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TEMA No.

UNO
GUERRA DE LOS MIL DIAS. BATALLAS DE PERALONSO Y PALONEGRO

1. ANTECEDENTES

La generalidad de los hechos ocurridos en la Guerra de los mil días y que dieron ocasión
a una gran cantidad de combates y batallas, surgieron de la acción política de civiles y
militares que en su mayor parte carecieron de los conocimientos profesionales
castrenses; y por lo tanto no se destacan por la aplicación de las Ciencias Militares y los
principios de la guerra, sobre los cuales se han de basar los ejercicios analíticos de las
diferentes campañas. Además de lo anterior, las pocas obras escritas sobre los conflictos
civiles del siglo XIX, se hicieron con fines e intereses políticos y en forma apasionada,
defendiendo cada uno sus puntos de vista. Todavía no está suficientemente clara la
historia militar generada por estos conflictos civiles; por tal razón corresponde a las
nuevas generaciones investigar en forma más profunda sobre estos hechos para llegar a
conclusiones y enseñanzas objetivas, imparciales y sabias, que nos permitan aprender
sobre los pocos aciertos y los muchos errores de carácter político y militar, los cuales,
contribuyeron al atraso, a la destrucción y a la desmembración de nuestra Patria.

1.1. La Constitución de 1886 y el Gobierno de Regeneración

Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, teniendo en cuenta la situación anárquica como se
venía manejando el país, planearon y desarrollaron una Ley fundamental, a través de la
cual, se le concediera mayor poder a la rama ejecutiva. Además, no se puede negar que
el Partido Conservador mantenía sus aspiraciones de continuar en el poder. Esta última
parte fue interpretada por los Liberales como una barrera que se debía vencer para llegar
a la Presidencia. Lamentablemente las diferencias políticas no fueron solucionadas a
través del diálogo sino mediante el empleo de las armas, dando origen a muchos
levantamientos en diversas regiones del país.

1.2. Rebelión liberal de 1895 llamada también la guerra de los 60 días

Diversos grupos liberales, armados y entrenados en forma precaria, se rebelaron contra el


gobierno de Regeneración en Santander y en Cundinamarca. Para develar este
levantamiento, el gobierno designó al General RAFAEL REYES como comandante del
ejército conservador, a fin de que se desplazara a las áreas anteriormente mencionadas y
derrotara a los levantados en armas. En Santander, libró la Batalla de Enciso contra los
insurrectos y en Cundinamarca también derrotó a los liberales en la Batalla de la Tribuna.
Esto, que los dirigentes de entonces denominaban batallas, no eran más que encuentros
de montoneras de ambos partidos políticos, sin ninguna preparación militar y sin la más
mínima conducción táctica o estratégica.

1.3. División del Partido Conservador en “Nacionalistas” e “Históricos”

Aquellos dirigentes conservadores que no quedaron incluidos en el gobierno, alegando


razones de tradición histórica en cuanto a la autonomía que debía existir dentro de los
partidos, se reunieron y se pronunciaron en contra del Presidente recientemente
posesionado, el Doctor Manuel Antonio Sanclemente, quien a la postre resultó ser
considerado como el dirigente de los conservadores “nacionalistas” que se encontraban
en el poder. Los “históricos” tramaron todo tipo de intrigas para deponer a Sanclemente;
algunos de ellos a su vez, se agregaron a la revolución liberal y otros ayudaron y
patrocinaron el golpe de Estado que debía dar el Vicepresidente, Doctor José Manuel
Marroquín.

2. ARTE MILITAR

Los liberales que se levantaron en armas fueron a la guerra con dotaciones muy escasas,
sin que las armas de fuego que tenían disponibles alcanzaran a cubrir el 50% de los
efectivos; por tal razón, muchos de ellos fueron empleados como combatientes con su
herramienta de trabajo que era el machete, logrando consolidar batallones completos de
macheteros. Su pasión política constituía la mayor motivación que los llevaba a una
muerte sin sentido. Tampoco se puede hablar mucho de la calidad de su entrenamiento,
ya que bastaban ocho días para que supuestamente quedaran listos para el combate.

