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1: Una tertulia inesperada

Resumen
Bilbo Bolsón es un pacífico y hogareño hobbit que ama vivir en su
“agujero”, su cómoda casa bajo tierra. Su vida es ideal para los
estándares hobbits, lo que significa que no tiene nada fuera de lo
común y sí muchas comidas a lo largo del día. Bilbo es el hijo único
de Belladona Tuk. Los Tuk son una familia acaudalada y de prestigio,
pero Belladona y algunos otros de ellos tuvieron arrebatos aventureros
que les quitaron fama entre los hobbits, y definitivamente se ganaron
el repudio de los Bolsón.
Uno de los viejos amigos de Belladona es un mago que se hace
llamar Gandalf y que, aunque no tiene nada que hacer en Hobbiton, un
día aparece en la casa de Bilbo. Al principio, no parecen llevarse bien,
ya que Gandalf es un extranjero y los extranjeros no son respetados,
puesto que pueden empujar a la gente respetable a cometer locuras.
Cuando Gandalf revela su identidad, Bilbo se muestra más educado y lo
invita a tomar el té: recuerda a Gandalf haciendo fuegos artificiales
durante las fiestas y esto le genera cierta simpatía.
Gandalf siempre se trae algo entre manos, y por lo general sabe más
que lo que deja entrever. Biblo planea tomar el té con él el miércoles,
pero Gandalf transforma esa invitación en una reunión para planificar
una aventura en la que Bilbo jugará un papel central como ladrón
profesional. Por supuesto, el hobbit no está interesado en esto e indica
que no tiene ninguna experiencia, pero Gandalf ya ha llevado a doce
enanos a tomar el té, y nadie en el grupo presta atención a las quejas
de Bilbo, sino que solo se dedican a comer hasta dejar la casa sin
reservas.

Luego de comer, el grupo se reúne alrededor de un mapa que muestra


los alrededores de la Montaña Solitaria, donde vive el dragón Smaug.
Smaug ha robado los tesoros de muchos pueblos y reyes, y Thorin
Escudo de Roble, el líder de la compañía, quiere recuperarlo. Entre
Hobbiton y la Montaña Solitaria se despliega un terreno lleno de
peligros, y ese es el principal desafío. Cuando Bilbo despide a sus
invitados y puede acostarse, no está para nada contento con la
aventura que parece desplegarse justo frente a sus pies.

Capítulo 2: Carnero asado


Resumen
Cuando Bilbo se despierta a la mañana siguiente, sus huéspedes ya se
han marchado. Piensa que ha logrado escaparle a la aventura, pero
Gandalf entra en escena y le explica que los enanos han dejado una
nota para Bilbo y que lo están esperando en la posada del Dragón
Verde. Bilbo es forzado a apresurarse hacia allí y llega exactamente a
las 11 de la mañana, la hora señalada. No ha tenido tiempo de juntar
las cosas que quería llevar consigo, pero no es posible regresar. La
compañía viaja a una región llamada las Tierras Salvajes y no pasa
mucho tiempo antes de que Bilbo se encuentre más lejos de su casa de
lo que nunca ha estado. Rápidamente comienza a desear estar en su
hogar, cómodo al lado del fuego del hogar, tomando té.

El grupo no es tan organizado como Bilbo hubiera esperado. Recién


notan la desaparición de Gandalf bien entrado el día, y no pueden
comenzar un fuego para cocinar la cena debido a la lluvia y la
humedad. Los dos enanos más jóvenes, Fili y Kili, casi se ahogan
cuando sus ponies, asustados, los arrojan al río.
Mientras discuten cómo cocinar, divisan a la distancia una luz, y ya que
Bilbo es el ladrón del grupo, es su trabajo acercarse a investigar. Al
llegar al fuego, Bilbo descubre tres trolls que están asando un cordero.
Son, por supuesto, muchísimo más grandes que Bilbo, pero eso no
amedrenta al hobbit, quien decide probar sus habilidades de ladrón
robándoles el contenido de sus bolsillos. Entonces, se acerca a la bolsa
que lleva uno de los trolls, pero es descubierto rápidamente. Los tres
trolls, Berto, Guille y Tom, discuten entonces qué tipo de criatura han
encontrado; si valdrá la pena comérselo y cómo deberían cocinarlo.
Los trolls discuten tanto que Bilbo aprovecha un momento de
distracción y escapa. Desafortunadamente, los enanos se cansaron de
esperarlo y se acercaron al fuego. Los trolls odian a los enanos, por lo
que su aparición los hace entrar en cólera. No pasa mucho tiempo
antes de que los doce enanos son atrapados y apresados por los trolls,
que discuten entonces cómo cocinarlos. Gandalf los rescata desde las
sombras. Sin hacerse presente, interrumpe la conversación de los trolls
imitando sus voces y haciendo que se peleen entre ellos durante horas.
Así, la luz del día cae sobre ellos sin que se den cuenta y los transforma
en pierda.

Gandalf se muestra contento de su engaño y libera a los enanos. Bilbo


ha robado una llave que cayó de uno de los bolsillos de un troll y
encuentra una madriguera en la que aquellas criaturas guardaban sus
provisiones y su tesoro.

Capítulo 3: Un breve descanso


Resumen
Los enanos están felices de estar vivos, y el respiro que les da la lluvia
también es una mejoría en relación a su situación previa. Sin embargo,
dejan de cantar, puesto que ahora el peligro parece estar en todas
partes. El grupo vadea un río y lleva a los ponies por un camino desde
el que se pueden ver las montañas a la distancia. Gandalf los guía y les
advierte que no hay que desviarse del camino por ningún motivo. Se
dirigen al palacio de Elrond, que es llamado La Última Morada, en el
hermoso valle de Rivendell. Este pueblo es el último al oeste de las
montañas.
El grupo atraviesa desfiladeros y pantanos antes de llegar al valle
secreto de Rivenderll, pero allí sus espíritus se sienten rápidamente
aliviados. Bilbo puede oler un perfume particular en el aire, y pronto
comienzan a escuchar las canciones de los elfos que colman el valle.
Los cansados viajeros están felices de poder descansar y se sienten a
gusto, a pesar de la antigua rivalidad que existe entre los enanos y los
elfos.

