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Somos los rayos.

2º parte Vamos primero a ordenar un poco nuestros conocimientos sobre los siete rayos, porque esto es la base de toda la psicología futura, de la psicología esotérica. Entonces, todo el conocimiento del hombre, todo el conocimiento que podemos tener al respecto de nosotros mismos, esta basado en este estudio de los rayos. Estos, no son un asunto novedoso, porque mismo en la Biblia ellos son nominados, como los siete espíritus, delante del trono de dios, entonces esto es un asunto muy conocido, solo que lo tenemos de una forma muy misteriosa, muy poco claro para nuestra mente. Fue hace pocas décadas, con el advenimiento de la era de acuario, cuando comenzamos a entrar en esta era, hubo una mayor divulgación por parte de la jerarquía, respecto de la existencia, y de la naturaleza de esos rayos, y todo lo que podemos saber hoy, está en los 5 volúmenes dictados por el maestro tibetano transcritos por Alice Baily, llamado “EL tratado de los siete rayos”. Este libro tiene 5 volúmenes, y a medida que esos volúmenes se van adelantando, el tema se va tornando más amplio, y más hermético también. Tanto que para comprender el 5º volumen, que son los rayos de la iniciación, el individuo necesita estar siendo prepara do para la iniciación, o tiene que ser ya un iniciado. Este tema entonces esta muy lejos de haber sido agotado, y cada vez que nos aproximamos a esas informaciones, descubrimos cosas nuevas, dependiendo de nuestro nivel de consciencia. Vamos a relajar un poco nuestra mente, vamos a salir un poco de las cosas concretas, diarias, con las que lidiamos a toda hora y todos los días, y vamos a entrar a un campo más amplio de vida. Y podríamos entonces imaginar, al efecto de la comprensión de los rayos, la existencia de siete sistemas solares, porque el nuestro no es el único. Es uno de los sistemas y no el más evolucionado. Entonces, imaginamos un grupo de siete sistemas solares. Los siete rayos, hoy, para nuestra comprensión, son expresiones de energía. Les hago notar que el rayo no es Dios, no es la divinidad, el rayo no es el origen de la vida, entonces, cuando decimos que somos expresiones de los rayos, existimos como expresión de esas energías de los rayos, cada uno de nosotros es expresión de un rayo, cada Planeta, cada sistema solar, es la expresión de un rayo. Por ende, más profundamente, aún existe un halo de misterio que es insondable. Mas, hasta aquí podemos llegar es esto. Cada sistemas solar existente, manifiesta un rayo, y ese rayo es el alma del sistema, la vida del sistema solar, todo lo que el es como cualidad. Este sistema solar al que pertenecemos, es la expresión del segundo rayo de amor sabiduría. Y este rayo, que es el que expresa nuestro sistema solar, y que por lo tanto, es la base de este sistema. Es lo que llamamos el Cristo Cósmico. Entonces, para nuestro sistema solar, el Cristo es algo fundamental. El Cristo es, el segundo rayo cósmico, la energía de amor sabiduría. Y se llama a esta energía, Cristo, desde las más remotas eras. Este Cristo Cósmico, que para nosotros es básico, es fundamental, en el sistema solar, es la expresión del amor sabiduría, y es lo que rige todo este sistema. Cuando este segundo rayo, o el Cristo Cósmico, o esta energía de amor sabiduría, presten atención, esto no es una persona, no es un ídolo, no es una cosa para ser idolatrada, y no tiene nada de personal, nada de personalizado, es una energía, y que es la expresión del sistema solar. Cuando el segundo rayo surge en el sistema solar, se presenta aquí, se manifiesta dentro del sistema, subdividido en siete. Y esa subdivisión de siete planos, de este amor sabiduría, es lo que llamamos los siete rayos. Entonces, son una subdivisión del segundo rayo cósmico. Y de los demás rayos, no sabemos ni conocemos nada sobre ellos, porque son manifestaciones de otros sistemas solares. Entonces, lo que conocemos es el amor sabiduría, la energía de amor sabiduría que no esta ausente de nada ni de nadie en este sistema. No existe cosa, en ningún nivel de este sistema solar, que no sea el amor sabiduría, que no sea el Cristo Cósmico, que no sea esta energía. Y esta energía, es la que se subdivide en siete, y esa subdivisión es lo que conocemos por los siete rayos. El primer rayo: de la voluntad-poder. El segundo de