Está en la página 1de 2

Introducción

Este es un libro inusual de Jacqueline Dauxois, que presenta una interesante


pincelada de la edad moderna, con un atrayente recuento biográfico de uno de los
gobernantes en occidente que ayudó a gestar mucho del arte que se aprecia
principalmente en Praga, Viena, Dresden y Munich.
Su nombre está enlazado con el figuras más conocidas, como Carlos V, Felipe II,
reyes con hechos más conocidos, con mayor podría decirse, figuración histórica.
Hijo de Maximiliano segundo, sobrino de Carlos V, primo de Felipe II (en algún
momento también suegro de Felipe II) por esa costumbre de matrimonios
endogámicos al interior de la familia, como solía pasar en el Egipto faraónico y que
fueron responsables de tantos problemas de salud en los descendientes y que
curiosamente para la edad moderna, contaron con dispensas papales.

La personalidad de Rodolfo
Rodolfo II de Habsburgo, un gobernante diferente a muchos de los que se suelen
conocer en los libros de historia, en el caso particular, su interés está en el arte, en
las ciencias, en el mecenazgo. Un monarca del Sacro Imperio Romano Germánico
que desafortunadamente tuvo que vivir en un tiempo de naturaleza roja en garras
y colmillos, donde el tema de la realpolitik (la que tiene que ver con soldados y
capacidad agresiva) era predominante. O tempora o mores, oh tiempos, oh
costumbres.
Pero la juventud de Rodolfo estuvo matizada de las terribles escenas de los autos
de fé en Toledo. Las hogueras que prendió la inquisición a lo largo y ancho de
Europa y no permitieron que se extinguiera la luz, porque siempre había llamas,
que llevaron a tiempo presente el infierno de la vida en el más allá que tanto
gustaba de preconizar, para la salvación de las almas…… Rodolfo no tenía la fría
manera de Carlos ni de Felipe de hacer lo que fuera necesario hacer para extirpar
la herejía de sus territorios (así lo llamaron en aquella época).
De modo que Rodolfo sienta sus bases en cuanto a actuar como lo que hoy se
diría un contemporizador, buscando equilibrio entre partes.

Rodolfo y la religión
Rodolfo hizo varias cosas revolucionarias para su tiempo. Fue un contemporizador
entre las tendencias de interpretación en torno a la comunión que generó la
reforma de Lutero, de modo que en lugar de aumentar la cuota de sangre
derramada en nombre de la religión, procuro manejar el precario equilibrio entre
protestantes y católicos, para que hubiera una coexistencia pacífica. Solo que el
pertenecer a la familia Habsburgo que era tenida como el baluarte de la religión no
le facilitaba el ejercicio de gobierno a Rodolfo. Y estaba la constante presión por
un lado de Roma, con un pontífice Aldobrandini que tomó el nombre de Clemente
VIII y no gustaba de Rodolfo por lo cual le envió un legado que le hizo la vida
imposible, y por otro, de los turcos que estaban ad portas, en Bulgaria, en Bosnia,
en Transilvania en aquellos tiempos, y que hicieron todo lo posible por generar
una guerra, masacrando poblaciones y pasando por alto el derecho de
embajadores, con el fin que Rodolfo tuviera lo que se llama un casus belli, un
motivo de guerra.
Pero Rodolfo ya tenía 20 años cuando ocurrió la terrible masacre de la noche de
San Bartolomé, una de las cosas que Voltaire execró de Roma por su actitud no
solamente de omitir el hecho, sino incluso de llegar a la felicitación de un
enloquecido Carlos IX actuando a la sombra de su saturnina madre, Catalina de
Médici. Y esto también lo signa. Rodolfo sabe de los extremos a los que se puede
llegar con los gérmenes de facciosidad asociados a la interpretación del dogma.

Y claro, Rodolfo también conocía que en Bohemia, Juan Hus hacia 1415 empezó
a llamar la atención sobre la venta de indulgencias y ocasionó los primeros
enfrentamientos de las guerras de religión del siglo XVII
Rodolfo se aproxima de forma casi imperceptible a lo que en su tiempo se
considera magia, alquimia. La búsqueda de la piedra filosofal, la crisopeya o
producción de oro, y de paso, el elíxir de la eterna juventud son temas recurrentes
en el siglo de Rodolfo.

También podría gustarte