Está en la página 1de 21

FICHA TÉCNICA DE “ASOCIACIÓN BENGHALENSIS Y OTROS C/ E.N.” C.S.J.N., 01/06/2000.

1.-) HECHOS:

Un grupo de entidades no gubernamentales cuyo objeto es el desarrollo de actividades contra el S.I.D.A.,


promovieron acción de amparo contra el Ministerio de Salud y Acción Social (MSyAS) a los fines de que se obligue a
cumplir con la asistencia, tratamiento y rehabilitación de los enfermos de S.I.D.A.

Asimismo solicitaron que se disponga, como medida cautelar, la entrega de medicamentos y reactivos que le
hubieran sido requeridos por los programas provinciales y municipales y por cualquier persona humana.

El Estado Nacional (EN) al contestar el informe requerido solicitó el rechazo de la acción de amparo, toda vez que el
MSyAS había cumplido con lo estipulado. Expresó que los actores no se encuentran legitimados, pues no invocaron
lesión a un derecho concreto y, con respecto al suministro de medicamentos, el Programa Nacional de S.I.D.A. prevé
un mecanismo de distribución a través de efectores externos.

Se limitó a manifestar que la Autoridad de Aplicación siempre entregó los medicamentos requeridos por las distintas
jurisdicciones.

Por último, gestionó por los fondos necesarios para el financiamiento del Programa y que el presupuesto es un acto
institucional del Programa y que le presupuesto no se encuentra sujeto al control de los jueces.

2.-) SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA: El magistrado interviniente reconoció la legitimación activa del accionante
al identificar que se encontraba respaldado por lo dispuesto en el art. 43 de la CN, siendo que las asociaciones con
fines colectivos pueden realizar una representación de la “litis” con la finalidad de que los afectados puedan evitar
cualquier marginación o humillación.

Para así resolver, determinó que el EN es responsable por la provisión de medicamentos, drogas y reactivos, siendo
el MSyAS –en su carácter de responsable primario de la atención de los enfermos-, es que se prevea esa necesidad y
envíe, la nueva partida de la medicación al efector de la jurisdicción respectiva. Por último, se estipula que la
Autoridad de Aplicación colocó en grave riesgo no sólo a los pacientes afectados sino a toda la comunidad.

3.-) SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA: La Sala I de la CNACAF confirmó el fallo del “a quo”. Agregando que el
accionar del EN de incumplir o cumplir mal con su deber de proveer los medicamentos constituye una omisión que
roza la violación de los DDHH reconocidos en la CN.

4.-) SENTENCIA DE CSJN: El EN interpone recurso extraordinario, al considerar que lo decidido resulta violatorio del
derecho de propiedad y de los principios de la defensa en juicio, de división de poderes y de la supremacía de las
leyes formales (arts. 17, 18 y 31 de la CN). Sostuvo que existe gravedad institucional, toda vez que la decisión
cuestionada excede el interés individual de las partes y afecta de modo directo a la comunidad. Adujo, también
arbitrariedad de sentencia, ya que los jueces omitieron tratar cuestiones traídas a su conocimiento, interpretaron
arbitrariamente el derecho aplicable y se apartaron de las constancias de la causa y de la normativa vigente. En
último lugar, consideraron que se produjo lesión, restricción, alteración o amenaza a derecho constitucional alguno.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) considero que conforme surge de los estatutos de los amparistas,
tienen por objeto la lucha contra el S.I.D.A. y, en consecuencia están legitimados para interponer acción de amparo
contra las omisiones del EN. Por otra parte, determino que hay una existencia de un perjuicio concreto, actual e
inminente, por la falta de provisión de los reactivos o medicamentos, diferenciado de la situación en que se hallan
las demás personas. En cuanto al fondo del asunto, cabe señalar que la vida de los individuos y su protección
constituyen un bien fundamental en sí mismo que, a su vez, resulta imprescindible para el ejercicio de la autonomía
personal (art. 19, CN). El derecho a la vida, además de no ser un derecho no enumerado en el art. 33 de la CN –
considerado de éste modo un “derecho implícito”-, dicho derecho tiene jerarquía constitucional por su
reconocimiento en diversos tratados con rango constitucional. Dichos principios llevan a concluir que el EN tiene la
obligación de suministrar los reactivos y medicamentos necesarios para el diagnóstico y tratamiento de la
enfermedad. Es por todos los fundamentos expuestos, que se confirma la sentencia recurrida que fue materia de
recurso extraordinario.
FICHA TÉCNICA FALLO CAMPODÓNICO (2000)

En este caso, una madre de un niño enfermo inicia una acción contra el E porque el Ministerio de Salud había dejado
de entregarle un medicamento para su hijo fundamental. El EN sostiene que se lo daba por una situación
humanitaria, que en realidad no era su responsabilidad, que debía recurrir a una obra social. Entonces el EN
fundamenta falta de legitimación pasiva (Pcia u Obra Social) y con respecto a la cuestión de fondo dice que no hay
recursos.

SENTENCIA DE CORTE: En primer lugar dice que es verdad que el EN no tiene legitimación pasiva por corresponderle
eso a la Provincia o a una obra social pero sostiene que el Estado es garante del derecho a la salud, a la vida,
derechos íntimamente relacionados; si no le están garantizando el derecho, el Estado debe hacer algo al respecto ya
que derecho a la salud se garantiza por prestaciones positivas; no puede fundamentar falta de recursos, una
cuestión presupuestaria no puede condicionar el amparo de los derechos fundamentales, el EN puede inclusive
utilizar después el mecanismo de reembolso.

FICHA TÉCNICA DE “BADÍN, RUBÉN Y OTROS C/PROVINCIA DE BUENOS AIRES S/DAÑOS Y PERJUICIOS” CSJN,
19/10/1995

1.-) HECHOS: Rubén Badín inicia demanda contra la Provincia de Buenos Aires (PBA), quien lo hace en su carácter de
padre de Darío Badín Monti. Relata que su hijo de 29 años de edad, cumplía una condena en la cárcel de Olmos,
cuando en horas de la tarde del día 05/05/1990 se produjo un incendio que produjo la muerte de 35 reclusos entre
los cuales se encontraba su hijo. Adjunta la documental correspondiente para demostrar su vínculo familiar, y
asimismo, manifiesta que la responsabilidad de la PBA resulta evidente, por la carencia de medios materiales,
capacitación del personal presente, y el uso de elementos extremadamente combustibles. Por lo cual, estableciendo
el marco jurídico que considera aplicable al caso concreto, solicita que se indemnice a los padres por los daños
materiales y morales producidos por ese hecho. Seguidamente, contesta demanda la PBA, realizando una negativa
de carácter general de los hechos expresados en la demanda. Sostiene que Darío Badín Monti tuviese los
conocimientos mínimos e indispensables para realizar las tareas enumeradas, y que no existe ningún tipo de
constancia de recibo de sueldo o antecedente laboral previo su paso por el complejo penitenciario. Destaca sus
antecedentes penales.

2.-) SENTENCIA DE CSJN: Por intermedio de un recurso originario a la CSJN, se determinó que conforme el art. 19 de
la CN, no se habían dado las condiciones mínimas y necesarias para asegurar la seguridad de los internos. Los hechos
acontecidos importan la omisión de los deberes primarios y constituyen una irregular prestación del servicio a cargo
de la autoridad penitenciaria. Posteriormente de realizar numerosos interrogatorios al personal penitenciario,
elaborar los informes pertinentes por las entidades oficiadas y la documentación adjunta, la CSJN llega a la
conclusión de que –incluso por carencias presupuestarias- el Estado de Derecho, el cumplimiento de los principios de
la CN y los convenios internacionales deben prevalecer por encima de cualquier circunstancia que hubiese dado
origen al hecho relatado. De este modo, se lleva a admitir que la PBA, por su notoria falta de cumplimiento de los
fines constitucionales y las obligaciones que generan, se le debe imponer la obligación de reparar los daños
ocasionados.
FALLO ENTRE RIOS C/ ESTADO NACIONAL

1/10/2019 - En el día de la fecha, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, con la firma de los Ministros Maqueda,
Lorenzetti y Rosatti (el Ministro Rosenkrantz votó en disidencia), dispuso cautelarmente que los costos fiscales de la
aplicación de los decretos n° 561/19 y n° 567/19 del Poder Ejecutivo Nacional  y de las resoluciones generales AFIP n°
4546/19 y n° 4547/19 sean asumidos con recursos propios del Estado Nacional, sin afectar la coparticipación que
corresponde a las provincias de Catamarca, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta, San
Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y
Tucumán. 

1. La decisión fue adoptada en una causa en la que la Provincia de Entre Ríos impugnó el decreto 561/19 en tanto
encomendó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) una reducción en la base de cálculo de las
retenciones para el cálculo del impuesto a las ganancias a determinados sujetos; y una reducción de un 50% de los
anticipos que deban ingresar los trabajadores autónomos en concepto de impuesto a las ganancias en los meses de
octubre y diciembre del ejercicio 2019. También planteó la inconstitucionalidad del decreto 567/19 en tanto dispuso
una alícuota del 0% en el Impuesto del Valor Agregado para la venta de ciertos productos de la canasta alimentaria
hasta el 31 de diciembre de 2019 inclusive.

2. Sostuvo la provincia actora que mediante esas normas, el Poder Ejecutivo Nacional detrajo unilateralmente
montos de la masa de recaudación de impuestos coparticipables, sin tener competencia para ello, por lo que tales
decretos y resoluciones violan los principios del federalismo de concertación y el principio de legalidad en materia
tributaria. 

Por su parte, señaló que las normas impugnadas provocaban un perjuicio actual y directo a la provincia de Entre
Ríos.  En tal sentido, invocó un informe de la Comisión Federal de Impuestos, que estima que el impacto de las
medidas adoptadas sobre la provincia actora supera la suma de $ 1.000.000.000. 

Expuso que esta situación la coloca en un escenario de extrema gravedad y dificultad para cumplir con las
obligaciones y deberes a su cargo, pues las sumas que dejarían de ingresar a las arcas provinciales ya se encontraban
incorporadas como recursos corrientes en el presupuesto de gastos para el presente ejercicio 2019, para proyectos
sociales, destinados a la población de la provincia. Así, precisó que esta ostensible disminución de ingresos afectaba
sus cometidos constitucionales básicos. Entre ellos cita aquellos que constituyen el núcleo de la garantía federal del
art. 5° de la Constitución Nacional (administración de justicia, régimen municipal y educación) y los que importan la
esfera prestacional de derechos fundamentales (alimentación básica, vivienda digna, salud, protección de la niñez y
ancianidad).

3. Para conceder la medida cautelar, la Corte Suprema consideró que existía, con el grado de conocimiento propio de
una pretención cautelar, verosimilitud en el derecho invocado por la provincia, y un peligro acreditado que podría
producirse en caso de demorarse su otorgamiento.

La mayoría del Tribunal fundó su decisión en la regla básica de la Constitución Nacional que organiza un estado
federal y, en particular, la significación del régimen de coparticipación federal de impuestos, al cual los
constituyentes reformadores de 1994 otorgaron un explícito reconocimiento constitucional como uno de los
instrumentos en cuya observancia descansa la efectiva vigencia de ese sistema.