Las mejores dotaciones dentro del conflicto las tenía el ejército conservador, cuyo partido
se encontraba en el gobierno, pues el escaso presupuesto nacional fue comprometido
para importar material y equipo, reclutar más contingentes y reabastecer a todos sus
efectivos que van a ser muy numerosos desde Palonegro hasta el final de la guerra. Los
6.000 integrantes del ejército conservador que participan inicialmente, disponían de
algunos Oficiales regularmente preparados en el país y en el exterior; de la misma
manera, a la tropa se le daba un tiempo mínimo de seis meses para su capacitación; pero
en la medida en que se fueron incorporando más reclutas, la instrucción y el
entrenamiento de muchas de las unidades del ejército conservador llegó a ser similar a la
del liberal.
3. DESARROLLO DE LAS ACCIONES

La guerra de los mil días tiene un desarrollo que se inicia en la montaña, específicamente
en Santander; posteriormente se va a desplazar a los litorales; y más adelante es llevada
hasta el istmo de Panamá; finalmente todo el país se encuentra inmerso en el conflicto,
mediante movimientos de carácter regular y muy especialmente la guerra de guerrillas,
que se incrementa en gran medida después de la Batalla de Palonegro.

El departamento de Santander fue escogido como región clave en la que la revolución


liberal debería hacer su mayor esfuerzo, por su tradición guerrera, la respuesta positiva y
unánime de la enorme población liberal y por los problemas económicos y sociales de la
zona. La situación fronteriza con Venezuela, convertía a Santander en un lugar seguro
para el ingreso de armas y pertrechos. Además, su geografía accidentada y variable
presentaba las máximas dificultades para las operaciones de la artillería y de la caballería
gobiernista.

En Santander se fueron constituyendo amplias concentraciones de soldados y Generales


liberales, entre los cuales, se destacan tres personajes: los Generales BENJAMÍN
HERRERA, JUSTO L. DURÁN y RAFAEL URIBE URIBE. El primero de los nombrados,
comenzó a organizar a sus tropas en la finca “La Granja”; el segundo constituyó su propia
fuerza en Ocaña y el tercero toma el mando del ejército conformado por las tropas
liberales reclutadas en Boyacá y Cundinamarca. El grito revolucionario liberal fue
pronunciado por el General DURÁN el 19 de Octubre de 1899 en la población de Cáchira,
Santander.

La primera concentración de tropas liberales queda conformada así:

Ejército de BENJAMÍN HERRERA : 1500 hombres.

Ejército de JUSTO L. DURÁN : 700 hombres.

Ejército de RAFAEL URIBE URIBE : 1400 hombres.

Total tropas liberales : 3600 hombres.


Desde el comienzo de la guerra se destaca como uno de los jefes liberales más belicosos
el General RAFAEL URIBE URIBE, quien libra contra las tropas conservadoras las dos
primeras acciones de combate de la guerra de los mil días, que son las llamadas Batalla
de Piedecuesta y Batalla de Bucaramanga, llevadas a cabo los días 28 de Octubre, la
primera y 12 y 13 de Noviembre de 1899, la segunda. En ambos combates, los
conservadores comandados por el General JUAN B. TOVAR, derrotan a las tropas
liberales de URIBE URIBE, consolidando de esta manera la parte central del
Departamento bajo el dominio conservador. URIBE URIBE se vio obligado a replegarse
con los restos de su ejército al noroeste de Cúcuta, sobre el cerro del Tablazo, en donde
se establece el puesto de mando del Generalísimo del ejército liberal, GABRIEL VARGAS
SANTOS. Este jefe liberal quien ya vivía en uso de buen retiro, en su finca de Casanare, a
la edad de 82 años fue llamado por el partido liberal para conducir la campaña. En El
Tablazo, concentra nuevamente los 3600 efectivos mencionados anteriormente y dispone
que el General FOCIÓN SOTO viaje hasta Maracaibo y se constituya como su Ministro
plenipotenciario ante el Gobierno de Venezuela, con el fin de gestionar la adquisición y el
envío de armas hasta su puesto de mando.

