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¿Sabemos qué es la energía?

La energía es la capacidad que tienen los cuerpos para producir trabajo, emitir
luz, generar calor, etc. Es por tanto, una magnitud física que puede manifestarse
de distinta forma: química, eléctrica, potencial, cinética, magnética, nuclear,
radiante, etc. Una cualidad de la energía es que ni se crea ni se destruye, se
transforma, por eso es tan importante que la utilicemos con sentido común.

Como fuentes de energía, tenemos:


• Las renovables, el sol, el viento, el agua, las mareas, el movimiento de las
olas, el calor de la tierra… Están en la naturaleza y son inagotables, pudiéndose
recurrir a ellas de forma permanente.

• Las no renovables, el petróleo, el gas, el carbón... A lo largo de millones


de años se han ido acumulando en el subsuelo formando grandes depósitos,
marinos o terrestres que, a medida que los utilizamos, se van agotando hasta
el punto de desaparecer. Harían falta otra vez millones de años para que el
proceso se repitiera.

El contenido de esta publicación puede reproducirse,


siempre que se indique su procedencia.

Editado y elaborado por:


Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y usuarios (CEACCU).
San Bernardo, 97-99 Edificio Colomina, 2F Madrid 28015.
El contenido de esta guía es responsabilidad de CEACCU.
Textos: Carmen Braña y María M. Sainz-Maza.
Depósito Legal:
ISBN: 84-688-5659-2
Producción, distribución, diseño y maquetación: Marketing Logística Consultores.
Imprenta: Jiménez Godoy.

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Conviene, también distinguir entre:
• Energía primaria: Se obtiene de la naturaleza, sin ninguna transformación,
por ejemplo, el petróleo, el viento que mueve las aspas de los molinos o el
agua que acciona una turbina en una central hidroeléctrica.

• Energía final: Se utiliza después de un proceso de transformación que la


hace apta para el consumo. Así por ejemplo, la electricidad o gas natural que
utilizamos en casa, o la gasolina que ponemos en el coche.

La Conferencia de Kyoto de 1997 estableció que los países firmantes


fomentarían el uso racional de la energía y desarrollarían la utilización de las
fuentes energéticas renovables para limitar el consumo de combustibles fósiles
y reducir las emisiones contaminantes en la atmósfera que provocan el peligroso
efecto invernadero.

El uso de energía forma parte de nuestro estilo de vida, de nuestro


comportamiento y de nuestro quehacer diario; por ello, todos los consumidores
hemos de comprometernos a ahorrar energía, no sólo para mejorar la calidad
del medioambiente, sino también porque la factura energética es una más
entre las que contribuyen a los gastos familiares: La energía es un bien cada
vez más importante pero costoso.

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A medida que una sociedad es más desarrollada consume más energía pero
no siempre lo hace de forma eficiente. Son las administraciones quienes han
de alentar a los consumidores a utilizarla más racionalmente e impulsar la
procedente de fuentes renovables.

Desde 1992 el consumo energético en Europa Occidental ha aumentado en


un 8% y en los próximos 20 años aumentará, a escala mundial en torno al 50%.

España, como país desarrollado tiene un consumo elevado de energía, aunque


en términos absolutos esté lejos de los países más industrializados. Aún así,
el consumo español de energía supera al de todos los países del continente
africano juntos.

Con esta guía, la CEACCU pretende ofrecer información y consejos para


ahorrar energía, especialmente en el ámbito del hogar, de modo que sin
renunciar al confort la utilicemos de forma más económica y racional.

Los recursos energéticos no son ilimitados. Desde el punto de vista económico,


son bienes escasos y, por tanto, su uso debe ser racional, evitando el despilfarro.

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página
Ahorra energía al comprar tu casa 6

Ahorra energía al reformar tu casa 8

Ahorra en la iluminación 10

Ahorrando agua 14

La calefacción 17

El aire acondicionado 21

Los electrodomésticos 23

Cómo ahorrar energía en el lugar de estudio o trabajo 31

El coche 34

Reciclando también se ahorra 36

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El consumo de energía de una vivienda tiene un gran
impacto en nuestra calidad de vida y en el presupuesto
familiar. Por ello, a la hora de la compra es muy importante
pedir información sobre la calidad energética de la
vivienda, tanto de sus componentes estructurales como
de los sistemas de climatización y producción de agua
caliente, y tener en cuenta la calidad de las instalaciones
en nuestra decisión de compra.

¿Sabes que hay un certificado


energético de los edificios?
Su objetivo es reducir los costes de mantenimiento, de
consumo y los daños ambientales que van unidos a su
construcción. Con él, tienes ya una primera garantía de
que el inmueble cuenta con unas condiciones específicas
de aislamiento, de materiales, y de instalaciones sin las
cuales no se hubiera podido construir.
Pero tú también puedes controlar tu futuro ahorro
energético si al comprar una casa tienes en cuenta estos
consejos:

• A la hora de adquirir una vivienda, comprueba si


existe una ordenanza local sobre la instalación
obligatoria de equipos que utilicen energías renovables
y exige al órgano municipal competente que se cumpla.

• El diseño bioclimático de un edificio puede ahorrar


en iluminación y climatización hasta un 7% del
consumo normal. El coste de la construcción no
aumenta significativamente el precio final de la
vivienda.

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• Infórmate del tipo de material térmico y aislante
utilizados en la estructura y de que tengan suficiente
grosor para evitar el excesivo enfriamiento en invierno
y el calentamiento en verano. También es muy
importante el tipo de cristal utilizado. Comprueba que
las zonas acristaladas son de cristal doble para evitar
pérdidas térmicas.

• Fíjate en la orientación del edificio, porque el sol es


una fuente natural de energía que ilumina y calienta.
Las habitaciones deben tener una orientación
adecuada al uso habitual que se va hacer de ellas:
al sur y este las más utilizadas por el día; al norte y
oeste las que se utilicen por la noche.

• Los edificios con estructuras redondeadas pierden


menos calor que los que tienen huecos.

• La distribución de habitaciones debe facilitar la


ventilación natural: mejora la calidad del aire y refrigera
el ambiente.

• Los acristalamientos orientados hacia el norte deben


ser lo más pequeños posibles.

• Las fachadas y techumbres deben estar de acuerdo


con el clima de la zona. Los colores claros evitan el
exceso de calor y un muro exterior lo evita hasta un
35%. Los colores claros en la techumbre hasta un
50%.

• La existencia de arboleda alrededor de la vivienda


proporciona sombra y protección ante el viento,
pudiendo conseguirse descensos en la temperatura
de entre 3 y 6º C.

• Son más convenientes los árboles de hoja caduca


porque permiten que el sol caliente el edificio en
invierno.