La Corte subrayó la trascendencia de las leyes-convenio como herramienta de coordinación entre las provincias y el
Estado Nacional en el marco del proyecto federal que establece la Constitución Nacional, y destacó que tales leyes se
ubican con una singular jerarquía dentro del derecho federal, de manera tal que sus previsiones no pueden ser
modificadas unilateralmente. El tribunal recordó con especial referencia a la posibilidad de detraer –como
excepción- recursos coparticipables, que ello debe ser dispuesto por el Congreso y cumpliendo los requisitos
constitucionales. 

Así, el tribunal consideró que las medidas tomadas por el Poder Ejecutivo Nacional, sin contar con competencia para
ello, podrían importar una erosión de la masa coparticipable a las provincias.

Por su parte, el tribunal estimó acreditado el peligro en la demora sobre la base de la alegación de la provincia   y su
referencia a un informe de la Comisión Federal de Impuestos, según el cual las medidas tributarias en crisis
redundarían en una disminución de aproximadamente mil millones de pesos ($ 1.000.000.000) de sus recursos, lo
que pondría en riesgo el normal funcionamiento de las instituciones provinciales, y la atención de las necesidades
básicas de su población.  Al efecto tuvo especialmente en cuenta lo argumentado por la actora en torno a que el
daño podría resultar irreparable, en la medida en que ─según explica─ los fondos que se dejan de percibir fueron
presupuestados por la hacienda provincial y se encuentran comprometidos a la ejecución de políticas públicas en
curso, algunas de ellas de carácter social, lo que evidencia la necesidad de acceder a la pretensión cautelar. 

En sìntesis, concluyó que frente a la concreta dificultad de financiamiento de necesidades públicas provinciales de
significación social alegadas por la actora, la magnitud del perjuicio invocado y lo señalado en cuanto a la
verosimilitud en el derecho, cabe tener acreditada la configuración de los extremos exigibles a toda pretensión
cautelar con el fin de resguardar los derechos invocados hasta tanto exista la posibilidad de dirimir la cuestión de
fondo debatida, por  lo que los costos fiscales de la aplicación de los decretos y las resoluciones impugnadas sean
asumidos con recursos propios del Estado Nacional, sin afectar la coparticipación que corresponde a las provincias
actoras.

En su disidencia, el juez Rosenkrantz sostuvo que, previo a proveer a la medida cautelar, debía establecerse si la
Provincia de Entre Ríos estaba legitimada para efectuar su reclamo. Como presupuesto básico de su acción, la
Provincia debe demostrar —sostuvo— cuál sería la relación jurídica sustancial que la vincula con la demandada y
precisar cuál sería el derecho o interés protegido por el ordenamiento jurídico en virtud del cual se considera
legitimada para reclamar que se declare la inconstitucionalidad de los decretos cuestionados. En ese sentido, afirmó
que la inconstitucionalidad de una norma, aunque parezca patente a primera vista, no habilita por sí sola a reclamar
la intervención de los tribunales pues ello implicaría que los tribunales están habilitados a pronunciarse sobre una
cuestión teórica o abstracta.  Esto último ha sido considerado extraño a la jurisdicción del poder judicial de la Nación
desde los primeros pronunciamientos de esta Corte en las más diversas situaciones (cfr. Fallos 1:455; 3:139; 4:75;
12:372; 15:65; 95:51; 103:53; 107:179; 157:110; 184:358 y muchos otros posteriores). Si esta Corte interviniese en
asuntos donde el peticionario carece de legitimación se transgrediría la severa limitación al poder de los tribunales
establecida en el artículo 116 de la Constitución (cfr. Fallos 5:316; 30:281; 156:318). 

En ese marco, el juez Rosenkrantz afirmó que la legitimación procesal para demandar presupone la existencia de una
relación jurídica sustancial, es decir, de una relación que vincula a quien dice sufrir un agravio con quien estaría
obligado a repararlo. En el caso, la actora ha intentado justificar su legitimación para promover la demanda contra el
Estado Nacional en la relación jurídica que surge de la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos 23.548 y en el
efecto reductor de la masa coparticipable que tendría la eliminación del IVA sobre los alimentos de primera
necesidad dispuesta por el Decreto 567/2019 y la reducción de las sumas que tributan los trabajadores dispuesta por
el decreto 561/2019. Ha sostenido que los decretos impugnados producen una merma a la masa de recaudación de
impuestos coparticipables, provocando un perjuicio actual y directo a las arcas provinciales. 

El juez Rosenkantz sostuvo sobre dicho planteo que, a pesar de lo argüido por la actora, la relación jurídica derivada
del régimen de coparticipación entre la Nación y las provincias no otorga a estas últimas derecho ni expectativa
alguna respecto de un determinado nivel de recaudación por parte del Estado Nacional, ni tampoco confiere un
derecho a que se establezcan determinados impuestos, ni a que determinadas actividades se vean alcanzadas por tal
o cual impuesto coparticipable o estén exentas de él. La ley 23.548 establece sólo el derecho de las provincias
adheridas “a participar en el producido de los impuestos” comprendidos en el régimen (art. 16). Fuera de este
derecho a la distribución de la masa coparticipable, esto es, a la distribución de los recursos fiscales recaudados por
la Nación, la ley únicamente reconoce a las provincias la posibilidad de “intervenir con carácter consultivo en la
elaboración de todo proyecto de legislación tributaria nacional” (art. 11, inc. i), a través del ejercicio de las funciones
de la Comisión Federal de Impuestos de la que forman parte junto con la Nación. Por lo tanto, del texto de la ley se
deriva claramente que las provincias carecen por sí solas de todo derecho jurídicamente exigible a determinar la
política recaudatoria que encara el régimen tributario nacional. La falta de derecho o expectativa al respecto de un
determinado nivel de recaudación por parte del Estado Nacional, a que se establezcan determinados impuestos, o a
que determinadas actividades se vean alcanzadas por tal o cual impuesto coparticipable o estén exentas de él priva a
la actora del carácter de legitimada para iniciar el presente juicio.

El juez Rosenkrantz aclaró que ello no debía confundirse con el derecho de las provincias a la distribución de
impuestos coparticipables ya recaudados. Ese es un derecho que la Ley de Coparticipación Federal de Impuestos sí
concede a las provincias y en base a los cuales la Corte decidió casos anteriores (“Santa Fe c/ Estado Nacional” (Fallos
338:1389); CSJ 191/2009 (45-S)/CS1 “San Luis, Provincia de c/ Estado Nacional s/acción declarativa de
inconstitucionalidad y cobro de pesos¨, sentencia del 24 de noviembre de 2015; causa CSJ 786/2013 (49-C)/CS1
“Córdoba, Provincia de c/ Estado Nacional y otro s/ medida cautelar, resuelta el 24 de noviembre de 2015). Los tres
precedentes citados se originaron en demandas de las provincias contra la validez de normas que establecían
determinadas sustracciones del monto total de impuestos coparticipables una vez recaudado, sustracciones que no
eran las previstas en la Ley de Coparticipación, ni tampoco habían sido consentidas por las provincias actoras. En
esos casos se trataba de fondos que ya habían ingresado a la masa coparticipable y por ende las provincias eran
titulares de un derecho subjetivo a reclamar por la detracción realizada por el Estado Nacional. Es decir, no se
trataba de demandas dirigidas a cuestionar el tipo de impuestos creados u omitidos por la Nación, ni su alcance, ni la
modalidad de su fiscalización, como se pretende en el caso de autos.

El juez Rosenkrantz concluyó que, en virtud de que Ley de Coparticipación y el “Consenso Fiscal” no reconocen a las
provincias adheridas al régimen más que el “derecho a participar en el producido de los impuestos”, es decir, el
derecho a la distribución de los impuestos coparticipables ya recaudados, es claro que carecen de legitimación activa
para reclamar judicialmente la protección de la expectativa de una mayor recaudación o bien que el Estado Nacional
recaude ciertos impuestos. Por lo tanto, el juez Rosenkrantz sostuvo que la demandante no puede aspirar a que esta
Corte condene al Estado Nacional a restablecer el IVA sobre los alimentos de primera necesidad y a suprimir la
reducción de la base cálculo del impuesto a las ganancias para los trabajadores en relación de dependencia. Por las
mismas razones, tampoco puede pretender que se obligue al Estado a compensar la eventual merma en la
recaudación nacional —e indirectamente en la cuota que le correspondería a la provincia—, por fuera de los
supuestos previstos en el art. 7 de la Ley de Coparticipación.

Para destacar la trascendencia del punto, el juez Rosenkrantz subrayó que el control de constitucionalidad debe ser
llevado a cabo en el marco de la resolución de causas contenciosas promovidas por parte interesada, requisito cuya
rigurosa observancia es necesaria para la preservación de la división de poderes y el ejercicio equilibrado de los
poderes establecidos por la Constitución Nacional (Fallos 306:1125; 307:2384). Y aquí resulta manifiesto que la
Provincia de Entre Ríos no es parte interesada pues no tiene un derecho a que se mantenga inalterado un
determinado nivel de recaudación de los impuestos coparticipables. Una concepción contraria implicaría, por
ejemplo, que cada decisión tomada por el Fisco Nacional en favor de un contribuyente determinado legitimaría a
todas las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires a impugnar el acto administrativo en cuestión sobre la base de que
ello tendría un impacto negativo sobre la recaudación de los impuestos coparticipables.

Por último, el juez Rosenkrantz destacó que, dado que la mayoría del Tribunal ha decidido ingresar en el estudio de
la procedencia de la medida cautelar solicitada, debe destacarse que aun si la provincia actora contase con
legitimación para promover la demanda interpuesta, tampoco correspondería -con los elementos arrimados a la
causa- despachar favorablemente la medida cautelar que solicita. En ese sentido, sostuvo que las variaciones en la
recaudación de los impuestos nacionales, sea por la causa que fueren, resultan un evento previsible y que en modo
alguno pueden, por sí mismas, dar lugar a la presunción de que tales fluctuaciones provoquen un daño irreversible a
las provincias en la ejecución de sus respectivos presupuestos. En todo caso, si una situación semejante tuviera lugar
y efectivamente se verificase una relación de causalidad entre la baja de la recaudación nacional por obra de los
decretos y resoluciones aquí impugnados y el déficit en las cuentas provinciales o la prestación de algún servicio
esencial, ello debería ser debidamente acreditado y no darse por supuesto como algo evidente u obvio que esta
Corte debiera admitir más allá de toda prueba. Más aún, tratándose de una reclamación monetaria, la presunción es
exactamente la contraria, es decir, que los daños no son irreversibles o irreparables. Si la pretensión de la actora
finalmente prevaleciera y efectivamente pudiera demostrar que los actos nacionales han afectado un derecho de la
provincia, cabe presumir que ese agravio podría ser perfectamente reparado mediante la correspondiente condena
a pagar una suma determinada de dinero, una vez tramitado el juicio. Por otra parte, tampoco ha proporcionado la
actora en su demanda ningún elemento de juicio para afirmar que una hipotética sentencia de condena a pagar una
suma de dinero en esta causa tenga algún riesgo de tornarse imposible en su cumplimiento.

