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La ciudad contemporánea como respuesta a la posmodernidad.

La realidad del ser humano se encuentra permeada en todos sus ámbitos por lo
que es la posmodernidad, desde el individualismo, la visión propia de cada ser, la
verdad, el conocimiento y la búsqueda de la codificación y comprensión total del
lenguaje. Esta posmodernidad, según Lyotard, no se trata de un concepto, una
caracterización o un conjunto de cosas, sino que es tratada como un estado de
pensamiento, en donde se busca la solución de un único problema, el problema
del sentido.

La permeabilidad del posmodernismo en todos los ámbitos personales del ser


humano, viene dada por una serie de corrientes que busca la codificación y
adecuación de todos los sentidos, de la comunicación y del lenguaje, añadiendo
que, el capitalismo es una clave para la modernidad, en donde se fija una meta de
que todo sea sublime, es decir que todo sea maleable y manejable, que se pueda
codificar bajo unas reglas entendibles, comprensibles y comunicables. Estas
expresiones del capitalismo se pueden deducir en que se quiere tener la razón y
encontrar todo bajo control, bajo unos preceptos claros, básicos y traducibles.

Dentro del arte, como expresión del ser humano, nos damos cuenta de que las
relaciones han cambiado, al espectador solo le interesa lo que sea fácil de
comprender, lo que pueda leer en una sola línea, lo que pueda llegar a definir, ya
sea conscientemente o no, el capitalismo afectó incluso al lenguaje, en donde este
ya no comunica por sí mismo, sino que se convierte o es visto como una
mercancía rentable, según Lyotard este presenta una condición:

“Condición: que su sentido sea contabilizable. Para que las frases circulen
en el mercado del lenguaje (como es ante todo el de los media) tienen que ser
competitivas. Las frases de las que no podamos decir «aquí está la información
transmitida» no serán contabilizadas ni por tanto transmitidas. (…) Las frases
consideradas como mensajes que codificar, descodificar, transmitir y ordenar (en
paquetes), reproducir, conservar, tener a mano (memorias), combinar y concluir
(cálculos), oponer (juegos, cibernética)” (Lyotard, 1992.)

Entendido de esta manera, podríamos concluir que el lenguaje presenta una


alienación, ya no es un vínculo social, ya no expresa el sentir del ser humano, sino
que pasa a ser producto del mercado.

Los dos puntos anteriores, tanto el arte como el lenguaje, los podemos esclarecer
con la película SAMSARA del director Ron Fricke, la cual se trata de un
documental que prescinde del dialogo y el texto, solo cuanta con secuencias
visuales y una banda sonora la cual busca realizar un recorrido por todo el mundo,
mostrando diferentes realidades, buscando que el sujeto, es decir, el espectador,
a quién debe llegar el mensaje que se quiere transmitir, busque más allá de lo que
ve y pueda interpretar lo observado, haciendo una conexión desde lo antiguo
hasta lo más moderno. Este documental, busca reflejar como es el ciclo del
planeta, como se puede concebir el mundo y su constante, como nos encontramos
en una era moderna, pero con grandes niveles de desigualdad, consumo
desbordado, la repetición cíclica de la vida y los diferentes estándares que existen
en cada región del planeta.

Todas estas visiones de la posmodernidad, las podemos ver reflejadas en el estilo


de la realidad urbana, en donde, según Velásquez (2004), ya no es una sociedad
estructurada, basada en planteamientos políticamente determinados, que influyen
en los valores de los usuarios, sino en una sociedad que se está estructurando, en
donde lo urbano en sí, no tiene una forma específica, donde no existen
planificaciones estratégicas, sino que existe una sociedad práctica.

