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La particular región Amazónica del sistema mundo capitalista 1

Carlos E. Moldiz Castillo2

Introducción
Recomiendo al lector no dejarse engañar por el pretensioso título de este ensayo. No me
atrevería a explicar cuál es el lugar ni el rol de una región tan particular y misteriosa como
la Amazonía en algo tan complejo y dinámico como es el sistema mundo capitalista en el
que vivimos hoy. No obstante, considero que existen suficientes elementos como para
poder afirmar, con mucha seguridad, que el futuro de todas las sociedades de este
planeta dependerá cada vez más de este complejo conjunto de ecosistemas. En un
mundo que parece dirigirse casi irremediablemente hacia una crisis ambiental de
proporciones épicas, el bosque lluvioso más grande del mundo encierra, por el momento
(o tal vez como lo hizo siempre), más incógnitas que respuestas, por lo que las siguientes
páginas servirán sólo para despertar su curiosidad.
He dividido el ensayo en cinco partes. La primera explica por qué la Amazonía es
relevante en la geopolítica mundial, entendida como un escenario donde se juega no sólo
la supremacía de unos Estados sobre otros, sino también el futuro mismo de la economía
mundo capitalista. En la segunda parte hago un breve repaso acerca de su historia
durante el periodo colonial que, a mi juicio, sentó las bases para futuras disputas
territoriales entre las jóvenes repúblicas luego de 1825. En la tercera parte señalo cómo el
capitalismo dependiente que se desarrolla en Latinoamérica durante los siglos XIX y XX
es a la vez causa y efecto de una conformación territorial caracterizada por altos niveles
de conflictividad en la región amazónica, donde diferentes vectores de su nacionalización
influyen en consonancia con el hegemón de turno del centro capitalista. En la cuarta parte
menciono la particular naturaleza que adquieren las relaciones de producción capitalistas
en un espacio caracterizado por la difícil penetración de la actividad humana. En otras
palabras, explico cómo las características propias del bosque amazónico dan luz a un
capitalismo sui generis, muchas veces mal interpretado por la ortodoxia marxista.
Finalmente, en la quinta parte y mediante un razonamiento simplemente deductivo, me
permito especular acerca de tres posibles caminos que puede emprender la Amazonía
durante las siguientes décadas. La sexta parte corresponde a las conclusiones.
Lo que me interesa resaltar en estas páginas, por lo tanto, no es que la Amazonía es un
espacio de grandes riquezas que deben ser conservadas por el bien de futuras
generaciones, dado que este anhelo ya ha sido expresado por toda clase de actores
políticos en el amplio espectro que separa al pensamiento de “izquierda” del de “derecha”
en nuestro continente, muchas veces enfrentando proyectos dentro de un mismo grupo.
No me propongo eso, sino sugerir que estamos ante un escenario particular en el más
concreto sentido del término, que debe ser estudiado como parte del sistema mundo
capitalista también de forma particular.
1
Este ensayo fue presentado en enero de 2016 en el curso Geopolítica e Integración Regional. América Latina
en el Sistema del Mundo patrocinado por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
2
Politólogo de la Universidad Mayor de San Andrés de la ciudad de La Paz, Bolivia.
El capitalismo nunca pudo desarrollarse sin problemas en esta región del planeta.
Grandes magnates como Ford vieron frustrados sus sueños de acumulación de ganancias
por el simple hecho de no haber podido entender “la ley de la selva amazónica”. Incluso
hoy el capitalismo mundial enfrenta un dilema antes impensable: continuar con su lógica
depredadora y menoscabar las bases de su propia reproducción o adaptarse, como lo
hizo cualquier otra forma de vida hasta el día de hoy, a las condiciones que imponen los
árboles y ríos de este colosal bosque lluvioso. Es un lugar muy especial, sin duda.
Palabras clave: Amazonía, capitalismo, sistema-mundo, trabajo, mercancía, geopolítica,
territorio, acumulación, dependencia, recursos naturales, biodiversidad, Vivir Bien, ciclo de
acumulación de capital, colonización.
1. Tierra prometida: La Amazonía como escenario de definición geopolítica
Los datos sobre la Amazonía son conocidos por todos. Se trata del bioma tropical más
grande del planeta, siguiéndole la Cuenca del Congo y la Cuenca del Sudeste de Asia 3.
Tiene una extensión aproximada a los 8 millones de km2, que se encuentran repartidos
entre nueve Estados del continente: Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia,
Surinam, Guyana y la Guyana Francesa, cubriendo cerca del 45% del territorio
Latinoamericano. Se trata de un área inmensa.
Contiene el segundo río más grande del mundo, con una extensión vertical de cerca de
6.500 km con un caudal de agua dulce que puede pasar de los 70.000 m3 a 300.000 m3
por segundo, dependiendo de la estación y el clima. Concentra, por lo tanto, cerca del
20% de las reservas de agua dulce del planeta, produce más del 20% de su oxígeno y
encierra cerca del 50% de su biodiversidad. Tiene una relación de interdependencia con
otros ecosistemas aparentemente ajenos, como el desierto del Sahara, cuya expulsión de
arena a la atmósfera a mediados de año, transporta nutrientes mediante fuertes vientos
intercontinentales que fertilizan el suelo amazónico. Contiene, finalmente, reservas de
hidrocarburos y minerales no cuantificadas en su totalidad4.
Menciono estos datos en medio de un contexto global donde economías emergentes
como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se incorporan al sistema mundo
capitalista como las principales productoras de manufacturas en el mundo. Así, la fábrica
mundial se ha trasladado a China5, que es hoy en día el primer o segundo socio comercial
de casi todos los países de Latinoamérica6, indicando la posible conversión del hemisferio
asiático en el nuevo epicentro de acumulación del capitalismo mundial. Ergo, si EE.UU.,
Europa y Japón ya no son los principales centros de producción del planeta, debiendo
competir ahora con cinco países y más, es de suponer que la importación de materias
primas para satisfacer la demanda de una población mundial siempre creciente no hará
otra cosa que incrementarse en el futuro. Más allá de reconocer que esta situación no
sólo es indeseable sino también insostenible, amén por la crisis ambiental en ciernes, lo

