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JESUS Y ZAQUEO

PROPÓSITO:
 
Toda persona necesita la salvación de Dios. Sin tomar en cuenta cuán pecaminosa sea, Dios está dispuesto a
salvarla. En efecto, Dios está buscando a los pecadores para que sean salvos. La única manera de ser salvos (nacer
de nuevo) es creer en el Señor Jesús.
 
Versículo a memorizar
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar ya salvar lo que se había perdido”  (Lucas 19:10).
 
Detalles a enseñar: Lucas 19:1-10
 
1.    En la tercera lección aprendimos sobre la salvación de Nicodemo, una persona muy limpia, recta, honesta y de
clase alta. Ahora aprenderemos sobre la salvación de una persona que los judíos consideraban exactamente lo
opuesto. Consideraban a esta persona un pecador e indigno de cualquier respeto. Pero nuestro Señor Jesús la
buscó con el fin de llevar la salvación a su casa. El nombre de este pecador es Zaqueo. 
 
2.   Zaqueo era de Jericó, según el Antiguo Testamento, una ciudad maldita. Este hombre recaudaba los impuestos
para el gobierno romano en aquella ciudad. Quienes trabajaban como recaudadores de impuestos para los
romanos, eran odiados por los judíos, porque constantemente engañaban y robaban a la gente. Los
historiadores nos dicen que frecuentemente estas personas subían los impuestos y se guardaban dinero para
ellos. Por eso, el pueblo judío los despreciaba y los consideraba como los peores pecadores. 
 
3.    Zaqueo era muy bajito, un hombre pequeño. Quería ver a Jesús mientras pasaba, pero no podía hacerlo por
causa de tan grande multitud. Por lo tanto, se subió a un sicómoro (Favor ver Nota 4¹ de Lc. 19:4 en la Versión
Recobro).
 
4.   Cuando el Señor llegó al lugar donde estaba el sicómoro, simplemente miró hacia arriba y dijo a Zaqueo,
“Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me quede en tu casa”  (v. 5b)
 
5.    Zaqueo descendió aprisa y recibió al Señor en su casa. El versículo seis nos dice que Zaqueo estaba gozoso de
tener al Señor en su casa. 
 
6.    Luego sucedió algo maravilloso. Zaqueo dijo: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en
algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (v.8) Esta declaración es una prueba maravillosa
de la salvación de Zaqueo ¿Por qué? Porque él gustosamente ofreció reponer lo que había tomado
deshonestamente de sus conciudadanos judíos, y quería aclarar su pasado pecaminoso en forma recta. 
 
7.    En Lucas 19:9, el Señor dijo a Zaqueo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” Al Señor no le importó cuán
malo y pecaminoso había sido este hombre. Una vez arrepentido y habiendo creído en el Señor Jesús y Sus
palabras, él pudo recibir la salvación. 
 
8.    En Lucas 19:10 dice: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido”. Eso indica que
la venida del Señor no fue accidental, sino que Él fue a esa ciudad maldita de Jericó con el propósito específico
de buscar y llevar la salvación a ese pecador perdido, Zaqueo.
9.    Nuestro Señor es ese maravilloso Salvador. Donde quiera que Él esté, allí hay salvación. Al comparar los
versículos 5 y 9, se puede notar una cosa muy interesante. En el versículo cinco Jesús dice: “Debo quedarme
en tu casa”. En el nueve dijo: “Hoy la salvación ha llegado a esta casa”. Donde Jesús esté, está la
salvación.  Zaqueo tuvo el gozo de experimentar esto, ¡y nosotros también podemos hacerlo! 
Estrategias y medios de enseñanza:
    
Preguntas:
1.       ¿En qué ciudad vivía Zaqueo?   (Lc.19:1)
2.       ¿Qué clase de trabajo tenía Zaqueo? (Lc. 19:2 y 8)
3.       ¿Por qué sus conciudadanos judíos le odiaban? ( Lc. 19:2 y 8)
4.       ¿Qué hizo Zaqueo cuando oyó a la multitud que seguía a Jesús?
(Lc. 19: 3-4)
5.       ¿Qué hizo y dijo el Señor Jesús a Zaqueo? (Lc. 19:5)
6.       ¿Estuvo contento por lo que le dijo el Señor Jesús? (Lc. 19:6)
7.       ¿Qué fue lo que ofreció hacer, para demostrar que hablaba en
serio con el Señor, para aclarar su pasado pecaminoso?
(Lc. 19:8)
8. ¿Qué respondió el Señor Jesús? Lc. 9:10

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