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Juntos para acabar con la

violencia #ENDviolence
Informe mundial sobre políticas
Mensajes clave
Más dinero, mejor gastado
Objetivos de las políticas para 2030
Más dinero, mejor gastado: Los gobiernos nacionales, los donantes y el sector privado aumentan
progresivamente su inversión en soluciones de eficacia demostrada para acabar con todas las formas de
violencia contra los niños y niñas, proporcionando una financiación coherente y adecuada para mantener a
los niños seguros en casa, en línea y dentro de sus comunidades.

MENSAJES CLAVE
Mil millones de niños y niñas son víctimas de la violencia cada año y las consecuencias a largo plazo de
dicha violencia ascienden a la asombrosa cifra de 7 billones de dólares anuales.

Los gobiernos y los donantes se han comprometido firmemente a poner fin a la violencia contra los niños,
pero estos compromisos no han sido acompañados por las correspondientes inversiones. Este desfase
pone en peligro los avances para acabar con la violencia contra los niños y socava la consecución de
otros objetivos de desarrollo, como la reducción de la pobreza, el desarrollo infantil temprano, la salud, la
educación, la promoción de la igualdad de género y la reducción de los conflictos.

Los gobiernos y los donantes deben garantizar que los planes de recuperación de la COVID incluyan
medidas y financiación para abordar el aumento de los riesgos de violencia contra los niños como
consecuencia de la pandemia y sus impactos económicos y sociales asociados.

Para cumplir con el ODS relacionado con el fin de la violencia contra los niños para 2030, la comunidad
mundial del desarrollo debe realizar un mejor seguimiento de los recursos y aumentar las inversiones
globales para acabar con la violencia contra los niños.

Todos los gobiernos deben comprometerse a disponer de planes de acción para poner fin a la violencia
contra los niños, y a costear y financiar adecuadamente su aplicación.

Todos los donantes deberían aumentar la financiación en las intervenciones basadas en pruebas para
hacer frente a la violencia contra los niños en todos los entornos.

El sector privado tiene la responsabilidad de hacer todo lo posible para proteger a los niños y niñas
contra la violencia causada por sus operaciones o derivada de las mismas. También deberían asumir
nuevos compromisos financieros para hacer frente a la violencia contra los niños, incluyendo la
prevención y la respuesta al daño en línea a los niños y niñas.

Los donantes deberían acordar una metodología estandarizada para el seguimiento de las inversiones
de los donantes para poner fin a la violencia contra los niños, que pueda integrarse en la base de datos
del Sistema de Notificación de los Países Acreedores del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la
Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

ESTADÍSTICAS CLAVE
Los datos que abarcan el 80% de los países con Planes Nacionales de Acción para poner fin a la
violencia contra los niños indican que sólo el 20% de esos países han financiado completamente su
implementación.

El gasto total de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) para poner fin a la violencia contra los niños en
2018 fue de 1.886,5 millones de dólares, de los cuales solo el 0,26% se dedica a proyectos centrados
exclusivamente en poner fin a la violencia contra los niños.

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Menos del 1% del gasto en AOD se destina a poner fin a la violencia contra los niños, a pesar del aumento
del 65% de la financiación para poner fin a la violencia contra los niños entre 2015 y 2018.

Los diez principales donantes aportan el 86% del total de la AOD para acabar con la violencia contra
los niños.

¿POR QUÉ AHORA?


