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V. Modelo N° 4: La democracia como participacign El nacimiento de la idea Al considerar a la democracia como participacién como un auténtico modelo, e incluso como un modelo de de- mocracia liberal, quiza aos dejemos llevar demasiado por los atractivos de la simerria. Desde luego, la democracia participativa no es un modelo tan sélido ni tan especifico como los que hemos venido examinando. Se inicid como consigna de los movimientos estudiantiles de Nueva Iz- quierda del decenio de 1960. Se difundio entre !a clase obrera en los decenios de 1960 y 1970, sin duda como resultado del crecienre descontento en el trabajo entre los obreros y los erapleados, y de la sensacion mas generali- zada de alienacidn, que se convirtieron er aquellos asios en temas ran de moda para ios socidiogos, .os expertos en gesiién, las comisiones oficiales de investigacién y los periodiszas populares. Una manifestacion de este nuevo espiritu fue el nacimienro de movimientds favorables al control obrero de ja industria. En los mismios decenios, a idea de que deberia haber una participacidin considerable 114 CE mE seeson de los ciudadanos en la formulacién de decisiones por el gobierno se extendié tanto que varios gobiernos nacionales empezaron a hacer suyas, al menos verbalmente, las con- signas de la participacion, y algunos incluso iniciaron pro- gramas que contenian una amplia participacién Guda- dana'. Parece que la esperanza de una sociedad y un sistema de gobierno mas:participativos va a ser algo dura- dero. No hace falta que tratemos de pasar revista a la volumi- nos2 coleccién de. obras recientes sobre Ja participacién en las diversas esferas de la sociedad. Lo nico que nos preocupa agui son las perspecuvas de un sistema mas participativo de gobierno para las naciones democratico- liberales occidentales. ;Puede hacerse que los gobiernos democratico-liberales sean mas partucipativos? Y, en caso afirmativo, ¢¢cOmo? Todavia no se ha prestado a esta pre- gunta toda ja arencidn que merece. E] debate entre los tedricos politicos tenia, al principio, que ocuparse sobre’ todo de la cuestién previa: ces deseable que haya mas parucipacién de Jos ciudadanos?* Los exponentes del Modelo N° 3, como ya hemos visto, han dicho que no. Ese debate no ha terminado todavia’. Pero para nuestros fines cabe darlo por terminado. Basre decir que dado el indiscutible factor diferencial de clase en materia de participacién politica en el sistema actual, y suponiendo que ese factor diferencia sea tanto el efecto como Ja causa permanente de la incapacidad de Jos pertenecientes a Jos estraros inferiores para exponer sus necesidades 0 para imponer la satisfaccién de sus deman- das, nada tan anti-partcipativo como el equilibrio apatico del Modelo N° 3 puede estar a la altura de los requisitos éticos de la democracia. Esto no equivale a decir que un sistema mAs parucipativo bastaria por si solo para eliminar todas las desigualdades de nuestra sociedad. Significa dni- ¢amence que la poca parucipacion y la desigualdad social estan tan inextricablemente unidas que para que haya una sociedad mds equitativa y m4s humana hace falta un sis- ‘tema politico mas participativo. La dificil cuescion de si hace falta un cambio del sistema »politico. para que haya un cambio de la sociedad, 0 a la é 1s La democracia liberal y su epoca edida en la jnversa, sera la gue 0s ocupe en gan me ae ién sigui e capitulo. Ent , daré p cién siguiente de est ital c ae por sereaesto que es deseable algiin sistema mas parucip: i sible. que el nuestro actual. Queda por saber si €5 Po: i icipacion? cEs posible ya una maayor participa! i) El problema de las dimensiones ale celebrar la calidad democratica a ae de la toma de decisiones (€s decir, eoraneas ) ue se i nas ee. puede a stra es oo Nueva Inglaterra, 0 que S¢ cist one e antiguas ciudades-Estado. Quiza se puedan a sd i nichas cosas acerca dela calidad cla democra eam di nt el examen de estas sociedades ¢ CLE roe oel ago se Ce oce 0 se conocia, pero eso NO nos sndicara mune oe fia f ncionar una democracia paracipativa en Geen ee oderna de veinte millones 0 c€ de scientos ail aac je habitantes. Parece evidenté gue, 4 ama Gonal, sera necesario disponer de aigin ipo : ‘ representauvo, ¥ no de una democracia completamente ~ 0s re La idea de que los progres tecnologia de las computadoras y Jast permitiran lograr la democracia direc De poco v cientes y previstos deja elecomunicaciones ta al nivel mulami- i s tecndlo- llonario necesario BO solo resulta arractiva ae os i i€ eoricos $0cia! Ss o también 2 jos t 0 Peat aces" Pero no presta suficiente ate ion My Fo ineludible de todo procedimiento € adck Gecisiones: alguien debe formular las preguac ia televi No cabe duda de que podria hacer ene on ate i raer a mas deb 10 dos senudos para 4 e a poll ico mas activo. Y no cabe duda de que &5 politi —o, a fin ble poner en todos los cuartos de estar nte vial los a an ge abarcar 2 toda la poblacion, junto @ cada cama ados cuadro de mandos de computadora con Pomme? mare LSi/No», © botones dé «De acuerdo/En esacu! ae 4 didamente de acuer NOOR saber. oe gesscuerd ofDecididamente en contra», impt Y oN 116 . C. B’ Macpherson opciones muluples por grado de preferencia. Pero parece mevitable que algun démgano estatal haya de decidir 9 é preguntas hacer, cosa que dificilmente podria de} ea organizaciones privadas. canes sienna ocho poo existir una disposicion en ej senddo de que ua ain co determinado de ciudadanos tenga el Here Bo de Pre >poner preguntas que después deben some- : amente a todo el electorado. Pero incluso con una disposicién de ese dpo, dificilmente podri jormuiar los grupos de ciudadanos la mayor parce d ‘as preguntas que haria falta hacer en nuestras sociedades complejas actuales de forma lo bastante especifica pera «jue las respuestas constituyeran una directriz clara dad al Ke bierno. YY tampoco cabe prever que el ciudadan 4 4 vomia responda a los tipos de preguntas que harian f i para daruna directriz clara. Las preguntas tendrian es on tan inerincadas como, por ejemplo, «qué norcentsie de desempleo -acepraria usted a fin de reducir la as die illacién en x por clento?»; o «/qué aumento de tos ‘< de 0 impuesto sobre la renta; b) impuestos indirectos o) sees impuestos (especifiquese cual o cuales), aceptaria me of iaemenee en (espacio en blanco] por ciento yes woes) el espacio en blanco) el volumen + aet esfpenace ch ae orros ci iquese cuales); 4 prescaciones (especifiquese cudles)?» Asi, sane se de. jer rganizar ral sistema de iniciativa popular, Jos.go- remeos ee peren que seguir adoprando muchas de las Ademiés, si ist organo aiya funeion conaisaernen . ae jerome ua das conflictivas presentadas por | ones ae (eman: desintegraria en seguida, Si pa iomaraii Sees upo en cualquier sociedad parecide ale on