Dentro de la casa de Elrond, Bilbo puede deleitarse con las comidas


más variadas, y le gustaría quedarse allí mucho más tiempo del que
pueden permitirse. Elrond es un alma antigua que tiene como
ancestros a nobles estirpes élficas y a “héroes del Norte”, y les ofrece a
los viajeros mucha información valiosa sobre la misión que los ha
convocado.

Elrond también les cuenta las historias que puede leer en las runas de
las espadas que han encontrado en las cavernas de los trolls. La espada
de Thorin es Orcrist, la hendedora de trasgos; la de Gandalf es
Glamdring, Martillo de enemigos, y perteneció al rey elfo de Gondolin,
la antigua capital de los altos elfos en la Tierra Media. A su vez, Elrond
observa el mapa de los enanos a la luz de la luna, y revela una serie de
inscripciones hechas en runas lunares, diferentes a las runas que
pueden leerse a simple vista. Estas palabras indican que la entrada
secreta a la Montaña Solitaria puede abrirse el día de Durin, que es el
primer día del año para los enanos, entre el otoño y el invierno.
Con esta valiosa información, el grupo se prepara para abandonar el
valle la mañana del solsticio de verano y cruzar las Montañas Nubladas.

 4: Sobre la colina y bajo la colina


Resumen
Elrond y Gandalf definen juntos el camino que el grupo debe tomar
para abrirse paso por las montañas. Durante los próximos días de
marcha y peligros, y especialmente en las noches heladas y silenciosas,
Bilbo recuerda su agujero hobbit con nostalgia. El bienestar que
embargó a todos el día del solsticio de verano se esfuma poco a poco
a medida que el grupo avanza y se adentra en la montaña. En un
momento dado, los miembros más jóvenes del grupo, Fili y Kili, son
enviados a buscar una cueva en la que el grupo pueda guarecerse de la
tormenta y de los gigantes que juegan a lanzarse rocas en un valle
entre los riscos de la montaña.
Afortunadamente, encuentran una cueva lo suficientemente grande
para albergarlos a todos, incluidos los ponis. Tras cambiarse las
prendas mojadas y fumar sus pipas, los enanos van cayendo dormidos
uno a uno. Durante la noche, Bilbo despierta debido a una pesadilla y
ve con terror que, en una de las paredes de la cueva, se ha abierto una
grieta por la que un nutrido grupo de trasgos se precipita sobre ellos.
Estas horribles criaturas los sobrepasan ampliamente en número y los
apresan a todos salvo a Gandalf, pues cuando tratan de reducirlo hay
una explosión, muchos trasgos caen muertos y el mago desaparece.

Los trasgos empujan al grupo hacia las profundidades de las cavernas.


Mientras descienden por túneles oscuros, cantan con voz pétrea sobre
las torturas y los sufrimientos que aplican a sus prisioneros. Los
captores detienen la marcha en un amplio recinto iluminado por una
hoguera. Allí está el señor de los trasgos, quien interroga a los enanos,
aunque estos saben que, digan lo que digan, solo les espera una
muerte dolorosa. Thorin habla con el rey de los trasgos y trata de
convencerlo de que simplemente deseaban cruzar las montañas para
visitar parientes. Sin embargo, cuando al rey le entregan las
pertenencias de los enanos y se encuentra con Orcrist, estalla en furia y
jura torturar y asesinar a aquellos “amigos de los elfos”. En ese
momento, la hoguera estalla en una lluvia de chispas y una columna de
fuego azul se eleva hasta el techo y comienza a cubrir la sala. Una
espada reluciente aparece en la oscuridad y atraviesa el cuerpo del rey
trasgo, que se desploma sin vida. Entonces, una voz queda ordena a los
enanos a seguirlos en medio de toda esa confusión.

Gandalf, que ha aparecido en el momento justo, guía a los enanos por


los complejos pasadizos que se internan cada vez más en las montañas.
Grupos de trasgos los siguen, pero pocos se atreven a hacerles frente a
aquellos seres que empuñan las brillantes espadas élficas.
Los enanos se turnan para llevar en hombros a Bilbo, que no puede
correr tan rápido como ellos. En un momento, cuando están rodeados,
un grupo de trasgos se abalanza sobre Dori y lo derriban; Bilbo estaba
sobre sus hombros, y en la oscuridad cae y rueda por el piso hasta
golpearse la cabeza y quedar inconsciente.

Capítulo 5: Acertijos en las tinieblas


Resumen
Bilbo se encuentra solo y perdido en un oscuro túnel. No sabe a dónde
pueden haber ido sus compañeros, ni hacia dónde debería caminar. Sin
embargo, comienza a moverse de todas formas. Tropieza y cae de
bruces al suelo. Accidentalmente, detecta con su mano un objeto
metálico que parece ser un anillo, lo levanta del suelo y lo guarda en su
bolsillo sin prestarle atención, aunque el narrador nos dice que este
será un momento decisivo en la vida del hobbit. Mientras camina,
recuerda que tiene escondida la daga elfíca que encontró en la cueva
de los trolls; la desenvaina y comprueba que brilla con una luz azul muy
leve, lo que le indica –tras haber visto a Glamdring reluciendo en
presencia de los trasgos– que no hay enemigos cerca, aunque tampoco
están muy lejos como para que la hoja se mantenga apagada.
Pensando que no tiene otra alternativa, comienza a caminar hacia
delante, por un túnel que parece descender sin fin.

Finalmente, llega a una caverna más grande en la que hay un lago


subterráneo. En una isla del lago vive una extraña criatura a la que los
trasgos llaman Gollum, por el ruido que emite con su garganta cuando
habla. Gollum se acerca a Bilbo en balsa, y le pregunta quién es y qué
hace allí, mientras piensa en capturarlo y devorarlo. Pronto, Bilbo y
Gollum se encuentran en medio de un desafío de adivinanzas: si Bilbo
gana, Gollum debe enseñarle la salida hacia la superficie, pero si pierde,
Gollum tiene derecho a comérselo. Así, se desarrolla una contienda de
preguntas y respuestas que Bilbo está a punto de perder, hasta que
lleva una mano a su bolsillo y nota que tiene un objeto que no
recuerda. Entonces, pregunta en voz alta qué tiene en el bolsillo, y
Gollum piensa que ese es el acertijo que se le plantea.