La revolución liberal se encontraba apoyada por algunos gobiernos extranjeros, entre los
cuales se pueden citar los siguientes: Venezuela, General Cipriano Castro; Nicaragua,
General José Santos Zelaya; Ecuador, Doctor Eloy Alfaro.

El ejército conservador dependía directamente del Ministro de Guerra, el General


SANTOS ACOSTA, llamado también Generalísimo de la guerra o Director Supremo de la
guerra; éste a su vez nombró al General VICENTE VILLAMIZAR como Comandante del
Ejército del Norte, con puesto de mando en la ciudad de Cúcuta. Los conservadores van a
ser reforzados con los ejércitos de los Generales ISAÍAS LUJÁN, EDMUNDO
CERVANTES, RAMÓN GONZÁLEZ VALENCIA, JESÚS ZULUAGA, ENRIQUE
ARBOLEDA, RAMÓN ACEVEDO, RUBÉN RESTREPO y ARTURO DOUSDEBÉS.

El día 13 de Diciembre de 1899 se presentaron en el cuartel general del ejército


conservador, ubicado en El Salado cerca a la ciudad de Cúcuta, los doctores y Coroneles
PEDRO PABLO DELGADO y TEMÍSTOCLES RENGIFO como delegados liberales,
enviados por el Generalísimo VARGAS SANTOS con el fin de adelantar conversaciones
con los Generales VILLAMIZAR y HOLGUÍN del ejército conservador. A los visitantes se
les recibió con mucha camaradería, se les atendió con múltiples dádivas incluyendo un
regalo de cuatro mulas cargadas con munición, teniendo en cuenta la escasez que tenían
los liberales en cuanto a pertrechos. Se despidieron con grandes abrazos con las
promesas de llegar más adelante a un armisticio.
3.1. Batalla de Peralonso (15 y 16 de Diciembre de 1899)

El Generalísimo GABRIEL VARGAS SANTOS, había recibido para la fecha un suministro


de 800 fusiles Grass, gestionados por el General FOCIÓN SOTO, su representante ante
el gobierno de Venezuela. En tal situación, consideró que era conveniente moverse hacia
el centro del país, dejando un pequeño destacamento para que siguiera recibiendo los
abastecimientos del vecino país. Este movimiento pensaba hacerlo en virtud de la
concentración del ejército conservador en Cúcuta, que alcanzaba los 6.000 efectivos,
dejando parcialmente desguarnecidos el centro del país y en forma específica la capital
de la República.

El día 15 muy temprano, abandonaron el cerro del Tablazo tomando el camino que,
cruzando el puente sobre el río Zulia, iba hasta el puente de La Laja sobre el río
Peralonso y luego continuaba hacia los farallones del río Chicamocha para llegar hasta
Santafé de Bogotá. Adelante, como vanguardia marchaba el ejército del General
BENJAMÍN HERRERA, en el centro, el ejército del General RAFAEL URIBE URIBE y en
la retaguardia, el ejército del General JUSTO L. DURÁN. El Generalísimo VARGAS
SANTOS no marchaba con ellos y se había quedado en el cerro del Tasajero, esperando
más abastecimientos que debían llegar de Venezuela y desde Casanare; cada ejército
liberal era independiente, por tal razón, se puede apreciar la falta de unidad de mando en
este movimiento y en el desarrollo de las acciones posteriores.

El Generalísimo VILLAMIZAR tuvo conocimiento sobre los movimientos que hacía el


ejército liberal, por tal razón, dispuso que todo su ejército se moviera desde Cúcuta,
pasando por San Cayetano, para buscar un combate de encuentro y evitar de esta
manera que el ejército liberal se moviera hacia el centro del país, colocando en peligro
sus líneas de comunicaciones. En la vanguardia marchaba la División del General
RAMÓN GONZALEZ VALENCIA, más atrás en el centro, la División del General
ZULUAGA y cerrando la marcha, la unidad comandada por el Coronel ORTIZ BORDA.
Los primeros en llegar y capturar el puente de La Laja sobre el río Peralonso, fueron los
conservadores comandados por GONZALEZ VALENCIA.

