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La crisis financiera de 2008 se desató de manera directa debido al colapso de la

burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2006, que provocó aproximadamente


en octubre de 2007 la llamada crisis de las hipotecas subprime. Las repercusiones de la
crisis hipotecaria comenzaron a manifestarse de manera extremadamente grave desde
inicios de 2008, contagiándose primero al sistema financiero estadounidense, y después
al internacional, teniendo como consecuencia una profunda crisis de liquidez, y
causando, indirectamente, otros fenómenos económicos, como una crisis alimentaria
global, diferentes derrumbes bursátiles (como la crisis bursátil de enero de 2008 y la
crisis bursátil mundial de octubre de 2008) y, en conjunto, una crisis económica a escala
internacional.

Inicios

El estallido de la crisis financiera de 2008 puede fijarse oficialmente en agosto de


2007. Fue cuando los bancos centrales tuvieron que intervenir para proporcionar
liquidez", según George Soros.[1] Cierto es puesto que los inicios de la crisis datan de
mediados del año 2007, con los primeros síntomas de las dificultades originadas por las
hipotecas subprime. A fines de 2007 los mercados de valores de Estados Unidos
comenzaron una precipitada caída, que se acentuó gravemente en el comienzo del 2008.
[2]
La confluencia de otros eventos de particular nocividad para la economía
estadounidense (subida de los precios del petróleo, aumento de la inflación,
estancamiento del crédito), exageraron el pesimismo global sobre el futuro económico
estadounidense, hasta el punto de que la Bolsa de Valores de Nueva York sucumbía
diariamente a 'rumores' financieros.[3] Muchos opinan que esto fue lo que precipitó la
abrupta caída del banco de inversión Bear Stearns,[4] que previamente no mostraba
particulares signos de debilidad. Sin embargo en marzo del 2008, en cuestión de días
fue liquidado en el mercado abierto y posteriormente en un acto sin precedentes, la
Reserva Federal maniobró un 'rescate' de la entidad,[5] la cual terminó siendo vendida a
precio de saldo a JP Morgan Chase.[6]

Rápidamente, el impacto de las hipotecas de crisis provocó repercusiones más allá de


los Estados Unidos. Los bancos de inversión sufrieron pérdidas en todo el mundo. Las
empresas empezaron a negarse a comprar bonos por valor de miles de millones de
dólares, a causa de las condiciones del mercado. [7] El Banco Federal los EE. UU. y el
Banco Central Europeo trataron de reforzar los mercados con dinero, inyectando fondos
disponibles a los bancos (préstamos en condiciones más favorables). [3] Las tasas de
interés también fueron cortadas, en un esfuerzo para alentar a los préstamos. Sin
embargo, a corto plazo las ayudas no resolvieron la crisis de liquidez (falta de dinero
disponible para los bancos), ya que los bancos seguían desconfiando, por lo que se
negaron a otorgar préstamos unos a otros.[8] Los mercados de crédito se volvieron
inmóviles pues los bancos fueron reacios a prestarse dinero entre ellos, al no saber
cuantos malos préstamos podrían tener sus competidores.[9] La falta de crédito a los
bancos, empresas y particulares acarrea la amenaza de recesión, la pérdida de empleos,
quiebras y por lo tanto un aumento en el costo de la vida.[10] En el Reino Unido, el banco
Northern Rock pidió un préstamo de emergencia para mantenerse, lo que impulsó a un
run en el banco. 2000 millones de libras fueron retiradas por clientes preocupados. El
banco se nacionalizó más tarde.[8] En los EE. UU., el banco Bear Stearns casi se
colapsó, lo que lleva a una crisis de confianza en el sector financiero y el fin de los
bancos especializadas en la sola inversión.[11]
[editar] El pánico bursátil

Véase también: Pánico financiero

Tras un respiro primaveral, los mercados bursátiles de Estados Unidos volvieron a una
extrema debilidad, entrando oficialmente en caídas superiores al 20% en junio, lo cual
se considera un mercado en retroceso extendido ('bear market').[3] [12] Esto volvió a ser
motivado por malas noticias en el sector financiero, con las primeras declaraciones de
bancarrota, incluyendo la caída del banco IndyMac,[11] la segunda quiebra más grande
en términos de dolares en la historia del país, con el riesgo latente que otros bancos
regionales también pudiesen terminar igual por la crisis.[8]

La crisis tomó dimensiones aún más peligrosas para la economía de Estados Unidos
cuando las dos sociedades hipotecarias más grandes del país, Freddie Mac y Fannie
Mae, que reúnen la mitad del mercado de hipotecas sobre viviendas, comenzaron a ver
sus acciones atacadas por los especuladores bajistas, a tal punto que a principios de
julio, el gobierno de Estados Unidos y la Reserva Federal nuevamente tuvieron que
anunciar un rescate para esas entidades financieras.[13] Tal decisión creó consternación
en varios sectores liberales, que adujeron que tales rescates solo empeorarían a largo
plazo las prácticas éticas de los inversionistas, fomentando con dinero público la
temeridad. Durante ese periodo, la FED, así como otros bancos centrales, continuaron
inyectando liquidez al mercado, por valor de cientos de miles de millones de dólares,
euros o libras esterlinas.[14]

El 15 de septiembre, el banco de inversión Lehman Brothers pidió protección crediticia


ante la ley, declarándose oficialmente en bancarrota.[15] [16] Mientras tanto, el banco de
inversión Merrill Lynch fue adquirido por Bank of America, a mitad de su valor real.[17]
Los candidatos presidenciales de EEUU en ambos partidos y la prensa comenzaron a
catalogar la situación de 'pánico financiero', 'crisis económica en el país' y de 'colapso'.

[editar] La extensión a la economía

Artículo principal: Crisis económica de 2008

Las economías de todo el mundo se ven afectadas por la carencia de crédito. [18] Ciertos
gobiernos nacionalizan los bancos, como en Islandia y Francia. Los bancos centrales en
los EE. UU., Canadá y algunas partes de Europa tomar la coordinación sin precedentes
de un recorte de un medio punto por ciento de los tipos de interés en un esfuerzo para
aliviar la crisis.[10]

Acciones han subido y bajado con noticias de los fracasos, las adquisiciones y de
rescates. En parte, esto refleja la confianza de los inversores en el sistema bancario.[19] Si
bien las acciones bancarias han sido golpeadas por deudas dudosas, los minoristas se
han visto afectados ya que la confianza de los consumidores se ha desvanecido por la
caída de los precios de la vivienda.[20]

El dólar estadounidense sufrió un proceso constante de depreciación y el déficit


comercial que continuó batiendo récords. La ventaja exportadora por un dólar débil fue
completamente anulada en el intercambio comercial por el alza de los precios del
petroleo, del cual EEUU importa el 50%. Millones de familias comenzaron a perder sus
hogares, e instituciones como General Motors, Ford, Chrysler y muchas aerolíneas
empezaron a tener serias dificultades. Los índices de confianza del consumidor se
situaron sus más bajos niveles históricos (algunos datan de los años 50), y se produjo un
alza del desempleo en Estados Unidos y otros países desarrollados.[21]

[editar] 2009

Para marzo de 2009, los mercados bursátiles y de bonos han repuntado un poco.
Además, se ha aliviado la presión sobre algunas firmas financieras de EE. UU.[22] FMI
reportó que los sistemas financieros de Europa, Estados Unidos y Japón registrarán
entre 2007 y 2010 $4,1 billones en pérdidas- hasta ahora el sector bancario ha perdido
$1 billón-. Para volver a los niveles de capitalización anteriores, los bancos necesitarán
recaudar $875.000 millones en 2009.[23] El FMI incluso propuso nacionalizar los bancos
si fuese necesario.[24] La acumulación de activos en problemas impide una recuperación
económica: las pérdidas de crédito se proyectan mayores que las de EE. UU. Los
bancos necesitarán más dinero fresco para sanear sus balances, según el FMI.[25]

[editar] 2010

Artículo principal: Crisis del euro en 2010

En el año 2010 la crisis financiera globla provocó una crisis en el sistema euro,
haciendose necesario el rescate por parte del BCE de las economías de Grecia e Irlanda.

