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LOS MOVIMIENTOS LIBERTARIOS EN EL ALTO PERU

EL LEVANTAMIENTO DEL 25 DE MAYO EN CHUQUISACA.- Desde 1797 la Audiencia de Charcas estaba presidida por el
militar Ramón García de León y Pizarro. El tribunal de la Audiencia estaba formado por cinco oidores. Entre tanto en
España se había producido la invasión de Napoleón, la renuncia de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII y, más
tarde, en mayo de 1808 mediante el Tratado de Bayona, Fernando VII renuncia al trono en favor de Napoleón y este
nombró emperador a su hermano José. Entonces los españoles iniciaron la resistencia, formando una junta de gobierno
en Sevilla.

En estas circunstancias, el 11 de noviembre de 1808, llegó a Charcas, como delegado de la junta, José Manuel de
Goyeneche con la misión de conseguir apoyo de los virreinatos de Buenos Aires y Lima, antes se dirigió a Rio de Janeiro,
donde tomó contacto con Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, que pretendía gobernar las posesiones españolas
en América en nombre de este rey. De tal manera que la misión de Goyeneche tenía doble cara, por una parte como
emisario de la junta de Sevilla y por otra actuaba como mensajero de Carlota.

Cuando Goyeneche llegó a la ciudad de Chuquisaca, en la Audiencia se habían establecido rivalidades a su interior entre
el Presidente Ramón García Pizarro y los Oidores de la Audiencia. El Presidente Pizarro había aceptado acatar las
determinaciones de la Junta de Sevilla, mientras que los Oidores decidieron que no debería hacerse público la prisión
de Fernando VII, y proclamar públicamente su reinado.

Consecuentes con su determinación el Presidente de la Audiencia y el Arzobispo Moxó, determinaron dar aviso del
encarcelamiento del Rey; mientras que los Oidores hicieron correr el rumor de que Pizarro, Goyeneche y Moxó querían
entregar los Virreinatos de Lima y Buenos aires al dominio de Brasil, aceptando las pretensiones de Carlota Joaquina
quien se consideraba heredera del trono de España.

Se produjo un total rechazo a los propósitos de Carlota Joaquina y se proclamó como único rey a Fernando VII , en tanto
que la audiencia de Charcas permanecía fiel al rey. El objetivo real de los "doctores" era independizar estos territorios de
España.

Ante esta situación el Presidente García Pizarro ordenó el apresamiento de los Oidores Vicente Ussoz, Vásquez
Vallesteros, el Fiscal López Andreu y los hermanos Manuel y Jaime Zudáñez, lo que ocasionó las protestas de la
población y el pedido de los Oidores de la renuncia del Presidente, que pese a su resistencia término siendo prisionero.

Debido a ello se nombró un nuevo comandante de armas en la persona de Juan Antonio Álvarez de Arenales y los
Oidores proclamaron su lealtad a la causa del Rey y de la Patria, enviando emisarios a las demás provincias para
generalizar la revolución.

EL LEVANTAMIENTO Y LA JUNTA TUITIVA EN LA PAZ.- En un principio los conspiradores paceños declaran como
finalidad el defender los derechos de Fernando VII. Uno de los revolucionarios más radicales del levantamiento en
Chuquisaca, Mariano Michel, tomó contacto con el cura de Sicasica José Antonio Medina quien se comprometió a
lograr la adhesión de los radicales de La Paz, pero con una visión independentista.

Aprovechando la procesión de la Virgen del Carmen que se realizaba el 16 de Julio de 1809, detuvieron al intendente
Tadeo Dávila mientras tocaban a rebato desde la catedral y llamaban a cabildo abierto. El levantamiento se realizó al
grito de "viva Fernando VII". Mueran los traidores. Pedro Domingo Murillo fue nombrado jefe militar y Pedro Antonio de
Indaburo como segundo. El día 17 se obligó a los españoles a presentarse en la plaza mayor y jurar alianza con los
criollos, y el 20 de julio se quemaron públicamente los libros de deudas de la Real Hacienda.
El 24 de julio se conformó la Junta Tuitiva, la que empezó a trabajar junto al cabildo que ejercía las funciones de
gobierno en el que Murillo fue nombrado presidente de la Junta que tenía 12 representantes entre otros tres
representantes indígenas.