amor-sabiduría. El tercero de la inteligencia activa. El cuarto rayo de la armonía. El quinto rayo del conocimiento concreto. El sexto rayo de la devoción, Y el séptimo de la organización y el orden. Todos estos, son sub-rayos del segundo. Entonces, todos los estudios que hacemos, nos hablan de las siete divisiones del segundo rayo, llamados en el Planeta Tierra, los siete rayos. Los puros rayos, que dieron origen a estos, son desconocidos, son misteriosos, y nosotros tenemos un contacto más directo con el segundo, que es el Cristo Cósmico. Vemos que este tema de los rayos no se agota nunca, porque cuando entendemos uno de los siete rayos, lo que entendimos, es una subdivisión del segundo. Y para comprender el amor sabiduría, en plenitud, es preciso tener concienciado los siete rayos juntos. Antes es imposible, porque son siete rayos juntos perfectamente concienciados, que forman el segundo, que son, el segundo, que son el amor sabiduría. Es por eso que entendemos tan poco de amor, y vivimos tan poco el amor, porque para vivir el amor sabiduría, se necesita que nuestra vida, que nuestro espíritu, tenga ya hecha su experiencia a través del

alma, de los vehículos de la personalidad, a través de todos los rayos. Y parece que muchas veces, para que todos los rayos sean perfectamente expresados, asimilados, revelados en nosotros, en el fin de los tiempos, en el fin del sistema solar, vamos a conocer lo que es el amor sabiduría. Es por eso, que el tema del amor sabiduría es un hecho algo distante, en cuanto todos nuestros aspectos energéticos, no son totalmente desarrollados, manifestados, y comprendidos por nosotros. Este sistema solar, está destinado a manifestar totalmente, esta energía de amor sabiduría. Hasta el final de su manifestación, el va a conseguir manifestar su esencia, que es el Cristo Cósmico. Mientras tanto, durante la manifestación de este sistema solar, este amor sabiduría, esta abriendo camino, a través de todo lo que existe en el sistema solar, para que sea una manifestación, una revelación completa, total, al final del ciclo de ese sistema solar. De forma que cuando pensamos que amamos, lo que conocemos es un reflejo de eso, no es algo completo. Por eso es que, nunca podríamos estar cómodos, o satisfechos con nuestro propio amor, es imposible, porque nuestro propio amor, es algo que se va revelando a unos pocos, a medida que vamos evolucionando, y a medida que todo el sistema solar vaya evolucionando. De modo que existe una íntima, una natural, existe una intrínseca insatisfacción en todo lo que se refiere al amor, porque esto está siendo revelado a unos pocos, y solo estará completamente manifestado en los tiempos finales del sistema. De modo que aquellos que se sienten insatisfechos, con la energía de amor, están viviendo este proceso. Es imposible resolver este problema totalmente. No solo como vida humana, no solo como espíritu humano, también, como seres que están dentro de este sistema solar. Este es un proceso realmente, de revelación, que va a terminar mucho mas adelante, en un tiempo que ni podemos imaginar, y todo trabajo, dentro del sistema solar, toda actividad, toda vida dentro de este sistema, existe en función de manifestar ese Cristo Cósmico, de manifestar esta energía de amor sabiduría, y no existe en el sistema solar, nada, ninguna cosa que no sea expresión de eso, o que no esté desarrollando esto. Dentro del sistema solar, como en cualquier otro sistema solar, todas las vidas son expresiones de estas energías de los rayos. Entonces, el segundo rayo de amor sabiduría, se expresa a través del sistema solar, se divide en siete y cada uno de nosotros es una expresión de ellos. Cuando se manifiestan estos siete rayos, dentro de un sistema solar, como una subdivisión del segundo, son enriquecidos por otra cosa. Esto es, la energía de las doce constelaciones del zodíaco que ya conocemos. Entonces, los siete rayos en el sistema solar, son todas aquellas energías cósmicas condensada en el segundo rayo, más la influencia, y mas la energía de las doce constelaciones del zodiaco, cuya esencia y cuya vida desconocemos casi completamente. Entonces, este tema de los siete rayos, dentro del sistema solar, por lo tanto dentro del Planeta Tierra, por lo tanto, dentro de nosotros mismos, es un tema riquísimo. Ellos contienen mucha energía cósmica, y contienen