3.1.1. Primera fase

Cuando se aproximaba el General HERRERA con su unidad al puente de La Laja, fue


recibido por el fuego de las tropas conservadoras, lo cual lo obligó a detener su marcha y
buscar abrigo, desplegando su unidad hacia el norte, aguas abajo del río Peralonso. Los
ejércitos de URIBE y de DURÁN también se despliegan buscando cubierta y protección
sobre posiciones improvisadas aguas abajo del Peralonso, a continuación del ejército de
HERRERA. El ejército conservador que observaba el movimiento del ejército liberal
también se despliega por la margen derecha aguas abajo del Peralonso, quedando
ambos ejércitos, el liberal y el conservador, atrincherados en las dos riveras opuestas; se
intercambiaron algunos disparos de ambos lados, pero luego llegó la noche suspendiendo
las acciones hasta el día siguiente.

3.1.2. Segunda fase

Durante la noche del 15 de Diciembre de 1899, ninguno de los dos ejércitos pudo dormir,
pues se encontraban en máximo estado de alerta, esperando ser atacados en cualquier
momento. Muy temprano del día 16, se reiniciaron los fuegos de ambos bandos en las
dos riveras opuestas. Así suceden los hechos hasta el medio día, sin que hubiera
definición de esta acción de armas. El General URIBE le propone al General HERRERA
lanzar un ataque sorpresivo sobre el puente de La Laja, con el fin de quitarles esta
posición a los conservadores. Como se puede notar, hasta ese momento no se había
realizado ninguna maniobra, limitándose a disparar sus armas desde sus posiciones
defensivas. Esta situación se rompe con el envolvimiento que realiza por el norte la
unidad de ORTIZ BORDA del ejército conservador, cruzando el río Peralonso y
sorprendiendo a los ejércitos de URIBE y de DURÁN. La iniciativa de algunos jefes de
ambos partidos suple parcialmente la falta de unidad de mando, pues el Generalísimo
VILLAMIZAR también se había quedado en el puesto de mando atrasado de Cúcuta.

3.1.3. Tercera fase

La maniobra improvisada por ORTIZ BORDA del ejército conservador estaba dando
resultados contra el ejército liberal en su dispositivo norte; por lo cual, los conservadores
consideraban que ya estaban ganando la batalla y así se lo hicieron saber a través de un
mensaje enviado al Generalísimo VILLAMIZAR en las horas del medio día; pero sucede
algo inesperado; el ejército conservador recibe en el campo de batalla la trascripción de
un telegrama procedente del Ministerio de guerra que decía lo siguiente: “RESERVADO Y
URGENTÍSIMO; PARA GENERALÍSIMO VILLAMIZAR. EL SALADO O DONDE SE
HALLE. PERMANEZCA A LA DEFENSIVA. RETÍRESE HASTA PAMPLONA. DEJE
PASAR REVOLUCIÓN. GOBIERNO NECESITA PROLONGAR ESTADO DE COSAS, FIN
CIRCULAR EMISIONES SALVAR CAUSA. DESTRUYA. FIRMADO GENERAL JOSÉ
SANTOS ACOSTA MINISTRO DE GUERRA.” Este telegrama fue recibido en el campo de
batalla por el Teniente Coronel SABOGAL, Jefe de día del ejército conservador, quien de
inmediato ordenó a su trompeta de guardia hacer el toque de retirada; los conservadores
quedaron perplejos, porque según ellos estaban ganando la batalla y les parecía increíble
que se les ordenara retirarse. En el norte, ORTIZ BORDA se encontraba empeñado en
combate y no quiso retirarse; por tal razón, el Coronel SABOGAL se vio en la necesidad
de enviar al Mayor JESÚS COBO, ayudante personal del Generalísimo VILLAMIZAR
quien había llegado con el mensaje, para que hablara personalmente con él y le explicara
que era una orden superior que se debía cumplir.

3.1.4. Cuarta fase

Aprovechando el toque de retirada que se ordenaba a través de trompeta por parte del
ejército conservador, el General URIBE dirigió personalmente el ataque contra el puente
de La Laja, capturando dicha posición después de haber obtenido una fuerte resistencia
por quienes la defendían. Los conservadores empezaron a retroceder y de pronto se oyó
un grito dentro de sus filas que decía: “Retírense que nos derrotaron”. Al oír esto, huyen
en desbandada dejando abandonados equipos, armas y municiones, en una retirada tan
desordenada que era difícil de contener, pues muchos de sus jefes no entendían lo que
estaba sucediendo. Afortunadamente para el ejército conservador, muy cerca de
Gramalote, el General CASABIANCA alcanza a detener parte de estas tropas y tomando
el mando de las mismas, las reorganiza para una confrontación posterior.

