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“YO SOY”

Según el Libro de San Juan

1. San Juan 6:48


Yo soy el pan de vida.

Él es el pan de vida (cp. v. 35). Jesús se refiere a el mismo, como el verdadero pan
del cielo (cp. v. 33), con el maná que los padres hebreos comieron en el desierto.
Aunque el maná fue provisión milagrosa del Señor para sustentar la vida física de
los israelitas, no podía este impartirle vida eterna, pues los padres lo comieron y
murieron (He. 3:17; Jud. 5). Sin embargo, Jesús es el pan verdadero que
desciende del cielo (vv. 33, 35), para que el que de él come, no muera. Come es
una metáfora a creer en Jesús para salvación, lo único que rescata a los
pecadores de la muerte eterna (cp. 3:16; 11:26).

2. San Juan 6:51


Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo
daré por la vida del mundo.

Por quinta vez en este discurso Jesús afirmó ser el pan vivo que descendió del
cielo (cp. vv. 33, 35, 48, 50). Luego añadió la promesa: “Si alguno comiere de este
pan, vivirá para siempre”. Aquí, al igual que en los versículos 35 y 40, se está
considerando la responsabilidad humana de creer en Cristo (la soberanía de Dios
en la salvación se enseña en los vv. 37, 39, 44, 65). El Señor usó siempre la rutina
diaria y simple de comer para comunicar su verdad espiritual profunda.

3. San Juan 8:12


Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me
sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Cuando Jesús decía ser la luz del mundo, claramente afirmaba ser Dios (cp. Sal.
27:1; Is. 60:19; 1 Jn. 1:5) y el Mesías de Israel enviado por Dios como la “luz de las
naciones” (Is. 42:6; cp. 49:6; Mal. 4:2). Solo Jesucristo trae la luz de la salvación al
mundo maldito por el pecado. Él es la luz de la verdad para la oscuridad de la
falsedad, es la luz de la sabiduría para la oscuridad de la ignorancia, es la luz de la
santidad para la oscuridad del pecado, es la luz de la alegría para la oscuridad del
lamento, y la luz de la vida para la oscuridad de la muerte.
El que sigue a Jesús, como Él lo prometió, no andará en las tinieblas del pecado,
el mundo y Satanás, sino que tendrá la luz que produce vida espiritual (cp. 1:4;
Sal. 27:1; 36:9; Is. 49:6; Hch. 13:47; 2 Co. 4:4-6; Ef. 5:14; 1 Jn. 1:7).

4. San Juan 8:18


Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da
testimonio de mí.
En perfecto acuerdo, el Padre y el Hijo dan testimonio de la veracidad de las
afirmaciones de Jesús (cp. v. 29 y la explicación de 5:31-32, 37-38 en el capítulo
17).
5. San Juan 10:9
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá,
y hallará pastos.

A veces el pastor duerme a la intemperie del redil para cuidar a las ovejas. Nadie
puede entrar o salir sino a través de él. En la metáfora de Jesús, Él es la puerta a
través de la cual las ovejas entran a la seguridad del redil divino y salen a los
pastos ricos de su bendición. Por medio de Él, los pecadores perdidos pueden
acercarse al Padre y apropiarse de la salvación que Él les da; solo Jesús es “el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por [Él]” (14:6; cp. Hch.
4:12; 1 Co. 1:30; 3:11; 1 Ti. 2:5). Solo Jesús es la fuente verdadera del
conocimiento de Dios y la salvación, la base de la seguridad espiritual.

Las ovejas de Cristo experimentarán el amor, el perdón y la salvación divinos;


entrarán y saldrán con libertad; siempre teniendo acceso a la bendición y
protección de Dios y nunca temiéndole al daño o al peligro. Les parecerá
satisfactorio hallar pastos en tanto el Señor los alimenta (cp. Sal. 23:1-3; Ez. 34:15)
en su Palabra (cp. Hch. 20:32).

6. San Juan 15:1


Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Dicha a solo unas pocas horas de su muerte, esta es la última de las siete
declaraciones “YO SOY” del Evangelio de Juan en las que se afirma la deidad de
Cristo (6:35; 8:12; 10:7, 9, 11, 14; 11:25; 14:6; cp. 8:24, 28, 58; 13:19; 18:5-6).
Jesús, siendo Dios en carne humana, señaló hacia Él como la fuente de la vida,
vitalidad, crecimiento y productividad espiritual. La figura es antigua pues el
Antiguo Testamento retrata a Israel como la vid de Dios. En el Salmo 80:8 el
salmista escribió: “Hiciste venir una vid de Egipto; echaste las naciones, y la
plantaste”. Dios dijo a Israel por medio del profeta Jeremías: “Te planté de vid
escogida, simiente verdadera toda ella” (Jer. 2:21). Israel era el canal mediante el
cual las bendiciones del pacto de Dios fluían para el mundo

7. Juan 11:25-26.
“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí,
aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no
morirá eternamente”

Esta es una declaración increíble. El Señor ya había dicho que cualquiera que
creyera en Él no moriría sino que tendría vida eterna (Juan 3:16). Pero aquí Él nos
da más detalles al decir que a pesar de que un creyente muera físicamente,
todavía tendrá vida eterna. Él se refería a la resurrección de todas aquellas
personas que mueren en fe. Y luego Él dijo que habrá algunas personas que
nunca morirán, sino que pasarán de esta vida directamente a la otra. Si no
supiéramos sobre el Rapto, no podríamos entender esto, pero ya que lo sabemos
entonces podemos entender que Él estaba hablando sobre una generación que
estará viva cuando Él venga por Su Iglesia, y que será cambiada de mortal a
inmortal sin tener que morir antes. Y una vez más el Señor confirmó que la única
calificación para la vida eterna es la de creer que Su muerte pagó todo el precio
por nuestros pecados.