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Jurisprudencia actualizada y relevante de delitos contra el honor


POR

 DIANA LISETH PACHECO ROJAS

 -

2 FEBRERO, 2020

54356

Nuestro Código Penal a través del llamado delito de injuria sanciona a toda


persona que mediante palabras, gestos o movimientos corporales ofende o
ultraja a otra, lesionando su autovaloración o estimación personal o afectando
su imagen o reputación social.
Artículo 130.-Injuria

El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o vías de hecho, será
reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o
con sesenta a noventa días-multa.

También sanciona el delito de calumnia consistente en la falsa atribución de un


delito a un miembro de nuestra sociedad. Se afecta el honor de una persona
cuando se le atribuye haber realizado una acción delictiva que nunca hizo. Al
igual que la injuria, la calumnia no es sancionada con pena de cárcel, pero sí
con una pena de 90 a 120 días multa.

Artículo 131.- Calumnia

El que atribuye falsamente a otro un delito, será reprimido con noventa a ciento
veinte días-multa.

Ahora bien, cuando los delitos de injuria y de calumnia son realizados frente a


varias personas reunidas o separadas, pero de manera que pueda difundirse la
noticia o el hecho o la cualidad que perjudica el honor y la reputación de las
personas, se configura una figura mas grave, denominada difamación.

El delito de difamación, en principio, se sanciona con una pena de hasta 2 años


de cárcel, o de hasta 3 años de cárcel cuando la difusión de la noticia o del
hecho o de la cualidad que afecta el honor se realiza a través de un libro, de la
prensa o de cualquier otro medio de comunicación social, como la televisión, un
canal de YouTube o cualquier otro mecanismo.

Artículo 132.- Difamación

El que, ante varias personas, reunidas o separadas, pero de manera que pueda
difundirse la noticia, atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una
conducta que pueda perjudicar su honor o reputación, será reprimido con pena
privativa de libertad no mayor de dos años y con treinta a ciento veinte días-
multa.

Si la difamación se refiere al hecho previsto en el artículo 131, la pena será


privativa de libertad no menor de uno ni mayor de dos años y con noventa a
ciento veinte días-multa.

Si el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de


comunicación social, la pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor
de tres años y de ciento veinte a trescientos sesenta y cinco días-multa.

Otros artículos del Código Penal que regulan los delitos contra el honor

Artículo 133.- Conductas atípicas

No se comete injuria ni difamación cuando se trata de:

1. Ofensas proferidas con ánimo de defensa por los litigantes, apoderados o


abogados en sus intervenciones orales o escritas ante el Juez.

2. Críticas literarias, artísticas o científicas.

3. Apreciaciones o informaciones que contengan conceptos desfavorables


cuando sean realizadas por un funcionario público en cumplimiento de sus
obligaciones.

Artículo 134.- Prueba de la verdad de las imputaciones

El autor del delito previsto en el artículo 132 puede probar la veracidad de sus
imputaciones sólo en los casos siguientes:
1. Cuando la persona ofendida es un funcionario público y los hechos,
cualidades o conductas que se le hubieran atribuido  se refieren al ejercicio de
sus funciones.

2. Cuando por los hechos imputados está aún abierto un proceso penal contra la
persona ofendida.

3. Cuando es evidente que el autor del delito ha actuado en interés de causa


pública o en defensa propia.

4. Cuando el querellante pide formalmente que el proceso se siga hasta


establecer la verdad o falsedad de los hechos o de la cualidad o conducta que se
le haya atribuido.

Si la verdad de los hechos, cualidad o conducta resulta probada, el autor de la


imputación estará exento de pena.

Artículo 135.- Inadmisibilidad de la prueba

No se admite en ningún caso la prueba:

1. Sobre imputación de cualquier hecho punible que hubiese sido materia de


absolución  definitiva en el Perú o en el extranjero.

2. Sobre cualquier imputación que se refiera a la intimidad personal y familiar, o


a un delito de violación de la libertad sexual o proxenetismo comprendido en los
Capítulos IX y X, del Título IV, Libro Segundo.

Artículo 136.- Difamación o injuria encubierta o equívoca

El acusado de difamación o injuria encubierta o equívoca que rehúsa dar en


juicio explicaciones satisfactorias, será considerado como agente de difamación
o injuria manifiesta.
Artículo 137.- Injurias recíprocas

En el caso de injurias recíprocas proferidas en el calor de un altercado, el Juez


podrá, según las circunstancias, declarar exentas de pena a las partes o a una de
ellas.
No es punible la injuria verbal provocada por ofensas personales.

Artículo 138.- Ejercicio privado de la acción penal

En los delitos previstos en este Título sólo se procederá por acción privada.

Si la injuria, difamación o calumnia ofende a la memoria de una persona


fallecida, presuntamente muerta, o declarada judicialmente ausente o
desaparecida, la acción penal podrá ser promovida o continuada por su cónyuge,
ascendientes, descendientes o hermanos.

Sumario

1. Delitos contra el honor personal y derecho a la libertad de expresión e


información [Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116]

2. ¿Trabajador condenado por el delito de calumnia puede ser despedido? [Cas.


Lab. 8564-2017, Lima]

3. Derecho al honor vs. libertad de expresión (caso Rafo León) [R.N. 2780-2016,
Lima]

4. Difamación: responsabilidad de los periodistas en un «reportaje neutral» [R.N.


1281-2010, Lima]

5. Difamación: ¿qué es el «animus retorquendi»? [R.N. 3912-2009, Lima]


6. Se configura difamación por medio de prensa en agravio de alcalde, por ser
expresiones que no inciden en la esfera pública de su actividad [R.N. 5358-
2006, Ayacucho]

7. ¿Cómo probar el delito de difamación agravada cometida por medios de


comunicación? [R.N. 2436-2011, Ucayali]

8. Difamación: frases ofensivas deben dirigirse a la persona en particular y no


de forma genérica [R.N. 3517-2008, Ancash]

9. Elementos para la configuración del delito de difamación por medio de


prensa [R.N. 3680-2010, Lima]

10. Difamación agravada: Condena por publicación en página web de empresa


[R.N. 1700-2017, Lima]

11. [Difamación agravada] Insinuó en televisión que una jueza podía influir a


favor de su hijo en proceso por tenencia [R.N. 1013-2017, Lima]

12. Difamación agravada: hacer preguntas abiertas sin imputaciones concretas


no constituye delito [R.N. 1968-2017, Lima]

13. Anulan sentencia de difamación agravada por falta de análisis del «animus


difamandi»

14. Sentencia por difamación agravada: Noticia relevante para el interés público


deviene en irrelevante

15. Lea la sentencia que condenó por difamación al exmagistrado que profirió


frases sexistas contra jueza

16. Críticas exageradas contra empresa no califican como difamación si tienen


interés público [R.N. 1695-2012, Lima]

17. Cadena de custodia no es aplicable a procesos por querella [Casación 63-


2011, Huaura]
18. PJ revoca sentencia de prisión efectiva impuesta al «Zorro Zupe»

19. Ausencia de imparcialidad objetiva (falta de interés casacional) [Casación


674-2015, Arequipa]

20. ¿Calificar a alguien de «huevada» o «aprendiz de pendejo» tiene contenido


penal? [R.N. 693-2017, Lima]

21. Ejercicio legítimo de un derecho en el delito de difamación [R.N. 737-2018,


Lima]