la energía de esas doce constelaciones del zodiaco, que son energías especiales, que son condensados especiales de energía y que convergen en este sistema solar, en el Planeta Tierra, y que dan un colorido especial a estos siete rayos. De modo que somos manifestaciones de inmensas energías, somos productos, manifestaciones de cosas bellísimas, insondables y que ciclos inmensos de vida, no son suficientes para conocerlo profundamente. Y la belleza de este proceso, es que si cada uno de nosotros, que es expresión de esas vidas, de esas energías, comienza a conocerse a si mismo, comienza a conocer todo eso. ¿Como hacemos entonces para conocer la energía de los rayos? conociéndonos a nosotros mismos. ¿Como hacemos para conocer el amor sabiduría? conociéndonos a nosotros mismos. ¿Como hacemos para conocer la energía de las doce constelaciones del zodíaco? conociéndonos a nosotros mismos. Y es siempre conociéndonos como vamos conociendo todo, vamos conociendo lo que la consciencia puede abarcar. Y ese conocimiento, trae una participación en toda esa vida. Es solo conociéndonos como podemos participar, concientemente, de las cosas. Entonces, la finalidad de nuestra vida, de nuestra diminuta, mínima vida humana, como de todas las vidas, hasta la vida de un sol, de un sistema solar, la finalidad es la misma, la finalidad es conocerse, el autoconocimiento, la finalidad es conocerse a si mismo, no por curiosidad, o para funcionar correctamente donde quiera que sea, sino para percibir lo que somos, dentro de este todo, y entonces tener consciencia de esta vida total, de esta vida inmensa , de esta vida una, y poder ser entonces, una creación consciente, dentro de esta vida una, y crear dentro de ella conforme a su tendencia . Está claro entonces que nuestra meta es muy amplia, no es el relacionamiento humano, construir cosas, no es hacerse rico, no es cultura, nuestra meta, no es nada de lo que son las metas humanas, es la misma meta que la de un átomo mineral, que la de un sol, de un sistema solar, de todo lo que existe, y esto es, conocer cada vez mas, entrar cada vez mas para adentro de nosotros mismos, para estar consciente de esta inmensa cosa que existe. Es por eso que tenemos consciencia en la vida, es por eso que vivimos. Entonces, todo lo que nos aparta de ese conocimiento total, todo lo que nos lleva para algo egoísta, personal, separatista, todo eso, es contrario a esta inmensa corriente evolutiva que se nos presenta ahora, que es el conocimiento, mas el conocimiento de sí mismo, de la propia consciencia, que es donde vamos a encontrar, las cosas mas lejanas. Y un punto de partida para eso, es el estudio de los rayos, por lo menos, la psicología futura moderna, se esta

volcando para esto, para que la psicología tenga un renacimiento, y el conocimiento del hombre no va a ser más basado en sus aspectos materiales, tanto en sus aspectos físicos, emocionales o mentales, o hasta anímicos, como la psicología moderna esta ya vislumbrando. Ese conocimiento, va a partir de la ciencia de los rayos, que son exactamente, no a la forma de nuestra sistema solar, y no a nuestra forma, sino es a nuestra esencia, es a nuestra vida, a nuestra esencia de vida, al nivel mas profundo que podemos llegar, a pesar de que mas profundo aun tendremos más, mas, nuestra mente actual llegando a los rayos, ella llegó a donde pudo. Aquí cabe una observación. Cuando se habla de la nueva psicología, cuando hablamos del renacimiento de la psicología, no se esta hablando de otra psicología, la psicología es siempre la misma, estamos hablando de una progresión en esa energía, en un desarrollo de esa energía. Porque la psicología siempre existió, y hubo momentos del Planeta, como en el Egipto antiguo, como en la Grecia antigua, o como en la china antigua, en que la psicología, con otros nombres, se manifestaba a través de religiones, de movimientos espirituales. La psicología se manifestó en aspectos bien adelantados, muy ocultos, y que aun hoy no conseguimos comprender. Entonces, esos siete rayos, que surgen del sistema solar, y que son subdivisiones del segundo, ellos, se presentan cíclicamente para nosotros. Ellos están presentes, todo el tiempo en el sistema solar, y están manifestando también, todo el tiempo, en diferentes sectores del sistema solar. Por lo tanto, ese ciclo de manifestación de esos