El Plan de Gobierno era enviar emisarios a los Virreinatos del Perú y del Río de La Plata, para informar lo ocurrido
en La Paz y explicar la necesidad de nombrar nuevas Autoridades no comprometidas con las intrigas de Carlota
Joaquina, dejar de enviar dinero a Buenos Aires, recolectar armas de fuego para la defensa de la revolución, conformar
la junta de representantes del pueblo y la renuncia de las antiguas autoridades.

Ante estos sucesos el Virrey instruyó a José Manuel Goyeneche, gobernador de Cuzco, controlar la sublevación de La
Paz al mando de cinco mil hombres, cuya aproximación produjo divisiones entre los revolucionarios, disolviéndose la
Junta Tuitiva y quedando Murillo con todo el poder.

La división entre los revolucionarios llegó a tal punto, que Indaburo mandó a arrestar y ejecutar a varios patriotas,
quienes en represalia ultimaron a este y arrestaron al propio Murillo, que para entonces buscaba desesperadamente
llegar a un acuerdo con las tropas de Goyeneche.

Una vez derrotada la sublevación y hechos prisioneros los revolucionarios que quedaron, se evidenció el propósito
verdadero de destituir al gobierno español e inducir a la independencia, por lo que los prisioneros fueron sentenciados
a muerte, salvándose de este suplicio el cura Medina.

LA GUERRA DE GUERRILLAS Y LAS REPUBLIQUETAS.- Entre 1809 y 1812 estallaron diversas rebeliones en las principales
ciudades de la audiencia de Charcas, o Alto Perú, siguiendo el ejemplo de las juntas libertarias que se conformaron en
España para resistir a la invasión napoleónica. Estos levantamientos fueron sofocados y derrotados por los ejércitos
realistas españoles, sin embargo alguno de sus líderes escaparon a diferentes zonas de la Audiencia y desde allí
continuaron su lucha organizando montoneras y guerrillas en toda la región.

Los comandantes sobrevivientes de las juntas libertarias, sumados los oficiales de los ejércitos auxiliares del Río de La
Plata que se habían quedado en Charcas, junto a los mestizos y criollos más destacados de las áreas rurales llevaron
adelante un constante hostigamiento a los ejércitos españoles por más de quince años.

EJERCITOS AUXILIARES ARGENTINOS.- El 25 de mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, después de llamar a cabildo
abierto, se destituye al virrey Hidalgo de Cisneros y se crea una junta gubernamental, proponiendo la formación de un
gobierno autónomo que propicie el libre comercio. El potosino Cornelio de Saavedra preside esta junta de la cual
formaban parte Juan José Castelli, Manuel Belgrano y Mariano Moreno. La junta decidió enviar un ejército, denominado
auxiliar, a liberar las provincias altas y, si era posible, llegar hasta Lima.

PRIMER EJÉRCITO AUXILIAR.- En julio de 1810 partía de Buenos Aires con destino al Alto Perú un ejército de 1.200
hombres comandado por Antonio González Balcarce, junto al abogado Juan José Castelli como adjunto político y
Bernardo Monteagudo. En su camino hacia Charcas le salió al encuentro el ex-virrey Liniers, acompañado por un grupo
de simpatizantes de la causa realista. Fueron derrotados y Castelli ordenó el fusilamiento de Liniers. En vista de estos
hechos Nieto, presidente de la audiencia, decidió pedir ayuda a Abascal, virrey del Perú, quien decide incluir
nuevamente a Charcas en la jurisdicción peruana y enviar a Goyeneche para ayudar a los realistas.