22. Difamación: periodista publicó que jueza huyó luego de liberar a ‘narco’,
pero en realidad viajó por beca de estudios [RN 2057-2007, Lima]

23. Difamación: límites a la libertad de expresión cuando un medio se refiere a


una persona que no es pública [RN 1436-2018, Lima]

24. Locutor cometió difamación al insultar a alcalde en su programa radial [RN


3356-2013, Apurímac]

25. Difamación: Expresiones como «corrupto» o «basura» publicadas en


Facebook acreditan dolo [RN 1102-2019, Lima]

26. [Difamación] Absuelven a estudiante que difundió meme en Facebook para


criticar a mayor de la PNP [Exp. 443-2018-0]

27. Difamación: valoran que expresiones se emitieron en campaña electoral y


que pese a ellas querellante resultó ganadora [RN 4236-2007, Cusco]

28. Difamación: aplicación de la «exceptio veritatis» [RN 4446-2006, Tumbes]

29. [Difamación] Ponderación en el conflicto de libertad de expresión y derecho


al honor [RN 3412-2008, Puno]
30. [‘Peluchin’ vs ‘Mamacha’] Difamación: no hacen falta pruebas específicas
para acreditar daño moral por reiteración de expresiones ofensivas [RN 1358-
2018, Lima]

Anexos:

1. ¿Podría la retransmisión de una serie vulnerar el derecho al honor?

2. [Jurisprudencia básica] TC establece precedente vinculante sobre el derecho


a rectificación [Exp. 3362-2004-AA]

• Delitos contra el honor personal y derecho a la libertad de expresión


e información [Acuerdo Plenario 3-2006/CJ-116]

Fundamento destacado: 8. La solución del conflicto pasa por la formulación de


un juicio ponderativo que tenga en cuenta las circunstancias de cada caso en
particular y permita determinar que la conducta atentatoria contra el honor está
justificada por ampararse en el ejercicio de las libertades de expresión o de
información. La base de esta posición estriba en que, en principio, los dos
derechos en conflicto: honor y libertades de expresión -manifestación de
opiniones o juicios de valor- y de información -imputación o narración de
hechos concretos-, gozan de igual rango constitucional, por lo que ninguno
tiene carácter absoluto respecto del otro [ambos tienen naturaleza de derecho-
principio]. A este efecto, uno de los métodos posibles, que es del caso utilizar
para el juicio ponderativo, exige fijar el ámbito propio de cada derecho, luego
verificar la concurrencia de los presupuestos formales de la limitación, a
continuación valorar bajo el principio de proporcionalidad el carácter justificado
o injustificado de la injerencia y, finalmente, comprobar que el límite que se
trate respeta el contenido el contenido esencial del derecho limitado.
• ¿Trabajador condenado por el delito de calumnia puede ser
despedido? [Cas. Lab. 8564-2017, Lima]

Fundamento destacado: Segundo.- […] Por su parte, el Colegiado de la Primera


Sala Transitoria Laboral de la referida Corte Superior, revocó la sentencia
apelada, que declaró fundada la demanda, reformándola declararon infundada
la demanda, tras considerar que: i) para que pueda aplicarse el inciso b) del
artículo 24º del Decreto Supremo Nº 003-97-TR se exige que el trabajador sea
condenado por delito doloso; ii) el actor fue despedido por una causa justa,
dado que fue condenado por el delito doloso contra el honor en la modalidad de
calumnia, recaído en el Expediente Nº 1150-2011, al haberse acreditado que el
actor estaba consciente de las expresiones vertidas y que lo llevaron al
proceso.

• Derecho al honor vs. libertad de expresión (caso Rafo León) [R.N.


2780-2016, Lima]

Sumilla: En los delitos contra el honor, a efectos de solucionar los efectos de


solucionar los problemas que existen cuando se presenta un conflicto entre los
derechos al honor y a la libertad de expresión, se establece que ambos gozan
de igual rango constitucional, por lo que ninguno tiene carácter absoluto
respecto del otro.

• Difamación: responsabilidad de los periodistas en un «reportaje


neutral» [R.N. 1281-2010, Lima]

Fundamento destacado.- Cuarto: Que de la evaluación de los medios


probatorios que obran en autos no se advierte que los querellados hayan
actuado con animus injurandi en su condición de directivos del citado
programa periodístico, en tanto que fue el periodista Adrianzén Gonzáles -cuya
imagen aparece en dichos reportajes-, quien realizó una denuncia tras sindicar
al querellante como uno de los autores del atentado realizado en su contra, y
quien será parte de una red de terror, por lo que estamos frente a un reportaje
neutral; que, en tal sentido, el Acuerdo Plenario número tres – dos mil seis / CJ
– ciento dieciséis, estableció que para los supuestos de reportaje neutral no se
extiende en principio a la necesidad de acreditar la verdad de lo declarado, aun
cuando se exige la indicación de la persona -debidamente identificada- que lo
proporciona -a éste se le exige la veracidad de lo expresado-, siempre que no se
trate de una fuente genérica o no se determine quién hizo las declaraciones, sin
incluir opiniones personales de ninguna clase.

• Difamación: ¿qué es el «animus retorquendi»? [R.N. 3912-2009,


Lima]

Fundamento destacado: Tercero. Que no está en discusión la realidad de las


frases que profirió el imputado contra el agraviado –cuyo contenido ofensivo es
incuestionable–, sino si en paridad pueden calificarse como expresión de una
legítima defensa. (…) Además, no puede responderse a la crítica negativa o la
descalificación personal con un atentado al honor de quien aparece como
responsable del reportaje televisivo.
El denominado ius retorquendi -que se da cuando una persona difamada
responde a quien previamente la ofendió mediante otro atentado a su honor no
constituye una modalidad especifica de legítima defensa, pues, en realidad,
cuando se ejercita la retorsión esta ya no es actual ni inminente en relación a la
agresión ilegitima, que debe haber cesado con anterioridad. Por lo demás, el
animus retorquendi no relega el animus injuriandi ya que, en todo caso, el
segundo nuevo atentado al honor se habría perpetrado con idéntico ánimo de
difamar que el primero.
En consecuencia, si bien el querellante se refirió negativamente al imputado
desvalorándolo ante la opinión pública, la respuesta del primero en modo
alguno puede significar la tolerancia, disculpa y exculpación a las ofensas que
desproporcionadamente profirió contra el agraviado. La antijuridicidad y
culpabilidad de su conducta, incursa en el tipo legal de difamación agravada, es
evidente. El recurso defensivo debe ser desestimado.

• Se configura difamación por medio de prensa en agravio de alcalde,


por ser expresiones que no inciden en la esfera pública de su
actividad [R.N. 5358-2006, Ayacucho]

Fundamento destacado.- Tercero: Que si bien el querellante es un personaje


público (Alcalde Provincial), las expresiones publicadas contra él (matoncito de
poca monta, enano erótico o bruto por naturaleza) no inciden en la esfera
pública de su actividad, carecen de interés público y tampoco importan una
crítica política (justificada en virtud a los principios del pluralismo democrático);
que se trata de frases objetivamente injuriosas e insultos vejatorios, que están
desconectadas de una finalidad crítica o informativa, y son innecesarias para
expresar un pensamiento o idea en ese sentido.