• Si vas a hacerte una casa, además de los anteriores


consejos, piensa en utilizar energías procedentes de
fuentes renovables: paneles solares, pequeños
generadores, calderas de biomasa, etc... Con ello
contribuyes al confort de tu familia con un importante
ahorro energético, en tanto que respetas el medio
ambiente.

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A la hora de hacer reformas en tu casa, aprovecha para
introducir mejoras no sólo estéticas y de distribución sino
también de eficiencia energética y aprovechamiento de
nuevas tecnologías. A la larga son, económicamente
más beneficiosas.

• Asesórate sobre ayudas a la adquisición e instalación


de sistemas de energías renovables. Hay muchas
y pueden suponer un considerable ahorro directo de
los costes. Consulta en los distintos organismos
encargados de la gestión de dichas ayudas o bien
directamente a las empresas instaladoras acreditadas.

• Infórmate sobre la energía solar térmica porque


da resultado. Asesórate en empresas instaladoras
sobre la posibilidad de poner un equipo de agua
caliente en tu casa o en tu edificio. Los equipos para
calentar agua con sol no son exclusivos de las
viviendas unifamiliares, también se pueden instalar
en un bloque de viviendas con tal de que dispongan
de azotea.

• Si tienes una casa en el campo que carezca de


conexión a la red eléctrica, la solución más viable es
la instalación de paneles solares. Si además es una
zona ventosa puedes plantearte la instalación de un
pequeño aerogenerador. Para la calefacción eficiente
y limpia pon una buena estufa de biomasa. Consulta
si existen ayudas públicas para la compra de estos
equipos.

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• Si vas a hacer reparaciones en casa no dudes en instalar algún tipo de
aislamiento térmico. Un centímetro de espesor de material aislante puede ser
tan resistente a las pérdidas de calor y frío como un muro de hormigón de 1
metro de espesor.

• El 40% de las fugas se produce por las ventanas. Ponlas dobles o recurre
al doble acristalamiento, que permite ahorrar un 20% de gasto en energía y
además evitarán ruidos molestos. Si además pones burletes, ahorrarás de un
5% a un 10% de energía.

• Es muy efectivo utilizar vidrios polarizados o colocar películas reflectoras


que reducen la transmisión de calor y dejan pasar la luz necesaria. Esta medida
proporciona ahorros del 20% en el consumo de aire acondicionado.

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Para crear sensación de bienestar en el hogar es necesario
una armonía en nuestras percepciones sensoriales, esto
es, una calidad en la luz y un equilibrio de los colores.

Es importante valorar la luz del día que, además de


gratuita, no contamina y tiene un alto valor biológico.
Pero no en todas las casas ni durante todo el día podemos
disfrutar de la luz solar.

La iluminación eléctrica supone el 18 % del consumo


doméstico. Para ahorrar luz será suficiente con adquirir
nuevos hábitos o modificar algunos de los que ya tenemos.

Para ello te proponemos estos consejos:

• La luz tiene que ver con la posición y dimensión de


las ventanas. Las habitaciones destinadas a largas
estancias diurnas deberían estar orientadas al sur,
suroeste o este. Las habitaciones reservadas a áreas
de servicio o de uso ocasional o dormitorios, deberían
estarlo al norte, noroeste y nordeste.

• Mientras haya luz diurna sube las persianas y


descorre las cortinas antes de encender la luz eléctrica.

• Instala el lugar de estudio o trabajo pensando en


las necesidades reales y planifica la iluminación de
modo eficiente, de forma que puedas aprovechar la
luz natural durante el mayor tiempo posible.

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• Para dar más luminosidad, a la hora de decorar y pintar el hogar es más
aconsejable utilizar colores claros en paredes y techos. Se pueden elegir
colores como el amarillo o verde claro y el blanco, mientras que el azul violáceo
o el rojo, producen fatiga visual.

• Ilumina la estancia con diferentes grupos de luz. Ello te permitirá tener


encendidas sólo las luces realmente necesarias. Se pueden conseguir ahorros
de energía de hasta el 20%, en comparación con una disposición regular de
lámparas que proporcionen una iluminación total.

• Para evitar el despilfarro la iluminación debería ser energéticamente eficiente.


La luminosidad viene determinada por lúmenes, no por vatios. Por tanto, una
bombilla de mayor voltaje no proporciona más luz, y un exceso de potencia
es inútil. Para los lugares de lectura la luminosidad requerida es de 500
lúmenes por metro cuadrado.

• Escoge la lámpara adecuada a cada necesidad. No todos los espacios


requieren la misma luz, ni durante el mismo tiempo ni con la misma intensidad.
Como orientación, te mostramos los niveles de luminosidad que tienen que
tener algunas estancias en función del trabajo que vaya a realizarse:

Zona de lectura 500 lumen/m2

Cocina 300 lumen/m2

Zona de trabajo 300 lumen/m2

Pasillo 150 lumen/m2

Aseo 150 lumen/m2

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• A la hora de comprar bombillas nuevas, fíjate en la
etiqueta energética y opta por las de clasificación más
alta (A o B). más eficiente

Las barras de colores nos indican la eficiencia


energética. Para memorizarlo fácilmente se han
utilizado los colores de los semáforos: verdes las más menos eficiente
eficientes, amarillas las intermedias y rojas las menos
XY00 Lumen
convenientes. XYZ Wat
XY00 h
Cada uno de estos colores va acompañado de una
letra del abecedario.

La parte inferior de la etiqueta da la siguiente información:

Lumen Cantidad de luz que aporta la lámpara.

Wat Energía necesaria para que ilumine. Es lo que


llamamos vatios y nos indica lo que gastamos.

h Número de horas que nos durará la lámpara


funcionando en condiciones normales.

Elige bombillas de bajo consumo, aunque en principio son más caras el


ahorro en luz compensa la diferencia de precio. Sustituir una sola
bombilla de 100 vatios por otra de bajo consumo evita la emisión a la
atmósfera durante su vida útil de más de media tonelada de CO2.

Consumo energético de una bombilla convencional y consumo energético


de la de bajo consumo que da la misma luminosidad.

40 W 9W

60 W 11 W

75 W 15 W

100 W 20 W

150 W 32 W
Convencional Bajo consumo

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• Las lámparas fluorescentes son las más adecuadas para cocinas y baños,
tienen un escaso consumo energético, su duración puede llegar a ser 12 veces
mayor que una bombilla normal, ahorran un 80% de energía eléctrica y ofrecen
una gran calidad de luz.

• Apaga las luces cuando salgas de una habitación a la que no vas a volver
de forma inmediata. Adquiere esa sencilla costumbre porque con frecuencia
dejamos encendidas las luces que no están teniendo ninguna utilidad.

