la verdad. Y la verdad es
algo independiente de nuestros deseos y pretensiones: debe ser respetada
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aceptándola si se la descubre y reconociendo que se la ignora cuando no se la ha


alcanzado tal cual es. Sócrates fue condenado a muerte a menos que dejara de
señalar nuestra ignorancia, pero tan alto estimó el valor de la verdad, que dio su vida
por ella.

Sócrates dio testimonio también de lo que significa la palabra misma


Ǯfilosofíaǯ, es decir, Ǯamor a la sabiduríaǯ. dsta palabra, según se dice, fue acuñada por
Pitágoras (mucho antes de Sócrates), quien en una ocasión, cuando le preguntaron
qué es ser filósofo, respondió que era como ser espectador de los juegos deportivos,
es decir, algo asó como un Ǯaficionado a contemplar la realidadǯ. Sin embargo, lo que
implica el amor a la sabiduría fue realmente encarnado por Sócrates, pues amar
realmente la sabiduría involucra no considerarse sabio cuando no se lo es. Reconocer
la precaria condición humana respecto al alcance de nuestro saber. Pero tampoco
caer en escepticismos pesimistas que nieguen la capacidad humana de alcanzar la
verdad.

Sócrates, en armonía con este reconocimiento de la propia ignorancia,


condición que permite el comienzo de la búsqueda de la verdad, desarrolló una
actividad, que llegó a constituir un método, fundamental para el descubrimiento: el
diálogo. ^a búsqueda del saber no es una tarea solitaria, sino comunitaria. ds en la
comunicación, preguntas y respuestas que nos planteamos que nos ayudamos unos a
otros en un interés y tarea común. Sócrates no se consideró un maestro que debía
decirles a los demás lo que sabía, sino que se limitó a plantear preguntas para que su
interlocutor respondiera desde sí mismo, Dzdando a luzdz un concepto.

^a actitud y método socráticos fueron asimilados plenamente por su


discípulo Platón. dn este espíritu fundó en Atenas alrededor del año 387 a C. un
núcleo de pensamiento y enseñanza de la filosofía llamada la Academia
(â que es el antecedente antiguo de lo que siglos después sería la
universidad. dl nombre de este centro se derivó del nombre de un héroe ateniense
legendario de nombre Academos, a quien estaba consagrado el lugar de fundación.
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dn este terreno, perteneciente a Platón, en un principio se realizaban encuentros de


amigos que dialogaban y debatían en común, pero luego esta comunidad se convirtió
en una institución. dn ella se pensaba en conjunto, se dialogaba y se impartían clases
no sólo de lo que hoy en día se entiende por filosofía, sino que también tenían lugar
la astronomía, las matemáticas (se dice que en el dintel aparecía Dzaquí no entra nadie
que sepa matemáticas), la historia, la zoología, la medicina, etc. dsto podía ser así
gracias a que se poseía una visión unitaria del pensamiento; distintas ciencias y
disciplinas poseían plena armonía y complementación pues, siendo el universo uno
no obstante su diversidad, la verdad no se contradice consigo misma, ni aún en
enfoques diversos. ^a separación entre los ámbitos humanistas y científicos es una
división moderna que entonces no existía. dn un principio al menos no se cobraba
por la pertenencia a la Academia, pero tampoco estaba abierta a todos sino que era
un grupo selectivo. Pese a algunas largas interrupciones, la Academia continuó
existiendo hasta el año 529 (casi mil años) cuando la cerró el emperador romano
Justiniano, aunque se dice que siguió existiendo entre los persas y los árabes.

Uno de los alumnos de Platón, el célebre Aristóteles, cuando Platón murió y


fue sucedido como director de la academia por un pariente suyo, se retiró de ella y
de Atenas. Aristóteles, macedonio de nacimiento, había sido encargado de la
educación del príncipe heredero del trono de Macedonia, Alejandro, quien luego
llegaría a ser el conquistador y emperador Alejandro Magno. Dentro de las
conquistas de Alejandro estuvo la misma Atenas, y bajo su dominio Aristóteles
volvió y comenzó a enseñar en un lugar conocido como el ^iceo (en honor al apodo
del dios al que estaba consagrado ese gimnasio, Apolo dlíseo) el año 335 a C.
Aristóteles daba sus clases por la mañana en los salones y por las tardes dialogaba
con sus seguidores caminando por los jardines (por eso esta escuela luego fue
conocida como los Ǯperipatéticosǯ, es decir, Ǯlos que paseanǯ). dn esta escuela, se daba
una colaboración en una investigación colectiva. A cada estudiante se encargaba
estudiar algún tema particular, y mediante viajes, lecturas y reflexión, concluía en
algún resultado. Alejandro Magno, amigo de Aristóteles, además de cooperar con
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dinero, enviaba continuamente al ^iceo, libros de todo el mundo y especies de


animales y plantas, con los cuales se formó una biblioteca, un zoológico y un jardín
botánico. Aristóteles y sus seguidores estudiaron en profundidad la biología y
realizaron importantes descubrimientos. dl ^iceo continuó existiendo hasta el año
86 (aunque se dice que fue refundado y perecido el año 267).