3
FAO. The State of Forests in the Amazon Basin, Congo Basin and Southeast Asia. FAO. Republican del Congo, 2011.
10-17 p.
4
Urrego, Luis Fernándo. Trans. La Amazonía: cambios climáticos, recursos naturales y megaproyectos. Secours
Catholique – Departamento América Latina y Caribe, Brasilia, 2009. 1-5 p.
5
Komlosy, Andrea. From contract manufacturer to global player: is China moving to the global core? Weatherhead
Center for International Relations. Paris, 2014. 12 p.
6
Dussel, Peters Enrique y C. Armony, Ariel. Beyond Raw Materials: Who are the Actors in the Latin America and
Caribbean-China Relationship? Friedrich-Ebert-Stiftung. Buenos Aires, 2015. 9-15 p.
previsible es que la Amazonía jugará un rol mucho más importante de lo que muchos
imaginaban en los años venideros.
Reforzaré este último punto con dos razones: Primero, la Amazonía, como ya indiqué,
concentra recursos naturales que serán de vital importancia para la reproducción no sólo
del capitalismo sino también para la vida misma en el planeta.
Dividamos sus recursos naturales en cuatro grupos: Agua, aire, biodiversidad y recursos
de subsuelo, como lo hace Bertha Koiffmann.
El agua se perfila como un recurso cada vez más escaso 7, mientras la Amazonía
concentra más del 20% a nivel mundial. Este es un dato importante, tomando en cuenta
que Latinoamérica es el continente con el mayor “superávit” de agua en relación a su
cantidad de población. Así, de acuerdo al Informe de las Naciones Unidas sobre el
Desarrollo de los Recursos Hídricos, la relación entre porcentaje de la población y
disponibilidad de agua en el mundo se expresa en los siguientes datos:

Relación entre porcentaje de población mundial y agua dulce disponible, por


continentes
Continente Agua Disponible Población
América del Norte 15% 8%
América del Sur 26% 6%
Europa 8% 13%
Asia 11% 13%
África 36% 60%
Australia 5% 1%
Elaboración a partir de datos del Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de
los Recursos Hídricos

Al mismo tiempo, la celebración del COP21 ha obligado a todos los Estados del mundo a
considerar que las emisiones de carbono deberán reducirse esforzadamente para evitar
que la temperatura del planeta suba por encima de los 2 grados en las próximas décadas,
lo que pone sobre el tapete el papel de la Amazonía como la principal productora de
oxígeno y transformadora de carbono al mismo tiempo. Recordemos, nuevamente, que
existen solamente tres biomas tropicales en el mundo con la capacidad suficiente de
generación de oxigeno que el planeta requiere, siendo la Amazonía el más grande de
todos.
En cuanto a su biodiversidad, la urbanización y elevación de los estándares de vida en los
países emergentes y la democratización de los servicios de la salud en el mundo
seguramente impondrán más presión sobre la región amazónica, que concentra en sus
diferentes ecosistemas más del 25% de los ingredientes de las medicinas actuales 8.
Hasta finales del siglo pasado, más del 80% de la población mundial dependía de la
medicina tradicional para tratar sus problemas de salud más urgentes, moviendo más de

7
José Antonio Segrelles Serrano, “Geopolítica del agua en América Latina: Dependencia, Exclusión y Privatización”,
Ecoportal, sept 13, 2008. (http://www.ecoportal.net/Temas-
Especiales/Agua/geopolitica_del_agua_en_america_latina_dependencia_exclusion_y_privatizacion)
8
YouTube, The Black Jaguar Foundation - Amazon Rain Forest Kurt Kelly Voice Over. https://www.youtube.com/watch?
v=iwDiF79vZ-k
20 billones de dólares en 19999, medicina tradicional fuertemente relacionada con el
conocimiento de pueblos indígenas que ya están conscientes de los riesgos que enfrentan
ante iniciativas exógenas de patentar su sabiduría acumulada por milenios10.
Finalmente, al mismo tiempo que China y EE.UU. continúan mostrándose como
dependientes de la importación de minerales desde otras partes del mundo 11, la matriz
energética del capitalismo mundial continúa estando basada en el consumo de energías
fósiles, cuya exploración y explotación se ha hecho cada vez más presente en los
territorios de la Amazonía.
Se puede concluir, en consecuencia y mirando hacia atrás, que la Amazonía no ha
perdido lo que parece ser una eterna capacidad de seducción. Si durante la colonia fue el
mito de El Dorado o Paitití lo que motivo a cientos de hombres a arriesgar sus vidas al
internarse en esta selva tropical para encontrar la ciudad de oro; y luego fue la demanda
de goma y caucho lo que llevó a legendarios magnates como Ford a tratar de
conquistarla, hoy en día este espacio del planeta nos continúa guiñando el ojo y
aguardándonos con nuevos recursos que podrían impulsar transformaciones
revolucionarias mediante industrias como la biogenética.
En segundo lugar, la segunda razón por la cual considero que la Amazonía será de vital
importancia en la geopolítica mundial es de carácter geográfico. Como les he hecho notar,
este espacio es inmenso... Y un territorio de estas proporciones no pasa inadvertido para
el comercio mundial. Si China es el nuevo taller del planeta, entonces el pacífico es su
principal camino. Este hecho también lo ha notado Brasil, que impulsa uno de los
programas más ambiciosos de construcción de infraestructura y transporte en la historia
del continente.
Dejando de lado las consideraciones ambientales, que son de vital importancia pero cuya
interpretación es demasiado polémica para este ensayo, el IIRSA puede ser visto acá
desde una visión geopolítica. De sus 335 proyectos, 31 corresponden al eje de la
Amazonía, con una inversión estimada en 17.260.700 millones de dólares. A estos mega-
proyectos basados en la construcción de infraestructura también se debe añadir otros
destinados a la producción de energía hidroeléctrica aprovechando el gran caudal del Río
Amazonas y sus afluentes, que se contabilizan en 17 represas de gran escala que se
encuentran operacionales, en construcción o propuestas12.
El IIRSA contempla la construcción de carreteras bioceánicas cuya utilidad para
transportar mercancías al nuevo epicentro geográfico del capitalismo será de vital
importancia en los ciclos de acumulación del capital. El Océano Pacífico será la principal
ruta de una red de redes que será construida hacia su dirección.

