Está en la página 1de 2

Mis queridos Alumnos

Hoy, después de casi un año junto a ustedes, me es muy


grato poder culminarlo siendo parte de un gran logro para
cada una de las familias que hoy nos acompañan, con el
orgullo característico de quien ha alcanzado una meta.
No fue un proceso fácil, aún recuerdo los nervios propios
de una nueva aventura, la falta de confianza hacia
conocimientos que ni ustedes mismos sabían que tenían y
un sinfín de dudas que con el tiempo sólo parecen un
recuerdo distante, gracias a la perseverancia, esfuerzo y
alegría con la que sellaron cada una de las tareas y jornadas
realizadas.
Para mí, ha sido una experiencia fantástica, si ustedes se
van creyendo que han aprendido algo de mí no se pueden
imaginar lo que yo aprendí con ustedes, si tuviera que hacer
una lista es probable que ésta sería muy larga, porque cada
uno tiene experiencias de vida muy diferentes y que en
muchas de nuestras clases hasta nos emocionaron.
Gracias por comprender mis malos momentos, por nunca
quejarse cuando las clases no salieron como esperaban o
por simplemente, haberme mostrado su lado más humano
y divertido. Me voy con la grata sensación de haber
conseguido ser otra página de su historia, y que desde este
momento, forma parte de nuestra historia en común. Si hay
algún legado para dejar, el mío ya está en sus manos.
Espero les sirva a partir de ahora en adelante ya que
Aprender es uno de los mayores regalos que uno puede
obtener de la vida y ustedes decidieron emprender ese
camino que hoy cierra una etapa.
Han creado una experiencia común que los une como
grupo, traten de conservarlo y enriquecerlo, porque si
ustedes se vieran como nosotros lo hacemos, se darían
cuenta que cada uno aporta algo que lo hace único.
Guardaré en mis recuerdos, momentos juntos imposibles de
borrar, como nuestro primer día de clases, nuestros
múltiples cafecitos que fueron de menos a más en
producción, llegando a convertirse en verdaderos festines,
nuestras reflexiones en torno a lo aprendido y nuestra
actuación digna de un Óscar que indudablemente nos lanzó
al estrellato.
Me despido, apoderándome de las palabras de un
dramaturgo y poeta alemán Bertolt Brecht, el decía “Hay
hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que
luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos
años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la
vida, esos son los imprescindibles”, para mi ustedes son
eso; luchadores incasables, Mucho Éxito en todo.-

También podría gustarte