• ¿Cómo probar el delito de difamación agravada cometida por medios


de comunicación? [R.N. 2436-2011, Ucayali]

Fundamento destacado: 4. Conforme al tercer y último párrafo del artículo


ciento treinta y dos del Código Penal, la difamación se torna agravada por el
medio empleado cuando el agente actúa haciendo uso de medio de
comunicación social (vg. radio) para atribuir un hecho, cualidad, o conducta que
pueda perjudicar al honor del aludido. Tal agravante, según precisa SALINAS
SICCHA se explica en que al difamarse a una persona haciendo uso de dicho
medio, aquél tiene un mayor e inmediato alcance, y, por tanto, la desestimación
o reprobación al ofendido será conocido por un mayor número de personas. Es
decir, un número incalculable de personas conocerían los hechos, cualidades o
conductas injuriosas, ocasionando un enorme daño a la reputación o fama de
la víctima. Por ende, la magnitud del perjuicio personal que puede ocasionar al
difamado, es lo que al final de cuentas pesa para tener como agravante el uso
de los medios de comunicación social masivo.
5. Así, establecido en qué se funda el mayor injusto de los delitos de
difamación agravada, cometidos a través de medios de comunicación, dada su
estructura típica, la prueba requerida para crear certeza respecto de la
responsabilidad penal del querellado -en todos los casos- versará
necesariamente sobre los siguientes puntos:

I) La atribución a una persona de un hecho, una cualidad o una conducta que


pueda perjudicar el honor o la reputación del querellante, es decir, la existencia
de las afirmaciones o comentarios difamatorios.
II) La identificación plena del querellado como el agente difamante, es decir
como el autor de las afirmaciones o comentarios difamatorios.
III) La determinación inequívoca del medio de comunicación social específico
empleado por el agente para la comisión del delito.
IV) La forma y demás circunstancias en que se efectuó la difusión de las
afirmaciones difamantes a través del medio de comunicación social,en
especial, la fecha exacta en que tuvo lugar
V) El dolo de dañar el honor y la reputación del querellante.

• Difamación: frases ofensivas deben dirigirse a la persona en


particular y no de forma genérica [R.N. 3517-2008, Ancash]

Fundamento destacado.- Quinto: Que, como ya se tiene dicho, el tipo penal de


difamación requiere necesariamente que las frases reputadas como ofensivas
se dirijan a una persona en particular –que puede ser natural o jurídica, pues
estas últimas también tienen derecho al honor en su aspecto objetivo, es decir,
gozan de reputación, tal como ha dejado establecido el Tribunal Constitucional
en la sentencia recaída en el expediente número novecientos cinco – dos mil
uno-AA-TC, del catorce de agosto de dos mil dos, asunto: Caja Rural de Ahorro y
Crédito de San Martín–, pues de lo contrario no puede entenderse una
afectación al bien jurídico protegido al tratarse de un derecho personalísimo;
que, en el presente caso, el querellante al proferir las frases cuestionadas de
manera genérica, sin referirse directamente al querellante País Hurtado o a la
asociación que representa –tampoco se puede inferir del contexto en que se
dijeron que se dirigieron a sus afiliados–, no permite concluir que las
expresiones que profirió el encausado se subsuman en el referido tipo penal,
ante la imposibilidad de determinar al sujeto pasivo de la acción, sin que ello
signifique que las personas que se sientan aludidas o afectadas, puedan ejercer
sus derechos en la vía civil correspondiente.

• Elementos para la configuración del delito de difamación por medio


de prensa [R.N. 3680-2010, Lima]

Fundamento destacado: Tercero: Que, a manera de introducción para que se


configure el delito de difamación agravada -por medio de prensa- previsto en el
último párrafo del artículo ciento treinta y dos del Código Penal, tienen que
concurrir los siguientes elementos:
I) la imputación de un hecho, cualidad o conducta que pudiera perjudicar el
honor o la reputación de una persona,
II) la difusión o propalación de dicha imputación a través de un medio de
prensa, capaz de llegar a una gran cantidad de personas, y,
III) que exista intención de vulnerar y maltratar el honor del querellante
mediante las aseveraciones descritas precedentemente sin que haya realizado
alguna labor de investigación sobre los hechos a los que se refirió, elemento
que la doctrina ha denominado el “ánimus difamandi».
Constituyendo otra circunstancia agravante, conforme lo estipula el segundo
párrafo de este mismo articulado, cuando la difamación se refiere a hechos
previstos en el artículo ciento treinta y uno de la aludida norma sustantiva; esto
es, cuando el agente, con la única finalidad de lesionar el honor, definido como
el derecho a ser respetado por los demás por el simple hecho de constituir un
ser racional dotado de dignidad personal, le atribuye, inculpa, achaca o imputa a
su víctima, la comisión de un hecho delictuoso que es falso; en este sentido, el
delito de calumnia se encuentra subsumido como una circunstancia agravante
del tipo penal de difamación, por lo que el Colegiado Superior deberá
determinar si existe un aparente concurso de delitos, previo traslado a las
partes para que informen al respecto.

• Difamación agravada: Condena por publicación en página web de


empresa [R.N. 1700-2017, Lima]

Sumilla: El bien jurídico protegido, es el honor entendido como el valor que


otros realizan de nuestra personalidad ético-social, representado por la
apreciación o estimación de nuestros valores y cualidades morales, debiendo
estar valorada dentro del contexto situacional en el que se ubica el sujeto activo
como el sujeto pasivo.

• [Difamación agravada] Insinuó en televisión que una jueza podía


influir a favor de su hijo en proceso por tenencia [R.N. 1013-2017,
Lima]

Sumilla: Prueba suficiente para condenar.- Expresar, a través de un órgano de


comunicación social (la televisión), lo que se anotó, sin base objetiva alguna, y,
con ello, dar a entender que la querellante realizó o, en todo caso, podría
realizar conductas indebidas, de influencias en el personal judicial, para
favorecer a su hijo, no cabe duda que constituye una ofensa que lesiona su
honor y reputación. Esa expresión ha sido proferida dolosamente, con
conocimiento de sus alcances y, esencialmente, a sabiendas de que
cuestionarla públicamente el posible incumplimiento de los deberes que como
juez tenía la querellante. Nada de eso le podía ser extraño, y, por tanto, sostener
que no tenía intención de afectar su honor, atento a lo evidentemente lesivo de
sus expresiones y al entendimiento social de lo que expresó, no resiste el
menor análisis lógico jurídico.

• Difamación agravada: hacer preguntas abiertas sin imputaciones


concretas no constituye delito [R.N. 1968-2017, Lima]

Sumilla: Correcta valoración de la prueba. Las críticas sobre la gestión de una


asociación forman parte de la realidad institucional y todo aquel que ha tenido
cargos en la misma, como es obvio, deben dar cuenta de su función y
someterse a las objeciones de los asociados. Hacer una pregunta abierta, sin
imputaciones concretas de apoderamiento, no puede constituir delito alguno.
Se puede cuestionar que la carta contiene excesos en sus respuestas y
cuestionamientos al agraviado, pero no que profirió unas ofensas delictivas por
el solo hecho de exigir respuestas al manejo de la asociación. La pregunta no
entraña una injuria manifiesta ni encubierta. Ciertamente cuestiona al
agraviado, pero no le atribuye, desde ya, la comisión de un delito ni una
conducta deshonrosa en el consenso social.

