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Fe victoriosa – La fe lo ve

Fe victoriosa – La fe lo ve
Parte 2

El tema que estamos considerando es la fe, específicamente la fe


bíblica. Estamos considerando e iluminando distintos aspectos y
facetas de la fe.

1 Juan 5:4
Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la
victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

(¿Comprendes? Se trata de nuestra fe, de nuestra fe en el Señor


Jesucristo, nuestra fe es la victoria vence al mundo).

¿Qué tipo de fe es la que poseemos nosotros? Una fe victoriosa.

 No se trata de una fe de derrota o de una fe que se resigna sino


de una fe victoriosa.

 Tú fe es una fe victoriosa e importante es que comprendas esta


relación, que aun cuando nos encontramos frente a problemas,
aun cuando tenemos circunstancias que vencer, si creemos, si
ejercitamos la fe saldremos victoriosos. Amén.

Habremos de salir victoriosos de la circunstancia. “Saldremos


victoriosos”.

Es importante que comprendamos esta realidad y nos aferremos a


ella en nuestro corazón.

la fe verdadera es una convicción. Estar convencido de algo.

Nos hemos referido a la cuestión del interrogante ¿cómo puedo


comprobar si estoy moviéndome en la fe o no?, ¿cómo puedo saber
si en medio de una situación estoy ejercitando la fe? ¿Cómo puedo
saber yo, si estoy realmente creyendo y cómo puedo vencer en la
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Fe victoriosa – La fe lo ve

presente situación? ¿Cómo puedo estar seguro?

 la fe y la esperanza están resumidas en una frase, esperar


expectantes.

 Eso es lo que es la fe. La fe es una convicción y debido a que


estamos convencidos, esperamos y estamos expectantes.

 Uno espera el cumplimiento de aquello por lo cual estamos


creyendo.

 Esperamos aquello que todavía no vemos ahora. Aquello que


aún no es visible. Uno aguarda, por eso la fe es expectación,
esperanza. Y cuando nosotros aguardamos podemos gozarnos
durante la espera, Podemos estar plenamente alegres.

 La esperanza bíblica significa justamente ello: aguardar el


cumplimiento de algo.

 la esperanza bíblica siempre esperamos con certeza, y


siempre esperamos algo bueno. ¡Aleluya! Algo bueno, y por
ello la verdadera fe y la verdadera esperanza aguardan. Hemos
definido entonces que la fe aguarda.

¿Cómo podemos saber si nos estamos moviendo en la fe o estamos


afirmados en la misma? En primer lugar cuando lo aguardo.

¿Cuánto tiempo tenemos que aguardar, Aguardamos todo el


tiempo que sea necesario, amén.

Algunas cosas necesitan su tiempo y esto en una cuestión muy


importante. Hay personas que tienen dificultades y han resignado.
Hebreos 11:1–3
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo
que no se ve. 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los
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antiguos. 3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo


por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo
que no se veía.

Hebreos 11:8–12
8
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar
que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
9
Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en
tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la
misma promesa; 10porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos,
cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11Por la fe también la
misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a
luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel
quien lo había prometido. 12Por lo cual también, de uno, y ése ya
casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como
la arena innumerable que está a la orilla del mar.

Romanos 4:16–24
Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa
sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de
la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es
padre de todos nosotros 17(como está escrito: Te he puesto por padre
de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a
los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
18
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre
de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será
tu descendencia. 19Y no se debilitó en la fe al considerar su
cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o
la esterilidad de la matriz de Sara. 20Tampoco dudó, por
incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe,
dando gloria a Dios, 21plenamente convencido de que era también
poderoso para hacer todo lo que había prometido; 22por lo cual
también su fe le fue contada por justicia. 23Y no solamente con
respecto a él se escribió que le fue contada, 24sino también con
respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que
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creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro

Jesús se refiere a este aspecto, en Lucas capítulo 8, en la parábola del


sembrador. La mayoría de nosotros conocemos esta parábola, ¿Qué
es lo que siembra el sembrador? Siembra la Palabra, la Palabra.

Jesús se refiere a cinco categorías de personas, las cuales oyen todas


la Palabra. Algunos de ellas la escuchan y la rechazan
inmediatamente, otros la escuchan y la reciben, pero cuando se
presentan dificultades abandonan. Una tercera categoría de personas
y por último una cuarta, que son aquellos que oyen la Palabra, la
reciben y se aferran firmemente a ella. Justamente estas personas
llevarán fruto, en Mat 13:8 leemos: “y dio fruto, cuál a ciento, cuál a
sesenta, y cuál a treinta por uno”. Como Jesús lo dijo.
El segundo grupo o categoría de personas es muy interesante, Jesús
dijo: " Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la
palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo,
y en el tiempo de la prueba se apartan”. Estos escuchan la Palabra, la
aceptan pero cuando vienen pruebas y dificultades en sus vidas, dejan
de creer y lo puedes comprobar el Lucas capítulo 8. Jesús dijo que
creen por algún tiempo y luego se apartan. Yo afirmo que esto
responde a muchas de tus preguntas. Amén.

