Está en la página 1de 4

El modelo de explicación de Kitcher

Algunas de las teorías de la explicación científica parten, no del establecimiento


de la estructura lógica requerida (Hempel, Salmon), sino de la introducción de
algún criterio epistemológico a partir del cual se puedan evaluar las
explicaciones de un fenómeno dado.

Tal es el caso de P. Kitcher, para el que el valor explicativo de una teoría reside
en su poder unificador. Esta idea, según Kitcher, se encuentra en la versión no
oficial de la concepción heredada sobre explicación científica frente a la oficial
del modelo de ley cubriente o modelo nomológico-deductivo. Incluso podríamos
encontrar este criterio, de forma implícita, en otras concepciones sobre la
explicación científica, pero es Kitcher quien formaliza y define con rigor este
criterio.

El análisis del poder unificador de las leyes y teorías científicas supone la


introducción de una serie de conceptos previos que Kitcher define con
precisión. Así, en un momento de la historia de una disciplina puede
delimitarse:

 K: el conjunto de razonamientos aceptadas y supuestamente


consistentes

 Reserva explicativa: es el conjunto de argumentos disponibles para llevar


a cabo los propósitos explicativos.
 E(K): es el almacén explicativo formado a partir de K. Podemos definirlo
como el conjunto de argumentos aceptables , o sea, como la base para
los actos de explicación en que las creencias son exactamente miembros
de K.

Una teoría unifica nuestras creencias cuando proporciona un/os patrón/es de


argumentos que puedan ser utilizados en la derivación de un amplio número de
sentencias que aceptamos. Por tanto, la noción de patrón argumentativo es
fundamental para la unificación.

Entender el concepto de explicación es ver que si se acepta un argumento


como explicativo, entonces uno se compromete a aceptar como explicativo
otros argumentos que son instancias del mismo patrón argumentativo. El
problema de la explicación es especificar qué conjunto de argumentos tenemos
que aceptar para explicar un fenómeno, dado que sostenemos que una serie de
sentencias son verdaderas.

Según Kitcher, una teoría de la explicación debe cumplir los siguientes


requisitos:

1
 En primer lugar, deseamos entender y evaluar el reclamo ampliamente
extendido de que las ciencias naturales no nos brindan meramente un
apilamiento de aspectos de conocimiento inconexos con mayor o menor
significación práctica; por el contrario aumentan nuestro conocimiento
del mundo. Una teoría de la explicación debe mostrarnos cómo la
explicación científica incrementa nuestro conocimiento.

 En segundo lugar, una teoría de la explicación debe permitirnos ser


capaces de comprender y arbitrar en las disputas de la ciencia del
pasado y del presente. A menudo se realiza una defensa de las teorías
embriogénicas apelando a su poder explicatorio. Una teoría de la
explicación debe ser capaz de juzgar lo adecuado de dicha defensa.

Kitcher considera que su teoría de la explicación como unificación se encuentra


en inmejorables condiciones para dar respuesta a ambos requisitos. Aunque él
mismo reconoce que la tarea es ardua, se limita a diseñar el marco dentro del
cual emerge esta noción de unificación: una teoría puede unificar nuestras
creencias cuando nos provee de uno o más patrones de argumentación, los
cuales pueden ser utilizados en la derivación de un gran número de
proposiciones cuya aceptación para nosotros se encuentra justificada. Pero esta
propuesta se encuentra a otro tipo de problemas: ¿del hecho de que una teoría
explique una diversidad de fenómenos, en el sentido de patrones de
unificación, se sigue que tenemos razones para aceptarla?¿Cuál es el vínculo
que se establece entre la noción de patrones de unificación y por ejemplo, el
concepto de verdad o el de adecuación empírica?

Aparte de las posibles críticas que puedan hacérsele a Kitcher, el mismo


reflexiona en un pie de página evitando muchas de esas posibles críticas:

“Creo que esta concepción de la explicación presentada en el presente artículo


podría extenderse para cubrir respuestas explicativas a otros tipos de
preguntas, tales como preguntas de cómo. Pero quiero rechazar la afirmación
de que la unificación es pertinente para todo tipo de explicación”

Esto quiere decir que un caso histórico que no encaje con este criterio no
constituye un contraejemplo para Kitcher.

