Está en la página 1de 6

hacerla admitir, a través de la sico- de las mentalidades ya no es nueva.

habÍia sido anteriormente


r la .historia de las mentaUdades logía de las profundidades, la opi-
nión la rechaza siempre al final,
Nació después de la Primera Gue-
rra Mundial en un grupo de histo-
el de las actividades co:nS<:ie11tes,
luntarias, orientadas
aún cuando parezca tomarla en con- riadores como los franceses Lucien sión política, la
sideración. Antiguamente, este fe- Fehvre y Marc Bloch, el belga Hen- ideas, la conducta
nómeno parecía por el contrario ri Pirenne, geógrafos como A. De- los acontecimientos.
muy natural. N o se trata solamente mangeon, sociólogos como L. Lévy Para Huizinga, por ejemplo, el te-
de una diferencia entre un cristia- Bruhl, M. Halbwachs,. etc., un gru- rreno de lo imaginario, del senti-
nismo sensible, supersticioso y un po que inspiró, a partir de 1929 los miento, del juego, de la
cristianismo moralmente más exi- famosos Annales de historia econó- es tan importante como el la eco-
gente, más racional, más coherente. mica y social. Se dice a menudo la nomía. Lo dice explícitamente en
La diferencia viene de más lejos, y "escuela de los Annales". Sin em- El Otoño de la Edad "La
las reformas religiosas de los siglos bargo, si el grupo de los Annales h1sloria de la civilización debe ocu-
XVI y XVII no son la causa de estaba mejor organizado, y era el parse tanto de los sueños de belleza
ello, aun cuando ellas sean sin duda más combativo, no era el único. Es y de la ilusión romántica como de
una de sus manifestaciones. nec~sario agregar personalidades in- las cifras de población y de los im-
dependientes y solitarias que de- puestos", es decir tanto de la histo-
Lucien Febvre nos ha dado otro sempeñaron el mismo papel de pio-
ejemplo de compatibilidad entre ria demográfica como de la econó-
neros: el célebre historiador holan- mica. "La ilusión misma en la cual
unas aotitudes que luego se volvie- dés Huizinga, .autores que vivieron
ron incompatibles. Margarita de vivieron los contemporáneos tiene el
mucho tiempo en la oscuridad co- valor de una verdad". Frases a las
Navarra, la hermana de Francis- mo el alemán Norbert Elías, cuyos
co I, pudo escribir sucesivamente, cuales responde hoy, como un eco,
libros innovadores, que aparecieron cincuenta años más tarde, Jacques
sin demasiados escrúpulos, el Hep- en 1939, fueron arrasados por la
tamerón, una colección de cuentos Le Goff, en su prefacio a Por otra
tempestad, y que son redescubiertos Edad Media (3): "Dar algunos ele-
picarescos, y el Espejo del alma pe- actualmente (1), y además autores
cadora, un libro de poemas espiri- mentos a un estudio del imaginario
un poco marginales, quiero decir medieval".
tuales. Nuestras costumbres no to- cuya relación con la historia de las
lerarían tampoco esa mezcla inge- El ilustre Huizinga, el renombra-
mentalidades no apareció y no ha do M. Praz, el desconocido Ellas no
nua y esa buena fe.
Traducción de María Luisa Jaramillo sido reconocida inmediatamente, co- lograron hacer escuela y forzar la
En una cierta época y en una mo Mario Praz. el historiador de la represa de la historia tradicional. El
cierta cultura algunas cosas eran literatura maldita y del género mor- pequeño grupo estraburgués de los
pues concebibles y aceptables y de- boso, cuyo libro más importante, Annales lo logró.
jaban de serlo en otra época y en que apareció en italiano en 1920,
y fue traducido al francés en 1977,
Lucien Febvre contaba una histo- rey Francisco I abandonó el lecho actúa son juzgados anormales y ex- otra cultura. El hecho de que ya no
podamos comportarnos hoy en día importante ensayo que trata de es-
ria que cito aquí de memoria, sin de su amante par.a regresar de in- cluídos de la sociedad. Esta norma- tablecer los intercambios entre la La primera generacwn: alrededor
verificarla en el texto, porque tal y cógnito a su castillo. Pasó delante lidad es un valor invariable; en un con la misma buena fe y la Inisma de L. Febvre y de Bloch
naturalidad de nuestros dos prín- expresión literaria y el imaginario
como ella quedó en mi recuer?o, de una iglesia justo en el momen- cievto nivel de profundidad y de colectivo (2).
deformada y simplificada, poco n:~­ to en que las campanas llamaban al generalidad, la naturaleza humana cipes del siglo XVI, en las mismas
En su época, la de los padres
porta, siempre me pareció .u,n~ ~ph­ oficio. Emocionado, se detuvo para no cambia. Una interpretación co- situaciones, indica precisamente que Todos estos autores, pertenecien- fundadores, la historia de las men·
cación impactante de la dificil 1dea asistir a la misa y orar con devo- mo ésta es la de un historiador clá- un cambio de mentalidad ha ocu- tes al grupo de los Annales o que talidades, tal y como la hemos de-
de mentalidad. . . Al amanecer, el ción. sico, inclinado a reconocer en to- rrido entre ellos y nosotros. No es fueron extraños o marg-inales a él, finirlo más arriba, no era en reali-
das las épocas y en todas las cul- tanto que no se tengan los mismos le reconocían a la historia otro te- dad sino un aspecto, una faceta de
El hombre de hoy, sorprendido turas -al menos civilizadas y, a valores, sino que los reflejos elemen- rreno distinto a aquel en el que el1a
* Tomado de La Nouvelle Histoi- por la relación entre un amor cul- tales ya no son los mismos. He
una historia más amplia que se lla-
re, dirigida por Jacques Le Goff, fortiori, cristianas- la permanen- maba historia social o historia eco-
pable y una piedad sincera, puede cia de los m.ismos sentimientos. aquí más o menos lo que entende-
Retz. C.E.P.L. París, 1978.. nómica y social -y que se conside-
escoger entre dos interpretaciones. mos. desde Lucien Febvre, por "ac: 1. N. Elías nació en Breslau en
raba total- pero la totalidad era
** Philippe Ariés nació en 1914. Ha La otra interpretación es por el ti tu des mentales,.. 1897, huyó de la Alemania nazi entonce~ obtenida en y por la eco-
continuado sus investigaciones Primera interpretación: la cam- contrario la de un historiador de en 1930. Vivió en Francia antes d(;'
pana del santuario despierta en el nomía. Esta historia es la que se
de historia al margen de una carre- las mentalidades. El rey era, es- instalarse en Gran Bretaña en don· oponía en bloque a la historia polí-
rey el arrepentimiento de su pecado pontánea e ingenuamente, sincero de ha enseñado en la universidad
ra no universitaria. Partió de la tica y ele acontecimientos. Ha sido
y ora para pedirle a Dios perdón en sus devociones y en sus amo- de Leicester. Ver. N. Elías: la Civt·
historia demográfica (historia de
por la falta que acaba de cometer. NACIMIENTO Y DESARROLLO e:<iemprp h~~ io el nombre de "sncial
las poblaciones francesas y de sus res, aún no sentía su contradicción. lisation des moeurs (París, Cala· history" como se conoce y se J?rac-
N o puede ser, sin hipocresía, al mis- DE LA HISTORIA DE LAS
actitudes ante la vida, 1948) y se Entraba a la iglesia y a la cama mann, Lévy, 1976); La Sociedad ticll en Inglaterra v Estados Umdos.
mo tiempo, el pecador de la noche MENTALIDADES
interesó por los fenómenos inter- con la misma fogosidad inocente. Cortesana, F. C. E., 1982. Había pues entonces, de un la~o
y el devoto del amanecer. Aquí, él La autenticidad de su oración no se
mediarios entre lo biológico y lo actúa como el hombre de hoy, por 2. Es necesario anotar que este historia traflicional y por el otro
mental (familia, muerte) y en sus alteraba por las huellas de la alco- historia sociRl que c~mnrendíá a la
lo menos el hombre de una cierta ba. La hora del arrepentimiento Los pioneros de otra historia movimiento fue poco parisino, y
consecuencias culturales (la educa- racionalidad, que no ha leído a Dos- fue en primer lugar "lotaringio". Su vez la historia económica y la his·
vendrá más tarde.