estra acvual, es ope a i nuestra actual, es plo, es muy probable que ln gente "la moma gerne pio. € obabl nte —la misma gente— ere reguccion del desempleo y al mismo “iempo cua reaues onde a inflaccion, 0 un aumento de los gastos poesoe ya o Sempo que una reduccién de {os im- evidente que gente diferente —gente con La democracia liberal y su épuca uc jntereses opuestos, como los actuaimenre privilegiados y jos actualmente desheredados— cambién presentaria exi- geacias incompatibles. La computadora podria encargarse facilmente de estas Ultimas incompatibilidades mediante ia determinacién de la opcion muyoritaria, pero 10 po- dria hacer fo mismo con bes primeras. A fin de evicar 12 necesidad de un organismo que ajustara entre si esas exigencias incompatibles, habria que formular las pregua- tas de tal modo que exigiria a cada votante_ un grado de perspicacia que resulta imposible esperar. Y tampoco estaria mejor la sicuacion en cualquier so- “ cjedad furura previsible. Es cierta que cube prever que el upo de cuestiones como las recién mencionadas, relanivas aja distribucidn de los costos ¥ los beneficios econdmicos entre diferentes sectores de la poblacién, vayan pet diendo gravedad a medida que la escasez material vaya haciéndose menos angusuos2. Pero aunque desaparezcan como problemas internos en las sociedades mas avanzadas econdmicamente, volverian 4 reaparecer como proble- mas externos; por ejemplo, ;cuanta ayuda, y de qué tipo. deben aportar los paises avanzados @ los subdesarrolla- dos? Ademas sumgiria 2 escala interna otra gama de pre- guntas que 0 tendrian nada que ver con ja distribucion. sino con la produccién en el sentido mas amplio del término, es decir. con los usos que deben hacérse de todas lag existencias de enerpia y recursos de la sociedad, y-cos 2! fomento de la continuacion del crecimiento econdmico y demografico oel freno de éscos. ¥ ademés de eso habria preguntas acerca de la medida en que la sociedad aeberia promover las actividades educativas y culturaies de la gente, O dGeberia abstenerse de intervenir en ellas. Las preguntas 2 €S0S respectos, incluso en las aircuns- rancias raas favorables imaginables, exigiran una reformu- lacién reiterada. Y las preguacas de este tipo no se prestan facilmente a la formulacion por iniciativa popular. Habria que confiar esa formulacioa 2 un organo estatal. Cabria incluso aducir que, si bien es imposible dejar la formulacion de todas las preguntas sobre politica @ la iniciativa popular, por lo menos se le podria dejar a ést@ el tipo mas general de politica. De darse por supuesto que moe sa es G 118 C. B. Macpherson los centenares de decisiones de poliuca que acmalmente adoptan. todos los aes los gobiernos y las asambleas legislativas seguirian teniendo que adoptarias éstos, cabria exhortar,a que esas decisiones tuvieran que atenerse a los resultados de los referendums sobre las cuestiones mas generales. Pero resulta difici! ver como se podria dejar la mayor parte de las cuestiones mas generales a la formula- ciOn por iniciauva popular. No cabe duda de que ésta podria formular pregunias claras acerca de determinadas cuestiones aisladas, como por ejemplo la pena.de muerte _© la legalizacién de la maribuana, o el derecho de aborto, cuestiones respecio de las cuales basta con responder si o no. Pero, por las razones expuestas mas arriba, lainiciativa popular no podria formular preguntas adecuadas acerca de las grandes cuestiones interrelacionadas de la politica social y econdmica general. Eso habria que dejarselo a algtin Omgano degobierno. Y a menos que ese organo fuera elegido, o responsable ante un Organo elegido, con lo cual seria hasta cierto punto responsable ante el electorado, ese sistema de constantes referendums no seria verdade- ramente democratico: Jo que €s peor, al tener la aparien- cia de ser democratico, con este sistema no s€ veria cual es e] centro real del poder, lo cua! permitiria a unos gobier- nos «democraticos» ser mas autocraticos de lo que son hoy dia. No podemos prescindir de los politicos elegidos. Debemos utilizar la dem ocracia indirecta, aunque no hace falta utilizarla en exclusiva. EJ problema es el de como hacer que los politicos elegidos sean responsables. El cuadro electrénico de mandos al lado de cada cama no €s la solution. O sea, que la tecnologia electronica no nos puede aportar la democracia directa. Por eso parece irresoluble el problema de la democra- cia participativa a escala masiva. Es irresoluble si nos limitamos a watar de trazar unos planos mecanicos del sistema politico propuesto sin prestar atencién alos cam~ bios de Ja sociedad y de Ja conciencia que tiene lagente de ~ si misma, que si }o pensamos un poco veremos que son cosas que deben acompafiar o preceder al logro de la democracia participativa o de algo que se le parezca. Ahora deseo sugerir que el problema central no es el de ¢ yo beral y su époce La democracia i oe : de funcionaria una democracia participate, sino el 1d ar hacia ella. lidas posibles como Q cémo podriamos avanzi fi) Un cireulo vicioso y algunas sa ve seals . ron Empiezo con una proposicion general: el principal re i leme de Ja democracia participative no es come ee pala sino como llegar a ella. Pues parece Prop ab a i @ par : ue exista una Pp - os llegar a ella, 02 que 4 considers: erg ella al camino recorrido hasta llegar 2 a eos dado la capacidad para hacer que funcione, ° P lomene nos habra hecho menos incapaces. de lo qu y dia. icin, d inmediata- Tras enunciar esta proposicion, debo pasar 2. Los fracasos en los iprentos de demo 1 n los paises en que ésta ha sid0 U por ejemplo en Checoslovaguia i 1968, y en muchos de los paises i eservas acerca de una en Mundo. Porsue ee casos ya S€ habia reco remo mucho camino, y me refiero al. camino que alin € ies Sivisiones capitaliscas de clase y de la iseolosie t or x esa para llevar hacia un humanismo mar ane as en el otro hacia un concepi® ree eral oon ie i orase una voluntad + soci ds ee an endimmient© mayor dé comunidad ave wes ce renemos nosotros. Y, evidentemente, todo el eq mino que pabian recorrido era para ale arse de ese refig}O P } lico de mercado qué €S fiel del sistema capitalista oligopons ee cevalen- ja comperencia oligopdlica de pare Os pI ciente entre NOSsOTTOS, GUE no so ore tiva, sino que es acufada por la may arte de la democracia liberal como Ja qui Pe ue todavia hay dificulrades para hegar 2 a be ucipativa, incluso cuando ya SE pe, eco Cran t me de] camino, es decir, cuando ” an oce oe te nos de los cambios de la socieda ws on me a eevente requisitos previos de ella. Pero loss ne Se orridos ‘en los paises que acabo de meni nos mente a matizarl cracia participauva ¢! objetivo consciente, jos ahos anteriores 4 no es muy participa arte de los tedricos cia no paruc!