FALLO FILCROSA
Hechos: La municipalidad de Avellaneda promueve incidente de verificación en la quiebra de Filcosa S.A porque
adeuda tasas municipales. La Sindicatura de la misma invocó el art. 4027, inc. 3°, del Código Civil que establece que
la prescripción es de cinco años.

- El tribunal de alzada sostuvo con remisión al dictamen del señor fiscal de cámara C que la prescripción de los
tributos municipales se rige por lo dispuesto en las normas locales (10 años), sin que resulte aplicable lo establecido
en el art. 4027, inc. 3°, del Código Civil, pues la reglamentación relativa a dichos gravámenes constituye una facultad
privativa de las provincias no delegada al gobierno federal.

A juicio de la cámara, la potestad regulatoria local no se agota con la creación de los tributos, sino que conlleva la
capacidad para establecer los medios tendientes a la efectividad de la carga impositiva, "pues de otro modo la
facultad reservada devendría impotente".

Por lo tanto había que resolver si la facultad local de imponer tributos conlleva la facultad de establecer la
prescripción o si corresponde a la Nación según la potestad dada por el artículo 75 inc. 12

Resolución: Esa cuestión ya ha sido resuelta por esta Corte en varias oportunidades, en las que declaró que las
legislaciones provinciales que reglamentaban la prescripción en forma contraria a lo dispuesto en el Código Civil eran
inválidas, pues las provincias carecen de facultades para establecer normas que importen apartarse de la aludida
legislación de fondo, incluso cuando se trata de regulaciones concernientes a materias de derecho público local. La
prescripción no es un instituto propio del derecho público local, sino un instituto general del derecho, lo que ha
justificado que, en ejercicio de la habilitación conferida al legislador nacional por el citado art. 75, inc. 12, éste no
sólo fijará los plazos correspondientes a las diversas hipótesis en particular, sino que, dentro de ese marco,
estableciera también un régimen destinado a comprender la generalidad de las acciones susceptibles de extinguirse
por esta vía. Que del texto expreso del art. 75, inc. 12°, CN, deriva la implícita pero inequívoca limitación provincial
de regular la prescripción y los demás aspectos que se vinculen con la extinción de las acciones destinadas a hacer
efectivos los derechos generados por las obligaciones de cualquier naturaleza. Y ello así pues, aún cuando los
poderes de las provincias son originarios e indefinidos y los delegados a la Nación definidos y expresos, es claro que
la facultad del Congreso Nacional de dictar los códigos de fondo, comprende la de establecer las formalidades que
sean necesarias para concretar los derechos que reglamenta y, entre ellas, la de legislar de manera uniforme sobre
los aludidos modos de extinción.

Solución: Las provincias no pueden ir más allá en materia de prescripción que lo que dice el derecho de fondo.

FALLO PANAMERICAN ENERGY C/ CHUBUT Y ESTADO NACIONAL

En el reciente fallo, de fecha 19/6/2012, el Máximo Tribunal hizo lugar a la demanda presentada por la empresa
contra la Provincia del Chubut, a los fines de cuestionar una ley local reguladora de un “fondo especial para la
atención de usuarios carenciados de servicios de energía eléctrica” por el término de cinco meses, la cual establece
que se gravará con noventa centavos de peso cada Mw/h a consumidores de energía eléctrica en el ámbito
provincial, cuyos consumos sean iguales o superiores a 2.500 Mw/h.

a) Criterio de la empresa: presenta reclamo a la ley provincial por dos razones

1. Analogía: considera que es inconstitucional el gravamen local ya que guarda sustancial analogía con el impuesto al
valor agregado y, por lo tanto, no cumple con las restricciones asumidas por la Provincia al adherir a la LCF, que
impide la creación de gravámenes locales análogos a los nacionales, es decir, que les está vedado a las Provincias
gravar con un tributo (excepto tasas con contraprestación de un servicio) las materias imponibles sujetas a
impuestos nacionales.

En el presente caso, es la venta de energía eléctrica la que constituye la materia imponible en el caso del IVA, que a
su vez resulta alcanzada a través del consumo por el gravamen local en cuestión.

2. Estabilidad fiscal: alega que la mencionada ley local afecta la garantía de estabilidad fiscal establecida en el
artículo 56, inciso a), de la ley 17319 de hidrocarburos:

“Los permisos de explotación y concesiones de exploración de hidrocarburos tendrán a su cargo el pago de todos los
tributos provinciales y municipales existentes al momento de la adjudicación, pero que no podrán ser gravados con
nuevos tributos ni con aumentos sobre los existentes, salvo el caso de las tasas que retribuyan servicios, las
contribuciones de mejoras, o los aumentos generales de impuestos.”

Dicha garantía se ve afectada -en este caso- porque durante la concesión se procedió a gravar materia imponible a
través de la creación de un gravamen que no existía al comienzo de la explotación.

b) Criterio del Fisco

Sostiene que la norma provincial es legítima y que fue sancionada con el objetivo de crear un fondo transitorio para
evitar los cortes de energía eléctrica de los usuarios más empobrecidos.

Niega la existencia de analogía entre el impuesto al valor agregado y el fondo especial, ya que el primero es
trasladable, afecta el consumo en general, admite crédito fiscal y es proporcional; en cambio el gravamen local grava
un consumo específico, no tiene ni genera crédito fiscal y además se aplica solo en la etapa final.

Adicionalmente agrega que el importe que debe pagar la compañía no representa un daño para ella, con relación a
los ingresos que obtiene por los productos que comercializa.

Por último, concluye que no se afecta la garantía de estabilidad fiscal señalada porque esta es de emergencia y
transitoria, y se trata de un tributo general sobre los grandes consumidores de electricidad, con independencia de la
actividad que realicen.

c) Dictamen de la Procuradora General de la Nación (PGN)

A través de su dictamen entiende que la analogía no pretende una completa identidad de hechos imponibles o
bases, sino una coincidencia “sustancial”.

A tal efecto, se cita la opinión del maestro Dino Jarach sobre la analogía entre impuestos, que al respecto expresó:

“Sin perjuicio de la valoración de las circunstancias particulares de cada caso, se entenderá que los impuestos locales
son análogos a los nacionales unificados cuando se verifique alguna de las siguientes hipótesis: definiciones
sustancialmente coincidentes de los hechos imponibles o definiciones más amplias que comprendan a los hechos
imponibles que los impuestos nacionales o más restringidas que estén comprendidas en éstos, aunque se adopten
diferentes bases de medición; a pesar de una diferente definición de los hechos imponibles, adopción de bases de
medición sustancialmente iguales.”

Para determinar si existe sustancial analogía, se procede a comparar los hechos imponibles de ambos gravámenes:

El hecho imponible del impuesto al valor agregado es la venta de energía eléctrica efectuada por un sujeto pasivo.

Por su parte, en el caso del tributo local, el hecho imponible se configura a través del consumo de energía eléctrica,
en cuanto supera los 2.500 Mw/h dentro del territorio de la provincia.

Se concluye por lo tanto que ambos tributos gravan el consumo. Es decir, la adquisición de la energía eléctrica por la
actora aparece gravada así doblemente.

Por lo expuesto, la CSJN concluye que debe ser privado de validez el artículo 3 de la ley (Chubut) 4845, por el
principio de supremacía federal establecido en el artículo 31 de la Constitución Nacional, dando lugar a la demanda
presentada por la empresa contra la Provincia del Chubut.

FALLO SANTA FE C/ ESTADO NACIONAL

1. «Santa Fe, Provincia de c/ Estado Nacional s/ acción declarativa de inconstitucionalidad» (Causa 538/2009)

La Provincia de Santa Fe inició demanda en el año 2009 contra el Estado Nacional con la finalidad de que se declare
la inconstitucionalidad del art.76 de la Ley 26.078 de Presupuesto para el año 2006, que prorrogó sin el acuerdo
previo de dicha Provincia y en forma unilateral la detracción del 15% de la masa coparticipable con destino al ANSeS,
establecida originalmente en el Acuerdo Federal del 12 de agosto de 1992, suscripto entre el gobierno nacional y los
gobiernos provinciales, que fuera ratificado por la Ley Nº 24.130 . La Corte declaró inconstitucional la norma que
estableció la detracción de la masa coparticipable y ordenó la plena distribución según los parámetros de la Ley de
Coparticipación. Asimismo, condenó al Estado Nacional a pagar las sumas que resulten de la liquidación que se
realice de las sumas detraídas, con más los intereses, todo ello en el plazo de ciento veinte días contados desde que
la respectiva liquidación se encuentre firme. Finalmente, el Alto Tribunal exhortó a que se cumpla con la cláusula
transitoria sexta de la Constitución Nacional, en concordancia con el art. 75, inc. 2 , y se dicte un nuevo régimen de
coparticipación federal, sobre la base de acuerdos de la Nación y las provincias.

Se destacan del fallo las siguientes consideraciones que hizo la Corte:

a. Las leyes-convenio (3) y los pactos (4) constituyen manifestaciones del federalismo de concertación, que forman
parte del derecho intrafederal y se los ubica con un rango específico dentro del derecho federal, con la característica
de que no pueden ser derogados unilateralmente ni por el Estado Nacional ni por las provincias.
b. Esas leyes-convenio y pactos solo pueden ser modificados por otro acuerdo posterior de la misma naturaleza,
debidamente ratificado por leyes de las jurisdicciones que intervengan.
c.El Acuerdo entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales del 12 de agosto de 1992, ratificado por la Ley
nacional 24.130 y la Ley de la Provincia de Santa Fe 10.955, autorizó al Estado Nacional a retener un 15%, con más
una suma fija de $ 43.800.0000 mensual de la masa coparticipable, para atender el pago de las obligaciones
previsionales nacionales y otros gastos operativos que resulten necesarios.
d. Con el dictado de la Ley 26.078 en el año 2006 se prorrogó de manera unilateral la vigencia de la detracción del
15% de la masa coparticipable y se la pretendió calificar como una asignación específica prevista en el art. 75, inc. 3,
de la CN (5).
e. La detracción formulada por la Ley 26.078 no es una asignación específica, por cuanto la facultad constitucional se
puede aplicar sobre una parte o el total del producto de la recaudación de impuestos determinados, pero tal
detracción no puede hacerse sobre la totalidad o una porción de la masa coparticipable.
f. La responsabilidad del Estado de devolver las sumas con motivo de la Ley de Coparticipación implica el deber
periódico de tal obligación -ya que se transfieren las sumas en forma diaria y automática-, por lo que resulta aplicable
el plazo quinquenal establecido por el art. 4027, inc. 3 , del Código Civil, lo que se ratifica por el art. 2537 (6) del
nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, razón por la cual al momento de iniciarse la demanda en el año 2009, el
reclamo desde el año 2006 no estaba prescripto.

En los fallos sobre los casos de Santa Fe y San Luis, la Corte consideró que el artículo 76 de dicha ley es
inconstitucional “por tratarse de una modificación unilateral del derecho intrafederal”. Es decir que el Gobierno
sancionó esta ley sin llegar a un acuerdo con las provincias y sin obtener de ellas el “respaldo necesario”, como
demanda la Constitución.