El General VILLAMIZAR, sin tener conocimiento todavía de la derrota de sus tropas en


Peralonso, había iniciado el movimiento de su puesto de mando de Cúcuta a Pamplona,
tal como lo disponía el telegrama procedente del Ministerio de Guerra; pero cuando en
Bogotá se supo lo del desastre conservador, VILLAMIZAR fue relevado del mando del
ejército del norte, asumiendo esta posición en forma transitoria el General CASABIANCA.
Es difícil saber cual de los dos Generalísimos cometió más errores, al estar ambos
ausentes de los verdaderos sitios de responsabilidad en los campos de batalla. Al
Gobierno lo salva el General CASABIANCA, conteniendo parcialmente la desbandada en
Peralonso; al ejército revolucionario liberal, lo hunde la incapacidad de VARGAS
SANTOS, quien no dispuso la persecución del enemigo deshecho en Peralonso para
tomar posteriormente la capital de la República, como estaba previsto.

Tanto el ejército conservador como el ejército liberal, empiezan su reorganización bajo las
directrices de sus nuevos comandantes. El General CASABIANCA es llamado a Bogotá,
quien asume posteriormente el Ministerio de Guerra, nombrando como Generalísimo del
ejército conservador en la Campaña de Santander al General PRÓSPERO PINZÓN. El
Gobierno ordena la concentración de sus tropas en las proximidades de Bucaramanga,
incrementando en gran medida sus efectivos y preparándose para una nueva
confrontación con el ejército liberal. A su vez, el ejército liberal se concentra en Cúcuta,
alcanzando también a incrementar sus efectivos. Cuatro meses transcurrieron antes de
que los dos ejércitos contendientes se encontraran de nuevo. Los liberales concentran
7.000 efectivos y el General VARGAS SANTOS se traslada con ellos y su puesto de
mando hasta Rionegro al noroeste de Bucaramanga. Los conservadores, en atención a
los movimientos del ejército liberal, empiezan a desplazar sus unidades hacia los
farallones de Lebrija, lugar seleccionado por ellos para un próximo encuentro, muy cerca
a la hacienda de Palonegro. El general PRÓSPERO PINZÓN cuenta para esta batalla con
57 Generales de División y de Brigada, 6277 Oficiales y 18.875 elementos de tropa,
incorporados de Cundinamarca, Boyacá y Santander; pero muy poco se podía pedir en la
conducción táctica a políticos improvisados de Generales, con muy poca formación
académica, pero con muchas ansias de poder. Lo anterior va a demostrar que no basta el
fanatismo político sino que es necesaria e imprescindible la formación militar para ganar
las batallas.

3.2. Batalla de Palonegro (del 11 al 26 de Mayo de 1900)

3.2.1. Primera fase

El 11 de mayo de 1900, las vanguardias de ambos ejércitos se encontraron sobre la vía a


Cachirí, al norte de Palonegro. En forma inmediata las dos concentraciones de tropa
inician su despliegue, ocupando el ejército liberal los farallones de Lebrija del noroeste y
las tropas conservadoras, los farallones del sureste, en un frente aproximado de 6 kms;
en la parte central, al noreste de las posiciones, quedan el cerro de los muertos y la
hacienda de Palonegro.