- ee ey o, . C. B. Macpherson muy diferentes del camino que habriamos de recorrer TOS para acercarnos a la de, i -ticipaci pes MOcracia participaciva, ep SuPonge que no es probable que nuestro camino en use mocracias occidenrales pasera Por la via de la revolu- wee gomunista; ¥ fampoco, es evidente, por la via de an sone de ggpendencia nacional plagadas de to. dos emas de subdesarrollo y d ji - rye : t 0 y de baja productivi- a que se han tenido qu fr i Vorcer Maas que entrentar los paises del Po © €SO, parece que merece Ja Pena pregunrarse qué Vrain 4 no seri el que pueda recorrer cualquiera de las de- mocracias liberales occidentales y si el avanzar po, ,y sie ir ese cl nuestro actual, o hasta qué punto nos lad. La cuestiéa Pasa a ser esta: climinar, es decir, qué cambios de y de lardeoiogia dominance en | hrevios o complementarios Is oipanvas. “noma analisi i i : vat analisis anterior dene alguna validez, el sistema canes a cua AO participativo o apenas Participativo del eetlo N® 3 se adapta efect : ecuvamente i ae e € 2 una ; " ual de consumidores ¥ apropiadores en fico a tha, ose es ini i a meee § el saico sistema, con sus élices politicas a patia de los vora, est sae sas Ntes, que parece e: ") para mantener en mar soci mn tcha una socied iE se yeete mantener C 2 sociedad as{. Er y dos requisicos Previos a la aparicién de un (lo N° 4 gue estan indi que stan i olen adicados de forma bastante 4 Haaes équé barreras hay que nuestra sociedad actual 2 actualidad son requisitos del logro de una democracia { » que la conciencia (o la inconsciencia) delagente de verse asf mi ve peas musma y de acruar como esencialmente CT verse y actuar como j : ersOnas i "Hts propias capacid srcicio yal cidades y jercici vee bias « Dp ¥ gozan con el ejercicio at alo de estas. Este Fequisito no se aplica sdlo M iB ne sino ambien al funcionamiento de la democra. wp pativa, Pues esta tilcima i d 5 ima imagen de i 'POLGECOnsiZzo un a. an ‘gue la me i senuimiento de co. idad i ata 1 nite munidad que la pri- > comporta. Un individuo puede adguivis y con “HEE para un i i © mismo, para la propia satisfaccién o para La democracia liberal y su époce nh indicar superioridad respecto de otros, lo cual norequiere ni fomentra un sentimiento de comunidad, mientras que ¢| disfrute y el desarrollo de las propias capacidades se ha de realizar, en su mayor parte, conjuntamente con otros, en una relaci6n de comunidad de algiin tipo. Y no cabe duda de que el funcionamiento de una democracia participativa requerirfa un sentimiento de comunidad mis fuerte que ej actual. &e El otro requisito previo es una gran reduccién de la ““desigualdad social y econdémica actual, pues esa desigua! dad, como ya he sefialado, requiere un sistema no partci- “pativo de partidas a fin de que !a sociedad funcione. ¥ mientras se acepte la desigualdad, también es probable que el sistema politico no participativo sea el que sigan aceptando todos los miembros de las clases que prefieren la estabilidad a Ja perspectiva de] derrambamiento social total. Ahora bien, si estos dos cambios de la sociedad —la sustitucion de la imagen del hombre como consumidor, y una gran reduccién dela desigualdad social y econémica— son requisitos previos de la democracia participativa, da la sensacién de que estamos atrapados en un circulo vicioso. Pues es poco probable que pueda lograrse cualquiera de estos dos requisitos previos sin mucha més participacion democratica de la que existe ahora. La reduccidn de la desigualdad social y,ecOnémica es poco probable si no existe una accién democratica fuerte. Y parece, tanto si seguimos a Mill como a Marx, que la unica forma de que las gentes puedan trascender su conciencia de si mismas como consumidoras y apropiadoras es a través de la inter- vencion efectiva en la accidén politica conjunta. De ahi el circulo vicioso: no podemos lograr mds participacién de- mocratica sin un cambio previo-de la desigualdad social y la conciencia, pero no podemos lograr los cambios de la desigualdad social y 1a conciencia si antes no aumenta la participacion democratica. 2Existe alguna salida? Creo que quiza si, aunque en nuestras sociedades capitalistas de la abundancia nc es probable que siga la pauta propuesta o esperada en el siglo XIX por Marx o por Mill. Marx espéraba que el desarrsiln est AL 122 . C. B. Macpherson del capitalismo llevara a una agudizacién de la conciencia de clase que conduciria a una accién politica diversificada de Ja clase obrera, lo cual intensificaria més la conciencia de clase de ja clase obrera y la convertiria en una concien- cia revolucionaria y en una organizaci6n revolucionaria. A esto seguiria la:toma revolucionaria dél poder por la clase obrere, cuyo poder se consolidaria en un periodo de «dictadura del proletariado», que destruiria la desigual- dad social y econdmica y susutuiria al hombre como con- sumidor maximizador por un hombre que ejercitarfa y desarrollaria sus capacidades humanas. Pensemos lo que pensemos acerca de la probabilidad de esta secuencia una vez iniciada, requiere un aumento de la conciencia de clase para iniciarla, y existen pocas pruebas de elloenlas | sociedades occidentales prosperas de nuestros dias, en las que €n general esa conciencia ha ido disminuyendo desde ja €poca de Marx‘. : Tampoco la salide de John Scuart Mill ofrece muchas esperanzas. Este contaba con dos cosas. En primer lugar, la generalizacién del sufragio levaria a una participacién politica mas generalizada, lo quea su vez haria que lagente adquiriese la capacidad para actuar més, y contribuiria a un cambio de la conciencia. En segundo lugar, la relaci6n patrono-trabajador iria cambiando. con la difusién de las cooperativas de produccién; en la medida en que éstas fueran sustituyendo a la relacién capitalista habimal se modificarian tanto la conciencia como la desigualdad. Pero la generalizacién del sufragio no tuvo el resuitado que esperaba Mill, y tampoco la relaciOn capitalista entre propietario y trabajador ha cambiado de la forma necesa- ria, . De manera que ni la respuesta de Marx ni la de Mill parecen ser la salida de nuestro circulo vicioso. Pero ambos comparten una percepcién que hariamos bien en seguir. Ambos suponian que los cambios en los dos facto- res que de forma abstracta parecen requisitos previos el uno del otro —por una parte, el volumen de participacién politica, y por la otra la desigualdad prevaleciente y la imagen del hombre como consumidor y apropiador al infinito— Negarian fase por fase y reciprocamente, de lamer Ce Le democracia liberal y su €poce manera que un cambio incompleto en el uno Hevaria a algo de cambio en el orro. lo que conduciria aun mas or cambio en el primero, y as! sucesivamente. ne Uso é esquema de Marx, pese 4 inchuir el cambio revo ucionaria en un certo momento. exigia Este cambio increm coal reciproco, tanto antes de la revolucion como ese s Co ves oe cont Fd eee irculo sicio8. de iporesis, al contem ds ee ace falta esperar a qué uno de jos cambios sea completo antes de que pueda iniciarse ‘ oro. ato del Por eso podemos buscar fallos en cualquier p' jecir, | visibles o en perspec- o, es decir, buscar cambios ya VIS! pec circul i | os.va Vis Per tiva, sea en la cantidad de parucipacion democrauc: pee mo Ja desigualdad social 0 ep la conciencia del hombre co" ne 5 i amos cambios qué no Solo : y consumidor. Si encontr: cam) mn ve i sibuibles a fuerzas 0 circuD: € sino que son atribvi ne a docon efectosacumu- ble sigan actuando co u tancias que es probabl j ae mos abrigar algunas esper s Jativos, entonces pode! 7 peraaes ae Y si los cambios son Pp ue haya una ruptura. 