[editar] Medidas
Las autoridades económicas, desde el inicio de la crisis, han optado por diferentes
soluciones: la inyección de liquidez desde los bancos centrales ,[26] la intervención y la
nacionalización de bancos, la ampliación de la garantía de los depósitos, la creación de
fondos millonarios para la compra de activos dañados o la garantía de la deuda bancaria.
[27]
Las medidas parecen tener como objetivo mantener la solvencia de las entidades
financieras, restablecer la confianza entre entidades financieras, calmar las turbulencias
bursátiles y tranquilizar a los depositantes de ahorros.

[editar] Medidas gubernamentales

Desde finales de agosto de 2007, el gobierno estadounidense ha anunciado varias


medidas para evitar las situaciones de impago de los hogares.[28] Un primer plan de
rescate para los bancos fue presentado oficialmente a principios de diciembre de 2007,
con un doble objetivo: primeramente proteger a los hogares más frágiles, pero también
encauzar la crisis.[29] La principal medida destinada a limitar los impagos hipotecarios es
congelar, bajo ciertas condiciones, los tipos de interés de los préstamos de alto riesgo a
tipo variable.[30] La administración Bush también anunció a principios de 2008 un plan
presupuestario de relanzamiento de unos 150.000 millones de dólares, o sea el
equivalente del 1% del PIB.
Buscando una solución a largo plazo, el gobierno de los EE. UU. otorgó un rescate de
700.000 millones de dólares para comprar la mala deuda de Wall Street a cambio de una
participación en los bancos.[27] El gobierno quería pedir prestamos en los mercados
financieros mundiales, y esperaba que pudiera vender los bonos malos en cuanto el
mercado de la vivienda se hubiese estabilizado.[27] El gobierno del Reino Unido lanzó su
propio rescate, haciendo 400.000 millones de libras disponibles a ocho de los más
grandes bancos del Reino Unido y a empresas de vivienda a cambio de participación al
capital de ellas.[31] A cambio de su inversión, el gobierno espera obtener una
participación en los bancos.

Muchas medidas han tenido cierto proteccionismo según denunció la OMC: "Ha habido
incrementos en aranceles, nuevas medidas no arancelarias y más países recurren a
medidas de defensa comercial como acciones anti dumping". Desde el inicio de 2009 ha
habido un "declive significativo" en el compromiso global con el libre comercio debido
a la crisis económica global, dijo la OMC: en su informe de la OMC, el comercio global
se contraería un 9% este año. El informe también enuncia ejemplos de las medidas que
los países están tomando para proteger sus compañías y economías, desde aranceles a la
importación de bolsas plásticas de Asia a Europa a la prohibición de juguetes chinos en
India. Tan sólo en marzo, Corea de Sur incrementó los aranceles sobre el petróleo.
México subió los aranceles a 89 productos estadounidenses, Ucrania impuso un arancel
de 13% sobre todas las importaciones, EE.UU. subió los aranceles a las importaciones
de tubos de acero chinos y Argentina impuso una licencia especial para la importación
de juguetes.Argentina, Brasil, Canadá, Rusia, Ecuador y Ucrania han incrementado
recientemente sus aranceles a la importación de zapatos, principalmente de China y
Vietnam. Doce países han ayudado a sus industrias automotrices. EE.UU., Brasil y
Francia han entregado generosos préstamos. India ha requerido licencias y Argentina ha
fijado precios para la importación de auto partes. Diez países y la UE han incrementado
los aranceles sobre el acero importado. Sin embargo, la OMC también aplaudió ciertos
esfuerzos por promover el comercio global: Argentina ha eliminado los impuestos de
exportación sobre 35 productos lácteos. Brasil ha extendido un programa de préstamos a
los exportadores. China ha eliminado los aranceles de importación de placas de acero y
Las Filipinas han recortado aranceles al trigo y cemento.[32]

[editar] Política monetaria

Desde el inicio de la crisis en agosto de 2007, los bancos centrales han demostrado una
gran capacidad de reacción. Además han actuado a la vez para evitar una crisis bancaria
sistémica y para limitar las repercusiones sobre el crecimiento.[33] Asimismo, la Reserva
Federal estadounidense flexibilizo la política monetaria inyectando liquidez y,
eventualmente, actuó sobre los tipos de interés.[34]

Los bancos se financian tradicionalmente tomando dinero prestado a corto plazo en el


mercado interbancario. Pero la crisis financiera que empezó en 2007 se ha caracterizado
por una gran desconfianza mutua entre los bancos, lo que llevo a un aumento de los
tipos interbancarios. Las tasas interbancarias superaron por mucho la tasa directriz del
banco central. Asimismo, los bancos centrales han intervenido masivamente para
inyectar liquidez, esperando así reducir las tensiones del mercado monetario y
restablecer la confianza.[35] La política monetaria se ha caracterizado también por una
extensión de la duración de los préstamos, una ampliación de las garantías y la
posibilidad de obtener refinanciación.[27]
Además de proveer liquidez, para reducir el impacto de la crisis financiera sobre el
crecimiento, la Fed ha bajado considerablemente su tipo directriz, que ha pasado del 6%
a principios de 2007 al 0,5% a finales de 2008. En cambio, el BCE no ha bajado su tipo
directriz.[36]

Por fin los bancos centrales desempeñaron la función de prestamista de última instancia
(PUI), al prestar fondos adicionales a los bancos tomando sus activos como garantía. [37]
Desde el principio de la crisis, el Banco de Inglaterra tuvo que nacionalizar
temporalmente en febrero de 2008 el banco hipotecario Northern Rock, y en marzo de
2008 la Fed tuvo que acudir a la ayuda del banco de inversión Bear Stearns.[36]

El 23 de marzo de 2 008, el presidente de BCE, Jean-Claude Trichet afirmó que Europa


no necesitaba aumentar los gastos para poder combatir la crisis financiera global. En su
lugar, propuso que los gobiernos deberìan actuar con rapidez en implementar las
medidas ya anunciadas. Basò sus medidas en que estas corresponde a la gravedad de la
situación.[38]

En marzo de 2009, Timothy Geithner (secretario del Tesoro de Estados Unidos) anunció
la creación de sociedades público-privadas que compraran los préstamos y valores
tóxicos de los bancos. El fin es que los inversionistas ganen grandes cantidades de
dinero, a fin de que aliente las inversiones en este sector, para que se revitalize los
mercados financieros relacionados con préstamos y valores. Así, según WSJ: "Si un
banco tiene un préstamo hipotecario de US$100 que logra venderle a una entidad
pública-privada por US$84, los inversionistas privados contribuyen apenas US$6. El
Tesoro pone US$6 y el Fondo de Garantía de Depósitos (FDIC) de EE.UU. garantiza un
préstamo por US$72". Uno de los inconvenientes podría ser que los bancos rehúsen
vender los activos a un precio inferior que al de los libros, pues se agotarían sus
reservas, lo que procedería a cerrarlos o aceptar el dinero de los contribuyentes.[39

Causas

La crisis de las hipotecas subprime es una crisis financiera que se extiende por los
mercados financieros, principalmente, a partir del jueves 9 de agosto de 2007, si bien su
origen se remonta a los años precedentes. Generalmente, se considera disparador y parte
de la crisis financiera de 2008 y de la crisis económica de 2008.
La crisis hipotecaria, hasta el momento (octubre de 2008), se ha saldado con numerosas
quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones de los
Bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos descensos en las
cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real, que ha supuesto la
entrada en recesión de algunas de las economías más industrializadas.