9
Shanley, Patricia y Luz, Leda. The Impacts of Forest Degradation on Medicinal Plant Use and Implications for Health
Care in Eastern Amazonia. Bioscience Journal 53, no. 6
http://www.ull.es/view/institucional/bbtk/Estilo_de_Chicago_para_Humanidades/es, 2003.
10
Stenton, Gavin. Biopiracy within the Pharmaceutical Industry: A Stark Illustration of just how Abusive, Manipulative
and Perverse the Patenting Process can be towards Countries of the South. Hertfordshire Law Journal. Hertfordshire,
2003. 33 p.
11
Bruckmann, Monica. Recursos naturales y la geopolítica de la integración Sudamericana, Instituto de Pesquisa
Económica Aplicada-IPEA. Brasília, 2011. 2-65 p.
12
Little, Paul E. Mega-Development Projects in Amazonia: A geopolitical and socioenvironmental primer. DAR. Lima,
2014. 30 – 45 p.
Pero además, las consideraciones espaciales son muy tomadas en cuenta por toda
potencia hegemónica. Más allá de si los EE.UU. mantendrán esta posición en el mundo (o
incluso si ya la perdieron) el espacio amazónico está en sus planes ya desde mediados
del siglo pasado. Durante la Segunda Guerra Mundial la demanda de látex puso
nuevamente a la Amazonía en el centro de la atención del mercado internacional y de los
Aliados, con EE.UU. interviniendo fuertemente en la región amazónica para asegurarse la
provisión de goma, luego de que los países del Eje cortaran las rutas de acceso a su
fuente de látex asiático.
En este periodo, los EE.UU. firmaron una serie de arreglos con Brasil en lo que podría
considerarse el programa de asistencia más extensivo y costoso en Latinoamérica hasta
ese entonces. En marzo de 1942 se firmaron los llamados “Acuerdos de Washington”
entre Brasil y EE.UU., donde se comprometió una inversión de más de 319 millones de
dólares para desarrollar la industria de la goma en el país carioca13.
Desde ese entonces, la Amazonía ha entrado en las consideraciones imperiales de los
EE.UU. Uno de sus geopolíticos conservadores más influyentes, Lewis Tambs, quien
reflexionó intensivamente acerca de nuestro continente durante casi toda su vida
profesional, escribía en 1965 que Latinoamérica poseía dos regiones de vital importancia
para los intereses de los EE.UU: La primera era la Cuenca Caribeña, ubicada en la parte
norte de Colombia y que aseguraba el ingreso norteamericano al continente. La segunda
era el “Triángulo Boliviano”, comprendido por los departamentos de Cochabamba, Sucre y
Santa Cruz, constituyéndose en un “Heartland” latinoamericano cuya principal ventaja
residía en las cuatro cuencas que lo atraviesan, entre ellas la amazónica. Su convicción
de esta tesis lo llevó incluso a afirmar que, parafraseandoa Mackinder:
“Quien controla Santa Cruz controla Charcas
Quien controla Charcas comanda el Heartland
Quien controla el Heartland comanda Latinoamérica”14
Siguiendo a Bertha Koiffman15, creo que podemos estar seguros de que en la Amazonía
se enfrentan diversos intereses de nivel global, nacional y local, donde los países
(progresistas) que forman parte de esta región están (o estaban) concentrados en el
desarrollo económico y social de sus pueblos y la protección de su soberanía; mientras
que las transnacionales y los países del centro del sistema mundo capitalista están
preocupados por asegurarse el acceso a materias primas en un espacio que consideran
como una nueva frontera para la ciencia y la acumulación de ganancias.
En este sentido, pueden existir diversas configuraciones políticas a nivel local y nacional
que influyen sobre la capacidad de influencia de cada uno de los bandos interesados en la
Amazonía, tal como demuestra Linera al señalar la existencia de un bloque de poder local
en la Amazonía beniana conformado por hacendados, transnacionales y Organizaciones
No Gubernamentales (ONGs)16.

13
Garfield, Seath In Search of the Amazon: Brazil, the United States and the Nature of a Region. Duke University Press.
London, 2013. 130-139 p.
14
Hepple, Leslie. Lewis Tambs, Latin American Geopolitics and the new American right University of Bristol. Englan,
2009. 8 p.
15
Koiffmann, Bertha. Amazonian Frontiers in the Beginning of the 21st Century Environmental Change Research
Community. Río de Janeiro, 2001. 3-10 p.
2. Bases para una futura discordia latinoamericana
En su célebre obra, El Largo Siglo XX, Arrigí se cuestiona acerca de cómo es que el
capitalismo llega a acumular el poder suficiente para poder transformar los mercados y la
vida de todos en el planeta. La respuesta, él indica, debe considerar que la transformación
de Europa en un “monstruoso moldeador de la economía mundial” en el siglo XVI no fue
un tránsito fácil, cuyo principal mérito residió más en la unión entre Capital y Estado que
en la superación de las relaciones feudales de producción 17. En 1492 nuestro continente
fue “descubierto” por Cristóbal Colón, desencadenando una serie de eventos que tendrían
repercusiones universales y duraderas para la especie humana.
Ahora bien, los imperios en el sentido tradicional del término (naciones expansivas y
dominadoras sobre otras naciones) no son un fenómeno propiamente capitalista. Su
principal rasgo consiste en la absorción de nuevos territorios bajo su soberanía,
imponiendo mecanismos tributarios de dominación respaldados generalmente por la
fuerza. Así funcionaron los persas, los romanos e incluso los incas.
Y es este rasgo el que hace de la colonización de América un momento particular en la
forma en la que funcionan los imperios, pues desde este momento estos dejan de asimilar
otros territorios y gentes dentro de su “soberanía” y comienzan a establecer relaciones
metrópoli-periferia que son el resultado de la unión entre Capital – Estado apuntada por
Arrighi.
Se sientan las bases para una acumulación primitiva señalada por Marx que actuaría
como un gran agujero negro, absorbiendo recursos de la periferia, desarrollando el centro
para una metamorfosis plenamente capitalista.
La Amazonía es parte de este proceso, como ya saben, y en ese sentido no ocupa al
principio un lugar especial en esta ecuación. Tiene, sin embargo, una particularidad.
Como territorio de difícil penetración de la actividad humana su aporte a esta acumulación
primitiva es, a mi juicio, relativamente tardío y marginal, al menos al inicio.
Mientras que la parte occidental de nuestro territorio se convierte en tributaria de esta
acumulación primitiva en un muy breve tiempo, la Amazonía tendrá que esperar hasta
finales del siglo XVI para ser parte de este circuito, mediante el despegue de plantaciones
de azúcar que encerrarían relaciones de producción particulares en esta nueva era,
bautizadas por Rafael de Bivar18 como Plantation Slavery (esclavitud de plantación).
Así, frente al problema de una mano de obra indígena que se extingue rápidamente ante
las presiones de levantar las condiciones para la explotación de azúcar para el mercado
europeo, más de 40 mil esclavos son importados entre 1570 y 1600 a Brasil, mientras que
otra cantidad considerable es transportada al Caribe y una muy reducida hacia los EE.UU.
Desde este momento los imperios Portugués, Español, Holandés, Francés y Británico se
ven envueltos en una competencia de conquista territorial alrededor del río Amazonas,
buscando la supremacía en el tráfico de esclavos y el comercio de azúcar.