0 > gue slienta cambios reciprocos en los otros factores, t@ mejor. - : aciones? cExiste alguna falla que satisfaga PE DUE © menos favorable a 9 a DUS Partamos del supuest a pus © ’ te de nGsowos, : esto de que la mayor parte ¢ ques on ladores maximizadore: no, somos calculador reso Seep propio fick odoaun analisis 0 y sometemos 2 t nuestro propio benefics i ats de costo/beneficios, por vagamente gue lo hagamows oe 1 ciente o inconscien + no! casi todos nosotros, Cons: > * vemos a nosotros misMos esencialmente como con ece i e de estos supuestos, dores infinitos. Si se part ‘ puestos, Paree™ desprenderse girectamente e} circulo vic10so: Fe parte de la gente apoyaré, 0 no hara nada por a ar sistema que produce abundancia, que hac au constanremente el Producto Nacional. Bravo y 4 ne alo mas produce la apatia poliuca. Esto Cn nas ies, vicioso bastante fuerte. Pero ahora vemos a Desearia llamar Ja atencion sobre tres ge " dad que 1) Cada vez son mas los que. 7 a aa sadores hemos atribuido 2 todo el mundo, 0 S¢4 a Seminar 1s de costos/beneficios, estan empezando eae eau ra S C. B. Macpherson relacién costos/beneficios del culto que rinde nuestra sociedad a la expansion del PNB. Siguen advirtiendo los heneficios del crecimiento econdémico, pero empiezan a ver cambién algunos costos que no habian calculado antes. (oe ellos, los mas obvios son los coscos de la contamina- «on del aire, el agua y ja tierra. Se trata en gran medida de coscos en cérminos de la calidad de la vida. (Es exagerado weric que esta conciencia de la calidad es un primer paso sic distanciamienco de Ja satisfaccién con la cantidad, y por lo tanto un primer paso hacia el discanciamiento de esta viston de nosotros mismos como consumidores infinitos y hacia el acercamiento ale valoracién de nuestra capacidad juin cjercitar nuestras energias y nuestras capacidades en un medio ambience decente? Quiza sea exagerado. Pero, on todo caso, la conciencia cada vez mayor de estos costos sjuua tuerza a fa acepracién ciega del PNB como tnico srerio de bien social. Vambién se advierten cada vez mas otros costos del crecimiento econdémico, sobre codo el extravaganie ago- cumnienco de los recursos naturales y la probabilidad de -atsar dafios ecoldgicos irreversibles. La conciencia de los costos del crecimiento economico hace que las gentes iquieran conciencia de ser algo mas que meras consumi- slonas. Cabe prever que ello cree alguna conciencia de un nirerés publico que no se satisface con los intereses priva- dos de cada consumidor ni cga la competencia entre las clues politicas, 1) Existe una conciencia caca vez mayor de los costos deta apacia politica y, en estrecha relacién con aquélla, wna ComprensiGn cada vez mayor en la clase obrera indus- «ruil de la insuficiencia de las formas cradicionales y rut-- nacias de la accion colectiva. Se esta empezando a apreciar que lz no participacién de ciudadanos y obreros, o su escasa participacion, o la participacion exclusivamente por vias rutinarias, permite que ja concentracién de poder cempresarial domine nuestros barrios, nuestros empleos, nuestra seguridad y la calidad de la vida, tanto en el trabajo como en casa. Cabe citar dos ejemplos de esca nueva conciencia. a) Hl mas evidente, al menos en las ciudades norteame- La democeacia liberal y su época 125 ricanas que hasta ahora haa venido descuidando notoria- mente los valores humanos, €s el auge de los movimientos iaciones de barrios y dela comunidad formados para veer ener o realzar esos valores en contra de Jas operaciones de lo que cabe calificar ae complejo comercial-polinco urban. Esos mov han surgido, y han tenido efectos considerables, “ ontra de aucopistas, en contra de la especulacion of ana, se contra de! deterioro de los centros de las ciudades, favor de mejores escuelas y guarderias en esos centres. Y asi sucesivamente. Es cierto que Por lo general s ejercer presion afin de mant iniciado, y a veces se han mantenido, como grupos preo- cupados por una sola cuestion. x nermaimente no fsa de sustituir a la estructura politica municipal oficial, ne solo de someteria 2 nuevas presiones En consecuendh 5 la mayoria de ellos no consucuyen por si mismos ua rupeura importante con el sistema de élites competicivas, Pero si que acraen a la parucipacion politica activa aa chas personas, especialmente de los estratos socioecon a micos inferiores, que antes figuraban entre las mas apatt iti ente. . oP Menos visibles, pero a la larga probablemente mas importantes, son los movimientos en Pro de la participa: cjoa democratica en la formulacion de decisiones én © lugar de trabajo. Estos movimientos 10 has realizado todavia grandes progresos en ninguna de las. emorracie capialistas, pero i Pres feller, eincls a nivel de © los trabajadores al niv +: : ‘ ia empresa, ve en aumento, y algunos de es ejemplos actualmente en marcha son prometedorss , apni i las decisiones se refiere! nes de wabaio y ja planificacion de como se ha de ordenas el trabajo a nivel del taller, como si llega hasta ja ms race pacion en las decisiones de poliuca geseral al niv sesa, tiene dos aspectos. : _ Oren primer lugar, quienes incervienen © Se eh mienros van obteniendo experiencia: arth 5n en la adopcion de decisiones en el aspecto de das sus vidas en el trabajo— que les Pre Ee por lo meros que sienten mas inmediara y direc’ ate, Ct 126 C. B. Macpherson que ningun otro. Pueden ver directamente hasta qué punto exactamente es eficaz su participacidn. No inter- vienen las fuerzas que causan la apatia a las personas corrientes en el proceso politico formal de toda una na- cién. En la participacion en las decisiones en el lugar de trabajo no son aplicables la despreocupacion por el resul- tado de cuestiones politicas aparentemente muy remoras, la distancia de los resultados, si los hay, de la participa- cién; laincertidumbre sobre la eficacia de la participacion, ni Ja falta de fe efi ella, la falta de confianza en la propia capacidad para participar, etc. Y es muy posible que el apetito de participacién, basado precisamente en la expe- riencia participativa, pase del jugar de trabajo a esferas politicas més amplias. Quienes