Descripción de la crisis

Las hipotecas de alto riesgo, conocidas en Estados Unidos como subprime, eran un tipo
especial de hipoteca, preferentemente utilizado para la adquisición de vivienda, y
orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un nivel de riesgo de impago
superior a la media del resto de créditos. Su tipo de interés era más elevado que en los
préstamos personales (si bien los primeros años tienen un tipo de interés promocional),
y las comisiones bancarias resultaban más gravosas.[1] Los bancos norteamericanos
tenían un límite a la concesión de este tipo de préstamos, impuesto por la Reserva
Federal.

Dado que la deuda puede ser objeto de venta y transacción económica mediante compra
de bonos o titularizaciones de crédito, las hipotecas subprime podían ser retiradas del
activo del balance de la entidad concesionaria, siendo transferidas a fondos de inversión
o planes de pensiones. En algunos casos, la inversión se hacía mediante el llamado
carry trade. El problema surge cuando el inversor (que puede ser una entidad
financiera, un banco o un particular) desconoce el verdadero riesgo asumido. En una
economía global, en la que los capitales financieros circulan a gran velocidad y cambian
de manos con frecuencia y que ofrece productos financieros altamente sofisticados y
automatizados, no todos los inversores conocen la naturaleza última de la operación
contratada.

La crisis hipotecaria de 2007 se desató en el momento en que los inversores percibieron


señales de alarma. La elevación progresiva de los tipos de interés por parte de la
Reserva Federal, así como el incremento natural de las cuotas de esta clase de créditos
hicieron aumentar la tasa de morosidad y el nivel de ejecuciones (lo que
incorrectamente se conoce como embargo), y no sólo en las hipotecas de alto riesgo.[2]

La evidencia de que importantes entidades bancarias y grandes fondos de inversión


tenían comprometidos sus activos en hipotecas de alto riesgo provocó una repentina
contracción del crédito (fenómeno conocido técnicamente como credit crunch) y una
enorme volatilidad de los valores bursátiles, generándose una espiral de desconfianza y
pánico inversionista, y una repentina caída de las bolsas de valores de todo el mundo,
debida, especialmente, a la falta de liquidez.

[editar] Causas de la crisis


Varios factores se aliaron para dar lugar a la crisis financiera.[3] En primer lugar, la
enorme burbuja especulativa ligada a los activos inmobiliarios. En los Estados Unidos,
como en muchos otros países occidentales, y tras el estallido de la burbuja tecnológica
de principios de siglo XXI, entre los años 2000 y 2001, se produjo una huida de
capitales de inversión tanto institucionales como familiares en dirección a los bienes
inmuebles. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron un clima de
inestabilidad internacional que obligó a los principales Bancos Centrales a bajar los
tipos de interés a niveles inusualmente bajos, con objeto de reactivar el consumo y la
producción a través del crédito. La combinación de ambos factores dio lugar a la
aparición de una gran burbuja inmobiliaria fundamentada en una enorme liquidez.

En el caso estadounidense, la compra-venta de vivienda con fines especulativos estuvo


acompañada de un elevado apalancamiento, es decir, con cargo a hipotecas que, con la
venta, eran canceladas para volver a comprar otra casa con una nueva hipoteca, cuando
no se financiaban ambas operaciones mediante una hipoteca puente. El mercado
aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó a una elevación de precios de
los bienes inmuebles, y, por lo tanto, de la deuda.

Pero el escenario cambió a partir de 2004, año en que la Reserva Federal de los Estados
Unidos comenzó a subir los tipos de interés para controlar la inflación. Desde ese año
hasta el 2006 el tipo de interés pasó del 1% al 5,25%. El crecimiento del precio de la
vivienda, que había sido espectacular entre los años 2001 y 2005, se convirtió en
descenso sostenido. En agosto de 2005 el precio de la vivienda y la tasa de ventas
cayeron en buena parte de los Estados Unidos de manera abrupta. Las ejecuciones
hipotecarias debidas al impago de la deuda crecieron de forma espectacular, y
numerosas entidades comenzaron a tener problemas de liquidez para devolver el dinero
a los inversores o recibir financiación de los prestamistas. El total de ejecuciones
hipotecarias del año 2006 ascendió a 1.200.000,[4] lo que llevó a la quiebra a medio
centenar de entidades hipotecarias en el plazo de un año.[5] Para el 2006, la crisis
inmobiliaria ya se había trasladado a la Bolsa: el índice bursátil de la construcción
estadounidense (U.S. Home Construction Index) cayó un 40%.

En el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria subprime empezó a contaminar los


mercados financieros internacionales, convirtiéndose en una crisis internacional de gran
envergadura, calificada por algunos como la peor desde la segunda guerra mundial.[6]

[editar] La transmisión de la crisis a los mercados financieros

La información de que se dispone[7] parece indicar que el origen de la crisis se encuentra


en una incorrecta valoración de los riesgos, intencionada o no, que habría sido
amplificado por la automatización del mercado de valores, la desinformación de los
inversores particulares y la liquidez sin precedentes del período 2001-2007. Asimismo,
parece ser que las entidades bancarias recababan liquidez mediante la técnica de retirar
de sus activos el dinero prestado por la vía de "colocar cédulas hipotecarias o CDOs, de
CLOs y de CMOs u otras obligaciones respaldadas por paquetes de activos corporativos
e hipotecarios".[8] El riesgo de las subprime habría sido transferido a los bonos de deuda
y las titulizaciones, y de ahí a fondos de pensiones y de inversión.[9] De hecho, las
entidades de valoración de riesgo (como Standard s & Poors (S&P) o Moody´s)
comenzaron tras la crisis a ser investigadas por su posible responsabilidad,[10] y sólo
cuando la crisis se desató, las agencias de calificación de riesgo endurecieron los
criterios de valoración.[11] Asimismo, los legisladores norteamericanos y europeos
comenzaron a barajar un endurecimiento de los criterios de concesión de hipotecas.[12]

[editar] La extensión del problema: agosto de 2007


Artículo principal: Cronología de la crisis de las hipotecas subprime
Si bien la existencia de un problema con la hipotecas subprime era conocido con
anterioridad al estallido de la crisis, se desconocía su alcance, y sobre todo, qué
entidades se encontraban afectadas.[13]

[editar] Antecedentes inmediatos

En febrero de 2007 el Wall Street Journal advertía sobre el peligro de las hipotecas
subprime,[14] así como el problema generado por los impagos de otros productos
hipotecarios.[15] En mayo, los fondos basados en hipotecas subprime comienzan a ser
severamente criticados por los analistas, y los principales inversores (como Lehman
Brothers Holdings Inc.) comienzan a huir de las hipotecas, tanto de las de alto riesgo
como de las de bajo riesgo, negándose a dar más dinero a las principales entidades
hipotecarias, las cuales comienzan a acusar falta de liquidez en contratos hipotecarios
previamente comprometidos.,[16] Freddie Mac anuncia nuevas reglas para comprar
créditos subprime en el mercado secundario. Mientras tanto, desde algunas instancias de
la Reserva Federal se advierten los primeros síntomas de la crisis.[17]

La percepción de crisis aumentaba a medida que entidades de gran prestigio o volumen


de negocio comenzaban a dar señales de desgaste financiero.

