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25 años de amor y compromiso

Cumplir bodas de plata matrimoniales es una bendición que


refleja respeto, amor, tolerancia y entrega al Señor.

Sonia y yo hemos cumplido 25 años de matrimonio y damos


gracias a Dios por ello ya que han sido años llenos de retos,
satisfacciones y amor sin límites. Por eso, ahora deseamos
compartir algunas de nuestras experiencias.

Mejor dos que uno


Eclesiastés 4: 9-12dice: Mejores son dos que uno; porque tienen
mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su
compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá
segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se
calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si
alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres
dobleces no se rompe pronto.

Ambos estuvimos de acuerdo en que Jesús sería parte de nuestra


relación. Él es el tercer doblez que fortalece nuestro cordón.
Cuando éramos novios, hicimos un pacto: si alguno de los dos
quería hacerle algo al otro, primero debía hacerlo a Jesús. Esta
condición nos hizo tomar conciencia de lo cuidadosos que
debemos ser en nuestro trato. Nunca hemos recibido un curso
matrimonial, pero nuestro principio inquebrantable es tenerle a Él
como centro de la relación. Creemos que si somos buenos
cristianos, la vida espiritual de la familia será la sumatoria de la
vida espiritual de cada uno. Dos siempre son mejor que uno.

Como esposa, me emociono al ver el video de nuestro


compromiso y boda. Durante mucho tiempo pensamos que no
existía tal video pero lo hemos descubierto y es conmovedor ver
nuestros rostros enamorados. Ahora comprendo porqué nuestros
padres nos permitieron casarnos tan jóvenes. Realmente el amor
se nos notaba y al verlo ahora, puedo decir que amo a Cash como
en ese tiempo, como el día que me pidió en matrimonio. A veces
las personas que sienten mal por amar así, pero yo les digo que lo
disfruten porque ese amor sobrenatural solamente puede venir del
Señor, ya que por nuestros medios humanos es imposible. Yo le
doy gracias a Dios por el intenso y genuino amor que
compartimos con mi esposo desde hace 25 años.

Escuchar a Sonia hace que la ame aún más y me comprometa con


ella, como antes y para siempre. Cuando se tiene una convicción,
la única forma de demostrarlo es hacer un compromiso. Si estás
convencido que tu novia es la mujer para ti, busca
comprometerte. Soy fiel creyente de la convicción y el carácter.
Sonia y yo hicimos el compromiso de amarnos para toda la vida,
por eso nos casamos y hemos prevalecido a pesar de las
dificultades y diferencia naturales del matrimonio. Mantener el
compromiso desarrolla el carácter necesario para avivar el amor
y sostener el romance.

Nuestros hijos dicen que admiran la forma cómo nos decimos


piropos y hemos aprendido a hacer muchas cosas juntos. Yo
siempre encuentro la oportunidad de decirle lo hermosa que se ve,
¡aunque se acabe de levantar por la mañana! Ella también me
halaga cuando me dice que le encanta cómo me visto y me
desvisto, lo cuidadoso que soy con mi presentación personal.
Ambos reforzamos lo bueno de cada uno.

Es verdad, siendo esposa de Cash, admiro su elegancia y he


aprendido a compartir con él muchos de sus pasatiempos e
intereses. Incluso acepté el reto de aprender a bucear y me siento
orgullosa de haberlo logrado. Lo mismo sucedió con el golf
porque me interesa acompañarlo y compartir el mayor tiempo
posible con él, ¡aunque en mi intento, incluso he derribado
algunas aves!

Así es, Sonia ha sabido ser una excelente compañera y de paso,


cazadora. Es la mejor anfitriona en nuestra casa donde siempre
hay gente a quienes atiende con cariño. Por eso, ahora que me
pidió una refrigeradora más grande no se la negué, porque sé que
siempre recibimos invitados. Ella sabe de basquetbol, fútbol
americano y golf, es una esposa dedicada, atenta y nos divertimos
juntos.

Antes de conocer al Señor mis noviazgos no eran muy largos y


siendo novio de Sonia, mi mamá, que me conoce muy bien, me
dijo: “Ya duraste con esa joven, ¿vas a jugar con ella o te
casarás?” Entonces me decidí y le respondí: “Tienes razón, me
casaré”. Luego me confesó que nunca pensó que le respondería
así. Yo digo que no me casé por amor sino por fe porque el Señor
nos dijo que debíamos hacerlo para atender Su llamado. Yo ya la
amaba, pero nos casamos en ese momento por obediencia.
¿Verdad Sonia?

Sí, así fue. Recuerdo que en esa época yo anhelaba servir al


Señor y no quería tener novio, pero cuando apareció este chinito
se me olvidó todo lo que dije. Cuando estábamos recién casados,
él inició una empresa en la que invirtió mucho dinero. Yo, como
su esposa, siempre intenté ser su apoyo y en esa oportunidad,
estudié para ser asistente de gerencia. Luego, al dedicarse a los
seguros, yo le ayudaba con los archivos y papelería. Y al tener la
boutique, yo hacía los arreglos a la ropa.

