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Nihilismo

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La nihilista por el pintor franco-polaco Paul Wermart (1882).

El nihilismo (del latín nihil, "nada") es una doctrina filosófica que considera que al


final todo se reduce a nada, y por lo tanto nada tiene sentido. Rechaza todos los
principios religiosos, morales y gnoseológicos, a menudo fundamentándose en la
creencia de que la vida no tiene sentido, de que no existe una deidad, puesto que
la naturaleza y el universo son indiferentes con el ser humano, sus valores y
su sufrimiento, de que no existe un fin último teleológico en ausencia de un orden
divino toda vez que Dios ha muerto, de que no hay una verdad absoluta y de que
la realidad es aparente. El nihilismo suele presentarse como nihilismo
existencial, forma en la que se sostiene que la vida carece de significado objetivo,
propósito, o valor intrínseco.1 El nihilismo se puede considerar crítica social,
política y cultural a los valores, costumbres y creencias de una sociedad, en la
medida en que estas participan del sentido de la vida, negado por dicha corriente
filosófica. El término nihilista fue creado por el novelista ruso Iván Turguénev en su
novela Padres e hijos (1862): "Nihilista es la persona que no se inclina ante
ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe" y se
extendió de manera extraordinaria en la sociedad rusa de la segunda mitad del
siglo XIX con distinto significado: para los conservadores era ofensivo, para los
revolucionarios demócratas era una señal de identidad. 2
Nietzsche estructuró la conceptualización del término, pero este ya existía como
corriente en la antigua Grecia3 representado por la escuela cínica y en
el escepticismo.4
El nihilismo niega lo que pretenda un sentido superior, objetivo o determinista de la
existencia puesto que dichos elementos no tienen una explicación verificable. En
cambio, es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la
historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las
ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para
dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no
gire en torno a cosas inexistentes.
En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho
menos "terrorismo" como suele pensarse, si bien estas acepciones se le han ido
dando con el tiempo a la palabra. De todas formas hay autores que al nihilismo,
entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no
determinadas, le llaman nihilismo positivo, mientras que al sentido de negación
de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le
llaman nihilismo negativo, aunque también se los conoce como nihilismo
activo y nihilismo pasivo.
Una de las referencias más lejanas se encuentra en el filósofo
sofista Gorgias quien afirmaba: "Nada existe, si algo existe no es cognoscible por
el hombre; si fuese cognoscible, no sería comunicable" o en la actitud vital del
discípulo de Antístenes, Diógenes de Sinope.5

Índice

 1Popularización del término


 2La escuela Cínica
 3El nihilismo ruso
o 3.1Desarrollo
o 3.2El Rússkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)
o 3.3El Rússkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)
o 3.4El cierre de Rússkoe Slovo e influencias posteriores
 4Concepto filosófico
 5En la cultura
o 5.1En la literatura
o 5.2En la televisión
o 5.3En el cine
o 5.4Videojuegos
o 5.5Música
 6Véase también
 7Referencias
 8Bibliografía
 9Enlaces externos

Popularización del término[editar]


Aunque el término fue popularizado por el novelista ruso Iván Turguénev en su
novela Padres e hijos (1862) para describir las visiones de los emergentes
intelectuales radicales rusos, la palabra nihilismo fue introducida en el discurso
filosófico por primera vez por Friedrich Heinrich Jacobi (1743-1819) en una carta
enviada a Fichte en 1799.
Jacobi usó el término para caracterizar el racionalismo, y en particular a la filosofía
crítica de Immanuel Kant con el fin de llevar a cabo una reductio ad
absurdum según el cual todo el racionalismo (la filosofía como crítica) se reduce a
nihilismo, y por lo tanto debe ser evitado y reemplazado con un retorno a algún
tipo de revelación o conocimiento trascendente.
Los intelectuales que describió Turguénev en su novela eran principalmente
estudiantes de clase alta que estaban desilusionados con el lento avance
del reformismo. En Padres e Hijos Turguénev escribió "Nihilista es la persona que
no se inclina ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo
de fe", en el sentido de persona crítica con todo lo que le rodea. El portavoz
principal de esta nueva filosofía fue Dmitri Písarev (1840-1868).
La palabra pronto se convirtió en un término de burla para las generaciones
jóvenes radicales. Se utiliza a menudo para indicar un grupo o filosofía
caracterizado por la falta de sensibilidad moral, creencia en
la verdad, belleza, amor o cualquier otro valor y ningún respeto por las
convenciones sociales anteriores.