En marzo de 2007 la bolsa de Nueva York retira de sus índices a la hipotecaria New
Century por insolvencia y presunto delito contable.[18] En el mes de abril el FMI alerta
sobre la reducción del mercado de las hipotecas prime en favor de las subprime. La
institución internacional, en un informe publicado ese mes, calcula que "en enero de
2007 existían en Estados Unidos 4,2 billones de euros en bonos ligados a las hipotecas
de alto riesgo, de los cuales 624.000 millones de euros pertenecían a mediados de 2006
a inversores no estadounidenses".[19]

En junio se conoce que varios fondos flexibles (hedge fund), que invertían en deuda
titularizada, de una importante gestora de fondos, Bear Stearns, entran en quiebra.[20] En
el mes de julio, según la Reserva Federal, las pérdidas generadas por las hipotecas
subprime se situaban ya entre los 50.000 y los 100.000 millones de dólares.[21]

Durante el mes de agosto de 2007 tuvo lugar la transmisión del problema a los
mercados financieros. A continuación, se ofrece la secuencia cronológica de los
principales hechos ocurridos durante el periodo posterior.

[editar] Del 1 al 8 de agosto

A principios de agosto Bear Stearns vuelve a cerrar un fondo de inversiones. La


compañía Blackstone anuncia su quiebra el 2 de agosto[22] y la American Home
Mortgage, el décimo banco hipotecario de los Estados Unidos, anuncia el despido de
todo su personal el día 4[23] y la quiebra el día 6.[24] Para entonces ya se sabe que la crisis
financiera ha llegado a Europa de mano del banco alemán IKB, expuesto a inversiones
en hipotecas subprime, que ha sido rescatado por una entidad financiera pública para
evitar la bancarrota.[25] [26] Ese mismo día el National City Home Equity se declara en
quiebra.[27]

[editar] Los días 9 y 10 de agosto


El 9 y el 10 de agosto la crisis se traslada a todas las bolsas del mundo, que comienzan a
caer, especialmente al hacerse público que uno de los principales bancos europeos, el
BNP Paribas, suspende tres fondos ya que la falta de liquidez "no permite establecer
una valoración justa de los activos subyacentes y así calcular un valor liquidativo". Los
bancos centrales de la zona del euro y de EE UU. responden con inyecciones masivas de
liquidez, para calmar las tensiones del mercado interbancario derivadas de la crisis.[28] El
principal banco alemán, Deutsche Bank, sufre también pérdidas sustanciales en uno de
sus fondos vinculados a la financiación inmobiliaria.[29]

El viernes 10 el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush pide calma ante la
escalada de la crisis[30] y asegura que hay liquidez en el mercado.[31] El Banco Central
Europeo advierte que comienza «una crisis financiera en varias etapas por pinchazo
del capital riesgo y las hipotecas ‘subprime’».[32]

Pese a todo, al final del día 10 se conoce la bancarrota de otra entidad, en este caso el
Home Banc.[33] Todas las bolsas del mundo registran importantes pérdidas de
capitalización al terminar la semana. El ministro de economía español, Pedro Solbes,
descarta el día 12 que la crisis de las hipotecas de EE UU. vaya a incidir en España.[34]

[editar] Del 11 al 19 de agosto

Ante lo que interpretan como una falta de liquidez del sistema, los principales bancos
centrales inician una serie de inyecciones (en concepto de ajuste fino, o fine tuning) de
varios cientos de millones de euros en diferentes divisas. Las inyecciones de liquidez,
coordinadas entre la FED, el Banco Central Europeo, el Banco Central de Canadá y el
Banco Central de Japón continúan el 13, 14 y 15.

El lunes 13 de agosto las bolsas se mantienen con ligeras ganancias, para volver a caer
ligeramente el 14 de agosto, especialmente por las cotizaciones bancarias. Ese día se
conoce que la exposición a créditos de alto riesgo orientados al consumo del Banco de
Santander tiene un valor de 2200 millones de euros,[35] exposición que se considera baja,
pese a que el día anterior se había asegurado que la banca española se encontraba a
resguardo de la crisis.[36] También ese día se tiene noticia de que uno de los mayores
bancos del mundo, el Citigroup, presenta una exposición a créditos inseguros de entre
2.000 y 3.000 millones de dólares.[37] El día 15 de agosto las mayoría de las bolsas
continúan su caída[38] pese a las nuevas llamadas a la calma del día anterior, esta vez de
Jean-Claude Trichet.[39]

El 16 de agosto se hace público que la Banca March congela un fondo de inversión (el
Parvest Dynamic ABS), afectado colateralmente por la exposición de riesgo de BNP
Paribas.[40] Así mismo, la entidad hipotecaria australiana Rams Home Loans cae en su
cotización más del 50%, y el primer banco hipotecario norteamericano, Countrywide,
sufre pérdidas en sus cotizaciones ante rumores, no confirmados, de bancarrota.[41]
También circulan rumores del inminente colapso de un gran hedge fund, recordando lo
ocurrido en 1998, durante la crisis de LTCM.[42] [43]

El 17 de agosto a pesar de repetidas inyecciones diarias de diferentes divisas el mercado


de valores no mejora. Tras una contundente caída de la bolsa japonesa, y cuando las
bolsas europeas se tambaleaban nuevamente, la FED recorta en 0,5 puntos el tipo de
interés interbancario, pero manteniendo el tipo federal (es decir, rebaja el precio del
dinero a los bancos, pero no a los consumidores particulares), lo que provoca la
remontada de todas las plazas europeas y norteamericanas. El presidente de la Reserva
Federal afirma que "las condiciones de los mercados financieros se han deteriorado",[44]
lo que se evidencia en el hecho de que la hipotecaria Countrywide deba acudir a
financiación de emergencia por valor de 11.500 millones de dólares,[45] todo ello en un
clima de preocupación ante su posible situación financiera[46] al tiempo que se conocen
las millonarias pérdidas de un fondo de pensiones británico, por valor de 27.000
millones de libras.[47]

[editar] A partir del 20 de agosto

El 20 de agosto, tras la rebaja de tipos primarios de la FED las bolsas comienzan a


recuperarse, y en el caso de las asiáticas de manera espectacular, si bien algunos
analistas, como el semanario The Economist, lo consideran un compás de espera.[48] Ese
mismo día se conoce que el banco regional público germano Sachsen LB ha necesitado
ser rescatado por un grupo de cajas de ahorro por valor de 17.300 millones de euros,
dada su peligrosa relación con las hipotecas subprime.[49] Durante los días anteriores
muchos analistas y actores financieros presionan para evitar una nueva subida de tipos
tanto en Europa como en Estados Unidos, e incluso el Gobierno japonés se dirigió a su
Banco Central para evitar una nueva subida, dado el deterioro de los mercados
financieros.[50] Otros analistas, en este caso el Bundesbank, aprecian que no se dan las
condiciones para evitar una nueva alza de tipos.[51]