• Las lámparas centrales con muchas bombillas y, sobre todo, si estas están
orientadas hacia arriba, consumen más que una sola luz central de potencia
similar; por tanto, evita su uso.

• Limpia las lámparas y tulipas con frecuencia. Utiliza preferentemente tulipas


de colores claros.

• Propón a tu comunidad de vecinos la instalación en las zonas comunes


(portal, pasillos, aparcamientos, garajes... etc) de detectores de presencia
asociados a los puntos de luz o, al menos, temporizadores.

• Si dispones de jardín, utiliza luces de sodio en vez de mercurio. Asegúrate


de que los niveles de iluminación son adecuados y que las luces se apagan
cuando no son necesarias. Automatiza el horario de encendido y apagado y,
si tu jardín es grande, instala para ello células fotoeléctricas.

• Limpia los focos con frecuencia y recorta la vegetación próximas a ellos.

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El agua es una energía renovable pero no por ello
debemos desperdiciarla. España es un país que sufre
importantes desequilibrios en sus recursos hídricos:
Frente a zonas de abundantes lluvias y cuencas fluviales
continuas tenemos otras de publiometría muy escasa y
cauces secos una gran parte del año.

Por otra parte la potabilización, distribución, suministro


y depuración de las aguas suponen un importante gasto.
En este capítulo recogemos unos consejos para
racionalizar su consumo, muchos de los cuales ya los
habrás oído, pero no está de más recordarlos.

• Utiliza agua fría siempre que sea posible: para


enjuagar cacharros, fregar los suelos, lavar ropa de
uso habitual, etc. No dejes correr los grifos inútilmente,
por ejemplo al lavarte los dientes o las manos.

• Instala en los grifos limitadores de presión y difusores.


También se pueden colocar reductores de caudal.
Si en la cocina o baño aún tienes grifos independientes
para el agua caliente y fría cámbialos por un
monomando.

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• Dúchate en vez de bañarte, una ducha consume cuatro veces menos agua
y energía que un baño. No es necesario usar el agua demasiado caliente, es
suficiente hasta un máximo de 38 grados. Los grifos con termostato nos ayudan
en este sentido siempre que los programemos con la temperatura adecuada.

• Los sistemas con acumulación de agua caliente (termos) son más eficientes
que los sistemas de producción instantánea (calentadores). En cualquier caso
es muy importante que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución
de agua caliente estén bien aisladas.

• En el caso de tener acumulador de agua caliente, bien individual o comunitario,


la temperatura no debería superar los 60ºC porque produce corrosiones y
obstrucciones en las tuberías de la instalación.

• Si en tu comunidad de vecinos tuviérais que cambiar el equipo de calentamiento


de agua caliente, la caldera de biomasa es una opción interesante y competitiva.
Existen ayudas para ello en las comunidades autónomas.

• Si tu casa es unifamiliar tienes múltiples posibilidades de racionalizar tu


consumo energético. La mejor alternativa para el agua caliente es el empleo
de energía solar, combinada con otra fuente energética convencional (gas
o electricidad).

• Planifica adecuadamente tu jardín. Un jardín bien diseñado consume apenas


una cuarta parte de agua que uno convencional. Elige plantas autóctonas que
consuman poca agua, adecuadas a las características del terreno y la
climatología. Existen más de 300.000 especies vegetales catalogadas.

• También puedes economizar agua eliminando con frecuencia las malas


hierbas, protegiendo tus plantas del viento y barriendo las zonas pavimentadas
cercanas al jardín en lugar de limpiarlas con la manguera.

• Ajusta los aspersores para evitar pérdidas de agua y concéntralos en las


zonas verdes que desees regar. Una mejora interesante para suelo es el uso
de unos productos llamados retentores de humedad o hidroretentores.

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• Evita regar con excesiva frecuencia,
estimularás el crecimiento radicular de
tus plantas y al mismo tiempo las
fortalecerás. Riega al amanecer o al
atardecer, evitando las horas de
máxima exposición solar. Ahorrarás
hasta un 30% de agua y tus plantas
lo agradecerán.

• Emplea sistemas de riego por goteo


o cintas de exudación. Consumirás
mucha menos agua que con el riego
por aspersión o la manguera. Existen
en el mercado sensores que
interrumpen automáticamente el riego
si está lloviendo, o sensores de
humedad del suelo que ayudan a
decidir cuando regar.

• El césped es el principal consumidor de agua de los jardines. Supone hasta


el 70% de la utilizada en el riego de un jardín convencional. Déjalo crecer y
disminuirás la evaporación del agua. Evita plantarlo en zonas con fuertes
pendientes, emplea en su lugar plantas tapizantes que requieren poco riego.

El césped no es imprescindible. Se puede hacer un maravilloso jardín sin


él o situándolo adecuadamente (alrededor de la piscina, en la zona central,
o creando islas verdes).

• Sé prudente en la construcción de tu piscina, evitando vasos de una


profundidad excesiva. Normalmente no será necesario más de 1,80 o 2 metros
en la zona más profunda.

- Comprueba que la piscina no tenga pérdidas de agua por filtraciones y


utiliza un buen recubrimiento como base.

- Instala sistemas de depuración adecuados al vaso de la piscina, evitarás


gastos innecesarios de agua. Emplea programadores para que la depuradora
funcione sólo el tiempo necesario.

- Si no utilizas la piscina plantéate la instalación de un cobertor para evitar


pérdidas de agua por evaporación.

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Vivir o trabajar en un ambiente confortable es un
índice de calidad de vida. Pero calidad de vida no debe
ser sinónimo de derroche energético, contaminación
medioambiental ni de descalabro en la economía
doméstica.

En este capítulo pretendemos mostrar a los consumidores


algunas medidas para reducir sus facturas de calefacción
y aire acondicionado y colaborar con el desarrollo
sostenible, manteniendo un nivel aceptable de confort
en el hogar durante invierno y verano.

• Antes de comenzar el invierno examina tu casa y


busca posibles fugas de calor: las cajas de las
persianas, los cierres de las ventanas y la puerta de
la calle son los principales lugares o resquicios por
los que entra el aire frío y se nos va el caliente.
También por las cajas de enchufes o interruptores si
están situados en paredes correspondientes a
fachadas.

• Haz la prueba: en un día de viento enciende una


vela y pásala por esos puntos. Si el humo es horizontal
es que hay una corriente de aire. Enmasilla, sella o
impermeabiliza esos puntos. Si la corriente es muy
grande, deberás plantearte otras soluciones.