rayos, tiene momentos de mayor o de menor intensidad. No es que los rayos estén ausentes en algún momento, ellos están siempre presentes, porque ellos son la energía básica del sistema, por lo tanto, estos rayos se alternan entre ellos durante la manifestación. Nosotros decimos, para comprender mejor, que hay períodos en los que cuatro o cinco rayos están plenamente activos, y que dos o tres no estén plenamente activos, pero eso no quiere decir que no están presentes, están cumpliendo con un ciclo menor, están tratando con una manifestación menor. Entonces decimos, que en estos momentos, está en manifestación, el segundo rayo, el tercero, el quinto y el sétimo rayo, aquí en el Planeta Tierra, lo que no quiere decir que el primero, el cuarto y el sexto, no existan, que estén desaparecidos, están presentes también, pero no con la misma intensidad que la manifestación de los otros, en ese período. Y esto es ordenado, evoluciona, y cada ciclo que pasa, tenemos uno u otro rayo, y más manifestación que otros. Mas allá de esto, así como estos siete rayos son subdivisiones del segundo, dentro del sistema solar, cada uno de esos siete rayos, se subdivide en siete. Entonces eso que ya era una subdivisión, se vuelve a dividir en siete. Cada rayo contiene los otros siete. Digamos que hoy estudiamos un rayo. Cuando presentamos las características de aquel rayo, sabemos que se divide en otros siete rayos. Cada rayo incluye y tiene las cualidades de todos los demás. No se puede decir que algún rayo este ausente. En esta fase del mundo, están “ausentes”, o no están en completa manifestación, el primero, el cuarto y el sexto, por ende, cada rayo, en manifestación, contiene el primero el cuarto y el sexto, porque los contiene a todos. De forma que no existe una persona que diga que no tiene un rayo en sí mismo en manifestación, aunque sea un segundo rayo, es el segundo y también es los otros siete en este segundo. Yo soy del segundo pero tengo manifestaciones del primero, del segundo, del tercero, del cuarto, del quinto, del sexto y del séptimo, todos en mi mismo cuerpo. Si yo descubro, que mi yo superior, es del segundo rayo, esto quiere decir que mi yo superior, con la energía del segundo rayo, sintetiza la energía de los siete subrayos que tiene incluidos. Entonces, mi yo superior es un segundo rayo como síntesis, mas tiene todas las energías de todos los otros rayos. Por lo tanto, si tengo el segundo rayo en mi yo superior, también tengo los siete subrayos, por lo tanto puedo manifestar amor sabiduría, como puedo manifestar poder y voluntad, en una dosis menor, no tanto como amor sabiduría. Puedo manifestar conocimiento concreto, devoción, cualquier cualidad de los rayos aunque sea el segundo. Lo que hace el segundo ahí, es sintetizar esas cualidades, dándoles el color de ese rayo, y manifestando esto preponderantemente. En mi ser, no tengo solo un rayo en el yo superior, tengo también un rayo en mi espíritu, que es otro y puede no ser el mismo. Yo tengo aquel rayo que puede ser cualquiera, y ese rayo esta subdividido en siete. Entonces, a partir de mi espíritu, pasando por mi yo superior, por mi personalidad, por el mental, por el emocional y por mi yo físico, en cada sector, tengo un rayo subdividido a su vez en siete. Entonces yo tengo más energía de rayos en circulación, en manifestación, de lo que puedo imaginar. Somos entidades muy complejas, somos seres riquísimos, y es por eso que se dice que cada uno de nosotros podemos manifestar cualquier cosa. Así yo sea del segundo rayo, puedo manifestar lo opuesto, porque en el, están contenidos los demás, dependiendo del énfasis que le estoy dando a cada uno de esos otros rayos, o dependiendo del énfasis que le esté dando a mi rayo básico. Igualmente, aunque este sea una manifestación de un determinado rayo, no estoy limitado a ese rayo, porque ese rayo contiene todo lo demás, y yo puedo manifestar todo lo que puede ser manifestado en el sistema solar. Por eso decimos que el hombres es Dios, esto es, Jesucristo dice que los hombres somos dioses, esto quiere decir que podemos llegar con la manifestación de todos esos rayos, a ser una manifestación de Dios, a ser realmente un Dios manifestado, porque tenemos todas las cualidades de Dios y también tenemos aquel misterio de Dios que no conocemos. Aquel también está incluido en nosotros.