El 22 de agosto, así como el 23 continúan las inyecciones de liquidez de distintos


bancos centrales, que no se habían dejado de producir en todos los días anteriores. El 23
se conoce que al menos 13 fondos españoles se encuentran afectados por la crisis,[52]
mientras continúa la incertidumbre sobre la estabilidad financiera internacional.[53] El
día 23 se hace pública la quiebra de una de las entidades hipotecarias más importantes
de Estados Unidos, la First Magnus Financial: en total, ya son 90 entidades las
afectadas por la crisis en ese país.[54] [55] Por su parte, el FMI destaca que la crisis
financiera dañará el crecimiento mundial.[56]

El 24 de agosto continúa la inquietud por la marcha de la crisis. Los bancos centrales


siguen inyectando liquidez en el mercado, y ese mismo día se conocen los primeros
datos de la exposición a hipotecas subprime en China: sus dos bancos principales
(Commercial Bank of China (ICBC) y Bank of China) tienen 8.000 millones de euros en
inversión hipotecaria subprime.[57]

[editar] Septiembre de 2007

Si bien las bolsas se mantuvieron relativamente estables durante la última semana de


agosto, los datos económicos estadounidenses provocan un nuevo desplome mundial
bursátil el 5 de septiembre.[58] El BCE anuncia nuevas inyecciones de liquidez, que se
suman a las de la FED.[59] El día 6 de septiembre, y pese a las intenciones declaradas con
anterioridad, el BCE decide no subir los tipos de interés manteniéndolos en el 4% (lo
que se considera un aplazamiento de la subida), al observar una gran incertidumbre y
volatilidad en el mercado financiero.[60] Como consecuencia de la medida, el euribor
interbancario se estabiliza, lo que no impide que las bolsas continúen cayendo.[61]
Conatos de pánico bancario en Inglaterra: colas de clientes frente a las oficinas del
Northern Rock para sacar los ahorros.

El 11 de septiembre se conoce que la compañía británica Victoria Mortgages, con una


cartera de créditos valorada en 440 millones de euros, se declara insolvente.[62] Ese
mismo día, el presidente del BCE insiste en el riesgo inflacionista en la eurozona, lo que
interpreta como una negativa a bajar los tipos de interés en el corto plazo.[63] El 13 de
septiembre el Banco de Inglaterra debe acudir al rescate del Northern Rock,[64] quinto
banco hipotecario del país, y en cuyas oficinas comienzan a crearse colas de clientes
para retirar sus depósitos.[65] [66] [67] Esta entidad continuará teniendo problemas durante
los días siguientes, sufriendo fuertes caídas en bolsa.[68]

Nuevamente el 17 de septiembre hay un desplome bursátil,[69] al mismo tiempo que, tras


ciertos rumores, el Banco de España desmiente que ningún banco español haya
solicitado financiación de urgencia.[70]

El 18 de septiembre la FED baja el tipo de interés un 0,5% (una bajada inusual),


provocando espectaculares subidas en las bolsas,[71] unidas a revalorizaciones históricas
del euro frente al dólar[72] mientras continuaban las inyecciones de liquidez.[73]

El 29 de septiembre se conoce la quiebra de un banco estadounidense pionero en


Internet Netbank, que es absorbido por ING, entidad que no garantizará la totalidad de
los depósitos.[74] [75]

[editar] Octubre de 2007

El sistema bancario sigue dando síntomas de deterioro. El 1 de octubre de 2007 el banco


suizo UBS anuncia pérdidas por valor de 482 millones de euros por causa de la
tormenta hipotecaria,[76] y el Citigroup, el mayor grupo financiero del mundo, anuncia
una reducción trimestral del 60%[77] en sus beneficios tras declarar unas pérdidas de
6.000 millones de dólares .[78] El 5 de octubre la mayor correduría del mundo, Merrill
Lynch, anuncia pérdidas por valor de 4.500 millones de dólares.[79] Los días posteriores
hubo una fuerte elevación bursátil, al mismo tiempo que una de las mayores inyecciones
del BCE desde el mes anterior.[80] [81]

El 11 de octubre varios diarios económicos[cita requerida] informaban que la relación entre


las entidades financieras españolas y la crisis hipotecaria de Estados Unidos eran
mayores de lo que hasta el momento se intuía. Al mismo tiempo señalaba al BBVA y a
otros bancos como Banco Sabadell y Banco Popular[cita requerida] de haber invertido en
fondos avalados por hipotecas subprime así como la relación de distintas inmobiliarias y
constructoras españolas con el tocado y dañado mercado de la construcción en Estados
Unidos. También se informó que varios organismos financieros internacionales[cita requerida]
señalaban a España como uno de los países con más posibilidades de sufrir una crisis
como la de Estados Unidos debido a la burbuja inmobiliaria, el incremento de la
morosidad, el aumento de hipotecas de alto riesgo y el incremento de los tipos de
interés.

El presidente del banco de inversiones estadounidense Merrill Lynch, Stan O'Neal,


renuncia a su cargo el 30 de octubre de 2007. La renuncia de O'Neal, se produjo
después de que la compañía se viera obligada a reconocer que su nivel de deudas
incobrables alcanzaba los 7.900 millones de dólares. Merrill Lynch fue una de las
primeras compañías en reagrupar ese tipo de deuda en garantías negociables. El valor de
estas garantías cayó en picado, ya que el impago de hipotecas batió el pasado año un
nuevo récord debido a las elevadas tasas de interés.[82]

[editar] Noviembre y diciembre de 2007

El presidente de la mayor empresa de servicios financieros del mundo, Citigroup,


Charles Prince, renuncia a su cargo el 4 de noviembre. Prince fue luego sustituido por
Vikram Pandit. La posición de Prince se vio debilitada después de que la institución que
presidía anunciara una caída del 57% en sus beneficios trimestrales.[78] En el mes de
diciembre la crisis de liquidez y la desconfianza interbancaria hacen tomar medidas a
los principales bancos centrales de manera coordinada, con objeto de respaldar el dólar
estadounidense.[83] La FED baja ese mismo mes el tipo de interés un 0,25% y el BCE los
mantiene. Debido a las dificultades para solucionar la crisis del banco británico
Northern Rock el gobierno británico decide nacionalizarlo[84] La crisis de liquidez
continúa hasta final de año, provocando máximos en el euribor interbancario, que se
aleja de los tipos oficiales contenidos por el BCE[85] mientras la prensa británica (que en
ocasiones ha sido acusada de publicar noticias poco neutrales sobre la economía
española[cita requerida]) pone en duda la solvencia del sistema bancario español.[86]

[editar] 2008 y el plan de rescate

Artículos principales: Crisis bursátil de enero de 2008 y Plan de rescate financiero de


Estados Unidos de 2008

Lejos de amainar, los efectos de la crisis financiera se contagian a la economía real,


entrando Estados Unidos en una posible recesión económica, lo que obliga a tomar
medidas que no logran evitar la caída de la bolsa.[87] a lo que se une la pérdida de
beneficios de los principales bancos del mundo.[88] El lunes 21 de enero se produce una
histórica caída bursátil, que arrastra a todas las bolsas del mundo salvo la
norteamericana, que se encuentra cerrada por ser festivo.[89] Lo mismo ocurre el 17 de
marzo, día en que la compra del quinto banco financiero estadounidense (Bear Stearns)
por parte de la financiera JP Morgan provoca una caída del 90% en las acciones de
aquella entidad.[90] [91]