• Adopta algunas costumbres que abaratarán tu factura


y aumentarán tu confort. Ventila la casa sólo 10
minutos y por la mañana. Durante las horas de sol y
en habitaciones bien orientadas, descorre las cortinas
y eleva del todo las persianas. Cuando anochezca
baja las persianas y corre las cortinas, ya que los
cristales son una puerta de entrada al frío. Ten
alfombras en las habitaciones de mayor uso: cuarto
de estar, salita, cuarto de los niños, etc.

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• Elige los radiadores en función del tamaño de la habitación y, muy importante,
según la orientación y uso de la misma. Mantén la instalación, purgándolos
y no cubriéndolos con muebles o embellecedores.

• Si algún radiador está debajo de una ventana, parte del calor se escapa
hacia el muro exterior, que está más frío. En esos casos, pon detrás del
radiador una lámina aislante de corcho o papel de aluminio.

• En las habitaciones que no uses cierra las válvulas de los radiadores, pero
recuerda cerrar las puertas para que el calor del resto de la casa no se disperse.

• Si tu calefacción es individual:

Piensa con tiempo en hacer una revisión anual. El mejor momento es


entrado el otoño, antes de que llegue el frío. Un mantenimiento adecuado
de la caldera individual te ahorrará hasta un 15 %. Ganarás en eficiencia
y seguridad, además de alargar la vida útil de la instalación.

Es conveniente tener un contrato de mantenimiento con una empresa


especializada. Las ventajas son: revisiones periódicas, información de los
cambios normativos si los hubiera, garantía de las reparaciones y posibilidad
de reclamación si fuera necesario.

Antes de hacer un contrato de mantenimiento, pide información en más


de una compañía, prestando especial atención a las condiciones y cláusulas.
Es importante que en el contrato consten las siguientes: prueba periódica
de la instalación, comprobación de la estanqueidad de la caldera, entrega
de certificados de revisión después de cada una de ellas y la garantía de
todas las intervenciones realizadas para el correcto mantenimiento del
sistema.

La temperatura ambiente recomendada por organismos nacionales e


internacionales es desde 20º C durante el día, pudiendo elevarse hasta
22º C si hay personas muy mayores o bebés. Por la noche se recomienda
no sobrepasar los 17º C. Andar con jersey o chaqueta por casa durante
el día y dormir con edredón o manta no supone menor calidad de vida,
sino disfrutar de un ambiente más sano y un ahorro energético importante.

Si vas a permanecer fuera muchas horas, apaga tu caldera una hora antes
de salir, para aprovechar el calor acumulado en la casa. Para no encontrarla
excesivamente fría al volver, instala un programador horario que conecta
automáticamente la caldera unas horas antes de tu regreso.

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• Existen en el mercado diversos modelos y sistemas de programación de
encendido y apagado, infórmate y opta por el que se adapte mejor a tus
necesidades y medios económicos. El sistema de encendido a través del
teléfono es de los más cómodos y eficaces.

• Si la calefacción es central también puedes gastar menos energía y


conseguir un mayor ahorro para tu bolsillo siguiendo estos consejos:

- Propón a la comunidad de vecinos una revisión de las fugas que pueda


tener el edificio: cubiertas (tejados o azoteas), el aislamiento de las ventanas
de la escalera, el sistema de cierre del portal y los accesos al garage.

- Instalar un sistema de control de gasto individual de temperatura es


más eficiente. Los pisos necesitan calentarse en función de la orientación,
la edad de las personas que los habitan, los horarios de permanencia, el
ser los últimos o los primeros pisos. Hasta ahora lo habitual era pagar por
número de radiadores y elementos, o por metros cuadrados de la casa.

- Ponte de acuerdo en la comunidad para instalar contadores individuales


de calor. Este sistema de contador de calor es una alternativa a la calefacción
individual o a la colectiva, y es adaptable a calderas de todo tipo de
combustible: gasóleo, gas natural, propano, carbón, etc.

- En un sistema de calefacción central de columnas, el más habitual, la


instalación consiste en poner en cada radiador un repartidor de calor y una
válvula termostática. El repartidor es un aparato electrónico que mide la
cantidad de calor emitido en un periodo de tiempo. La válvula es la que
nos permite regular la temperatura ambiente y el horario de emisión.

- Un sistema más moderno es el de


zonas horizontales, que permite
gestionar independientemente con
una sola caldera cada uno de los pisos.
También en este sistema se puede
instalar el contador de calor individual,
poniendo en la caja del colector
de cada usuario el contador de calor
y en cada radiador la válvula
termostática.

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• En cualquiera de los casos el usuario tendrá en su recibo una cuota fija para
el mantenimiento general del sistema y una cuota variable en función del
consumo real registrado en los contabilizadores de su repartidor. La cuota fija
suele ser entre un 20 y un 40% del total. Se establecerá en la junta de
propietarios y se aplicará según los porcentajes de participación en la propiedad.

• ¿Es seguro este sistema? Lo es, tanto en el aspecto de la medida real de


gasto como en el de detección de averías o anomalías. El lector electrónico
no se puede manipular y va provisto de una pantalla de cristal líquido para
facilitar su lectura. En cuanto a la seguridad, está garantizada por un dispositivo
que indica de forma permanente de cómo es el funcionamiento, señalando y
avisando de las posibles averías, mediante una señal luminosa o sonora,
según el fabricante.

• Hay otros sistemas de calefacción menos frecuentes, como el hilo radiante,


basado en un antiquísimo sistema, conocido como “gloria” en algunas zonas
de España, que sitúa la instalación por debajo del suelo o en el interior de las
paredes. La razón técnica es que el aire caliente tiende a subir y situarse en
las zonas altas de las habitaciones, por lo que es mejor calentar de abajo a
arriba. Si vives en una zona especialmente fría o húmeda y puedes participar
activamente en la construcción de tu vivienda, el hilo radiante es una opción
a tener en cuenta.

• Otros sistemas de calefacción combinan placas solares con calderas


tradicionales de agua caliente. Sería conveniente plantearlo en un país como
el nuestro que dispone de una energía gratuita y abundante durante casi todo
el año como es la solar. Es especialmente recomendable para zonas del sur
y levante, que no teniendo temperaturas muy extremas en invierno, sí sufren
un alto grado de humedad, lo que da lugar al fenómeno llamado sensación
térmica.

• Son también muy convenientes las calderas de biomasa, alimentadas con


residuos orgánicos tratados (hueso de aceituna, cáscara de almendra y los
restos de la poda de la vid y el olivo). Algunas Comunidades Autónomas y
Ayuntamientos están potenciando estos sistemas con ayudas e incentivos:
infórmate.