La escuela Cínica[editar]
Los antecedentes históricos del nihilismo están en la escuela cínica, fundada
en Grecia por Antístenes durante la segunda mitad del siglo IV a. C. y cuyo mayor
representante fue Diógenes de Sinope. Al igual que los nihilistas rusos de
mediados del siglo XIX, los cínicos criticaban el orden y la moral de su época
mediante sátiras contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad
griega de su tiempo, y practicando una actitud muchas veces irreverente: la
llamada "anaideia".
Antístenes fue discípulo de Gorgias hasta que decidió fundar su propia escuela
filosófica. Lo hizo en un gimnasio en las afueras de Atenas llamado Cinosargo,
que quiere decir "perro blanco". A sus seguidores les empezaron a
llamar kínicos ("perro", en griego) ya que sus comportamientos se asemejaban al
de los perros. Antístenes vivía según su propia ley, la que él mismo eligió para sí.
Las leyes establecidas, las convenciones sociales no eran para este sabio que,
como todos los cínicos, despreciaba las normas, las instituciones, las costumbres
y todo lo que representa una atadura para el hombre.
Diógenes de Sinope fue discípulo de Antístenes. Optó por llevar una vida austera
y adoptó la indumentaria cínica, como su maestro. Desde sus comienzos en
Atenas mostró un carácter apasionado. Pone en práctica de una manera radical
las teorías de su maestro Antístenes. Lleva al extremo la libertad de palabra, su
dedicación es criticar y denunciar todo aquello que limita al hombre, en particular
las instituciones. Propone una nueva valoración frente a la valoración tradicional y
se enfrenta constantemente a las normas sociales. Se considera cosmopolita, es
decir, ciudadano del mundo, en cualquier parte se encuentra el cínico como en su
casa y reconoce esto mismo en los demás, por tanto el mundo es de todos. La
leyenda cuenta que se deshizo de todo lo que no era indispensable, incluso
abandonó su escudilla cuando vio que un muchacho bebía agua en el hueco de
las manos.
Crates de Tebas era un ciudadano adinerado y de buena posición social, que
renunció a toda su fortuna para hacerse filósofo cínico. Fue discípulo de Diógenes
y maestro de Zenón de Citio. Crates, a diferencia de su maestro, era un hombre
amable y tranquilo, que le valió el sobrenombre de "el filántropo", así como el de
"abrepuertas" porque la gente le llamaba a sus casas para pedirle consejo y
charlar con él. Para Crates la filosofía le libera de su esclavitud externa, en cuanto
a la familia, la propiedad o las costumbres sociales y le libera también de
esclavitud interna, de sus opiniones, manteniendo su radical libertad individual.