Se trata de personas que creen durante cierto tiempo y luego se


apartan. Esto se transfiere a todos los ámbitos. Cuando tú estás
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creyendo por la solución para tu problema y si durante los primeros


meses la solución aún no se ha manifestado, el problema todavía no
ha sido solucionado, entonces quizás tú comiences a decir: "no sirve
para nada". Y te entregas al "que será, será”, "no me esfuerzo más en
creer y que venga, como venga". Si comienzas a pensar y hablar así,
entonces has creído por algún tiempo, quizás durante seis meses pero
durante el séptimo mes dejaste de creer. Dejaste caer tu esperanza, y
esas personas son las que Jesús dice que creyeron por algún tiempo.

Por ello, ¿durante cuánto tiempo tenemos que creer por aquello que
crees en tu vida? Puede ser que se trate de una enfermedad, crees por
sanidad, ¿durante cuánto tiempo es necesario ejercitar la fe y creer?
Todo el tiempo que sea necesario. Todo el tiempo que sea necesario.

Jesús nos enseña aquí muchos aspectos importantes y por último es


nuestra decisión a cual tipo de categoría habremos de pertenecer.
¿Pertenecemos al grupo que al principio oyó la Palabra con gozo y
más adelante, en algún momento abandonan? ¿Queremos pertenecer
a ese grupo? De ninguna manera. Tendríamos que pertenecer al
grupo de aquellos que dan fruto, a 60, a 30 o a 100%.

¿Comprendes que esto responde a muchas de tus preguntas? ¿Por qué


ha sucedido esto u lo otro, por que ha sucedido aquello negativo en mi
vida? Quizás porque creíste durante algún tiempo y luego cediste.

Por ello es de suma importancia que respondamos claramente a


nuestra pregunta ¿cómo puedo saber yo que estoy actuando en fe? La
última vez ya dijimos, en primer lugar lo aguardamos, ¡Aleluya!

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Acompáñenme por favor a la primera carta de Pedro, y


consideraremos hoy un siguiente aspecto.
¿Cómo puedo saber y estar seguro que estoy afirmado en la fe? ¿O si
estoy ejercitando la fe para obtener la victoria? En la primera carta
de Pedro, en el capítulo 1, allí leeremos los versículos 6, 7 y 8.
Primera de Pedro a partir del versículo 6, 13 nos dice allí:

"En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de


tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos (tengáis que estar
tristes) en diversas pruebas,

para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el
oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en
alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”,

“para que sometida a prueba vuestra fe”. ¿Es nuestra fe es sometida a


pruebas? Es evidentemente así.
¿Es nuestra fe sometida a lo que denominamos test, examen? Lo es
y entonces se demuestra si nuestra fe es aprobada o no. Aquí la
Palabra se refiere a la prueba, al Test de la fe. Cuando ha sido
probada, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea
manifestado Jesucristo, y luego sigue diciendo en el vers. 8:

“a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora


no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; os alegráis (o
alegraréis) con gozo inefable y glorioso”

Está escrito aquí, “en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis”.


Nosotros creemos en algo que no vemos. Nosotros creemos en algo
que ninguno de nosotros hemos contemplado con nuestros ojos
físicos, creemos en el Señor Jesucristo. ¿Ya le has visto alguna vez
con tus ojos físicos? No lo has visto y sin embargo crees. Bueno, lo
mismo es con un problema que se presente, si estamos creyendo para
superar un problema en que hemos que lo vamos a vencer, entonces
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todavía no estamos viendo la solución con nuestros ojos físicos.


