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Respetable Logia

Luz y Esperanza Nº 11

Valle de La Serena

"Revisión Práctica y Simbólica del Rito Escocés Antiguo y Aceptado"

A.: L.: G.: D.: G.: A.: D.: U.:

Introducción

La Francmasonería es una institución que se empeña en desarrollar el arte de pensar,


más allá de lo cotidiano, en hombres elegidos por sus aptitudes naturales para que los
pueda llevar a un plano que los diferencie del común de la gente y que puedan tener
un efecto importante en la sociedad. Es lo que se conoce como el Arte real.

Para ello, utiliza una metodología basada en interpretaciones de símbolos, mitos y


alegorías que son representaciones sensoriales o relatos de ficciones que significan
algo diferente, pero que a partir de las cuales se pueden generar interpretaciones y
pensamientos que fortalecen nuestro espíritu. Es así como en el Congreso de Grandes
Maestros realizado en Estrasburgo en el año 1952, se definió a la Masonería como
“una Institución para la iniciación espiritual por medio de símbolos” (Hurtado, 2005).

Se estima que en sus inicios la Masonería estaba formada por constructores que se
asociaban en hermandades que les permitía generar normas tanto laborales como
personales, que tenían como objetivo resguardar la tecnología que ellos utilizaban,
protegiéndola como un verdadero secreto profesional.

Al parecer, la transformación de la materia en obras de arte o de gran envergadura


como los templos, los asociaban a fuerzas aportadas por la divinidad. De ahí que
estas cofradías tenían un carácter religioso – profesional y para ingresar a ellas, los
candidatos, debían someterse a pruebas que dieran fe de sus capacidades para
practicar el oficio (Hurtado, 2005; Wirth, 1964).

Desarrollo

Oswald Wirth, en el Libro del Aprendiz, plantea que los hombres que se dedicaban a
estos oficios divinizaban su actividad, considerando que la obra no debía terminar y
que debían seguir construyendo hasta alcanzar la máxima perfección. De ahí derivaría
la idea de La Gran Obra dedicada a la construcción del Templo Ideal.

Paulatinamente estas antiguas cofradías se fueron transformando en entidades que se


conocen como Masonería Gremial o Masonería Operativa, las que paulatinamente, se
abrieron a recibir a personas que no practicaban el oficio de constructores, pero si
tenían condiciones intelectuales y morales para ser incorporados. A este tipo de

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miembros se les denominó Masones Aceptados, para distinguirlos de los de oficio o
Masones Libres (Stevenson, D. 1988, citado por Hurtado, 2005).

La primera Logia Masónica Moderna que tomó formas alegóricas de trabajos de las
antiguas cofradías, se fundó el 24 de junio de 1717, dando origen así a la Masonería
Especulativa (Wirth, 1964).

La Masonería Especulativa o Moderna tiene un método de trabajo basado en los


símbolos y que constituyen los ritos. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia
de la Lengua, rito sería un conjunto de reglas establecidas para el culto o ceremonias
religiosas. “En los inicios de la masonería moderna se tomó de los antiguos
constructores de la edad media una serie de formas alegóricas y de signos ingeniosos,
de reglas de buena disciplina y tradiciones de fraternal solidaridad, a fin de aplicar ese
conjunto, a la enseñanza de una arquitectura social, esforzándose en construir el
bienestar humano, por el perfeccionamiento intelectual y moral del individuo” (O.
Wirth, 1964, p-30).

El rito o método de trabajo más usado en la Masonería, es el Rito Escocés Antiguo y


Aceptado. Este rito se genera a partir de los Maestros Escoceses establecidos en
Francia, que utilizaron las antiguas tradiciones de la Masonería escocesa la que
seguía una corriente espiritualista opuesta al racionalismo que se imponía en la cultura
francesa (Hurtado, 2005).

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado tiene 33 grados que se agrupan en cuatro


bloques: los tres primeros grados, el de aprendiz, compañero y maestro trabajan en
las logias simbólicas o azules. Del 4 al 14 trabajan en logias de Perfección, del 19 al
30 en logias llamadas Areópagos y del 31 al 33 que son los grados administrativos
(Hurtado, 2005).

El lugar donde se trabaja con este rito es un Templo o Taller que encierra toda una
simbología que representa al Universo o macrocosmos, quedando el hombre o
microcosmos en su centro, como una verdadera réplica del Gran Templo Universal o
Gran Obra.