El nihilismo ruso[editar]
Desarrollo[editar]
El fenómeno cultural ruso conocido como nihilismo se desarrolló durante el
reinado de Alejandro II (1855-1881), zar de carácter liberal y reformista. La década
de los sesenta es considerada como la década del nihilismo. La pérdida de
la Guerra de Crimea (1854-1856), la apertura del régimen al exterior (apertura no
solo económica, sino también cultural e ideológica) y las relativas libertades
concedidas por el zar –por ejemplo, en prensa– sirvieron de caldo de cultivo para
esta nueva subcultura. De carácter fundamentalmente intelectual, el nihilismo
representó una reacción contra las antiguas concepciones religiosas, metafísicas e
idealistas. Los jóvenes nihilistas, retratados como rudos y cínicos, combatieron y
ridiculizaron las ideas de sus padres. Su sinceridad rayaba la ofensa y el mal
gusto, y esta actitud fue lo que más pareció definir a este movimiento. La actitud
despectiva y negativa quedó perfectamente retratada en el personaje Bazárov de
la novela Padres e hijos de Iván Turguénev.6
En el extremo sentimentalismo de los padres, estos jóvenes solo veían una forma
de hipocresía. Observaban cómo sus románticos padres explotaban a sus siervos,
maltrataban a sus esposas e imponían una disciplina estricta en sus hogares y,
paradójicamente, luego se dedicaban a hacer poemas y exhibir un
comportamiento ridículo, como ilustró posteriormente el conocido anarquista Piotr
Kropotkin en sus Memorias de un revolucionario (1899). "Los nihilistas rechazaban
y abandonaban, en nombre del progreso, todo lo que no podía ser justificado
científicamente, como supersticiones, prejuicios y costumbres."7
Criticaban las posiciones esteticistas en el arte por recrearse con la belleza en
abstracto y carecer de una utilidad social real. Adoptaron también una postura
ética utilitarista denominada "egoísmo racional" por la cual buscaron redefinir las
relaciones sociales en ámbitos como la amistad, el amor o el trabajo.
El Rússkoe Slovo: primera etapa (1859-1862)[editar]
La tendencia nihilista fue una parte del radicalismo ruso de la época. Tuvo su
medio de expresión en una publicación llamada Rússkoe Slovo (Palabra
Rusa, Русское слово), creada el año 1859. Pero no fue sino hasta la
incorporación del joven Dmitri Písarev (1840-1868) el año 1860 que la publicación
se convirtió en representativa de esta tendencia. Písarev –a pesar de tener una
formación de letras– se dedicó a popularizar los últimos avances en ciencias
naturales, y en especial en fisiología. Los mayores referentes ideológicos fueron
los materialistas alemanes, denominados vulgares por su reduccionismo y
extremo determinismo. Destacó el triunvirato formado
por Büchner, Moleschott y Vogt. Písarev interpretaba las relaciones personales,
afectivas o laborales e incluso el desarrollo histórico, desde una vertiente
fisiológica. En uno de sus artículos sobre Moleschott, llegó a afirmar que la
hostilidad en torno al progreso era consecuencia de una dieta poco nutritiva y que,
al contrario, una dieta equilibrada conduciría a un desarrollo completo del potencial
intelectual. Contrario al idealismo, Písarev calificaba los ideales de alucinaciones,
por no poder ser experimentados mediante los sentidos. Otra de las bases del
movimiento fue el positivismo, con el que estos jóvenes compartieron su afán
ilustrador y su apología del modo de pensar científico. Autores positivistas
como Comte o Buckle fueron un claro referente de Písarev y otros jóvenes
nihilistas.
En su artículo "Bazárov" (febrero de 1862) Písarev se identificó con el personaje
de Padres e hijos, con el que simpatizaba en gran medida, tanto por su
extremo individualismo como por su proceder científico. En este artículo Písarev
defendía que ningún tipo de conocimiento o convicción debía ser aceptado como
artículo de fe. Solo los sentidos podían constituir la base para la construcción del
conocimiento, dejando de lado toda especulación y teorización vacía. El método
científico, con la observación y la experimentación, nutría perfectamente esa
necesidad de asimilar el conocimiento fisiológicamente. La concepción sensualista
la empleaba también Písarev para justificar la conducta de los individuos. Estos
debían guiarse por impulsos naturales y por un calculado egoísmo, despreciando
convenciones y tradiciones de todo tipo. Los prejuicios y obligaciones religiosos,
familiares o sociales debían también ser rechazados. Bazárov se convertía así en