¿Comprendes? Pero nosotros creemos que hay una solución. Amén.
Creemos por la solución.
Muchas personas afirman: "si lo veo, lo creo”. “Puedo creer recién
cuando lo haya visto". Eso no es fe bíblica. Eso no es fe divina. Eso
no es fe verdadera. Porque la fe verdadera no necesita verlo
primeramente con los ojos físicos para creer. Si fuera así dejaría de
ser fe.
Bueno, sin embargo existe aquí igualmente un ámbito, mejor
vayamos primeramente a la carta a los Hebreos, acompáñenme a la
carta a los Hebreos, al capítulo 11 y versículo 27. Hebreos capítulo
11, versículo 27. Aquí se está refiriendo a Moisés que sacó a Israel de
Egipto por medio de la fe. En algunos momentos habré de explicar la
dirección en que habremos de ir hoy. Hebreos 11, versículo 27:
“Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se
sostuvo como viendo al Invisible.” ¿Se sostuvo como que cosa?
Como viendo al Invisible. Acabamos de leer en la carta de Pedro:
"en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis". Y aquí se nos refiere
que Moisés se sostuvo como viendo al Invisible, al Dios
todopoderoso. ¡Gloria al Señor!
¿Puedes comprender que existen dos formas de ver? Existen dos
maneras de ver, de contemplar. Una forma es ver con los ojos físicos,
pero la otra manera de ver es justamente por medio de la fe. Por ello
está escrito aquí "Por la fe se sostuvo como viendo al Invisible", como
si lo estuviera viendo en verdad. Sucede lo que sus ojos físicos y
naturales no podrían haber visto nunca. Su fe ya veía anticipadamente
lo que sus ojos físicos no podían ver. Existe una vista de que es por
fe, y a este aspecto me quiero referir hoy.
Hemos dicho ya que la fe aguarda y espera. La fe también lo ve.
¿Cómo puedo saber yo si estoy andando en la fe? La fe lo aguarda y
la fe lo ve, pero no con nuestros ojos físicos, sino con los ojos del
corazón. Podríamos resumir esto en una frase, “poseer una visión”.
Esto es cuando lo vemos con nuestros ojos de la fe y no con nuestros
ojos físicos.
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¿Comprendes? Nosotros siempre enfatizamos el hecho que la fe es fe


cuando no lo vemos, y eso en parte es cierto y correcto, pero también
tenemos que enfatizar la otra perspectiva, la verdadera fe siempre ve
el final. La verdadera fe ve anticipadamente la solución. De la misma
manera como Moisés salió de Egipto guiando al pueblo, todos los
obstáculos que tuvieron que superar. Moisés se hace veía
anticipadamente en la tierra prometida y como entraba en ella
acompañado por todo el pueblo. Esa era su visión. Esto era lo que él
veía por medio de la fe, lo que físicamente todavía no era visible. Él
lo veía y lo veía a pesar de las dificultades, y esto debido a que se
sostuvo como viendo al Invisible.
¿Cómo viendo qué? Como viendo al Invisible. ¡Aleluya! ¿Puedes ver
tú por medio de la fe? La respuesta es: ¡sí, lo puedes! Todos nosotros
tendríamos que verlo anticipadamente en la fe. La prueba de la fe te
presenta una pregunta examinante. En cuanto a la fe que es sometida
a prueba, hay un examen por aprobar. Y la pregunta es ¿qué ves tú?,
¿qué es lo que tú ves? ¿Estás viendo tu problema o estás viendo ya la
solución, la promesa, el final? ¿Qué es lo que estás viendo?
Es interesante que podemos encontrar esto en el profeta del
antiguo pacto. Contempla conmigo lo siguiente en Jeremías
capítulo 1, Jeremías capítulo 1, allí vemos lo siguiente en el
versículo 11, Jeremías uno versículo 11, contempla lo que el
Señor le dice al profeta Jeremías:
“La palabra del Señor vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías?
¿Qué ves tú?”

Cuando Dios llamó a Jeremías al ministerio profético, encontramos


aquí una de las primeras preguntas que le hizo el Señor a Jeremías,
¿Qué ves tú? ¿Qué ves tú? No quiero en este momento especificar
más la profecía que se menciona aquí, pero aquí puedes contemplar la
primera pregunta ¿Qué ves tú?
Lo mismo lo encontramos en el caso del profeta Amós. Un poco
antes del Nuevo Testamento se encuentran los profetas menores y
allí encuentras que el pequeño libro de Amós. Como dije
encontramos algo parecido en el caso del profeta Amós. En el
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capítulo 7 y en el versículo 8. Amós 7 versículo 8:


“El Señor entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós?”, ¿Qué ves tú?

¿Es realmente decisivo lo que vemos? ¿Es decisivo lo que vemos?


¿Aquello que vemos es decisivo para seguir avanzando en nuestra
vida cristiana? Evidentemente es así. Y esa es la pregunta
examinante, el test: ¿Qué ves tú?
¿Qué ves tú en tu vida? ¿Qué ves tú en tus circunstancias? ¿Qué ves tú
en tus problemas? ¿Ves solamente los problemas o ya estás
contemplando anticipadamente la solución de los problemas, el fin?
Mi fe puede ver aquello que otros no ven. Mi fe puede ver y
debiera haber visto lo que para otros todavía no es visible.
En el Salmo 139 podemos contemplar este principio con mayor
precisión. Exactamente en el salmo 139 en el versículo 16.
¿Comprendes? Dios piensa de esa manera, Dios mismo de esa manera
y desde el momento que poseemos el tipo de fe de Dios, su fe, cuando
hemos recibido la fe de Jesús, debiéramos nosotros también comenzar
a contemplar las cosas de esa manera. Amén. En el salmo 139 y en el
versículo 16 se refiere a la creación del hombre, e inclusive se refiere
aquí a tu propia creación, como tú fuiste creado y hecho. Está escrito
que en el versículo 16:
“Mi embrión vieron tus ojos”, (los ojos de Dios). Aquí se está
refiriendo al estado embrionario de la vida.
¿Se puede ver un embrión? ¿Pregunto, es visible un embrión a nuestros
ojos naturales y físicos?
¿Puedes tú contemplar un embrión sin la ayuda de ninguna ayuda
técnica, con tus ojos naturales, a simple vista? De ninguna manera.
¿Pero es existente? ¿Pero ya existe? Claro que sí. ¿Comprendes?
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De esto se trata, los ojos de Dios ya vieron aquello que nosotros no