En abril el FMI cifra en 945.000 millones de dólares las pérdidas acumuladas por la
crisis.[92] En 2008 ya se da por hecho que la crisis será mundial, extendiéndose a
Latinoamérica y Asia,[93] e implicará, en combinación con una elevada inflación inicial a
escala internacional (especialmente en el precio de los alimentos y de la energía) una
desaceleración de la economía internacional durante un periodo relativamente largo[94]
No en vano, el primer semestre arroja una caída media de las principales bolsas del
mundo: en concreto, la española registra el peor semestre de sus 135 años de la historia
de su registro reciente.[95]

En julio de 2008 la FED se ve obligada a rescatar a las dos principales entidades


hipotecarias norteamericanas: Fannie Mae (Asociación Federal de Hipotecas
Nacionales) y Freddie Mac (Corporación Federal de Préstamos Hipotecarios para la
Vivienda),[96] que ha sido considerada la mayor nacionalización de la historia, con un
costo al erario público de cerca de 200.000 millones de dólares.[97] [98] [99] Se nacionalizó
también el banco IndyMac y se rescató la entidad Bear Stearns.[100] En la misma línea, la
Cámara de representantes decide también destinar 3.900 millones de dólares para
ayudar a hipotecados que no pueden pagar sus deudas[101]

El 15 de septiembre Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión norteamericano, que


gestiona 46.000 millones de dólares en hipotecas, se declara en quiebra,[102] y el Bank of
America se ve obligado a comprar la entidad Merrill Lynch por 31.000 millones de
dólares.[103] Más de un año después del comienzo de la crisis sus efectos devastadores
sobre la economía financiera se recrudecen, empujando las bolsas a la baja.

El 18 de septiembre el gobierno de Estados Unidos anunció un plan de rescate


multimillonario, el mayor de la historia, que hizo que las bolsas de todo el mundo se
dispararan consiguiendo subidas record.[104] [105]

El 22 de septiembre la Reserva Federal de Estados Unidos aprobó la conversión de los


dos últimos bancos de inversión independientes que quedaban, Goldman Sachs y
Morgan Stanley, en bancos comerciales, lo que permite un mayor control y regulación
por parte de las autoridades. De esta forma se acababa con un modelo bancario con 80
años de historia.[106] También la FED, junto con JP Morgan, ha tenido que rescatar a la
mayor caja de ahorros del país, Washington Mutual.[107] Es la mayor quiebra bancaria de
la historia de los Estados Unidos[108]

En la cuarta semana de septiembre el presidente George W. Bush advirtió que Estados


Unidos se encontraba al borde del pánico financiero y de una recesión larga y dolorosa.
Con el fin de convencer al Congreso realiza un plan de rescate de la grave crisis,[109]
negociado durante una semana entera con los máximos representantes de la oposición,
es presentado urgentemente al Senado de E.E.U.U el 29 de septiembre de 2008 y ese
mismo día es rechazado en votación considerado como 'inaceptable', cayendo por esta
causa las bolsas de Wall Street, donde el Dow Jones perdió un 6,98%, el S&P500 cayó
un 8,37% y el Nasdaq se hundió un 9,14%, la mayor caída desde hacía 20 años. El plan
de emergencia diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, consistía en que el
Tesoro norteamericano, en colaboración con la Reserva Federal pretendía inyectar hasta
700.000 millones de dólares a cargo de los contribuyentes, para la compra a los bancos
de activos financieros inmobiliarios contaminados por las hipotecas basura, y poder
mantenerlos fuera de sus cuentas hasta que la economía se recupere, siendo la mayor
intervención de la historia económica del país.

Tras una segunda votación es aprobado en el Senado con la novedad respecto a la


propuesta rechazada la primera vez de incrementar los límites de los depósitos bancarios
garantizados por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) que pasaron de
100.000 a 250.000 dólares asegurados a los depositantes si un banco quiebra. El día 3
de octubre de 2008 se aprueba en el Congreso para considerar el plan de ayuda como
ley.

Por otra parte se ha argumentado en contra de esta medida intervencionista, como


peligrosa tanto por sus consecuencias políticas como económicas, que existen otros
mecanismo distintos al rescate, que sólo resultaría en una pesada carga para los
contribuyentes socializando las pérdidas de actores privados, y que en muchos casos es
preferible la quiebra porque sanearía de los activos inservibles.[110] [111] Estas voces
sostienen además que el problema no es una falta regulaciones, sino un exceso de malas
regulaciones.[112]

[editar] La extensión del problema y el comienzo de la crisis financiera


global

Artículos principales: Crisis financiera de 2008 y Crisis bursátil mundial de octubre de


2008

Tras el plan de rescate las bolsas de todo el mundo continuaron su tendencia


fundamentalmente bajista. Tras varios lunes negros, en los que las bolsas tuvieron
caídas históricas, se hace público que la segunda hipotecaria alemana (Hypo Real Bank)
es intervenida por el Estado para evitar su posible quiebra, con lo que la crisis financiera
estadounidense, generada a partir de las hipotecas subprime, se extiende a toda la
economía financiera internacional, y se convierte en global. Con el fin de evitar el
pánico bancario en toda Europa, numerosos gobiernos, como Irlanda, o Portugal,[113] se
disponen a garantizar sin límites los depósitos bancarios y a elevar los fondos de
garantía de depósitos hasta 40.000 euros. En el caso de Islandia, por ejemplo, se
procede a una nacionalización de facto de toda la banca privada, con el fin de evitar la
bancarrota del Estado (que no se consigue),[114] a lo que se añade un corralito para las
cuentas bancarias offshore[115

Salida de la crisis

as causas de la crisis económica

La restricción en el crédito, el encarecimiento del petróleo y el fuerte ajuste en el sector


de la construcción nos han llevado a la actual crisis económica, con seria desaceleración
económica, inflación y crecimiento preocupante del desempleo.
La crisis económica estadounidense
tuvo su origen en las hipotecas subprime,
que son aquellas que se concedían a
clientes con escasa solvencia, o con pocas
garantías de que pudieran hacer frente al
pago de sus cuotas. En un mundo
globalizado como en el que vivimos, el
virus subprime nacido en Estados Unidos
y sus consecuencias, han encontrado las
vías perfectas para conseguir crear una
gran infección en todo el sistema
financiero mundial. Los bancos que promocionaban las hipotecas subprime, necesitaban
más dinero para poder continuar ofreciendo dicha clase de préstamos hipotecarios. Para
ello los introducían en productos estructurados que vendían a otras entidades financieras
y así obtenían nueva liquidez con la que podían continuar realizando sus actividades y
concediendo nuevas hipotecas subprime. El virus de las hipotecas subprime ha
conseguido enfermar al sistema financiero a nivel mundial y provocar una crisis
económica internacional de consecuencias catastróficas.

Como comentamos, dichas hipotecas, en un mundo globalizado, han podido llegar a


entidades financieras de todo el mundo. Los bancos se prestan dinero entre sí en el
llamado mercado interbancario y los bancos han llegado a tener una gran desconfianza
entre ellos, porque piensan unos de otros, que pueden estar infectados por las hipotecas
subprime. Se bloquea así la circulación del dinero. El dinero no fluye y ello lleva a un
estrangulamiento de la actividad económica, porque si las entidades financieras no
disponen de liquidez, no pueden dar, ni a las familias, ni a las empresas, los créditos que
necesiten para llevar a cabo sus proyectos.

