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Luis M.

Vilas
Firmado digitalmente por Luis M. Vilas
Buendía
Nombre de reconocimiento (DN):
TODO NO ES MEDIACIÓN FAMILIAR. cn=Luis M. Vilas Buendía, o=Centro de

Buendía Sociologia del Conflicto, ou,


email=mediacion@luismvilas.es, c=ES
Fecha: 2011.04.01 13:19:05 +02'00'

Ante la reciente aprobación por las Cortes de Aragón de la Ley de


Mediación Familiar, y la campaña que a su vez ha aparecido en medios de
comunicación explicando los servicios de mediación del Gobierno de Aragón,
es necesario precisar y clarificar los términos que se utilizan y el contenido que
se le da en las informaciones a la Mediación Familiar llevándola a campos
ajenos a ella, aunque puedan solaparse o confundirse, interesadamente o no,
como son la terapia y la orientación familiar.
Está consensuado a nivel internacional que "La mediación familiar es un
proceso en el que una tercera persona imparcial ayuda a los involucrados en
una ruptura familiar y, en especial, a las parejas en vías de separación o
divorcio, a comunicarse mejor entre ellos y a llegar a sus propias decisiones
conjuntas, sobre la base de una información suficiente, respecto de algunos o
de todos los temas relacionados con la separación, el divorcio, los hijos la
economía o el patrimonio familiar". (Código Deontológico del Colegio de
Mediadores Familiares del Reino Unido, 1995) La intervención en otros
procesos de conflictos familiares tiene otros nombres: terapia, orientación, etc.
Se define la Mediación Familiar exclusivamente como la intervención en una
ruptura de cualquier relación familiar que la sociedad actual reconoce como tal.
Una ruptura de pareja no es sinónimo de una ruptura de familia; así, una
separación matrimonial no debe implicar una separación de padres e hijos. No
es aceptable que una ruptura de pareja conduzca a un menor a crecer sin la
referencia de uno de ambos progenitores; provocaría una carga emocional de
amplias consecuencias tal como podemos observar en la realidad cotidiana.
Cuando una pareja llega a las instancias judiciales demandando la
separación y/o el divorcio, si no hay acuerdos previos de custodia compartida y
otros extremos de la relación, encuentran una lentitud agobiante e incómoda, al
tener que acatar una decisión que no es la suya, sino la del juez, una decisión
con un elevado riesgo para ambas partes.
La Mediación Familiar es un proceso voluntario, no judicial, que no
pretende conseguir la reconciliación de la pareja, sino que la separación se
produzca de la forma más adecuada, con el objetivo de conseguir un acuerdo
satisfactorio en aquellos puntos básicos que se suelen presentar como más
complicados: la liquidación de la sociedad de gananciales, el uso de la vivienda
familiar, la guarda y custodia de los hijos menores, la patria potestad, la
pensión alimenticia, la pensión compensatoria y el régimen de visitas.
El objetivo principal es ayudar a negociar para encontrar una solución de
compromiso a puntos concretos. Su ámbito de actuación viene determinado
principalmente por dos situaciones que afectan a los procesos de separación y
a las relaciones entre los miembros de la unidad familiar: los efectos de la
separación de la pareja, sea o no casada legalmente; y las situaciones
conflictivas entre los miembros de la unidad familiar, sean éstas derivadas o no
de la separación de los cónyuges.
La mediación familiar no es sustitutiva de los acuerdos judiciales: son
procedimientos complementarios. Los acuerdos alcanzados en mediación, en
procedimientos de separación o divorcio, relativos al régimen económico
matrimonial, a las pensiones por alimentos o custodia de los hijos, necesitan de
una posterior ratificación de un juez para que adquieran fuerza ejecutoria.
El papel de la figura del Mediador es:
 Un punto de encuentro al servicio de todas las partes en su
empeño de llegar a un acuerdo. No es un asesor legal, ni
matrimonial.
 Sugiere, recomienda, persuade, orienta, advierte.
 Ayuda a facilitar la comunicación.
 No es juez, ni fiscal, ni terapeuta, ni policía, ni abogado, ni
sacerdote. Ni es parte: solo acompaña a las partes.
 No impone, no decide, no juzga, no sanciona.
 Confidente: es garante de la confidencialidad.
Por lo argumentado, no es Mediación, ni corresponde al ámbito de la
resolución de conflictos: la terapia familiar, la orientación familiar, la terapia en
comportamientos desviados, el tratamiento de toxicomanías, los arbitrajes de
consumo, etc. Los profesionales que nos dedicamos a la gestión de conflictos,
los mediadores, no intervenimos, ni aconsejamos, ni hacemos juicios de valor
de la vida de nuestros clientes: solo trabajamos en intentar facilitar la
comunicación entre ellos, para que ellos sean los que gestionen “su” conflicto.
Los Mediadores no podemos ser personas impuestas ni por la
Administración Pública, ni por la Administración de Justicia, ni por una de las
partes, nI podemos ser los asesores legales de la resolución del conflicto
(tomaríamos parte).
Los mediadores, exclusivamente, podemos intervenir en la generación y
gestión del diálogo a fin de que las partes gestionen su conflicto de manera
positiva.
Los mediadores estudiamos el conflicto en diferentes ámbitos de las
relaciones sociales, así como las diferentes formas para abordarlos (origen,
motivaciones, afecciones, etc.) y tratar de ofrecer formas alternativas en su
gestión y cuando es posible su resolución.
Y sobre todo, lo que es fundamental: nuestra independencia, solo
debemos intervenir a requerimiento y conformidad de las dos partes, bien por
propia decisión o por consejo de un tercero, pero nunca por imposición.
El mediador debe ser elegido, está en la esencia de la mediación, ni se
impone ni se autoproclama.

Luis M. Vilas Buendía


Lic. Sociología – Psicoterapeuta Familiar y de Pareja
Documento para el Centro de Sociología del Conflicto
(Zaragoza, España)
psicosociología@luismvilas.es
http://luismvilas.es