En cualquier caso atrévete a innovar. Busca sistemas de calefacción menos


tradicionales y contribuye al mantenimiento de un medio ambiente más
saludable, mejorando al mismo tiempo tu economía doméstica. Contacta con
compañías especializadas en nuevos sistemas de calefacción y energías
renovables.

Pero sobre todo, sé cuidadoso y adquiere, si no los tienes ya, pequeños hábitos
diarios y constantes de ahorro de energía. Tus hijos aprenderán a vivir bien
pero sin derrochar.

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En los últimos años, en nuestro país se ha generalizado
la instalación y uso de aparatos de aire acondicionado,
frente a los sistemas tradicionales como el ventilador y
las medidas preventivas que siguen siendo útiles.

Para no caer en un consumismo exagerado que encarece


nuestra factura de luz sin corresponderse todas las veces
con criterios de eficiencia energética, te sugerimos algunas
recomendaciones.

• Instala toldos en las ventanas y terrazas que reciben


más sol. Bájalos y cierra las persianas en las horas
centrales del día, reducirá el efecto calorífico del sol
de dos maneras: con el toldo, evitando el calentamiento
de los muros exteriores y con las persianas evitando
la difusión del calor que producen los cristales. En
zonas donde el calor es intenso pero de poca duración,
es mejor recurrir a ventiladores tradicionales y de
techo.

• Si decides comprar un aparato de aire acondicionado


elige el más adecuado para tus necesidades y el más
eficiente. Ten en cuenta que influyen mucho el tamaño,
la orientación y el uso que se haga de esa habitación.

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• Los sistemas de aire acondicionado “multi-split” permiten regular la temperatura
en cada dependencia, tienen una gama más amplia y con más posibilidades
de instalación.

La parte exterior del acondicionador debe estar instalada en un lugar con


buena circulación del aire y protegida del sol. Instala el termostato lo más lejos
posible de fuentes de calor.

• Procura no regular el termostato por debajo de 20º C. Por cada grado que
disminuya la temperatura, consumirá entre un 5 y un 7 % menos de energía.
No debe haber excesiva diferencia de temperatura entre la exterior y la interior.

• Es muy importante el mantenimiento de estos aparatos. Limpia con frecuencia


los filtros y revisa el equipo.

• Si además de aire acondicionado necesitas calefacción compra un aparato


con bomba de calor. Tendrás las dos funciones en un solo aparato.

22
En nuestros hogares, los electrodomésticos son los
grandes consumidores de energía. El 65%
aproximadamente de la energía que consumimos se
destina a ellos. Por eso, tener en cuenta estas
recomendaciones para la compra, uso y mantenimiento
supondrá un ahorro energético y económico. Este último
puede llegar hasta un 400%.

El consumo energético de los electrodomésticos va a


depender de varios factores: la eficiencia energética,
la capacidad y las características técnicas, el lugar
donde esté situado y el uso que le demos.

Un electrodoméstico es energéticamente eficiente


cuando cumple la misma función que otro equivalente
pero consumiendo menos energía.

• Conoceremos la eficiencia energética de un


electrodoméstico mediante la etiqueta energética.
Existen siete clases energéticas, identificadas por un
código de colores y letras. Las barras son fáciles de
memorizar porque utilizan los colores de los semáforos,
verde, amarillo y rojo. Verde la mayor eficiencia, es
decir, consumen menos energía y rojo los de menor
eficiencia como vemos en el gráfico adjunto. A su vez
cada una de estas barras tiene una letra del
abecedario, por ello la A siempre será más que la B
o la E más que la F.

Ejemplo de etiquetado energético de lavadora-


secadora:

más eficiente

Lavadora-secadora
Facricante:
Modelo:
menos eficiente

consumo de energía
(lavado y secado de la capacidad total de lavado 60º): KWh
(sólo) lavado: KWh
El consumo real depende de las condiciones de utilización del aparato.

Eficacia de lavado
A: más alto G: más bajo Velocidad de centrifugado: rpm

Consumo total de agua Ruido Lavado:


litros dB(A) re 1 pw Centrifugado:
Secado:

Ficha de información detallada en los folleto del producto.


Directiva 92/76 CEE del Consejo de 22 sept. de 1992, relativa a la indicación
del consumo de energía y de otros recursos de los aparatos domésticos
por medio del etiquetado y de una información uniforme sobre los productos.

23
Deben llevar etiquetado energético:

Frigoríficos, congeladores y aparatos combinados.

Lavadoras, secadoras y aparatos combinados.

Lavavajillas.

Hornos.

Calentadores de agua y otros aparatos de


almacenamiento de agua caliente.

Fuentes de luz.

Aparatos de aire acondicionado.

Aparatos más eficientes:


De La A a la C.
Pueden llegar a consumir sólo el 45% de lo que consume los de
referencia (D).

Aparatos menos eficientes:


De la E a la F.

Si optamos por comprar los electrodomésticos más eficientes (de clase


energética A), también nuestro bolsillo lo notará. El ahorro puede, incluso,
llegar a compensar la diferencia de precio.

24
La lavadora: Compra, uso y mantenimiento.
• La mayor parte de la electricidad que consume la lavadora es para calentar
agua. El lavado en frío o hasta 30º suele ser suficiente para la ropa de uso
normal. Sólo cuando sea imprescindible lavaremos con agua caliente y
evitaremos los programas de temperaturas más altas.

• Al comprar una lavadora una buena opción es la lavadora bitérmica, con


dos tomas de agua, una para fría y otra para la caliente. Esta última utiliza el
sistema de calentamiento con que ya contamos en nuestra instalación, evitando
usar así la resistencia eléctrica del aparato.

• Utiliza la lavadora sólo cuando esté llena. Si no puedes esperar, usa


programas de media carga. Aunque las lavadoras de mayor tamaño consuman
más, si siempre la usamos al máximo de su capacidad, harás menos coladas
semanales ahorrando energía, tiempo y dinero.

• Cuando sea posible, aprovecha el calor del sol para secar la ropa, reduciendo
el tiempo del centrifugado. En todo caso, es preferible usar la centrifugadora
a la secadora.

• Hay lavadoras en el mercado que ya incluyen diferentes sistemas para


consumir la mitad de agua y por tanto, de energía: Sondas para medir la
suciedad del agua, que la cambian cuando es necesario; sistemas de riego
y goteo que recuperan el agua sobrante de los centrifugados y otros que
reconocen automáticamente la carga y seleccionan el programa más adecuado.

• Utiliza el detergente adecuado al tipo de


agua de donde vives y en la proporción
que te indica el fabricante; utilizando más
cantidad de la debida sólo consigues gastar
más, contribuyendo al deterioro de tu
máquina.