podemos llegar a ver con nuestros ojos naturales. En otras palabras los
ojos de Dios, los ojos del padre ya contemplaron anticipadamente los
hijos y las hijas, antes que existieran. ¡Aleluya! ¿No es esto
grandioso? Este embrión, este estado embrionario que posiblemente
no podemos contemplar con nuestros ojos naturales, es realmente
visible en la fe. Se trata de un principio divino y nosotros debiéramos
apropiarnos de este principio.

Otra historia es la historia de Eliseo. La encontramos en segunda de


Reyes en el capítulo 6.

Tú sabes que Eliseo fue un gran profeta del antiguo pacto. Se trataba
del profeta que experimentó más milagros. Eliseo tuvo más milagros
que su mentor Elías y Eliseo es uno de las grandes figuras en la
sagrada escritura. Y justamente en este pasaje, Israel estaba en guerra
contra las tropas sirias. Israel estaba en guerra y el profeta Eliseo
serviría al rey de Israel en cuanto le informaba anticipadamente los
pasos que habrían de dar las tropas enemigas. De esa manera las
tropas de Israel podían posicionarse estratégicamente siempre en los
lugares correctos, de esa manera las tropas enemigas no podían lograr
sus objetivos. Eliseo veía anticipadamente lo que iba a suceder
muchas veces, no sólo una vez y esto era tan intensivo que las tropas
sirias creían que tenían un espía en medio de ellos. Pero los oficiales,
los jefes del ejército sirio dijeron, no se trata de ello, lo que ocurre es
que en Israel existe un profeta que se llama Eliseo y este siempre el
ve todo anticipadamente. Dijeron inclusive, este Eliseo sabe incluso
lo que nosotros hablamos en secreto.

A causa de su ministerio profético y la habilidad que Dios le


concedió, él siempre veía anticipadamente lo que habría de suceder en
los casos necesarios. De esa manera sabía lo que las tropas enemigas
hacían o pensaban hacer. Cuando ellos descubrieron esto, que no se
trataba de un espía sino que se trataba del profeta Eliseo, decidieron
marchar hacia esa ciudad, “sitiémosla y tomemos prisionero a
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Eliseo”. Queremos llevarlo prisionero, porque si lo tenemos a él.


Entonces eliminamos el problema que estamos teniendo y entonces
podremos vencer a Israel. Así lo hicieron, y las tropas sirias sitiaron la
ciudad donde vivía Eliseo, llegamos a partir del versículo 14. Segunda
de Reyes 6, a partir del versículo
14. Está escrito allí:

“Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran


ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad”. (Dotán,
era la ciudad donde vivía Eliseo)

2Re 6:15 “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de


Dios”, (se trataba aquí del siervo de Eliseo, era aquel que podríamos
decirlo así le preparaba el desayuno y se encargaba de muchos
detalles). “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de
Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a
caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, Señor mío! ¡Ah,
Señor mío! ¿qué haremos?, ¿qué haremos?”

Bueno, esta expresión ¡Ah, Señor mío! la escucho asiduamente en


nuestros círculos. ¡Ah, Señor mío! Tengo este y el otro problema,
¿qué hago ahora? ¿Cuántos saben que esa no es la respuesta o
reacción correcta? Si algo negativo sucede en tu vida, lamentarse y
decir ¿que hago ahora?, no es la respuesta correcta. ¡Ah, Señor mío!,
¿qué haremos?

El criado de Eliseo vio lo que sucedía y dijo entonces: ¡Ah, Señor mío!
¡Ah, Señor mío! ¿qué haremos?
¿qué haremos? ¡Los enemigos están a la puerta! Ah, Señor mío!
¿qué haremos? Le dijo al profeta Eliseo: “¿qué haremos?”
¿Deberíamos como cristianos en medio de situaciones difíciles
estar desconcertados? De ninguna manera. ¿Deberíamos en
circunstancias complicadas estar desconcertados y confundidos, y
decir: “realmente todo se pone peor”? No, de ninguna manera.
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El profeta Eliseo le responde en el versículo 16:

“No tengas miedo”, ¿no suenan estas palabras parecidas a las que
expresaba Jesús? ¿Cuántas veces dijo Jesús no temas? Muchas veces,
esto lo puedes comprobar en una concordancia, encontrarás allí que el
Señor dice: “no temas”. Comprobarás que en muchos lugares está
escrito: “no temas”. “No tengáis miedo, no temáis. Ten ánimo”.
Encontrarás muchas referencias al respecto en una concordancia.
No tengas miedo dijo Eliseo y contempla lo siguiente:
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“porque más son los que están con nosotros que los que están con
ellos”. Eliseo también estaba viendo y comprobando que el ejército
del enemigo había rodeado la ciudad y que así estaban delante de la
puerta de su casa, pero él sostiene ahora algo positivo. Realmente el
ejército sirio era un ejército grande y fuerte, no se trataba de un
pequeño batallón. Ellos vinieron con todos los medios que tenían a su
disposición en aquel momento, diversas divisiones estaban presentes.
Quien estuvo alguna vez en el ejército, sabe muy bien a lo que me
estoy refiriendo. Yo también estuve en el ejército y puedo imaginarme
este ejército que vino contra Israel y Eliseo.

Y ahora Eliseo dice de pronto: “porque más son los que están con
nosotros que los que están con ellos”.
Cualquiera podría pensar, Eliseo ¿qué sucede contigo, no lo ves bien?
Podemos imaginarnos como el siervo le señalaba a Eliseo donde se
encontraba el ejército enemigo ¡allí están! Pero Eliseo le responde:
“porque más son los que están con nosotros que los que están con
ellos” y esto viendo que el ejército enemigo estaba prácticamente a la
puerta de su casa. Entonces él se da cuenta que su criado no tiene esa
fe como la tenía el, entonces está escrito en el versículo 17:

“Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Señor, que abras sus ojos para
que vea”. "Ábrele los ojos para que vea" “Entonces el Señor abrió
los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de
gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”

¿Qué es lo que vio aquí? El criado de pronto vio aquí al ejército de


los ángeles, que había sido enviado por Dios. Este ejército está
descripto como equipado con gente de a caballo y carros de fuego. Y
Eliseo dijo: “porque más son los que están con nosotros que los que
están con ellos”. En otras palabras Eliseo le dijo a su criado que el
ejército de los ángeles era más grande y poderoso que el ejército sirio.
¿Comprendes tú lo que Eliseo dice aquí?, Eliseo ve aquí en la
dimensión de la fe y él dice ahora: "Señor, ábrele los ojos".
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¿Sabías tú que este es un principio que se aplica de igual manera en


nuestro caso? Con nosotros es igual, cuando nosotros estamos
luchando por el Señor no estamos solos. Cuando hacemos cosas para
el Señor no estamos solos. Amén. Es muy importante que
comprendamos esta realidad, que podamos creer en la dimensión
invisible y comprendamos por medio de la fe que los que están
conmigo son más que los que están en mi contra. Son muchos más
que mis enemigos. ¿Cuántos comprenden que estas son buenas
noticias? Nosotros decimos, mis enemigos son menos que los ángeles
que están a mi lado. Y esto está relacionado con la fe, cuando
podemos ver esto por medio de la fe.

El criado de Eliseo había estado largo tiempo con él. En realidad esto
ya tendría que haber sido suficiente para comprender esas cuestiones.
Pero Eliseo se ve en la necesidad de decirle: "no tengas miedo porque
más son los que están con nosotros”. En este caso el Señor fue muy
misericordioso con el criado y le abrió los ojos. Es muy importante
comprender que cuando el profeta expresa "porque más son los que
están con nosotros", entonces no es necesario más estar temiendo,
sino simplemente lo único por hacer es confiar. Eliseo lo dijo y así es.
Porque conozco a Eliseo, he visto todos los milagros que sucedieron
en su ministerio, por ello simplemente creemos, creemos. Esto es algo
tan decisivo, es decisivo que tú veas por medio de la fe, o en la
dimensión de la fe.

¿Qué es lo que tú contemplas en medio de tu situación personal?


¿Quizás también se ha levantado como un monte de contrariedades
delante de ti? ¿Quizás en el valle de tu vida te encuentras de pronto
rodeado de muchísimos problemas y dificultades? ¿Qué es aquí lo
que tú ves? ¿Qué vez tú? Es tan importante y decisivo que comiences
a ver lo correcto. Si creemos entonces vemos anticipadamente que la
solución habrá de manifestarse.

Jesús lo expresa de la siguiente manera, en el Evangelio de San


Mateo en el capítulo 13, y leemos allí el versículo 16, la verdadera fe
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no ve aquí por medio de la dimensión visible, sino por medio de lo


invisible. Aquello que aún habrá de venir. Jesús dice:

“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos,


porque oyen”.

Y en aquel tiempo Jesús no se está refiriendo solamente a los


discípulos, en cuanto a que lo habían visto a Él personalmente, sino
que Jesús se refiere también aquí al ver en la fe. Bienaventurados
aquellos que lo pueden ver en la fe. Bienaventurados aquellos que lo
ven sin haberlo visto previamente
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con los ojos físicos. Justamente ese es el principio, nosotros no nos


guiamos por lo visible, sino que como Pablo lo expresa en la
Segunda carta a los Corintios en el capítulo 4 y en el versículo 18:
"nosotros miramos a las cosas que no se ven". Miramos a las cosas
que no se ven.