El ejército auxiliar siguió avanzando desde Córdoba hacia el norte, y tuvo en Suipacha un enfrentamiento con las tropas
realistas comandadas por el general Córdova, las que fueron totalmente derrotadas. Nieto y Córdova se retiran a Potosí
donde los esperaba el intendente Paula Sanz. Pero Potosí también se levanta y depone a las autoridades, poniendo en
prisión a Nieto, Córdova y Paula Sanz. Al entrar el ejército auxiliar, Castelli ordena el fusilamiento de los tres prisioneros;
por otra parte los soldados del ejército auxiliar cometieron gran cantidad de atropellos en la ciudad contra los vecinos.

El 3 de abril Castelli entra en Oruro. El general Juan Ramírez, comisionado por Goyeneche, al conocer la situación envía
al coronel Piérola para enfrentar a los insurgentes que contaban con refuerzos provenientes de Cochabamba
comandados por Arze y Rivero. La batalla entre Piérola y Arze tuvo lugar en Aroma, cerca de Sicasica, donde los patriotas
obtuvieron la victoria. De allí se dirigieron a La Paz, que había sido abandonada por Ramírez.

Después de esta victoria de los cochabambinos Castelli instaló su cuartel general en Laja, donde reinaba un sentimiento
antirreligioso y disipado. Goyeneche, a su vez, había instalado el centro de operaciones de su ejército en el pueblo de
Zepita. Se iniciaron negociaciones por ambas partes sin resultado alguno y en junio de 1811 tuvo lugar el
enfrentamiento con la victoria de las tropas de Goyeneche. El ejército auxiliar derrotado, tomó la retirada rumbo al sur.
En Potosí se cometieron los mayores atropellos: habían pedido a las autoridades potosinas 400 muías con las que
pensaba llevarse la plata de la Casa de la Moneda, cosa que realizó la noche del 27 de agosto de 1811. Al amanecer la
población, percatada del hecho, salió en persecución de los auxiliares sin resultado alguno.

LEVANTAMIENTO EN COCHABAMBA Y OTRAS CIUDADES.- En Cochabamba, el 14 de septiembre de 1810 Ribero


proclama la causa de la independencia; se forma una junta de guerra y se llama a cabildo abierto el cual declara su
adhesión al gobierno de Buenos Aires.

Santa Cruz también llama a cabildo abierto el 24 de septiembre de 1810 y se forma una junta integrada por el presbítero
Salvatierra y el doctor Vicente Seoane. Algo más tarde, Tarija proclama su adhesión a la junta de Buenos Aires. En Oruro
se levanta Tomás Barrón que recibe ayuda desde Cochabamba con un ejército comandado por Esteban Arze.

LAS HEROÍNAS DE LA CORONILLA.- Después de la batalla de Guaqui y de su triunfo en Amiraya Goyeneche se dirigió a
Cochabamba, y de allí a Chuquisaca y Potosí, con objeto de detener a los argentinos que ya estaban formando el
segundo ejército auxiliar; para ello mandó a Picoaga a la fortaleza de Cotagaita de donde salió para enfrentar a los
patriotas, comandados por Díaz Vélez en enero de 1812, venciéndolos nuevamente en Suipacha.

Después de este triunfo Goyeneche pensaba avanzar hasta Salta, pero tuvo que cambiar de planes al saber que
Cochabamba se había levantado nuevamente. Su ánimo no era conciliador como la vez primera sino que iba dispuesto a
dar un escarmiento a los rebeldes.

Para entonces Esteban Arze había coordinado con los jefes patriotas de Chayanta, Sicasica y Tapacarí, obstaculizando
seriamente el movimiento de las tropas realistas. Para esa fecha, 1811, ya había un movimiento guerrillero considerable.

El encuentro entre las tropas de Arze y Goyeneche tuvo lugar en Pocona, en mayo de 1812. Arze fue vencido y
Goyeneche avanzó hacia Cochabamba que preparaba la resistencia con muy escasos recursos. Se intentó un pacto con
Goyeneche, pero éste pedía que les entregaran a los cabecillas.

La ciudad se negó a hacerlo, especialmente las mujeres, y se atrincheraron en la colina de San Sebastián, en el lugar
conocido como "la Coronilla". Goyeneche entró en Cochabamba el 27 de mayo, quebrando totalmente la heroica
resistencia. Las tropas realistas se dieron al saqueo y los principales jefes revolucionarios fueron ejecutados.