el referente de la publicación. “Si el bazarovismo es una enfermedad, es la
enfermedad de nuestro tiempo”, sentenciaba Písarev. El bazarovismo o nihilismo
se extendía como el cólera, y nadie podía pararlo, expresaba este.
Una oleada represiva contra las instituciones y publicaciones radicales terminó ese
mismo año con el arresto de Písarev y el cierre del Rússkoe Slovo (el
intelectual Chernyshevski y “su” publicación Sovreménnik - El contemporáneo -
corrieron la misma suerte). Písarev protestó desde el anonimato contra la
campaña represiva y defendió al intelectual Herzen de las calumnias vertidas por
un agente zarista llamado Shedo-Ferroti. Adoptó en esta ocasión un tono
excesivamente violento, terminando el panfleto con una invitación –a los jóvenes
“vivos y frescos”- a la aniquilación completa de la casa real –“corrupta y podrida”.
No obstante, la imprenta ilegal fue detectada y las pistas obtenidas dieron con la
identidad de Písarev. El episodio terminó con la encarcelación de este en
la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, donde permanecería cuatro años (1862-
1866).
A pesar de este capítulo, pocos meses después se permitió la reapertura
del Rússkoe Slovo y fue concedido a Písarev un permiso para continuar
publicando desde el presidio.
El Rússkoe Slovo: segunda etapa (1863-1866)[editar]
La segunda etapa de Rússkoe Slovo la marca la incorporación del
joven Varfoloméi Záitsev (1842-1882) el año 1862 y la ruptura ideológica definitiva
de esta publicación con la otra publicación radical de la época, el Sovreménnik (El
contemporáneo). Varfoloméi Záitsev siguió una orientación similar a la de Písarev,
compartiendo las mismas bases ideológicas que este. Destacó por el tono
agresivo de sus escritos. La divergencia se inició con la identificación de Písarev
con Bazárov, quien era visto por Maksim Antonóvich –uno de los redactores
del Sovreménnik- como un personaje frío y carente de sentimientos, y una
caricatura grosera de la juventud de la época. Pero fue el enfrentamiento
entre Mijaíl Saltykov-Shchedrín y Záitsev el que determinó finalmente la división.
Los jóvenes nihilistas aparecían a ojos del populista Saltykov como una banda de
charlatanes cargados de pesimismo y negatividad. Y para Záitsev y Písarev las
posturas populistas, es decir, la fe en el campesino analfabeto e ignorante como
motor de todo progreso en Rusia, eran una soberana estupidez. Chocaban
igualmente en algunos referentes ideológicos. En el Sovreménnik se impuso la
filosofía hegeliana (concretamente el hegelianismo de izquierdas representado
por Feuerbach y su religión humanista) y en el Rússkoe Slovo el materialismo
vulgar y el cientifismo radical. Para Písarev y Záitsev la filosofía de Hegel y la
dialéctica en general constituían un cúmulo de abstracciones carentes de sentido.
Los jóvenes de Rússkoe Slovo se caracterizaron por su “egoísmo racional”, que se
contrapuso al altruismo y sacrificio personal que predicaron los integrantes
del Sovreménnik y posteriormente los populistas de la década de los setenta. En
sus escritos sobre la obra de Darwin, El origen de las especies (la traducción rusa
salía a la luz el año 1864), Písarev veía justificado científicamente este egoísmo,
pues cada especie actuaba únicamente en función del propio interés. Záitsev
adoptó una postura ligada al darwinismo social, sosteniendo la inferioridad de las
razas de color –inspirado, sobre todo, por Karl Vogt– y negando que tuvieran una
función importante en la historia. Otro de los puntos de discusión entre las dos
publicaciones radicales fue el referente al arte. Para Antonóvich, por ejemplo, el
placer estético era una necesidad natural. Písarev y Záitsev criticaron, en
contraposición, las posturas esteticistas en el arte (el llamado “arte por el arte”) por
carecer de utilidad social.
Písarev desarrolló toda una teoría del egoísmo racional que, sobre todo en
artículos como "Realistas" (1864) o "Proletariado pensante" (1865), se convirtió en
variante del utilitarismo. Por una parte la “liberación de la personalidad”, que en
sus primeros artículos representaba la depuración del propio ego de todo aquello
que es artificial o impuesto por agentes externos, como deberes y obligaciones. Y
por la otra, esta nueva concepción del egoísmo racional, que fue adquiriendo
progresivamente un tono utilitarista, abandonando las concepciones iniciales más
hedonistas. Písarev proclamaba en “Proletariado Pensante” que el egoísmo,
