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Juliana Coy

Reflexión
Considero que mi proceso de formación en español ha sido bueno. Desde pequeña mi
papá me decía que debía leer y aprender a escribir bien, era algo exigente; recuerdo que
cuando escribía mal una palabra tenía que borrarla toda y volverla a escribir, sin
embargo, esto no es del todo malo porque pude volverme más rigurosa a la hora de
escribir. La formación en español durante mis años de colegio fue agradable, pero a la
vez siento que le faltó algo. Recuerdo a una profe de español y a un profe de filosofía
que nos hacían leer bastante porque decían que para poder escribir bien debíamos leer
mucho. La profe de español nos acercaba a varios autores, íbamos a una sala de lectura
en la cual podíamos tomar un libro y luego comentar esa lectura con los demás
compañeros; ese tipo de ejercicios me gustaban y fue un plus para que desde entonces
me gustara leer y descubrir nuevos autores. Sin embargo, recuerdo también que hubo
profesores los cuales tenían una metodología no tan acertada para que pudiéramos
acercarnos a la lectura y a la escritura de textos como cuentos, poemas o textos
meramente académicos.
Como me vi interesada en la lectura y escritura participé en algunos talleres del distrito
sobre escrituras creativas, allí los talleristas nos brindaban lecturas, autores; nos
ayudaban o asesoraban con lo que escribíamos. Había lecturas en conjunto de los
escritos que cada asistente realizaba, etc. En la universidad participé un tiempo en un
taller de poesía, y aunque creo que ya se disolvió fue muy gratificante. Gracias a todo
ello me gusta más la lectura y escritura de textos literarios y no tanto académicos.
Por otro lado, al llegar a la universidad hubo un choque debido al nivel de lectura que se
debía tener o a las habilidades que una debería tener para poder comprender las clases
de lingüística, sintaxis y fonética, por ejemplo. Entender esos nuevos conceptos,
manejar otro tipo de lenguaje más academicista, empezar a buscar fuentes, escribir
ensayos u otros textos más formales fue complejo, pero al mismo tiempo interesante,
además una se va acostumbrando al ritmo. Ya con las clases que he podido tomar en
estos años reconozco que hay un bagaje muy grande de teorías, autores, conceptos,
pensamientos e ideas que quedaron claras, otras que no mucho o que habría que
recordar y reforzar.