• Anulan sentencia de difamación agravada por falta de análisis del


«animus difamandi» [Exp. 5454-15]

Fundamento destacado: Sétimo.- Que, haciendo el análisis de la sentencia


recurrida, se tiene que la A quo ha incurrido en la causal de motivación
insuficiente, en razón que evaluó las pruebas sobre el hecho denunciado,
encuadrando la conducta del imputado dentro del tipo penal previsto en la parte
pertinente del artículo 132° del Código Penal -difamación agravada- empero no
hizo la valoración en cuanto a la tipicidad subjetiva; es decir no se analizó el
dolo con que hubiese actuado el sentenciado, aún más si la naturaleza del
delito imputado es un delito que tiene como bien jurídico protegido el honor de
la persona humana y como lo es en los delitos de difamación se precisa del
elemento fundamental que en la doctrina penal se denomina “animus difamadi”
por parte del encausado, esto es que tenga la voluntad específica de lesionar el
honor de la agraviada; extremo que no fue evaluado por la A quo en la sentencia
recurrida que condenó al recurrente.

• Sentencia por difamación agravada: Noticia relevante para el interés


público deviene en irrelevante [Exp. 05454-2015-0-1801-JR-PE-35]

Sumilla: De la misma forma, también analiza este despacho, que si bien en su


oportunidad -nos remitimos en fechas del 2010, 2011 y 2012- dicha noticia tuvo
relevancia por el interés público que se generó, a la fecha de la [publicación] del
artículo -marzo del 2015- dicha noticia no era relevante para que el público
interesado vuelva a conocer dicha información.

• Lea la sentencia que condenó por difamación al exmagistrado que


profirió frases sexistas contra jueza [Exp. 05938-2016-0-0401-JR-FE-
01] 

A través de este portal, difundimos que el Cuarto Juzgado Penal Unipersonal de


Arequipa había emitido sentencia condenatoria contra el exjuez Percy Gómez
Benavides, quien fue querellado por la magistrada superior Sandra Lazo de la
Vega, tras ser víctima de diversos ataques sexistas.

Hemos logrado obtener la resolución emitida, y ahora la ponemos a disposición


de nuestros lectores y lectoras. Tras la lectura de este importante documento,
se evidencia que fueron tres hechos concretos los que llevaron a la magistrada
a denunciar por el delito de difamación a su entonces colega Gómez Benavides.

El primer hecho tuvo lugar cuando el magistrado vociferó públicamente


refiriéndose a la querellante: «¡Qué habla la secretaria que llegó a juez superior!
¡Venden cuerpo y alma para llegar a donde están!». En otra ocasión, mediante
documento escrito, Gómez indicó que la querellante carece de principios, tiene
una vanidad extrema y un comportamiento agresivo con respecto al querellado,
es prepotente y padece un complejo de superioridad. Finalmente, el
exmagistrado dijo que la jueza De la Vega tenía inestabilidad emocional y
quiebra de valores a causa de su edad avanzada, la menopausia que padece y
la falta de hijos. Estas expresiones fueron calificadas de agraviantes y
discriminatorias por la judicatura.
Por ello se le halló culpable de difamación y se le impuso una pena suspendida
de tres años y dos meses. Además, deberá pagar una reparación civil de 50 mil
997 soles a la querellante por daño moral y psicológico. Y una multa de 8 mil
749 soles que equivalen a 210 días multa. Cabe señalar, que se trata de una
sentencia de primera instancia, por lo que es susceptible de ser recurrida.

• Críticas exageradas contra empresa no califican como difamación si


tienen interés público [R.N. 1695-2012, Lima]

Fundamento destacado.- Noveno: Que, dentro de este contexto social, las


publicaciones señaladas en los ítem “A”, “B” y “C” del fundamento jurídico
segundo, están referidas a ese negocio jurídico con el Estado respecto de un
bien inmueble estatal, así como el incumplimiento de los pactos previamente
aceptados. En ese sentido, se evidencia que en esos se criticó una situación
que a su juicio no era correcta —y de ninguna manera se advierte el ánimo de
desprestigiar—, buscando denunciar ante la comunidad en virtud del interés
público que el hecho tenía, en tanto, se trató de un compromiso asumido con el
Estado respecto del patrimonio público estatal, en la que se involucró una
ingente cantidad de dinero. Por tanto, se trata de una cuestión de indudable
interés general en el ámbito en que se denunció, y en el que el derecho a la
libertad de información adquiere una jerarquía superior al derecho al honor y
opera como una causa de exención de responsabilidad penal. Por tanto, no
existen frases manifiestamente injuriosas o difamatorias que encajen en la
subsunción normativa, y en ese sentido, el hecho es atípico porque no se
adecúa a la hipótesis contenida en la disposición penal preexistente invocada
en la denuncia penal.

• Cadena de custodia no es aplicable a procesos por querella [Casación


63-2011, Huaura]

Doctrina jurisprudencial: Establecieron de conformidad con el inciso cuatro del


artículo cuatrocientos veintisiete del Código Procesal Penal, como doctrina
jurisprudencial, lo establecido en la parte considerativa de la presente
Ejecutoria, respecto a lo referido a que la cadena de custodia que establece el
Código Procesal Penal y el Reglamento aprobado por Resolución 729-2006-MP-
FN de fecha quince de junio de dos mil seis, no es aplicable a los procesos por
delito de ejercicio privado de la acción penal (querella), así como lo referido a
que la sentencia penal debe estar debidamente fundamentada (tanto fáctica
como jurídicamente), no sólo en el extremo que acredita la responsabilidad
penal o no del agente imputado por la comisión de un determinado hecho
delictivo, sino también respecto a los extremos de la determinación e
individualización de la pena a imponer y el monto a fijar por concepto de
reparación civil, conforme a la normatividad existente para tales efectos, entre
ellas la indicada en el considerando décimo, acápite tres y considerando
décimo segundo.

• PJ revoca sentencia de prisión efectiva impuesta al «Zorro


Zupe» [Exp. 05518-2016]

La Primera Sala Penal de Lima, con el voto ponente del juez Bendezú Gómez, ha
revocado la sentencia de dos meses de prisión efectiva impuesta a Ricardo
Zúñiga Peña, conocido popularmente como «Zorro Zupe».

Al polémico panelista se le impuso ahora un año de prisión suspendida, bajo el


cumplimiento de estas reglas de conducta:


o No variar de domicilio ni ausentarse del lugar de su residencia sin
hacer previo conocimiento de ello al Juez de la causa y contar
con la autorización respectiva.
o No incurrir en nuevo delito doloso.
o Concurrir cada sesenta días a efectuar su control en el registro
biométrico en Lima.
o Cumplir con reparar el daño mediante el pago íntegro de la
reparación civil, S/10,000.

• Ausencia de imparcialidad objetiva (falta de interés


casacional) [Casación 674-2015, Arequipa]

Sumilla. El Tribunal Superior al desestimar la recusación no vulneró la garantía


de imparcialidad judicial, que integra el contenido constitucionalmente
garantizado del debido proceso, ni los alcances de causales de inhibición, del
acotado Código. La inexistencia de relación condicionante entre los dos
procesos descarta por completo seguir analizando si, pese a ello, se presenta
un supuesto de ausencia de imparcialidad objetiva. Es evidente que en vía de
ubicación de los supuestos de imparcialidad, el cuestionamiento formulado
radica en la imparcialidad objetiva -que requiere que el Juez se acerque al
thema decidendi sin haber tomado postura en relación al caso- y no en la
subjetiva, que tiene que ver con las relaciones del juez con las partes.

