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Michael Foucault, “El Orden del Discurso”

La presente obra de Michael Foucault, constituye la conferencia que


pronunciara el filósofo francés al asumir como profesor de Historia de los
Sistemas de Pensamiento del Còllege de France, el 2 de diciembre de 1970.
Allí, y tal como lo indica su título, aborda al discurso, sus condiciones de
enunciación y relación con el poder; y plantea que ”en toda sociedad la
producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida
por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los
poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada
y temible materialidad”.
Estos procedimientos, son desarrollados en tres conjuntos. En primer
lugar, el autor analiza los sistemas de exclusión que se ejercen desde el
exterior del discurso. En él se encuentran las prohibiciones que recaen en el
discurso, a partir de los tabúes que existen en las sociedades (el autor hace
un especial hincapié en lo referente a la sexualidad y política), y su
vinculación con el deseo y con el poder. También aquí se encuentra la
oposición entre razón y locura, ya abordada por Foucault en Locura y
civilización (1960), y en Historia de la locura en la época clásica (1960),
aunque de modo diferente. En este caso, la locura es abordada a partir del
discurso que por el cual se la reconoce. Este discurso, incomprensible o poco
conveniente para la mayoría, es por lo cual ésta se le opone, lo margina y
rechaza del sistema que controla. Por último encontramos, en estos
procedimientos de exclusión, a la voluntad de verdad como. Esta voluntad de
verdad es intrínseca del lenguaje y de la forma de pensar. Foucault plantea
que, de los sistemas de exclusión, es éste último al cual derivan los que le
otro dos, atravesados por la voluntad de saber, donde consideramos a la
voluntad de verdad como verdad misma, sin poder reconocerla. Es decir, que
habría una concepción del saber que aparece como verdadero y oculta la
voluntad de verdad que atraviesa la cultura a partir del discurso dominante.
En boca de Foucault, “esta voluntad de verdad basada en un soporte y una
distribución institucional, tiende a ejercer sobre los otro discursos una especie
de presión y como un poder de coacción”. Estos sistemas de exclusión son
provocados externamente en la sociedad, donde el dominio se perpetua en el
poder y, para ello, produce, distribuye y controla los discursos de ésta,
infundiendo una voluntad de verdad determinada.
El autor de El orden del discurso habla también de otro grupo, formado por
los procedimientos internos. Ellos se constituyen por los discursos los que
ejercen su propio control, como si se tratara de dominar la dimensión de lo
que acontece y del azar del discurso. Aquí encontramos a los comentarios,
que “tiene por cometido mas que el decir por fin lo que estaba articulado
silenciosamente allá lejos”. Otro principio de enrarecimiento de un discurso es
aquél que refiere al autor como sujeto creador de discursos. Éste principio de
autoría, limita el azar del discurso por medio de la identidad, de la
individualidad de quien lo produce. Finalmente, aparecen lo principios que
afectan a aquel sujeto creador de discursos, relacionados con las disciplinas.
La disciplina es un principio de control de la producción del discurso que pone
límites por medio de la identidad que reactualiza los discursos, determina las
condiciones de su utilización, impone a los individuos que los dicen un cierto
número de reglas y no permitir de esta forma el acceso a ellos, a todo el
mundo. Así como las disciplinas, aparecen también las doctrinas. Éstas son
similares a las sociedades de discurso pero, mientras las primeras divulgan su
discurso, las segundas son cerradas.
En El orden del discurso, el autor también habla de sistemas de restricción.
El principal y más artificial de ellos es el ritual. Éste precisa los gestos,
comportamientos, circunstancias y el conjunto de signos que deben
acompañar al discurso; definiendo la cualificación de los individuos que
hablan. Finalmente, Foucault habla de una adecuación social del discurso
donde, por medio de la educación, la sociedad forma (o por lo menos influye)
a todo futuro autor.
A través de su obra, Foucault analiza los principios que afectan al discurso,
por medio de la sociedad y la voluntad de poder, del deseo y la moral, del
prejuicio, y la costumbre. Pero, en todos ellos, el discurso se regula a sí
mismo como una estructura que se re-flexiona y adecua constantemente al
poder, las voluntades, tiempos e individuos.
Como tratamiento a estas cuestiones del discurso, Foucault plantea cuatro
principios, a saber:
• Principio de trastocamiento: donde se reconoce el enrarecimiento del
discurso en su origen, sea éste el autor, la disciplina, la voluntad de verdad.

• Principio de discontinuidad: por el cual el hecho de que existan


sistemas de enrarecimiento del discurso no implica que debajo de ellos se
encontrará un discurso ilimitado, continuo y silencioso. Los discursos deben
de ser tratados como prácticas discontinuas que se cruzan, yuxtaponen,
ignoran o excluyen.
• Principio de especifidad: que plantea la concepción del discurso como
una violencia que hacemos a las cosas, donde los acontecimientos del
discurso encuentran su regularidad.
• Principio de exterioridad: donde nos dirigimos a las condiciones
externas de posibilidad del discurso, sus motivos, y lo que fija sus límites.
Estos principios se oponen, uno a uno, el acontecimiento a la creación, la
serie a la unidad, la regularidad a la originalidad, y la condición de posibilidad
a la significación. Los cuatro principios a los que se oponen los propuestos por
Foucault son los que dominaban las ideas.
Puede observarse que en estos planteos de Foucault son evidentes los
vestigios de lo que fueron, dos años antes, la Primavera de Praga y el Mayo
francés, ya que, en estos análisis, el filósofo analiza cómo el discurso actúa
como elemento de dominación y articulación de la sociedad, legitimando y
coaccionando en las palabras verdades y poder.
Aún hoy, a treinta años de esta conferencia, los planteos de Foucault
resultan vigentes y más que necesarios para un buen análisis del poder y el
dominio internacional.

Medio donde se publicaría la pieza: Revista Gracias Gutenberg