Al no poder contestar, Gollum regresa a su isla para buscar “cosas” que,


dice, le ayudarán a guiar a Bilbo a la superficie. En la isla, Gollum busca
el anillo pero no lo encuentra. Monologa, hablando consigo mismo en
plural, y deja entrever que ha perdido algo importante. Antes llevaba el
anillo siempre puesto, hasta que se cansó y lo colocó en una bolsa
alrededor del cuello, pero esta terminó lastimándolo con su peso, por
lo que lo escondió en la isla y solo lo sacaba para usarlo. Hacía unas
horas lo había usado para cazar un trasgo, y ese es el último recuerdo
que tiene del anillo. Entonces, comienza a llorar y a preguntarse a
gritos en dónde está su precioso, hasta que empieza a sospechar que
se trata, justamente, de eso que Bilbo tiene en su bolsillo.

Entendiendo que aquella criatura probablemente lo mataría, a pesar


del trato, Bilbo comienza a escapar túnel arriba. Gollum lo persigue,
siseando siempre detrás. De pronto, Bilbo siente cómo el anillo se
desliza en uno de sus dedos cuando lleva la mano a su bolsillo y, acto
seguido, Gollum pasa a su lado sin verlo. Sin comprender, Bilbo ve
cómo Gollum sigue buscándolo pasillo arriba y decide seguirlo, puesto
que volver al lago no tiene sentido. Tiempo después, Gollum se detiene
y se larga a llorar mientras habla consigo mismo otra vez. En ese
diálogo, Bilbo comprende que el anillo tiene alguna propiedad
especial, y que Gollum se dirigirá hacia la salida de la montaña
pensando que Bilbo debe conocer el camino y está tratando de
escapar. Así, guiado por la criatura que en realidad quiere matarlo,
Bilbo recorre los pasillos y escapa de la presencia de los tragos hasta
llegar a un sitio en el que Gollum se detiene y no quiere avanzar más.
Entonces, Bilbo salta sobre su cabeza y escapa, mientras Gollum trata
de apresarlo sin poder verlo, gritando todo el tiempo: “¡Bolsón ladrón!”.

Esto alerta a los trasgos, que llenan los pasillos y custodian la puerta de
salida hacia la superficie. Pero Bilbo es invisible, por lo que puede
escurrirse entre ellos y gana la puerta entornada. Así, consigue escapar
y se encuentra de pronto del otro lado de las Montañas Nubladas.

Capítulo 6: de la sartén al fuego


Resumen
Bilbo escapa de los trasgos pero se encuentra totalmente perdido. Se
da cuenta de que está en la falda este de la montaña, justo al inicio de
lo que se conoce como Las Tierras de Más Allá. Teme que sus amigos
estén perdidos y considera la posibilidad de regresar para buscarlos
pero, afortunadamente, encuentra al grupo y los sorprende con su
presencia, ya que gracias al anillo puede escabullirse y aparecer justo
entre ellos. Una vez reunidos, les cuenta la historia del Gollum, pero no
menciona el anillo.

Aunque se hayan salvado, el grupo corre peligro si no se aleja de las


montañas antes del anochecer, puesto que los trasgos saldrán a
cazarlos en cuanto el sol se ponga. Gandalf los insta a continuar y se
internan en los bosques que faldean la montaña. Allí, una manada de
lobos los cerca y los obliga a trepar a los árboles para salvar sus vidas.
Los lobos y los trasgos son aliados y suelen reunirse para atacar
pueblos aledaños a las montañas. Sin embargo, esta vez los trasgos no
han aparecido porque están todavía lamentando la muerte de su líder y
reorganizándose.

Para salvar al grupo del ataque, Gandalf comienza a prender fuego


mágicamente las piñas de los pinos y las arroja sobre los lobos.
Rápidamente, un incendio se desata en el bosque y los lobos quedan
cercados por las llamas. El grupo no se encuentra en una situación
mucho más prometedora: los árboles a los que han trepado comienzan
a incendiarse también, pero entonces el Señor de las Águilas se
presenta y rescata a Gandalf. Al poco tiempo, otras águilas llegan para
salvar al resto del grupo y dejarlo en una zona libre de peligros.
Capítulo 7: Extraños aposentos
Resumen
Bilbo se levanta temprano y el grupo se pone pronto en marcha, en los
lomos de las grandes águilas, que los dejan en una enorme explanada
que Gandalf describe como la Carroca. Un conocido del mago vive en
las cercanías, y hacia su casa se dirigen para pedir ayuda. Sin embargo,
como se trata de una criatura solitaria y particular, Gandalf les
recomienda ser corteses y hablar lo menos posible. Así, el grupo se
dirige hacia la morada de Beorn, un “cambia pieles” que tiene la
capacidad de convertirse en oso. Antes de llegar a la casa, el grupo se
detiene y el mago les indica que él se presentará primero junto a Bilbo,
y que luego los enanos deberán llegar de dos en dos cada cinco
minutos.
Beorn los recibe con modales hoscos y los hace pasar a su casa. Allí,
Gandalf comienza a contarle la historia que han vivido en las Montañas
Nubladas, aunque es interrumpido constantemente por la llegada
paulatina del resto del grupo. Las interrupciones sirven para generar
suspenso e interés en Beorn, quien está finalmente encantado con la
historia, principalmente porque es un gran enemigo de los trasgos y de
los lobos. El hombre oso los invita entonces a cenar y a dormir en su
enorme y cómoda casa de madera; la comida es servida por ponis y
perros amaestrados que parecen ser la familia de aquel extraño ser.

Durante la noche, Beorn sale y no regresa hasta dos días después.