EL SEGUNDO EJERCITO AUXILIAR.- Pese a los éxitos de Goyeneche las tropas realistas no podían avanzar hacia la
Argentina, pues su paso al sur se veía obstaculizado por los focos rebeldes que habían estallado a lo largo de todo el
trayecto. Finalmente las tropas realistas de Pío Tristán fueron vencidas en Tucumán y Salta, por lo que se desvaneció el
sueño de las autoridades de Lima de recuperar el Río de la Plata a través del Alto Perú.

Tristán había sido vencido por el general Manuel Belgrano que comandaba el segundo ejército auxiliar. Belgrano, a
diferencia de Castelli, disciplinó sus tropas y supo guardar respeto por las ideas de los demás. Sin embargo, cometió el
gran error de establecer su cuartel general en Potosí donde prevalecían los sentimientos realistas.

Belgrano nombro al español Juan Antonio Álvarez de Arenales para el mando de Cochabamba y al porteño Ignacio
Warnes, para Santa Cruz.

Por renuncia de Manuel de Goyeneche, se hizo cargo del ejército realista en el sur el brigadier Joaquín de la Pezuela
quien marchó hacia Potosí. Belgrano lo esperó en Vilcapugio, donde se libró la batalla en octubre de 1812. Pezuela
resultó vencedor y tuvo lugar una segunda batalla en Ayohuma, en la cual el ejército auxiliar también fue derrotado. La
retirada de los sobrevivientes fue penosa.

Belgrano, una vez en Potosí, decidió hacer volar la Casa de la Moneda, colocando barriles de pólvora en la sala donde se
pesaban las monedas, se ordenó desalojar las casas aledañas a la Moneda; los ciudadanos extrañados por la orden no
querían apartarse del edificio. Pese a todo, Belgrano inició la retirada seguro de que durante el trayecto estallaría la
dinamita. Tal cosa no sucedió, pues el oficial Anglada, del ejército auxiliar, quien tenía amistad con personas de Potosí,
arrancó la mecha por donde debía avanzar el fuego.

EL TERCER EJERCITO AUXILIAR.- En enero de 1815 avanza hacia el Alto Perú un nuevo ejército auxiliar comandado por el
general José Rondeau; el general realista Pezuela estaba en Jujuy con la intención de llegar a Tucumán, cuando recibió la
noticia de la caída de Montevideo en manos de los patriotas y del triunfo de los independentistas en la Florida, lo que
dejaba a Santa Cruz de la Sierra fuera del control realista, y, finalmente, tuvo noticia del levantamiento de Cuzco que
había sucedido en agosto de 1814. Todos estos triunfos del lado patriota le llevaron a retroceder hasta Challapata,
enviando un ejército a La Paz y Puno.

Todo el Alto Perú ardía y los guerrilleros eran los dueños virtuales de casi todo el territorio. Arenales y Padilla tomaron la
ciudad de Chuquisaca y Betanzos Potosí. Otros guerrilleros salieron de sus territorios para ayudar; Arenales salió de
Cochabamba, Lanza de las alturas de Inquisivi y Camargo de Chayanta.

En tanto las tropas de Rondeau subían al Alto Perú, llegando a Potosí en mayo de 1815. Allí se formó un Tribunal de
Recaudación que confiscó los bienes de los que habían emigrado y luego las tropas se dedicaron al pillaje. Los realistas,
encabezados por Pedro Antonio de Olañeta, vencieron a los patriotas en Venta y Media y en Viloma.
Sin pasar por Potosí las tropas de Rondeau se dispersaron, tratando de alcanzar Humahuaca, al norte de la Argentina. La
derrota del ejército auxiliar fue total.