Cada año, más de mil millones de niños –o la mitad de los niños del mundo– sufren alguna forma de
violencia, que a menudo tiene consecuencias duraderas para su bienestar. La exposición a la violencia
compromete el desarrollo mental, físico y social del niño, dificulta los resultados educativos y reduce las
oportunidades de obtener un empleo remunerado. Las consecuencias a largo plazo de la violencia contra
los niños ya cuestan 7 billones de dólares al año. A pesar de su magnitud, hay un déficit muy importante en
la inversión financiera necesaria para acabar con el problema. Las estimaciones más recientes muestran
que sólo una pequeña fracción del gasto total de la AOD se destina a acabar con la violencia contra los
niños: sólo el 0,96% de la inversión total de la AOD (menos de 1 dólar por niño en los países receptores de
AOD). Aunque los datos sobre la movilización de recursos nacionales siguen siendo escasos, los informes
existentes muestran que los presupuestos nacionales para poner fin a la violencia contra los niños también
están muy poco financiados en los países de ingresos bajos y medios. Por ejemplo, según el Informe sobre
la situación mundial de la prevención de la violencia contra los niños de la OMS, del 80% de los gobiernos
que cuentan con planes de acción nacionales para poner fin a la violencia contra los niños, sólo una quinta
parte los ha dotado de los presupuestos adecuados. La COVID-19 y las medidas asociadas para gestionarla
han aumentado los riesgos de violencia en el hogar, en línea y en las comunidades. Las repercusiones
económicas a largo plazo de la pandemia en los puestos de trabajo y los medios de subsistencia
probablemente aumenten muchas formas de violencia contra los niños e incentiven mecanismos negativos
para hacer frente a la situación, como el trabajo infantil y el matrimonio en la infancia. Se calcula que la
violencia contra los niños como resultado de la pandemia puede causar que hasta 85 millones de niños
más sean vulnerables a la violencia1. Al mismo tiempo, los gobiernos tendrán que abordar una fuerte
reducción de los ingresos fiscales y de otro tipo al mismo tiempo que van a aumentar las presiones para que
intervengan y gasten en la reconstrucción de sus economías. En este contexto de aumento de las presiones
fiscales, la financiación para la protección de los niños frente a la violencia por parte de los gobiernos
nacionales y los donantes, que ya era insuficiente, puede resultar aún más afectada, lo que supondrá un
daño inmediato y de por vida para los niños.

¿CÓMO?
Si se compara con las necesidades reales y el número de niños expuestos anualmente a la violencia contra
la infancia ya existía un gran déficit de financiación respecto a lo que se necesita para proteger a todos
los niños en todos los contextos. Esto significa que los gobiernos, los donantes y el sector privado deben
aumentar urgentemente la financiación ante la pandemia de COVID 19 para proteger a los niños de los
posibles daños y tener alguna posibilidad de cumplir los ODS para poner fin a la violencia contra los niños
en 2030.

Los gobiernos nacionales deberían:

Comprometerse a calcular los costes y financiar adecuadamente la aplicación de sus planes de acción
nacionales para poner fin a la violencia contra los niños.

www.wvi.org/publications/report/coronavirus-health-crisis/covid-19-aftershocks-perfect-storm
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Aumentar y proteger la inversión en servicios sociales básicos para los niños, incluida la protección de la
infancia, a través de sus planes de recuperación de la COVID.

Garantizar que los planes de recuperación de la COVID incluyan medidas y fondos para hacer frente
al aumento de los riesgos de violencia contra los niños como resultado de la pandemia y de sus
repercusiones económicas y sociales asociadas.

Dar prioridad a la financiación de enfoques basados en pruebas para acabar con la violencia contra los
niños en los distintos sectores e integrarlos en los marcos de gastos a medio plazo a nivel nacional y
subnacional.

Integrar la prevención de la violencia contra los niños en los planes nacionales de desarrollo para
fortalecer la capacidad nacional, la voluntad política y los recursos internos para la EVAC.

Todos los donantes deberían:

Aumentar la financiación de las intervenciones basadas en pruebas para abordar la violencia contra los
niños en todos los entornos.

Acordar una metodología estandarizada para el seguimiento de las inversiones de los donantes para
poner fin a la violencia contra los niños que pueda integrarse en la base de datos del Sistema de
Notificación de los Países Acreedores del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE.

El sector privado debería:

Reforzar sus acciones y compromisos financieros para proteger a los niños de la violencia resultante de
sus operaciones o propiciada por ellas, incluida la violencia en línea.

Recursos disponibles
wvi.org/publication/counting-pennies-review-official-development-assistance-end-violence-against-children
odi.org/en/publications/the-costs-and-economic-impact-of-violence-against-children/
wvi.org/counting-pennies
who.int/teams/social-determinants-of-health/violence-prevention/global-status-report-on-violence-against-
children-2020
resourcecentre.savethechildren.net/library/unprotected-crisis-humanitarian-funding-child-protection
resourcecentre.savethechildren.net/library/still-unprotected-humanitarian-funding-child-protection
reliefweb.int/report/world/it-takes-investment-financing-end-violence-against-children

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