16
García Linera, Álvaro. Geopolítica de la Amazonía: poder hacendal-patrimonial y acumulación capitalista.
Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia. La Paz, 2012. 89-93 p.
17
Arrighi, Giovanni. The Long Twentieth Century: Money, Power and the Origins of Our Time. Verso. London, 2010. 27
p.
18
De Bivar, Rafael The dynamics of slavery in Brazil - Resistance, the slave trade and manumission in the 17th to 19th
centuries. CEBRAP. Sao Paolo, 2006. 10-15 p.
A pesar de que nos encontramos a inicios de lo que Arrigi llama “el ciclo de acumulación
holandés” en el Largo Siglo XX, es Portugal quien termina extendiéndose exitosamente a
lo largo de todo el territorio que luego sería Brasil. No se trató de una victoria fácil, puesto
que los portugueses tuvieron que forzar su expansión por Latinoamérica frente a la
resistencia de España, con la cual ya firma el Tratado de Tordesillas tan tempranamente
como en 1494, para luego enfrentar invasiones holandesas y francesas entre 1624 y 1630
y continuar avanzando frente al descontento ibérico hasta 1777, cuando se firma el
Tratado de San Idelfonso.
Como podemos ver, se trató de un territorio en perpetua disputa. Este rasgo sobrevive
hasta finales del siglo XX, con la guerra entre Perú y Ecuador de 1995. Esta persistente
tendencia puede ser explicada, en parte, por la herencia colonial de nuestros países.
Tal como apuntan Paul R. Hensel y Michael E. Allison 19, “encontramos que fronteras con
legado colonial son mucho menos estables que fronteras sin un pasado colonial”,
añadiendo la hipótesis de que, “fronteras entre dependencias del mismo colonizador son
más estables, y sus demandas territoriales menos peligrosas, que fronteras entre
dependencias de diferentes poderes coloniales”.
De esta forma, podemos explicar la alta conflictividad del periodo republicano en la
Amazonía no sólo por las presiones del capital de las naciones del centro del mundo
capitalista con el auge de la goma, sino también por el pasado colonial, que enfrentó
herederos de españoles con herederos de portugueses. Ahondaremos más esta intensa
conflictividad en el siguiente intertítulo.
3. La colonización - fragmentación de la Amazonía y su tributo al sistema mundo
capitalista
“Forjada al calor de la expansión comercial promovida en el siglo XVI por el capitalismo
naciente, América Latina se desarrolla en estrecha consonancia con la dinámica del
capital internacional (…) La revolución industrial, que dará inició a esta, corresponde en
América Latina a la independencia política que, conquistada en las primeras décadas del
siglo XIX, hará surgir, con base a la nervadura demográfica y administrativa tejida durante
la colonia, a un conjunto de países que gravitan en torno a Inglaterra (…) Es a partir de
este momento que las relaciones de América Latina con los centros capitalistas europeos
se insertan en una estructura definida: la división internacional del trabajo…”20
Con esta larga cita de Ruy Mauro Marini nos introducimos en la era republicana de
nuestro continente. Es a partir de este momento que América Latina se inserta de forma
condicionada a un sistema mundo capitalista consolidado. Desde aquel instante, los
acontecimientos locales estarán estrechamente ligados a lo que sucede al otro lado del
Atlántico. No obstante, la Amazonía y el desarrollo de su conformación territorial, que
balcaniza el continente desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX,
también son el resultado de la agencia de las nacientes repúblicas y el imperio brasilero.
Antes de continuar, echemos un vistazo a la actual “división política” de la Amazonía y
observemos cómo la distribución de su superficie entre los nueve países que la
conforman refleja un largo periodo de tensiones geopolíticas que obedecieron tanto a la

19
Hensel, Paul R. y Allison, Michael E. The Colonial Legacy and Border Stability: Uti Possidetis and Territorial Claims
in the Americas. Indiana University. Florida, 2003. 3-7 p.
20
Mauro Marini, Ruy. Dialéctica de la Dependencia. Ediciones Era. México DF, 1991 5-6 p.
influencia del mercado internacional de la goma como a la astucia de las élites
gobernantes de los países que nacieron después de 1825.
La siguiente tabla señala cómo la Amazonía, tanto en su definición de Cuenca (área
drenada por el Río Amazonas) como en su definición de Bioma (área con diferentes
bosques y ecosistemas), está distribuida actualmente entre los nueve países que la
conforman:
Distribución de la superficie amazónica entre los países que la conforman (en
porcentaje)
País Cuenca Bioma
Bolivia 10.6% 6.6%
Brazil 67.0% 60.1%
Colombia 5.1% 7.3%
Ecuador 1.9% 1.8%
French Guyana 0% 1.2%
Guyana 0.2% 3.2%
Peru 14.3% 11.8%
Suriname 0% 2.1.%
Venezuela 0.8% 5.9%
21
Fuentes: Wild World Fund (WWF)

La distribución señalada es el resultado de una relación de fuerzas altamente conflictiva


durante casi dos siglos. Entre 1824 y 1911 se sucedieron de forma casi ininterrumpida
una serie de desavenencias entre Brasil, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador por la
definición de sus fronteras amazónicas. Aunque en su mayoría estas eran resueltas
mediante la vía diplomática, en este mismo periodo se desata la Guerra del Acre (1899-
1903), que establece, casi definitivamente, los límites amazónicos para cada Estado.
El factor más influyente en esta dinámica fue la demanda de goma proveniente de la
especie Hevea Brasileis desde el centro industrial del capitalismo, esta vez en su “ciclo de
acumulación británico”, como lo llamaría Arrighi. Pero esta demanda se da recién desde
1870 con el nacimiento de la industria automotriz. Las bases políticas que definirían quien
gana y quien pierde se prepararon desde 1825, cuando las élites gobernantes tuvieron la
oportunidad de adelantar estrategias para asegurarse soberanía sobre los territorios
pretendidos.
Así -algunos antes, otros después- Brasil, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador emprenden
diferentes estrategias para colonizar el territorio amazónico, mediante diferentes vectores.
No se trataba, salvo en el caso brasilero, de una superficie efectivamente incorporada a
sus estructuras estatales.
Al respecto, existe el mito de que esta colonización de la Amazonía se dio desde antes de
la era republicana mediante la iniciativa de la Iglesia Católica. Se trata de una verdad a
medias (es innegable que la Iglesia sí tuvo un rol), puesto que en los casos boliviano,
colombiano, brasilero y ecuatoriano, la colonización de su territorio amazónico también