ción, el tiempo histórico, la reli- toievski o que desconfía de Freud, conversión' parisina fue tardía y es-
gión popular). Fue elegido en 1978 Es conveniente introducir aquí la
el magistrado o el jurado de la cor- Actualmente, la cuasisimultanei- idea de mentalidad con la ayuda de tuvo seguida por otra parte por un 3. J. Le Goff: Pour un autre Mo-
director de estudios en la Escuela te penal. Está convencido de que dad de emociones contradictorias ya cambio de rumbo después de la Se- yen Age, Gallimard, 1977. (Exis·
ejemplos tomados de la obra de Lu-
de Altos Estudios en Ciencias So- la coherencia moral es natural y ne- no es tolerada por la opinión co- gunda Guerra Mundial. te traducción al castellano).
cien Febvre. En efecto, la historia
ciales. cesaria. Los seres en los que ella no mún. A pesar de los esfuerzos para
74
toria cultural, que. se llamó en ade- chos económicos (precios, salarios, mo en Estados Unidos, a la historia
La nuev,a historia demográfica dado de no desligar los fenómenos
lante historia de las mentalidades. impuestos, crédito, mercado) reper· económica como perteneciente en ella revelaba a quien supiera leer sus
cutían en la vida cotidiana de todos las universidades, al "Department sbcio-económicos y demográficos estadísticas. Partí de los datos de-
La historia tradicional se intere- (carestía, miseria o enriquecimien- of Economics" y no al "Department Una de las primeras aproxima- del contexto cultural. mográfico!' pero quise .abandonar-
saba casi exclusivamente en los in- to, hambre, epidemias, mortalidad). of History" ( 4). ciones a la historia · económica ha los muy pronto para pasar -tal vez
sido, como lo veremos más adelan- Durante el mismo período, entre
dividuos, en las clases altas de la Se descubrió que eran observables 1944 y 1956, un alumno de J. Meu- ~emasiado rápidamente- a las rea-
sociedad, en sus élites (los reyes, y que la serie continua de sus datos La escogencia de esta generación te, la monografía regional. Ahora hdades que escondían .. A los hom-
vret, P. Goubert, preparaba su fa-
los hombres de Estado, los grandes numéricos permitían una lectura no se explica por la formidable expan- bien, los autores de estas monogra- bres de otro tiempo no les gustaba
fías fueron llevados rápidamente a mosa tesis "Beauvais et le Beauvai-
revolucionarios) y en los aconteci- anecdótica de la vida cotidiana. sión de la ecolJ.omía mundial -y hablar de las realidades de las acti·
sis de 1600 a 1730" (1)•.El libro se
mientos (guerras, revoluciones), o He aquí por qué un lazo íntimo francesa- después de la Segunda consagrar una gran parte de sus in·
presentaba como una "contribución tudes ante la vida, la edad, la en·
en las instituciones (políticas, .eco· unía entonces a la historia económi- Guerra Mundial.\ La Francia de los vestigaciones al movimiento de las fermedad, la muerte y la mayoría
poblaciones y a estudiar de cerca a la historia social (el subrayad<>, es
nómicas, religiosas ... ) dominadas ca y a la historia sicológica. años 30 vivía todavía en un ritmo de las veces no eran conscientes de
las relaciones entre la población y mio) de Francia en el siglo XVII",
por estas élites. La historia social lento que habíá dejado subsistir mu- ello. Las series numérícas de larga
La historia económica ha estado las subsistencias, las hambres y las pero luego sirvió de n:wdelo de his•
se interesaba por el contrario por la chas costumbres de finales del An- duración hicieron aparecer unos
desde el principio favorecida por- tiguo Régimen. Con ·su imperio co· epidemias. Como lo escribió Jac; toria demográfica. Tuvo una nume-
masa de la sociedad, separada de rosa posteridad y creó un género, modelos de comportamiento de otro
los poderes; en aquellos que los pa- que fue la primera historia científi- lonial, constituía otro modelo con1r ques Dupaquier (5) "la ·aventura co- modo inaccesibles y dandestinos.
ca colectiva. A la historia disconti- pleto y cerrado que daba la ilusión mienza en 1946 eon la publicación uno. de los aportes más . importantes
decían. Esta orientación no se limi· de esta generación de los años cin· De esta manera las mentalidades
taba a la búsqueda del pasado. Ella nua de los individuos, de los acon- del exotismo y de la universalidad, de uno de los primeros números de surgieron al final de un análisis de
tecimientos que ellos provocaban, Popula.tion, de un ·artículo del la· cuexüa a la historiografía.
fomentaba también las ciencias nue- mientras que hoy nos parece una las estadísticas demográficas.
vas del presente, nacidas del mismo las instituciones que ellos controla- provincia resguar·dada, en donde las meritado J. Meuvret · titulado ''Las La historia demográfica debía
interés por lo que era dominado, ban, se oponía una historia a la vez grandes oleadas planetarias no pe- crisis de subsistencias y la demogra- por otra parte no solamente reani· Esta experiencia no tiene nada de
despreciado por las élites sucesivas, colectiva y continua, establecida sin netraran. Con las sacudidas de la fía de la Francia del Antiguo Régi- mar la .parte de herencia, congelada; o;riginal: ha si~o c~mpartida por ca·
y todavía anónimo, colectivo, pero hiato en la larga duración, la de guerra, el hexágono se abrió a las men" (6). J. Meuvrt;lt. es, en efecto de los padres fundadores, sino ade- s1 todos los histonadores demógra-
en donde se estaba cada vez más in- una humanidad anónima, en donde, corrientes internacionales, conmo· un testimonio ejemplar de esta•se- más .apartar a la nueva historia de fos de esta generación. No .les fue
clinado a reconocer las fuerzas rea- sin embargo, cada uno de nosotros cionado por la prosperidad econó- gunda generación dé .. los Annales. las mentalidades del impresionismo posible qpedarse en los límites .. es·
les. En francés se llaman ciencias podía reconocerse. mica, el crecimiento del consumo y Sü perfil puede .ser :c~nsider.ado co- anecdótico de la tradición literaria:, tadísticos de la .reJ:onstitución de
humanas: sociología, sicología, et· de las necesidades, por una indus- mo modelo. J. Meuyretno es muy darle una base documental esta:dís~ una pobla~ión antigu~. Preguntas
nología y antropología. Ellas vinie· trialización y una urbanización ma- conocido por el gran . público inte- tica · y finalmente llevarla hacia. una capitales slirgim:on detrás de sus
ron a unirse a su hermana mayor, La s.egunda generación sivas. La muralla China de los años lectual porque no publicó antes de interpretación amplia que ya no po- desbro2:1:1mientps, que reque¡;ían ex·
la antigua economía. El inglés las 30 cayó. Los jóvenes intelectuales su muerte el gran libro que medita- día seguir siendo económica, p~caciones . sicológicas, ántropoló-
confunde a todas bajo el nombreco- Los padres fundadores tendrían estaban entonces fascinados con las ba y escribía, y que finalmente .apa·. giCas, g:ue estaha~l ;re¡.¡erv?das ante-
mún de "social sciencies". En Fran- actualmente cerca de cien años. La fuerzas socio-economiCas que les reció después de su' muerte; había riormente ~ los médícos, ·a los mora~
cia, la separación de la vieja eco- generación que los sucedió tiene parecían ser los motores de esa con- publicado solamente· a!tículos den- La demografía revew las listas,. a los ju;ristas, o que parecían
nomía y de las ciencias humanas ahora más de sesenta. Hizo su es- moción inaudita y los historiado- sos y ·vivos que valen por volúme· mentalidades pertenecer al terreno de , lo no es-
más jóvenes corresponde a los dos cogencia en la herencia. Sin toda- res estuvieron inclinados, muy legí- nes. Por sus artículos y sobre todo crito donde los historiadores no .~
compartimientos de la historia, la vía admitirlo, hizo a un lado una timamente, a remitir al pasado los por sus consejos, ejerció una gran les h?bía ocurrido perietrar, tal ve;¡¡
Esta es una aventura que viví per-
de los An"f!ales de los años 30, que gran parte de lo que, en la obra de intereses de su presente y a buscar influencia sobre .·.los·.. historiadores porq11e creían que los .fenómenos
sonalmente. En los años cuarenta
se llamaban A'hales de historia· eco- M. Bloch y L. Febvre desbordaba lo allí los orígenes (o los retardos) del más jóvenes, fráncese~ y extranje~ tamhié~ me sentí atraído pol' la d~ medidos por la demografía estaban
nómica y social. Estos dos comparti- social por el lado de lo imaginario, progreso técnico. y económico que ros, que hoy en día se han conver· demasiado cerca .de l!! naturaleza y
mogra:fia, no por el lado de la eco-
mientos estaban ciertamente bien de la sicología colectiva y de lo cul- los ·arrastraba. Los hechos de men- tido en maestros. La más célebre de de la biología. Y es verdad que, en
nomía sino porque estaba impresio·
diferendados y vimos cómo a pro- tural. Esta zona de las mentalidades talidad les parecieron menores, exa- estas memorias, citada ' más arriba las primer¡ls. aproxirnaqiones, se es~
