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Las patologías mentales se han convertido en una herramienta más de la cultura para expresar

su propio modo de entenderse a sí misma, un monstruo psicópata aterrador que refleja lo mas
oscuro de la humanidad, un thriller apasionante que gira alrededor de la mente divagante de
un esquizofrénico o una dosis de depresión para aderezar una película romántica sobre un
suicidio, son los tres pilares en los que se basa el cine para aprovechar una enfermedad mental.

Romantizar, demonizar o sobre enfocar se han convertido en la triada de recursos narrativos


utilizados para las películas de enfermedades mentales, no hay un método más fácil para volver
a una película “profunda” y “compleja” que agregar un trastorno del cual no tienes idea y hacer
que al final de la película todo estuviera en la cabeza del protagonista (porque claro, así es como
funciona la esquizofrenia)

Y personalmente entiendo lo atractivos que pueden sonar los trastornos mentales, explorar la
trascendencia de la sociedad a través de la visión de la anormalidad es perfecto para señalar
los problemas del sistema, sin embargo, no tendría nada de malo de no ser por el hecho de que
es la única forma de representación de un colectivo minoritario.

Si piensas que la gente es perfectamente capaz de diferenciar entre una película y la realidad
menciona a alguien las siguientes palabras: “depresión, psicópata, psicótico, trastorno de
identidad disociativo”, es muy probable que la gente te responda con el nombre de algún
asesino de película, elemento romántico para depresión (¿Alguien dijo romeo y Julieta?) y
cuando expliques que es el trastorno de identidad disociativa te respondan ¡Ah, claro, como en
fragmentado!

Y es justo en medio de todo eso donde está la película que me apaña, tenemos un sujeto
escapando de una institución mental -perfecto, será algo de terror -me dije a mi mismo cuando
comenzaba la película, vamos a ver algún trastorno antisocial o algo mas exótico, -me
diagnosticaron con bipolaridad -Vale… ¿Por qué no esta actuando como un loco?, esto va a ser
un thriller que traté sobre la bipolaridad y como el sujeto era víctima de su enfermedad, - ¡Mira!
Incluso mato al amante de su exesposa, - por lo que con un poco de confusión decidí investigar
y resulta ser una comedia romántica, -Mmmm… supongo que ahora esta de moda la
bipolaridad, tenia que pasar alguna v…

Fue en ese momento donde me di cuenta de que estaba haciendo exactamente de lo que me
quejaba, y aun así no lograba encajar esta película dentro de la ficción, Pat no era el monstruo
de la película del cual su ex esposa tiene que escapar, tampoco un personaje atormentado e
incomprendido que se victimiza con su trastorno, ni tampoco un sujeto misterioso que se ve
mas atractivo cuando se deprime o manipula a alguien más, Pat es una persona que se levanta
durante la noche a buscar un video de su matrimonio, alguien que se puede sentar con una
conocida a charlar sobre antidepresivos y baila entre la negación y un delirio erotomaníaco
para justificar su forma de vivir. La bipolaridad, al igual que su familia o la búsqueda de trabajo
es un elemento que afecta su vida, no el centro de ella.

Después de un brote psicótico producto de encontrar a su esposa con su amante, un asesinato,


una temporada en el psiquiátrico, alucinaciones y una orden de alejamiento, Pat regresa a casa
de sus padres para tratar de recuperar lo que tenía, (en donde por cierto, el padre tiene síntomas
de trastorno obsesivo compulsivo y la película no se siente con la necesidad de mostrar como
usa 7 barras de jabón para lavarse las manos por si a alguien no le había quedado claro); Sin
embargo al regresar se encontrara con medidas tanto legales como sociales que le impedirán
fingir que todo esta en orden y le obligaran a tratar de seguir adelante pese a sus intentos.

Es en este punto donde Pat conocerá a la coprotagonista de la historia, una mujer que después
de quedar viuda desarrollo una depresión e hipersexualidad que termino por llevarla al Xanax
y Efexor para controlar su mente, y después de hablar sobre Litio, Seroquel, Aripiprazol,
clonazepam y trazodona mi mente no sabía lo que creer.

Me gusta mucho el hecho de que se sienten a hablar sobre medicamentos, personalmente


conozco amigos que se sentaban a hablar entre ellos sobre como les iba con sus tratamientos y
pastillas, no como algo vergonzoso ni digno de presumir, simplemente hablaban del mismo
modo que en la película.

Uno pensaría que los dos al tener un trastorno mental se convertirían en una pareja destructiva
y conflictiva que terminaría romantizándose, sin embargo, se vuelven amigos que desarrollan
su relación a través de los esfuerzos mutuos por hacer algo que les guste, al final Tiffany resulta
ser mas un beneficio que un problema más.

Una vez mencionado esto, me parece que Pat tampoco es perfecto, no toma sus medicinas ni
tampoco quiere dejar de lado el tema de su esposa, es por esto por lo que tampoco se victimiza
ni se muestra como una persona frágil, el sabe que lo que hizo no estuvo bien y toma acciones
que van en contra de la ley para recuperar una vida que ya lo había dejado atrás.

En una industria que ha hecho tanto daño a través de explotar clichés, me parece que el lado
luminoso de la vida se ha convertido en un referente a la hora de hablar sobre trastornos
mentales.

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