FALLO LABORATORIOS RAFFO

La accionante contaba con un agente de propaganda médica que se desempeñaba en relación de dependencia, cuyo
domicilio particular estaba ubicado en la ciudad de Córdoba (no contaba con un laboratorio, un espacio físico, solo
con ese agente) La recurrente vendió sus productos en esa ciudad, para lo cual había encargado la distribución a una
tercera empresa, pero carecía de local, depósito o establecimiento de cualquier tipo en el territorio del municipio. EL
estado municipal reclamaba el pago de una tasa municipal debido a que le estaba prestando un servicio y le
otorgaba un beneficio. Corte: El cobro de las tasas debe corresponder siempre la concreta, efectiva e individualizada
prestación de un servicio referido a algo no menos individualizado (bien o acto) del contribuyente; en este caso no
hay un bien individualizado por lo que la tasa es inconstitucional.

El 23 de junio de 2009, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dictaba sentencia en el marco del recurso que había
interpuesto la firma Laboratorios Raffo S.A., contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de
Córdoba, confirmatorio de una determinación de oficio practicada por la Municipalidad de Córdoba, por la
“Contribución que incide sobre el Comercio, la Industria y las Empresas de Servicios” (“CCIES”).

En lo sustancial, la Corte Suprema confirmó la doctrina de su precedente “Compañía Química” (“Fallos” 312:1575


sentencia del 5 de septiembre de 2009).  Esto es, que a los efectos de desentrañar la validez de un tributo, debe
analizarse su naturaleza jurídica.  Esta indagación no resulta académica, sino que adquiere una relevancia en la
medida en que las diferentes especies de tributos (impuestos, tasas y contribuciones) tienen distintos presupuestos
de hecho, cuya verificación condiciona en cada caso concreto la procedencia de su pago.

La Corte Suprema calificó a la CCIES como una tasa y analizó luego si, en función de esa condición, resultaba
aplicable a Laboratorios Raffo, teniendo en cuenta que la empresa encomendaba la difusión de sus productos a un
agente de propaganda médica residente en la ciudad de Córdoba, pero que carecía de local, depósito o
establecimiento de cualquier tipo en el municipio.

La Corte Suprema concluyó que la argumentación municipal, en el sentido de justificar el cobro del tributo por la
prestación de un conjunto de servicios de carácter general (control del buen estado de los edificios; coordinación del
transporte; ordenamiento del tránsito, regulación del estacionamiento; etc.) no satisfacía el requisito fundamental
aplicable a las tasas, en cuanto su cobro debe corresponder siempre a la concreta, efectiva e individualizada
prestación de un servicio, referido a algo no menos individualizado (bien o acto) del contribuyente, exigencia que a
juicio de la Corte Suprema encuentra sustento en el artículo 17 de la Constitución Nacional.

FALLO MONTARCE

En el caso “Montarcé” (“Marcelo A. Montarcé v. Dirección Nacional de Aduanas” (1974) el actor había interpuesto
recurso extraordinario con el objeto de repetir el impuesto de importación abonado sobre discos clásicos para uso
propio por entender que excede, en su conjunto, el 33 % del valor de los mismos.  La CSJN rechaza lo pretendido en
virtud de establecer que de la misma manera que el Estado puede prohibir la introducción al país de productos
extranjeros, su poder tributario lo habilita que a través de otros mecanismos (tributos) persiga finalidades disuasivas
y extrafiscales como sería la de impulsar un desarrollo pleno y justo de las fuerzas económicas. No procede el
argumento del recurrente de tratarse de bienes para uso propio, ni menos aún que aquél gravamen infrinja el art. 67
inc. 16 (actual art. 75 inc. 18) relativo a la promoción de lo conducente al progreso de la ilustración por parte del
legislador ya que la medida cuestionada (tributo por importación) se apoya en valoraciones razonables de aquel
dirigidas a consolidar el bien general de los habitantes de la República sin restringir los derechos por la Constitución
Nacional consagrados.

FALLO BANCO NACION C/ MUNICIPALIDAD DE SAN RAFAEL

No se ha considerado injusto y se ha tenido más bien por equitativo y aceptable que para la fijación de la cuantía de
la tasa se tome en cuenta, no sólo el costo efectivo de ellos en relación con cada contribuyente, sino también la
capacidad contributiva de los mismos representada por el valor del inmueble o el de su renta, a fin de cobrar a los
menos capacitados una contribución menor que la requerida a los de mayor capacidad, equilibrando de ese modo el
costo total del servicio público”. (La negrita no surge de la sentencia). Es decir, en opinión de la Corte la capacidad
contributiva equilibraría el costo total del servicio público de manera que los que más tienen soporten en mayor
medida el costo total del servicio público.

En efecto, en mayo de 1956, la C.SJ.N. dictó sentencia en la causa "Banco Nación el Municipalidad de San Rafael,,69
donde se cuestionó el cobro por parte del municipio de una tasa de alumbrado público, barrido, riego, extracción de
basuras y conservación de calles que tomaba como base imponible de la tasa un porcentaje del valor del inmueble.
Es decir que asimilaba la tasa en cuestión al impuesto inmobiliario. Sobre el particular, el Tribunal citando a Griziotti
consideró que " ... aún cuando hubiera exceso en la tasa cobrada, no puede afirmarse que, por el sobrante, debe
considerarse que hay impuesto (. . .) aún siendo la tasa una contraprestación por los servicios administrat5ios
requeridos por el particular al Estado, se comprende que éste, en el ejercicio de su soberanía tributaria, puede
efectuar una recaudación que tenga en cuenta la capacidad contributiva del particular según todos los elementos
que el Estado considere importantes para valorar dicha capacidad contributiva, no excluyéndose la consideración del
valor del servicio prestado por el Estado". Luego continuó puntualizando que "Establecer la tasa por debajo, a la par
o por encima del costo de producción del servicio, y cuando este costo sea de posible valuación, es, por lo tanto, la
solución de uno de los problemas que el Estado debe resolver con criterios políticos de conveniencia, teniendo en
cuenta sus fines y los intereses de los particulares, efectuando la distribución de las cargas públicas entre
generaciones y categorías de contribuyentes". En función de ello 'sostuvo dicho tribunal que en la relación de la tasa
con el costo del servicio no ha de ser interpretada en el sentido de una equivalencia estricta, "prácticamente
imposible de establecer, sino en el de que el cobro de una tasa corresponde siempre a la concreta, efectiva e
individualizada prestación de un servicio relativo a algo no menos individualizado (bien o acto del contribuyente".
"Por consiguiente, la impugnación judicial que se haga del monto de una tasa considerablemente exorbitante, debe
juzgarse del punto de vista de su posible carácter corifiscatorio". Luego la Corte concluyó que " ... no es ha
considerado injusto y se ha tenido más bien por equitativo y aceptable para la fijación de la cuantía de la tasa
retributiva de los servicios públicos que se tome en cuenta, no sólo el costo efoctivo de ellos en relación a cada
contribuyente, sino también la capacidad contributiva de los mismos representada por el valor del inmueble o el de
su renta, a fin de cobrar a los menos capacitados una contribución menor que la requerida a los de mayor capacidad,
equilibrando de ese modo el costo total del servicio público "

FALLO COMPAÑÍA QUIMICA

El litigio presentado a continuación proviene de la aplicación de la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene sobre
el contribuyente en cuestión. Esta presentación llega a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, luego de que la
Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Tucumán no hiciera lugar a la demanda promovida por la Compañía
Química contra el municipio por nulidad de acto administrativo y por inconstitucionalidad de la tasa municipal. La
parte actora cuestionó la generalidad del artículo 120 del Código Tributario Municipal vigente en ese momento, que
establece que: (la tasa) será abonada por cualquier actividad comercial, industrial y de servicios por las que se usen o
aprovechen las obras y demás prestaciones que hacen al progreso regular y continuo de la Ciudad, en virtud de los
servicios municipales de contralor, seguridad, higiene, salubridad, moralidad y de cualquier otro no retribuido por un
tributo especial, pero que prevenga, asegure y promueva el bienestar general de la población (Fallos 312:1577). Al
respecto, y como era previsible, el Tribunal Cimero determinó que “al cobro de dicho tributo debe corresponder
siempre la concreta, efectiva e individualizada prestación de un servicio relativo a algo no menos individualizado
(bien o acto) del contribuyente” (Fallos 312:1577); lo cual constituye un requisito fundamental respecto de las tasas,
como fuera visto en el apartado 3.1 del presente trabajo. Asimismo fue tratado el tema en el apartado 4.2, haciendo
alusión a los cuerpos normativos que hacen mención genérica de los servicios. En base a lo expuestos, la Corte
determinó que la gabela atacada no se ajusta a los principios previamente enunciados, los cuales encuentran
sustento en el artículo 17 de la Constitución Nacional que fuera oportunamente analizado en el apartado 2.3 de este
trabajo. Por ello deviene en ilegítimo el cobro de la tasa correspondiente.

1.-) HECHOS: La parte actora requiere ante la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Tucumán la nulidad y la
inconstitucionalidad del artículo 120 de la ordenanza 229/1977, al manifestar que jamás habría existido un servicio
concreto que le hubiera sido prestado como contraprestación del cobro de la tasa impugnada, resultando lesivo y
contrario a la Constitución Nacional.

2.-) SENTENCIA DE TSJT: Los magistrados intervinientes rechazan la pretensión esbozada por el accionante debido a
que entendían a que existían distintas tasas que estarían vinculadas en forma indirecta e impersonal con los
individuos, cuya beneficiaria directa sería la comunidad. Contra dicho pronunciamiento, interpone recurso
extraordinario federal, que fue concedido.

4.-) SENTENCIA DE LA CSJN: La CSJN coincide con la visión del a quo en cuanto coincide con el principio según el cual
la validez de aquellas, como la de todos los tributos, depende de un interés público que justifique su aplicación y
que, la sola circunstancia de que el contribuyente carezca de interés en el servicio estatal no basta para eximirlo del
pago de la tasa respectiva. Sin embargo, el tribunal precedente omitió la existencia de un requisito fundamental
respecto de las tasas, como es que el cobro de dicho tributo debe corresponder siempre a la concreta, efectiva e
individualizada prestación de un servicio relativo a algo no menos individualizado del contribuyente. En disidencia el
Dr. Augusto César Belluscio agrega que la excesiva latitud de la norma impugnada al no discriminar debidamente los
servicios cuya manutención solicita, posibilita la eventual recaudación de los fondos para una finalidad ajena a la que
presuntamente le habría dado origen. Por lo expuesto, se revoca la sentencia apelada y se hace lugar a la demanda
de autos
FALLO QUILPE

“Quilpe S.A. – Inconstitucionalidad”, sentencia del 9 de octubre de 2012, cuyo tema central fue “La Tasa por
inspección de seguridad e higiene. Prueba de la prestación efectiva del servicio”.

En cuanto a los hechos se trató de un fisco municipal (de la Provincia de La Rioja), que pretendió exigir una tasa por
seguridad e higiene a un contribuyente, cuando no pudo probar de manera fehaciente la efectiva prestación de
servicios inherentes al mismo.

Lo interesante del caso es que el contribuyente tenía un establecimiento en el municipio, con lo cual en principio se
podría haber presumido erróneamente la existencia de servicios. Incluso un requisito fundamental para el cobro de
la tasa de seguridad e higiene es la existencia de un local o establecimiento, razón por la cual muchas de las
municipalidades o comunas del país presumen o infieren que por el simple hecho de que un contribuyente posea un
lugar fijo semejable a un local, se reciben los servicios relativos a seguridad e higiene. Lo cual no es siempre así en los
hechos, como sucedió en el caso analizado.