nado por la situación demográficá
pósito de Francisco I y de Margari- ha sido dejada a algunos aventure- gerando los aspectos arcaicos y re· por J. Dupaquier estli consagrada a de la Francia de principios del· si- t11diá, sobre todo la 11daptación de la
ta de Navarra el hecho sicológico de ros (algunos un poco sospechosos) . trógados del pasado y difíciles de las relaciones entre· el hambre y las población a las subsis~encias, bajo
glo XX y por sus diferenCias con la
mentalidad le era familiar a Lucien establecer, no científicos, poco su- epidemias, entre lii: ·• coyutitura eco· Fran.cia del Antiguo Régimen. ¿ Có~
la·. forma. de .la economía. Rápida"
Febvre. Diríamos lo mismo de Marc ceptibles de un ·tratamiento mate- nómica y la mortalidad. Además, mentl') .se, percibió, sin embargo, que
mo mterpretar un cambio tan con-
Bloch y de su estudio de los reyes mático. · J. Meuvret tuvo siempre el gran cui- siderable que no había tenido ·la esta adaptación no era automática
Después de 1945 la historia ni inmediata, que entre el compor-
taumaturgos. misma cronología en Inglaterra por
económica ha sido privilegiada. Sin embargo; uno de los .avatares tamiento demográfico y el nivel de
de la historia económica, tal y co· ejemplo? Evidentemente, desde el
Sin embargo, el compartimiento -·-·-·- principio de mi investigación, a di- los .. recurso1; había como un sistema
de las mentalidades no estaba aún Por el contrario, la historia eco- mo se la concebía tradicionalmente 5. , J. Dupaquier: Introduction a la §ptico que .modificaba la imagen
en Francia, debía reintroducir los ferencia de los historiadores de · la
nómica ha sido privilegiada. N o
bien separado, en esta primera ge-
neración de los Anna.les, del de la cualquier historia económica: los fenómenos de mentalidad en la gran
démographie historique (Paris,
Tournai, Montreal, ed. Gamma)
economía, me interesaba menos la real: el sistema de las mentalidades.
La . historia de las mentalidades re-
problemática. Esta es la historia de- demografía propiamente picha, por
economíá, o de lo socio-económico. historiadores franceses, para bien nacía de esta manera por. segunda
mográfica. sus mecanismos, o aún por sus efec-
Ellas dos constituían la historia to- o para mal, conservaron enton· 6~ Pop.ulation es la revista del Ins- tos políticos y sociales, que por las vez gracias a la demografía histó-
tal o la que se consideraba total. ces algo del primer carácter de la tituto Nacional de Estudios De- rica.
actitudes sicológicas secretas que
historia económica: una historia mográficos (I.N.E.]).), fundado por
Actualmente, después de cincuen- colectiva con ambición humanista, A. Sauvy, que ha publicado grandes
ta años de historia económica, es- que permitía llegar a la vida de las artículos históricos, destinados . a ¿Una tercera generación?
pecializada y matemática,. no se en- masas, a la multitud de los peque- 4. Sobre las relaciones de los An- 7. P. Goubert: Beauvais et le Beau-
nales y de la economía, ver R. hacer época. El artículo de J. Meu- vaisis de 1600 a 1730. Contribu-
tiende cómo ésta podía estar enton- ños, a los oscuros. Les quedó aver- vret "Les crises de subsistences et Durante los años 60, la teapari-
ces asociada tan estrechamente a la sión a tratar a la economía como Forster: "Achievements of the An- tion a. ·la'histoire sociale ·de la Ftran·
la Démographie de la France d' An· Clon de las mentalidades transfor·
historia sicológica. La una y laotra un terreno reservado, definible por nals School", in the J ournal of Eco-
nomic History · (XXXVIII, N~ L cien Régime", en Population (1946)
ce du: XVII siecle (París, S. E. V.
P. E. N., 1960); edición abreviada;
mó completamente la historiografía
eran igualmente la historia de los modelos matemáticos, según la ten- francesa. Fue un acontecimiento
marzo de 1978, pp. 58·76). fue retomado en "Etudes 'histoire Cent mílle provinciaux du XVII sie-
humildes y de lo colectivo. Los he· dencia que llevó a considerar, co-
économique", en Annales 32 (1971). capital.. Hasta l os índices de las
cle (Paris, Flammarion, 1968): grandes revistas más conservadoras
76 11

cambiaron, al igual que los temas nas voces bien entre el público am- convertían de hecho, en primer lu- fin de la religión del progreso, de duración hecha a propósito, extraña lo del capítulo es significativo: "Las
de las tesis de doctorado. Se obser- plio que ella ganó. Se la llama vul- gar, en económicos, como ya se ha la creencia en el progreso. Tal vez a la experiencia de cada día. Quiso, actitudes mentales". Se trata de lo
va entonces, en los años 70, una garmente la "nueva historia". ¿A dicho más arriba. Ciertamente no se es sólo una reacción efímera a una por el contrario, que su obra fuera que nosotros llamaríamos impuesto.
decadencia de los temas socio-eco- qué se debe esto? puede olvidar que la economía pa- industrialización demasiado rápida una historia de los poderes moder- El lo relaciona con el don, tal y
nómicos, un desinterés relativo con recía ser entonces la clave de la y demasiado brutal. Lo cual no quie- nos en el momento en que se mez- como ha sido analizado por Marcel
relación a los temas demográficos historia de hoy, y por qué no de la re decir que la crítica del progre- clan a los saberes, desde finales del Mauss y los sociólogos en las socie·
del decenio precedente, y por el con- de ayer. La historia pretendía ser so no se haya convertido en un tema siglo XVII cuando penetran la so- da des "primitivas". Estos dones
La historia y las otras ciencias significativo de las opiniones de
trario la invasión de temas ante- el común denominador de todas las ciedad así como la sangre irriga el eran "ofrecidos" al soberano que
humanas hoy, en particular en la juventud:
riormente desconocidos o muy ra- ciencias sociales o humanas, movili- cuerpo. El empirismo de los histo- cada uno consideraba como el in-
ros. En 1973, la Sociedad de Demo· zadas en el nuevo proyecto de los pasó de una derecha reacciona- riadores pennitió a este filósofo, termediario natural entre el pueblo
grafía Histórica consagró un nú- El lector atento se sorprenderá de Annales. De hecho, salvo justamen- ria que la había por otra parte aban- que en verdad siguió siendo filóso- entero y los poderes del más allá;
mero especial de su revista a "En- que en esta génesis, le haya dedicado te en el terreno reonómico en don- donado a una izquierda o más bien fo, escapar a la univocidad de los les garantizaban a todos la prospe-
fants et Sociétés". En 1972, los tan poco espacio a la influencia de de los grandes pensadores de otros a un izquierdismo con límites mal sistemas (¿y tal vez de las filoso- ridad, prometían la fecundidad del
Annales publicaron un número espe- las ciencias humanas. Se tiene sin tiempos y los teóricos de hoy ins- trazados, desordenado, pero vigoro- fías?) y captar la extraordinaria suelo, las cosechas abundantes. el fi--
cial de 433 páginas sobre la familia, embargo la costumbre de considerar- piraron inmediatamente a los histo- so. Creo (es una hipótesis) que exis- diversidad de las estrategias huma- nal de las pestes. Así ocurría. en la
que por otra parte siguió en el nú- la como determinante, como lo mejor riadores y fueron pronto asimila- te una relación entre la nueva reti-. ~ manas, el sentido profundo de esta alta Edad Media. Pero en el siglo
11
mero siguiente con tres artículos al principio, y tal vez ahora desgra- dos por ellos, en los años 50, hubo cencia de los años 60 con respecto irreductible diversidad. Nació filó- XII, al transformarse el sistema. se-
importantes. ;, Cuántos artículos hu· ciadamente como lo peor, si inter- más yuxtaposición de artículos de al desarrollo, al progreso, a la mo- sofo y se convirtió, para seguir sien- guirá siendo muy diferente de. las
ho sobre la muerte, la sexualidad, preto bien el artículo de L. Stone procedencias diversas que intercam- dernidad y la pasión de los j óve- do filósofo, en historiador por el economías de mercado modernas v
la criminalidad · o la delincuencia, citado más arriba. Ciertamente, la bios verdaderos entre las discipli- nes historiadores por el estudio de movimiento de su pensamiento por contemporáneas: "A los hombres (!~
la sociabilidad, las clases de edad, sociología y la etnología actuaron nas. las sociedades pro-industriales y de razones muy diferentes de las que este tiempo, en efecto, como a sus
los tumultos o la piedad popular? sobre Lucien Febvre y tal vez aún su mentalidad. Aquellos ya no le re· aseguran hoy la popularidad de la más lejanos ancestros.. . Jas reali-
más sobre el Marc Bloch de los Algunas interferencias que se po· conocen a la historia un solo senti- historia de las mentalidades. dades económicas les parecían acce-
El Minutario Central (8 ) era antigua- dían relacionar entonces con las
mente frecuentado por al~unos his- "Reyes Taumaturgos", pero es so- do, es decir una dirección. Ya no sorias. Estos son los epifenómenos.
