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Siglo de oro

Nombre: Benjamín Juárez Antonio

Profesor: Mario Alberto Domínguez Islas

ESCUELA SECUNDARIA TECNICA NO. 62

JAIME TORRES BODET

GRADO Y GRUPO: 3°B

No. De lista: 23

Turno: matutino
Introducción
¿Qué es el teatro?
Es la rama del arte escénico relacionada con la actuación, que representa
historias frente a una audiencia usando una combinación de discurso, gestos,
escenografía, música, sonido y espectáculo. Es también el género literario que
comprende las obras concebidas para un escenario, ante un público

La mayoría de los estudios consideran que los orígenes del teatro deben
buscarse en la evolución de los rituales mágicos relacionados con la caza, al
igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola que, tras la
introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas ceremonias
dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios
espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación sagrada resulta
un factor común a la aparición del teatro en todas las civilizaciones

Subgéneros del teatro


Formas mayores: Tragedia y Comedia, como los principales; además: drama,
tragicomedia, y auto sacramental.
Formas menores: Entremés, paso, monólogo y farsa, entre otros.
Teatro musical: Ópera, zarzuela y sainete, principalmente.

Siglo de oro
Por Siglo de Oro se entiende la época clásica o de apogeo de la cultura
española, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo
XVII. Ciñéndose a fechas concretas de acontecimientos clave, abarca desde la
publicación de la Gramática castellana de Nebrija en 1492 hasta la muerte de
Calderón en 1681.

Porque se le llamo siglo de oro al siglo XVI y XVII

El período entre el Renacimiento y el Barroco, la "Edad Dorada" de España


realmente se extendió durante dos siglos (el XVI y el XVII) y es la etapa más
fecunda y gloriosa de las Artes y las Letras españolas. La novela alcanzaría su
más alto nivel de universalidad y expresión con Don Quijote de Miguel de
Cervantes y otros géneros claramente españoles como el de la novela
picaresca (Lazarillo de Tormes y el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán).
Fue también una época dorada para la poesía. En el siglo XVI, Boscán y
Garcilaso de la Vega adaptaron la poesía lírica italiana al castellano
alcanzándose la máxima expresión en la poesía mística de Fray Luis de León y
San Juan de la Cruz y en la prosa de Santa Teresa. Dos grandes figuras de los
siglos XVI y XVII fueron Luis de Góngora, cuyo estilo difícil y complejo derivaba
originalmente de un movimiento latinizante ("culteranismo"), y Francisco de
Quevedo, maestro del "conceptismo".

El teatro es otro género que también alcanzó un gran nivel. La obras


dramáticas ya no se pusieron en escena en los alrededores de las iglesias
después de la creación de los "corrales de comedias", algunos de los cuales
todavía existen, como el de Almagro (Ciudad Real). Juan de Encina, Torres
Navarro y Gil Vicente fueron los precursores de Lope de Vega, Tirso de Molina y
Calderón de la Barca.

También el Humanismo había florecido desde los principios de la Edad Moderna


con Luis Vives y las obras monumentales en las que colaboraban varios
autores, como la Biblia Políglota Complutense. Obras fundamentales en los
campos de la historia y la política fueron las de Mariano Zurita, Hurtado de
Mendoza y las crónicas de la colonización de América de varios protagonistas.

Auto sacramental más famoso del siglo de oro


El gran teatro del mundo es un obra teatral del dramaturgo español del siglo
XVII Pedro Calderón de la Barca. Pertenece al género del auto sacramental. Fue
publicado por primera vez en 1655 y escrito probablemente en la década de
1630.1 Es el auto sacramental más famoso de Calderón.

La primera edición de la obra se produjo con la publicación, en 1655 y en


Madrid, de un volumen de autos sacramentales de Calderón. En cuanto a la
fecha de escritura, N. D. Shergold sostuvo que esta debía situarse entre 1633 y
1636. Se sabe que la obra se representó durante las fiestas del Corpus Christi
de Valencia de 1641, probablemente por la compañía de Antonio de Prado,
aunque se cree que pudiera haber sido escrita para el Corpus de Madrid de
unos años antes, si bien no se ha conservado documentación que atestigüe esa
primera representación madrileña. Se sabe asimismo que este auto fue
representado, por parte de la compañía de Magadalena López, en el Corpus de
Sevilla de 1675.

Máximos representantes del siglo de oro

Tirso de Molina

Junto a él, destacan sus discípulos Guillén de Castro, que prescinde del
personaje cómico del gracioso y elabora grandes dramas caballerescos sobre el
honor junto a comedias de infelicidad conyugal o tragedias en las que se trata
el tiranicidio; Juan Ruiz de Alarcón, que aportó su gran sentido ético de crítica
de los defectos sociales y una gran maestría en la caracterización de los
personajes; Luis Vélez de Guevara, al que se le daban muy bien los grandes
dramas históricos y de honor; Antonio Mira de Amescua, muy culto y fecundo
en ideas filosóficas, y Tirso de Molina, maestro en el arte de complicar
diabólicamente la trama y crear caracteres como el de Don Juan en El burlador
de Sevilla.