• Utiliza descalcificantes sólo si vives en


una zona de aguas calcáreas, lo que
tradicionalmente se llama aguas duras.

• Limpia periódicamente el filtro y, si es posible, la parte trasera del aparato


para evitar la excesiva acumulación de polvo.

• Revisa las gomas de entrada y salida de agua, con el tiempo se endurecen


pudiéndose resquebrajar. Por último, comprueba que la toma de corriente esté
en perfectas condiciones.

25
Lavavajillas: Compra, uso y mantenimiento.
• El lavavajillas está presente en uno de cada 3 hogares. Como tiene una
elevada potencia, su uso representa un consumo considerable. El 90% de
este consumo corresponde al proceso de calentar el agua. Si optas por comprar
un lavavajillas de clase A el ahorro compensará la diferencia de precio. A lo
largo de su vida útil ahorras más del dinero que costó.

• Cuanta más capacidad tenga el lavavajillas, más consume, por lo que es


importante no comprar un aparato más grande del que necesites.

• Conviene tener en cuenta los modelos con programas económicos, con


selección de temperatura y los que permiten, para el secado, reaprovechar
el calor del lavado.

• Si aclararas los platos antes de introducirlos en el lavavajillas hazlo con


agua fría.

• Procura usar el lavavajillas cuando esté lleno. A media carga utiliza los
programas cortos o económicos. También usa estos programas cuando la
vajilla y los cubiertos no estén muy sucios.

• Utiliza los detergentes adecuados al tipo de agua de donde vives y en la


proporción que te indica el fabricante. Utilizando más cantidad de la debida
sólo consigues gastar más contribuyendo al deterioro de tu máquina y del
medioambiente.

• Utiliza descalcificantes sólo si vives en una zona de aguas calcáreas.


Normalmente se usa una variante de la sal común.

• Limpia periódicamente el filtro y si es posible la parte trasera del aparato.


Revisa las gomas de la puerta y de la entrada y salida del agua que con el
tiempo se endurecen y resquebrajan. Por último comprueba que la toma de
corriente esté en perfectas condiciones.

26
El frigorífico: Compra, uso y mantenimiento.
• El frigorífico es la estrella en el consumo energético de los hogares. Cerca
del 19% de la electricidad consumida en la vivienda se destina a la refrigeración
y congelación de los alimentos, por ello el frigorífico, como el resto de los
electrodomésticos, conviene que sea de la Clase Energética más alta de la
que podamos comprar.

• Las Clases Energéticas A+ y A++ fueron introducidas en febrero de 2004


sólo para frigoríficos, e indican una mayor eficiencia que los de clase A.

• Es importante comprar el aparato que se ajuste al tamaño que necesitas: el


consumo aumenta unos 120 kWh/ año por cada 100 litros de capacidad.

• La formación de hielo y escarcha incrementan el consumo de energía, por


ello es mejor optar por un modelo “no-frost“ que impide su formación.

• Programa el termostato para ajustar la temperatura: 6º para el compartimento


de refrigeración y –18º en el de congelación.

• En la cocina, el frigorífico deberá estar correctamente situado: alejado de las


fuentes de calor (cocina, horno...), de la exposición directa al sol y en un lugar
fresco y ventilado.

• Cierra las puertas lo más rápidamente posible y no introduzcas nunca


alimentos calientes.

• Etiquétalos con claridad para que su identificación sea rápida.

• Mantén en orden los alimentos en el frigorífico. Emplearás menos tiempo a


la hora de sacarlos e introducir otros.

• Cubre los alimentos para evitar olores


y mezcla de sabores.

• Limpia, al menos una vez al año, la


parte trasera del frigorífico y el interior,
cada 15 días con una solución jabonosa
procurando no utilizar detergentes.

• Descongélalo antes de que la capa de


hielo alcance 3 mm de espesor:
conseguirás un ahorro de hasta un 30%.

• Comprueba que las gomas de las


puertas del frigorífico están en buenas
condiciones y cierran correctamente.

27
Cocinas, hornos, campanas y secadoras.
• Ten en cuenta que las placas de cocina son menos eficientes, y emplean
más energía para el mismo resultado que las de gas. Dentro de las eléctricas,
las de inducción, son más rápidas y eficientes porque calientan los alimentos
generando campos magnéticos, y no por contacto como la vitrocerámica.

• Las campanas deben estar bien conectadas a una salida de humos para
cumplir satisfactoriamente su función.

• Si lo que se va a cocinar no produce ni humo ni olores intensos utiliza la


campana en el punto más bajo posible. Con ello alargaremos la vida del
electrodoméstico y conseguirás una mayor eficiencia energética.

• Desengrasa periódicamente los filtros para aumentar su eficacia y disminuir,


por tanto, el tiempo de funcionamiento.

• Los hornos de convección favorecen la distribución uniforme del calor, ahorran


tiempo y gastan menos energía.

• No abras el horno durante la cocción de los alimentos, se pierde mucha


energía y con ello disminuye la eficiencia energética. Utiliza las tablas de
tiempo de cocinado que indican las instrucciones.

• Los termómetros de horno resultan


muy útiles para controlar la
temperatura. Los hay de distintas
formas: los que se pinchan en el
alimento o los que se cuelgan de la
rejilla. En ambos casos se puede
comprobar la temperatura a través de
la ventana.

• Limpia el horno con frecuencia porque


la acumulación de grasa de los
sucesivos usos impide la eficiencia
energética y provoca humos y malos
olores.

• Nunca instales el horno cerca del


frigorífico.

28
• La secadora es un electrodoméstico que consume mucha energía y sólo
deberías utilizarla ocasionalmente. A la hora de elegir una secadora es
importante el ruido que produce durante su funcionamiento. En la etiqueta
debe constar este dato, medido en decibelios.

• Debemos usar racionalmente los pequeños electrodomésticos que producen


calor (plancha, tostadora, grill...): tienen potencias elevadas y dan lugar a
considerables consumos de energía.

• En el caso de la plancha, es recomendable acumular mayor cantidad de ropa


para plancharla junta de una vez, en lugar de encender y apagar la plancha
varias veces. También si tendemos y doblamos la ropa con cuidado lograremos
que el tiempo de planchado se reduzca ahorrando una cantidad considerable
de energía.

• Estos aparatos debemos apagarlos si vamos a interrumpir la tarea, por


ejemplo, si nos llaman por teléfono no debemos dejar la plancha encendida.

• Muchos aparatos como el televisor, vídeo, microondas, teléfono o videoconsola


siguen consumiendo energía aunque estén apagados: es el consumo fantasma.
Debemos desenchufarlos si no los vamos a usar.