Gandalf también se pasa todo el día siguiente fuera, siguiendo las
pisadas que decenas de osos han dejado por el territorio y buscando al
hombre oso. A la mañana del segundo día Beorn despierta al grupo y
les cuenta que ha capturado a un lobo y a un trasgo, y que estos han
confirmado la historia que Gandalf le contó. Al saber que el grupo no
mentía, Beorn se muestra más amistoso y les da provisiones para que
puedan subsistir las semanas siguientes. También les presta ponis,
aunque solo hasta la linde del Bosque Negro.
El grupo entonces emprende de nuevo el camino y viaja durante varios
días hasta llegar al inicio del Bosque Negro, el más grande de las
Tierras Salvajes. Allí, Gandalf anuncia que es momento de despedirse,
pues él tiene otros asuntos que atender en la región. Los enanos y
Bilbo se muestran abrumados ante la perspectiva de tener que
atravesar ese terrible y ominoso bosque sin la ayuda del mago, pero no
hay nada que puedan hacer al respecto. Antes de adentrarse en ese
nuevo peligro, devuelven los ponis, que trotan felizmente de regreso a
la casa de Beorn. Luego, se despiden una última vez del mago, quien
les recuerda que por nada del mundo deben abandonar el sendero que
les ha marcado, puesto que se perderán irrevocablemente. Con este
augurio oscuro, los enanos y el hobbit se internan en el Bosque Negro.

Capítulo 8: Moscas y arañas


Resumen
Bilbo y los enanos se adentran en el bosque por un sendero oscuro y
serpenteante que pronto se transforma en un túnel, ya que los árboles
se cierran sobre él e impiden la visión del cielo abierto. Al grupo se le
hace difícil dormir, porque en la oscuridad absoluta del bosque solo
brillan decenas de ojos de diversos colores y formas. Conforme pasan
los días, las provisiones de comida disminuyen y el grupo debe
ajustarlas para sobrevivir. En un momento del viaje, internados ya en la
profundidad del bosque, el grupo encuentra el arroyo de aguas negras
sobre el que Beorn les ha hablado. Saben que sus aguas están
encantadas y no deben bañarse en él ni llenar sus odres vacíos. Del
otro lado del río, Bilbo logra divisar un bosque. Guiando a Kili, uno de
los enanos más jóvenes, consiguen aferrar un gancho metálico atado a
una soga y traen el bote hasta la orilla. En turnos, todo el grupo cruza
el río, pero cuando el último de ellos, Bombur, está descendiendo a la
orilla, un ciervo embiste contra ellos y. con el sobresalto, el enano
pierde el pie y cae a las aguas turbulentas. Sus compañeros logran
sacarlo, pero Bombur está profundamente dormido y no despierta en
los días siguientes.
El grupo sigue adelante, cada vez más hambriento. Un día, notan que el
bosque ha comenzado a cambiar su fisonomía, y hayas y robles
comienzan a aparecer en espacios más abiertos y menos asfixiantes.
Bilbo entonces es enviado a trepar hasta la copa de un enorme roble
para tratar de encontrarle fin al bosque. Sin embargo, al subir, todo lo
que puede ver es un mar infinito de copas que se extienden hacia
todas partes. Esto desalienta al grupo, que ignora en verdad lo cerca
que están de llegar al límite del bosque.

Abrumados como están, la noche siguiente contemplan fuegos


ardiendo en la profundidad del bosque y, llevados por el hambre, se
acercan a ellos sigilosamente. En los claros del bosque hay elfos que
están celebrando banquetes, pero cada vez que un enano se aproxima,
las antorchas se apagan repentinamente y los elfos desaparecen sin
dejar rastros. Así, el grupo corre enloquecido de un resplandor a otro,
tratando de entablar contacto con aquellos seres esquivos, sin éxito. En
un momento, Bilbo es el primero en entrar a un claro y, cuando lo hace,
cae dormido por efecto de un hechizo que los elfos han colocado.

No sabe cuánto tiempo pasa así, pero despierta para descubrir que una
enorme araña ha comenzado a envolverlo en su tela. Gracias a su
espada, logra cortarla y dar muerte a esa espantosa criatura.
Sintiéndose valiente, comienza entonces a buscar a sus amigos, y
descubre finalmente una zona del bosque en la que las arañas tienen a
los enanos envueltos totalmente en sus telas y colgando de los árboles.
Aquellas desmesuradas criaturas se comunican entre sí, y Bilbo
comprende que los enanos aún están vivos. Invisible gracias al anillo,
comienza a arrojar piedras contra ellas para llamar su atención y
alejarlas de sus presas. También, canta y se burla de las arañas, lo que
despierta su furia. Cuando las ha alejado lo suficiente de sus amigos,
vuelve y comienza a cortar las telas que los aprisionan.

Sin embargo, en pleno proceso de liberación, las arañas regresan, y el


grupo entabla una batalla para escapar de ellas, en la que Bilbo destaca
gracias a la invisibilidad que le otorga el anillo y a su espada, ahora
nombrada “Aguijón”. Cuando logran escapar y recuperan el resuello,
los enanos se dan cuenta de que no está Thorin.

El líder de la expedición en verdad había caído dormido incluso antes


que Bilbo, y había sido atrapado por los elfos. Como prisionero, Thorin
es llevado a los palacios del Rey Elfo y encerrado, tras un interrogatorio
en el que se rehúsa a explicar cuáles son sus asuntos en aquella parte
del mundo.

Capítulo 9: Barriles de contrabando


Resumen
Bilbo y los enanos siguen al borde de la inanición, aunque están felices
de estar vivos. Mientras intentan regresar al sendero, son sorprendidos
por un grupo de elfos que los apresan y los llevan rápidamente a los
salones en la falda de la montaña. Cuando esto sucede, Bilbo se coloca
el anillo rápidamente y desaparece, por lo que no es hecho prisionero
como el resto del grupo. Así, sigue a la comitiva de cerca y logra
colarse en el palacio antes de que las puertas mágicas vuelvan a
cerrarse.

Los enanos son llevados frente al rey elfo, quien les hace las mismas
preguntas que le ha hecho a Thorin. Al obtener las mismas respuestas,
encierra a cada enano en una celda diferente y en partes aisladas de los
subterráneos del palacio. Allí se quedarán hasta que alguno de ellos
decida hablar, les dice. En los siguientes días, Bilbo se dedica a
merodear por el reino elfo, a robar comida y tratar de obtener
información que le permita idear un plan para rescatar a sus amigos.
Así descubre que Thorin está recluido en una celda, en lo más
profundo de los calabozos, y logra hablar con él. Esto devuelve las
esperanzas al líder enano, quien envía con Bilbo un mensaje al resto de
sus compañeros.
Bilbo se comunica con los otros doce enanos y los insta a tolerar el
encierro hasta que se le ocurra un plan. Días después descubre que las
puertas mágicas no son el único acceso al reino elfo, sino que existe
una compuerta que da al río, por la que suelen ingresar y enviar
barriles con mercancías y comida hacia la ciudad del lago. Bilbo
comienza a fraguar un plan: si tan solo pudieran alcanzar esa
compuerta y escapar por el río, el peligro sería grande, pero menor a
salir por la puerta principal (lo que sería francamente imposible).