¿Qué estás viendo tú? ¿Qué es lo que tú estás mirando en medio de


tu situación? ¿Que es lo que tú ves cuando se trata de las
circunstancias de tu vida? Es muy importante y decisivo que
estemos dirigiendo nuestra mirada a lo correcto.

Respecto a la palabra “bienaventurados” que encontramos aquí, Jesús


dice aquí "bienaventurado o bendecido", bendecidos son aquellos ojos
que pueden ver. La palabra bendecidos significa "plena satisfacción
poseyendo". ¿Comprendes que cuando uno lo ve, entonces también
está poseyendo? No lo vemos todavía en el ámbito físico, no lo vemos
todavía en el ámbito natural, pero en la fe ya estamos poseyéndolo.

¿Recuerdas cuando Jesús dijo: todo lo que pidáis en oración, creed


que lo habéis recibido? ¿Qué es lo que está queriendo decir con ello?
Nosotros tenemos que creer que ya lo hemos recibido en el momento
en que oramos y antes que lo veamos con nuestros ojos físicos.
Porque cuando oramos y lo vemos anticipadamente estamos tomando
posesión de ello. Y esto cuando todavía no se ha manifestado en lo
físico y esto es lo que Jesús está queriendo decir cuando dice
"bienaventurado es aquel, bendecido es aquel que ve”, aquellos que lo
ven en la fe. ¡Aleluya! Ellos toman posesión y lo poseen desde ese
instante. Y esto no sucede todavía en la dimensión visible, sino que
sucede en la dimensión invisible, contempla y ve en esa dimensión
que ya lo posee. Eso es lo que es la verdadera fe, la fe toma posesión
antes que se posea en lo físico. "Por eso les digo, que todo lo que
pidáis en oración, creed que ya lo habéis recibido".
"Que ya lo habéis recibido", esa es la traducción correcta.

Bienaventurado, bendecido, ¡Aleluya! Bienaventurado, bendecido,


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poseedor de bienes. Es por ello que tú aguardas y esperas la


manifestación. Tú lo aguardas. En el espíritu ya lo posees y ahora
aguardas y esperas hasta que se manifieste en el ámbito físico y
natural, sí, hasta que se hace visible en la dimensión física, eso es fe,
esa es la fe, todo lo demás no sería la fe. Es importante que
previamente lo veamos en la dimensión de la fe.

Yo comprendo que una y otra vez que se presenten circunstancias que


tratan de atacar nuestra fe, cosas que intentan alejar a nuestra fe del
curso correcto. Cuando creemos por algo, cuando aguardamos algo,
cuando lo vemos por la fe en la dimensión invisible y creemos que lo
hemos recibido, y que habrá de manifestarse más adelante, entonces es
normal que ciertas circunstancias o cosas intenten desviarnos del
camino emprendido o bien de apagar nuestra fe. Por ejemplo: la duda
es una de esas cosas que tratan de distanciarnos de esa perspectiva que
tenemos en cuanto a que ya lo poseemos. Las preocupaciones son
otras de esas cosas que tratan de atacarnos constantemente a fin de
distanciarnos también de la perspectiva que ya lo vemos, que ya lo
poseemos y esto antes de que se manifieste en lo visible. Las
preocupaciones intentan ello. Los temores y miedos, los temores y el
miedo tratan de distanciarnos en la perspectiva de aquellas cosas que
ya vemos ahora y que estamos aguardando y esperando. Estas son
cosas que siempre intentan apagar nuestra fe y a ello estamos
enfrentados todos ¿verdad? ¿O soy yo el único? No, tú y yo estamos
enfrentados a las mismas cosas y situaciones. Cuando dudas,
preocupaciones y temores se abalanzan sobre nosotros, intentan
apagar nuestra fe, como también quieren dirigirnos a una perspectiva
en la que dejamos de creer, entonces se da el caso que hemos creído
solamente durante un tiempo. De pronto decimos: “he creído durante
un tiempo, pero me parece que no me sirve de nada, es en vano, no ha
pasado nada”. Preocupaciones, dudas y temores.

A estas cosas estamos enfrentados todos sin ninguna excepción.


¿Quizás de pronto tienes miedo respecto a que tengas una recaída?
Esto puede ser algo almático o corporal. Quizás estás enfrentado a una
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enfermedad y tienes temor de experimentar una recaída en tu fe.


Quizás tú estás creyendo por una suma de dinero que estás
necesitando, y tú te preocupas por ello, te preguntas: ¿qué pasará si es
que nos llega a suceder o a cumplir lo que estoy aguardando?

