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LAS HUELLAS EN EL PAISAJE: REPRESENTACIONES DEL ESPACIO ENTRE LOS HUAVES DE SAN MATEO DEL MAR SAUL MILLAN Los huaves ocupan hoy un territorio que se extiende entre el océano Pacifico y las Iagunas inferior y superior del golfo de Tehuantepec, en la costa meridional del estado de Oaxaca. El clima y las alteraciones ecoldgicas han marcado el destino del litoral hasta imponerle ese sello érido y desolado que lo identifica. Las Iluvias son escasas, el riego dificil y la produccién, tanto en el mar como en la tierra, sujeta a las variaciones del tiempo. Como otras zonas de la entidad, el litoral presenta una larga época de sequia con una corta temporada pluvial. A ellas corresponden, aproximadamente, la presencia de dos vientos encontrados: el norte y el sur, en torno a lo cuales giran la pesca y la mitologia. Entre octubre y febrero, el viento del norte golpea con fuerza el litoral y provoca el desplazamiento de las dunas hacia terrenos que antiguamente fueron de cultivo. Los cuatro meses de “norte” y Ios sucesivos meses de calor, marcados por el viento del sur, son suficientes para incidir sobre los niveles fredticos de las lagunas y para desecar casi por completo ellitoral, que de esta manera queda supeditado a la frecuencia irregular de las llu- vias durante los meses de junio y septiembre. La distribucién del ciclo anual, que alterna los polos de la Iluvia y la sequia, encuentra entre los huaves una correlacién casi exacta en el plano espacial, divi- dido a su vez entre un extremo maritimo y un extremo terrenal. La mayoria de las poblaciones huaves, en efecto, colindan hacia el sur con el océano Pacifico y hacia el norte con la vasta cordillera de la Sierra Madre, que se extiende a varios kil6- metros de distancia entre el oriente y el poniente del continente, en una linea que corre paralela a la costa del litoral (véase la figura 16). De esta forma, mientras el este y el oeste coinciden en sus términos geograficos de referencia, el norte y el sur se presentan bajo la forma de una dicotomfa natural que, desde el punto de vista indigena, marca las distinciones pertinentes para pensar las distintas estaciones del afio. LA ROSA DE LOS VIENTOS La presencia de un norte terrestre y un sur maritimo no sélo representan los ex- tremos del panorama geogréfico, sino también los polos del ciclo estacional, ya que ambas coordenadas coinciden con la trayectoria de dos vientos opuestos que anun- 201 OCeANO PACIFICO ‘San Mateo det tar 2. Rumsantian et Ro Il Rogién huave 3. Colonia Cunautomoc 4 LatRetorma ¥ © Poblaciones zapotecas ML Poblaciones huaves 44 San Farncisco Pusble Viejo 45. SanFroncines dt Mar Figura 16 Region huave. Principales poblaciones is Principales elevaciones © fopogriticas issefli Figura 17 Topénimos y elevaciones topogratcas, Sail Millan, Andrés Oseguera, Leopoldo Trejo cian el advenimiento de las Iluvias y la sequia. El viento del norte corre del conti- nente hacia el océano y se opone al viento del sur, que sopla en sentido inverso, estableciendo una caracteristica geogréfica que ya era digna de mencionarse en las primeras crénicas coloniales del Istmo de Tehuantepec. Las observaciones de To- rres de Laguna, que datan del siglo xvr, revelan que los vientos del Istmo y los puntos cardinales a los cuales se encuentran asociados se inscriben desde enton- es en un sistema de representaciones duales. Mientras el norte se concibe como un viento templado y sano, el sur aparece como un viento htimedo que es el vehi- culo de las enfermedades: Los vientos que més ordinariamente corren en esta villa y su provincia son norte y sur. ¥,en tiempo que el norte corre, es con mucha violencia y reina, desde media- do el mes de octubre, hasta el fin de febrero, y, en este tiempo, en esta villa y pro- vincia esta més templado y es sano. ¥ el sur, con el sudeste y poniente, corren lo demis del afio. ¥, con el sudeste, més que con otro viento, suele llover en esta villa y su provincia, y el sur se tiene en ella por hiimedo y enfermo (Torres de Laguna, 1984: 109). A diferencia de sus vecinos zapotecos, los huaves de San Mateo del Mar esta- blecen una valoracién inversa de los vientos meridionales y septentrionales. En contraste con el viento del sur, que es objeto del respeto generalizado, el viento del norte es por el contrario el receptaculo de las injurias y las maldiciones. No s6lo se le atribuyen los remolinos que forman