21
WWF. Facts and figures of the Amazon for a living Planet. (2008) assets.panda.org/downloads/facts_figures.pdf
fue, en cierta medida, de carácter laico y después de la victoria lograda sobre sus iniciales
colonizadores.
Así, podemos identificar tres vectores domésticos que influyen sobre la conformación
territorial de la Amazonía y su actual división política: Estado, Iglesia y empresariado
gomero. Entre 1825 y 1870, en los países arriba mencionados, las élites gobernantes
impulsan, con diversos grados de éxito, la colonización de su territorio selvático. En el
caso brasilero y peruano las estrategias son agresivas y tempranas, apoyadas por el
Estado y con niveles considerables de apoyo económico22. Mientras que en Bolivia y
Ecuador, el Estado no puede (o no le interesa) ser coherente con su compromiso de
apoyar la colonización de sus “orientes” y su “sur”.
En el caso de Bolivia y su norte amazónico, además, la colonización debe ser emprendida
con capitales privados (he ahí el vector empresarial) de aquellos que estén dispuestos a
avanzar sobre los territorios “baldíos” (no se consideraba real la presencia de pueblos
indígenas en ese entonces), que no llegaron a ser alcanzados ni por jesuitas ni
franciscanos. Se trata, por lo tanto, de una colonización laica con incentivos puramente
legales desde Estado, que motivan a ex comerciantes de quinina interesados ahora en la
goma, a avanzar hacia el norte con sus propios recursos23.
A partir de 1870, con el primer auge de la goma producto de la demanda de la industria
automotriz de Inglaterra, se incorpora a este proceso de forma decisiva el capital británico,
que actúa en consonancia con el vector empresarial antes mencionado. Mediante casas
comerciales que compran goma de “barraqueros” 24 locales a través de formas de
intercambio comercial poco convencionales que serán descritas en el siguiente apartado,
la Amazonía latinoamericana es colonizada en su totalidad, poniendo en competencia a
los diferentes Estados por la captación de los beneficios de la industria de la goma.
Es así como entre 1870 y 1910 Latinoamérica se ve inmersa en una intensa lucha para
definir quien toma la mayor parte de la Amazonía, alcanzando su punto más álgido en la
mencionada Guerra del Acre, donde Bolivia pierde más de 191.000 km2 a favor de Brasil
y, en menor medida, de Perú.
Así, factores domésticos (Estado, Iglesia y empresariado de la goma), junto con factores
externos (capitales británicos y demanda internacional de la goma) influyen sobre la
actual distribución de la superficie amazónica, cuyo rasgo característico es la
fragmentación de esta gran región entre los diferentes contendores. El capitalismo
dependiente que nos señala Marini se convierte en resumen, en causa y efecto de gran
parte de la conflictividad del último cuarto del siglo XIX y la primera década del siglo XX
en el continente.
A partir de 1910 la demanda de la goma de Latinoamérica desciende ante la competencia
de las plantaciones asiáticas, levantadas por los británicos luego de haber
contrabandeado semillas de hevea 40 años antes. Pero la paralización económica de la

22
Garay Vera, Cristián. El atributo amazónico del Perú. La construcción de una soberanía 1903-1942. Revista Historia
Crítica no. 39. Bogotá, 2009. 112-120 p.
23
Gamarra, María del Pilar. El Desarrollo Autónomo de la Amazonía Boliviana. CEAAA. La Paz. 2012. 43-52 p.
24
Se denominaba barraqueros a los arrendatarios de grandes extensiones de tierra de donde se extraía goma de árboles de
hevea agrupados en “estradas gomeras” que agrupaban de 50 a 100 árboles.
región amazónica de algunos países como Bolivia no es el único resultado perverso de
este proceso extractivo que terminó impulsando la acumulación capitalista en Inglaterra.
La colonización de la Amazonía se dio en consonancia con la ideología del darwinismo
social en Bolivia y Latinoamérica, que consideraba a los pueblos indígenas como grupos
no civilizados para la modernidad que muchos Estados esperaban alcanzar. Su
incorporación al mercado de la goma se da así con altos niveles de explotación a través
de relaciones de producción que explicaremos adelante, que entre 1860 y 1890,
dispersan a estos pueblos en el mejor de los casos, extinguiéndolos en el peor. He aquí
un ejemplo de lo que sucedió en el caso boliviano:
Hacia 1980, instalados en establecimientos gomeros, y cuando el funcionamiento de las
barracas gomeras empezaba a hacerse efectivo, todo grupo étnico circunvecino a las
unidades productivas de los gomales que no fue reducido pacíficamente, estuvo
destinado al exterminio, ya sea a mano de los propios colonizadores (…) o por la peste, la
imposibilidad de acceso a los lugares de caza…25
Lo que no logró la colonización europea, fue “exitosamente” conseguido por la
colonización del Estado Republicano en Bolivia, así como en el resto de los países donde
los indígenas tuvieron la desgracia de habitar espacios del bosque cercanos a árboles de
hevea.
Hasta 1939 las regiones productoras de goma de los países amazónicos se verían
olvidadas por sus Estados (con excepción de Brasil, que continuó implementando
políticas de desarrollo) y el mercado internacional. La Segunda Guerra Mundial las trajo
nuevamente a la vida, esta vez bajo el cuarto ciclo de acumulación señalado por Arrigi,
encabezado por los EE.UU.
Ante la imposibilidad de importar goma de las plantaciones británicas en el Asia por un
bloqueo naval de los países del Eje, la industria automotriz de Ford y la General Motors y
el naciente complejo militar – industrial 26del coloso del norte volvieron a recurrir a lo que
consideraban su patio trasero y su Destino Manifiesto. Con millonarias inversiones en
Brasil y bajo el gobierno de Getulio Vargas, la Amazonía latinoamericana pagó su último
tributo de látex al sistema mundo capitalista, contribuyendo además a la consolidación
definitiva de EE.UU. como el nuevo hegemón del planeta.27
Para Bolivia esto significó la decadencia de su industria gomera y un largo periodo de
estancamiento económico de su región norte amazónica interrumpido por el
aprovechamiento de la castaña. Para Brasil, el resultado fue el fortalecimiento de su
incipiente industrialización, coadyuvando, seguramente, a su actual posición de economía
emergente.
4. Capitalismo amazónico y el extraño caso de Henry Ford