concebido de forma racional, no tenía porqué estar reñido con el amor por la
humanidad, que el interés individual podía coincidir con el bien común. Si los
hombres y mujeres nuevos se dedicaban a labores de utilidad social – y Písarev
veía a los científicos como una nueva vanguardia – las contradicciones quedaban
eliminadas. En "Realistas", Písarev trataba temas como la liberación de la mujer,
la necesaria industrialización en Rusia, la necesidad de divulgadores de ciencias
naturales y –en oposición a la tendencia populista- lo inútil de emprender la “ida
hacia el pueblo” con tan gran número de campesinos analfabetos. No era todavía
la época de una “ilustración masiva”, y lo único que podía traer el progreso a Rusia
eran científicos, técnicos y otros “proletarios pensantes”.
Las posturas sensualistas, positivistas, darwinistas y extremadamente egoístas de
los jóvenes del Rússkoe Slovo los diferenciaron y enfrentaron, así, a los
integrantes del Sovreménnik, publicación en la cual se predicaba el altruismo y se
mitificaba al pueblo, continuando la tradición moralista del publicista Nikolái
Dobroliúbov, que integró también esa publicación, y que murió prematuramente el
año 1861.
A pesar de que Písarev y Záitsev compartían muchos puntos en común
con Chernyshevski, se diferenciaron de este en sus posiciones. Posteriormente,
Chernyshevski criticó las posiciones positivistas y darwinistas de esos jóvenes,
aunque publicara su novela ¿Qué hacer? (1863) inspirado por la nueva tendencia
y su carácter moral. Chernyshevski es conocido por ser un partidario del
socialismo agrario basado en el mir o comuna rural rusa. Písarev, en cambio,
recibió gran influencia de Saint-Simon y adoptó una postura industrialista. Siempre
desde una dimensión apolítica, defendió el desarrollo económico y social pacífico
a través de la labor educativa y modernizadora (industria, tecnología, etc.). Záitsev
se lamentaba del bajo nivel intelectual y educacional del campesinado ruso y, a
diferencia de los posteriores populistas, era escéptico respecto a esta clase social,
viendo en el obrero occidental una clase social mucho más avanzada. Záitsev, al
igual que su compañero de publicación Nikolái Sokolov, redactor económico
del Rússkoe Slovo, se identificó con el pensamiento del anarquista francés Pierre
Joseph Proudhon.
El cierre de Rússkoe Slovo e influencias posteriores[editar]
Con el atentado del miembro de Naródnaya Volia Dmitri Karakózov (abril de 1866),
las publicaciones radicales de la época, el Rússkoe Slovo y el Sovreménnik,
fueron clausuradas por alimentar tendencias subversivas. A pesar de esto, Grigori
Blagosvétlov, antiguo editor del Rússkoe Slovo, estaba autorizado a publicar
en Delo (El Hecho), donde participaron otros componentes del Rússkoe
Slovo como Piotr Tkachov o Nikolái Shelgunov que, a diferencia de Písarev y
Záitsev, no eran representativos de la tendencia nihilista. Písarev participó en esta
publicación, pero tras unas disputas con Blagosvétlov, rompió con la misma. Moría
supuestamente ahogado el año 1868. Se hipotetiza con el suicidio (diversos
intentos en el pasado por parte de Písarev hacen creíble esta hipótesis). Záitsev,
que tenía prohibido publicar, huía al exilio el año 1869, vinculándose a grupos
anarquistas suizos. También se unía a grupos anarquistas suizos Sokolov, antiguo
redactor económico del Rússkoe Slovo, que escapaba en el año 1872 a su
cautiverio.
La subcultura nihilista perdía así su medio de expresión y sus principales
representantes. Aun así las obras de Pisarev continuaron ejerciendo una
fascinación importante en la juventud rusa hasta principios del siglo XX. Se llegó a
calificar el nihilismo como una etapa de la primera juventud por la que muchos
pasaban. Los seguidores de Písarev (o písarevtsy) fueron criticados por los
miembros de Naródnaya Volia de la década de los setenta. Nikolái Mijailovski,
conocido poeta radical, veía en esta corriente un egoísmo y
un solipsismo contrarios al espíritu populista. El terrorista de Naródnaya Volia Lev
Tijomírov criticaba a los seguidores de Písarev por basarlo todo en impulsos
personales, ignorando al pueblo, y calificaba el nihilismo de
pretensión aristocrática, surgida a la sombra de una nobleza decadente. Más que
una adaptación del utilitarismo inglés a la realidad rusa Tijomírov consideraba que
el nihilismo ruso era una caricaturización del mismo, y que su pretendido
utilitarismo solo era una excusa para la inmoralidad y un llamamiento a la vida
disoluta.