Al respecto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió revocar la sentencia del Tribunal Superior de la
Provincia de La Rioja que había rechazado la demanda de inconstitucionalidad deducida por el contribuyente con el
objeto de impugnar la pretensión fiscal de la municipalidad de la ciudad capital de la mencionada provincia.

El argumento principal para así proceder versó en que consideró en que la municipalidad no acreditó que el servicio
relacionado con la tasa en cuestión haya sido efectivamente prestado a la actora. O sea, no pudo probar la
prestación del servicio. En ese sentido, señaló que la efectiva prestación de un servicio individualizado en el
contribuyente, es un elemento esencial para justificar la validez de la imposición de una tasa municipal.

“Quilpe S.A. s/inconstitucionalidad” (9/10/2012) en la cual el contribuyente impugnó la tasa por inspección de
seguridad e higiene de la municipalidad de La Rioja por dos cuestiones principales: 1) falta de prestación del servicio;
2) la falta de relación entre la tasa y el costo del servicio. El fallo le da la razón al contribuyente por el primer agravio
lo que hizo inoficioso la consideración de los restantes agravios planteados. Por tal razón, el fallo no consideró la
desproporción tasa/costo, como detalladamente lo hizo el dictamen del Procurador cuyos fundamentos fueron los
siguientes:

“no se ha considerado injusto y se ha tenido más bien por equitativo y aceptable que para la fijación de la cuantía de
la tasa retributiva de los servicios públicos se tome en cuenta, no sólo el costo efectivo de ellos con relación a cada
contribuyente, sino también la capacidad contributiva de los mismos representada por el valor del inmueble o el de
su renta, a fin de cobrar a los menos capacitados una contribución menor que la requerida a los de mayor capacidad,
equilibrando de ese modo el costo total del servicio público"

FALLO SNIAFA C/ MUNICIPALIDAD DE BERAZATEGUI -TASA CAPACIDAD CONTRIBUTIVA

En la causa CSJN “Sniafa S.A.I. y C. c/Municipalidad de Berazategui s/ordinario” (15/7/1970) se discutió si el hecho de
que la base imponible utilizada por la Municipalidad demandada —en el caso, monto anual de las ventas— para el
cálculo de los derechos de inscripción, inspección, contralor, seguridad, higiene y asistencia social, sea la misma que
la fijada para el impuesto a las actividades lucrativas, no configura un caso de superposición de impuestos. En este
fallo la CSJN rechaza el planteo del contribuyente y reitera lo dicho en “Banco de la Nación Argentina c.
Municipalidad de San Rafael” sobre la pertinencia de considerar la capacidad contributiva del contribuyente.

FALLO MOTO GRUPO

La Corte, por mayoría, declaró inadmisible el recurso presentado por la empresa Moto Grupo S.R.L. al considerar el
pedido de inconstitucionalidad sobre la ordenanza que establece la tasa por inspección de seguridad e higiene,
según el artículo 280 (CPCCN).

El juez Juan Carlos Maqueda, en disidencia, sostuvo que la sentencia apelada cercena los derechos del municipio
recurrente con fundamentos solo aparentes- que permiten descalificar al fallo por arbitrario-, pues invalida la tasa
por inspección de seguridad e higiene, del modo en que fue regulada por la comuna, en clara oposición a la doctrina
de la Corte según la cual resulta admisible que a los fines del cálculo del monto de las tasas se tomen en cuenta
circunstancias atinentes a la capacidad contributiva de los sujetos obligados al pago del tributo.
FALLO EMPRSA PESQUERA DE LA PATAGONIA

En la causa Empresa Pesquera de la Patagonia y Antártida S.A. c/ Tierra del Fuego, la Corte reconoció las facultades
provinciales de gravar con tasas los servicios consistentes en la Verificación de procesos productivos para la pesca de
altura, aun dentro de la zona franca fueguina, pero criticó que se estableció como parámetro de la tasa el valor FOB
de salida y no otro modo de cálculo de la base imponible referido concretamente a los costos que genera la
prestación del servicio que se prestaría a cambio.

Luego de recordar las diferencias existentes entre tasas e impuestos, declaró que la tasa en debate encubría un
gravamen en la medida que su base imponible se fijaba teniendo en cuenta una acción ulterior al proceso
productivo, la exportación del producto, que es algo ajeno a la prestación de un servicio por parte de la autoridad de
aplicación.

el máximo tribunal declaró la inconstitucionalidad de la tasa, al deducir que en rigor se trataba de un impuesto
encubierto.

La Corte fundamentó su fallo, al afirmar que en el supuesto de que la mercadería no llegara a exportarse, no habría
monto a ingresar en concepto de tasa, de lo que infiere que dicha tasa se comporta como un verdadero derecho de
exportación, toda vez que grava la salida de los productos de la provincia. Añadió que la normativa provincial
cuestionada está instaurando un derecho de exportación antes que una tasa de verificación de servicios cumplidos
por la autoridad de aplicación, que en tal carácter no podría ser creado por una provincia sin lesión al sistema
federal.

Finalmente, la Corte Suprema afirmó que la tasa provincial consagra una desigual carga toda vez que, además de
considerar sólo los productos que se exportan, los diferencia según su destino. Así, si se exportan desde la zona
aduanera especial de Tierra del Fuego al territorio continental, la alícuota de la tasa es de 2%, en cambio, si se
exportan a otros países, la alícuota es de 3%. Esta distinción implica un incremento de 50% del alícuota, subrayó el
máximo tribunal, y remarcó que lo que se exige, además de carecer de justificación en el régimen promocional,
afectarían el sistema tributario respecto del principio de igualdad, y demuestra claramente que no se persigue la
retribución de un servicio ya que, en todo caso, frente a supuestos procesos de verificación análogos, se fijan tasas
diferenciales.

FALLO ESSO PETROLERA

Esso Petrolera Argentina SRL promovió demanda contencioso administrativa contra la Municipalidad de Quilmes
ante la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires en instancia originaria (se trata de una causa
iniciada con anterioridad a la puesta en funcionamiento del fuero contencioso administrativo bonaerense -lo que
ocurrió en diciembre de 2003-) con el fin de cuestionar la determinación que dicha comuna le había practicado en
concepto de Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene.

El relato de los hechos efectuado en la sentencia de la SC (Bs. As.) dio cuenta que durante los períodos involucrados
en el caso:

1. La empresa tenía dos estaciones de servicio en la Ciudad de Quilmes.

2. Era contribuyente inscripto en el Convenio Multilateral.

3. Tomó como base imponible para liquidar la tasa en cuestión los ingresos brutos devengados por las dos bocas de
expendio que tenía en el municipio y los devengados por las ventas realizadas a terceros operadores de estaciones
de servicio de su marca localizadas en la misma jurisdicción municipal.

Las posiciones de las partes, siempre según la sentencia de la SC (Bs. As.), han sido las siguientes:

1. La actora cuestionó la pretensión municipal de incluir en la base imponible de la Tasa por Inspección de Seguridad
e Higiene los ingresos originados y devengados en otras jurisdicciones municipales de la Provincia de Buenos Aires
donde no tiene local o establecimiento habilitado, por resultar contraria al principio de territorialidad. También
consideró inaplicable el artículo 35 del Convenio Multilateral y, subsidiariamente, acusó su inconstitucionalidad. 2
2. La demandada argumentó que su pretensión era legítima porque la base imponible considerada no había
superado el límite previsto en el tercer párrafo del artículo 35 del Convenio Multilateral, norma que, a su entender,
la “autoriza a gravar el 100% del monto imponible(ingresos brutos) atribuido al Fisco provincial” en los términos del
citado convenio.

Consecuentemente, la cuestión giró en torno a determinar si la municipalidad demandada podía gravar con la Tasa
por Inspección de Seguridad e Higiene únicamente los ingresos brutos devengados en la jurisdicción municipal, como
sostenía el contribuyente actor, o en cambio, podía acrecentar esa base imponible considerando el 100% de los
ingresos brutos que el contribuyente había atribuido a la Provincia de Buenos Aires - en lo que respecta al impuesto
provincial sobre los ingresos brutos, y en los términos del Convenio Multilateral-, en tal caso distribuyendo ese 100%
exclusivamente entre los municipios donde el contribuyente tenía locales habilitados.

El fallo de la Suprema Corte fue favorable a la posición municipal. El Tribunal señaló que “la circunstancia que no
concurran otros municipios no desplaza la posibilidad de gravar en un cien por ciento (100%) los ingresos
provinciales, ya que la falta de participación tributaria entre más de una comuna autoriza el gravamen del ciento por
ciento (100%) del monto imponible atribuible al Fisco provincial” y consideró que tal criterio era sostenido por las
comisiones Arbitral y Plenaria del Convenio Multilateral durante al tiempo de liquidarse el tributo objeto del pleito y
que la posterior sanción de la ley 14393, modificatoria de la ley orgánica de municipalidades [art. 226, inc. 17)],
ratificó tal interpretación. La sentencia descartó el planteo de inconstitucionalidad del artículo 35 del Convenio
Multilateral, sosteniendo que no se sustentaba en norma constitucional alguna. También convalidó la utilización de
los ingresos brutos como mecanismo de medición de la base imponible respecto de la tasa controvertida y consideró
que “no cabe predicar la ilegitimidad del tributo en razón de que el monto a pagar no coincida exactamente con el
costo del servicio, toda vez que el Tribunal ha dicho que no existe norma constitucional o legal que obligue a que las
tasas exhiban proporcionalidad entre el costo del servicio y el monto del gravamen, ya que mediante lo que se
percibe no debe atenderse únicamente a los gastos de las oficinas que los prestan, debido a que tanto la existencia
de esta como el cumplimiento de sus fines dependen de la total organización municipal, cuyas erogaciones generales
deben incidir en las prestaciones particulares en una medida cuya determinación es cuestión propia de la política
financiera”. Contra esa decisión, el contribuyente interpuso recurso extraordinario federal, el que fue denegado por
la Corte bonaerense, lo que derivó en la interposición de un recurso de queja ante la CSJN, y que da origen al
dictamen de la Procuración General de la Nación, cuyas conclusiones principales son: En materia del artículo 35 del
Convenio Multilateral que por la vía de una incorrecta, interesada y abusiva interpretación del tercer párrafo del
artículo 35 del Convenio Multilateral pretenden alcanzar con la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene ingresos
que son extraños a la actividad desarrollada por el contribuyente en su territorio y, por supuesto, también al servicio
que esa tasa retribuye. En lo atinente al principio de correspondencia o proporcionalidad de las tasas, entre el costo
total del servicio y el monto total recaudado globalmente considerados, también aplicó precedentes claros y
específicos del Máximo Tribunal.