El otro gran dramaturgo áureo en crear una escuela propia fue Pedro Calderón
de la Barca; sus personajes son fríos razonadores y con frecuencia obsesivos;
su versificación reduce conscientemente el repertorio métrico de Lope de Vega
y también el número de escenas, porque las estructuras dramáticas están más
cuidadas y tienden a la síntesis; se preocupa también más que Lope por los
elementos escenográficos y refunde comedias anteriores, corrigiendo,
suprimiendo, añadiendo y perfeccionando; es un maestro en el arte del
razonamiento silogístico y utiliza un lenguaje abstracto, retórico y elaborado
que sin embargo supone una vulgarización comprensible del culteranismo;
destaca en especial en el auto sacramental, género alegórico que se avenía
con sus cualidades y llevó a su perfección, y también en la comedia.

Pedro Calderón de la Barca.

Tuvo por discípulos e imitadores de estas cualidades a una serie de autores


que refundieron obras anteriores de Lope o sus discípulos puliéndolas y
perfeccionándolas: Agustín Moreto, maestro del diálogo y la comicidad
cortesana; Francisco de Rojas Zorrilla, tan dotado para la tragedia como para la
comedia; Antonio de Solís, también historiador y propietario de una prosa que
ya es neoclásica, o Francisco Bances Candamo, teorizador sobre el drama,
entre otros no menos importantes.

Pueden citarse como obras maestras representativas del teatro Barroco


español la Numancia de Miguel de Cervantes, un sobrio drama heroico
nacional; de Lope, El caballero de Olmedo, drama poético al borde mismo de lo
fantástico y lleno de resonancias celestinescas; Peribáñez y el Comendador de
Ocaña, antecedente del drama rural español; El perro del hortelano, deliciosa
comedia donde una mujer noble juguetea con las intenciones amorosas de su
plebeyo secretario, La dama boba, donde el amor perfecciona a los seres que
martiriza, y Fuenteovejuna, drama de honor colectivo, entre otras muchas
piezas donde siempre hay alguna escena genial.

Las mocedades del Cid de Guillén de Castro, inspiración para el famoso


«conflicto cornelliano» de Le Cid de Pierre Corneille; Reinar después de morir
de Luis Vélez de Guevara, sobre el tema de Inés de Castro, que pasó con esta
obra al drama europeo; La verdad sospechosa y Las paredes oyen, de Juan
Ruiz de Alarcón, que atacan los vicios de la hipocresía y la maledicencia y
sirvieron de inspiración para Molière y otros comediógrafos franceses; El
esclavo del demonio de Antonio Mira de Amescua, sobre el tema de Fausto;
Obra la vida es un sueño
En La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca plantea dos historias, la
primera y principal la de Segismundo y la secundaria la de Rosaura, que se
cruzan en el inicio (cuando Rosaura y Clarín mantienen una conversación con
Segismundo que está encerrado en la torre), corren paralelas durante toda la
obra (las desgracias que les ocurren a los dos personajes son similares) y se
entrelazan de nuevo al concluir la obra cuando Segismundo ya es rey y toma
sus primeras decisiones como tal. La excepción que creó Calderón al componer
La vida es sueño, puesto que hasta entonces todos los escritores (incluido él
mismo) mantenían la unidad de acción en todas sus obras, divide las críticas.
Mientras unos aplauden su creación, otros piensan que la historia que
protagoniza Rosaura se podría haber eliminado sin mayor problema, pero el
mismo Calderón concluía que la doble acción era totalmente necesaria. Esta
conclusión se podría deducir observando y considerando que clase de público
acudía a las representaciones de la época, la mayor parte era de la clase baja
de la sociedad, sin estudios, que iban a divertirse, y una obra con la única
historia de Segismundo hubiera provocado el desinterés de los espectadores
por su excesiva carga moral. Al público lo que le gustaba eran los líos
amorosos y eso es justamente lo que la historia de Rosaura aporta a La vida es
sueño. Lo que sí que puede llevar a discusión es el hecho de que las dos
historias durante un gran tramo de la obra sean prácticamente independientes,
pero para unirlas Calderón crea personajes como Clotaldo, que participan en
ambas acciones, en la de Segismundo como carcelero y mentor y en la de
Rosaura como padre.

La unidad de tiempo y lugar también desaparecen y es otra gran innovación, al


contrario de todas las obras de la época, La vida es sueño se localiza en dos
lugares diferentes y muy apartados entre sí (uno es la torre donde se ha criado
Segismundo y otra es la corte de Polonia) lo que provoca la falta de unidad
temporal, ya que para desplazarse de un lugar a otro el público sabía que
llevaba varios días y la obra no transcurría en una sola jornada como ocurría
hasta entonces, esto puede parecer difícil de imaginar para el espectador de
hoy en día , pero entonces no era ningún problema porque el decorado era
prácticamente inexistente y daba más libertad al escritor para inventarse las
localizaciones.