han demostrado su com- petencia €n un tipo de participacion, y han adquirido confianza en que puede ser eficaz, quedaran menos afec- tados por las fuerzas que los han mantenido en la apatia politica, tendran mas capacidad para juzgar a mayor dis- tancia politica de los resultados y también mas capacidad para advertir la imporiancia de las decisiones adoptadas a varios grados de distanciamiento de sus preocupaciones mas inmediatas. En segundo lugar, quienes intervienen en el control por los obreros participan como preductores, nO como consu- midores 0 apropiadores. No intervienen para obtener un salario mayor ni wna parte mayor del producto, sino a fin de que su trabajo productivo tenga mas sentido para ellos mismos. Si el control obrero fuese meramente otro paso en la carrera por conseguir més paga que llevar acasa, 0 en el esfuerzo constante por mantener los salarios reales mediante la obtencién de salarios monetarios mayores y de un aumento de los beneficios marginales, que es 2 Jo que se refiere gran parte de la actividad sindical, no con- tribuiria en nada, igual que la practica sindical establecida nO contribuye en nada, a apartar a los hombres de le imagen de si mismos como consumidores y apropiadores. Pero el control obrero no se refiere basicamente a la ~ distribucién del ingreso: se refiere a las condiciones de . produccién, y como tal cabe esperar que tenga un consi- derable efecto expansivo. . f( . i La democracia liberal y su époce 3) Cada vez s€ duda mas de la capacidad el capita lismo de gran empresa, por mucho gue lo ayu' ey a nistre el Estado liberal, para satisfacer las expect a i la vieja forma, es decir, C jos consumidores de 7 con eee. i d. Esta duda uene una : actual de desigualdad. . fe real Ie i i tradiccién en € ase es Ja existencia de una con \ el ser | eeeralsmo, cuyos resultados no sé pueden eiudir indefi. nidamente. , vencia El capitalismo reproduce la desigualdad y 'e concients ‘de consumo, y ha de hacerlo si quiere seguir run ionsade Pero su capacidad cada vez mayor Pe ee ae i erso en su necesidad cada Vez rias y ocio tiene su rev ; cei = mayor de difundirlos de forma mas generalizada. Si lag 4 Te éstas nO puede comprar jas mercaderias, la production te ase we - a ° inde " Este cilema puede aplazarse Das rinde beneficios Benth ici lonial con las guerras irias y las col es. 1 wablice las a ove porque entonces el publico, al-estar Poe por const 5 poderes todo lo formado por consumidores, compra por ers errs que se puede producir rentablemente ace Seah satisfactoriamente. Asi van las cosas mace qeaeese tiempo, pero existe POr lo menos ja per pec oe oT ell apoyo no se siga recibiendo como 10 resremnd’téndré mundo. Si no existe ese apOyO, entonces é! i: ducisé ta gue distribuir més las mercaderias, lo que res 4 4 a que no desigualdad social, O se derrumbaré, de manera ql i yi iencia podra seguir reproduciendo la desigualdad y la conc 4 sumo. a nov aie oe dilema del capitalismo es mucho mas intenso hoy 2 de lo que era en el siglo XIX, cuando el capitalisme cen ‘ f 6 an las grandes valvulas de escape dela CEPA Oe cle: yla colonial. El dilema, junto con e} cambi tiblica de ja relacion costo/beneficios del Se coloca al capitalismo en una siuacion bastante i de Ja que gozaba en eépoca de Mill y ée el decenio En cada una de las naciones occidental es. ye oe otades de 1970, el capitalismo esta experimentan' 4 isis. ¥ no se econdmicas de proporciones cercanas “2 cris as cae les ve un fin. Hoy dia, las soluciones keyneel se 950, 1 éxi iOS a Pi ruvieron éxito durante tres dece! par cesolver 18s han fracasado evidentemente en cu s ~w 128 C. B. Macpherson contradicciones basicas. El siacoma mas obvio de este tracaso es ja prevalencia simult4nea de tasas elevadas de inflacién y de desempleo, cuando se creia que lo uno excluia a lo otro. Para los asalariados, la erosion del valor dle sus iagresos monetarios, junto con la inseguridad del empleo, es cosa grave. Ya ha llevado a un aumenro dei nulitantismo de la clase obrera que adopta varias formas: eu algunos paises, la intensificacion de la actividad politica y cl reforzamiento de los parddos comunistas y socialistas; en otros, el aumento de la participacién en la actividad suntical y colectiva. Los sindicatos se veran mas impulsa- ios cada vez a no ocuparse sdlo de la parte del ingreso uwonal que corresponde a los trabajadores, sino a reco- nocer la incompetencia-estructural del capitalismo gestio- nulo No cabe decir que los dirigentes sindicales en gene- vil lo hayan adverddo codavia, pero se ven sometidos a tut presiéa cada vez mayor por la actividad de los enlaces anidicales y ias huelgas no oficiales. Es de prever que |a jut ticipacién obrera en la accién politica e industrial vaya “1 uimento, y que cada vez tenga mas conciencia de clase. lias probable es que se advierta que la accién colectiva, «ue ya es frecuente, es fundamentalmente politica, de ions que, tanto si adopta la forma de participacién ea el juweso politico oficiak como si no, equivaldra a un au- acmo dé la participacién polfdca. lie manera que ei circulo vicioso tienes tres puntos leluies: fa conciencia cada vez mayor de los costos de! ‘recunienco econémico, la conciencia cada vez mayor de li. vostos de la apacia politica, y las dudas cada vez mayo- »vcerca de la capacidad del'capitalismo de gran empresa pura satisfacer las expeciativas de los consumidores al” iitsno dempo que reproduce la desigualdad. Y cabe decir ‘quc cada uno de esos puntos contribuye, de la forma que hemos visto, al posible logro de las condiciones previas necesarias para la democracia participativa; juatos condu- cena una reduccida de la conciencia de consumo, a una reduccién de la desigualdad de clase y aun aumento de la parttcipacion politica actual. O sea, que las perspectivas de na sociedad mas democratica no son totalmente som- brias. El camino hacia ella exigiré y alentara al mismo ¢ . 