FALLO ARENERA LIBERTADOR – CONTRIBUCION ESPECIAL

El E reclama el pago de una suma de dinero en concepto de peaje correspondiente a la utilización por dos buques
--durante varios días del mes de abril de 1982-- del Canal Argentino de Vinculación "Ingeniero Emilio Mitre". Por su
parte, la demandada, Reconoció la accionada que sólo el buque "México" es de su propiedad y que utilizó el canal en
las fechas indicadas, pero negó adeudar suma alguna, ya que tal utilización obedeció a la imposibilidad de navegar
por el Canal Costanero --debido a su escasa profundidad, por ser riesgoso y lento-- para llegar al lugar de donde
extrae la arena que comercializa por lo que dice que es forzado el uso del Canal Mitre al no existir una vía
alternativa; a su vez dijo que el peaje pretendido no está contemplado en la CN como tributo, la obra no lo beneficia
particularmente y además resulta lesivo del comercio y de la libre navegación por lo que solicita la declaración de
inconstitucionalidad del cobro por afectar los derechos consagrados en el art. 10,11,12,14 y 16 CN.

Corte: El peaje de hidrovía, es una forma del E de recaudar para la realización de obra pública, no es necesaria la vía
alternativa. Hay utilidad del Canal mitre para Arenera; si lo usa debe pagarlo. No afecta la libre circulación ya que es
un precio por el mantenimiento seguro. Por último establece los límites…

La contribución especial es una forma de recaudar, en este caso seria una contribución de mejora a través del peaje
y se sabe que el peaje es un tributo aunque no se diga explícitamente en la CN.
PEAJE: Existe discusión doctrinaria. No puede ser considerado contribución de mejoras porque falta el elemento de
aumento del valor de los bienes beneficiados pero si como una contribución especial en tanto es una forma de
financiación de las obras publicas que tiene como resultado un beneficio para un grupo de personas: el
aprovechamiento de la obra pública en el estado del camino y la reducción del tiempo. Es independiente de las
contribuciones al mayor valor aplicables a los propietarios beneficiados por la obra, no es necesario que exista una
vía alternativa a la obra sujeta al régimen de peaje, Precio debe ser razonable (para amortizar el costo de las obras).

FALLO SELCRO – DELEGACION LEGISLATIVA

Hechos: La Cámara hizo lugar a una acción de amparo y declaró la inconstitucionalidad del segundo párrafo del art.
59 de la ley 25.237 en cuanto delegó en el Poder Ejecutivo Nacional la facultad de establecer los valores para
determinar las tasas a percibir por la Inspección General de Justicia. La demandada interpuso recurso extraordinario.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia. 

Dictamen del Procurador: El tributo discutido es una tasa, en tanto establece de modo coactivo una contraprestación
pecuniaria por un servicio brindado y su presupuesto de hecho consiste en una situación que determina, o se
relaciona, necesariamente, con el desenvolvimiento de una cierta actividad de un ente publico relativa, en forma
individualizada, a la persona obligada a su pago (sujeto pasivo contribuyente). La tasa es una categoría tributaria
derivada del poder del imperio del estado, con estructura jurídica análoga al impuesto y del cual se diferencia
únicamente por el presupuesto de hecho adoptado por la ley, que en este caso consiste en el desarrollo de una
actividad estatal que atañe al obligado y que por ello, desde el momento en que el estado organiza el servicio y lo
pone a disposición del particular, este no puede rehusar el pago aun cuando no haga uso de el, el servicio tiene en
mira el interés general.

El primer principio fundamental del derecho tributario es el principio de legalidad. Solo el congreso impone las
contribuciones que se expresan en art. 4 y art 52 que corresponde a la cámara de diputados la iniciativa de las leyes
sobre contribuciones.

En el fallo “Luisa Spak de Kupchick y otro v. Banco Central de Argentina” corte estableció que los principios y
preceptos constitucionales prohíben a otro poder que el legislativo el establecimiento de impuestos, contribuciones
y tasas y, ninguna carga tributaria puede ser exigible sin la preexistencia de una disposición legal encuadrada dentro
de los preceptos y recaudos constitucionales, esto es, válidamente creada por el único poder del estado investido en
tales atribuciones. El PE tiene vedado establecer tributos aun por la via extraordinaria de decretos de necesidad y
urgencia toda vez que el art. 99 inc. 3 CN prohíbe emitir este tipo de disposiciones cuando se trate de materia
tributaria.

La delegación realizada en la jefatura de gabinete de ministros es inadmisible, porque no se estableció en ley alguna
la alícuota aplicable.  Debe ser la ley la que establezca el objeto y la cantidad de la prestación, es decir, el criterio con
que debe valuarse la materia imponible para aplicar luego el impuesto en un monto determinado y es también la ley
la que debe definir ese monto. La ley debe contener la base de medición o base imposible, esto es, la adopción de
parámetros que sirvan para valorar cuantitativamente los hechos cuya verificación origina la obligación y la
delimitación en el espacio y en el tiempo de esos hechos, como también la cantidad expresada en una suma finita o
bien en un porcentaje o alícuota aplicable a la base imponible, que representa o arroja como resultado el quantum
de la obligación tributaria.

Mayoria absoluta: ni un decreto del PE ni una decisión del jefe de gabinete de ministros puede crear válidamente
una carga tributaria ni definir o modificar un tributo. Al tratarse de una facultad exclusiva y excluyente del congreso,
resulta invalida la delegación legislativa efectuada por la ley (25.237 art 59 parrf 2) en tanto autoriza al jefe de
gabinete a fijar valores o escalas para determinar el importe de las tasas sin fijar el limite o pauta de una clara
política legislativo para el ejercicio de esa atribución.

El derecho tributario no puede ser delegado al PE, porque no lo autoriza ni por excepción el art 76 CN.

FALLO CAMARONERA PATAGONICA


La CSJN declara inconstitucional las resoluciones del Ministerio de Economía que pretendía gravar con retenciones la
mera exportación de productos. La Corte dice que las retenciones son tributos y que, de acuerdo a los artículos 4°,
17 y 52 de la Constitución Nacional, sólo el Congreso de la Nación puede crearlos.

Destacaron los ministros que esa limitación es propia del régimen representativo y republicano de gobierno y que
ninguna carga tributaria puede exigirse a las personas si no ha sido creada por el Poder Legislativo, único poder del
Estado investido de tal atribución. Además dijeron que las leyes que el Estado Nacional invocaba para justificar la
resolución dictada por el Ministerio de Economía no habían delegado al Poder Ejecutivo Nacional el poder de
establecer retenciones como las que pretendía aplicar.

Sólo mientras se respete el 76, puede hacerlo

FALLO VIDEO CLUB DREAMS C/ INSTITUTO NACINAL DE CINEMATOGRAFICO

En los hechos, mediante la determinación de dos decretos, el Poder Ejecutivo, había extendido el hecho imponible
de gravación a la presencia en espectáculos cinematográficos hacia otros medios de reproducción de películas.  

A través del Decreto N° 2736/91, se “flexibilizó” el objeto de imposición tributaria, a partir de una conjunción
interpretativa de los artículos 24 y 76 de la Ley N° 17.741. La norma, caracterizaba únicamente en su texto la
gravación de la presencia de espectáculos cinematográficos cualquiera fuera el ámbito donde se efectúe (artículo 24,
inciso a). 

En ese sentido, a partir del artículo 76 -el que conceptualiza a la noción de película- el Poder Ejecutivo fundamentó
en los considerandos del decreto la extensión del hecho imponible para cualquier otro medio donde sea
reproducible una película.

En segundo orden, mediante el Decreto 949/92, se determinó que el tributo del artículo 24 mencionado se aplicará,
también, “a la venta o locación de todo tipo de videograma grabado destinado a su exhibición pública o privada,
cualquiera fuera su género; y a la exhibición de todo tipo de películas, cualquiera fuera su género, a través de los
canales de televisión abierta o por cable y en los videobares y/o en todo otro local en los que la misma se realice por
cualquier medio".

Ante aquella disposición, Video Club Dreams inició una acción de amparo contra el Instituto Nacional de
Cinematografía -ente encargado de la recaudación y fijación del tributo- con el fin de que se declare la
inconstitucionalidad de los decretos. En primera instancia, se hizo lugar al planteo de la actora, sin embargo, la
resolución fue apelada.

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal estimó, en primer lugar, que el plazo
de 15 días para iniciar la acción de amparo, luego de que el acto fue ejecutado o debió producirse, no era obstáculo
para la procedencia de la demanda. Asimismo, desestimó la objeción acerca de la falta de la legitimación de la actora
y la existencia de otras vías idóneas para iniciar la petición.  

Sobre el fondo de la cuestión, interpretó que el acto de autoridad nacional estaba viciado de nulidad absoluta
porque vulneraba el principio de legalidad tributaria. En ese sentido, confirmó la decisión del órgano anterior.

Ante aquella resolución, la Procuración del Tesoro de Nación interpuso recurso extraordinario, mediante el cual el
caso llegó a la Corte. El Máximo Tribunal, a través del voto mayoritario de Carlos Fayt, Augusto Belluscio, Enrique
Petracchi, Antonio Boggiano, Guillermo López, Gustavo Bossert, y en disidencia parcial, Eduardo Moliné O’Connor,
confirmó la sentencia de la Cámara.

En primer lugar, con respecto al plazo para interponer la acción, la Corte dijo que se trata de una cuestión de índole
procesal que no autoriza - en principio- la intervención de ella. Además, consideró que la actora tenía la legitimación
suficiente para iniciar la acción, ya que al ser agente de percepción del tributo, poseía un interés jurídico sustancial.

Por otra parte, en cuanto a la procedencia del ejercicio presidencial de facultades legislativas en materia tributaria,
consideró que en la configuración de los decretos, el Poder Ejecutivo había creado un nuevo hecho imponible,
distinto al receptado en la Ley N° 17.741. Con fundamento en el Fallo Eves, entendió que la disposición obviaba los
alcances del principio de legalidad tributario. 
En tercer lugar, con respecto a las circunstancias de hecho que motivaron la de decretos de necesidad y urgencia, el
Máximo Tribunal expresó que “no se exhiben como respuesta a una situación de grave riesgo social que hiciera el
dictado de medidas súbitas como las tratadas”.

En ese sentido, la Corte Suprema señaló, en base al principio de reserva de ley tributario, que es al Congreso a quien
le compete la decisión política de creación un impuesto. Por último, se diferenció de lo expuesto en el  Fallo Peralta,
ya que en este caso, sostuvo, hay una diferencia sutancial con la situación de “descalabro económico generalizado”
marcado en ese precedente.

Para finalizar, es destacable el voto en disidencia parcial de Eduardo Moliné O’Connor, donde precisa el principio de
reserva de ley tributario, de rango constitucional, y reafirma lo dicho por el Máximo Tribunal en otras
oportunidades: “El cobro de un impuesto sin ley que lo autorice es una exación o un despojo que viola el derecho de
propiedad reconocido en el artículo 17 de la Constitución”.

FALLO GEORGALOS HERMANOS C/ PEN

 En este caso la CSJN falló a favor de la AFIP y estableció la constitucionalidad del impuesto a la ganancia mínima
presunta para los ejercicios fiscales cerrados a partir del 31 de diciembre de 1998. La Corte respalda así la
interpretación efectuada sobre la vigencia de la ley Nº 25.063, a través del D R Nº 1533/98 y la RG(AFIP) Nº 328/99.
De esta forma la CSJN revocó la decisión de la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso
Administrativo Federal, que en el amparo promovido por Georgalos Hnos. SAICA había declarado inconstitucionales
los decretos del Poder Ejecutivo que dispusieron el cobro del impuesto para los ejercicios fiscales mencionados. Este
fallo lo consideramos de sumo interés dado la temática a analizar sobre el principio de legalidad, y la vigencia de la
ley tributaria.

