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 (Zita Sarasúa 11/74)
Hombre de ley. Fraguado en las tareas de nuestro campo correntino. Con valores que aún conserva en su
testimonial vida cotidiana de jubilado. Curtido como el cuero que se transforma en verdaderas piezas de
arte: un rebenque caprichoso; un bozal trenzado; una estribera; bastos o cinchas seguras; guachas de lonjas
trenzadas hasta un banco repujado o un porta termo y mate, muchos trabajos realizado por don León
Almada. Se siente orgulloso de su arte. Más todavía que quienes lo exhiben en sus montados. Hablar con el
significa entrar en un mundo ya casi desconocido, porque nació en la campaña, allá en Pancho Cué.
Recuerda a su padre con orgullo. "Nosabía leer, dice pero tenía un conocimiento real del manejo de un
establecimiento ganadero
de la época", lo que hizo que estancieros le confiaranla administración de los mismos.
Casado con doña Cipriana Gómez . Cinco hijos; nietos, bisnietos y tataranietos, marcan su día a día junto a su
esposa. De chico aprendió junto a sus hermanos familia muy numerosa las tareas del campo. En el mismo
campo de su padre funcionaba la escuela donde aprendió a leer más o menos, porque tenía que ocuparse de
los trabajos diarios. Víctor Salvador Ramírez fue el primer maestro que conoció: "buen jinete, domaba con
mis hermanos, y era de San Roque, Corrientes. Muy pronto salió a trabajar afuera, es decir, en otras
estancias. Una manera de independizarse y de aprender también. Se inició como todos. Fue peón,
ordenador, domador de vacas y caballos: "nunca le hice asco al trabajo".
El premio a sus conocimientos adquiridos en la experiencia diaria fue terminar su trayectoria como
administrador de estancia. Nombres como Cailar Cué, San Miguel, Paraíso, La Sirena, Los Milagros, San
Mateo, son hitos que marcaron una vida dedicada al trabajo y al buen trato de las personas, sean patrones o
peones. Hoy su nieto, Marcelo Almada hijo del hijo mayor ya fallecido, Celestino-, además de estar
considerado como uno de los mejores jinetes en basto de la provincia, será tal vez el continuador del arte
del que se siente orgulloso don León. Personaje singular. Criollo generoso, fuerte de espíritu. Hombre de
pocas palabras. Su obra es conocida y valorada No pide mucho a la vida. Lo poco o mucho que consiguió le
parecen suficientes. Un trofeo, el c !"#$, que le fuera otorgado como distinción de sus cualidades por
los residentes santotomeños en Corrientes, capital, y Resistencia, Chaco, adorna sus recuerdos. Aún
conserva un regalo que considera precioso: "Trenzas Gauchas" de Mario A. López Osorio, editado por Artes
gráficas Bartolomé U. Chiesino de Buenos Aires, editado el 6 de septiembre de 1950, obsequio de don José
Roberto Bermúdez, con dedicatoria fechada el 9 de agosto de 1958. "Es mi fuente de consulta" dice don
León. Ojalá que este día en la vida de Don León Almada y que compartimos aquí tan sólo un fragmento, sea
un aliciente para aquellos, aún anónimos, que van dejando una huella profunda que muchas veces es
conocida solamente por su entorno cercano. No buscan notoriedad. Pero qué bueno sería que los
conozcamos un poco más.