La suerte lo acompaña: una tarde escucha al elfo encargado de los


almacenes que se están preparando los barriles vacíos para arrojar al
río esa noche. Al mismo tiempo, hay preparado un gran festín para
todo el pueblo en los salones superiores, y el vino va a correr generoso
entre los comensales. De hecho, el mayodormo de la bodega y el
carcelero deciden probar aquel vino de Dorwinion destinado a los más
ilustres señores elfos, y pronto se embriagan y se quedan dormidos.
Bilbo reconoce que no tendrá otra oportunidad como esa: le roba las
llaves al carcelero dormido y libera a los trece enanos. Estos no están
conformes con la idea de esconderse en barriles y ser arrojados al
turbulento río, pero tampoco tienen otra opción, por lo que siguen al
hobbit.

Sin perder tiempo, Bilbo los guía a las bodegas y los hace entrar en
trece barriles vacíos. Para evitar los golpes, trata de rellenarlos también
con paja por dentro, aunque no está muy convencido de que vaya a
dar resultado. Cuando está por cerrar el último barril,
con Balin adentro, llegan otros elfos a realizar la tarea de hacer rodar
los barriles hasta que caigan al túnel y la compuerta que da al río. Estos
encuentran al mayordomo y al carcelero dormidos y pronto desean
también probar el vino. Afectados por aquella poderosa bebida, no
prestan demasiada atención al peso inusual de los barrilles y los
arrojan. En el último momento, Bilbo, que no llegó a esconderse pero
que sigue invisible gracias al anillo, salta hacia el túnel y cae al río justo
antes de que se cierre la compuerta.
Las aguas turbulentas están heladas y el hobbit lucha por encaramarse
a un barril y no ahogarse. La carga gira a la deriva por el río, y desde la
orilla algunos elfos utilizan pértigas para empujar a los barriles que se
bloquean contra la costa. Al desembocar el río contra el lago, un grupo
se encarga de atar los barrilles todos juntos y empujarlos para que
lleguen a Esgaroth, la Ciudad del Lago. Bilbo aprovecha ese rato para
obtener comida y dormir en un lecho de hojas, a pesar de estar mojado
y sentir el frío del otoño. Así, al día siguiente, el grupo sigue su viaje
dentro de los barriles con Bilbo –siempre con el anillo puesto– aferrado
a ellos y flotando sobre el agua.

Capítulo 10: Una cálida bienvenida


Resumen
Cuando se aproximan a la Ciudad del Lago, los elfos se detienen, se
reúnen con algunos hombres de la ciudad encargados del comercio y
abandonan los barriles en un embarcadero para ir a tomar unas copas
antes de cargarlos con las nuevas mercaderías. Bilbo aprovecha el
momento para sacar a todos los enanos, que están magullados y
asfixiados, algunos casi al borde del colapso.

Tras agradecerle profusamente al hobbit por haberlos salvado, los


enanos se dirigen a Esgaroth. Thorin irrumpe en la ciudad
proclamándose frente a los guardias como el Rey Bajo la Montaña, de
regreso a reclamar lo que es suyo por derecho. El tono de Thorin es
imperioso y su porte realmente recuerda a la de los reyes enanos de
antaño, por lo que los guardias se apresuran a llevarlo ante el
gobernador, quien está dando un banquete en el que participan
incluso los elfos que han dirigido los barriles hasta allí.

El gobernador parece no creer la historia de Thorin, pero es tal la


autoridad y el conocimiento que demuestra el enano, que todos
alrededor están convencidos de que, efectivamente, es el rey enano
que regresa a sus dominios perdidos. La gente de la ciudad, que ha
seguido de cerca al extravagante grupo de enanos, comienza a entonar
canciones sobre la profecía del regreso y la muerte del dragón. Viendo
que el pueblo aclama a Thorin y le rinde los honores de gran señor, el
gobernador de Esgaroth, quien ante todo piensa en los negocios,
decide tratar a Thorin con los honores de un rey. De esta manera, el
grupo puede descansar unas semanas y recuperar energías antes de
partir, totalmente aprovisionados, hacia la Montaña Solitaria, el último
tramo de su aventura.

Capítulo 11: En el umbral


Resumen
El grupo atraviesa sin sobresaltos el Gran Lago y el Río Rápido, el cauce
que corre hacia la Montaña Solitaria. La tierra alrededor está desolada y
el ánimo de los aventureros comienza a decaer ante la perspectiva del
largo camino que tienen por delante. Al tercer día de navegación, la
gente del valle deposita al grupo en aquel páramo desolado y regresa
rápidamente a la ciudad.

A partir de allí, el grupo avanza por aquellas tierras que dan cuenta de
la capacidad destructiva del dragón. A estas tierras se las conoce como
La desolación de Smaug, puesto que el dragón ha destruido toda la
vida que crecía en ellas, incluso el antiguo pueblo de Valle, del que solo
quedan las ruinas grises de las casas y los torreones. Balin, el enano
más viejo, recuerda las historias de sus abuelos, quienes escaparon por
poco de la destrucción del dragón. Estas anécdotas reviven en los
enanos el deseo de reclamar todos los bienes que el dragón les ha
robado.
Cuando llegan a la falda de la montaña está claro que Smaug sigue con
vida, ya que hay humo y vapores asfixiantes por todas partes.
Nuevamente, Bilbo es el héroe en este episodio, ya que logra encontrar
el paso bajo la montaña que los lleva a la entrada secreta, tal como
figura en el mapa que Thorin lleva consigo. Sin embargo, la entrada
secreta está sellada de forma tal que ni siquiera puede reconocerse la
cerradura para la cual tienen la llave.