Concepto filosófico[editar]
El nihilismo tiene antecedentes muy antiguos y se encuentra ya en algunos textos
filosóficos hebreos, como el Eclesiastés. Entre otros filósofos que han escrito
sobre esta materia se incluye a Friedrich Nietzsche, Jean Paul Sartre y a Martin
Heidegger. Nietzsche describió al cristianismo como una religión nihilista porque
evadía el desafío de encontrar sentido en la vida terrenal, y que en vez de eso
crea una proyección espiritual donde la mortalidad y el sufrimiento eran suprimidos
en vez de trascendidos. Nietzsche creía que el nihilismo era resultado de
la muerte de Dios, e insistió en que debía ser superado, dándole de nuevo
significado a una realidad monista. Buscó un idealismo pragmático en vez del
idealismo cósmico de Schopenhauer.
Heidegger describió al nihilismo como el estado en el que no queda nada del ser
en sí, y argumentó que el nihilismo se apoya en el reduccionismo del Ser a un
mero valor. El nihilismo es el proceso que sigue la conciencia del hombre
occidental y que quedaría expresado en estos tres momentos:

1. El nihilismo como resultado de la negación de


todos los valores vigentes: es el resultado de la
duda y la desorientación.
2. El nihilismo como autoafirmación de esa negación
inicial: es el momento de la reflexión de la razón.
3. El nihilismo como punto de partida de una nueva
valoración: es el momento de la intuición, que
queda expresada en la voluntad de poder, en
quien se expresa a su vez el valor de la voluntad.
Al respecto Heidegger afirma la existencia de dos tipos de verdad; aquella
efectuada por Dios en la que todo tiene una correspondencia a la idea con la que
creado, y la verdad entendida por el humano en la que todo se adapta a la
comprensión de este, negando la idea de una verdad absoluta. Más importante
aún para Heidegger "Solo hay verdad en tanto el Dasein existe" considera así que
la verdad se encuentra intrínsecamente relacionada con la existencia del propio
ser, y que al perderse este, los conceptos de la verdad que sintetiza, se pierden
con él.8 De modo que nada tiene una esencia o verdad propia, sino que toma
significado en la forma en que el Dasein lo concibe, para volver a perderlo una vez
que este deja de existir.
Este artículo o sección tiene referencias, pero necesita más para
complementar su verificabilidad.
Este aviso fue puesto el 22 de agosto de 2017.

.
Esta es la base sobre la que ha de construirse, según Nietzsche, la nueva
filosofía. El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de
los valores caducos. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de
estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como
consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como
responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios,
descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder, e intuyendo
la voluntad como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores.
Para Sartre el ser (hombre) llega a generar la nihilización, pues éste es
negador. “Porque la negación es rechazo de la existencia. Por ella, un ser (o una
forma de ser) es puesto y después rechazado a la nada” 9