ciencias humanas no explican la am- quieren hacer de las sociedades an- Empezamos ahora a adivinar al
toriadores del arte o de las institu- bre todo en la medida en que estas -·Las verdaderas estructuras son es-
plitud del cambio actual de la histo- tiguas las etapas de una evolución hombre que hoy pide a cierta histo-
ciones del Estado que buscaban allí lecturas enriquecieron su cultura piritualeR. del orden de lo ;:obrena-
riografía en Francia. Este corres- programada, hasta el punto de des- ria lo que le pedía en otros tiem-
eh·mentos de biografías, o por los general, ampliaban sus horizontes tural". Se establecerá en efecto, un
ponde en. realidad a la llegada de confiar de la diacronía y de la bús- pos a la metafísica y solamente
historiadores socio-económicos (re- de pensamiento, excitaban su curio- sistema de intercambio vasto y com-
nuevas generaciones. Una especie de queda sistemática de las influencias aver a las ciencias humanas: una
parto de fortunas) . Ahora, los tes~ sidad. En efecto, los historiadores, plicado entre el más allá y el más
ecuador separa hoy los anti12;uos y sufridas o ejercidas. La cultura que historia que retome temas de la re-
tamentos en particular, se han con· como en general los intelectuales de acá de la muerte, que llevará por
los nuevos: la línea de los cincuen- flexión filosófica, pero situándolos
vertido en una fuente para el estu- finales del siglo XIX, estaban con- ellos estadian está entonces casi medio del canal del testamento a
vencidos de la superioridad radical ta años que sin embargo algunos apartada de la historia v es apre- en la duración y en el volver a co- una redistribución de las fortunas
dio de las mentalidades religiosas, centinelas avanzados precedieron en menzar de las empresas humanas.
con M. Vovelle, P. Chaunu y sus de nuestras civilizaciones salidas de ciada a la manera como los etnólo- que podían llegar hasta el aniquila-
la antigüedad greco-romana y del algunos años. gos estructuralistas consideran la miento, lo que desconcierta al hom-
alumnos. Este gran cambio recien-
te de la historiografía me parece cristianismo, de lo absurdo que hu- sociedad que han escogido. bre de hoy, quien no puede com-
que escapÓ a un observador atento biera sido compararlas con las cul- prender, sin reconstituír, a fuerza
turas primitivas. La lectura de etnó- ¿El final de las luces? Cosa curiosa, mientras que los EL CONCEPTO DE MENTALIDAD de extrañamiento, el coniunto cohe-
y sensible como L. Stone. Este en historiadores están tentados por la
un estudio reciente (9) habla de los logos por lo menos hizo desaparecer rente de una mentalidad. El gusto
este prejuicio. Sin embargo, en Fran- Al igual que otras actividades in- sincronía, las ciencias humanas la del gasto inútil y loco era común
Annales como de un bloque que no dejan más a menudo y tratan de Fi- De una manera general, a pesar
se hubiera movido desde la época cia, su influencia no fue tan deter- telectuales, la historia no escapa a entre los ricos v los pobres. Los
las grandes influencias culturales tuarse en el tiemno largo. Por fin de las seducciones recientes de la
de los padres fundadores, salvo por minante en el trabajo del historia- días de fiesta, éstos gastaban c;;alva-
comienzan a disminuir los límites sincronía y de la desconfianza en la
la erosión del tiempo. v por una la- dor como en las universidades ame· que atraviesan el mundo occidental. jemente sus ínfimas ganancias y las
Los jóvenes que tenían entre 20 entre la historia y las otra¡;; ciencias "u.nidimensión" (Edgar Morin), la
situd debida a la repetición. N o, los ricanas, en donde el historiador "so- munificencias de los grandes: "En
humanas; es un acontecimiento más historia de las mentalidades ma-
Annales son actualmente diferentes cial" no se aventura sin consultar a y 35 años a finales de los sesenta ese mundo tan pobre, dice G. Duby,
reciente de lo croe podría creerse nifiesta una preocupacwn cons-
dA lo aue eran, y por otra parte es las otras ciencias sociales para es- comenzaron a ver el mundo con una los trabajadores más humildes no
después rle 50 años de una int~rdis­ tante para comprendei· mejor el pa-
solamente ahora que se puede ha- coger allí un modelo de la talla de mirada que ya no era la de sus ma- ignoraban las fiestas cuyo objetivo,
yores. Su actitud frente al progreso ciplinaridad que se había proclama- so a la modernidad. He aquí algu-
hl<>r de una historia de las mentali- su corpus documental. por medio de la destrucción colecti-
económico, a su bondad, cambió. do, pero que jamás se había vivido. nos ejemplos.
dades como de un fenómeno signi- va, breve y alegre de las riquezas,
Al cambiar de título en 1946, los Los historiadores de las generacio- en el seno de una privación univer-
ficativo a~ nuestra cultura contem· Un ejemplo notable de esta feliz
Annales qms1eron convertirse ·en ñes precedentes tenían la tendencia sal, era periódicamente el de hacer
poránea. Esta historia deshorna el inrlecisión de fronteras es el de Mi- El ejemplo del impuesto
p~rrn~ño drculo fle los esne~1a1istas.
una revista de ciencias sociales, in- de buscar y valorar en el pasado los renacer la fraternidad y forzar la
cluyendo la historia, en donde los signos que preparaban o anuncia· che] Foucault, uno de nuestros me- benevolencia de las fuerzas invisi-
penetra los medios, se vende algu- jores historiadores que es sin embar-
directores de orquesta serían los his- han la modernidad. Esta era consi- El primero ha sido prestado a la bles".
toriadores (1°). Y sin embargo los derada como el objetivo o el resul- go filósofo, y que fue de la filosofía reciente obra <le uno de los maes-
8. El Minutier central se encuen- Annales anunciaron su expansión en tado de una evolución: el progreso a la historia sin pasar por el purga- tros de este género: G. Duby. Este
tra en París en los Archivos Na- el momento mismo en el que se de las Luces. torio rle la sicolo!!Ía o de otras r,ien- busca qué sentido tenían para sus
cionales (hotel de Rohan), el depó- cias h'lm'lna~. refngios ( provisiona- contemporáneos 1 as deducciones o El ejemplo d.el tiempo
sito de los archivos de los notarios Asistimos tal vez actualmente, en les) df'! lo~ filosófos de su genera- los intercambios que nosotros con-
10. Después de haber cambiado· va- este último tercio del siglo XX al ción. Hubiera podido, como otros ¡:;ideráhamos actualmente como del Para que nazcan nuestra econo-
de París.