Personajes del siglo de oro

Lope de Vega.

El «monstruo de la naturaleza», como lo llamó Cervantes, fue, en el Siglo de


Oro, Lope de Vega, también conocido como «el Fénix de los Ingenios», autor de
cerca de 1.500 obras teatrales, novelas, poemas épicos y narrativos y varias
colecciones de poesía lírica profana, religiosa y humorística. Lope destacó
como consumado maestro del soneto. Su aportación al teatro universal fue
principalmente una portentosa imaginación, de la que se aprovecharon sus
contemporáneos y sucesores españoles y europeos extrayendo temas,
argumentos, motivos y toda suerte de inspiración. Su teatro, polimétrico,
rompe con las unidades de acción, lugar y tiempo, y también con la de estilo,
mezclando lo trágico con lo cómico. Expuso su peculiar arte dramático en su
Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). Flexibilizó las normas
clasicistas del aristotelismo para adecuarse a su tiempo y abrió con ello las
puertas a la renovación del arte dramático. También creó el molde de la
llamada comedia de capa y espada.

Juan Ruiz de Alarcón

La prudencia en la mujer, que explora el tema de la traición reiterada y donde


aparece el recio carácter de la reina regente María de Molina, y El burlador de
Sevilla, de Tirso de Molina, sobre el tema del donjuán y la leyenda del
convidado de piedra. De Calderón destacan obras maestras como La vida es
sueño, sobre los temas del libre albedrío y el destino; El príncipe constante,
donde aparece una concepción existencial de la vida; las dos partes de La hija
del aire, la gran tragedia de la ambición en la persona de la reina Semíramis;
los grandes dramas de honor sobre personajes enloquecidos por los celos,
como El mayor monstruo del mundo, El médico de su honra o El pintor de su
deshonra.

De entre sus comedias destacan La dama duende, y cultivó asimismo dramas


mitológicos como Céfalo y Procris, de los que él mismo sacó la comedia
burlesca del mismo título; también, autos sacramentales como El gran teatro
del mundo o El gran mercado del mundo que sugestionaron la imaginación de
los románticos ingleses y alemanes.

Entre sus discípulos tenemos las comedias clásicas de Agustín Moreto, como El
desdén con el desdén, El lindo don Diego y San Franco de Sena; Francisco de
Rojas Zorrilla con la comedia de figurón Entre bobos anda el juego, el drama de
honor Del rey abajo ninguno y la deliciosa y moderna comedia de Abre el ojo.
De Antonio de Solís, El amor al uso y Un bobo hace ciento; de Francisco Bances
Candamo, las tragedias políticas El esclavo en grillos de oro y La piedra
filosofal.

Otro género teatral importante, y a veces descuidado por la crítica, es el


entremés, donde mejor y con más objetividad puede estudiarse la sociedad
española durante el Siglo de Oro. Se trata de una pieza cómica en un acto,
escrita en prosa o verso, que se intercalaba entre la primera y la segunda
jornada de las comedias. Corresponde a la farsa europea, y en él destacaron
autores como Luis Quiñones de Benavente y Miguel de Cervantes, entre otros.

Obras de Sor Juana Inés de la cruz


Además de las dos comedias aquí reseñadas (Los empeños de una casa y Amor
es más laberinto, escrita junto con Juan de Guevara), se ha atribuido a Sor
Juana la autoría de un posible final de la comedia de Agustín de Salazar y
Torres: La segunda Celestina. En la década de 1990 Guillermo Schmidhuber
encontró una suelta que contenía un final diferente al que se conocía y propuso
que esas mil líneas eran de Sor Juana. Algunos sorjuanistas han aceptado la
coautoría de sor Juana, entre ellos Paz,72 y Luis Leal.73 Otros, como Antonio
Alatorre74 y José Pascual Buxó, la han refutado.

Principios básicos del teatro


1. - El trabajo del actor sobre sí mismo: adquisición de la capacidad para la
relajación, la concentración y para sentir y experimentar en forma intensa.
También apuntó al desarrollo de la voz y del cuerpo.-

2. - El trabajo sobre la acción y la relación con los otros. La caracterización


física a través de ejercicios de composición de animales. El abordaje de las
emociones a través del recurso de la memoria emotiva.-

3. - El trabajo sobre escenas de obras que le permiten al actor ejercitar las


aptitudes adquiridas en las anteriores etapas, dentro de contextos dramáticos
prefijados.-

Temas de obras del siglo de oro


Temas: en la comedia, se satirizaba, el coro era un grupo de bandidos, se
trataban temas de la realidad pero parodiados, se cantaba.
En la tragedia, se trataban los temas que se basaban en al filosofía de la
época, las cuestiones existenciales que atraviesan al hombre (el amor, el dolor,
la muerte) y se utilizaba como medio de dar moralejas al hombre, el teatro
cumplía una función educadora. Las obras se representaban en el teatro
griego, que tenía forma semicircular, y asistían a verlos los funcionarios y los
miembros de las clases altas de la sociedad (aristocracia).