En la cultura[editar]
En la literatura[editar]
El término "nihilismo" fue popularizado por Iván Turguénev en su novela Padres e
hijos, en la cual el héroe, Bazárov, es un nihilista que consigue convencer a otros
para que se adhieran como seguidores a esta filosofía. Solamente el amor lo hace
dudar sobre sus principios basados en el nihilismo. 10
Antón Chéjov representó el nihilismo en su obra Las tres hermanas. La frase
“¿Qué importa?” y sus variaciones fueron empleadas por los personajes en
numerosas ocasiones como respuesta a los eventos en la novela. El significado de
algunos de estos eventos sugiere que los personajes utilizaban el nihilismo como
método para soportar su realidad. En adición a lo anterior, Chéjov es conocido por
ser el principal representante del género literario conocido como “pieza” que se
caracteriza por ser historias cuyos protagonistas tienen un deseo, adquieren la
oportunidad de alcanzarlo y por algún motivo son incapaces de hacerlo realidad.
Por lo que estas historias terminan como empiezan, dando la apariencia en que
“no pasó nada” durante la historia. Algo que por sí mismo puede ser interpretado
como un adición de la obra Chéjov al nihilismo, pues la vida de sus personajes no
tiene significado en tanto no hay cambios aparentes en sus vidas tras el desarrollo
de los eventos.
Ayn Rand denunció vehemente al nihilismo como una abdicación de la razón y de
la búsqueda de la felicidad, lo que ella veía como el propósito moral de la vida. Por
ello, la mayor parte de los villanos en sus obras son nihilistas consumados.
Ejemplos de ello son Ellsworth Mockton Toohey en El manantial quien es auto-
definida como una nihilista y el gobierno corrupto en La rebelión del atlas cuyos
miembros están inconscientemente motivados por el nihilismo, esto se muestra en
la representación que hace el libro de la sociedad americana con la falsa frase
popular “¿Quién es John Galt?” siendo usado como una forma desafiante de decir
“¿Quién sabe?” o ¨ ¿A quién le importa?¨ que los personajes que se han rendido
en la vida mencionan constantemente. Las ideas filosóficas del autor francés,
el marqués de Sade, son comúnmente señaladas como principios de nihilismo.
En la televisión[editar]
La serie animada Rick and Morty presenta varias ideas nihilistas, como los
meeseeks (en el capítulo "Meessek and Destroy"), seres que solo desean terminar
su vida ya que para ellos es una tortura. O como el protagonista Rick, que
múltiples veces trata de matar a Dios metafóricamente y nunca presenta una
creencia en algo.
Otra serie animada, Daria, muestra a una adolescente cínica y nihilista, con poca
motivación por el entorno que la rodea y las personas en general, si bien no llega
a ser suicida, su falta de motivación y de sentido por las cosas hablan por si solas.
La serie estaba muy arraigada al nihilismo propio dicho de la Generación X en los
años 90'.
En el cine[editar]
Tres de los antagonistas de la película El gran Lebowski de 1997 son
explícitamente descritos como “nihilistas”, sin embargo no se les puede ver
exhibiendo ningún comportamiento o comentarios nihilistas durante el filme. Al
respecto de los nihilistas, el personaje Walter Sobchak comenta: “Dirán lo que
quieran sobre los principios del Nacionalsocialismo pero al menos es una
doctrina”.
En la película de 1999 Matrix el protagonista Thomas A. Anderson almacena
archivos robados en una copia vacía de la obra de Jean Baudrillard Simulacro y
simulación, específicamente debajo del capítulo “Sobre el nihilismo”. Así mismo, el
antagonista principal, el agente Smith, también es frecuentemente presentado
como un nihilista, lo que es más evidente en Matrix: Revoluciones cuando se
queja sobre la paz, el amor y la justicia, describiéndolos como insignificantes.
La película El club de la lucha también explota los conceptos característicos del
nihilismo por medio de la exploración de los contrastes entre los valores artificiales
impuestos por el consumismo y la búsqueda de la felicidad espiritual.
A su vez, la representación del Joker hecha por Heath Ledger muestra una mezcla
de ideas anarquistas y principios de nihilismo al describirse como “un agente de
caos” y quemando un cerro de dinero mientras enuncia que el crimen “no se trata
del dinero. Se trata de enviar un mensaje: todo arde”. Al respecto, Alfred
Pennyworth declara: “Hay hombres que no buscan nada lógico, como el dinero –
ellos no pueden ser comprados, intimidados ni convencidos – hay hombres que
sólo quieren ver el mundo arder”.11
Videojuegos[editar]
El videojuego Nier: Autómata contiene alusiones a Nietzsche y al nihilismo en su
conjunto. Uno de los finales del juego, conocido como "Final E", ha sido
interpretado numerosas veces como el rechazado del nihilismo existencial,
haciendo que el jugador repudie la noción de un mundo sin significado para poder
salvar a los protagonistas del juego.
En el videojuego Star Wars: Knights of the Old Republic, el Lord Sith Darth
Nihilus debe su título a esta corriente filosófica.
En el videojuego Revelations:Persona el jefe final es la representación de los
pensamientos nihilista de uno de los personajes principales.
Música[editar]
La canción nihilist blues de la banda británica Bring me the horizon, hace
referencia en su letra directamente al nihilismo.
La canción 'Nihilismo' de la banda viguesa Siniestro Total de su disco 'De hoy no
pasa y también el conocido rapero Ghostemane se ha referido varias veces al
Nihilismo en sus canciones, una de cuales tiene el propio nombre "Nihil".

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