• Es muy útil conectar los aparatos de imagen y sonido a una base de enchufes
con interruptor. Al apagar éste, estaremos desconectando a la vez todos los
aparatos.

• Los televisores representan el 10% del consumo eléctrico de las familias.


Debemos evitar que esté encendido si nadie lo está viendo. Evita incluso
tenerlo con el piloto encendido, modo de espera, porque gasta hasta un 15%
del consumo en condiciones normales de funcionamiento.

• También la aspiradora mejorará su rendimiento si mantenemos limpios los


filtros y en buen estado sus componentes y accesorios. Cambiaremos la bolsa
antes de que esté completamente llena.

29
- Mira la etiqueta y compara no sólo precios. Recuerda lo que dijimos en la
página 23.

- Los datos que debe aportar la etiqueta varían de un aparato a otro. La


siguiente tabla refleja la información que debe llevar en cada caso particular:

Electrodoméstico

Lavadora Consumo Eficacia Eficacia de Capacidad Consumo Ruido


Energía de lavado centrifugado en kg, de agua
kWh/ciclo En algodón

Secadora Consumo Capacidad Evacuación Ruido


Energía en kg, Condensación
kWh/ciclo en algodón

Lavavajillas Consumo Eficacia Eficacia Cubiertos Consumo Ruido


Energía de lavado de secado de agua
kWh/ciclo en litros

Frigorífico Consumo Volumen de Volumen de Ruido


Energía alimentos alimentos
kWh/ciclo frescos congelados

Lavadora- Consumo Consumo Eficacia Capacidad Capacidad Consumo


secadora Energía Energía, de lavado en kg, en kg, total de
kWh/ciclo sólo lavado En algodón En algodón agua
kWh/ciclo lavado secado en litros

- Aunque los productos de clase A suelen parecer más caros, a la larga resultan
más económicos, ya que consumen menos energía.

- Además, el uso de productos energéticamente eficientes, no sólo implica


beneficios económicos sino también medioambientales.

30
También en los lugares de estudio o trabajo es posible
ahorrar energía. La iluminación, los sistemas de
acondicionamiento o calefacción, la correcta utilización
de los equipos eléctricos e informáticos, así como el uso
que hagamos de ellos una vez finalizada su vida útil son
aspectos a tener en cuenta.

La proliferación de equipos informáticos en los lugares


de trabajo y en los hogares contribuye a un mayor
consumo energético. Seguir alguna de estas pautas te
permitirá ahorrar dinero y energía.

• A la hora de adquirir aparatos ofimáticos, comprueba


que tienen la etiqueta ENERGY STAR, indicación de
que son energéticamente eficientes. Estos aparatos
ahorran energía porque entran en reposo o en espera
cuando no están siendo utilizados. Llevan Etiqueta
Energy Star: el ordenador, el monitor, la impresora,
el fax, la fotocopiadora, el escáner, etc.

• Es habitual que los ordenadores estén encendidos


aunque no se esté haciendo uso de ellos, lo que
representa un elevado consumo de energía. Si no se
va a utilizar continuamente, la función en espera
permite al ordenador reducir su consumo energético.

• Si trabajas o estudias con ordenador, desconéctalo


a la hora de ir a comer. Cuando hayas acabado,
desconéctalo completamente de la red eléctrica.

• Desenchufa la batería del ordenador portátil cuando


se haya cargado. No sólo ahorrará energía sino que
prolongará la vida de la batería.

31
• A la hora de comprar un monitor ten en cuenta el consumo de energía y
escoge preferentemente uno de bajo consumo.

• Una pantalla de cristal líquido consume entre un 60% y un 70% menos que
una pantalla de tubo de rayos catódicos. Los portátiles también son mucho
más eficientes energéticamente.

• La electricidad consumida por la pantalla o monitor puede representar más


de la mitad del consumo total de energía que gasta el ordenador. Para ahorrar,
el monitor debería apagarse cuando no se esté usando. Sin embargo, apagarlo
y encenderlo repetidas veces puede reducir su vida útil. Por ello son más
aconsejables aquellos que incluyen la función de ahorro: en reposo, en espera.

• Existen en el mercado distintos tipos de impresoras: láser, de chorro de


tinta, etc. Las más rápidas son las impresoras láser, pero también son las que
gastan más energía. El calentamiento del tambor que contiene el cartucho de
tinta consume más de la mitad de la energía utilizada por la impresora.

• Lo habitual es que la impresora funcione durante cortos periodos de tiempo.


Por esta razón deberías habituarte a encenderla sólo cuando vayas a imprimir
el documento. En algunos modelos, la función en espera o en reposo limita
el consumo de energía cuando la impresora no está funcionando.

• Para documentos no definitivos, elige el modo borrador para la impresión


y emplea las dos caras del papel.

• Ahorra energía al hacer las fotocopias. Siempre que puedas fotocopia a


doble cara. Así ahorrarás papel y un proceso de copiado. Si la fotocopiadora
tiene la función de reducción, también es posible ahorrar energía: dos hojas
pueden ocupar una sola cara de papel.

• En tu trabajo no vayas a la fotocopiadora cada vez que tengas que realizar


una copia. Reúne todos los documentos y cópialos de una vez, ya que cerca
del 75% de la energía consumida por la fotocopiadora se produce en el
momento del calentamiento del tambor. Cuantas más veces la pongas en
marcha, más energía consumirá.

32
• Los fax láser activan la impresora solo durante la recepción, lo que contribuye
a reducir el consumo en la función en espera. No obstante, más de las dos
terceras partes de la energía consumida por este aparato se produce cuando
está en modo en espera, lo que debería ser tenido en cuenta si su uso es
muy ocasional.

• Piensa si realmente necesitas comprar un ordenador nuevo: Tanto en su


producción como en su eliminación, los equipos electrónicos consumen gran
cantidad de energía. Quizá sea suficiente una ampliación de la memoria del
que ya tienes o la compra de uno de segunda mano.

• Antes de tirar el viejo intenta revenderlo en el mercado de segunda mano.


También puedes entregarlo a alguna asociación local o a alguna ONG que
envíe ordenadores a países del Tercer mundo.

• Otra opción es dejar el ordenador en una chatarrería especializada en material


electrónico. Actualmente, los ayuntamientos están creando puntos de reciclado
gratuitos para la recogida de este tipo de productos.

• Por su contenido en plástico y metales así como por su contenido de restos


de tinta, los cartuchos de la impresora, fotocopiadora y fax son un peligro
potencial para el medio ambiente. Tirarlos supone un despilfarro de energía
y materias primas.

Se pueden reciclar con toda fiabilidad sin que afecte a la calidad de impresión;
siempre que sea posible, entrégalos a una empresa especializada en reciclar
este tipo de productos una vez lo hayas gastado y, por favor, no los deposites
nunca en la papelera.

