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ARTE EN ATELIER

El momento artístico
como un momento educativo
Cuando una mariposa mueve las alas en Tailandia,
algo cambia en Nueva York.

“¡Mira esta escultura que hice!, me dice Ray al mostrarme un par de figuras de plastilina, representa
mis miedos y esta otra representa la forma en que me sobrepongo a ellos. En nuestra escuela tenemos
clases de Arte, Clown, Música, además dibujamos y coloreamos Mándalas como un sistema de
conocerse a uno mismo”, recalca.

Efectivamente en esta comunidad educativa el contacto con el arte se incluye en la currícula escolar no
tanto como educación estética o educación artística sino como un medio de expresión y de
autoconocimiento. “En la educación toda manifestación artística tiene un aspecto muy importante; el
aspecto de la sanación, nos explica Violeta Maldonado co-fundadora de Atelier Indigo. Y añade,
estamos hablando de la creatividad en general, como una manera de liberación interior que aprovecha
esa energía creativa personal que nos da vida. El arte nos hace caminar por el camino de las
sensaciones, de las emociones y de los sentimientos. Explorarlos, admitirlos y manifestarlos es parte
esencial de nuestra propuesta educativa. “

Pero, ¿de qué manera educa y cura el arte? preguntamos. “El arte educa cambiando la fisiología
corporal y mental de una persona. Un cambio que va del temor a la libertad, de la contracción a la
inspiración. El arte coloca al niño en un distinto patrón de onda cerebral, afecta cada célula. Cambia la
percepción del mundo. Crea confianza, esperanza y seguridad.

“El arte nos lleva a nuestro mundo interno permitiendo que se produzca el momento luminoso de la
educación. El arte es la forma más antigua de relacionarse con el “sanador interno” ese sabio personal
que me permite recordar nuestra esencia verdadera. La educación busca el cambio y el arte lleva la
energía del niño a la creatividad produciéndose una transformación que afecta a los diversos niveles y
sistemas personales” enfatiza Violeta.

El arte y la realidad cuántica


La mayoría de las personas todavía sostienen principios de una realidad cartesiana que afirma que
causa y efecto son independientes del observador. De acuerdo a la física cuántica todo está
interconectado, aún el observador mismo afecta los resultados mismos. Materia, energía, tiempo y
espacio se afectan entre sí. De tal manera que cuando algo se mueve el resto se afecta. Cuando nos
movemos en la conciencia del campo cuántico la probabilidad es mayor de que cuerpo, mente y
espíritu se perciban como uno

En el mundo de la física cuántica, la luz se dobla cuando el observador se mueve, la materia se vuelve
energía; el tiempo cambia a medida que nos acercamos a la velocidad de la luz y una partícula afecta a
todo lo demás.
¿Cómo entender esta visión de unidad y totalidad en el campo educativo? Podemos asegurar que existe
un momento educativo, un instante revelador. Es el momento personal de cambio y trascendencia y
ocurre en los diversos planos. Es el lugar de la curación, es el lugar de los milagros. Si lo vemos desde
un punto de vista trascendental es el “momento educativo” que detiene el mundo ordinario para palpar
un lugar sin tiempo y sin espacio.

Y ¿cuál es la manera de ir más allá del espacio y el tiempo? La meditación es una manera, pero también
el arte. Muchos hemos sentido ese momento cuando el tiempo desaparece, cuando se percibe o se
hace arte. El momento educativo es el momento de palpar la armonía, el equilibrio y la resonancia; lo
contrario implica bloqueo, contracción, destrucción y resistencia.

Es común escuchar que hacer arte es como si el tiempo volase o desapareciera, como si se estuviese en
un lugar diferente. Por ello, hacer arte nos pone entre el tiempo y el espacio, en un lugar donde estas
leyes no se aplican de la misma manera, donde la persona como observador crea la realidad e influye
sobre los resultados y donde todo está interrelacionado.
Hacer arte es como la acción de rezar que tiene un impacto en el tiempo y el espacio, pues se establece
otro nivel de interrelación con la realidad donde “el momento educativo” tiene mayores probabilidades
de manifestarse. El momento educativo es como el “eureka”, es como la inspiración, es como la
intuición humana que se revela.

Cuando hay un desequilibrio en la persona se produce una energía destructiva interna y externa. El arte
nos permite construir. Es la forma más antigua, junto con el rezo, de conectarse con un espíritu
superior, diferente a lo cotidiano, donde la energía del desequilibrio busca su propia transformación.
Este es parte de un proceso de cambio en la educación.
Ya Platón enunciaba en su libro La República, que “el arte debe ser la base de la educación. Y más
recientemente el destacado teórico del arte Herbert Read hace una invitación a quienes de algún modo
estamos vinculados con la educación para que “nuestra actitud monótona y displicente y nuestra visión
sesgada de las actividades propias del oficio, se encaminen por la ruta de la estética, de la belleza, de la
creatividad, del juego”.
En su libro Educación artística y desarrollo humano, Howard Gardner afirma, concediéndole la razón
de sus propuestas a Read que: “En el trabajo llevado a cabo con mis colegas durante los últimos
años...se encuentran pruebas convincentes de que los estudiantes aprenden de manera eficaz....cuando
su aprendizaje artístico está anclado en la producción artística; cuando hay un intercambio fácil entre
las diversas formas de conocimiento, incluyendo las formas intuitivas, artesanales, simbólicas y
notacionales; y cuando los estudiantes gozan de una holgada oportunidad para reflexionar sobre su
progreso. Es necesario, urgente, si se quiere tener un país con mejores oportunidades, con mejores
personas, con mejor calidad de vida, ceder el paso a una educación más integral, más dinámica, más
ecléctica y menos verbalista y academicista.
Cuando el docente se para al frente de un grupo de niños o jóvenes ansiosos y les retribuye esa
ansiedad con exagerado verbalismo o con la actitud pasiva y rutinaria de quien no tiene nada más que
ofrecer, siente en carne propia la frustración y la rabia de saber que ellos están siendo engañados.
La taza está llena y ha comenzado a rebosarse. Las amenazas, los regaños, los insultos, las palabras
vacías, no calan en lo niños y jóvenes. Sólo la acción de una verdadera propuesta revestida de
percepción, de creatividad, de belleza, de arte, de ciencia, de lógica combinadas, llegará al cerebro y al
corazón de los estudiantes y despertarán del letargo humillante que los acosa y los tiene como muertos.