rias veces de título durante la final de las Luces, a1 menos 81 fin metaF~icos o e~ necia listas de ci,m- dominio de la economía (11). El títu- mía moderna y sus condiciones: la
9. L. Stone, en The Feature of His- guerra, en 1946, los Annales toma- de la creencia en la irreversabilidad cias humanas, f'ituar sus investiga- preocupación por el ahorro, la vo-
tory, bajo la dirección de C.F. ron el título de Annales. Economie. y la bondad absoluta del progreso ciones en 1'1 sincronía o la acro- luntad de procurarse en el futuro
Delzell (Nashville, Vanderbilt Univ. Société - Civilisation (los Annales científico y técnico. Ciertamente no nía y con¡:;truir nn «istema concep- 11. G. Duby: Guerriers et Paysans un goce moderado, la ubicación de
Press, 1977). E.S.C.). es el final del progreso, pero e<; el tual por fuera del tiempo, o en una París, Gallimard, 1973). los ingresos, la acumulación capita·
78
79
lista y finalmente la división del y terminaba con . nonas, a .las tres dos de finales del siglo XVI y prin-
trabajo, fue necesario que antes de. de la tarde. El día entonces .había cipios del XVII (los magistrados) sados) está en cuestión puesto que tra bien cómo el historiador comen- autores religiosos para sostener que
que cambiaran la ·tecnología y las terminado. Así· era en Roma en el haya diferido radicalm:ente de la los crímenes cotidianos de Satanás zó a interpretar datos económicos las prácticas . r}({?RtEll_Ct;ptiy1líl eran
fuerzas .de producción cambiara tiempo del Foro .de las Termas. En mentalidad de los hombres más y de sus cómplices testimonian la o demográficos de una manera muy más familiares de lo que se ha que-
primero la actitud mental ante la suma, la "jornada continua". Pe- ilustrados de nuestro tiempo". Un presencia diabólica en el mun- diferente de como lo hacían los eco- rido admitir y que, si estas prácti·
:riqueza y el goce. ro, en el siglo • XIII, ocurrió, por tipo de oposición bien delimitada do. . . A través de estos .procedi- nomistas y los demógrafos, antes de cas no se extendieron más, esto fue
una parte, que ese tiempo no satis- que, per!onalmente, siempre he mientos, toda su concepción de los lanzarse a continentes completa- debido a que la vigilancia eficaz de
La Edad Media atravesó de esta fizo las necesidades de los comer- poderes sobre la naturaleza y so- mente nuevos. Este .ilustra el paso las costumbres por la Iglesia, el te-
manera por cambios de mentalidad. aceptado, pero que, tengo la im-
ciantes empleadores, ni las de los presión, incomodaría actualmente a bre los otros hombres ejercidos por de la historia propiamente demo- mor de las sanciones y la ausencia
J. Le Goff analizaba otro caso en un obreros y, por otra, que no se creía el hombre, Dios y Satanás está im- gráfica a la historia de las mentali- de publicidad se oponían a su difu-
brillante ensayo "Temps de l'Eglise los más jóvenes historiadores de las
todavía posible la invención de otro mentalidades. Aquellos tendrían más plicada y se encuentra finalmente dades a la que nos referimos más .:.ión. Esta comenzó cuando las ba·
e_t Temps des marchands" (12). El Liempo mejor adaptado (el que más criticada ( ... ) . En una palabra, el arriba. El ejemplo C6 1a historia de rreras eclesiásticas cedieron, cuan-
tiempo de la iglesia estaba bien di- bién la tendencia a substituir el
tarde se impuso poco a poco por el macrocambio del paso a la moder- abandono de las persecusiones por la contracepción. do la movilidad geográfica y la se-
vidido por la campana que llamaba reloj mecánico}.· El tiempo de la crímenes de brujería representa la cularización de las costumbres lihe-
a los monjes y a los canónigos al nidad por microcanibios más com- Sabemos que las sociedades tra-
Iglesia estuvo disimuladamente ma- plejos y contradictorios, más exten- dislocación de una estructura men- raron las conciencias y las lenguas,
oficio del coro para el canto de las tal que hizo parte integral de esta dicionales conocieron hasta el si-
nipulado por una especie de com- didos en el tiempo y donde por otra glo XVIII un régimen demográfico En el primer caso, se puso el
"Horas". Todavía era un tiempo división del mundo durante siglos
promiso para ·plegarse al tiempo de parte el paso a la modernidad, que
desigual según nuestros usos: el (el subrayado es mío)." en dientes de serrucho, en donde se acento en las mentalidades. En el
los trabajadores. "Hemos notado, se había convertido en algo sospe- sucedían períodos de alta mortali- segundo, se enfatizan otras causas
tiempo del día estaba dividido a la
escribe J. Le Goff; que del siglo X choso, tendría alguna oportunidad dad, debidos a las epidemias, al de cambio, menos específicas y co-
manera romana por . períodos . de Al final del análisis de esta lar-
a finales del XIII ·un elemento de de diluirse. hambre y otros de rápida recupe-
más o menos tres horas, el de la no- ga mutación de un siglo, sobre la munes a otros fenómenos políticos,
la cronología diurna evolucionó: ración, debidos a la constancia de religiosos y socio-económicos.
che, repartido entre la oración y el que se discutirán la cronología y las
reposo, estaba dividido por las vís~
nona, que estaba situada más o me- "El análisis de .~icología históri- etapas, más no el sentido masivo, natalidades altas.
