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Filosofía moderna Evidencia

Evaluativa 1.1

Nombre de la materia: Filosofía


Grado: 6 Semestre
Grupo: 601
Nombre del profesor: Indira Vázquez Ferruzca
Nombre del alumno: Castro González Alberth
En el presente ensayo, se hablará de la filosofía de dos filósofos, los cuales han
influido con el pasar del tiempo.
La filosofía es una disciplina milenaria que se ocupa de indagar, para poder
resolver, los principales interrogantes que invaden al hombre, tales como la
existencia, la moral, la ética, el conocimiento, el lenguaje, entre otros.
La filosofía moderna se inicia cronológicamente a partir del siglo XV, justo cuando
se marca el fin de la Edad Media. Comienza esta sección con una introducción
caracterizándola y describiendo los hechos históricos que permitieron el desarrollo
de la misma.
Algunos filósofos fueron: Baruch Spinoza y su gran “teoría de la sustancia”,
siguiendo con G. Leibniz, quien a través de su “doctrina de las mónadas” supo dar
una visión completamente diferente a los pensadores de su época.

Baruch Spinoza
(Ámsterdam, 1632 - La Haya, 1677) Filósofo neerlandés.
Estudió hebreo y la doctrina del Talmud. Cursó estudios de
comercio y teología, pero, por la fuerte influencia que
ejercieron sobre él los escritos de Descartes y Hobbes, se
alejó del judaísmo ortodoxo. Su crítica racionalista de la Biblia
provocó que fuese por último excomulgado por los rabinos.
Escribió un Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su
felicidad, y parece que también la obra De la reforma del entendimiento y un
polémico Tratado teológico-político.
En 1675 terminó su obra más importante, la Ética demostrada según el orden
geométrico, iniciada catorce años antes y que no se publicaría hasta su muerte, en
1677. También por esta época emprendió la redacción del Tratado político, que
quedó inconcluso. El filósofo da a entender que todo lo existente en el mundo
es Dios.

Teoría de la sustancia
Spinoza unificando las tres sustancias cartesianas en una, Dios/Naturaleza "Dios
es la naturaleza es la sustancia". Este Dios, única sustancia y, por lo tanto, única
realidad, posee infinitos atributos, de los que nosotros, partes de esa substancia
sólo conocemos dos: el pensamiento y la extensión. Así mismo, estos atributos se
dividen en infinitos modos: objetos, figuras, ideas. Todos estos infinitos atributos y
modos se encuentran en un perfecto orden geométrico (matemático) y en un
proceso dinámico de movimiento y producción. El hombre es una parte más de esa
infinita y única naturaleza. Su criterio de acción es conocer y formar parte dinámica
de ese inmenso proceso de producción interno de Dios.
G. Leibniz
(Leipzig 1646- 14 de noviembre en Hannover)
Intentó dominar todos los conocimientos de la época y
destacó como filósofo, matemático, político y diplomático.
Desde 1661 a 1666 estudió leyes, filosofía y ciencias en la
Universidad de Leipzig y más tarde en Altdorf, aunque
debido a su temprana edad no pudo presentar su tesis
doctoral, pero si alcanzó el doctorado en 1667. Su tesis fue
sobre lógica. Rechazó la plaza que le ofrecieron de profesor en la Universidad de
Altdorf
En 1670 abandonó la Universidad y entró al servicio, como consejero, del arzobispo
y príncipe elector de Maguncia, príncipe de uno de los pequeños estados de la
fragmentada Alemania. Su trabajo comprendía el examen de temas legales y
complejos, entre los que estaba una reforma del Sacro Imperio Germano. Dos años
más tarde enviado como diplomático a París, con el objetivo de convencer al rey
Luis XIV de que dejase de amenazar a los Países Bajos y Alemania dirigiendo sus
afanes expansionistas hacia el mundo cristiano en concreto a Egipto.

Doctrina de las mónadas


Las mónadas son formas sustanciales dotadas de una determinación interna cuya
génesis se halla en Dios, la mónada primigenia, creadora de las infinitas otras
mónadas que conforman el mundo. Todas son sustancias individuales, son almas y
tienen, en contraposición de Dios, un cuerpo.
Entre mónadas. Leibniz creía que cada pedazo de materia no es sólo divisible
infinitamente, sino que está dividido sin fin en más partes, cada una de las cuales
posee un movimiento propio. “En la parte más minúscula de materia hay un mundo
de criaturas, de seres vivos, animales, entelequias, almas. Cada pedazo de
naturaleza puede ser concebido como un jardín repleto de plantas y como un
estanque lleno de peces”, escribe Leibniz.
La doctrina de las mónadas se puede interpretar como un atomismo, aunque no sea
un atomismo material sino más bien un atomismo metafísico. Las mónadas, que
debido a su ausencia de extensión, deben entenderse como puntos geométricos
ricos que se auto despliegan. Las mónadas son por lo tanto las unidades básicas
desde las cuales se compone todo el universo.

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