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LA REPÚBLICA

MIÉRCOLES 7/9/2005

Informe Especial | TERCERA ENTREGA
RESUMEN DE LO PUBLICADO
En junio del 2006 se cumple el plazo de un pagaré vinculado con el salvataje del Banco Wiese Limitado, cuyo aval es el Estado peruano (es decir todos nosotros), por un monto que es superior al Fondo de Defensa, a lo que tuvo el Fedadoi o lo que costará convertir Lima al uso del gas natural. Y que supondría que cada peruano le pague 10 dólares al Wiese. ¿Por qué? La historia del Banco, que engloba tres generaciones, alcanza un punto de inflexión cuando establece relaciones estrechas con el fujimorato, especialmente con Vladimiro Montesinos, a través de circunstancias que Manuel Custodio, el hoy prófugo ex gerente financiero del Banco, reveló ayer a LA REPÚBLICA y que, complementada con nuestra investigación, prosigue revelando en la entrega de hoy.

Una caja en el depósito
Lenka Zàjec Gustavo Gorriti.

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1] VÍCTOR MIRÓ QUESADA. Dice que no tuvo nada que ver, pero Custodio lo contradice, asegura que él también autorizó el pago de comisiones. 2] AUGUSTO Y GUILLERMO WIESE DE OSMA. Nada importante pasaba en el Banco sin su aprobación. 3] EUGENIO BERTINI. Al asumir la gerencia del nuevo banco, Bertini fue encontrando “un muertito por aquí, un espanto por allá...”.

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D

esde su laboriosa clandestinidad, Manuel Custodio Poémape proclama sentirse el chivo expiatorio de culpas mayormente ajenas. Es una clandestinidad hacendosa, porque todo aquel que vive escondido y no tiene recursos propios debe trabajar para sobrevivir; y trabajar escondido. Parece una contradicción de términos, pero termina siendo una especie de penosofaquirismolaboral. “Vivo al cash”, dice el ex banquero, “no tengo cuentas ni, por supuesto, tarjetas”.

“Estoy así”, añade, “porque no tengo recursos para pagar abogados. Y todos los problemas que he tenido provienen de haber servido a los Wiese”. Es que hay servicios que terminan costando, y mucho. A lo largo de la década del 90, el Wiese Limitado mantuvo relaciones estrechas, formales e informales, con Montesinos y sus dos testaferros más importantes: Alberto Venero y Juan Valencia Rosas. Las relaciones con mafiosos dejan huellas peculiares Y el Wiese Limitado quedó impregnado de ellas. Esa fue una de las cosas que encontró, por ejemplo, la nueva administración del banco, luego de la fusión con el grupo Sudameris en 1999. Cuando Eugenio Bertini se hizo cargo de la gerencia del nuevo banco, el Wiese Sudameris, fue descubriendo conforme examinaba documentos, según fuentes familiarizadas con su trabajo, “un muertito por aquí, un espanto por allá, un horror por acullá”. Pero solo dos años después, el 2001, espoleado por un pedido de la Comisión Waisman, el auditor del Wiese Sudameris encontró una caja refundida en medio del depó-

sito del banco en la avenida Argentina. Ahí había fajos de documentos que eran “recibos de retiro en efectivo de caja” por algo más de US$ 17 millones 200 mil dólares, para “pagar comisiones” que no estaban registradas en los balances. Cuando los funcionarios del nuevo banco inquirieron sobre esos pagos subrepticios, los veteranos del BW Limitado les dijeron que eran “para pagar a Valencia y Venero y otros intermediarios” comisiones (coimas, más bien, en tanto no eran declaradas) “por captación de depósitos de la Caja [Militar Policial] y otras instituciones del sector público” al Wiese. Las comisiones, o coimas, se habían pagado desde 1993, hasta 1998. El mayor porcentaje de las coimas fue pagado a Valencia y a Venero. Los desembolsos estaban maquillados mediante complejos artificios contables. Debido a ello, la administración del BWS tuvo que pagar US$ 6 millones a la SUNAT por impuestos no pagados. Junto con eso, planteó una denuncia penal contra Víctor Miró Quesada, Custodio “y los que resulten responsables”, por no haber declarado el pago de las comisiones. ¿Cómo lo explicaron Víctor Miró Quesada y Custodio? Al declarar

ante una sesión secreta en el Congreso, Miró Quesada dijo que “esa era una práctica conocida en el mercado... particularmente no era algo que nos gustaba mucho... el Banco Wiese no ha sido el único banco que ha pagado comisiones a brokers”. El Wiese Limitado, según Miró Quesada, “simplemente les pagaba en efectivo”. Sin embargo, Miró Quesada reconoció que las coimas a Venero y Valencia, que se enmascaraban dentro de las “partidas de ingreso” fue “una mala práctica que se utilizó en ese momento”. Dijo también que “fue una práctica que no tenía la aprobación de la Gerencia General para que se haga de esa manera”.

Calculadora de la época del ahorro y no de las “comisiones”

Una “práctica” de 5 años y casi 18 millones de dólares. ¿Dónde anduvo perdido el gerente general durante ese lustro? De hecho, Custodio desmiente a Miró Quesada. Varios pagos de las “comisiones” dice Custodio, fueron firmados por Miró Quesada y por él y autorizados en última instancia por Guillermo Wiese. “Sobre todo” añade Custodio, “las comisiones por depósitos de la Caja [Militar Policial]”. Es decir, las coimas a Valencia y Venero. Fuentes que estuvieron vinculadas con las auditorías ordenadas por el Wiese Sudameris corroboraron lo afirmado por Custodio, en el sentido que la firma de Víctor Miró Quesada figuraba en varios documentos autorizando el pago de las “comisiones”. La relación del Banco Wiese con Venero y Valencia, que manejaban la Caja por encargo de Montesinos, fue tan intensa, que cuando Augusto Wiese Moreyra, el único heredero varón del Banco, salió de éste para dedicarse a su constructora “Sagitario” y aprovechar las inversiones inmobiliarias de la Caja, “el Banco Wiese le dio liquidez comprándole créditos hipotecarios a la Caja”, dice Custodio “para ayudar a Augustito”.