peras . de la tarde, los maitines de
nos a las dos de la tarde actuales; ca" de R. Mandrou (13 ) es aún, en se ve surgir lo que llamamos la mo-
Los historiadores que han queri-
mitad de la medianoche y los laudes avanzó lentam~nte, para fijarse su sobria elegancia, un modelo clá- Regulaciones como la edad tardía do mostrar la permanencia de la
alrededor del mediodía" (de allí dernidad: ... "no sólo el progreso
de la aurora. sico del estudio de las mentalida- para el matrimonio y la esterilidad contracepción -aun cuando era
. científico, la verdad de las cien-
el mediodía inglés noon) . ' 'N o- des, (palabra de la que hace una de las mujeres durante la época de poco utilizada- citan autores ecle-
cias con las que se encantó el siglo
Estas eran ya, sin embargo, horas na, continúa J, ·Le .Goff, es ( ... ) gran economía ya que prefiere la la lactancia jugaban un papel ... siásticos. En realidad, sus textos son
la pausa del trabajador en el ta- palabra "estructura mental'' cuan-
XVIII: no sólo los debates de ideas ambiguos. Denuncian prácticas que
fijas que imponían una cierta regu- Lo que no impedía .que el número
a las que cada gran filosófo aportó
laridad a la jornada de trabajo de ller ..· urbano .smnetido al tiempo do no lo puede evitar}.. ' de embarazos fuera elevado y que van en oontra de la naturaleza, las
su contribución. , . sino de tomas
los campesinos, aunque ésta se ex~ clencal de las .. campanas. · Es aquí amenazara la salud y la vida de las que un lector de "Playboy" o del
He aquí cómo plánteó el problec de consciencia más amplias (el sub· "Kamasutra" reconocería como po-
tendía sin mucha precis:ión desde el donde podemos imaginar una pre- madres, esto se sabía, y se tenía la
amanecer hasta el anochecer. El sión. . . que llegó por el despla~a­ ma: "A principios· del siglo XVII, rayado· es mío) que pusieron en
tentación de reducirlo de una ma· siciones clásicas del Ars erótica, pe-
tiempo del monje y el campesipo miento de ncJJia, ·. a crear una im- las persec,usiones por brujería ali- cuestión los modos de pensar y de nera distinta al aborto, la continen- ro que los historiadores dernógrafos
hacían buena parej·a, aun cuando no portante subdivillión del tiempo del mentaban todavía los buenos tiem- sentir las estructuras mentales (el cia o el infanticidio. consideran métodos contracepti-
coincidian todavía del todo. Las co- trabajo: la media-jornada, que va pos del ·aparato judichtl laico ... ; subrayado es mío) inveteradas, vos. Sin duda el erotismo es estéril,
sas cambiaron con lo que J. Le Goff esta enorme institución llena de constituídas por Visiones del mun- Parece que los esposos no trata- salvo cuando· hay accidente, pero se
por otra parte ,a afir:q)arse en el si-
llama el "tiempo de los comerCian- personas instruídas tantd como era do heredadas de un pasado lejano ron nunca en serio de actuar sobre debe convenir que la esterilidad no
glo XIV". He aquí pues como apa•
tes"~ que es tiimbién el "tiempo del r~ nuestro tiempo moderno, di-
P?sible (pero qiie . todavía no eran y reconocidas por· ciertos grupos, el acto sexual para bloquear el efec- era el objetivo que se buscaba. A
trabajo"; Un tiempo que debía pres- ''Ilustradas") da · ,caza · sin vacilar incluso por la sociedad global". La to reproductor. Sin duda, se cono· partir de esta discusión de origen
VIdido . en dos. jornadas, la mañana
tar a la Iglesia su campana, la carri~ {salvo algunas excepciones) a los "mutación esencial" es la siguien- cían técnicas que .describían los· pe- demográfico, se ve nacer una histo-
y la tarde separa4as. desde hace
pana del · trabajo · · ( W er'kglocken), satélites de Sataná,s, a los cómpli- te: "Dios y Satanás dejan de interve- nitenciales, los manuales de los con· ria de la sexualidad que ~e encuen-
mucho tiempó por ·el intocable al-
una campana· que "ellos (los obre- ces de una perversión ¡;¡terradora nir cotidianamente en el curso natu- fesores, los tratados de moral. Pero tra hoy en los primeros pasos. Sin
muerzo. Ejemplo, men,or solamen-
ros de Arniens) hicieron colgar del que ponen en peligro. la salvación ral de las cosas y en la vida ordina- no eran utilizadas. y de pronto ( i o duda ella no existiría, como la con-
te en apariencia, ' puesto que to-
campanario" y g:ue ellos "pudiesen de los hombres . . . A finales del si~ ria de los hombres". En la reflexión, casi!) a fines del siglo XVIII y a ciben actualmente J. L. Flandrin,
do lo que se refiere a las repeticio- eso no es cierto de Dios, como lo
tocar. . . "cuando (ellos) · se diri- nes banales .de.la .existencia se con~
glo, todos los Parlamentos renun- principios del XIX por lo menos en L. Stoné, M. Foucault, sin su ances·
gieran en los días laborables a sus ciaron a este tipo de acusación y ya prueban las "Oraciones secretas de Francia, estas técnicas se expandie- tro demográfico.
v:ierte en rasgo esencial de menta- los franceses de hoy" del padre Serge
trabajos pór la mañana, criando no conocen · sino a los pastores en- ron hasta el punto de modificar el
hdad. Ejemplo característico de lo
fueran a comer y cuando debieran yenenadores, a los estafadores que Bonnet (1 4), pero es cierto del Ma- movimiento general de la población
que llamamos mentalidad y que
regresar a. sus trabajos después de JUegan con la credulidad pública y ligno y del Mal en general que co,· y la pirámide de las edades: se lee
aparece mejor en el momento en
comer .... " . que esta mentalidad cambia, como
a los falsos devotos. ¿Cómo una mienzan entonces en su retirada, claramente su llegada y su difusión
jurisprudencia sólidamente asenta- una retirada continuada actualmen- en las estadísticas demográficas. EL TERRITORIO DEL
ocurre en la segunda Edad Media.
Entonces sucedió algo s~rpren­ da durante siglos de práctica conti- te por la: abolición del mal físico, ¿Cómo se pasó del antiguo al nue- HISTORIADOR
dente y apasionante. Nada mas con· nua se encuentra puesta en cues- de la enfermedad, del sufrimiento y vo régimen? Se han dado dos res-
servador y tenaz que la medida del tión, discutida y finalmente aban- hasta de la muerte. puestas.
El .ejemplo d~ Satanás
tiempo. El tiempo del obrero fue al donada en algunos decenios? La
principio calcado por. el de la Igle- cuestión va a plantearse ... Todo el Unos (como yo) han puesto en Estos ejemplos muestran cómo la
sia, es decir sobre las horas· del ofi- . A propósito de la brujería, Lu- universo mental (el subrayado es El ejemrlo de la cor¡,tracepción primer plano un cambio de menta- introducción del concepto de "men-
cio divino. Este empezaba con la Cien Febvre e;xpresó con mucha mío) de los jueces (y de los acu- lidades. Aun 'cuando era vagamente talidad" provoca -o implica- una
oración de la mañana hacia las seis fuerza en un artículo de los Anna- Mi último ejemplo lo tomaré de conocida, la dicotomía del acto se· extraordinaria ampliación del ''te-
les de 1948 su sentimiento de his- la historia demográfica. Este mues- xual exigía una: capacidad de previ- rritorio del historiador", según P.
toriador ante la diferencia de las sión y un control de' sí mismo que Nora y E. Le Roy Ladurie. De he-
12. J. Le Goff: "Terops de l'Eglise no eran "pensables" en la sociedad cho, desde finales de los años sesen-
mentalidades: "Fue necesario que, 13. R. Mandrou, Magistrats et Sor-
et Temps des marchands", en en. su estructura' profunda, la men~ 14. Padre S. Bonnet, Prieres secre- antigua y que llegaron a serlo en el ta, este territorio se extendió a todo
Por otra Edad Media. ciers en France au XVII siecle
tahdad de los hombres más ilustra- tes des Francaf<> d'aujourd'hur siglo XIX. Otros, pot el contrario, lo que es perceptible por el observa-
(París, Plon, 1968).
(París, éd. du Cerf, 1976). han explotadO' las, condenas de los dor social sin excepción. La hi,storia
80 81

amplió sus fronteras más allá de ciente ( camisards, antiguos comba- una regwn: caracteres que daban dos mentalidades, una que se su- poránea, que podemos llamar la: mo· las semejanzas con un modelo uni-
sus antiguas márgenes y, al mismo tientes), y terminemos provisional- unidad a esta región. El geógra- pone conocida y de hecho al menos dernidad, se encuentra siempre en versal. Actualmente, la búsqueda de
tiempo,· retornó a su antiguo terri- mente con la religión popular que fo, hombre del presente que se ingenuamente conocida, que sirve. de el origen de la curiosidad historia- las diferencias predomina sobre la
torio que se creía era bien conoci- conquistó un lugar capital en la his- propone comprender, era así lleva- "testigo" J a la cual. se hará re~e-­ dora y de la percepción de las dife- de las semejanzas. Es por esto: por
do: el historiador relee hoy los do- toriografía, tema de numerosos co- do a volverse sobre el pasado de rencia y la otra, enigmática, cuestw• rencias Sin la conciencia de la .mo~ lo que la transformación de la his~
cumentos utilizados por sus predece- loquios y publicaciones en Francia los historiadores del .acontecimien- nadora terra incognita que nos pro- dernid;d, no habría . ya ·difereri- toriografía, que hemos descrito en
sores, pero con una nueva mirada y (J. Delumeau). en Inglaterra (K. to, sus colegas, pero un pasado no ponem~s descubrir; Pero aquí, des- cias ni tampoco historia, y hasta las las páginas precedentes, de origen
otro marco. tLos temas frecuenta- Thomas), en Italia (C. Ginzburg), político que aquellos habían descui· cubrir, es en primer lugar una dife- no-diferencias, . es decir J&S perma- medieval · y modernista, se estancó
dos por los pnmeros fueron los que en Estados Unidos (N. Z. Davis). ciado y que iba a convertirse en rencia. La comprensión es rara ac- nencias, ,no serían percibidas. en el. umbral de la historia contem-
estaban preparados por la historia adelante en el pasado favorito de los tualmente entre los hombres de .dos poránea: ésta era en efecto una ·re·
económica y demográfica: la vida futuros historiadores. Demangeon culturas· contemporáneas, ya lo sa- flexión del hombre sobre el tiempo
del trabajo, la familia, las edades publicó una guía de los depósitos de bemos muy bien, en nuestros paí• ¿Por qué una historia de las en que vivía, un tiempo con dema·
de la vida, la educación, el sexo, la Una historia más sensible a las dife· archivos utilizados por el geógrafo. ses donde los choques entre las ra- mentalidades? siada semejanza y poca diferencia.