25
Gamarra, María del Pilar. Amazonía Norte de Bolivia. Economía Gomera 1870-1940. Editorial CIMA. La Paz, 2007.
72 p.
26
El fenómeno ha sido catalogado de diferentes formas. En esencia, el término de complejo militar - industrial describe la
creciente influencia de capitales de la industria armamentística en la política interna y externa de los EE.UU., haciendo de
la guerra un mercado de acumulación de capital. Fue acuñado por primera vez por el senador estadounidense James
William Fulbright, luego de la Segunda Guerra Mundial.
27
Es indudable que la goma exportada desde Latinoamérica hacia los EE.UU. influyó decisivamente en la victoria de este
país en la Segunda Guerra Mundial, permitiéndole, además, desarrollar su complejo militar – industrial.
En este intertítulo me propongo explicar cómo la naturaleza del capitalismo dependiente
latinoamericano estudiado por Marini28 y las condiciones geográficas propias de la
Amazonía -caracterizadas por la difícil penetración de la actividad humana- dan como
resultado relaciones de producción particulares no entendibles en otro contexto que no
sea el amazónico.
Como advertí al principio de este ensayo, se trata de una región muy especial, donde el
modo de producción capitalista debe enfrentarse a condiciones poco usuales para
emprender su eterna acumulación de ganancias. Un ejemplo resulta muy ilustrativo al
respecto:
“En 1927, el magnate de coches Henry Ford compró una inmensa extensión de tierra en
lo profundo de la Amazonía brasilera para sembrar goma para exportarla hacia los
EE.UU. y usarla en la industria automotriz. Ford nunca visitó el asentamiento que llevaba
su nombre, y sus gerentes nunca fueron capaces de hacer que el mismo florezca (…) El
insistía en salario laboral, pero era ajeno al sistema de contratos a los cuales los
picadores de goma estaban acostumbrados. Entre bajos salarios y la falta de una
mentalidad consumista que forzara a la gente a trabajar más allá de los límites de sus
necesidades inmediatas, la plantación tuvo problemas para conservar trabajadores (…)
En esencia, Ford falló en importar una mentalidad capitalista en la Amazonía”29
¿Cómo es posible que uno de los empresarios más poderosos del mundo en ese
entonces no haya sido capaz de establecer una empresa exitosa en una región donde la
competencia era virtualmente inexistente? Más aún, ¿Cómo es posible que empresarios
locales como Nicolás Suarez en Bolivia30 o C. F. Fitscarrald en Perú hayan logrado tener
mayores logros que el padre de la disciplina obrera y la producción en cadena? De hecho,
en el caso de Suarez, su éxito fue tal que se trató de un singular ejemplo de empresario
independiente del capital británico y, aún más sorprendente, era más influyente en el
mercado internacional de lo que eran muchos empresarios europeos.
Para responder estas preguntas se debe tomar en cuenta que aunque la fragmentación
amazónica abordada anteriormente permitió que cada país de la región se articulara con
sus propias leyes laborales al capitalismo mundial, las experiencias brasilera, boliviana y
peruana indican que existían, sin embargo, instituciones sociales muy particulares en los
procesos de extracción y comercialización de la goma relativamente generalizadas.
Para explicar esto de la forma más clara posible nos basaremos en la experiencia
boliviana, estudiada profundamente por la historiadora María del Pilar Gamarra31.
Tres condiciones objetivas influyeron sobre el carácter de las relaciones de producción en
el norte amazónico boliviano: la falta de mano de obra (recuérdese, la Amazonía era de
difícil acceso y adaptabilidad); la falta instituciones crediticias y circulante; y la falta de un

28
Mauro Marini, Ruy. Dialéctica de la Dependencia. Ediciones Era. México DF, 1991. 5-6 p.
29
Becker, Marc. Fordlandia: The Rise and Fall of Henry Ford's Forgotten Jungle City. Truman State Univsersity.
Minsuri, 2010. 2-5 p. La traducción es mía.
30
También conocido como el barón de la goma. Junto con Antonio Vaca Diez, fue el principal empresario gomero del
país desde finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, rivalizando en riqueza e influencia empresarial con otro magnate
nacional, Simón I. Patiño, empresario minero.
31
Autora de El Desarrollo Autónomo de la Amazonía Boliviana y Amazonía Norte de Bolivia: Economía Gomera (1870-
1940). Reconocida especialista en temas amazónicos.
mercado de tierras32. Describiremos las consecuencias específicas de cada uno de estos
problemas en breve, pero por el momento adelantamos que los mismos dieron como
resultado dos instituciones sociales que organizaban la vida económica de esta región: el
“habilito” y “el enganche”.
La primera institución también es definida como un mecanismo de “peonaje por deuda” 33 y
consistía en la remuneración del trabajo de un siringuero (trabajador que extraía la goma
de los arboles) con mercancías y no un salario predeterminado. Su objetivo era mantener
dentro de la barraca la mano de obra; La segunda institución consistía en el adelanto de
esta mercancía al trabajador de las estradas gomeras, que debía trasladarse a la barraca
para poder pagar el enganche, entrando así, muchas veces, en una situación de deuda
como círculo vicioso. Su objetivo era reclutar la mano de obra.
Es evidente que dicha transacción entre el siringuero y el dueño de la barraca era
asimétrica, con el mecanismo de “peonaje por deuda” favoreciendo
desproporcionadamente al barraquero, que extraía ganancias de esta relación. No
obstante y aún más extraño, esta “extracción de valor” del “habilito” se aplicaba no sólo a
la relación entre los dos actores mencionados.
Se trataba de una cadena de intercambios comerciales que tenía en su base al picador o
siringuero, al cual le seguía el dueño de la barraca que lo empleaba; al cual se sobreponía
la casa comercial que financiaba sus operaciones (recuérdese que no existían bancos en
la región); a la cual se sobreponía la casa comercial transnacional, usualmente de
capitales británicos.
La principal unidad de intercambio que reemplazaba a la moneda en cada una de estas
etapas era la propia goma extraída de los árboles. De esta forma, se producían ganancias
crecientes en cada eslabón de la cadena productiva, enriqueciendo, al final, a la
transnacional británica que vendía esa goma en Inglaterra (por entonces taller del
mundo), a las empresas de neumáticos y otros productos basados en látex.
Por lo tanto, tenemos un modo de producción donde la mano de obra no es asalariada y
donde no existe bancos que den crédito ni circulante monetario, que es reemplazado por
la mercancía (goma) como unidad de intercambio ente los diferentes actores de la cadena
productiva de la goma. Así, el banco es reemplazado por el otro único actor con capital
suficiente para proveer crédito a los barraqueros de la región: la casa comercial británica,
último eslabón de la cadena productiva de la goma que externalizaba las ganancias para
llevarlas al centro del sistema mundo capitalista.
Si usted encuentra una semejanza entre estas relaciones de producción y las feudales
estudiadas por Marx en Europa le sugiero detenerse, está equivocado. Un último factor
hace de esta ecuación una aún más extraña: la falta de un mercado de tierras, puesto que
estas eran propiedad del Estado (seguimos estudiando el caso boliviano) que las
arrendaba en concesión a cambio de tasas y patentes que eran canceladas
periódicamente. En otras palabras, el empresario de la goma no era el dueño de la tierra.
No era, por definición, “un señor feudal”.