129 Le democracia beral + su epoca dempo un grado mayor de participacién. Y parece que esto y2 entra noy dia en el retno de lo posible. sidad & ° ‘Antes de terminar este comentario dela posibilidad de avanzar hacia una democracia participatva, debo hacer hincapié en qe no he estado buscando is oetacado de posit ua sean posibles. No he w ‘ sidles, aunque apenas sean Posid : : epalvar si las posibilidades de vicroria son M2s 0 menos del Y ¢ 4 las ¢ - 506%. Y cuando se piensa en cules son Be fuerzas opus: cas 2¢ i dria dudarse de que las post ras a ese cambio. po ve Ie Hisaces fueran superiores al 50%. No hay nis ane eee ded 4 i ales; en |: d las empresas multinacionales: Bape i6n cad los asuntos internos ez mayor en los deuuna penetracion cada vi y i os ners i de espionaje, COMe # é de organismos secreros ¢ 1 on 2 A Jounid ienes sus gobiernos han permuine dounidense, 2 quien OS ae ge 4 : 2 tre sus actividades acelige pedido que incluyan entre sus act s ‘ cia» cosas como la organizacién de invasiones de paises A i derrocar a los gobiernos de a : ig ayuda para aerr si : rs Oe Naat : sar en el recurso cada les desagradaban; 0 pen 0 cad otros que les desagr © “2 yez mayor al cerrorismo poliaco Por parte de sinoriss 2 je i ¢ XA % je av de izquierda, con la € 7 desesperadas de derecha y i ; excusa qe indan « ernos para adoprar las pr brindan a los gobiernos & oe estado-policia, € incluso para obrener bastante apoyo Po E r : ese Ui e estado. A esas fuerzas 20 ular para ese tipo de A esas fuerzas no cab8 Si pooner el hecho de que los gobsernos se ‘as democracies liberales sienten renuencia @ aplicar la fuerz: oo ee i i s, en con! € i vod e periodos muy Dreves. escala. salvo durante D: > cone i ue cuenten con muca #0; Y movimiencos internos que ; ore Y es comprensible, pues en et momento en gue un gobienn? < e + C0 | vt cree necesario hacerlo, es muy posible que ya no Pp ont érci ic olicia. tar con ejército ni con la pol . . oon con St menos alarmante en io inmediato Se hailan ts i ir | 6 aria rros factores que pueden irapedir la reduccion necesarit otros £ 1 ’ nae de la desiguaidad de clase. posible que las ec cay iquacion occidentales avanzadas vayan cayendo es ana si oat t it i ya crecimiento econoriico i ria { ja que 20 haya ¢ cone acionaria (en } “mien oe porque no haya incentives 4 la formacion de capical) 20 te de que jas presiones actuales hayan avanzado mu n q F cuantc z i 4 cuale:! desigualdades i i 4 4 de Jas actuales i uuanto a lograr ia reauccion tt * de clase, lo cual harfa que 2 redu 5a cost ire Gees més dificil. Y el.manceniraento inclu Cb 130 C. B. MitBherson ee occidentales actuales de abundancia seria imposible si algunas de jas naciones subdesarrolladas pudierap, por chantaje nuclear o de otra forma, imponer una redistribu- cidén del ingreso entre las naciones ricas y las pobres. Una redistribucién mundial de ese tipo harfa que resulrara todavia mds dificil realizar una reduccion importante de la desigualdad de clase dentro de Jas naciones ricas*. No dispongo de suficientes pruebas empiricas: como para juzgar la capacidad relativa de las fuerzas de nuestra sociedad actual que promueven un avance hacia una de- mocracia mas parucipativa y las que se oponen a ello. Por eso no se debe tomar mi estudio de las fuerzas.que quiz4 lo promuevan como una profecia, sino como un vistazo alas posibilidades. Modelos de democracia participativa Permitaseme pasar, por ultimo, a la cvestién de como podria organizarse una democracia participativa si efecti- vamente lograsemos Jos requisitos previos. ;Hasta qué punto podria ser participativa, dado que en cuaiquier nivel superior al del barrio habria de consistir en un sistema indirecto 0 representativo, en lugar de en una democracia directa € inmediata? 3) Modelo N° 4A: primera aproximacion abstracta Si se contempla primero la cuestién en términos gene- rales, y de momento se dejan de lado tanto el peso de la tradictén como las circunstancias que efectivamente pue- dan prevalecer en un pais dado cuando se han satisfecho adecuadamente los requisitos previos, el modelo mas sen- cillo de lo que cabe calificar correccramente de democracia participativa seria un sistema piramidal, con la democracia directa en la base y la democracia delegada en todos los niveles‘por encima de ella Asi, se empezaria con una democracia directa al nivel de] barrio o de la fabrica, con debates totalmente directos, decision por consenso o ma- yoria, y eleccion de delegadds que formarian un consejo al + nivel mds amplio inmediato, como por ejemplo el distrito ca La democracia liberal y su época 131 de una ciudad 0 toda una ciudad pequefia. Los delegados tendrian que contar con suficientes instrucciones de sus electores y ser responsables ante ellos, con objeto de que les decisiones de! consejo fueran bastante democraticas. Y asi sucesivamente hasta el nivel mas alto, que seria un consejo nacional para los asuntos de gran importancia y consejos locales y regionales para los _asuntos de impor- tancia no nacional. En cualquiera de los niveles por en- cima del primario mas bajo en jos que se adoptaran las decisiones definitvas sobre los diferentes asuntos, no cabe duda de que las cuestiones las deberia formular un comité del consejo. Asi, a cualquiera de los niveles en que se deruviera la remisién d la instancia superior, se deten- dria de hecho en un pequefo comité del consejo de ese nivel. Es posible que esto parézca distar mucho del con- trol democratico. Pero creo que es lo maximo que sé puede hacer. Lo que hace falta, a cada nivel, para que el sistema sea democratico, es que 10S encargados deadoptar decisiones y los formuladores de cuestiones elegidos desde abajo sean responsables ante Jos de abajo al estar sometidos a la reeleccién, o incluso a la revocacion. Ahora bien, un sistema de es€ Upo, por mucha que sea la claridad con que se establezcan ias responsabilidades sobre el papel, aunque el papel sea una consutucion n2- cional en forma, no es garantia en absoluto de wna partici- pacién o un control democratico efectivos: no cabe decir que el «centralismo democratico» de la Union Soviétice, que era precisamente un plan dé este t1po, estableciera el contro! democritico al que s€ aspiraba. la cuestion es si el fracaso era inherente al caracter de un sistema piramidal de consejos. Yo creo que no. Sugiero que podemos iden- tificar las series de circunstancias en que el sistema no funcionaré como se prentendia, es decir, en las que no establecera una responsabilidad suficiente ante los de abajo, y no sera acuvamente democratico. A primera vista se aprecian tres circunstancias de este po. dadera 1) EI sistema piramidal no establecera una verdac & responsabilidad del gobierno ante todos los niveles infe- riores en una situacion inmediatamente postrevolucions: ria, opor lo menos no lo establecera si existe un peligro de nn ae eros ccaaarcece iseasssas ae 132 contrarrevolucién, con © sin intervencién extranjera. Porque en ese caso el control democratico, que lleva mucho tiempo, ha de ceder el puesto a la autoridad cen- tral. Esa es ia leccidn que ensefia la etapa inmediacamente posterior a la revolucién bolchevique de 1917. Otra lec- cién que cabe extraer de la experiencia soviética ulterior es que, si una revolucidn abarca mas de lo que puede apretar dernocraticamente, |o abarcara de forma no de- mocratic2 Ahora bien, como no parece probable que en las demo- cracias liberales occidentales tracemos de pasar a la plena 4emocracia por la via de una revolucién bolchevique, no parece que esto nos plantee dificultades. Pero debemos observar que la amenaza de contrarrevolucién no est4 presence sélo tras una revolucién bolchevique, sino tam- bién tras una revolucién parlamentaria, es decir, tras la toma del poder consttucional y por via