muerte, es decir las zonas que se rencias regionales que a las diferen- La geografía humana tuvo pues una zas que a pesar de estar encubier- Entonces el tamaño de este trozo de
encuentran en las fronteras de lo cias socia,les. historia disminuye: el momento en
gran influencia en los historiadores tos y enmascarados, no por ello ~~n La historia de ·las· mentalidades es
biológico y de lo mental, de la natu- de los años 1930-1940. menos frecuentes. La comprenswn pues más bien la de las mentalida- el que el pasado .aparece como di-
raleza y de la cultura. Las publica- La mayoría de las veces los te- es también difícil entre dos cultu- des de otra época, la de las menta- ferente de mi· tiempo llega a· ser ca-
ciones sobre estos temas, sin embar- Luego ocurrió un curioso fenóme- da vez más próximo: ¡formidable
mas que acabo de enumerar han si- ras alejadas en el tiempo. Puede na- lidades no actuales. La .fascinación
go inimaginables hace más de cin-- no de transferencia. A partir de desquite de la historicidad! Vemos
do estudiados en un espacio geo- cer del reconocimiento en la men- que esta historia parece ejercer hoy,
cuenta años, constituyen actualmen- 1940-1950 la historia regional se des- pues, ante nuestros ojos, cómo ma·
gráfico bien delimitado, es decir en talidad extraña de elementos de y no desde hace mucho tiempo, se
te un conjunto' coherente y una v.as- lizó de la geografía humana a la sas enteras de lo que considerába-
el marco de una historia regional. semejanza con la nuestra, la de hoy, explica tal vez por un grave acci-
ta biblioteca. Es el primer territo· historia económica, social, y más ge- mos ayer todavía nuestra historia de
La nueva historia de las mentalida- que es ingenuamente conocida: , la dente de nuestra mentalidad -de hoy.
rio ganado por el historiador de las neralmente cultural y antropológica. hoy, pueden .apartarse y sumergirse
des estuvo muy atenta tanto con res- de las permanencias. ·Puede nacer El hombre de las épocas clásicas,
mentalidades. Creo que la geografía sufrió con en el 0 céa:iw · de las ·~;liferencias,: en
pecto a las diferencias regionales co- también de la constatación de dife- de las luces, del progreso industrial,
esta transferencia y la empobreció. donde se encúentran cori )odas las
Otros temas, menos frecuentes, mo a las diferencias sociales. Este ca· rencias irreductibles: La diferencia es decir el hombre occidental del si-
La historia, ganó allí mucho. La re- sociedades tradicionales. En conse·
suscitan investigaciones: las varia- rácter es común a las tres generado· se · convierte entonces en la éoridi- glo XVIII hasta principios del si-
gión, legad.a a la historia por la geo- cuencia, éstas dependen en .adelante
ciones somáticas (estatura, pig- nes de los Annales y esto se debe a la ción de la particularidad y de la glo XX, tenía la certeza de la per-
grafía humana sirvió de marco ne- de los métodos de diferenciación si-
mentación, color de los ojos, com- gran influencia que la obra de los inteligencia de la particularidad: manencia y de la superioridad de su
cesario a una investigación innova- cológica y etnológica de la historia
portamiento, etc.) , la alimentación grandes geógrafos de principios del ella separa esta cultura de la nues- cultura. N o aceptaba la idea de que
dora durante las tres generaciones de las mentalidades - y ésta contri-
(carácter esencial de la cultura), la siglo XX ha ejercido en los histo- de los Annales: la Franche-Comté tra y ·le asegura una originalidad. ésta no había existido siempre, aun
riadores franceses, agrupados bajo Es pues en primer lugar por rela- cuando períodos de decadencia pa- buye a su vez a apresurar su con-
salud y las enfermedades, la peste de L. Febvre, los "Caracteres origi- ve~:siqn en p¡isado. Un ejell;lplo de
del Dr. Biraben, las enfermedades el nombre de "escuela de Vidal de naux" de M. Bloch, el "Mediterra- ción a nuestra mentalidad contem· recían· interrumpir su continuidad.
La Blache", su fundador. Este últi· poránea que una cultura nos parece Ella reemergía con los renacimien· esta zapa de la historia contempo-
de las mujeres de E. Shorter, las de née" de F. Braudel, el "Beauvaisis"
mo fue el autor de la introducción distinta. :· tos. La historiografía positivista del ránea por los enfoques de la- hislo.·
lincuencias (en una sociedad dada de P. Goubert, las grandes tesis de
corresponden a una relación parti- geográfica de la monumental "His" siglo XIX y de principios del XX ria. de las mentalidades es dado .vor
historia departamental, el "Langue- Ciertamente, en general, la es- la obra. de M. j\gulhon, que hizo d~l
cular con la justicia) con Nicole toire de France" dirigida por E. La- adm:i:tía desigualdades tecnológi"
doc" de E. Le Roy Ladurie y de Y. trategia se complica y un pa~ado siglo XIX una civilización singular,
Castan, la sociabilidad tradicional visse. cas, económicas, "retrocesos" debi-
Castan, las grandes monografías re- de referencia, un ·pasado-ongen que llegó .a convertirse gracias a sus
-o la del siglo XIX que es tal vez gionales sobre la~ revueltas campe· dos a la falta de conocimientos, de-
Estos geógrafos que tendrían ac- substituye enseguida a nuestro pre- análisis, tal vez tan extraña a la
una de las conquistas más ricas de sinas del siglo XVII, etc. Se preten- cadencias, pero no diferencias en el
tualmente cien años y más fueron, sente para determinar los caracte- nuestra como la •del Antiguo Régi-
la nueva historia- con E. Le Roy de en adelante lograr la historia to- terreno dé la percepción y de la sen-
de hecho, precur:Jores de la nueva res específicos de otro pasado, el men, con formas propias de .socia-
Ladurie, ]ves Castan, M. Aguhlon, tal de una región asimilada a una sibilidad. ·
historia de los Annales. Uno de ellos pasado por cono?er. Tenemo~ e~ton¿ bilidad c:omo el café y el círcu·
etc. El historiador busca las claves A. Demangeon colaboró con Lucien cultura o a una subcultura. Esta ces una secuenCia de este tipo. 1· Estas creencias se· han debilitado.