32
Gamarra, María del Pilar. El Desarrollo Autónomo de la Amazonía Boliviana. CEAAA. La Paz, 2012. 138 – 139 y 167-
189 p.
33
Ibídem.
Fueron, entonces, tres condiciones -falta de mano de obra; falta de instituciones
crediticias y circulante; y falta de un mercado de tierras- las que permitieron a Nicolás
Suarez endeudar a la mayor parte de las barracas del norte boliviano, que se veían
obligadas a traspasar sus concesiones a su empresa (La Casa Suarez), haciéndola crecer
a tal punto que incluso llegó a superar en capitales e influencia a las casas comerciales
transnacionales de Inglaterra.
En el caso brasilero, donde claramente existía el “habilito”, fue esta institución y la
escasez de mano de obra lo que selló el fracaso de la empresa de Ford, quien no pudo
apreciar las particularidades del capitalismo amazónico. Un capitalismo que de todos
modos era subordinado y dependiente hacia los capitales británicos, a pesar de que
Suarez parezca sugerir lo contrario (una vez muerto la Casa Suarez cesó operaciones
muy rápidamente). Pero también, un capitalismo muy particular.
Esta larga explicación sobre la forma en la que funcionaba el capitalismo en la región
amazónica durante el siglo XIX no es gratuita. Las experiencias del IIRSA y otras
iniciativas como la agricultura extensiva, la ganadería y otras industrias, demuestran que
el capitalismo no puede absorber a la Amazonía como al resto del mundo, aunque se
puede afirmar que esta región ya ha sido plenamente subsumida a la lógica del capital
como fuente de materias primas (no podía ser de otra forma).
Un futuro incierto
De acuerdo a un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) 34, Bolivia posee
una tasa de deforestación per cápita mucho más alta que el promedio mundial. A decir
verdad, lo supera por 12 veces. Así, mientras el promedio de todos los países es de 16
m2 por cada habitante al año, en nuestro país deforestamos a un ritmo de 168 m2 por
persona al año. Otro dato espeluznante de este trabajo es que a este ritmo y
considerando también la tasa de deforestación anual de Brasil, la Amazonía dejará de
existir tal como la conocemos para fin de siglo.
Como ya señalé al principio de este ensayo, la presión que se ejercerá sobre el planeta
por la incorporación de los BRICS (la semi-periferia del sistema mundo capitalista) al
conjunto de Estados productores de manufacturas y el incesante crecimiento demográfico
y el nivel de consumo, pondrán a prueba la capacidad de reproducción de la vida misma
al llevar la producción de materias primas más allá de cualquier límite antes imaginado.
La cantidad de variables que condicionan el futuro de la Amazonía son muchas más y es
imposible abordarlas todas en este espacio. No obstante, creo que he ofrecido
argumentos suficientes como para considerar que su importancia para la reproducción del
capitalismo y la vida misma será fundamental en las décadas venideras.
Por su parte, el resto del mundo también sufrirá cambios políticos y geoeconómicos como
lo viene haciendo desde siempre. A partir de esta situación, me tomo la libertad de
especular acerca de tres escenarios posibles para el bioma tropical más grande de la

34
Lykke E. Andersen, La economía del cambio climático en Bolivia Impactos sobre la biodiversidad. BID. Washington
D.C, 2014. 7 p
Tierra. Estos escenarios están cargados de mi subjetividad, debo advertir. Así, las
posibilidades que identifico son:
a) La Amazonia se mantiene como una región productora de materias primas en el marco
de un capitalismo dependiente. En esta no tan hipotética situación, la política económica
de los países amazónicos se subordina a las iniciativas del hegemón del sistema mundo
capitalista de turno, sea China o EE.UU. Se continúa produciendo soya para el consumo
de los países del centro o la semi-periferia 35; se intensifica la extracción de minerales
para el beneficio de empresas transnacionales36; se continúa extrayendo hidrocarburos
hasta que la matriz energética basada en el consumo de energías fósiles del capitalismo
mundial lo permita, los Estados amazónicos se adhieren a iniciativas como el TTP o
nuevos ALCAS, etc., etc.

En suma, se adopta una actitud pasiva ante las transformaciones geopolíticas y geo
económicas que acontecen a diario, sin un proyecto alternativo para la construcción de
una nueva realidad, contribuyendo a la concentración del capital en un pequeño círculo
de Estados y renunciando a los diversos grados de autonomía y soberanía estatal
logrados por Ecuador, Venezuela, Bolivia y Brasil en la última década. En este caso la
Amazonía podría incluso desaparecer. Acá el capitalismo no logra adaptarse a la
Amazonía, con consecuencias devastadoras para el planeta entero.

b) La Amazonía se convierte en una región que innova tanto la matriz energética del
capitalismo como sus industrias más importantes, dando luz a un nuevo capitalismo del
siglo XXI, uno que sí logra “adaptarse” al ecosistema amazónico.

Los mercados de carbono y el fondo de adaptación aprobado en la COP21 permiten a


los países de la Amazonía desarrollar nuevas industrias que sacan al capitalismo de su
actual crisis económica, abriendo nuevos mercados para la acumulación de capital. La
industria biogenética37, un post-extractivismo con cierto desarrollo social 38 y la industria
farmacéutica se convierten en los principales motores de la economía mundial y el
conocimiento de los pueblos indígenas se patentiza para iniciar una nueva era de
desarrollos tecnológicos que provocarán una nueva configuración o división internacional
del trabajo, donde Brasil y otros Estados que lo secunden se convertirán en parte del
centro del sistema mundo capitalista.