33
Hoy en día no se concibe una sociedad sin el coche. Su
uso se ha generalizado entre todas las clases sociales
y edades. Por ello, es importante hacer un uso adecuado
y racional del automóvil. Recuerda que podemos
disfrutar de su comodidad sin necesidad de utilizarlo
indiscriminadamente.

Nuestros bolsillos y el medio ambiente lo agradecerán


porque, en las economías occidentales, el combustible
es una partida importantísima en el gasto total de los
países y en las grandes ciudades la contaminación es
producida principalmente por los gases emanados en la
combustión de estos motores.

• Si te vas a comprar un coche, piensa en las


necesidades reales tuyas y de tu familia. Si es posible
decídete por el de menor consumo.

• Si el trayecto es corto, ve andando. Si todos los


trayectos de menos de 1 kilómetro se hicieran andando
se ahorrarían en España mas de 900 millones de
litros de combustible al año.

• Si tienes que desplazarte a grandes distancias,


procura utilizar el transporte público. Consume y
contamina menos. Debes saber que la capacidad de
transporte de un autobús equivale a 25/30 coches.
Esto es, un solo tubo de escape emitiendo CO2 frente
a veinticinco.

• Si usas el vehículo para ir al trabajo compártelo con


otros compañeros que residan en tu zona. No uses
el coche con un sólo ocupante.

34
• Observa que los neumáticos de tu vehículo estén en buenas condiciones.
Un estado inadecuado, aparte de ser un riesgo para tu seguridad y la de los
tuyos, genera mayor consumo. Revisa la presión de los neumáticos y la
alineación de las ruedas.

• El mantenimiento adecuado del vehículo, la limpieza y “puesta a punto” del


motor (bujías, filtro, carburación, etc) prolongan su vida y ahorran energía.

• Circula a la velocidad permitida en cada zona, gastarás menos y evitarás


riesgos para tí y tu familia. Sé prudente evitando acelerones y frenados
bruscos, con ello tu vehículo consumirá menos.

• Si usas la “baca” de tu automóvil procura que los bultos no sean de gran


volumen, ya que generan resistencia y aumentan el consumo.

• Recuerda que tu vehículo no es un camión de mudanzas, por ello debes


poner sobre el mismo el peso adecuado.

• Circula con las ventanillas subidas para evitar mayor resistencia la aire, con
ello reduces el consumo.

• Si tu coche tiene sistema de aire acondicionado, utilízalo sólo cuando sea


realmente necesario. Sube las ventanillas y programa la temperatura alrededor
de 25º. Si el sistema es de rejillas ajustables dirígelas hacia el techo para
refrigerar.

• Recuerda que debes mantener limpio el filtro del aire acondicionado,


consumirás menos y tendrás mejor eficiencia del sistema.

• Lava el coche en los lugares adecuados para ello, nunca en la vía pública.
Házlo con una esponja y un cubo, y gastarás unos 50 litros de agua, si por
el contrario utilizas la manguera gastarás unas 10 veces más, esto es, unos
500 litros.

35
En nuestro país, se producen al año más de 12.5 millones
de toneladas de residuos sólidos y con esa cantidad, los
españoles cada año podríamos llenar de basura 500
campos de fútbol con 12 metros de altura.

La basura doméstica también es objeto de tratamiento


en esta Guía porque se ahorra energía cuando la
separamos convenientemente y siguiendo criterios para
un desarrollo sostenible.

La primera conexión entre el problema de las basuras y


el ahorro de energía es la relación existente entre la
utilidad exacta de un producto y el coste energético que
supone disponer de él. Por ejemplo: ¿por qué utilizar
cada vez que se hace la compra una bolsa nueva en vez
de utilizar la misma durante varios días?.

En este capítulo te recordamos unos consejos muy


básicos para contribuir al ahorro energético desde el
reciclado.

• Aplica cotidianamente el sistema de las Tres R:


Reducir, Reutilizar y Reciclar.

• Reducir consiste en rechazar los productos con


envases o empaquetados que no cumplan una función
imprescindible desde el punto de vista de la
conservación o del consumo. En este sentido, los
envases familiares son preferibles a los envases
individuales o de pequeñas dosis.

• Reutilizar supone sacar el máximo


partido a los productos antes de
que se conviertan definitivamente
en residuos. Un ejemplo son las
botellas de vidrio retornable, que
una vez lavadas, se vuelven a
utilizar como envases. Así no sólo
se ahorra dinero sino que se
contribuye a resolver el problema
energético y medioambiental de las
basuras.

36
• Reciclar: Es devolver al ciclo productivo los materiales presentes en los
residuos para que, después de un tratamiento, puedan incorporarse al mismo
proceso consiguiendo no sólo evitar el deterioro medioambiental, sino también
un ahorro de materias primas. De esta manera, dejan de ser algo inútil y
molesto para adquirir un valor.

• Para facilitar la retirada de estos residuos se utiliza el sistema de recogida


en contenedores de distintos colores:

- Contenedor azul: para papel y cartones.

- Contenedor verde: para vidrio.

- Contenedor amarillo: para tetra-brick, plástico, botes metálicos.

• Los envases con destino al contenedor amarillo de recogida de


envases los reconocerás porque llevan el símbolo del reciclado
“punto verde”. Si no lo llevaran, no debes ponerlo en este contenedor,
sino en el de la basura normal.

• El resto de la basura, sea orgánica (resto de comidas, mondas de frutas y


verduras) u otros residuos como pañales infantiles, la bolsa de la aspiradora,
etc... irá en una sóla bolsa que se depositará en el contenedor correspondiente
cuyo color no está normalizado, pudiéndo ser diferente en cada municipio.

• También hay servicios de recogida para pilas, medicamentos, telas, muebles,


electrodomésticos. Infórmate en tu Ayuntamiento de dónde están los
contenedores y utilízalos.

• El aceite doméstico no debe tirarse nunca por el fregadero ni por el aseo.


Por su composición, dificulta y encarece los sistemas de depuración de las
aguas residuales.

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• Lleva siempre tu propia bolsa de la compra, así evitarás utilizar bolsas de
plástico innecesariamente.

• Rechaza productos sobre-envasados o con empaquetados superfluos.

• Cuando compres productos de usar y tirar, piensa si realmente son


imprescindibles (papel de cocina, servilletas).

• Elige productos envasados en vidrio antes que en metal o plástico.

• Selecciona la basura doméstica y deposítala en los contenedores especiales.

• Consulta en las dependencias municipales dónde depositar los productos


tóxicos que se utilizan en el hogar.

• Utiliza pilas recargables.

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