La decisión del Tribunal no fue unánime, conforme análisis realizado por María de los Ángeles Gadea y Laura A.
Guzmán (22). Contó con la disidencia de uno de sus miembros el Dr. Adolfo R. Vázquez, quien sostuvo, teniendo en
cuenta que la ley fue promulgada el 24 de diciembre de 1998 y publicada en el Boletín Oficial el 30 del mismo mes,
que entró en vigencia al día siguiente de su publicación, es decir, el 31 de diciembre de 1998. En cuanto a los efectos,
señala que no cabe duda que cuando se alude a los hechos gravados por el impuesto a la ganancia mínima presunta
y se menciona a los cierres de ejercicio que se produjeron con posterioridad a la fecha indicada, se refiere,
exclusivamente, a aquellos en los que el cierre operó a partir del 1 de enero de 1999. Asimismo del análisis del
artículo 12 de la ley 25.063 resulta - a criterio del doctor Vázquez - que el legislador optó por diferentes momentos a
partir de los cuales producirían efectos las distintas disposiciones: al momento de la entrada en vigencia de la ley
[inc. b)], al año fiscal en curso al momento de entrada en vigencia de la ley [inc. c)], o bien, se determina
expresamente el 31 de diciembre de 1998 para el cómputo de los bienes existentes a esa fecha [inc. f)]. En
consecuencia, si el legislador hubiera querido gravar los ejercicios cerrados al 31 de diciembre de 1998, lo habría
expresado claramente, tal como sucedió en los otros casos.

Por último, y teniendo en cuenta que en la materia rige el principio de legalidad, concluye en el sentido de que la
interpretación que mejor se concilia con el mismo y con los derechos de los contribuyentes, en punto a sus
consecuencias, radica en sostener la inaplicabilidad de un impuesto con efecto retroactivo a un ejercicio comercial
comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 1998, por cuanto se estaría admitiendo la posibilidad de
gravar hechos acaecidos un año antes de su entrada en vigencia, razón por la cual declara la inconstitucionalidad
tanto del artículo 1º del decreto 1533/98 como de los artículos 8º, 9º y 10 de la resolución general reglamentaria.

FALLO FLEISCHMANN

Interpone acción para obtener la devolución de las sumas abonadas en concepto de impuestos internos por el
expendio del producto "Royalina" durante el período del mes diciembre de 1978, y de enero a diciembre de 1979.

Se había dictado una ley de impuestos a ingresos brutos sobre determinado HI, impuesto sobre expendio, por la sola
salida del producto de la fábrica. Era una tasa a jarabes, de diferentes concentrados que luego de mezclados con
agua producía una bebida analcoholica.

La actora sólo producía un polvo que si luego el consumidor lo mezclaba con agua podía convertirse en una bebida
refrescante, pero de la fábrica solo salía el polvo. La AFIP, incluye el polvo ya que dps podía generar el líquido.
La CSJN: No importa el producto final, si el HI y al momento de salir de la fábrica no era lo que regulaba la ley.

FALLO UNANUE C/ MUNICIPALIDAD DE LA CAPITAL

El Dr. Vicente Facio en representación de Ignacio Unanue y otros, demanda a la Municipalidad de la Capital para que,
con intereses y costas, restituya la suma de $3500 percibidos indebidamente en razón de la ilegalidad del inc 1 del
art 4, de una ordenanza municipal que disponía: “los derechos de inscripción, licencia, análisis, o inspección, se
pagarán con arreglo a la siguiente tarifa: inc 1: que los locales para stud, por cada caballo de carrera que alojen
pagarán $100 por año”.

Los actores consideran que dicha disposición es contraria a derechos y garan2as establecidas en la CN (art 16 dd a la
igualdad; 67 inc 27- antes de la reforma), ya que no se aplica a todas las caballerizas o locales en que se alojan los
caballos, sino exclusivamente a los destinados a carreras.

-La Municipalidad entiende que obró dentro de sus facultades (tiene derecho de inspección) se declararon en la
ordenanza derechos de inspección de establecimientos insalubres, peligrosos e incómodos.

-CSJN: el art 16 de la CN en relación a los impuestos debe entenderse como igualdad de impuestos en igualdad de
condiciones. Es decir, en condiciones análogas deberán imponerse gravámenes idénticos a los contribuyentes.

-cuando se establece un impuesto es sobre determinada clase de bienes o de personas y debe existir una base
razonable para esa clasificación adoptada.

-en el caso no parece violada la igualdad desde que las caballerizas comprendidas en la denominación de studs son
gravadas con una base uniforme, o sea, de acuerdo con el número de caballos de carrera que alojan, y porque no es
posible desconocer que existe algún mo vo razonable para hacer distinción entre los establecimientos que se
ocupan de cuidar caballos destinados al tráfico común de la ciudad y aquellos que albergan y preparan caballos con
el único objetivo de disputar carreras. Los primeros realizan una función esencial para el bienestar de la población, lo
que no ocurre con los últimos.

-es innegable que por el valor de los animales que se alojan, por los cuidados especiales que éstos requieren y por el
monto de la pensión, los studs forman una categoría particular dentro de las caballerizas y esa circunstancia es
tambiéncausal para autorizar la distinta clasificación.

-No hay violación al ppio de igualdad (ART 16 CN). Se rechaza así la demanda.

FALLO BAYER

la Corte Suprema por unanimidad de sus miembros ha dictado sentencias en las causas “Bayer S.A. c/ Santa Fe,
Provincia de s/ acción declarativa de certeza” y “Harriet y Donnelly S.A. c/Chaco, Provincia del s/acción declarativa
de certeza”, y declaró la inconstitucionalidad de los regímenes establecidos por las provincias demandadas en
relación al impuesto sobre los ingresos brutos, en cuanto imponen alícuotas superiores a los contribuyentes o
responsables del tributo radicados fuera de sus jurisdicciones.

El Tribunal consideró de aplicación al caso la regla sentada en el precedente “Bolsa de Cereales de Buenos Aires”
(Fallos: 337:1464) según la cual “...el distinto domicilio de una persona no puede ser un elemento diferenciador
dentro de una categoría obligada al pago o a la recaudación del tributo...”.

De esta manera, decidió que la discriminación generada por la legislación tributaria de ambos Estados provinciales
en función del lugar de radicación del contribuyente, lesiona el principio de igualdad de las cargas públicas y altera la
corriente natural del comercio (Constitución Nacional, arts. 75, inc. 13° y 126), instaurando así una suerte de
“aduana interior” vedada por la Ley Fundamental (arts. 9° a 12°), para perjudicar a los productos provenientes de
otras provincias en beneficio de los manufacturados en sus territorios.

FALLO DIAZ VELEZ

En el año 1928, la Corte estableció en el fallo “Díaz Vélez, Eugenio, c/ Provincia de Buenos Aires 151- 359, que la
igualdad constitucional significa “el derecho de todos a que no se establezcan excepciones o privilegios que excluyan
a unos de lo que se concede a otros en iguales circunstancias.
FALLO ANA MASOTTI

En la causa "Ana Masotti de Busso c. Provincia de Buenos Aires"[18] la Corte declaró la inconstitucionalidad del
adicional progresivo de la contribución territorial establecido por la Provincia demandada cuyo porcentual se
graduaba con relación al valor total del inmueble, con prescindencia de la parte indivisa de cada condómino, al
considerar que el citado adicional implicaba un desplazamiento de las normas sobre condominio establecidas en el
Código Civil, y consideró que la legislación provincial constituía una injerencia ilegítima en una materia reservada al
Congreso Federal por el art. 67 inc.11 de la Constitución nacional.

FALLO NAVARRO VIOLA

Hechos: La ley 22.604 estableció un impuesto de emergencia que debía aplicarse en todo el territorio de la Nación,
por única vez, sobre los activos financieros existentes al 31/12/1981.

La actora poseía al 31/12/81 acciones de Sucesores S. A. y de Cautela S. A., parte de las cuales donó a la Fundación
Navarro Viola el 5/4/82. Sancionada la ley 22.604, la actora pagó el tributo correspondiente, incluyendo en tal
ingreso el importe que correspondía a las acciones donadas, a pesar de considerar improcedente el gravamen en
este aspecto, e interpuso luego el pertinente reclamo de repetición.

En este caso, los bienes cuya titularidad configura el hecho imponible no integran el patrimonio del sujeto pasivo al
momento de entrar en vigor la citada ley.

El Fisco Nacional sostiene que dicha ley no excluye del ámbito del gravamen a aquellos bienes que no integraban el
patrimonio del contribuyente en el momento de sancionarse la ley.

La actora señala que la citada ley resulta contraria a los principios constitucionales de equidad y proporcionalidad en
materia impositiva (arts. 4 y 67 inc. 2) y es, además, violatorio de las garantías de propiedad y razonabilidad (arts. 14,
17 y 28).

Fallo: Para que prospere la tacha de inconstitucionalidad de la tutela del derecho de propiedad que consagra la CN
es necesaria la demostración de que el gravamen cuestionado excede la capacidad económica o financiera del
contribuyente.

La manifestación de riqueza o capacidad contributiva es indispensable como requisito de validez de cualquier


gravamen.

La capacidad contributiva se verifica aún en los casos en que no se exige de ella que se guarde una estricta
proporción con la cuantía de la materia imponible.

La afectación del derecho de propiedad resulta notoria cuando la ley toma como hecho imponible una
exteriorización de riqueza agotada antes de su sanción sin que se invoque, siquiera, la presunción de que los
efectos económicos de aquella manifestación permanece, a tal fecha, en la esfera patrimonial del sujeto obligado.

La Ley 22.604 tuvo el indudable objetivo de alcanzar con el tributo que creó a los activos financieros existentes al 31
de Diciembre de 1981, sin que surja de su texto que como condición de su aplicación sea necesario que tales bienes
permanecieran en el patrimonio del contribuyente al sancionarse la ley. Como no puede efectuarse una
interpretación de la ley que la haga compatible con el art. 17 de la CN corresponde declararla inválida en cuanto
considera incluidos en el ámbito del gravamen a aquellos bienes que no integraban el patrimonio del
contribuyente en el momento de sancionarse la ley.

DISIDENCIA FAYT: La confiscatoriedad es una cuestión de hecho. Debe ser concreta y de circunstanciada prueba por
quien la alega (En el caso, no ocurrió).

No cabe exigir que la ley deba contener alguna presunción expresa para que tal prueba sea exigible. Ello es así,
conforme a las reglas generales que rigen la materia sin que haya en cuestiones tributarias razón para apartarse de
ellas.
Corresponde admitir la constitucionalidad de la ley 22.604 ya que las mutaciones patrimoniales no son por sí motivo
suficiente para excluir los tributos que han correspondido a los titulares de los patrimonios en las ocasiones que la
ley señale, sin que por ello se vea afectado el derecho de propiedad que ampara la CN.

El derecho individual de propiedad amparado por la CN no puede entenderse que excluya los poderes impositivos
que la misma CN consagra, que hacen a la subsistencia del Estado que aquélla organiza, y al orden, gobierno y
permanencia de la sociedad cuya viabilidad ella procura.