las almas de aquellos que murieron vio- Ientamente, sino también el frio y las enfermedades. Las razones de esta inversion, que es necesario examinar con mayor detalle, provienen de un sistema de clasifi- cacién més amplio que asocia a los puntos cardinales las oposiciones entre lo masculino y lo femenino. El hecho de llamar teat itind' al viento del norte y miim ncherrecal del sur da indicios de esta taxonomia, ya que teat y miim son los tér- minos empleados por los huaves para designar respectivamente al padre y a la madre, asi como los términos de respecto por excelencia dentro y fuera del circu- lo de parientes biol6gicos. Se considera, asi, que “el viento del norte es hombre, es ‘manso; el viento del sur es mujer, viene del mar, azota muy bravo” (Ramirez, 1987:39). Dentro de este sistema clasificatorio, la oposicién entre derecha e izquierda en- ‘cuenta su correspondencia en la oposicién hombre-mujer, de modo que el norte seré asociado al binomio derecha-hombre y el sur al de izquierda-mujer. Las distinciones de género que se establecen a través de los puntos cardinales se expresan en aquellos ambitos que retinen socialmente al sector masculino y al femenino, en un c6digo espacial que puede observarse en la casa, el cementerio y Ia iglesia (véase la figura 18). El acto de enterrar la placenta de los nifios en el nor- te de la casa esté por lo tanto en correspondencia con el acto de sepultar los cuer- "All largo de est ensayo empleamos a transcripcién fonética que Stars y Sharfeconsignan en su Diccionario huave ‘de San Mateo del Mar (198). “Es interesante advertr que este sistema clasficatorio sdlo se presenta en San Mateo del Mar. Los huaves de San Dionisio y San Francisco del Mar no aplican los términos teat y maim a los vientos que provienen del norte y del ‘sur Seles lama simplemente dnd (viento del norte) y ncherre (viento del su). 204 Territorio y cosmovisién. Tres estudios de caso en el itsmo de Tehuantepec CASA CEMENTERIO IGLESIA 35 = me | \ pat é|| = P- . Figura 18 Distribucién espacial por sexo. Pos de los varones al norte del cementerio, de la misma manera que la placenta y el cuerpo de las mujeres seran depositados al sur de la casa y del cementerio, res- pectivamente. En la iglesia, las mujeres ocupan el extremo meridional que corres- ponde a la Virgen de la Candelaria, mientras los hombres se ubican en el lado opuesto que preside San Mateo Apéstol en el altar. La preeminencia del norte y el sur con respecto al resto de los puntos cardina- les no impide que ambos términos se encuentren jerarquizados. En San Mateo del Mar, el sur no sdlo es el lugar al que se dirigen los altares domésticos, situados in- variablemente en la pared septentrional del hogar, sino también el lugar del que procede la Iluvia de temporal que permite incrementar cada aio los niveles freati- os de las lagunas. Al producir el efecto contrario, el viento del norte adquiere una connotacién nociva que los huaves expresan con injurias y maldiciones, en un gesto que s6lo es comprensible cuando se advierte el respeto que se profesa a miim ncherrec, el viento del sur, cuya presencia se identifica a menudo con la figura pa- tronal de la Virgen de la Candelaria. La importancia del sur como espacio simbélico de referencia se manifiesta en dos ambitos que se encuentran directamente relacionados y que, sin embargo, conviene tratar por separado. El primero, de cardcter ceremonial, se refiere al pro- ceso ritual que se inicia durante la cuaresma y que tiene por objeto solicitar el ad- venimiento de la Iluvia. La ceremonia recibe el nombre de ayac icec alcalde andy malwiid, que traducida literalmente significa “el alcalde deja la ofrenda a la cabe- za del arenal”, Durante este proceso, que se efecttia en las tiltimas semanas de la cuaresma, la ciipula de la jerarquia civil se dirige hacia tres direcciones diversas: el norte, el sureste y el suroeste. Mientras la primera ruta esta destinada al preside! te municipal, que encauza sus peticiones hacia el interior del continente, las tlt mas corresponden al alcalde primero y al alcalde segundo, quienes se encaminan hacia la orilla del mar bajo la oposicién oriente-poniente. Cada peregrinacién su- pone un itinerario preciso a través de la serie de cruces (miteat crus) que los huaves consideran protectoras del poblado. En tanto que el presidente municipal recorre las cruces situadas en wil alambre y paso tileme, para acceder més tarde a la orilla 205