Otro importante centro de estudio y pensamiento se fundó en Alejandría (en


actual dgipto), donde la dinastía de los Ptolomeos, de origen griego, organizó una
gran biblioteca, conocida como la Gran Biblioteca de Alejandría, a finales del siglo III
a C. dste fue un gran punto de concentración del saber de la época; además de una
colección de unos 900.000 libros, llegó a tener un gran número de salas de estudio y
de clases, un observatorio, un laboratorio, un zoológico y amplios jardines. Para
aumentar los volúmenes de la biblioteca, se emprendieron viajes y se inviertiron
grande sumas para recopilar textos de Grecia, Persia, India, Palestina, África, etc. ^a
escuela que albergaba esta biblioteca se denominaba el Museo (en honor a las
musas). dsta biblioteca fue posteriormente protegida por el Imperio romano
(quienes instalaron un sistema de tuberías de calefacción para mantener en buen
estado los libros). dntre los sabios que trabajaron en el Museo se encuentran
Arquímedes (científico y matemático), duclides (geómetra), Galeno (médico),
Ptolomeo (astrónomo), dstrabón (geógrafo), entre otros. ^a biblioteca y el Museo se
destruyeron en una fecha incierta en la Antigüedad y se discute quienes lo hicieron.
Julio César, en una batalla naval contra los egipcios frente a Alejandría, fue
responsable de provocar un incendio en el año 48 a C., pero al parecer, entre
revueltas, terremotos, incendios, y la oposición por parte de romanos, cristianos y
árabes terminaron por vaciar las estanterías de la biblioteca y los sabios terminaron
por emigrar.
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dl Imperio Romano de Occidente cayó en el siglo V por varias razones, entre


ellas, la invasión de hordas de pueblos bárbaros que tomó sus territorios en duropa.
dste desmembramiento de duropa, ahora dividida en múltiples reinos pequeños
tuvo como consecuencia la pérdida de la riqueza cultural de la civilización greco-
latina. ^as órdenes monacales, como la de los benedictinos, se ocuparon en
conservar parte del legado de la cultura clásica realizando copias manuscritas de las
obras antiguas. Pero en el siglo VIII, el Imperio Romano resurgió en Occidente por
un rey que quiso revivirlo, Carlomagno, quien vio que la unidad y permanencia de
un Imperio va unida con un desarrollo cultural, de modo que encargó al sabio
Alcuíno formar escuelas en que se desarrollen los estudios clásicos. Dependiendo de
a qué institución estuvieran asociadas, estas escuelas se denominaban palatinas (del
palacio), catedralicias (de la catedral), etc. De estas escuelas surgió un estilo de
enseñanza y pensamiento llamado escolástica. ^a enseñanza se estructuró en torno a
las siete artes liberales (en oposición a las artes serviles), divididas en el trivium (las
humanidades: gramática, dialéctica y retórica) y el quadrivium (las ciencias:
aritmética, geometría, astronomía y música).

Dentro de estas escuelas, ya alrededor del siglo XI, algunas logran gozar de un
prestigio especial, y sus profesores fueron reconocidos como aptos para enseñar en
cualquier escuela de duropa. dstas escuelas se conocieron como Studium Generale
(estudio general). dn estos lugares se congregaban grupos o unidades de estudiantes
y maestros que luego fueron conocidos como universitas. ^as primeras de ellas
fueron Bolonia, París y Oxford, y luego Salamanca, Coimbra, Cambridge, Roma,
entre otras.

dl estilo de clases se basó en dos modalidades: por una parte se realizaba la


Lectio, lectura comentada de algún texto sagrado o clásico que gozase de autoridad,
y por otra la disputatio, disputa o debate público en torno a un tema en particular.
^a disputatio comenzaba con una pregunta a la que se podía responder afirmativa o
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negativamente, se buscaban argumentos a favor u objeciones en contra, para


finalmente concluir una respuesta. Uno de los más destacados pensadores que
trabajaron de este modo en la universidad medieval fue Santo Tomás de Aquino
(siglo XIII), cuya célebre obra, la Suma Teológica, se estructura en una multitud de
artículos que resuelven objeciones y dan una respuesta a cuestiones filosóficas y
teológicas. Santo Tomás señaló la diversidad de ámbitos y autonomía que
corresponde a lo que es de fe y lo que es de razón. Por ejemplo, una cosa es hablar de
Dios desde la fe revelada y otra cosa hacerlo desde la razón natural (cosa que es
posible hacer incluso con quienes no comparten la propia fe).

No obstante el teocentrismo imperante en la duropa cristiana medieval, la


universidad fue punto de encuentro de posiciones diversas y contrapuestas. ^aicos y
clérigos participaban en encendidos debates donde la razón se ejercitaba con pasión.