¿Que habrá de suceder si no puedo pagar mis deudas? ¿Qué habrá de


suceder si no se cumplen estas o aquellas expectativas? Es normal que
estas cosas se presenten, han de presentarse. Pero por el solo hecho
que estas cosas se presenten en nuestro camino, esto no significa que
estemos cayendo de la fe
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inmediatamente. Esto puede suceder recién cuando hemos estado


cabalgando demasiado en nuestros pensamientos, cuando nos
dejamos dominar por las preocupaciones y los temores, cuando de
pronto tienen el control de nosotros las preocupaciones y los temores,
de pronto no creemos más. Ese es el caso cuando hemos creído
durante algún tiempo y de pronto ya no nos movemos más en la
dimensión de la fe. Pero no caemos de la fe, o no amainamos en la fe
por el solo hecho de que estas cosas mencionadas se nos presentan.
De ninguna manera.

¿Qué hacemos con los temores que se presentan? ¿Qué hacemos con el
pánico que se presenta?
¿Qué hacemos con las preocupaciones que intentan dominarnos?
¿Qué hacemos con todo ello? Ese es el aspecto importante. El
hermano Hagin siempre decía, que lo mismo sucede con pensamientos
pecaminosos, pensamientos van y vienen, ¿verdad? Los pensamientos
van y vienen. Es como una golondrina que vuela sobre tu cabeza
constantemente y esto es algo que no puedes evitar. No puedes evitar
que las golondrinas vuelen sobre tu cabeza de aquí para allá, pero lo
que tú puedes evitar es, que la golondrina aterrice sobre tu cabeza y
haga un nido sobre ella.

Lo mismo sucede con los pensamientos, los pensamientos van y


vienen, pero por el hecho que los pensamientos van y vienen esto no
significa de ninguna manera que estés pecando. El problema son los
pensamientos que vienen y pueden anidarse. Pensamientos sobre los
cuales comienzas a meditar y esto constantemente, allí se presenta el
problema entonces. No es el problema que los pensamientos vengan y
se vayan. Lo mismo sucede con las preocupaciones, las dudas y los
temores. Esas cosas van y vienen, pero cuando tu te apropias de ellos,
cuando las preocupaciones comienzan a dominarte, de pronto notas
que las preocupaciones te dominan tan intensamente que ya no puedes
creer más, ni puedes moverte más en la dimensión de la fe. En ese
caso ya no estamos actuando más en fe.
Fe victoriosa – La fe lo ve

En ese caso tenemos que hacer aquello que nos indica Apocalipsis
capítulo 3 en el versículo 18. Nosotros queremos ver por y en la fe la
manifestación de las cosas que aguardamos. Pero una y otra vez
estamos enfrentados a estas maniobras que nos quieren desviar de
nuestro camino. Entonces tenemos que tomar medidas y hacer algo
para poder volver a ver con claridad. Entonces tenemos que hacer
algo para poder recuperar la clara visión. Contempla lo siguiente en
Apocalipsis capítulo 3 y el versículo 18:

“Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego,


para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se
descubra la vergüenza de tu desnudez; (y considera lo siguiente) y
unge tus ojos con colirio, para que veas”.

Repite conmigo: "ungir los ojos".

Unge tus ojos, ¿con qué?, con colirio, para que veas. Para que veas.
¿Comprendes? Muchas veces sucede justamente eso, nosotros
creemos durante un tiempo por algo, lo aguardamos, lo esperamos,
vemos la solución anticipadamente, pero después de cierto tiempo
aquello que creíamos se torna aguado, borroso y turbio. Quizás
porque ya estuvimos creyendo durante seis meses, o quizás durante
dos años y de pronto te preguntas: estoy creyendo durante tanto
tiempo, ¿cuándo al fin se habrá de manifestar? De pronto las cosas se
tornan borrosas, se tornan turbias y aguadas. ¿Cuál es la solución que
nos propone la Palabra de Dios? Unge tus ojos a fin de que tú puedas
volver a ver claramente.
¿Cuándo tiene que ungir una persona sus ojos? Por ejemplo: cuando
arden o para poder ver nuevamente con claridad ¿verdad? Para
alcanzar una mejoría. Unge tus ojos a fin de que puedas creer
nuevamente con claridad. Y eso es lo que tendríamos que hacer
cuando descubrimos que ya no estamos viendo más claramente. Es
tiempo entonces para ungir los ojos. Amén. Es tiempo de ungir los
ojos. Nosotros ungimos nuestros ojos espirituales con la Palabra de
Dios. Prácticamente es cuando volvemos a escudriñar las escrituras.
Fe victoriosa – La fe lo ve