Durante días, el grupo da vueltas alrededor de la entrada y busca la


forma de abrir la puerta, sin éxito. Los enanos ya han comenzado a
pensar que quizás entonces deban enviar al hobbit a entrar por la
puerta principal, de la que salen todos aquellos humos nocivos, cuando
a Bilbo se le presenta la respuesta al enigma del pasadizo secreto: al
atardecer del solsticio de invierno, un zorzal canta en la puerta y esto le
recuerda al hobbit las palabras de Elrond sobre la magia de las runas
lunares y los encantamientos de aquella entrada. En el momento en
que el sol se esconde, los últimos rayos caen sobre la entrada de roca y
revelan una cerradura mágica en su superficie. Llamado por Bilbo,
Thorin coloca la llave que lleva con él, y la cara de piedra labrada en la
montaña cede y abre paso a un pasadizo completamente oscuro. El
grupo está feliz de haber resuelto ese inconveniente, pero se muestran
temerosos de adentrarse en la montaña. Por eso, los enanos deciden
que le corresponde a Bilbo, en su función de saqueador, entrar primero
solo para realizar un reconocimiento del terreno.

Capítulo 12: Información secreta


Resumen
El grupo comienza a discutir sobre quién debería entrar a la cueva y,
como Bilbo es el ladrón, todas las expectativas están puestas en él.
Balin lo acompaña el primer trecho por el liso y pulido pasadizo de
manufactura enana, pero pronto el hobbit se encuentra solo,
avanzando por la oscuridad con el anillo puesto, orgulloso de no emitir
ni un solo sonido. Paulatinamente, el pasillo comienza a iluminarse con
una luz rojiza, y Bilbo siente el aumento de la temperatura antes
incluso de llegar al final del túnel y desembocar en el salón principal
del Reino bajo la Montaña.

Tendido sobre un tesoro inconmensurable, Smaug duerme con sus alas


plegadas, emitiendo poderosos ronquidos. Bilbo lo observa sin aliento
por unos momentos, hasta que es capaz de romper el encanto de
aquella visión, sale del pasadizo y toma un copón de dos asas con el
que vuelve al campamento, para mostrarle a los enanos que ha
encontrado el tesoro y al dragón. Desafortunadamente, el festejo se
detiene de pronto, cuando hasta la entrada del túnel llegan los rugidos
del dragón: Smaug ha despertado y se dio cuenta de que le falta una
pieza del tesoro. Furioso, sale de la montaña y sobrevuela hasta el risco
para contemplar el panorama a su alrededor. Los enanos se escoden
con presteza dentro del pasadizo –incluso Bofur y Bombur, que estaban
cuidando los ponis– justo antes de que Smaug descienda de la cima y
arrase toda la región a su paso. Los ponis huyen frente a la presencia
del dragón, y este se aleja, persiguiéndolos.
Al día siguiente, recuperado del espanto, Bilbo decide volver al salón a
la hora de la siesta, creyendo que encontrará al dragón dormido. Sin
embargo, Smaug lo espera y lo detecta rápidamente, a pesar de que no
puede verlo. Descubierto, Bilbo entabla una conversación con aquella
inteligente criatura. Smaug le deja ver que sabe que ellos son catorce y
que Bilbo viene acompañado de enanos, ya que se ha comido sus
ponis y puede reconocer el olor de los enanos en sus monturas. Antes
de escapar, Bilbo también comprende que Smaug piensa que la gente
del Lago está detrás del saqueo. Antes de retirarse, embauca al dragón
con cumplidos y halagos, hasta que este le muestra su pecho y su
vientre, burlándose de su contrincante, que espera encontrar allí un
punto débil, cuando el dragón ha cubierto toda esa zona, antes
vulnerable, con incrustaciones metálicas que lo protegen. Sin embargo,
Bilbo es capaz de detectar una zona desprotegida en el costado
izquierdo, y huye con esa información en el momento en que Smaug
intenta destruirlo con su aliento de fuego.

Una vez reunido con los enanos, Bilbo les cuenta su descubrimiento. El
zorzal que ayudó antes a Bilbo a descubrir la cerradura mágica escucha
atentamente lo que el hobbit explica y luego se aleja volando hacia el
lago. Al terminar su historia, el hobbit, ahora convertido en líder,
ordena a los enanos refugiarse en el pasillo, bien lejos de la entrada, y
mantener esta cerrada, porque presiente que el dragón podría
atacarlos allí fuera. Momentos después, la montaña se sacude cuando
Smaug desciende sobre la ladera, en la que se encuentra la entrada
secreta y la destruye con su aliento y su potente cola. Ahora, el grupo
se encuentra atrapado en el interior de la montaña.
Capítulo 13: Nadie en casa
Resumen
Bilbo y los enanos no se pueden quedar esperando indefinidamente en
aquel pasillo sin luz y con poco aire hasta que Smaug los encuentre.
Por eso, deciden descender hasta el gran salón donde el dragón ha
acumulado el tesoro. Bilbo, como saqueador, ingresa primero, asistido
por una antorcha, y contempla las grandes pilas de riqueza. Una piedra
blanca en extremo brillante le llama la atención; se trata de la Piedra
del Arca, una joya tallada para el Rey de la Montaña, y la reliquia
familiar más preciada que Thorin quiere recuperar. Bilbo queda
fascinado por su brillo y se la guarda en uno de sus bolsillos. Por el
momento, no piensa compartir su descubrimiento con los enanos.

Thorin y los demás finalmente irrumpen en el salón y se pasan horas y


horas contemplando el tesoro y llenándose los bolsillos con toda clase
de gemas y joyas. En un momento dado, se percatan de lo peligrosa
que es su situación, y Thorin los guía al exterior de la montaña. El
grupo sale por la puerta principal y se dirige a Valle, para hacer
campamento en uno de los antiguos puestos de observación. La
caminata les lleva todo el día, y finalmente se ubican en una estancia
grande y limpia, en el borde sudeste de la montaña. A todos les llama
la atención la ausencia del dragón, y se van a dormir preguntándose
dónde estará y por qué no habrá regresado.

Capítulo 14: Fuego y agua


Resumen
La ciudad del Lago es víctima del ataque de Smaug. Tras hablar con
Bilbo, Smaug está seguro de que la gente del lago colaboró con los
enanos y decide descargar toda su violencia sobre Esgaroth.
Afortunadamente, los vigías ven resplandores en la Montaña Solitaria y,
aunque algunos piensan que son las forjas del rey que están de nuevo
encendidas, y que el oro correrá otra vez en ríos valle abajo, uno de
ellos, Bardo, tiene la lucidez suficiente como para dar la alarma sobre el
ataque del dragón. Gracias a ello, cuando Smaug se aproxima, los
hombres del Lago lo esperan armados, y toda la gente se encarga de
aprovisionar agua para apagar los incendios que el dragón pueda
causar.