• ¿Calificar a alguien de «huevada» o «aprendiz de pendejo» tiene


contenido penal? [R.N. 693-2017, Lima]

Sumilla. Difamación agravada. I. A partir de la doctrina expuesta y desarrollada,


se advierte que las frases y/o comentarios proferidos por la procesada Vania
Alessandra Bludau Uvidia, en diversos medios de comunicación y redes
sociales, en los que calificó al agraviado Christian Domínguez Alvarado como
una “huevada” y “aprendiz de pendejo”, no tienen contenido penal paro
justificar, razonablemente, la emisión de una sentencia condenatoria en su
contra por el delito de difamación agravada.
II. Conforme o lo establecido por la Real Academia Española (RAE), el primer
término (“huevada”) se refiere a una “cosa, asunto, situación”; mientras que la
segunda palabra (“pendejo”) se instituye como un adjetivo que alude a una
persona “astuta y taimada”.
III. Desde una perspectiva racional y objetiva, no es posible sostener, a los
efectos de la tipicidad, que lo acotado haya afectado el honor, la reputación, la
dignidad o incluso las cualidades individuales o el prestigio personal o
profesional del querellante. No constituyen, per se, expresiones ofensivas u
oprobiosas, y forman porte del argot consuetudinario, que no es posible
neutralizar mediante el derecho penal. Los comentarios circundantes carecen
de relevancia.
IV. Finalmente no puede soslayarse el contexto situacional en que se
produjeron los hechos. La querellada y el querellante son personajes públicos
expuestos voluntariamente al escrutinio social, existiendo, en determinados
casos, uno autorización tácita paro ventilar aspectos de su vida. Son ellos
quienes comparten episodios de su esfera familiar en los medios de
comunicación, aun cuando no están compelidos a hacerlo. Es ilógico que
primero so exhiban públicamente y luego pretendan cautelar su honor y bueno
reputación mediante lo restricción absoluto de toda palabra, frase u opinión
pronunciada por terceros o entre ellos, tanto en los redes sociales como en
programas de contenido burlesco, producidos a altos horas de la noche. En
definitiva, bajo una óptica de proporcionalidad, su nivel de tolerabilidad ante las
informaciones vertidas respecto de su persona debe ser más amplio.
V. El recurso de nulidad interpuesto por la querellada Vania Alessandra Bludau
Uvidia, es estimado en todos sus extremos y corresponde absolverla de los
cargos incriminados.

• Ejercicio legítimo de un derecho en el delito de difamación [R.N.


737-2018, Lima]

Sumilla. Las expresiones cuestionadas no contienen una cuota adicional de


lesividad, pues incidieron en aspectos públicos y no se añadieron expresiones
indudablemente insultantes, insinuaciones insidiosas o vejaciones
innecesarias. En el presente caso se afirma la concurrencia de un tipo de
permisión, una causa de justificación, por lo que no es posible considerar
antijurídica la conducta de la querellada.

• ¿Podría la retransmisión de una serie vulnerar el derecho al


honor? [Exp. 00073-2013-PA/TC]

Fundamentos destacados: 3. En opinión de este Tribunal, la demanda de autos


presenta algunas deficiencias de cara a la posibilidad de efectuar un
pronunciamiento de fondo respecto de la pretensión. En primer lugar, no ha
sido emplazada la entidad encargada de la difusión de la miniserie que juzga
como lesiva de los derechos invocados. Así, si como afirma el demandado, el
canal América Televisión ha comprado los derechos de difusión de la referida
miniserie,la demandante debió dirigir contra dicho canal la pretensión de que se
suspenda la difusión de la miniserie. En segundo lugar, la demandante no ha
acompañado a su demanda el registro audiovisual con el contenido de la
referida miniserie, a efectos de apreciar si las afirmaciones que hace son
ciertas en cuanto a las violaciones al honor, a la imagen, a la voz y a la
intimidad personal y familiar que denuncia.
4. Ahora, si bien los anteriores defectos podrían subsanarse emplazando al
canal de televisión aludido y solicitando la incorporación al expediente del video
de la referida miniserie, a la fecha estas formas de subsanación serían
inconducentes, pues la pretensión de que se suspenda la difusión de la
miniserie “Hasta las estrellas” ya ha ocurrido, y por ende el supuesto perjuicio
alegado se ha convertido en irreparable. En efecto, de la Declaración Jurada
efectuada por el demandado (f. 135), se observa que la mencionada miniserie
se difundió entre el lunes 25 de octubre y el lunes 22 de
noviembre de 2010, por lo que no es posible lograr el cese del acto lesivo, tal
como pretende la actora del presente proceso constitucional. En todo caso, se
deja a salvo su derecho de hacer valer la pretensión de indemnización, en caso
corresponda, en la vía civil.

• [Jurisprudencia básica] TC establece precedente vinculante sobre el


derecho a rectificación [Exp. 3362-2004-AA]