El templo está orientado al Oriente de donde viene la luz. En sus muros se representa
al Sol que irradia la Luz del entendimiento, la Luna que refleja la Luz de la creatividad
y también en el Oriente, se encuentra el atrio del Venerable Maestro que irradia la
Luz de la razón, producto de la influencia de la Luz del Sol y de la Luna (Wirth, 1964).

Al inicio de los trabajos se ingresa por Occidente y se transita de Norte a Sur


dirigiéndose siempre al oriente en búsqueda de la luz. Una vez que terminan los
trabajos, se abandona el templo por Occidente donde ocurre el ocaso solar. La luz es
un símbolo del entendimiento de lo trascendente, de la razón, del logos o palabra
meditada.

En la iniciación, una vez que el postulante ha pasado todas las pruebas y ha recibido
las purificaciones, pide ver la Luz y junto con ella, se enfrenta a un conjunto de
espadas esgrimidas por los masones. Estas espadas que lo apuntan le indican que lo
socorrerán en momentos de aflicción y sus resplandores le indican la radiación
intelectual proyectada por cada hermano.

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El símbolo de la Luz está representado además, en una de las tres luces que flaquean
en triangulo del altar donde se encuentra la Biblia y que están sostenidas por los tres
pilares que representan la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza. La Luz que representa la
sabiduría se enciende primero al iniciar los trabajos y nunca se apaga, simbolizando
con ello que el hombre nunca debe dejar de pensar, porque las tinieblas no deben
jamás empañar su mente.

En el altar de los juramentos masónicos la Biblia se abre en el Evangelio de San Juan


y sobre ella, se pone la Escuadra y el Compás. La escuadra simboliza el correcto
ensamblaje de las ideas con la justicia y con la equidad. El compás indica que siempre
se debe buscar la espiritualidad para elevarse a un plano superior, más allá de lo
físico.

En los primeros versículos del Evangelio de San Juan, aparece otro símbolo que es
el de palabra razonada, el logos, pero también se encuentra implícito el símbolo de la
Luz, de la sabiduría y del origen de lo existente.

En los primeros nueve versículos se lee: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era
con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él
fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas
no prevalecieron con ella. Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
Este vino para diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyese en él. Aquella luz
verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

El Verbo de San Juan es increado, posee la misma esencia e identidad coincidentes


con los atributos que son los atributos de Dios. Es la esencia de todas las cosas.
Representa la Luz creadora, la generadora de vida. La luz que ilumina a quién la
busca y que al recibirla, lo eleva en el plano espiritual (Hurtado, 2005).

Juan significa “El iluminado”, viene del hebreo Jeho H’ann en que Jeho es la luz y
H’annan, corresponde a Johanes, Juan. Juan el evangelista, es el que bautizaba con
fuego dando la luz a quien lo solicitaba y deseaba tener un cambio en su vida
espiritual. El día 24 de junio, en que se rememora a Juan el Evangelista, coincide con
el equinoccio de invierno en el hemisferio Sur, donde se inicia el aumento de la Luz
que da vida, que renueva, que hace renacer.

Otro símbolo importante y hermoso por su significado, se encuentra en la base de la


bóveda del templo la que está circundada por una cuerda de lazos de doce nudos que
simboliza la unión fraternal en el espacio y en el tiempo. Representa el apoyo mutuo y
el estimulo que se da entre los hermanos y el recuerdo en el tiempo cuando alguno de
ellos pasa a decorar el Oriente eterno.

En el piso de templo se encuentra el Pavimento en Mosaico que nos muestra las


vicisitudes de la vida, los contrastes, las diferencias y nos invita a comprenderlas y
aceptarlas. De ésa dupla o binario puede surgir una tercera posición que puede
comprender o resolver un problema.

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El postulante a Masón debe estar preparado para recibir la Luz para ello
simbólicamente debe desprender de todas la impurezas que le impiden ver la Luz y
ésa preparación comienza con la iniciación.

En la iniciación, los profanos deben someterse a una purificación simbólica. Ella se


realiza mediante tres viajes misterios donde en forma paulatina y a medida que se
eliminan las impurezas el camino emprendido se hace más expedito. Lo que
representa la vida de los seres humanos llena de vicisitudes, problemas y
desencuentros que se pueden superar con sabiduría y perseverancia

Los viajes siempre se realizan de Occidente a Oriente de donde viene la luz del
entendimiento. En el primer viaje se es purificado por el aire, que simbólicamente
nos indica la liberación las concepciones débilmente sustentadas.