Sin embargo, nada de ello sirve contra Smaug, quien incendia la ciudad
con su aliento y destruye los edificios con su cola mientras se burla de
las flechas con que intentan herirlo. Desesperados, los habitantes de la
ciudad comienzan a abandonarla en botes. Entre ellos, el mismo
gobernador se da a la fuga, y en la ciudad ardiente solo quedan
algunos guerreros valientes que todavía resisten el ataque del dragón.

Entre ellos está Bardo, descendiente de Girion, señor de Valle, quien no


retrocede y enfrenta a Smaug hasta las últimas consecuencias. En un
momento dado, un zorzal se apoya en su hombro y le cuenta sobre el
punto débil en la protección de Smaug. Bardo se sorprende al
comprender la lengua del zorzal, pero es un descendiente de Valle y en
su sangre lleva la amistad con aquellas aves. Siguiendo el consejo,
prepara su última flecha y, cuando Smaug desciende sobre él, le lanza
un tiro certero que atraviesa la carne del dragón en el costado
izquierdo de su pecho y se pierde bien adentro de su cuerpo. Smaug se
retuerce en el aire y se desploma, agonizante, sobre Esgaroth, que
queda reducida totalmente.
En la costa, tres cuartos de la población se ha salvado y claman a gritos
coronar a Bardo como su rey. El gobernador interviene y menciona que
la gente del Lago elige a sus gobernantes, por lo que Bardo,
descendiente de Girion, podría volver a Valle y refundar allí su reino.
Bardo considera esta posibilidad para el futuro, pero por el momento
se dedica a organizar al pueblo desamparado.

Los días pasan y la noticia de la muerte de Smaug se expande


rápidamente, llegando incluso hasta los trasgos de las montañas
Nubladas y a Beorn. El rey elfo entiende rápidamente que es momento
de avanzar sobre la Montaña Solitaria y reclamar el tesoro, por lo que
cinco días después de la muerte del dragón ya está a la orilla del lago
con su ejército. Sin embargo, al ver los problemas que tienen las gentes
que han perdido su ciudad, detiene su marcha y organiza la
reconstrucción de Esgaroth. Antes de partir, deja a muchos elfos
trabajando codo a codo con los humanos.
El capítulo finaliza once días después de la muerte de Smaug, con el
Rey elfo y su ejército en camino hacia la Montaña Solitaria. Por el
comportamiento de las aves en el cielo, es evidente que una guerra
está a punto de desatarse.

Capítulo 15: El encuentro de las nubes


Resumen
El Zorzal regresa con la noticia de la muerte de Smaug. Como los
enanos no pueden comprenderlo, busca a los antiguos cuervos de la
montaña, capaces de hablar el idioma común. Los cuervos traducen el
mensaje del zorzal y advierten a los enanos de la llegada inminente del
ejército de la gente del Lago y de los elfos del bosque. Thorin les pide a
aquellas aves que sigan trayendo noticias, y envía un mensaje de ayuda
a su primo Dain, en las Colinas de Hierro.
El grupo regresa entonces a la montaña y comienza los trabajos de
protección de la entrada: sobre la puerta principal erigen un sólido
muro de piedra y desvían el cauce del río para formar una laguna que
evite la llegada de ejércitos por dicho acceso, dejando solo un sendero
estrecho por el que se puede avanzar de uno en uno.

Días después se presentan ante las puertas algunos heraldos de los


hombres y los elfos. Al ver la entrada cerrada y a los enanos
defendiéndola, se retiran y, al poco tiempo, Bardo se presenta con un
grupo de guerreros a parlamentar. Aunque las palabras del hombre
son justas y pide la ayuda de los enanos para la gente del Lago y parte
del tesoro para la refundación de Valle (parte del tesoro de Smaug es,
después de todo, un despojo del pueblo de Valle), pero Thorin, cegado
por la codicia, dice que el tesoro no les corresponde y que él estará
dispuesto a ayudar a la gente de Esgaroth cuando sus emisarios se
presenten sin armas y los elfos del bosque hayan regresado a su tierra.
Bardo se retira con esta negativa, y horas después envía una comitiva
con un ultimátum: Thorin debe entregar la doceava parte del tesoro
para la reconstrucción de Esgaroth y del Valle, o puede considerarse
bajo sitio. Thorin responde disparando sobre el emisario, con lo que la
enemistad queda declarada. Así, la guerra se precipita inevitablemente.

Capítulo 16: Un ladrón en la noche


Resumen
Thorin sigue buscando la Piedra del Arca y amenaza al resto del grupo,
previniendo a quien quiera quedársela. Escuchando esto, Bilbo
comienza a fraguar un plan: por la noche, cubre a Bombur en el puesto
de vigilancia y aprovecha para descender de la montaña y presentarse
en el campamento de los hombres y los elfos. Allí, pide hablar con
Bardo. Este lo recibe junto al rey elfo y le pregunta para qué está allí.
Bilbo entonces les muestra la Piedra del Arca y les dice que vale más
que un río de oro. Con ella, Bardo podría negociar con Thorin y evitar
el derramamiento de sangre inútil. De esta manera, Bilbo se presenta a
sí mismo como un hobbit extremadamente honorable que se preocupa
por ayudar a ambas partes, sin ambiciones personales en el asunto. Al
final del capítulo, cuando Bilbo está regresando, es interceptado
por Gandalf, quien acompaña a los hombres y los elfos. El mago felicita
al hobbit por su comportamiento y, si bien no deja que este le haga
preguntas, reconoce que quedan momentos difíciles por delante, pero
que el hobbit podrá salir airoso de ellos.
Feliz de haberse reencontrado con Gandalf, Bilbo vuelve a la montaña y
se acuesta a dormir.
Capítulo 17: Las nubes estallan
Resumen
Las trompetas anuncian la llegada de Dain, primo de Thorin, y parece
que la que guerra es inevitable. Una embajada de hombres al mando
de Bardo se presenta ante Thorin con la esperanza de que el
proclamado rey enano haya recapacitado y acceda a entregar parte de
su botín. Pero Thorin increpa a Bardo porque los elfos no se han
retirado y se niega a entregar lo que considera suyo por derecho.