Jesús de Nazaret como individuo era un sexto rayo. Como individuo. Y Él, encarnó el segundo, el Cristo Cósmico encarnó en él, y fue hasta hoy, la expresión más completa, más total, del Cristo Cósmico que conocemos en el Planeta Tierra. Y hubo naturalmente un equilibrio inmenso, porque un ser del sexto, expresando el segundo, abrió camino para una enorme maleabilidad y para una enorme fusión de rayos. Y una demostración de que el amor sabiduría puede ser totalmente expresado en cualquier rayo. Porque en este caso, fue expresado por un sexto. Dentro de un sistema solar, primero expresamos un rayo en la personalidad, después el de nuestra alma, después el de nuestro espíritu, y después, totalmente, el rayo del sistema solar. Esto es algo gradual. Tenemos diferentes rayos en diferentes sectores de nuestro ser, pero nuestro último rayo, como seres, es el rayo de nuestro espíritu, de la mónada, porque ese no cambia durante todos los ciclos de las encarnaciones. Es un rayo individual, no personal. El rayo del ser. Somos individuos, no somos personas. La persona es absorbida en el individuo. Si no estamos haciendo un trabajo de personalidad. Nuestro rayo, nuestro verdadero individuo, es el de nuestro espíritu, el que empieza como la experiencia como mineral, y que va a terminar su experiencia en la consciencia cósmica. Esto es la expresión de nuestro rayo desde nuestro inicio hasta el fin. Nuestro verdadero rayo, es el de nuestro espíritu. Y podemos conocerlo, después de una iniciación muy elevada. Después de la tercera iniciación, podemos conocer el rayo del espíritu, podemos percibirlo. Lo que podemos percibir antes, y deberíamos hacerlo, y deberíamos conocer antes, es el rayo de nuestro yo superior, el de la personalidad y el de los tres cuerpos, del mental, del emocional, y del físico. Para hacer ese descubrimiento, existe un orden, una didáctica, principalmente ahora que estamos bajo la influencia del séptimo rayo que es el orden y la organización, manifestándose en el Planeta, y necesitamos ese orden para hacer esto. Y el orden es el siguiente: Observamos primero qué manifestamos en el físico, en el emocional y en el mental, porque esto es relativamente evidente. Entonces, observamos nuestra actividad física, y vemos cual es el rayo predominante ahí, observamos nuestra manifestación emocional, y vemos cual es el rayo predominante en lo emocional, observamos nuestra característica mental y deducimos, investigamos, intuimos, cual es el rayo de nuestra mente. Para eso es que sirve la psicología, no para discutir nuestros problemas como está sucediendo, sirve para descubrir nuestros rayos. Con la psicología, podremos descubrir nuestros rayos, en los distintos cuerpos. Esto nos va a servir para descubrir cual es el rayo de nuestros cuerpos físico, mental y emocional. ¿Para que sirve esto? Esto sirve, porque conociendo nuestra cualidad mas evidente, la podemos usar para manifestar las otras, no para confirmar aquellas, confirmar, seria la vida humana, cuando nos encontramos en cierta condición, no queremos salir mas de ahí. Si descubrimos que nuestro físico es de séptimo rayo, usamos toda la energía de este rayo, todas las cualidades de este rayo, para permitir que el cuerpo físico comience a manifestar las demás cualidades que son los subrayos de ese séptimo. En ese punto, el cuerpo físico se va volviendo maleable, adaptable, va a poder estar cada vez más en servicio en la energía creativa. Porque si el queda solo en un rayo, solo en lo que el ya manifiesta, sin los otros aspectos, ella va a poder manifestarse con dificultad. Entonces, cuando descubrimos los propios rayos de nuestros cuerpos, aquella energía va a permitir que podamos manifestar las otras energías, que no son tan evidentes. Entonces, si tenemos un cuerpo físico en séptimo rayo, tenemos una actividad externa extremamente ordenada, entonces el trabajo es, mezclar ese orden riguroso, con un poco de creatividad, de invención, de maleabilidad, para que no quede un cuerpo físico rígido, para que la actividad física no sea una cosa rígida y nos de oportunidad de que las otras energías se manifiesten. Entonces, si descubro que soy de séptimo rayo físico, es una