La economía española, como la de los países europeos, también sufre la preocupante


situación de crisis económica y financiera. España ha sufrido un conjunto de impactos
que han dañado seriamente su economía y han conseguido convertir un alto PIB,
en un crecimiento débil; pasar de unos buenos años de reducción del desempleo, a
un aumento preocupante de este, y de una inflación reducida y estable que
rondaba la conocida estabilidad de precios; (tan anhelada por el Banco Central
Europeo (BCE), y definida como una tasa interanual de variación de precios
cercana pero por debajo del 2%); a una inflación desbordada y que superó el 5%;
si bien septiembre se cerró en el 4,5% por el descenso del petróleo y en octubre se
sitúa en el 3,6%. En los siguiente meses siguió un camino descendente y en poco
tiempo se ha pasado de una alta inflación a entrar en escena el fantasma de la
deflación. La deflación es una caída generalizada y persistente de los precios.
Aunque se ha llegado a una deflación técnica, por acumular dos trimestres
consecutivos (los dos primeros de 2009) de una inflación negativa, no se puede
hablar de una deflación real, sino que es consecuencia de los exorbitantes precios
del petróleo que alcanzó en poco tiempo en el verano de 2008, para seguir
posteriormente con caídas espectaculares del mismo. Después de meses de fuerte
inflación y de rápida caída de la misma vuelven a recuperarse valores de inflación
más razonables. Los factores que han incidido fuertemente en la economía son los
siguientes:
La restricción crediticia: No hay facilidad para que los bancos concedan préstamos.
Se ha instalado la desconfianza interbancaria, los bancos se muestran recelosos
unos de otros y no se prestan dinero. Los bancos piensan unos de los otros: "Tu
edificio es imponente, pero su interior, ¿no estará infectado por el virus de las
hipotecas subprime?". Hay falta de liquidez. El dinero no fluye con la normalidad
necesaria. Las exigencias para conseguir un crédito aumentan. La crisis
inmobiliaria estadounidense, provocada por las hipotecas subprime ha llevado a la seria
cautela a todo el sistema financiero y a la hora de la concesión de créditos. Esto es
claramente perjudicial para las empresas, pues la financiación es un recurso empresarial
muy utilizado para su crecimiento y desarrollo. Los ciudadanos tampoco encuentran
facilidad en los bancos para financiar sus grandes compras, como son la vivienda y los
vehículos, con lo que se resiente la industria del automóvil y el sector inmobiliario. Al
ser dos sectores de gran importancia, sus problemas se trasladan a gran cantidad de
empresas de diferentes características que se relacionan directamente o indirectamente
con ellos. Por ejemplo una empresa que trabaje con la madera para construir puertas
para las viviendas, fácilmente resentirá los problemas del sector de la construcción. La
falta de liquidez en el sistema financiero, impide que llegue el dinero a los ciudadanos,
con lo que se rebaja el consumo, las empresas generan menos ganancias, se ven
obligadas a reducir sus plantillas y se crea más desempleo.

Muchas empresas son dependientes del crédito de los bancos, sin ellos no pueden
generar proyectos, no pueden poner en marcha sus inversiones. La falta de liquidez de
la banca por la crisis interbancaria es problemática, y aunque posteriormente las
entidades financieras recuperan la liquidez, gracias a las medidas extraordinarias
puestas en marcha por las autoridades monetarias (ej: inyecciones de liquidez) o los
gobiernos (ej: compra de activos), las condiciones exigidas para la concesión del
crédito, aumentan. Los bancos no quieren asumir excesivos riesgos ante una coyuntura
económica tan difícil. También son menores las garantías ofrecidas por las empresas a
las instituciones financieras. En tiempos de bonanza y de crecimiento económico, la
banca puede entender que muchos proyectos empresariales son viables y con
posibilidades de éxito, pero esos mismos proyectos, dada la severidad de la actual crisis
económica, pueden ser ahora definidos como todo lo contrario. Es un temible círculo
vicioso generado por la restricción del crédito. Las instituciones financieras no
conceden crédito a empresas y familias por la difícil situación económica, pero la no
concesión de crédito, retroalimenta el problema y consigue aumentar la severidad de la
crisis.

Escaladas en el petróleo: El petróleo alcanzó en el mes de julio de 2008, su record


histórico al superar los 147 dólares por barril. Después comenzó a retroceder y ahora se
encuentra oscilando entre los 70 y 80 dólares. Las continuas subidas del precio del
petróleo, activa graves procesos inflacionistas y es capaz de alterar gravemente la
economía. Si el petróleo sube de precio, se origina toda una espiral de subida de
precios. Por ejemplo, si el camión que transporta alimentos al supermercado gasta más
en transporte, los alimentos subirán de precio y el consumidor tendrá cada vez menos
dinero para comprar las mismas cosas y reducirá gastos.

El petróleo después de alcanzar record en su cotización, comenzó a protagonizar


importantes descensos. Ahora se encuentra cercano a los 70 dólares el barril. Que el
petróleo haya bajado es una noticia positiva para las familias y para las empresas, pues
las primeras disponen de más renta disponible para poder destinar al consumo, dado que
gastan menos dinero en combustible y en los recibos de electricidad. Así se favorece la
reactivación de la economía. Las empresas tienen un menor coste energético con lo que
pueden ser más competitivas y bajar precios, siendo sus productos más atractivos para
los consumidores. También es cierto que el comportamiento del petróleo esta siendo
muy volátil, en estos tiempos de grandes turbulencias financieras, por lo que contribuye
poco a aumentar la estabilidad y la confianza necesaria que deben tener las empresas
para poder crecer, invertir en ellas y generar empleo. Además, por lo que se refiere a los
consumidores, a lo hora de repostar combustible para sus vehículos, se percatan que la
rapidez con que las escaladas del precio del petróleo se convertían inmediatamente en
aumento en las gasolineras, no es la misma que cuando sucede lo contrario. Las bajadas
del precio del petróleo, le llegan al consumidor con mucha lentitud y no de forma fiel.

Ajuste de la construcción: La construcción era el motor de la economía y el


motor generador de empleo. Además alimentaba de forma contundente a la banca. El
motor ha dejado de funcionar. Entonces aparece la desaceleración económica, la crisis y
el fuerte desempleo. Mes a mes aumenta la tasa de desempleo, sobretodo en el sector de
la construcción. Existía un exceso de oferta de viviendas sobre la demanda, ello lleva a
una necesaria corrección. La cuerda se estaba tensando demasiado y se cruzaban
demasiados límites. Con un exceso de oferta, un fuerte encarecimiento de la
vivienda y subidas de tipos de interés, que contribuían a crecer de forma
considerable los intereses de los prestamos hipotecarios, se consiguió formar la
llamada "burbuja inmobiliaria". Una burbuja que todos veían, pero que mientras todo
funcionara y se generaran grandes fortunas, no tenía excesiva importancia. Pero la
burbuja estalló y ahora es el momento de recoger las consecuencias y de concienciarse
de que hay límites que es mejor no volver a cruzar. El ajuste del sector de la
construcción está siendo fuerte e intenso. La extracción positiva que podemos
extraer de dicha corrección, es que si está siendo tan virulenta, terminará antes y
podrá teóricamente iniciarse antes el camino de la recuperación.

