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Sanación del sufrimiento

Ex 2,24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
25 Entonces dirigió su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta.

Sal 73,25 ¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo? Si estoy contigo, no deseo nada en la
tierra. 26 Aunque mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre

Is 40,1 ¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! 2 Hablen al corazón de Jerusalén


y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga,

Hab 3,17 Porque la higuera no florece,  ni se recoge nada en las viñas; fracasa la cosecha
del olivo y los campos no dan alimento; las ovejas desaparecen del corral y no hay bueyes
en los establos. 18 Pero yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en Dios, mi Salvador.

(Romanos 8)28 También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo
aman, a quienes él ha escogido y llamado. 29 A los que de antemano conoció, también los
predestinó a ser como su Hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio
de numerosos hermanos. 30 Así, pues, a los que él eligió, los llamó; a los que llamó, los
hizo justos y santos; a los que hizo justos y santos, les da la Gloria.31 ¿Qué más podemos
decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32 Si ni siquiera perdonó a
su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos va a dar con él todo lo
demás? 33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos. 34
¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún, resucitó y está a la
derecha de Dios intercediendo por nosotros? 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo?
¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la
espada? 36 Como dice la Escritura: Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte,
nos tratan como ovejas destinadas al matadero. 37 Pero no; en todo eso saldremos
triunfadores gracias a Aquel que nos amó. 38 Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los
ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, 39
ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de
Dios, manifestado en Cristo Jesús,

Rm 12,12 Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la


oración.

1Cor 10,13 Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas.
Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el
momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla.
2Cor 1,3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias
y Dios de todo consuelo, 4 que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que
nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios. 5 Porque
así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de
Cristo abunda nuestro consuelo. 6 Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si
somos consolados, también es para consuelo de ustedes, y esto les permite soportar con
constancia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. 7 Por eso, tenemos una
esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten nuestras
tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.

2Cor 4,16 Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya
destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día. 17 Nuestra angustia, que es
leve y pasajera, nos prepara una gloria eterna, que supera toda medida. 18 Porque no
tenemos puesta la mirada en las cosas visibles, sino en las invisibles: lo que se ve es
transitorio, lo que no se ve es eterno.

2Cor 12,9 pero él me respondió: «Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la
debilidad». Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el
poder de Cristo. 10 Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las
privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Heb 4,16 Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza al Dios de bondad, a fin de
obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno.

Heb 12,2 Levantemos la mirada hacia Jesús, que dirige esta competición de la fe y la lleva
a su término. El escogió la cruz en vez de la felicidad que se le ofrecía; no tuvo miedo a la
humillación y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. 3 Piensen en Jesús, que
sufrió tantas contradicciones de parte de gente mala, y no les faltarán las fuerzas ni el
ánimo. 4 Ustedes se enfrentan con el mal, pero todavía no han tenido que resistir hasta la
sangre.

1Ped 4,12 Queridos míos, no se extrañen de la violencia que se ha desatado contra ustedes
para ponerlos a prueba, como si les sucediera algo extraordinario. 13 Alégrense en la
medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su
gloria, ustedes también desbordarán de gozo y de alegría. 14 Felices si son ultrajados por el
nombre de Cristo, porque el Espíritu de gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre ustedes.

Ap 21,4 Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor,
porque todo lo de antes pasó».

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