Entonces, Bardo muestra la Piedra del Arca que Bilbo le ha entregado e


intenta utilizarla para negociar. Le ofrece a Thorin la decimocuarta
parte del tesoro a cambio de la piedra, pero el enano está totalmente
cegado por la cólera al ver aquella piedra en manos de sus enemigos, y
no para de preguntarse cómo llegó hasta ellos. Bilbo interviene y
confiesa haberla tomado como la parte suya del pago y ha hecho con
ella lo que quiso. Thorin entonces estalla en un acceso de furia, levanta
a Bilbo por los aires y lo sacude mientras lo insulta, pensando incluso
en arrojarlo por lo alto del parapeto que protege la entrada a la
Montaña. Sin embargo, Gandalf revela su presencia entre los hombres
y pone un alto a la locura de Thorin. Entonces, el enano suelta al hobbit
y le da permiso para retirarse y reunirse con los hombres, aunque antes
maldice su nombre y le retira su amistad.

La embajada entonces se retira, y Thorin se encierra nuevamente. Al día


siguiente, el ejército enano llega a Valle. La hueste de Dain está bien
armada y acarrea provisiones suficientes como para sobrevivir el
invierno en la montaña. Con esta protección, Thorin vuelve a negarse
ante la última embajada que se aproxima a las puertas de la Montaña,
y ambos ejércitos se preparan entonces para el conflicto.

Sin embargo, en el último momento, antes de que los ejércitos


choquen sobre el valle, Gandalf se interpone y les ordena detenerse.
Algo más funesto ocurre: el cielo se ha oscurecido por la tormenta y
por nubes de enormes murciélagos; un inmenso ejército de trasgos y
lobos se ha reunido y ahora se precipita sobre las tierras aledañas a las
montañas. Los trasgos son los enemigos más odiados por los pueblos
libres, por lo que pronto el conflicto entre enanos, elfos y humanos es
olvidado y las huestes se organizan en conjunto para enfrentarse a esa
amenaza mayor. Del otro lado, trasgos y lobos arremeten con furia y
comienza La Batalla de los Cinco Ejércitos.

La batalla es larga y violenta. Por momentos, parece que los pueblos


libres lograrán la victoria, pero los trasgos son demasiados y vuelven a
arremeter. Así, llegan hasta las puertas de la montaña y derriban sus
protecciones. Thorin y los demás enanos salen entonces hechos una
tromba furiosa y avanzan sobre los trasgos hasta llegar al grupo que
protege a su rey, un enorme trasgo de nombre Bolgo. Pero la furia no
es suficiente, y el grupo de Thorin se ve rodeado por enemigos.

Cuando la batalla parece perdida, llegan las águilas y descienden,


mortíferas, sobre trasgos y lobos. Bilbo festeja con felicidad aquella
llegada, hasta que una piedra lo golpea en la cabeza y pierde el
conocimiento.

Capítulo 18: El viaje de vuelta


Resumen
Cuando Bilbo recupera la conciencia se da cuenta de que está solo y
debe quitarse el anillo para que los hombres que lo buscan puedan
encontrarlo. Cuando lo hallan, lo llevan ante la presencia de Gandalf,
quien le comunica que alguien necesita verlo, y lo conduce a la
presencia de Thorin. El enano está a punto de morir como
consecuencia de todas las heridas que ha recibido, pero quiere antes
disculparse con Bilbo por el enojo que manifestó antes de la batalla, y
le pide nuevamente su amistad. Con la conciencia tranquila, Thorin
muere. En la batalla también han caído sus sobrinos, Fili y Kili. El resto
de los enanos se ha salvado y la batalla ha sido ganada gracias a la
intervención milagrosa de Beorn, quien ha matado a Bolgo, el señor de
los trasgos.
Bilbo permanece unos días en la Montaña, recibe dos cofres llenos de
oro y plata –todo lo que puede cargar en un poni, y se niega a llevar
más, aunque Bardo se lo ofrece– y parte junto a las huestes de los elfos,
a Beorn y a Gandalf.
El camino de regreso es mucho menos peligroso que el de ida. En vez
de atravesar el Bosque Negro, Gandalf y Bilbo lo rodean junto a Beorn
por el norte. Ya no quedan trasgos o lobos en esa región que puedan
atacarlos. Tanto el mago como el hobbit se quedan a pasar el resto del
invierno en casa de Beorn y, al llegar la primavera, emprenden el último
tramo del viaje.

Capítulo 19: La última morada


Resumen
Gandalf y Bilbo llegan a Rivendell el primer día de mayo y se quedan
una semana en la casa de Elrond. Allí, Bilbo se entera de que cuando
Gandalf los abandonó a la vera del Bosque Negro fue para participar
en un concilio de magos y expulsar al Nigromante del sur del bosque.
Tras recuperar las fuerzas, el reducido grupo continúa hacia la comarca.
Al pasar por las tierras en las que se enfrentaron a los trolls, recuperan
el tesoro que habían dejado enterrado.

Cuando llegan a la Comarca, Bilbo se entera de que sus parientes lo


han dado por muerto y están subastando sus pertenencias. Sus primos,
los Sacovilla-Bolsón, pretendían mudarse a Bolsón Cerrado, por lo que
están decepcionados de ver a Bilbo regresar con vida, y pasan muchos
años antes de que lo reconozcan como el verdadero Bilbo.

A pesar de la mala reputación que se ha ganado, Bilbo vive feliz. Visita


a los elfos, hace extravagantes regalos a sus sobrinos y comienza a
escribir sus memorias, a las que titula Historia de una ida y de una vuelta.
Las vacaciones de un hobbit. Años después, Gandalf y Balin lo visitan y le
cuentan cómo prospera el reino bajo la Montaña y la nueva ciudad de
Valle, fundada por Bardo. Bilbo se muestra satisfecho con el papel que
ha jugado en la historia. En el párrafo final, Gandalf explica que las
profecías se han cumplido, y que las aventuras de Bilbo no fueron ni
mera suerte ni solo para su beneficio personal. Bilbo es solo un
individuo en un mundo enorme, y él da gracias de que así sea.