electoral del po- der por un partido o un frente popular compromendo a realizar una reforma radical que leve a la sustitucién del capicalismo. El que este peligro puede ser real, y fatal para un régimen revolucionario constitucional que intente proceder democraticamente, es evidente en el ejemplo del derrocarniento contrarrevolucionario del régimen de Allende en Chile en 1973, al cabo de tres afios en el poder. Por eso hemos de preguntarnos si se podria repetir la experiencia chilena en alguna de las democracias libera- les occidentales mas avanzadas. ¢Podria ocurrir, por ejemplo, en Ivalia o en Francia? De ser asi, las posibilida- des de la democracia participativa en cualquier pais de ese po serian escasas. : No hay ninguna certidumbre de que no pudiera ocurrir enellas. No podemos confiar en que en Europa occidental haya més constitucionalismo que en América Latina; de hecho, en las democracias liberales europeas en que hay mas probabilidades de que se produzca una situacién de ese tipo en el fururo previsible (por ejemplo, en Italia y en Francia), no se puede decir que la tradicién de constitu- cionalismo sea mucho més antigua ni mds firme que en Chile. Pero debemos observa: que la coalicién de Unidad Popuiar de Ailende no controlaba mas que una parte del C. B. Macpherson ~ “ ya hemos visto, esa La democracia liberal y su época 133 poder ejecutive (la Presidencia, Pero 20 la Concraloria” que estaba facultada para diccaminar sobre la legalic ad e todos los actos del Ejecutivo), y 20 controlaba ea solure el poder legisladvo (comprendido el fiscal). i ceare poder un gobierno parecido en otro pais, con una ase mas fuerte, podria actuar democraticamente sin conser mismo riesgo de derrocamiento por una contrarrevolu- oN Otra circunstancia en la que 0 funcionaria pe sis tema piramidal de consejos seria si reaparecieran la ve sion y la oposicién subyacentes de clases. Porque, co no division requiere que el sistema pol tico, a fin de mantener a la sociedad en funcionamiento, pueda desempefiar la funcién de transaccion constants entre los intereses de clase, y €s4 funcidn hace que resu ce imposible establecer unas lineas claras y firmes de respon” sabilidad de los niveles elegidos superiores ante los inte Gero este problema tampoco es tan grave como podria parecer. Porque si mi analisis anterior era COfrecto, no habremos alcanzado Ja posibilidad de esablecer-un tema responsable de ese upo hasta que hayamos rec — mucho las actuales desigualdades sociales y econo as Es cierto que esto no sera posible sino en la medi aen que se haya modificado fundamentalmente 1 CO es trabajo imperante en nuestra sociedad, pues ast Haciones capitalistas producen y reproducen clases opnest i mucha redistribucién del ingreso que efecttie € ‘ sta te del bienestar, no bastara por si mismo para cam iar es relacion. Y tampoco bastara foe a a valle Part ‘ y pacion obrera ni de control o rero al ae ono fabrica: ese es un punto de ruptura prometed oe 0 20 Jara hacer todo lo necesario. Una sociedad p' a baste Puemocritica requiere un control politico dem tico de la utilizacién que se hace del capical achat iad de los recursos naturales restantes de la socie ad. robe blemente no importe que esto adoste la forma see propiedad social de todo el capital, o de un con! + Eq castellano en el original (N. def T). Aa, 134 C. B. Macphersoa de éste tan completo que sea practicamente lo mismo que la propiedad. Pero no basta con una mayor redistribuciér. por el Estado del bienestar del ingreso nacional: por mu- cho que reduzca las desigualdades del ingreso entre ias clases, no afectaria a las desigualdades de poder entre ellas. 3) Una tercera circunstancia en la que desde luego no funcionaria el sistema de consejos piramidales seria si ia - genre de base fuera apatica. No podria llegar a ese sistema més que un pueblo-que se hubiera deshecho de su apatia politica. Pero,.gno podria volver a surgir la apatia? No puede haber garantias de que esto no ocurra. Pero, porlo menos, el principal factor que segiin mi criterio crea y sostiene la apatia en nuestro sistema actual habria desapa- recido, por definiciéa, o por lo menos estaria muy modifi- cado: me refiero aja estructura de clases que desalienta la participacién de los pertenecientes a los estratos mas ba- jos al hacer que resulte relativamente ineficaz, y que en términos mas generales desalienta la participacion al exigir tal difuminacién de las cuestiones que Jos gobiernos no pueden ser verdaceramente responsables ante el electo- rado. Para resumir e! comentario realizado hasta ahora de las perspectives de un sistema piramidal de consejos como modelo de democracia participativa, cabe decir que, en la medida en que se hubieran logrado en cualquier pais occidental las condiciones previas necesarias para la tran- sicidn hacia un sistema participativo, no existirian los impedimentos mas obvios a que el sistema piramidal de consejos fuera auréntcamente democratico. E] sistema piramidal podria funcionar. O podrian surgir otros impe- dimentos que le impidieran ser plenamente democratico. No merece la:pena ocuparse de ellos, porque este modelo sencillo resulta demasiado irrealista. No puede ser mas que una primera aproximacién a un modelo viable, por- que se ha llegado a él mediante el descarte deliberado de Jo que ahora se ha de volver a tener en cuenta: el peso de la .tradicién y las circunstancias reales que es probable que prevalezcan en cualquier nacién occidental en el mo- mento en que fuera posible la rransicién. TO ¢ Lz democracia liberal y su époce has El factor mas importante en este caso es ja exustencia de partidos politicos. E] modelo sencillo no les deja lugar. Contempla un sistema sin partidos 0 de un solo. partido, Esto estaba muy bien cuando se formulé un modelo asi en Jas circunstancias revolucionarias de la Inglacerra de me- diados del siglo XV y en la Rusia de principios del siglo xx. Pero no resulta adecuado para jas naciones occidenta- jes de fines del siglo XX. pues parece improbable que ninguna de ellas llegue al umbral de la democracia partici- pativa por la via de una toma revolucionaria del poder por un solo partido. Es mucho mas probable que un gesto de ese ipo ‘se haga bajola direccion de un frente popular o de una coalicion de partidos socialdemécratas y socialisias. Esos partidos no van air desapareciendo, o por lo menos no en algunos afios. Salvo que se “eprima por Ja fuerza a todos ellos menos uno, seguira habiendo varios. Entonces ja verdadera cuestion és si existe alguna forma de combi- nar una estructura piramidal de consejos con un sistema de partidos compettuvos. ii) Modelo N° 4B: segunda aproxtmaci6n La combinacion de un mecanismo democratico di- recto/indirecto piramidal con la conunuacion de un sis- tema de partidos parece fundamental. El sistema pirami- dal es lo unico que permitira