3.2.2. Segunda fase

El día 12 de mayo, se producen tiroteos en forma esporádica en diversos lugares del


frente y el ejército del General URIBE captura el cerro de los muertos en donde
funcionaba un observatorio y un puesto avanzado de combate de los conservadores. La
mayor agresividad, tanto el día 11 como el día 12, ha sido demostrada por el ejército
revolucionario liberal. Continuando con el ímpetu del ataque, los Generales URIBE y
HERRERA se ponen de acuerdo para lanzar una ofensiva de mayores proporciones sobre
el flanco norte del dispositivo conservador, habiendo logrado total éxito al penetrar con
sus tropas casi hasta el cerro de Girón. Como el ejército liberal carecía de reserva pues
todas sus unidades se encontraban comprometidas en primera línea, HERRERA y
URIBE envían a dos Oficiales hasta Rionegro con el fin de pedir refuerzos al Generalísimo
VARGAS SANTOS para continuar con la ofensiva; la respuesta del comandante supremo
fue trágicamente inferior al momento histórico que se estaba viviendo, diciéndole a los dos
ayudantes la siguiente frase: “¿Si están triunfando, para qué piden refuerzos?”; esto
sucede a la media noche del día 13, los emisarios se devolvían sin ningún apoyo.

3.2.3. Tercera fase

En el bando conservador, tampoco había mucho brillo militar y el mando carecía de la


formación táctica y estratégica adecuada. Sin embargo, el día 14 de mayo, el General
PRÓSPERO PINZÓN con una potente voz detuvo la desbandada que se estaba
produciendo en su flanco norte y utilizando la mayor cantidad de efectivos que le estaban
llegando desde Bucaramanga y las reservas que ya tenía constituidas, lanzó un contra
ataque para rechazar la penetración liberal y hacerlos retroceder, recuperando
nuevamente sus posiciones y llegando hasta el cerro de los muertos, el cual estaba en
manos de los liberales.

3.2.4. Cuarta fase

Para el día 15 de mayo, ambos ejércitos, el liberal y el conservador, se encontraban


prácticamente en sus posiciones iniciales; pero se lleva a cabo a partir de este día una
mayor aproximación de los dos dispositivos, llegando en algunas ocasiones a distancias
no superiores a los 100 metros, desde donde se lanzaban palabras ofensivas e incluso
piedras, por carecer de munición suficiente, especialmente en las filas liberales. A partir
del día 15, y hasta el día 25 de mayo, se producen choques parciales y esporádicos en
todo el frente de batalla; en algunas ocasiones hay enfrentamientos de unidades tipo
batallón, dotadas únicamente de machete, hasta su eliminación total; la matanza y el
desangre de los dos contendientes fue bestial. Quien tiene la mayor capacidad de
reemplazos y refuerzos es el ejército conservador, a quien le llegan en forma fluida desde
Bucaramanga; en tanto que el ejército liberal no disponía de la misma cantidad de
refuerzos y abastecimientos, por tal razón, los efectivos fueron disminuyendo en forma
trágica en las posiciones de combate.

3.2.5. Quinta fase


Contando con nuevos apoyos y refuerzos, así como de reabastecimientos de todo tipo, el
General PRÓSPERO PINZÓN decide lanzar una ofensiva generalizada sobre todo el
frente, a partir del día 25 de mayo de 1900. Las filas liberales que se encontraban
seriamente quebrantadas no pudieron resistir por mucho tiempo el ataque conservador,
que además de ser muy superior desde el punto de vista numérico, disponía de todos los
pertrechos necesarios para un ataque sostenido. La aplanadora conservadora obliga a los
liberales a replegarse y abandonar sus posiciones, el día 26 de mayo, preservando gran
parte de la integridad de sus fuerzas; esta acción dilatoria se dirige hacia Rionegro en
donde se encontraba el puesto de mando del Generalísimo VARGAS SANTOS, quien una
vez más brilló por su ausencia en el campo de batalla. PRÓSPERO PINZÓN no vio con
claridad que debía continuar su acción ofensiva y perseguir al ejército liberal para
causarle un mayor número de bajas y minar en forma definitiva su capacidad de combate;
por el contrario, dejó que los liberales salvaran gran parte de sus efectivos, entre muchas
razones, porque al día siguiente el partido conservador y su directorio le ofrecían un
homenaje en Bucaramanga.