Fundamentos que tienen carácter vinculante: 10. Ahora es menester explicar


en qué tipos de medios existe protección para la rectificación. El mencionado
artículo 2.°, inciso 4), de la Constitución señala que el ejercicio de la
rectificación ha de ser realizado a través de los medios de comunicación social,
pero para la Convención Americana, a través del artículo 14.1, ha de ser a través
de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en
general. Es decir, cabría rectificación no sólo respecto a las informaciones
vertidas en aquellos medios de comunicación masiva comúnmente
denominados de comunicación social, sino también en aquéllos que permiten
la transmisión de noticias, datos o informes a un alto número indeterminado de
personas, con el rasgo de masivo.
Y ello es así debido justamente a que: En el idílico pasado del
constitucionalismo clásico, las ideas circulaban libremente dentro de una elite
relativamente reducida (…). Actualmente, sólo los especialistas en los medios
de comunicación de masas son capaces de difundir cuestiones, de una
complejidad sin precedentes, en una masa de público absolutamente nueva por
su magnitud.
Por eso, una equivocada difusión de informaciones en los medios de
comunicación de masas tiene una gran posibilidad de hacer daño a las
personas (como podría suceder con un correo electrónico masivo, en un portal
electrónico o en una página web), cuyos efectos O su divulgación podrían ser
tan o más perjudiciales que los existentes en los ordinariamente llamados
medios de comunicación social. Por ello, a entender de este Tribunal, cabe
rectificar los mensajes vertidos por cualquier medio de comunicación masiva.
14. Sobre la base de los obiter dictum antes desarrollados, es importante para
este Colegiado interpretar la Constitución a fin de configurar el derecho
fundamental a la rectificación.
Son dos los supuestos considerados por el constituyente en que puede
plantearse un pedido de rectificación:
a. Información inexacta: Según el artículo 2.°, inciso 7), de la Norma
Fundamental, cabe la rectificación por ‘afirmaciones inexactas’; sin embargo, la
Convención Americana, en su artículo 14.°, hace referencia a ‘informaciones
inexactas’. […]
b. Honor agraviado: El otro supuesto en que se puede ejercer el derecho a la
rectificación se presenta cuando la persona se ha sentido afectada a través de
un agravio, y esto significa una violación de su derecho al honor (así lo señala
también el artículo 14.3 de la Convención Americana), a través de un medio de
comunicación de masas con independencia del derecho comunicativo ejercido.
Ésta es la interpretación adecuada que puede fluir de una correcta lectura del
artículo 2.°, inciso 7), de la Constitución.
20. […] Por ello, veremos a continuación algunas cuestiones referidas al
procedimiento de rectificación que merecen ser explicadas:
a. Con relación a su naturaleza: El artículo 2.°, inciso 7), in fine de la Norma
Fundamental señala los elementos que están insertos en una rectificación: ésta
debe ser gratuita, inmediata y proporcional.
– Gratuidad: La Constitución señala que todo acto de rectificación debe ser
completamente gratuito para quien se ve afectado. Ahora bien, este hecho no
impide que la persona realice algunos pagos en el trámite del pedido (como
puede ser la carta notarial que debe enviar), pero lo que sí no debe abonarse al
medio de comunicación es monto alguno por concepto de la publicación o
emisión en sí.
– Momento: La Constitución exige que la rectificación debe darse de manera
inmediata, es decir, en el menor tiempo posible desde que se produjo la
afectación. En el artículo 3.° de la Ley N.o 26775 se establece que los
responsables deben efectuar la rectificación dentro de los siete días siguientes
después de recibida la solicitud para medios de edición o difusión diaria o en la
próxima edición que se hiciera, en los demás casos. Sabiendo que los medios
de comunicación tienen distinta naturaleza (no pueden ser iguales la radio con
un periódico, y menos aún, un correo electrónico masivo), la rectificación debe
realizarse según la manera en que cada medio difunda el mensaje. Por ello,
este Colegiado se ha de preocupar en que la inmediatez de la rectificación deba
ser AA cumplida, pues ella es una característica esencial y constituyente en el
ejercicio de este derecho fundamental.
– Forma: Lo que siempre habrá de buscarse es que la rectificación sea
proporcional con aquel mensaje que terminó violentando el derecho
fundamental al honor de la persona. Tratándose de una edición escrita, la
rectificación deberá publicarse íntegramente, sin intercalaciones, en la misma
página y con características similares a la comunicación que lo haya provocado
o, en su defecto, en un lugar destacado de la misma sección. Cuando se trata
de radio o televisión, la rectificación tendrá que difundirse en el mismo horario y
con características similares a la transmisión que la haya motivado. Por ello, se
señala en el artículo 3.° in fine mencionado que, tras la solicitud de la persona
afectada, la rectificación se efectuará el mismo día de la semana y, de ser el
caso, a la misma hora en que se difundió el mensaje que la origina en los
medios no escritos. Lo que en fondo se persigue con la rectificación es que se
presente un mensaje discursivo con el mismo peso periodístico que el original,
pero siempre en términos respetuosos y convenientes.
b. Con relación a los intervinientes: Como todo derecho fundamental, la
rectificación posee un titular y un destinatario.
– Reclamante: La titularidad del derecho alcanza a cualquier persona, natural o
jurídica, ofendida o injustamente aludida por algún medio de comunicación. Es
así como el derecho está reconocido a toda ‘persona’ afectada por
afirmaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio, pudiendo
ejercerlo, según lo precisa el artículo 2.° de la Ley 26775, por la misma afectada
o por su representante legal. También estará legitimada activamente para
realizar la solicitud de rectificación, aquella persona que, pese a que el medio se
haya rectificado espontáneamente, no juzgue satisfactoria la misma.
– Obligado: La rectificación se traduce en una obligación que recae, como ya ha
sido explicado, en cualquier medio de comunicación, y que consiste en insertar
o difundir gratuitamente las rectificaciones que les sean dirigidas. Cuando se
trata de un medio de comunicación social, el artículo 2.° de la Ley N.O 26775
señala que será responsable el director del órgano de comunicación y, a falta
de éste, quien haga sus Veces. Cabe señalar que según el artículo 14.3 de la
Convención Americana, toda publicación o empresa periodística,
cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no
esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial. En caso de que
el lA responsable no estuviese en un medio de comunicación social, entonces
el responsable será el propio emisor de la información.
c. Con relación al trámite: Este tema ha sido desarrollado a través de la citada
Ley 26775, básicamente a través de los artículos 2.° y 3.°; pero hay aspectos
que merecen ser resaltados.
– Solicitud: Se debe hacer un requerimiento al director del medio de
comunicación o a las personas que se presentan como responsables, en el cual
se solicite la rectificación. Según el artículo 2.° de la referida ley, la solicitud
será cursada por conducto notarial u otro fehaciente. Es así como tal carta se
configura en una vía previa para la presentación de la demanda de amparo.
– Tramitación: El pedido realizado puede ser realizado hasta quince días
naturales posteriores a la publicación o difusión que se propone rectificar, tal
como lo señala el antes mencionado artículo 2.° de la Ley 26775. Este plazo
está de la mano con la exigencia de inmediatez explicada.
24. Según el artículo 14.1 de la Convención Americana, la persona ‘tiene
derecho a efectuar la rectificación, es decir, todo hace suponer que él mismo
debe ser el que proponga la forma en que el medio se rectifique. Sin embargo,
la Constitución, en su artículo 2.°, inciso 7), expresa claramente que el derecho
de la persona se refiere a que el propio medio se rectifique.
Haciendo una interpretación coherente entre ambas normas, consideramos
pertinente aseverar que será el propio medio el que debe presentar la
rectificación, según los lineamientos periodísticos del mismo, con la salvedad
de que el agraviado señale expresamente lo contrario en su solicitud. En el caso
de que la persona haga un pedido intencionado de que se coloque la
rectificación según su voluntad, el medio deberá hacer la rectificación según la
petición realizada. Sin embargo, en este último supuesto, el afectado no podrá
hacer un ejercicio abusivo de su derecho […].

• Difamación: periodista publicó que jueza huyó luego de liberar a


‘narco’, pero en realidad viajó por beca de estudios [RN 2057-2007,
Lima]

Fundamento destacado: Cuarto. […] Siendo evidente que el querellado no


observó un deber de diligencia razonable en la comprobación de la noticia
antes de divulgarla, pues conforme a lo ya mencionado, no desplegó una
mínima actividad investigatoria sobre los hechos que puso en conocimiento de
la opinión pública a fin de obtener un grado razonable de seguridad sobre lo
expuesto y comprobar su adecuación a la realidad exigible como condición
mínima, en cuanto colisiona con el derecho al honor, a la buena reputación,
prestigió y buen nombre de la persona, denotando con ello una manifiesta
indiferencia hacia la verdad: por consiguiente, ha quedado acreditada su
responsabilidad penal en el delito de difamación agravada, pues si bien,
también alega que actuó amparado en la causa de justificación regulada en el
artículo veinte, inciso ocho del Código Penal, ejercicio legítimo de un derecho.
Sin embargo, las informaciones propaladas resultaron ser inconsistentes,
conforme se ha descrito precedentemente, por lo que no es de aplicación dicha
causa de justificación, pues sus versiones justificatorias se encuentran exentas
de persistencia lógica y verosimilitud, contrario sensu, coadyuvan a establecer
la certeza y veracidad de los hechos imputados y, en tal virtud, es de concluir
que entre la actividad probatoria practicada y el relato de los hechos existe un
enlace lógico consistente para establecer la culpabilidad del citado Tafur Rivera
en los hechos denunciados y desvanecer la presunción de inocencia que «le
asistía por expresa normatividad constitucional: en consecuencia, vistas las
circunstancias del delito y la participación que correspondió al encausado en el
injusto perpetrado, su conducta reúne los presupuestos contenidos en el
artículo ciento treinta y dos del Código Penal, que tipifica el delito de
difamación cometido por medio de prensa.

