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Oración comunitaria - lunes 3 de mayo

Reflexión

Yo soy la luz del mundo Yo soy el camino, la verdad y la vida. Estamos ante uno de los textos más densos, referidos a la realidad de Jesús. La meta es el Padre.
no hay tinieblas junto a mí, Jesús es el camino, pero también la verdad y la vida. El concepto de "camino" presupone un término, el Padre. El concepto de
tendrán la luz de la vida "verdad" presupone un contenido, que es él. De los tres términos, el único absoluto es "Vida". Porque Jesús posee la Vida, es verdad y
por la palabra que les di. es camino.
Yo soy camino. Jesús es un proyecto realizado, porque recorrió el camino que le llevó a la plenitud humana. El camino es el amor
Yo soy el camino firme, hasta la muerte. El don total de sí mismo les realizará plenamente y hará brillar en ellos la presencia de Dios. Además de recorrer ese
Yo soy la vida y la verdad, trayecto, Jesús se hace camino para que tú puedas recorrerlo también. En el AT el camino era la Ley. Jesús sustituye la Ley, no con
por mí llegarán al Padre otra ley, sino con su persona.
y el Santo Espíritu tendrán.
Yo soy verdad, es decir soy lo que tengo que ser. No se trata de la verdad lógica (la adecuación de un predicado a un sujeto), sino
Yo soy el pan de vida verdad ontológica que hace referencia al ser. Jesús es hombre auténtico. Es lo que tiene que ser un ser humano. Su trayectoria es la que
y con ustedes me quedé. tiene que recorrer todo hombre. Lo contrario sería ser falso, engañoso, pura apariencia. "Yo soy" es el nombre que se da a sí mismo
Me entrego como alimento, Dios desde la zarza. En Juan se repite hasta la saciedad el “Yo soy”. El complemento puede ser cualquiera: puerta, pastor, camino,
soy el misterio de la fe. vida, verdad. Si me identifico con Dios, soy todo.
Yo soy vida, es decir, lo esencial de mi ser está en la energía que hace que sea lo que soy. Recuerden: "El Padre que vive, me ha
Yo soy el buen pastor
enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me coma, vivirá por mí." Está hablando de la misma Vida que es Dios, que se
y por amor mi vida doy,
le ha comunicado a él y que se nos comunica a nosotros. De la misma manera que no podemos encontrar la vida biológica
yo quiero un solo rebaño
independientemente de un ser que la posea, así no podemos encontrarnos con un Dios ahí fuera separado de un ser que lo manifieste.
soy para todos salvador.
Nadie va al Padre sino por mí. En el cap. 6 había dicho: "nadie viene a mí si el Padre no lo atrae". Las dos ideas se complementan.
Para el que nace del Espíritu, el Padre no es alguien lejano, su presencia es inmediata. Hacerse hijo es hacer presente al Padre. La
Yo soy la vid verdadera,
identificación con Jesús, hace al discípulo participar de la misma Vida de
mi padre Dios, el viñador,
Dios.
produzcan fruto abundante Padre, me pongo en tus manos.
permaneciendo en mi amor. "Si llegáis a conocerme del todo, conoceréis también a mi Padre". Una vez Haz de mí lo que quieras.
más se refleja el "ya, pero todavía no" de la primera comunidad. El Sea lo que sea, te doy las gracias.
Yo soy señor y maestro seguimiento de Jesús es un dinamismo constante. No se trata de progresar en Estoy dispuesto a todo.
y un mandamiento nuevo os doy, el conocimiento, sino en la comunión por amor. El conocimiento vivencial Lo acepto todo si así se cumple tu voluntad
que se amen unos a otros de Jesús, hará que el Padre se manifieste en el discípulo. Lo que pide Felipe en mí y en todas tus criaturas.
como los he amado yo. es una teofanía como las narradas en el AT. Piensa que Jesús es un No deseo nada más, Padre.
representante de Dios, no la presencia misma de Dios. "Quien me ve a mí, Te confío mi vida,
ve al Padre. ¿Cómo dices tú, muéstranos al Padre?" Esta queja, puesta en boca de Jesús, es una clara reflexión te la entrego con todo el amor de que soy capaz,
pascual de los discípulos. En su vida pública no entendieron lo que era realmente Jesús. Felipe sigue separando a porque te amo y necesito darme,
Dios del hombre. No ha descubierto el alcance del amor-Dios ni su proyecto sobre el hombre. No se han enterado abandonarme en tus manos sin medida,
de que Dios sólo es visible en el hombre. Desde esta perspectiva, Jesús podía decir: quien me ve a mí, ve a mi Padre con total confianza, porque Tú eres mi Padre.

(Charles de Foucauld)