4. RESULTADOS GENERALES Y CONSECUENCIAS MILITARES

a. El ejército conservador contó con superioridad de medios, tanto en efectivos como


en armas, municiones y abastecimientos de todo tipo. Sus fusiles Mauser, Grass y
Remington y sus cañones; dispusieron de los cartuchos y las granadas suficientes
para mantener el poder de fuego durante las dos semanas de combate. Quedó en
posesión del campo de batalla, pero no aniquiló ni persiguió al adversario. Las
tropas gobiernistas tuvieron 2600 muertos, 2300 heridos y enfermos y 1290
dispersos. Se apoderó de 2000 fusiles, así como de 40 cargas de parque y de
dinamita, dejados por los liberales.

b. Las fuerzas liberales sufrieron su primer gran descalabro y aun cuando la guerra
va a continuar por mucho tiempo, en Palonegro se evidenciaron las debilidades y
vulnerabilidades de la revolución que tuvo 2000 muertos, 1000 prisioneros y 1600
dispersos.

c. Fue notorio el espíritu ofensivo de los revolucionarios liberales y a pesar de la


escasez de armas y municiones (utilizaron cartuchos recalzados), a falta de armas
de fuego, sus macheteros causaron mucho daño en las filas enemigas.
Numerosos jefes y Oficiales de los dos bandos murieron en la acción, siendo más
elevado el número en el campo liberal, con la pérdida de varios de sus Generales.

d. La revolución no consiguió sobrepasar al ejército legitimista para seguir hasta


Bogotá; pero preservó parte de sus fuerzas, con las cuales, sumadas a las de
otras regiones del país, pudo continuar la guerra en otros Departamentos y
Provincias.

e. El 31 de julio de 1900, los conservadores históricos en alianza con algunos


liberales le dieron golpe de estado al Doctor Manuel Antonio Sanclemente. Los
conservadores históricos, de acuerdo con Aquileo Parra y Uribe Uribe, llevaron a
Palacio, en forma incruenta, al vicepresidente José Manuel Marroquín, con el
compromiso de que ofreciera a los liberales alzados en armas una paz honrosa,
convocara a una Asamblea constituyente, diera participación a los liberales en los
consejos electorales y pusiera en libertad a los presos políticos. Nada de lo
ofrecido se cumplió, siendo una de las causales principales para que se continuara
la guerra. El Doctor Sanclemente, agobiado por los años, los desengaños y el mal
trato recibido con motivo del golpe, murió en Villeta el 19 de marzo de 1902.

f. La guerra de los mil días continúa en la costa atlántica y en Panamá, además de


las guerrillas generalizadas en todo el territorio nacional, llevando a todas partes
zozobra, desolación y muerte.

g. Tratados de paz. El 24 de octubre de 1902 se firmó el primer tratado de paz en la


Hacienda de Neerlandia, entre el General oficialista URBANO CASTELLANOS y el
revolucionario CARLOS ADOLFO URUETA, con el visto bueno de los Generales
FLORENTINO MANJARRÉS Y RAFAEL URIBE URIBE y la refrendación del
General JUAN B. TOVAR. El 21 de noviembre de 1902 se firmó el tratado de
Wisconsin entre los Generales VICTOR M. SALAZAR y ALFREDO VÁSQUEZ
COBO, por el Gobierno, y LUCAS CABALLERO y EUSEBIO MORALES, por la
revolución; lo aprobaron en todas sus partes el General NICOLÁS PERDOMO,
Ministro de Gobierno del Presidente Marroquín y el General BENJAMÍN
HERRERA. Mientras en Panamá se firmaba el tratado de Wisconsin, en Chinacota
se rubricaba el tercer tratado de paz entre el General RAMÓN GONZÁLEZ
VALENCIA, Jefe civil y militar del Departamento de Santander, y los señores
RICARDO JARAMILLO y RICARDO TIRADO MACÍAS, representantes del
Supremo director de la guerra, el General GABRIEL VARGAS SANTOS; este
documento también fue ratificado por Marroquín.

h. El país empobrecido y debilitado por el desarrollo atroz de la guerra de los mil


días, se encontraba a la deriva y con muy poca capacidad de defensa. En esta
situación de descuido interno político y militar, los Estados Unidos de América,
coordinan la separación de Panamá con la participación activa de algunos civiles y
militares residentes en el istmo; por tal razón no fue difícil para el Presidente
Teodoro Roosevelt lanzar su frase que lo resume todo: “I took Panama”

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