• Difamación: límites a la libertad de expresión cuando un medio se


refiere a una persona que no es pública [RN 1436-2018, Lima]

Fundamento destacado: 14.1. Cuando se exponga a través de un medio


televisivo a una persona
que no es pública y recaiga sobre ella la afirmación de un hecho de relevancia
penal (ser calificado como agresor de otras personas aplica para tal supuesto),
lo mínimo que se exige es que exista correspondencia entre la fuente y la
información a propalar (sustento o respaldo idóneo y objetivo). No es lo mismo
afirmar que una persona agredió a otra y, producto de eso, es investigada, que
afirmar tajantemente que aquella persona es un “golpeador”, lo cual sugiere una
responsabilidad definitiva. Es más, sin desconocer el impacto negativo de lo
que significa agredir, sea de manera física o verbal, existe una incuestionable
diferencia entre la palabra golpear o inferir improperios. La incompatibilidad
entre el
contenido y el mensaje será el que determine la relevancia penal.
14.2. Lo anterior no significa pretender imponer control previo de la
información, sino que en ejercicio del derecho a la libertad de expresión se
cumpla con informar correctamente y sobre la base de información
objetiva, sobre todo en situaciones en las que una persona no pública es
expuesta ante un colectivo y que, a partir de ello, incuestionablemente se
genere un concepto.
Sumilla. Límites al derecho a la libertad de expresión. Al analizar el ejercicio del
derecho a la libertad de expresión a través de un medio de comunicación
masivo, se debe corroborar que el contenido del mensaje propalado guarde
correspondencia con las pruebas que lo sustenten. La incompatibilidad entre
ambas, por alteración, tergiversación u otro, puede acarrear responsabilidad
penal, por afectar el honor o la buena reputación de la persona de quien se
trate.

• Locutor cometió difamación al insultar a alcalde en su programa


radial [RN 3356-2013, Apurímac]

Fundamento destacado: Cuarto. Que es evidente que el imputado en el ámbito


de una posición política municipal contraria a la del agraviado, y por razones de
la instalación de antenas con motivo de las exigencias de la legislación sobre
comunicaciones de televisión, no sólo criticó esa línea política y conducta
asumida por el agraviado al utilizar presuntamente bienes municipales, sino
que además lo insultó con palabras y frases lesivas a su honor y reputación.
Esas frases y palabras son evidentemente ofensivas. No hacen falta mayores
digresiones al respecto. Los delitos de difamación agravada e injuria están
acreditados.
La realidad de las ofensas se prueba no sólo con la diligencia de audición de
cinta magnetofónica del programa radial del imputado, encionan las ofensas.
Es verdad que estos últimos expresan que el agraviado también insultó al
imputado, pero aun cuando fuera cierto ello no disculpa la conducta del
imputado pues no se trata de una actitud que expresa un ánimo de defensa
sino de contra-ataque a la posición del contrario.
Sumilla. Prueba plena. La realidad de las ofensas se prueba no sólo con la
diligencia de audición de cinta magnetofónica del programa radial del
imputado, sino también con la prueba pericial y la prueba testifical. Incluso, los
dos testigos de descargo mencionan las ofensas.

• Difamación: Expresiones como «corrupto» o «basura» publicadas en


Facebook acreditan dolo [RN 1102-2019, Lima]

Sumilla: Delito contra el honor: prueba del animus difamandi. Las frases


emitidas por el encausado son patentemente ofensivas. Denotan un ánimo
marcadamente difamador. Decir a una persona, a través de una red social, de
acceso público –quien, por lo demás, es un personaje público–, que es un
“corrupto” y una “basura”, a propósito de la queja de un ciudadano, no tiene
justificación ni exculpación alguna, ni siquiera tiene vínculo causal con la queja
pública del cliente de Lan Perú, y permite sostener que buscó una
minusvaloración del honor y reputación de la víctima. El dolo, como elemento
subjetivo, se advierte de las propias expresiones escritas utilizadas y del
contexto en que se dijeron –el hecho psicológico o interno se prueba mediante
prueba por indicios–. Afirmar sin más que, como persona, se es corrupto y una
basura es una ofensa manifiesta o palmaria. Más allá de lo impropio de la
teoría de los animus para excluir el elemento subjetivo en el delito de
difamación, lo esencial es determinar la intención ofensiva desde los términos
utilizados por el agente activo y el contexto en que se expresaron.

• [Difamación] Absuelven a estudiante que difundió meme en


Facebook para criticar a mayor de la PNP [Exp. 443-2018-0]

Sumilla. Deberá revocarse la sentencia condenatoria al concurrir la causa de


exención de responsabilidad, consistente en el ejercicio legítimo del derecho a
la libertad de expresión u opinión, pues el querellado a partir de un hecho
objetivo, indicó la fuente y formuló críticas a través de la elaboración y difusión
de una caricatura política, denotando la prevalencia de un animus criticandi,
esto es, con la finalidad de criticar la conducta funcional del querellante como
Comisario de la Policía Nacional del Perú en Cartavio. En otras palabras, el
querellante tiene la condición de funcionario público y las frases vertidas por el
querellado contra él en tono satírico, tuvieron evidente interés público,
circunscrita no a su vida personal o familiar, sino a su actuación como
autoridad policial en la zona donde precisamente reside el querellado, las
cuales pueden ser expresiones duras o desabridas e incluso pueden molestar,
inquietar o disgustar a quien se dirige, pero se encuentran amparadas dentro
del ámbito de protección de la libertad de expresión u opinión.

• Difamación: valoran que expresiones se emitieron en campaña


electoral y que pese a ellas querellante resultó ganadora [RN 4236-
2007, Cusco]

Fundamento destacado.- Cuarto: Que, del análisis de lo actuado se advierte,


que si bien el querellado al entrevistar al arquitecto Adolfo Saloma Gonzáles
vertió expresiones que a juicio de la agraviada ha perjudicado su honorabilidad,
también lo es que no se infiere que hubiera por parte del querellado animus
difamandi sino el ánimo de ejercer el derecho a la opinión y crítica, conforme es
de verse de la transcripción del vídeo obrante a fojas catorce, prueba
debidamente valorada dentro de los alcances del derecho de información,
opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita
o la imagen, recogidos en el inciso cuarto del artículo segundo de la
Constitución Política del Estado, más aún, cuando dicho programa televisivo se
caracteriza por ser un programa de crítica y denuncia; asimismo, se debe
indicar que los hechos señalados en el segundo considerando se enmarcaron
dentro del contexto de la campaña electoral a la Municipalidad Provincial del
Cusco, en donde las partes en cuestión eran contrincantes políticos por
pertenecer a movimientos políticos distintos y que en todo caso los
comentarios que ha emitido el querellado en dicha entrevista no han
descalificado moralmente a la querellada.
Por otro lado, en cuanto a lo expresado por el querellado en el canal de
televisión sobre que la querellante Marina Sequeiros Montesinos ha mandado a
sus matones con la finalidad de victimarlo -entre otros comentarios-, ello debe
valorarse dentro del contexto en que fueron dichos, pues se dieron cuando
realizaba una manifestación para mostrar su protesta y defensa a favor [sic] de
la querellante Sequeiros Montesinos; por lo que no implica que se hubiera
afectado en su honor a la querellante menos descalificado ante la colectividad
cusqueña, tanto más que no le causó perjuicio alguno, pues resultó ser
ganadora de las elecciones municipales de lo que se concluye que se ha
valorado debidamente las pruebas conforme a ley, no habiéndose acreditado el
actuar doloso o animus difamandi por parte del querellado, por lo que no se ha
vulnerado el principio de legalidad alegado.

