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Erguidos

y sonrientes

Miguel Ángel Martínez Barradas / El mundo iluminado

www.elmundoiluminado.com

No es para nadie un secreto que todos los días son una lucha constante, no sólo por la casi
infatigable batalla que nuestro organismo mantiene en contra de la muerte, sino también por los
enfrentamientos, voluntarios o no, en contra de quienes consideramos nuestros semejantes. Cada
sociedad tiene un sello distintivo y el de la violencia fue el que marcó a innumerables
generaciones pasadas. Nosotros, como habitantes del presente, tenemos el deber de cuestionar
rancios vicios y de desprendernos de ideas caducas.

Lanza del Vasto, nos legó una destacada obra filosófica–espiritual centrada en la no–
violencia. “El juicio de la colmena” es un breve cuento filosófico de Lanza del Vasto que versa
sobre la violencia a la que estamos expuestos y la posibilidad de renunciar a ésta, de manera
resumida, el cuento dice así: «¡Oh, hermanas mías!, dijo la abeja, somos chispas del sol. Nos
alimentamos con luz líquida. Somos las únicas criaturas que saben comer sin matar. Sólo una
cosa nos aparta de la dignidad de los dioses: el aguijón y el veneno que llevamos en el vientre. »

En adición, uno de sus poemas versa: «En la dicha o en la angustia, en miseria o en


riqueza, en salud o enfermedad, mantente erguido y sonríe. Ante quienes se abalanzan, o se
echan al vacío, o se hieren mutuamente, mantente erguido y sonríe. Y si avanzan a codazos, y
ávidos tienden la mano o se ocultan al acecho, mantente erguido y sonríe. Ante aquellos que
disputan, ante aquellos que se injurian, y los cierran los puños, y los que apuntan sus armas,
mantente erguido y sonríe. En el día de la ira y de la desbandada, cuando todo cae y arde, solo en
medio del pavor, mantente erguido y sonríe… Y si estás entre los tuyos, mantente erguido y
sonríe… Y ya al borde del gran viaje, aun cuando lloren tus ojos, mantente erguido y sonríe.»

Difícilmente la violencia social será aplacada, por eso Lanza del Vasto afirmaba que: «La
verdadera, pacificadora y final revolución es la que cada hombre debe hacer sobre sí mismo para
silenciar su propia violencia». Nacimos con el aguijón en una mano y con el hierro en la otra,
¿qué haremos con ellos, los usaremos para matar o ante la violencia optaremos por mantenernos
erguidos y sonrientes? (Lea el texto completo en el sitio web de El Heraldo de Puebla)