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CAPITULO XXIV

LA LLAMADA ACUMULACION ORIGINARIA


(Karl Marx, El Capital)
3. Legislación sanguinaria contra los expropiados, desde fines del siglo
XV. Leyes reductoras del salario
Marx examina a la población rural quien es expulsada violentamente de a
tierra, población que fue sometida a la disciplina del trabajo asalariado,
esclareciendo que la producción capitalista reproduce constantemente no sólo
la disociación de los productores respecto a los medios de producción, sino
también determinadas condiciones de vida de la clase obrera.
El mecanismo de la producción capitalista se despliega en toda su plenitud
únicamente cuando domina la producción, refiriéndose a que esta adopta un
carácter genuinamente capitalista, y debido a esto la extorsión extraeconómica
del capital respecto a la clase obrera pierde su vigencia anterior, aunque la
clase capitalista jamás renuncia totalmente a ella.
La burguesía recurre a la violencia descarada, Marx indica que, por esa razón,
una masa considerable de pequeños productores expropiados se vieron
convertidos por imperio de las circunstancias en mendigos, salteadores y
vagabundos ya que la expropiación violenta de los pequeños productores no
transcurrió de manera uniforme y por ello la masa de proletarios no fue
absorbida por la naciente manufactura con la misma velocidad y regularidad
con que nacía
Sin embargo, para el desarrollo impetuoso de la manufactura y su trans-
formación en fábrica se exigen nuevos contingentes de fuerza de trabajo
susceptibles de ser explotadas por el capital. Por ello, a finales del siglo XV y
durante el XVI se promulgo en Europa Occidental una serie de leyes las cuales
perseguían a sangre y fuego el vagabundaje. La ley fijaba también los plazos
de contratación de la fuerza de trabajo
La naciente burguesía, débil aún en el aspecto económico, se vale
ampliamente del poder estatal y de los métodos de violencia descarada para
regular los salarios, las jornadas de trabajo, etc.
A partir del siglo XIV y hasta 1825, se consideró un gran delito las coaliciones
de los obreros De tal modo, vemos que la violencia directa fue un factor que
permitió no solamente la expropiación de grandes contingentes de pequeños
productores, sino también su conversión en obreros asalariados. De ese modo
los obreros eran despojados de las armas que hubieran podido utilizar para
poner un freno a la tendencia del capital a reforzar la explotación. Por otra
parte, la violencia fue un factor que sirvió para incrementar el grado de ex-
plotación de la clase obrera, para acrecentar la producción de plusvalía,
creando así las premisas para la acumulación del capital.
Las leyes reguladoras del salario se mantuvieron en vigencia hasta 1813. A
partir de entonces se hicieron innecesarias ya que el propio mecanismo
económico de la producción capitalista regulaba por sí mismo las condiciones
de venta de la fuerza de trabajo y el propio trabajo.
La subordinación del trabajo al capital era sólo formal, esto es, el modo de
producción mismo no poseía aún un carácter específicamente capitalista. El
elemento variable del capital preponderaba considerablemente sobre su
elemento constante. La clase de los asalariados, surgida en la segunda mitad
del siglo XIV, sólo configura entonces y durante el siglo siguiente una parte
constitutiva muy pequeña de la población, fuertemente protegida en su posición
por la economía campesina independiente en el campo y la organización
corporativa en la ciudad.
El salario en dinero aumentó, pero no en proporción a la depreciación del
dinero y al consiguiente aumento de precios de las mercancías. El salario,
pues, en realidad disminuyó. Sin embargo, no se derogaron las leyes que
procuraban mantenerlo en un nivel bajo, y siguió aplicándose el corte de orejas
y el señalamiento con hierros candentes de aquellos a quienes "nadie quisiera
tomar a su servicio".
Las crueles leyes anticoalicionistas fueron derogadas en 1825, ante la
amenazadora actitud del proletariado. Sólo a regañadientes las abrogó el
parlamento, el mismo parlamento que, durante siglos, con la desvergüenza
más cínica, había funcionado como coalición permanente de los capitalistas
contra los obreros.

Bibliografía:
Marx, K. (Ed.). (s. f.). Capitulo XXIV. La llamada acumulación originaria
[Libro electrónico]. En El Capital.

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