Lo urbanístico se planteará como algo que no tiene forma ni estructura, pero


cuenta con vida y realidad propia, estas ciudades son el reflejo de la sociedad en
donde al contrario de la posmodernidad, se le dará mayor referencia a la vida y
cultura antes de las formas físicas y arquitectónicas, diferenciando que las
arquitecturas posmodernas no hacen referencia a las ciudades contemporáneas
(Amendola, 2000).
La ciudad se creará a partir de las culturas, los miedos, los valores, las
estructuras, la sociedad son las interacciones mismas y no dependerá de la
realidad y de los discursos arquitectónicos, lo urbano tendrá entonces que hacerle
pie a lo que se encuentra bajo reglas y patrones como lo plantea Manuel Delgado
(como se citó en Mónica Velásquez, 2004):

“Lo urbano está constituido por todo lo que se opone a cualquier


cristalización estructural, puesto que es fluctuante, aleatorio, fortuito…, es decir
reuniendo lo que hace posible la vida social, pero antes de que haya cerrado del
todo tal tarea, como si hubiéramos sorprendido a la materia prima societaria en
estado ya no crudo, sino en un proceso de cocción que nunca nos será dado ver
concluido”

Una de las maneras de reconocer esta sociedad es a través del cine, puesto que,
en la calle y las películas siempre pasan cosas, como lo expresa la analogía de
Delgado (Velásquez, 2004), ya que se buscan las cotidianidades de la vida,
captando todo aquello que pasa de improviso, buscando las realidades que
muchas veces pasan desapercibidas por nuestros ojos.

El cine, es una realidad como la sociedad, en donde las interacciones de los seres
humanos buscan ser lo más reales entre sí, mostrando al espectador no una parte
de la sociedad, o una parte de la codificación, sino mostrando una parte de la
sociedad misma. Con esta modernidad, el cine buscará reproducir la sensibilidad,
lo superficial, el sentir, la acción y la interacción.

SAMSARA, va más allá de la comprensión del habla, busca desarrollar el lenguaje


y el arte desde otra perspectiva, busca que el espectador, logre captar las
secuencias de imágenes y el recorrido desde lo más pequeño, desde las
concepciones naturales, hasta las grandes ciudades que encontramos el día de
hoy, generando desconcierto al inicio por la forma en que es introducida, puesto
que es difícil encontrar un documental que no cuente con nada más que imágenes
y música que ambienta su pasar, pero a la vez, logra expresar y comunicar lo
deseado por su director, donde acoge lo no lingüístico para que el acontecimiento
rebase las palabras. (Velásquez, 2004)
Otro ejemplo que encontramos, es la película Requiem for a dream del director
Darren Arofsky, en el cual busca representar las adicciones de sus protagonistas,
en este caso, ya sea al sentirse alguien, al buscar una aprobación, a la presión de
logran los sueños, a las drogas o al amor, el directos busca representar como la
ansiedad por la comida o el verse perfecto termina en alucinaciones con el
refrigerador, como los shows de tv pueden traspasar la pantalla, el como sociedad
aceptados a aquellos que se encuentran más cerca de la fama o como día a día
soñamos despiertos para compensar la desilusión de la posmodernidad
(Amendola, 2000). Otra escena que es bastante interesante y denota las
interacciones de los seres humanos a través del tiempo es cuando Harry y Marion
se encuentran acostados el uno al otro, y por medio del uso de dos planos, logra
que el espectador se sienta inmerso en el espacio de ellos dos, en la relación
íntima que se encuentran viviendo en ese momento.

La ciudad nueva, entonces, se configura y se consolida con las transformaciones


sociales, la sociedad en sí misma se vuelve lo urbano y con sus acciones y
caracterización busca un nuevo sentir, un fluir que conecte a los seres humanos,
cada uno con sus variaciones y diferencias, presentando su forma de comunicarse
y de incluir el lenguaje, potenciando cada mundo personal en lo social, mundos
que son innumerables y que se generan cada vez que entramos en relación y
contacto con otro ser, una red compleja con manifestaciones, que deja de lado los
discursos políticos y la búsqueda de encasillamientos en patrones y reglas,
dejándose captar por el arte, específicamente el cine, mostrando todo desde una
perspectiva amplía, dejándonos observar los detalles pequeños del pasar de la
vida.

BIBLIOGRAFÍA

 Amendola, Giandomenico. (2000). La ciudad posmoderna. Celeste


ediciones. Madrid. Pp, 4-12.
 Lyotard, Jean François, (1992). ¿Qué es lo posmoderno? En: Zona
erógena. N° 12. 19992. Pp, 1-10.

 Velásquez, Mónica. (2004). LA URBS: ACONTECIMIENTO, CAOS, DANZA


DE CÓMO LA POLIS DEVIENE URBS. Pp, 48-53.

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