de las estrategias comunitarias, de lo ( 17) •••
Fehvre para un libro sobre el Rin. nueva aproximacwn culminó en pasado origen, 29 pasado por cono·. El hombre de hoy ya no está con-
las organizaciones colectivas, de los Francia con una colección de histo- cer y luego un retorno dialéctico vencido ni .de· la superioridad de la Por su lado, R. Girai,det ilustra
sistemas de valor, es decir de todas Las tesis de geografía sobre las ria de las provincias "L'univers de la del 19 y del 20 pasado al presen- modernidad (ya lo hemos anotado) , bien el vaivén .del historiador :mtre
las conductas que constituyen una grandes regiones como los FlandeH France", dirigida por P. Wolff (1 5 ). te(l~). Nuestra mentalidad contero- dos épocas próximas y que sin em-:
ni de la cultura que parece h.aber
cultura rural o urbana, popular o de R. Blanchard, la Picardía de A. Eeta colección pretende ser la histo- bargo se desligan. Mostró cómo en
preparado la modernidad.,, , desde
elitista. Se notará de paso la im- Demangeon, han sido lM primeros ria de las culturas regionales. Reco- el siglo XIX el na.chmalismo militar
la época de la invención de la escrÍ·'
portancia actual de los temas me- modelos de una historia regionaJ ge la producción ya considerable de francés pasó de izquierda a der~ha,
tura. V e culturas diferentes e igual-
ridionales en una historiografía que cultural. Antes de éstos, la historia una historiografía innovadora. 16. He aquí un ejemplo indirecto de cómo en otra ocasión, · en el siglo
. mente interesantes allí. donde .el his-
había privilegiado la Francia del regional era un desgloce regional de la larga duración. Leí en un ar· .toriador clásico veía una civilización XX, la preocupación de las parti-
norte y del este, es decir del oíl (len- la historia nacional política. E~taba tículo de P. Veyne sobre "1'Amour de bárbaros y de barbaries. Este úl- cularidades étnicas pasó de la dere-
e:ua que se habla en el norte de constituida por los acontecimiento~
Comprender las diferencias. a Rome" que la ·sociedad romaná timo estaba más bien interesado por cha colonialista e "indigenista" de
Francia<*) y de la escritura. Conti" que habían ocurrido en la región. recurría niuy a menudo a: la adop·' Lyautey o de Delavignette a ~a ~:
nuemos nuestra incompleta enume- las instituciones de la· ree:ión, ¡wl>ti· ción en competencia con la filiación quierda revolucionaria y antiocci-
ración con la fie~ta, prolongación y cas y religiosas, la vida de los !!ran- Estos ejemplos -y se pudieran
natural. El hecho me interesa por
apogeo de sociabilidad (M. Vovelle, des hombres nacidos en la región. .agregar otros- tienen en común la mi reflexión va hasta nuestra so·
sí mismo, pero me hace pensar in"
Y. M. Bercé), con la supervivencia Estos geógrafos utilizaron a la vez percepción de una diferencia entre ciedad contemporánea en donde la
mediatamente en la actitud tan di-
popular y la metamorfosis en mitos el estudio del paisaie contempor:í.- ferente de las sociedades medieva- adopción da a los padres libertad l7. M. Agulhon, Pénitents et Franc
de acont~cimientos de la historia re- neo y los documentos rle ln~ ar,.,hi- les y modernas que estaban obse- de escogencia y llega a ser más tre- Macons de l'ancienne Provence
vos antiguos, con el fin de sacar 15. "L'univers de la France", colee" cuente, pero donde todavía encuen- (París, Fayard, 1968); Le Cercle dans
sionadas por el temor de no tener
de allí loa "caracteres originales", ción dirigida por P. Wolff (Tou· tra obstáculos a la vez sicológicos y la Frarice bourgoise (París, A. ·Colin,
herederos y donde sin embargo, la
* Nota del traductor. para hablar como Marc Bloch, de louse, Privat).
adopción no se practicaba. En fin, jurídicos. 1971).
ll~il\l~í~l~~ll[l~~ili~~~~~lll
6-401144

82
dental de Fanon ( 18). El análisis de Otra estrategia consiste en evitar cultura de hoy, donde triunfan las
estas transferencias de ideas y de los problema~ de origen y dt- in- racionalidades de la escritura, sub-
sensibilidad permite sustraer del fluencia que hicieron mucho tiempo sisten escondidas, no conscientes, an-
presente trozos de pasado y adel- de los historiadores una especie de tiguas oralidades reprimidas ya sea
gazar el prese1,1te hasta el punto de genetistas o de sistemáticos (en par- bajo la forma de supervivencias ca-
volverlo transparente. ticular en historia del arte) . En es- mufladas, ya sea bajo la forma de
te caso, se cede a la presión de la cavidades y de vacíos abiertos.
Así, el pasado, el tiempo de dife- sincronía, como ya se ha dicho más
rencia, se aproxima a nosotros, y se arriba. El historiador aisla un blo- El éxito del sicoanálisis durante
vuelve cada vez más difícil ignorar- que del pasado, así como un etnó- la primera mitad del siglo XX se
lo, así como no nos es posible ig- logo escoge una sociedad salvaje y explica sin duda por la respuesta
norar el arte negro, el arte hindú o la estudia evitando en lo posible los que daba a las angustias individua-
el arte precolombino: nos quema problemas de origen y de posteri- les. El interés dado actualmente a la
los dedos. Las diferencias de todas dad. Es la etnohistoria cuyo ejemplo historia de las mentalidades, me pa-
las edades nos asedian, y sin enibar- clásico, todavía muy sensible al ¡;ece un fenómeno del mismo géne-
go nuestra percepción ingenua, in- cambio es el "Montaillou" de E. Le ro, en donde el inconsciente colec-
mediata se queda siempre en nues- Roy Ladurie. La relación con la tivo, favorecido por las culturas ora-
tro propio presente, único punto de modernidad parece algunas veces les y reprimido por las culturas es-
an¡:laje en el tiempo. ¿El acerca- ausente, ¿pero lo está verdad~ra­ critas, reemplazaría el inconscien-
miento reciente del presente y del pa- mente y no está siempre sob"'rfn- te inc{ividual de Freud, o se super-
sado no es la verdadera razón de la tendida por el historiador, aun sin pondría a él.
}¡ist()ria de la¡; ptentalidades? . quererlo? Pero, ¿qué es el inconsciente co-
· La adopción del presente como lectivo? Sin duda deberíamos decir
referencia· constante ha podido, a pe- mejor el no-consciente colectivo. Co-
sa:t del sentido didas diferencias y lectivo: común a toda una sociedad
el rechazo de la desigualdad de las ¿Una Uamada al inconsci.ente en un cierto momento. No-Conscien-
éulturas, hacer inclinarse la historia colectivo? te: mal o no percibido por los con-
hacia la concepción demasiado sim- temporáneos, porque siendo eviden-
ple de una formidable y larga acul- te, hace parte de los datos inmuta-
turación que, desde la segunda Edad Podemos preguntarnos si las ;~in­ bles de la naturaleza, ideas recibi-
Media, hubiera substituído las cul- vestigaciones más recientes, en el das o del ambiente, lugares comu-
turas tradicionales por nuestra mo- terreno de la religión popular o de nes, códigos de conveniencia y de
dernidad, progresivamente, ·pero de la alfabetización no hacen surgir moral, conformismos o prohibicio-
un tirón: se terminó por privilegiar una noción susceptible de reducir nes, expresiones admitidas, impues-
la modernidad así como la historia las dificultades desencadenadas por tas o excluidas de los sentimientos
cl!Ísica había privilegiado la "civi- la relación del presente con el pasa- y de los fantasmas. Los historiado-
lización occidental". do. Esta noción aparece a propósi- res hablan de "estructura mental",
to de interferencias de dos elemen- de "v:isión del mundo", para desig-
Hay varias maneras de escapar a tos culJ:urales fundamentales que no nar los 'rasgos coherentes y riguro-
esta tentación. Una consiste en pul- han. dejado de coexistir en nuestras sos de una totalidad síquica que se
verizar los modelos . de mentalidad. sociedades desde la invención de la impone a los contemporáneos sin
es decir, rechazar la .realidad de mo· escritura. Según la .fuerte expresión que ellos lo sepan. Es posible que
delos coherentes y sólidos y reem- de F, Furet ;y de J. Ozouf, nuestras los hombres de hoy experimenten
plazarlos por una conr;;telación de culturas son "mestizas", a la vez la necesidad de hacer emerger a la
micro-elementos poco consistentes, orales y escritas, y el ritmo de su superficie de la conciencia los sen-
mantenidos cierto tiempo juntos por historia es tal vez debido a los mo- timientos de otras épocas enterrados
la ·conjunción de causas numerosas vimientos recíprocos de lo oral y de en una memoria colectiva profunda.
e independientes (políticas, religio· lo escrito, a las alternancias que los Búsqueda subterránea de las sabi-
sas, económicas), sin que una de historiadores llamaban antiguamen- durías anónimas: no sabiduría c.>
ellas predomine verdaderamente, y te "decadencias" y "renacimien- verdad intemporal sino sabidurías
que se resuelvan las unas en las otras tos", regresiones y progresos. La empíricas que reglamentan las re-
en un cambio perpetuo. Este es un historia de las mentalidades sigue laciones familiares de las colectivi-
poco el estilo de L. Stone, y me pa- las confluencias y las divergencias dades humanas con cada individuo,
rece que esta aproximación es cada de estas corrientes. Ella nos hace en- la naturaleza, la vida, la muerte,
vez más frecuente.· tonces descubrir lo que, en nuestra Dios y el más allá.

18. R. Girardet, l'Idée coloniale en


France 187M962 (París, La Ta-
ble ronde, 1972).