FALLO HERMITAGE

Demanda la inconstitucionalidad del art. 6 de la ley 25.063, que imponía el impuesto a la ganancia mínima presunta
sosteniendo que no tenía capacidad contributiva.

La empresa presento balances por tres años consecutivos 1995, 1996 y 1998, donde demostrada que su explotación
comercial había arrojado pérdidas, lo cual determinaba la inexistencia de capacidad contributiva para hacer frente al
impuesto.

La CSJN por mayoría declara la inconstitucionalidad del impuesto por ser irrazonable y no respetarse el ppio de
capacidad contributiva. No le permitieron demostrar, ya que la ley lo prohiia, que no había tenido ganancias.
Consideró que el hecho de que el legislador pretenda captar la capacidad contributiva a través de una presunción de
renta mínima no resulta razonable y es inequitativo porque con ese mecanismo se incluye indiscriminadamente en la
misma órbita a una diversidad de actividades y formas de organización, sin tener en cuenta sus particularidades y sin
permitir la prueba de que en el caso concreto no se haya obtenido la ganancia presumida por el legislador.

La disidencia dice que no es inconstitucional e hizo hincapié en que la capacidad contributiva que el legislador
pretendió alcanzar con el impuesto está dada por la propiedad de los activos afectados a una explotación comercial,
los que constituyen por sí solos una exteriorización de riqueza susceptible de ser gravada, sin que sea necesaria la
existencia de ganancias. En este sentido, la disidencia consideró que la presunción utilizada por el legislador no
resulta irrazonable y sí lo sería, en cambio, presumir que una explotación pudiera subsistir con un activo
improductivo. Agregó que la empresa tampoco había probado que la imposición le resultara confiscatoria, es decir,
que absorbiera una parte sustancial de su renta o capital, teniendo en cuenta la capacidad productiva potencial del
bien según el rendimiento normal medio de una correcta explotación, de acuerdo con los parámetros establecidos
por la misma Corte Suprema en varios antecedentes.

Dependerá entonces de cómo se entienda el “impuesto a las ganancias”; si se lo toma como ganancia sí, si se lo
toma como que grava el patrimonio no. La Corte entiende que es a la ganancia, a la renta en base a la opinión
legislativa.

FALLO CANDY

Inicia una acción de amparo pidiendo la inconstitucionalidad de la normativa que impedía autorizar la inclusión de
balances con inflación.

Cámara hace lugar a la acción y autoriza a presentar DDJJ con inflación.

Llega a la Corte el caso, ésta revoca la sentencia. Dice que no es competencia del PJ juzgar el mérito de las políticas
económicas decididas por otros poderes del Estado, sino ponerles un límite cuando violan la Constitución; si el PL
tomó esa decisión no puede juzgarlo. Igualmente dijo que en caso, si había confiscatoriedad ya que afectaba el 62%
de las ganancias.

La CSJN dice que la confiscatoriedad es una cuestión que varía de sujeto en sujeto, es una cuestión de hecho y
prueba.

La no confiscatoriedad también puede darse en impuestos indirectos, aunque es complejo. Debe probarlo que no lo
trasladó a otro y que le está afectando una parte sustancial del patrimonio.

FALLO GALLI
La CSJN remitiéndose al dictamen del procurador general de la nación declaró constitucional la pesificación de los
títulos de deuda pública dispuesta por el decreto 471/02 y sus normas complementarias. La Corte dijo que la
pesificación fue una medida razonable que no podía ser catalogada como desproporcionada debido a la situación de
emergencia por la que atravesaba el EN y no implicó una afectación definitiva al derecho de propiedad del actor.

La Corte Suprema de Justica de la Nación, en el caso “Galli, Hugo Gabriel y otro c/ Poder Ejecutivo Nacional”, rechazó
el pedido de inconstitucionalidad del Decreto Nº 471/2002 (ratificado por el artículo 62 de la Ley Nº 25.725) y
confirmó la facultad del Estado Nacional de diferir unilateralmente el pago de la deuda pública en situaciones de
emergencia. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 5 de abril de 2005 desestimó el pedido de
inconstitucionalidad del Decreto Nº 471/2002. El Decreto Nº 471/2002 estableció la conversión forzosa a pesos, en
la relación $ 1,40 por cada dólar estadounidense, de las obligaciones del Sector Público Nacional, Provincial y
Municipal vigentes al 3 de febrero de 2002 denominadas en moneda extranjera, cuya ley aplicable sea solamente la
ley argentina.A su vez, dicho decreto estableció que los títulos “pesificados” se ajustarán por el Coeficiente de
Estabilización de Referencia (“CER”).De esa manera, la Corte aceptó la constitucionalidad de la “pesificación” de los
títulos de deuda pública sujetos a ley argentina. El fallo se divide en cuatro votos.Pese a fallar todos a favor de la
constitucionalidad de la pesificación y del diferimiento de pagos, los distintos votos no son coincidentes en cuanto al
destino a otorgar a los bonos no ingresados al canje de deuda establecido por el Decreto Nº 1735/2004.El voto de
los Dres. Belluscio y Boggiano adhiere al dictamen del Procurador General de la Nación, que hace un meticuloso
relato de la crisis económica argentina anterior al dictado del Decreto Nº 471/2002, y no parece tomar una posición
definida con relación a los títulos que no ingresaron al canje.El voto de los Dres. Highton y Maqueda no define la
situación de dichos bonos al establecer que “la situación de los titulares de bonos que, como los actores, habiendo
podido participar del canje, decidieron no hacerlo, no ha sido aún regulada normativamente”. El voto de la Dra.
Argibay, por otro lado, establece que los bonos que no adhirieron al canje se encuentran pesificados y, en virtud de
lo establecido por la Ley Nº 26.017 (la llamada “ley cerrojo”), quedaron excluidos definitivamente de dicho
proceso.El voto de los Dres. Zaffaroni y Lorenzetti no define posición con relación a la situación de los bonos no
ingresados al canje pero podría abrir la puerta para responsabilizar a las entidades financieras por los daños
causados a los inversores por la falta de pago de sus tenencias, debido al asesoramiento brindado a los mismos con
anterioridad a la adquisición de los títulos de deuda. En lo que hace al diferimiento unilateral de la deuda, el fallo
fundamenta su decisión en el precedente “Brunicardi, Adriano c/ Banco Central”, de 1996.

En el fallo “Galli”, la Corte consideró que la situación económica inmediatamente anterior al dictado del Decreto Nº
471/2002 era aún más grave que la que justificó la solución del caso “Brunicardi” y que, por lo tanto, se justifica que
las medidas adoptadas en este caso sean más dramáticas que las de su precedente.Además, la Corte siguió la
doctrina del fallo “Brunicardi” al considerar que “existe un derecho de gentes que permitiría excepcionar al Estado
de responsabilidad internacional por la suspensión o modificación en todo o en parte del servicio de deuda externa,
en caso de que sea forzado a ello por razones de necesidad financiera impostergable”. Otro de los argumentos
vertidos en el fallo bajo análisis se refiere a la inclusión del CER como cláusula de ajuste del valor de los títulos
“pesificados”.La Corte consideró al CER como un mecanismo de compensación para atenuar la pérdida del valor
derivado de la “pesificación” y, por lo tanto, elemento fundamental para determinar que la “pesificación”
establecida por el Decreto Nº 471/2002 no fue confiscatoria. Además, indica la Corte que el Decreto Nº 905/2002
estableció que los títulos de deuda “pesificados” fueran considerados en sus condiciones originales a los fines de ser
computados para futuros canjes de deuda pública.Es decir, en el canje de deuda establecido por el Decreto Nº
1735/2004 los tenedores de títulos de deuda “pesificados” participaron por su tenencia original en moneda
extranjera.Esta medida les otorgó a los tenedores una opción para reducir los efectos de la “pesificación”. Por
último, la Corte determinó que es incierta la entidad final del sacrificio al que debieron someterse los tenedores de
títulos de deuda pública, ya que la recomposición de la situación crítica podría manifestarse de diversas formas y
podría compensar las pérdidas de dichos tenedores. Con relación al posible trato dispar de acreedores (recordemos
que sólo se “pesificó” la deuda sujeta a ley argentina), la Corte estableció que dicha discriminación no es irrazonable
porque se basa en un elemento intrínseco del título de deuda y no en un elemento subjetivo del acreedor.Es decir,
los tenedores de deuda sujeta a ley argentina son tanto argentinos como extranjeros y, por lo tanto, la “pesificación”
de los mismos afecta a ambos. Si bien los títulos involucrados en este pronunciamiento están sujetos a jurisdicción
argentina, vale recordar que en 1992 la Corte Suprema de los Estados Unidos, en el caso “Republic of Argentina vs.
Weltover Inc.” entendió que la emisión de títulos de deuda por parte de la Argentina (en ese caso también se trataba
de BONODs) es susceptible de recaer en jurisdicción americana y que la Argentina no tenía derecho a inmunidad
soberana con relación a los mismos. Su decisión se basó en el hecho de que en la Ley de Inmunidad Soberana de
Estados Extranjeros la inmunidad de jurisdicción está exceptuada para los casos en los que la acción se base sobre un
acto comercial que cause un efecto directo sobre los Estados Unidos (o, entre otros casos, haya una renuncia a dicha
inmunidad lo que no ocurría en el caso de los BONODs).La Corte americana entendió que la emisión de BONODs era:
(a) un acto comercial debido a que: (i) sus tenedores eran partes privadas; (ii) eran negociables en el mercado
internacional; y (iii) prometían un ingreso de divisas; y (b) tenía un efecto directo sobre los Estados Unidos porque el
pago de los BONODs debía realizarse en dólares en dicho país. Como conclusión, en el fallo “Galli” la Corte
estableció, por un lado, la constitucionalidad de la pesificación de los títulos de deuda pública sujetos a ley argentina
y, por otro lado, la constitucionalidad del diferimiento de plazos de pago de la deuda pública basándose en la
doctrina del fallo “Brunicardi”.

FALLO BUNICARDI

El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación del 5 de abril de 2005 desestimó el pedido de
inconstitucionalidad del Decreto Nº 471/2002. El Decreto Nº 471/2002 estableció la conversión forzosa a pesos, en
la relación $ 1,40 por cada dólar estadounidense, de las obligaciones del Sector Público Nacional, Provincial y
Municipal vigentes al 3 de febrero de 2002 denominadas en moneda extranjera, cuya ley aplicable sea solamente la
ley argentina .A su vez, dicho decreto estableció que los títulos “pesificados” se ajustarán por el Coeficiente de
Estabilización de Referencia. De esa manera, la Corte aceptó la constitucionalidad de la “pesificación” de los títulos
de deuda pública sujetos a ley argentina.

FALLO PERALTA

Mediante DNU se ordenó la devolución de depósitos a plazo fijo en bonos cuando superen determinado monto.
Peralta interpone acción de amparo por ver afectado su derecho de propiedad.

La corte convalida el accionar el ejecutivo diciendo que éste puede dictar un DNU en situaciones de crisis nacional,
siendo válida la restricción al dcho de propiedad en estos casos de emergencia.

También podría gustarte