En el segundo viaje se es purificado por el agua, que simboliza un lavado que


elimina las impurezas que puedan afectar la eficiencia de su accionar. Al eliminarlas le
permite hacer valer sus propias convicciones descartando opiniones que no aportan
nada a la solución de los problemas o por intereses que desvirtúan las soluciones
finales.

En el tercer viaje misterioso donde las dificultades en el transitar ya no existen y el


viaje se hace más fluido y placentero, se quiere mostrar que la perseverancia es una
virtud que se debe cultivar para tener éxitos en cualquier empresa nueva que se
emprenda. En este viaje se es purificado por el fuego que simboliza la fuerza, y la
íntima convicción que se debe poner en todas las acciones nobles y generosas a
emprender.

Al final de todos estos viajes el profano que se inicia debe beber el cáliz de la
amargura, lo que simbólicamente le indica que la vida del hombre de bien, muchas
veces se ve afectada por la incomprensión de aquellos con los cuales se relaciona.
Frente a etas actitudes de ingratitud, simbolizadas por el cáliz de la amargura, el
iniciado debe ser capaz de sobreponerse a ellas y recuperar la paz y la serenidad
espiritual.

El iniciado para ingresar al templo debe dar tres golpes que simbolizan tres
sentencias: Pedid y os darán, la Luz; Buscad y encontrareis, la Verdad; Golpead y os
abrirán, las puertas del Templo.

Los números son símbolos importantes que se basan en la idea de que a través de
ellos, se puede llegar a conocer lo esencial. Simbólicamente el número uno representa
lo absoluto, lo inmanente, porque en él se encuentran contenidos todos los números
que originan las medidas y las formas universales. Este símbolo incluye la idea de la
unidad universal.

Los fenómenos naturales están regidos por leyes que se pueden representar en
fórmulas matemáticas. Así también los procesos naturales se pueden comprender
mejor y predecir su funcionamiento al cambiar las condiciones haciendo uso de
modelos matemáticos.

El número dos simboliza al binario. Representa los contrastes que permiten darse
cuenta de las realidades por sus diferencias.

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El número tres simboliza la síntesis del conocimiento donde se conjuga la tesis, la
síntesis y la antítesis que nos permite explicar la realidad. El número tres es el
fundamento de la temática del primer grado.

El arte supremo de pensar.

Oswald Wirth plantea que “En otro tiempo, cuando el hombre tuvo ocasión de
abandonarse al recogimiento, se perdió en el sueño; en nuestros días, cae en un
exceso contrario; la lucha por la vida lo absorbe, hasta el punto, que no le queda
tiempo para meditar con calma y cultivar el Arte supremo del Pensar. Pues este Arte,
llamado Gran Arte, el Arte Real, le corresponde a la Masonería el hacerlo vivir entre
nosotros”.

En la actualidad vivimos en un mundo cada vez más agitado donde las personas
sienten que cada año se hace más corto. El tiempo es el mismo, lo que sucede es que
son muchas las actividades que uno realiza y no se deja un tiempo para meditar en
cosas trascendentes. Por otro lado, vemos que en los foros o en las conversaciones
cotidianas, las personas son incapaces de escuchar y todas se esfuerzan por hablar lo
más rápido que puedan y siempre al unísono. No se dan tiempo para escuchar. Quién
no se da un tiempo para escuchar no puede pensar. Aprender a escuchar es un arte
que nuestra Orden nos induce a practicar mediante el rito para inducirnos a
reflexionar.

Oswald Wirth plantea que el pensador no es el que sabe mucho. El pensador se forma
por sí solo y es producto de sus obras. En nuestra Orden, desde el momento de la
iniciación, al profano se le induce a pensar para lo cual se le deja sólo, enfrentado a
objetos asociados con la muerte, solicitándole, además, que deje un testamento para
después de su muerte. Es todo un ambiente que necesariamente lo abstrae y lo lleva a
pensar en sí mismo, en su vida, a entrar en su yo interior y a generar una visión
retrospectiva de su persona y descubrirse a sí mismo para emprender una nueva
forma de ver e interpretar su vida y proyectarse en sus acciones.