EL CUARTO EJERCITO AUXILIAR.- El año de 1817, cuando las guerrillas patriotas estaban muy activas, llega al Alto Perú el
cuarto ejército argentino comandado por el coronel Gregorio Araoz de la Madrid. Toda Charcas se había revelado, por el
este se habían levantado varios grupos guerrilleros. La Paz, dominada por las tropas que venían del Perú, trataba de
mantener la lucha pese a los reiterados cercos indígenas que había sufrido. Los realistas estaban acorralados y divididos
políticamente: por un lado los liberales y por otro los absolutistas. Las tropas patriotas, dada la desgraciada actuación de
los ejércitos auxiliares, no podían conseguir el mantenerse unidos.

El cuarto ejército auxiliar fue un esfuerzo inútil y sin sentido. La Madrid se encaminó hacia Tarija; cerca de esta ciudad
estaba un destacamento realista al mando de Andrés de Santa Cruz. Ambas tropas se enfrentaron en La Tablada,
venciendo el ejército argentino. Entre los prisioneros estaba Santa Cruz.

La Madrid pensaba llegar a Potosí, lo que no fue posible pues le salió al paso otro contingente realista al mando de
Ricafort, entonces desvió su ejército hacia Chuquisaca pero fue perseguido por las tropas de O'Really que lo derrotó en
Sopachuy en junio de 1817.

LAS REPUBLIQUETAS EN EL ALTO PERÚ.- Se llaman Republiquetas a los territorios dominados por los patriotas,
donde los grupos de guerrilleros hostigaban permanentemente a los ejércitos realistas, delimitando su acción en
determinadas regiones y liderados por caudillos. De las muchas que existieron en el Alto Perú, tenemos las
siguientes:

REPUBLIQUETA DEL NORTE.- La Republiqueta de LARECAJA fue dirigida por el cura ILDEFONSO de las MUÑECAS,
combatió en las regiones de SORATA, YAVI y la VILLA DE AYATA. Se encargó de impedir el ingreso de los ejércitos
enviados desde LIMA. El cura MUÑECAS fue derrotado, capturado en CAMATA y asesinado, en 1816.

REPUBLIQUETAS DEL CENTRO.- La Republiqueta de MIZQUE y VALLE GRANDE, fue dirigida por ANTONIO ALVAREZ de
ARENALES y controlo las comunicaciones entre COCHABAMBA, CHUQUISACA y SANTA CRUZ, amenazando
continuamente a los ejércitos realistas que transitaban esa región.

La Republiqueta de AYOPAYA, controló las comunicaciones entre el altiplano y los valles; tuvo varios comandantes: LIRA,
CHINCHILLA y LANZA, Esta republiqueta no cayó en poder de los españoles.

La republiqueta de SANTA CRUZ fue la más grande del ALTO PERÚ y estuvo dirigida por IGNACIO WARNES. Sirvió
como vía de escape y refugio para los guerrilleros, WARNES, después de triunfar contra los realistas en LA
FLORIDA, fue derrotado por FRANCISCO XAVIER de AGUILERA, en la Batalla del PARI.

REPUBLIQUETAS DEL SUR.- La Republiqueta de la LAGUNA, que se situó entre los ríos GRANDE de TARIJA y PILCOMAYO,
fue comandada por los esposos MANUEL ASCENCIO PADILLA y JUANA AZURDUY. PADILLA fue muerto por AGUILERA en
la Batalla del VILLAR y JUANA AZURDUY continuo con la lucha, siendo nombrada Coronela por el gobierno argentino.

La Republiqueta de CINTI fue dirigida por VICENTE CAMARGO, quien mantuvo abierto el camino a CHARCAS para el
ingreso de los ejércitos argentinos y fue una permanente amenaza para los relistas en los alrededores de COTAGAITA.

La Republiqueta de CHAYANTA, que se ubicó al oeste de CHUQUISACA, fue inestable, aunque de gran importancia
estrategica; en esta región actuaron los guerrilleros comandados por JOSÉ IGNACIO ZARATE y MIGUEL BETANZOS.

Entre otros grupos guerrilleros que actuaron al sur del ALTO PERÚ, se destacó el comandado por EUSTAQUIO “MOTO
MÉNDEZ” en TARIJA, quien logro una importante victoria en la Batalla de la TABLADA.

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