• Difamación: aplicación de la «exceptio veritatis» [RN 4446-2006,


Tumbes]

Fundamento destacado.- Cuarto: Que la aplicación de la exceptio veritatis


(artículo ciento treinta y cuatro del Código Penal), a efectos de conducir a la
exención de la pena, está condicionada -entre otros supuestos- a que el
querellado pruebe el hecho, cualidad o conducta (denunciados como
difamatorios) que le atribuye a un funcionario público (querellante) referidos al
ejercicio de sus funciones; que el objeto de acreditación en la exceptio veritatis,
para que, no obstante la lesión del honor del funcionario público, despliegue sus
efectos eximentes, debe ser la concreta imputación atribuida al querellado; que
en el presente caso si bien el querellado Silva Gallo presentó prueba
instrumental sobre investigaciones realizadas al querellante por irregularidades
e ilícitos funcionales, aquella no tiene aptitud para acreditar la veracidad de la
específica imputación objeto de proceso (esto es, que el querellante estafó a
tres mil trescientos agricultores cuando era asesor del Proyecto Especial
Binacional Puyando Tumbes) ni, por ende, conducir a la exención de la pena.

• [Difamación] Ponderación en el conflicto de libertad de expresión y


derecho al honor [RN 3412-2008, Puno]

Fundamento destacado.- Tercero: Que las encausadas son dirigentes del


sindicato de trabajadores del Hospital Manuel Muñoz Butrón de Puno y, con
ocasión de ese encargo sindical, formularon declaraciones en los medios de
comunicación de la localidad acerca del desempeño funcional del agraviado
Isaac Francisco Manzaneda Peralta, director del indicado hospital; que según
consta de las transcripciones de fojas dos a once y del suelto periodístico de
fojas doce, se cuestionó concretos ámbitos de la gestión administrativa del
querellante referentes al control patrimonial de la institución, a sus ingresos
como Director del Hospital y a las obras o construcciones que realizaba, y a la
calidad o nivel competencial del personal a su cargo; que es de resaltar, como
se ha dejado sentado en el Acuerdo Plenario número tres – dos mil seis/CJ –
ciento dieciséis, del trece de octubre de dos mil seis, que en el conflicto entre la
libertad de expresión y el derecho al honor, el juicio concreto de ponderación a
favor de la primera está en función a lo público de las afirmaciones
cuestionadas –vinculados a su autor y las circunstancias objetadas–, a la
ausencia de injurias manifiestas o frases flagrantemente dañosas a la dignidad
del afectado, y a la veracidad subjetiva de quien las emite –no está incluida en
la protección constitucional referida a la libertad de expresión, en cuya virtud se
admite el dolo eventual, las afirmaciones proferidas por el autor en tanto en
cuanto no mostró interés o diligencia mínima en la comprobación de la verdad
de lo que expuso–; que de autos no se advierte, en función a lo expresado por
las querelladas, que incurrieron en delito de difamación sobrepasando las
exigencias que dimanan del correcto y ponderado ejercicio constitucional de la
libertad de expresión: se trata de dirigentas sindicales que cuestionaron
aspectos relevantes de la función que venía desempeñando el director del
hospital, las frases que utilizaron no son manifiestamente injuriosas y no se
advierte que medió falsedad subjetiva de su parte en lo que expusieron; que no
es que las frases proferidas merezcan credibilidad y que, por tanto, el
querellante incurrió en las irregularidades denunciadas públicamente, sino que
no se evidencia que actuaron con real malicia, a sabiendas de la falsedad de lo
que expresaron o sin un mínimo deber de diligencia para constatar lo que
afirmaron y que no resultó cierto.

• [‘Peluchin’ vs ‘Mamacha’] Difamación: no hacen falta pruebas


específicas para acreditar daño moral por reiteración de expresiones
ofensivas [RN 1358-2018, Lima]

Fundamento destacado: Sexto. […] La libertad de expresión –cuyo objeto son


los pensamientos, ideas y opiniones, que incluye las apreciaciones y los juicios
de valor– y el derecho a comunicar información –que se refiere a la difusión de
aquellos hechos que merecen ser considerados noticiables– tienen límites.
Primero, la difusión acerca de hechos son susceptibles de prueba de la verdad
o diligencia en su averiguación -la verdad es el límite interno de la libertad de
expresión, entendida como seriedad del esfuerzo informativo; “la información
ha de ser veraz no en el sentido de que constituya una realidad absoluta e
inconmovible sino que suponga un propósito aceptable de acercarse al
conocimiento de los hechos que posteriormente se difunden”: Sentencia del
Tribunal Supremo Español 318/1996, de veinte de abril- Segundo, las opiniones
no protegidas son aquellas que contengan expresiones intrínsecamente
vejatorias, que no tengan interés público y, por tanto, resulten impertinentes e
innecesarias para su exposición -la libertad de expresión dispone de un campo
de acción que viene sólo delimitado por la ausencia de expresiones
indudablemente vejatorias sin relación con las ideas u opiniones que se
expongan, y que resulten innecesarias para la exposición de las mismas-
(véase: Sentencias del Tribunal Constitucional Español 105/1990, de seis de
junio; 214/1991, de once de noviembre; 200/1998, de catorce de octubre;
89/2010, de quince de noviembre; 77/2009, de veintitrés de marzo; y, 41/2011,
de once de abril). Por lo demás, ésta es la doctrina estipulada en el Acuerdo
Plenario 3-2006/CJ-l 16, de trece de octubre de dos mil seis.

Sumilla.- Difamación agravada y reparación civil. i) Más allá de la afectación


penal al bien jurídico honor, tutelado por el tipo delictivo de difamación, la
reparación civil comprende la indemnización de los daños y perjuicios. Por la
naturaleza del bien jurídico afectado -el honor- es posible la configuración de un
daño moral, indemnizable. Éste es un daño no patrimonial producido en la
esfera de la personalidad o la afectividad de la víctima; constituye el ansia, la
angustia, los sufrimientos físicos o psíquicos padecidos por la víctima o su
familia. El derecho al honor, en su contenido esencial, lo viene a constituir la
dignidad de la persona en cuanto tal; que la lesión al derecho al honor afecta a
la dignidad de su persona, al reconocimiento que los demás tienen de él, de su
integridad moral o de su consideración social. Por ello, la reiteración de
expresiones ofensivas contra una persona que realiza sus actividades laborales
en el sector del espectáculo y realizadas por un conductor de un programa de
ese mismo rubro le ocasiona una claro daño moral indemnizable. ii) El monto
de la indemnización deber ser valorado en función a la forma y circunstancias
en que se dieron los hechos, el contexto dentro del cual éstos tuvieron lugar, y
al grado de afectación de la víctima en los marcos de un programa de
televisión. Es claro que la reiteración de ofensas públicas, a través de un medio
de comunicación social, dirigidas a la conducta de la víctima en relación con su
trabajo y las personas que a ella se vinculan, genera un daño moral de una
entidad relevante, más aún si esa persona en su ámbito laboral depende mucho
de su línea de conducta social y de sus relaciones con colegas, dependientes y
superiores jerárquicos, así como del grado de estima social de los televidentes.
No hace falta, pues, pruebas específicas para apreciar el daño moral.
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DIANA LISETH PACHECO ROJAS

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Estudiante de la Universidad de San Martín de Porres.

     

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