Nuestras prácticas y doctrinas nos invitan a través de la reflexión llegar a conocer la


esencia misma de nosotros. Reconocer nuestras fortalezas y nuestras debilidades las
que mediante el estudio y el trabajo nos capacite fortalecer las primeras y eliminar las
segundas. Estas práctica, nos permiten descubrir en nosotros, ese núcleo esencial
que nos lleve construirnos a nosotros mismos, que nos genere un desarrollo intelectual
y moral que sería desde el punto de vista simbólico, nuestro templo individual. Un
templo que proyecte sus luces de sabiduría al entorno social y podamos contribuir de
esta manera a concretar la Gran Obra, lograr una sociedad justa y armónica.

La piedra bruta simbólicamente representa al individuo que vive en una vorágine de


actividades sin darse el tiempo de conocerse a sí mismo y le impide construir su
templo individual. Al recibir la Luz del entendimiento, puede hábilmente utilizar las
herramientas del discernimiento, representado por el cincel, y ejecutar su trabajo de
eliminar sus flaquezas y debilidades con voluntad, simbolizada por el mazo.

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En las el rito que practicamos todo está estructurado para estimular la capacidad de
escuchar y de pensar y con la práctica continua del ritual, paulatinamente y sin darnos
cuenta, vamos adquiriendo estas virtudes tan necesarias para vivir de manera
armónica en nuestro medio y de tener influencias sobre los individuos con los cuales
compartimos e interactuamos.

En Logia se leen los trabajos y se ofrece la palabra desde el Venerable Maestro a los
Vigilantes y estos a los Hermanos del Taller. Cada uno escucha los planteamientos
dándose un tiempo para pensar y generar ideas que se comparten con los miembros
del taller.

En síntesis, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado contiene un conjunto de


procedimientos en que se usa una amplia simbología que se debe interpretar y que al
practicarlo en forma continua, le permite a la Francmasonería, formar iniciados que se
dediquen a “desarrollar al individuo, enseñándole a conquistar las más nobles
prerrogativas de la naturaleza humana para transformarlo en un pensador y un sabio”
(Wirth, 1969). Este trabajo sostenido se realiza orientándolo en tres fases
fundamentales que Wirth, las denomina:

- Pulimiento intelectual y moral. Desembaraza al espíritu de todo aquello que


impide que la luz llegue hasta él. Para ello requiere una,

- Purificación, que lo conduzca a ver la luz, y el

- Uso de la razón, que es la manera de atraer la luz hacia sí, impregnarse de


ella e irradiarla en su entorno.

Quisiera terminar este trabajo con una pregunta que la debiéramos meditar:

¿Qué sería de la luz si la recibieras tú sin proyectarla sobre el mundo con la


misma potencia y dulzura con que te fuere dada? (Henri Durville, 1969)

Conclusiones

- El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se genera a partir de los maestros


Escoceses que utilizan las antiguas tradiciones de la Masonería Escocesa
manteniendo la corriente espiritualista que los caracterizaban.

- El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es un conjunto de procedimientos que


estructura el trabajo masónico a través de símbolos, alegorías, palabras y
objetos.

- El REAA se organiza grados simbólicos, de perfección y administrativos.

- Los grados Simbólicos son los de Aprendiz, Compañero y Maestro.

- El REAA utiliza un método simbólico que permite desarrollar en el iniciado la


capacidad de pensar en si mismo reconociendo sus fortalezas y debilidades
que le permita, mediante el estudio y el trabajo consolidar las primeras y

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eliminar debilidades, con el objeto de trascender positivamente en su entorno
social.

Bibliografía

1. Brisso, Luc. Platón, las palabras y los mitos. ABADA Editores. 2005.

2. Durville, Henri. Historia de la Ciencia Secreta. Editorial Nuevo Mundo. 1969.

3. García – Díaz, Ed. Curos de Docencia para Instructores Masones. Ediciones de


la Gran Logia de Chile. 1984.

4. González, Zeferino. Historia de la Filosofía. Filón. Filosofía.org.

5. Hurtado, Amando, Nosotros Los Masones. EDAF – Mundo Mágico y


Heterodoxo. 2005.

6. Wirth, Oswald. El Libro del Aprendiz. Ediciones de la Gran Logia de Chile.


1964.

Raúl Moreno Vásquez