También se considera la posibilidad de un mundo donde EE.UU. aprovecha su


supremacía tecnológica en el área de la genética para impulsar un nuevo siglo
americano39, relegando nuevamente a los países amazónicos a ser meros productores
de materias primas sólo que esta vez como garantes de la conservación de este bosque

35
Slipak, Ariel M. América Latina y China: ¿cooperación Sur-Sur o «Consenso de Beijing»?. Revista Nueva Sociedad No
250. Fundación Friedrich Ebert. Buenos Aires, 2014. 108 p.
36
Ibídem.
37
Chase-Dunn, Christopher y Niemeyer, Richard. Futures of biotechnology and geopolitics. Institute for Research on
World-Systems. California, 2006. 7 p.
38
Estenssoro, Andrea Urioste et al. La otra frontera: Usos alternativos de recursos naturales. Informe de Desarrollo
Humano en Bolivia. PNUD. 2008. 136 p.
39
Chase-Dunn, Christopher y Niemeyer, Richard. Futures of biotechnology and geopolitics. Institute for Research on
World-Systems. California, 2006. 7 p.
lluvioso y su biodiversidad. En este caso, China también podría ser considerada como
un competidor en el desarrollo de este nuevo capitalismo basado en la bioquímica y el
aprovechamiento de la biodiversidad amazónica. La Amazonía, en suma, se incorpora al
sistema mundo capitalista en nuevos términos que hacen posible su conservación.

c) La Amazonía se convierte en una región especialmente afectada por lo que algunos


identifican como la nueva gran contradicción del capitalismo 40: la relación antagónica de
este modo de producción contra la naturaleza y la vida misma en el planeta. Se abre así
la posibilidad de aportar en la construcción de un sistema mundo post capitalista
mediante la creación de paradigmas post desarrollistas o alter desarrollistas como el
Vivir Bien o Sumaj Qamaña41, donde el conocimiento de los pueblos indígenas (que
suman cerca de 322 grupos étnicos en la Amazonía solamente 42) servirán para formular
nuevas formas de relacionar armónicamente al hombre, la comunidad y la naturaleza43.

Se deja atrás la eterna búsqueda de crecimiento económico en desmedro de los


ecosistemas y se trabajan las bases para un socialismo comunitario que haga provecho
de las fuerzas comunitarias no subsumidas por la lógica del capital. En otras palabras,
se abre la alternativa de un posible fin del capitalismo. En este escenario la Amazonia
también tiene oportunidades de conservarse en el futuro sólo que como parte de la
construcción de un mundo radicalmente diferente al actual.

5. Conclusiones
En este ensayo me he propuesto demostrar la excepcional naturaleza de la Amazonía en
el sistema mundo capitalista. En la primera sección he argumentado que los recursos
naturales que esta encierra en su interior y su extensión geográfica en el continente
Latinoamericano la convierten en un nuevo escenario que será fundamental en el
desarrollo del capitalismo a nivel mundial durante las próximas décadas, la reproducción
de la vida en el planeta y la definición de nuevos equilibrios geopolíticos globales.
En la segunda sección he repasado algunos hechos de su historia colonial, cuando se
articuló parcialmente al sistema mundo capitalista en formación desde el siglo XVI,
sentándose las bases para un periodo republicano signado por la conflictividad, la
colonización forzada del territorio amazónico y la fragmentación de esta gran región entre
los nacientes Estados independizados de las colonias española y portuguesa. Nuestra
herencia colonial, quien puede negarlo, tuvo repercusiones duraderas a lo largo de toda
nuestra historia.
En la tercera sección he explicado como los procesos independentistas en Latinoamérica
incorporan a este continente y la Amazonía a un sistema mundo capitalista ya
consolidado y liderado por Inglaterra. Dicha incorporación se da en un contexto de
dependencia donde la división internacional del trabajo nos coloca como productores de
materias primas sujetos a las influencia de los Estados del centro capitalista. Esta

40
Klein, Naomi. Esto lo cambia todo: El capitalismo vs el clima. Editorial Paidos. Barcelona, 2015. 89 p.
41
Luis Hidalgo, Antonio y Cubillo-Guevara, Ana Patricia. Seis debates abiertos sobre el sumak kawsay. Íconos: Revista
de Ciencias Sociales, Num. 48. FLACSO. Quito, 2014. 31 p.
42
WWF. Facts and figures of the Amazon for a living Planet. (2008) assets.panda.org/downloads/facts___figures.pdf
43
Farah, Ivonne H. et al. Vivir bien:¿Paradigma no capitalista? CIDES. La Paz, 2011. 142-143 p.
situación se consolida más bajo la hegemonía estadounidense en el sistema mundial. La
distribución actual de la Amazonía entre los nueve países que la conforman obedece, así,
a dinámicas internas y externas fuertemente influenciadas por el capitalismo dependiente
mencionado.
La cuarta sección revela la singular naturaleza de las relaciones de producción capitalista
en la Amazonía, condicionadas por la naturaleza del capitalismo dependiente
Latinoamericano y las características geográficas de esta región, que le imprimen un
carácter sui generis a las relaciones económicas que se desarrollan en su interior. No es
un modo de producción pre-capitalista el que funciona en esta región, sino un capitalismo
particular que se adaptó a su medio ambiente con el objetivo de cumplir su innato impulso
de acumulación de ganancias a lo largo de la cadena productiva de la explotación de la
goma.
La sexta y última sección especula sobre el futuro de la Amazonía mediante tres posibles
escenarios donde esta puede: reafirmarse como mera productora de materias primas,
convertirse en una nueva plataforma para el relanzamiento del capitalismo a nivel mundial
o presentarse como una alternativa para la construcción de un sistema mundo post
capitalista. Esta sección, debo advertir, está cargada fuertemente por subjetividades mías.
Sin duda alguna, espero que haya comprendido el lector, la región amazónica sigue
siendo aquel lugar misterioso, lleno de miedos y esperanzas, que vieron los primeros
colonizadores de estas tierras y que aprecian los pueblos indígenas que la habitan desde
mucho antes. Para el capitalismo esta región es una promesa, pero también un reto, e
incluso, una amenaza.
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* Carlos Ernesto Moldiz Castillo es miembro del Centro de Estudios e Investigaciones


Bolivia 21