La intuición básica que inspira el modelo de explicación como unificación es que


explicar consiste en “reducir la cantidad de fenómenos independientes que
tenemos que aceptar como últimos”. Aumentamos nuestra comprensión del
mundo reduciendo el número de supuestos básicos que dan cuenta de los
fenómenos. Las leyes de Newton explican las de Kepler porque, además de
implicarlas, reducen la cantidad de regularidades que se aceptan
independientemente unas de otras: antes de la explicación, las leyes de Kepler
y, p.e., la de Galileo eran aceptadas independientemente unas de otras,

2
después no; la reducción de la temperatura a la energía cinética media amplía
todavía más ese proceso de unificación explicativa. Contrariamente, la mera
conjunción de, p.e. las leyes de Kepler con la de Boyle no es una explicación de
las primeras porque no produce ese efecto unificador, no permite simplificar la
cantidad de supuestos primitivos. Esta noción de explicación está esencialmente
relativizada a un cuerpo K de creencias aceptadas en un momento dado, y
exige una elucidación precisa de la independiente aceptabilidad entre creencias.
Quien ha desarrollado con más detalle este modelo ha sido P. Kitcher mediante
sus nociones de patrón argumentativo y “almacén” explicativo (‘explanatory
store’) (1981,1989, 1993), caracterizando el poder unificador en función de:

 la cantidad de fenómenos derivados por el conjunto de patrones


argumentativos,

 el rigor de los patrones y


 el número de patrones.

Simetría, irrelevancia y horquillas

El modelo unificacionista tiene su propio modo de dar cuenta de los casos de


simetría, irrelevancia y horquillas. La estrategia es mostrar que, dadas dos
inferencias alternativas, será explicativa la que pertenezca a la sistematización
más unificadora, y que esta comparación arroja en los casos en consideración
los resultados intuitivamente esperados.

 Horquillas: la sistematización que deriva la bajada del barómetro y la


ocurrencia de la tormenta a partir del descenso de la presión es más
unificadora que la que deriva la ocurrencia de la tormenta a partir del
descenso del barómetro.

 Simetría: la altura del mástil explica la longitud de la sombra y no al


revés pues dadas dos sistematizaciones, una que contenga inferencias
que parten de la altura del mástil y conducen hasta la longitud de la
sombra, y otra que contenga inferencias que proceden al revés, la
primera es más unificadora que la segunda; si la segunda no tiene otro
tipo de inferencias, pierde algunas conclusiones pues no podrá
establecer, p.e. la altura de mástiles de noche, o en días nubosos, etc;
para recuperar esas conclusiones debería de introducir nuevos patrones
argumentativos.
 Irrelevancia: una sistematización que contiene derivaciones del no
embarazo de Juan usando como premisa que Juan toma pastillas
anticonceptivas no puede ser la mejor pues, o bien no explica que otros
varones que no toman pastillas tampoco se quedan embarazados, o si lo
explica deberá introducir nuevos patrones que también se aplicarán a

3
Juan, con lo que podríamos prescindir de las primeras inferencias
obteniendo una sistematización con menos patrones, más unificada.

Como reconoce Kitcher, estos dos últimos casos requieren que las
sistematizaciones no usen predicados no proyectables.

El modelo unificacionista no sólo aplica a hechos generales

Aunque el modelo unificacionista se aplica más naturalmente a explicaciones de


hechos generales, se puede aplicar también a hechos particulares considerando
estos casos derivativos de aquellos: “La pregunta ‘¿por qué este objeto
particular se comporta de este particular modo?’ es transformada en la
pregunta ‘¿por qué objetos ideales de este tipo general exhiben esas
propiedades?’”.

Por otro lado, para este modelo no representan en principio ningún problema
las explicaciones de hechos probabilistas, siempre que se puedan inferir de
ciertos patrones, ni las explicaciones intuitivamente no causales, pues no se
compromete con ningún tipo de mecanismo específico que expresen los
patrones argumentativos. El modelo unificacionista debe afrontar,
principalmente, dos retos. El primero es el de proporcionar un criterio adecuado
de ponderación entre los parámetros (a)-(c) que determinan la simplicidad
comparativa. El segundo es el de recoger un sentido suficientemente fuerte de
la objetividad de las explicaciones.

Acabamos de ver que para descartar, por ejemplo, la explicación del no


embarazo de Juan a partir de su ingestión de anticonceptivos, debemos excluir
que la sistematización use predicados no proyectables. Sin embargo, la
elucidación independiente de cuándo un predicado es proyectable o natural
constituye un problema en sí mismo. Para unos ello nos retrotrae al problema
de la causalidad, en cuyo caso estaríamos implícitamente ante análisis
causalistas, que serán realistas o antirrealistas dependiendo de cómo se analice
a su vez la causalidad. Para otros, tal elucidación sólo puede ser epistémica o
pragmática, en este caso el análisis suele ser, aunque no siempre se reconozca,
de corte antirrealista.

También podría gustarte