incocporar une emocracie directa en una estructura nacional de gobierno, y ace falta una medida importante de democracia directa pare llegar a algo que se pueda calificar de democracia partic pativa. Al mismo uempo, debe suponerse que exigien partidos politicos competitivos, partidos cuyes revo ciones no sé puedan aplastar sin incurrir €8 ince er con lo que cabe calificar de democracia libers - oabina- No sélo es probable que no se pueda evitar a com ne cién de la piramide con los parudos; incluso put ‘ er positivamente deseable. Porque aun en tuna socie fad ° dividida en clases seguiria habiendo cuestiones en tor 02 las cuales podrian formarse parucos, ° incluso seri ma cesarios los partidos para que s€ pudieran propos sie. debatir efectivamente las cuestiones: temas como 16 C. B. Macpherson nacida general de recursos, la planificacién ambiental y utbana, las politicas demograficas y de inmigracion, la politica excerior y la milicar®. Ahora bien, de suponer que cl] sistema competitive de partidos fuera ineludible o in- cluso deseable, en una sociedad no expleradora, no divi- sida en clases, ¢podria combinarse con aigtin po de lemocracia directa/indirecta piramidal? Yo creo que st. Porque las principales funciones que ha sic desempefiar el sistema competitivo de partidos, y que la veaido desempefiado hasta ahora en las sociedades livididas en clases —es decir, la difuminacion de la oposi- rion de clases, y la organizacion conscante de transaccio- o de aparences transacciones ente las demandas de Lines Opuestas— ya no serian necesarias. Y esos son los ispecros del sistema compettivo de partidos que hasta thora lo haa hecho incompatible con cualquier tipo efec- uvo de democracia participativa. Cuando ya no haga falta vA tuncién, désaparecera la incompatibilidad. Existen, en la teoria abstracta, dos posibilidades de na otganizacioa i os. Una, que es con mucho la més dificil y tan unprobable que no merece la pena prestarle acencién shore, COL 6 susucuir la estruccur: Ineucaria O yf esidente po: ipo soviet (q vaviidos}. La otra, mucho menos dificil, consistiria en mancener la estructura actual oO 0, ¥.confiar en umc los propios parudos funcionasen por_participacion piramidal. Es verdad, como he dicho antes, que todas las. tencativas, y han sido muchas, hechas por los movimientos y los partidos reformistas democraticos para lograr que sus lideres, al llegar al gobierno, fueran responsables ance las bases han fracasado. Pero el motivo de esos fracasos ya no existiria en las circunstancias de que hablemos, o por to menos no existiria en medida ni siquiera parecida El motvo de esos fracasos ha sido que la responsabilidad estricta de la direccién del partido ance la base no deja el margen de maniobra ni de transaccién que ha de tener un gobierno en una sociedad dividida en clases a fin de de- sempenar su funcidn necesaria de mediaciéns entre intere- ounbinar Come dt La democracia liberal y su época 137 ses opuestos de clase en toda la sociedad. No cabe duda de que, incluso en una sociedad no dividida en clases.) a ria necesidad de cierto margen para la transaccién. Pero B amplicud del margen necesariO para la transaccion ene tipo de cuestiones que podria entonces dividir alos part- dos no seria del mismo orden de magnitud que el necesse rio actualmente, y m0 estaria presente el elemento ee engafio o disimulo necesario pare seguir difuminando las es. ; fro a que la posibilidad de que haya part- dos auréndcamente participadivos es real, y que esos par: tidos podrian funcionar mediante ufla estructura parla- mentaria o de congreso para aportar un grado considera- ble de democracia participative, Creo que esro €s lo mas lejos que podemos ir hoy dia en cuanto a establecer un modelo. ¢La democracia participativa como democracia libe- ral? puede calificar de democracia “qemocracia parc 2 Yo 7 Evidencemente, no es totélicaria mi icratorial. la garantia de ello ao es la existenca de paruidos alterna tives, pues €s concebible que al cabo de unos decenios fueran desapareciendo, en circunstancias de mayor abun dancia y de oportunidades generalizadas para que todos los ciudadanos participaran por con ductos disuiavos de los partidos politicos. En tal caso, habriamos pasado 3 mo- delo 4A. Lagarantia reside mas bienen el supuesto de que no podria llegar a exisur, ni seguir existiendo, ninguna wersioa del modelo N° 4A sin un senumuento vigoroso ¥ generalizado del valor del principio érico democratico- liberal que estaba en e! meollo de! modelo N 2: a jgualdad del dereciio de todos los hombres y todas las mujeres al pleno desarrollo y uso de sus capacidades. Y, natiiralmente, la mera posibilidad del Modelo NO 4 re- quiere también, como sé ha aducido en la segunda seccion de este capimlo, que se rebajen o abandonen los sup-ues- tos de mercado acerca del caracter del hombre y Ja socie- Queda una cuestion: <5! modelo de 138 ° C. B. Macpherson dad, que se abandone la imagen del hombre como consu raidor maximizador y que se reduzcan mucho las desi- . gualdades econdmicas y sociales actuales. Esos cambios Rermiririan una restauraci6n, € incluso una realizacién lel principio ético central del Modelo'N® 2, y no nega rian, por el_motivo explicado antes’®, el calificativo de «liberal » al Modelo N° 4. Mientras siguiese existiendo ur’ sentimiento fuerte del gran valor de la igualdad del dere- shoal desarrollo de ia propia personalidad, el Modelo N° 3 se encontrarie inserto en la mejor tradicién de la demo- | Notas al capitulo I 1 Aristéceles analiz6 brevemente varios tipos de «democracian, en la cual incluia los sistemas con un requisito moderado de propiedad par voter, Se oponia decididamente a la democracia plena: el nico tipo 21 doe le hallaba algin mérico era aquel en que el poder supremo lo tedtien ios agricultores y las personas de formane moderadar (Politica, iv 6.6, 1292b; cf. vic. 4, 1318b). Citado en M. Beer: A History of British Socialism, (Londres, 1929), 28. 3 The political Theory of Passessive Individualism (Oxford, 1962), cap. 3; y Democratic Theory, Essays 1” Retrieval (Oxford, 1973}, Ensayo 12) L 4 Keith Thomas: «The Levellers and the Franchise», en GLE. Ay} mer (comp.): The Interregnuin: the Quest for Settlement, 1640-1660 (Lon- Gres, 1972)zy M.A. Barg, citado por Christopher Hill: The World Turned Upside Down, (Londres, 1972), pags. 94 y 97. 5 Por ejemplo, los citados en The Political Theory of Passessive Indivi- duclism, pags. 154-156. : 6 No cabe duda de que James Madison mvo, por lo menos, tant influencie como Jefferson, o incluso mas, en los pensadores estadouni- denses: por ejemplo, Roberth ‘Dah! basa en gran medida sv modelo de democracia del siglo Xx en Madison. YY parece que Madison fue una excepcion a mi regia, pues ya en el decenio de 1780 reconocié una Sociedad dividida en clasesiy trar6 de adaprarie un sistema de gobierno.