El estallido de la burbuja inmobiliaria comenzaba a mostrarse muy amenazante


cuando muchas agencias empezaban a señalar que iba alargándose demasiado el tiempo
que se necesitaba para vender una vivienda. La oferta de viviendas crecía de forma
vertiginosa, los precios se encarecían continuamente y los tipos de interés llegaban a
máximos históricos. Una combinación demasiado peligrosa que tentaba muy
fuertemente al gran estallido y no se hacía nada por evitarlo. Y finalmente llegó. Pero
no fue lo peor. El verdadero problema fue que con el estallido de la burbuja
inmobiliaria, grave de por sí, el virus subprime originario de Estado Unidos, ya había
contaminado todo el sistema interbancario. La liquidez ya no fluía por las instituciones
financieras. La falta de fluidez en el sistema bancario llevó inexorablemente a la
restricción del crédito. El estallido de la burbuja inmobiliaria se ha conjugado con una
restricción crediticia y el resultado de este cóctel explosivo ha sido una gran crisis de
consecuencias devastadoras. Si el estallido de la burbuja inmobiliaria se hubiera
producido sin la alteración de la banca, las consecuencias de la crisis habrían
estado muy lejos de ser tan virulentas como lo han sido.

La delicada situación económica incide directamente en los ciudadanos y en las


empresas. Los consumidores la detectan, la viven directamente, puede que ellos mismos
o familiares suyos hayan perdido su empleo. Los medios de comunicación detallan
todos los aspectos y circunstancias de la crisis y las familias y las empresas conocen al
detalle todos los malos datos económicos que se suceden continuamente. Se genera
desconfianza entre los consumidores. Los ciudadanos reducen su consumo por temor
al posible empeoramiento de la situación económica del país y la suya propia. El menor
consumo de los ciudadanos originado por la desconfianza tiene una incidencia directa
perjudicial sobre las empresas y el crecimiento económico, agravando todavía más la
crisis. Los empresarios también sienten desconfianza y seguramente paralizan
proyectos empresariales, que podrían generar empleo, por temor a que fracasen ante la
crisis, o tal vez, los aplacen esperando que vengan en el futuro vientos más favorables.
Por ello siempre se dice que la confianza es muy necesaria para que se genere empleo.

Las anteriores circunstancias han sido decisivas para llegar a la actual situación de
crisis económica y financiera. También es necesario tener en cuenta, que las causas de
la crisis se convierten a la vez en efectos y viceversa. Por ejemplo, el desempleo genera
desaceleración económica, pues las familias al perder sus trabajos, tienen que reducir
sus gastos. Como el consumo de los ciudadanos se reduce, las empresas tienen menores
ganancias y se encuentran obligadas a reducir sus plantillas. Se forman círculos viciosos
de los que resulta complicado salir. Algo tiene que romper con lo negativo para ayudar
a que el círculo vicioso se convierta en virtuoso.

Un buen dato económico puede incidir sobre otros; arrastrarlos a un mejor


comportamiento o cambio de tendencia y ayudar a cambiar paulatinamente el escenario
económico. Puede ser el caso del descenso del precio del petróleo, pues conduce a una
menor inflación y a que familias y empresas tengan menos gastos. De esta manera las
familias disponen de más margen de renta para destinar al consumo, y las empresas para
ser más competitivas y bajar precios. También son muy importantes los recortes de los
tipos de interés por parte de los bancos centrales. La Reserva Federal de Estados Unidos
(Fed), ha bajado sus tipos de interés hasta situarlos entre el 0 y el 0,25%, el Banco de
Inglaterra (BoE) hasta el 0,5%, y el Banco Central Europeo (BOE), tras una política de
recortes para afrontar la crisis y la recesión en la Eurozona, los ha situado en el 1%.

La crisis económica es tan severa como internacional. Los diferentes países han
puesto en marcha numerosos planes de estímulo y han movilizado importantes
cantidades de dinero, con el fin de intentar paliar los graves efectos de la crisis. Las
cuentas públicas de los diferentes Estados se deterioran a un ritmo vertiginoso y
aumentan de forma contundente los déficits públicos. Las economías se desaceleran
intensamente, disminuyendo así las recaudaciones impositivas. Además el aumento del
desempleo, implica un aumento de las prestaciones. Si la actividad económica cae,
disminuyen las recaudaciones impositivas; si aumenta el desempleo, aumentan las
prestaciones, y si además se ponen en marcha numerosos planes de estímulo para
afrontar la crisis, resulta inevitable un vertiginoso aumento de los déficits públicos
en los diferentes Estados. Una segunda fase de la crisis económica llega como
consecuencia de este gran deterioro de las cuentas públicas. Los inversores y los
especuladores financieros castigan a los países que muestran problemas de solvencia, de
elevada deuda o de alto déficit público. Se elevan los intereses por los que estos países
pueden refinanciar sus deudas, agravándose así sus problemas financieros. En esta
segunda fase de la crisis, los diferentes Estados ponen en marcha severos planes de
ajuste público. La austeridad se hace necesaria. Los Estados deben de ser y
mostrarse lo más solventes posibles ante los mercados.

Las autoridades monetarias y los gobiernos de todo el mundo han puesto en marcha
diversos y variados planes, reformas estructurales para lograr que sus economías sean
más competitivas y eficaces, multitud de medidas de estímulo, así como planes de ajuste
para reducir los elevados déficits públicos. El objetivo es que se cuente con solvencia y
se genere lo más pronto posible crecimiento económico. Todas las medidas, reformas,
planes de estímulo y de ajuste se ponen en marcha y se alinean para afrontar y superar
una crisis económica muy severa, difícil, compleja, y ante la que no se han encontrado
protocolos claros de actuación. Algunos países ya muestran signos de recuperación.
Ahora habrá que esperar y desear la consolidación de la misma.

Crisis en el sector inmobiliario estadounidense hasta el 2010

• publicado por VelSid


• Miércoles 1 Octubre 2008

Según informa Moody’s Investors Service, firma de análisis de riesgo, investigación y


calificación crediticia global, habrá crisis en el sector inmobiliario estadounidense
hasta el 2010, es decir, hasta ese año no se tocará fondo. Esta situación se traduciría en
nuevas quiebras de promotores y constructores que deberían esperar demasiado tiempo
para poder salvar la situación.

Al igual que ocurre en Europa, las entidades financieras norteamericanas también han
cerrado el grifo con sus consecuencias, se construye menos, aumenta el paro y en
consecuencia, la morosidad y las ejecuciones hipotecarias, un caos difícil de solucionar.

El informe de Moody’s es bastante pesimista pero se basa en datos también pesimistas,


todo gira en torno a las hipotecas subprime concedidas alegremente incluso a quienes
mostraban altos riesgos de impagos, se ha desencadenado una brutal crisis inmobiliaria
cuyos cimientos eran este tipo de créditos. Sería interesante recordar el post la crisis
inmobiliaria norteamericana se agrava, las previsiones que en él se daban se conjugan
con las que ofrece Moody’s.

El informe de Moody’s contrasta con otros informes que vaticinan que será en este
mismo año cuando la situación cambie y la crisis toque fondo, otros vaticinaban que
hasta mediados de 2009 no cambiaría la situación y ahora este nuevo informe pone más
dramatismo a la crisis y posiblemente afecte al sector, ya se sabe que las previsiones son
muy consideradas y a veces se actúa en función de lo que éstas indican.

Quizá la situación cambiaría si finalmente se aprueba el plan de rescate del Gobierno


estadounidense dotado con 700.000 millones de dólares destinados a contener la crisis
financiera. Son muchos los cambios que deben hacerse y muchas las cuestiones a tener
en cuenta, a pesar del plan, la consultora vaticina que algunos constructores no lograrán
mantenerse y el plan no servirá evitar que queden en mala posición.

Por el momento, los constructores ya han presentado el informe sobre las pérdidas
sufridas sobre el valor de sus terrenos, empresas, etc., desde el año 2006 hasta junio de
2008, las pérdidas se cifran en 25.500 millones de dólares, aunque posiblemente esta
cifra ascienda notablemente en los meses sucesivos.