óptima ocasión para comenzar, para dejar de ser tan de séptimo rayo, y comenzar a ser de los rayos opuestos. Si mi físico de repente está muy duro, como séptimo rayo, tengo que hacer una relajación de vez en cunado, para no estar tan rígido, para estar un poco en el segundo. Y es bueno hacer esto, porque en ese punto, el trabajo de la encarnación, va a ser mucho más simple, si no, tenemos que nacer en un cuerpo físico de todos los rayos seguidamente hasta que nuestro material físico pueda manifestar todos los rayos. Eso era así en la antigüedad, mas la psicología hoy, por la psicología esotérica, ya sabemos, tenemos que poder manifestar todos los rayos. Aunque seamos un séptimo, tenemos que manifestar los demás. Y eso es válido para el emocional y para el mental. El trabajo “psicológico” es descubrir esos tres rayos, y nosotros, sicológicamente, podemos descubrir esos tres rayos, con la ayuda de las energías superiores. Mas, es muy básico ese trabajo psicológico, ese trabajo de observador, y aquí la psicología sirve mucho para esto. Cuando ya descubrimos estos tres, y los trabajamos, ¿esto que significa? trabajar cada uno, para que cada uno, esté muy maleable, y después trabajar la armonía entre ellos. Si descubrimos que nuestro físico es de séptimo, y el emocional es de sexto, esto es un conflicto inmediato entre el físico y el emocional. Porque el séptimo está vuelto hacia la organización y lo concreto y el sexto vuelto hacia lo alto. Ahí, hay que hacer esa integración. Es un trabajo bastante considerable. Si los rayos de estos dos cuerpos son afines, ya es más simple, mas, si no es afín, el trabajo en los dos cuerpos tiene que ser mucho mas intenso. Cuando descubrimos el rayo de la mente, igual. Si forma una

línea de fuerza con los otros cuerpos, es más simple, y si no, esto tiene que ser trabajado. Y ahí está el trabajo del psicólogo, junto con el manifestante de los rayos. Es ese el trabajo de la psicología. Entonces, conociendo esos tres rayos, armonizamos cada cuerpo de estos, en aquel nivel, con los otros siete, y armonizamos los tres entre si. Y se consigue, aunque tengamos rayos de tendencias opuestas, manifestar una cosa armoniosa. Se consigue pensar, sentir, y hacer, la misma cosa. Cuando esto comienza a pasar, emerge el rayo de la personalidad, que ya existía antes de encarnar. Porque un alma necesita de una personalidad de cierto tipo para poderse expresar. El rayo de la personalidad, entonces, ya viene determinado, según las necesidades de esa alma en esa encarnación. Tenemos una personalidad diferente en cada vida. Ese rayo de la personalidad, puede emerger en un momento en el que los cuerpos están armonizados, porque en ese momento, el se puede expresar. Y cuando este rayo de la personalidad se expresa, ahí entonces manifiesta su nota. No antes. Lo que manifestaba antes eran tendencias, dispersas, no unificadas. Lo que llamamos personalidad, en psicología, no es eso. Somos pequeños pedazos de una colcha de retazos, el pedazo que esta predominando en aquel momento, aquella es nuestra personalidad, mas, la personalidad no es eso. Es la energía que manifestamos después de tener los tres cuerpos integrados, ahí es donde vamos a ver cual es la energía de nuestra personalidad, que es un rayo, que es una manifestación de uno de los siete rayos. Cuando esto se manifiesta, tiene que manifestar nuestro rayo primero. Entonces, tiene que ser una personalidad realizada, esto es, manifestar un rayo de la personalidad, no lo que pensamos comúnmente, es lo contrario. Entonces, ella comienza a manifestar su propio rayo, y ahí es una personalidad realizada. A partir de ahí, está madura para manifestar el rayo del alma a través de ella. Si esta en el mismo rayo del alma, es fácil, si está en la misma línea de fuerza del alma, en un rayo afín, también es fácil, mas si no está en un rayo afín con el alma, es más difícil. La palabra difícil no tiene una connotación peyorativa, es igual a la palabra fácil. Debemos elegir una meta para nosotros, una meta espiritual, y todo lo que nos lleva para esa meta, la asumimos, y lo que nos saca, lo rechazamos. Ese es el camino. Más conferencias: www.conferenciastrigueirinho.blogspot.com