Exactamente, Sonia siempre ha sido ayuda idónea. Recuerdo que


al casarnos realmente no teníamos mucho dinero. Yo había
invertido en un negocio y trabajaba para pagar esa inversión. Sin
embargo, el Señor proveyó generosamente porque le
obedecimos. Ahora, las parejas desean tener todo para casarse y
es bueno planificar y prepararse, pero el factor económico no es
lo más importante ya que cuando les falte algo o afronten una
crisis, buscarán separarse. Debe unirlos el amor y deseo de
construir una vida juntos, no la situación económica.

Esposas sujetas y esposos sabios


1 pedro 3:1 aconseja a las esposas: Asimismo vosotras, mujeres,
estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no
creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus
esposas
Yo, siendo su esposa, he aprendido a ser una mujer sujeta que le
sirve y se preocupa por él y por nuestro. Sé que esa es mi
responsabilidad y lo hago con amor porque mi compromiso es
mostrar una buena conducta para ganarme a Cash y dar un buen
ejemplo que gane personas para el Reino.

1 pedro 3:7 aconseja a los esposos: Vosotros, maridos,


igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer
como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la
vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

A la vez, Cash ha sido un esposo sabio y amoroso que me motiva


a sujetarme espontáneamente. Le agradezco mucho su paciencia
porque no es fácil comprender a las esposas. ¡Muchas veces ni yo
sé lo que siento y me sucede! Pero él me ha honrado como a vaso
frágil, ha vivido sabiamente en momentos cuando ni yo me
aguanto.

Matrimonio correcto
Recuerden que la perfección no existe. No hay matrimonios
perfectos sino correctos. Incluso en las discusiones, busquen
respetarse y decirse las cosas de la mejor forma posible. Siempre
habrán momentos de tensión pero el respeto debe prevalecer. En
nuestro hogar, muchas veces nos hemos pedido perdón por
decirnos las cosas de la forma menos apropiada y hemos
aprendido de nuestros errores.

Los dos, Sonia y yo, somos perfeccionistas. Yo creí que nunca


me casaría porque tenía un carácter delicado. Si no memorizaba
correctamente una lección del colegio, ¡me arrancaba el pelo!
Pero al recibir al Señor empecé a someterme al Espíritu Santo.
De esa forma aprendimos que lo perfecto no da la felicidad.
Conozco parejas que tiene hogares impecables pero no son felices
y por el contrario, conozco familias donde hay incluso un poco de
desorden en la casa, pero hay armonía y alegría.
Aprendamos a identificar las cosas que realmente afectan nuestro
matrimonio y las que no. Hay defectos que ponen en peligro
nuestra relación pero hay otros que pueden pasar desapercibidos
con un poco de tolerancia. En nuestra relación sucedió. Yo soy
ordenado con ciertas cosas, aunque no lo soy con mis papeles y
bosquejos de prédicas. También soy algo indeciso y desordenado
con mis corbatas. Si Sonia se pusiera histérica por eso, no
estaríamos cumpliendo 25 años de matrimonio, pero ha aprendido
a ser paciente y se lo agradezco. Nos hemos relajado y
bromeamos al respecto.

Ella por ejemplo, es algo distraída. Cierta vez iba a subir a


nuestros hijos al bus equivocado, del mismo colegio, pero
diferente número. En otra ocasión metió las llaves del carro en el
congelador junto con unos helados que compró y aseguraba que
yo no se las había dado. Las llaves aparecieron dos semanas
después. En otra oportunidad, ella llegó muy afligida porque decía
que había chocado mi carro, pero al revisarlo, el golpe que tenía
era uno que yo le había dado hace tiempo. Curiosamente, ese
mismo día, me chocaron su camioneta y ¡fui yo quien tuvo que
pedir perdón! Sin embargo no hemos permitido que esas cosas
nos roben la felicidad, al contrario, le agregan un poco más de
sabor a la relación.

Es mejor no molestarse tanto por las cosas. Yo perdí mi argolla


de matrimonio y me sorprendió que ella no me hiciera un drama.
Muchas veces no estamos juntos para celebrar nuestra fechas
importantes, aniversarios, cumpleaños, etc. Pero nos
comprendemos y aprendimos a buscar el momento para celebrar
en familia. No hemos hecho una lista de “lo que no me gusta de
ti”, sino de “lo que puedo arreglar en mi para no molestarte”.
Con amor y un poco de humor, podemos salir adelante.

El amor prevalece
Cantares 8:7 expresa: Las muchas aguas no podrán apagar el
amor, ni lo ahogarán los ríos. ? Si diese el hombre todos los
bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían.
Ese es el verso que escribimos en nuestra invitación de bodas y
ha sido una profecía de vida matrimonial. No hemos podido
evitar que las aguas nos alcancen, es decir las dificultades, pero sí
hemos evitado ahogarnos en ellas.

No somos perfectos, tenemos muchos defectos, pero nos amamos


y aprendimos a vivir de la mejor forma. Ama a tu pareja como es,
acéptala y aprendan a disfrutar la vida juntos. Nunca le pedí a
Dios una mujer como la que me dio, Sonia es un regalo por el que
doy gracias todos los días porque Él sabía qué tipo de esposa
necesitaba. Haz tú lo mismo y agradécele por tu pareja. Confía
porque tu hogar se llenará de perdón, tolerancia y bendición si
entregas tu matrimonio en las manos del Señor para que lo haga
crecer y sea reflejo de Su amor.

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