Así por ejemplo volvemos a leer: "por sus llagas fuimos curados". “El
cargó todos mis dolores, el cargó con todas mis enfermedades”. ¿Es la
Palabra de Dios palabra ungida? ¿Es esta Palabra misma el ungüento?
Podríamos decirlo de esta manera, que aplicas este ungüento de la
Palabra en tus ojos para que puedas volver a ver en la dimensión de la
fe, y ver claramente. ¡Aleluya! Tú comienzas a meditar sobre
Fe victoriosa – La fe lo ve

las promesas, vuelve a leer la Palabra de Dios para volver a colocarte


en la posición espiritual en la que te encontrabas anteriormente. Te
concentras en lo que Dios habló y no en lo que digan los demás.
No te concentras en lo que afirman o dicen los demás. De esa manera
unges tus ojos. De esa manera vuelves a adquirir una visión clara.
Les digo que puede suceder que otras personas puedan aguar y
enturbiar tu visión de tal manera que de pronto te encuentras en una
situación que ya no vez más claramente y estás confundido. A veces
sucede esto antes que tu mismo lo llegues a notar. De pronto dices no
puedo ver más claramente, veo borroso. Me doy cuenta que tengo
que tomar alguna medida respecto. Mayormente sucede esto cuando
justamente te está yendo mejor a ti, ellos vienen y te dicen:
"¿realmente te va mejor"?
O por ejemplo cuando tú estás contento, lleno de la Palabra de Dios, y
lleno del Espíritu Santo, te dicen: "¡ten cuidado, no te pongas tan
eufórico!".
Te digo que si vienen 20 personas, una detrás de la otra, con
constancia durante varios días, entonces de pronto comienzas de
verdad a aflojar en la fe. De pronto tu visión está enturbiada.
Entonces es tiempo de ungir tus ojos. Porque muchas veces lo que
escuchamos, lo que otros nos dicen está tan impregnado de dudas, de
temores y de preocupaciones.
Lo que quiero decir con ello es que muchas veces la visión puede ser
mermada, entonces tienes que tomar la decisión de volver a ungir tus
ojos, tienes que tomar distancia de todo aquello que te dicen las otras
personas o lo que te pueden llegar a diagnosticar. Es tiempo entonces
de ungir tus ojos para poder ver otra vez la perspectiva de Dios. Te
digo que es muy importante que la verdadera fe ve claramente, posee
una clara visión, de lo que está esperando con certeza de que se habrá
de manifestar. Es tan importante, es tan importante que veas siempre
claramente.
En el momento en que tú notas que tus ojos espirituales necesitan el
ungüento, no esperes demasiado en volver a ungirlos. Otra variante
para ungir los ojos es orar en el Espíritu Santo, orar en nuevas
lenguas. Afirmo que eso es un maravilloso ungüento. Es como un
Fe victoriosa – La fe lo ve

ungüento. Porque es el Espíritu Santo el que nos ayuda. Jesús dijo que
el mundo no le ve al Espíritu Santo, pero nosotros sabemos que lo
vemos. No lo vemos con nuestros ojos físicos, pero si en nuestro
interior, allí contemplamos al Espíritu Santo, esa convicción y
realidad te permite volver a ver claramente. Especialmente cuando
estás viendo borroso, es aconsejable que te tomes por ejemplo una
hora de tiempo para orar en otras lenguas en el espíritu, y de pronto
comienzas a ver nuevamente las cosas con claridad. Y esto es posible
porque el Espíritu Santo está ungido o mejor dicho es la unción o el
ungüento. Es el espíritu ungido.
Unge tus ojos, cuando no tienes más una visión clara y no puedes
ver más claramente. Cuando no puedes decir mas: ¡lo veo!, cuando
no lo puedes afirmar más, es tiempo de volver a ungir tus ojos.
Amén.
La fe lo aguarda, la fe lo ve, la que se alegra, porque la fe
contempla anticipadamente la toma de posesión. No importa cual
pueda ser la situación negativa que estás atravesando, por la fe y
en el espíritu ve la solución, contempla el final, aguárdalo.
No permanezcas en una actitud pasiva y no digas: "no sé que habrá de
suceder conmigo, etc." Ve en el espíritu por la fe como el
cumplimiento se acerca. Ten la visión que tenía Eliseo, contempla
como los que están a tu lado son muchos más que aquellos que están
en tu contra. ¡Aleluya!
Contempla que el poder de Dios es mayor, contempla y que aquel que
vive en ti es mayor que aquel que está en el mundo. Eso es ver en y
por la fe, cuando puedes ver que aquel que vive en ti es más grande
que aquel que está en el mundo. ¡Aleluya! El que vive en ti es más
grande, más fuerte que todo lo que existe en el mundo. Cristo es más
fuerte que aquello que las circunstancias y otras personas te puedan
decir. Unge tus ojos, ¡Aleluya!
Fe victoriosa – La fe lo ve

Oramos ahora a fin de que todos puedan volver a ver claramente.


¡Gloria al Señor! Unge tus ojos. La fe aguarda, la fe ve. ¡Aleluya!
Amén.

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