Está en la página 1de 18

Notas sobre

el concepto de raza
en América Latina
y Colombia
Gustavo Forero Quintero*

l
la reflexión en torno al tema de la raza tiene hoy gran importancia
dentro del marco de las “conmemoraciones bicentenarias”, pues
además de que permite evaluar la fundación misma de las historias
nacionales de América Latina sugiere una crítica a las ideas vigentes
en su cultura. El prejuicio de la “superioridad de la raza blanca” per-
siste en el imaginario colectivo y, más aún, posee efectos inusitados
cuando se le relaciona con el campo de la economía: “Por cada blanco
en prisión por drogas hay cuatro latinos y siete negros. Sin embargo,
los estudios muestran que el consumo de drogas es igual en todas las
razas”, afirmó hace poco de manera sintomática Tony Papas, un ex
convicto por crímenes de droga en Estados Unidos.1 En este caso,
como en otros de distinta naturaleza, la división entre blancos y ne-
gros, así como la propia nominación “latino”, demuestra hasta qué
punto la cuestión de las diferencias étnicas se mantiene vigente y se
Profesor asistente del Área presta incluso para explicar temas tan variados como el negocio de
de Literatura de la Facultad de las drogas, el origen étnico y la libertad.
Comunicaciones de la Universidad
de Antioquia. Doctor por la
Universidad de Salamanca, y
Magíster en Historia de la Literatura, 1 Daniel Pacheco, “‘Sí se puede’ legalizar la droga”, El Espectador, domingo
22 de noviembre de 2009, p. 13. Sobre Papas, precisa el artículo: “Papas, un
de la Universidad de la Sorbona,
gringo de origen puertorriqueño, pasó seis años en la cárcel luego de haber
París IV. Dirige el Grupo de sido encontrado con cocaína en Nueva York. Fue juzgado bajo las severas
investigación Estudios Literarios leyes Rockefeller y recibió una condena de mínimo quince años. Luego de
(categoría A en Colciencias) y en él convertirse en un célebre artista en prisión, recibió un perdón por el gober-
la línea de investigación “Novela de nador de su estado y ahora es activista para mostrar que las leyes contra las
crímenes” drogas son en realidad leyes contra los negros y los latinos”.
Todos Somos Historia

En este sentido, luego de numerosas revisio- en la actualidad el hecho de la división misma de


nes de contenido, en su vigésima segunda versión el las etnias parece vincularse cada vez de manera
Diccionario de la Real Academia Española (2009) llegó más estrecha con el problema de la titularidad de
a definir el concepto de raza a partir de acepciones los medios de producción, sobre todo la tierra, o
como “Casta o calidad del origen o linaje” y “Cada la situación de los mercados internacionales y el
uno de los grupos en que se subdividen algunas desplome de la economía financiera.
especies biológicas”. A pesar de que en principio De este modo, si para la época de independen-
la definición misma no podría aplicarse para cla- cia de las colonias hispanoamericanas y, por tanto,
sificar a los seres humanos —la acepción de raza en tiempos de la fundación misma de los Estados
adjetivada con humana es, según la misma fuente, latinoamericanos, la idea de nación incluía la uni-
“humanidad (género humano)”—, estos supuestos dad de raza (además de la unidad de gobierno, la
ceden su lugar a prejuicios que persisten en torno de territorio y de lengua), hoy por hoy, aunque no
a las razas, en detrimento de algunos grupos ét- se incluya textualmente en la definición de lo que
nicos de regiones y países determinados. Así, no significa raza o nación, las distinciones entre razas
obstante la definición oficial, en la realidad no ha humanas se mantienen al momento de establecer
sido ni es lo mismo el Norte que el Sur y mucho las pautas para políticas territoriales y laborales,
menos ser blanco que negro o latino. Desde muy
las rutas internacionales o el mercado de drogas
temprano en la colonización de América, la raza
en Colombia. Ser indígena, negro, blanco o latino
de las personas determinó un sistema de estra-
tiene sus consecuencias, tanto como poseer un
tificación social, de división del trabajo y, en los
pasaporte colombiano, inglés, estadounidense o
peores casos, de explotación humana, que debería
congoleño.
escandalizar a cualquier hombre justo, como aquel
al que se refería Henry David Thoreau en su texto Por lo anterior, durante las conmemoraciones
Desobediencia civil. En efecto, desde ese proceso bicentenarias la persistencia cultural de juicios
histórico y económico denominado la Conquista, preconcebidos sobre un color o una nacionalidad
los indígenas carecieron del derecho de ser titulares exige una reflexión profunda acerca de la evolución
de la propiedad de sus tierras, millares de negros del significado mismo de la noción de raza. Aunque
procedentes de África pudieron ser vendidos como no se puede llegar a determinismos injustos, como
objetos en los mercados españoles o internacio- el hecho de que sólo existe el racismo frente al
nales, y los judíos o los árabes fueron rechazados negro o que todo europeo es blanco y los negocios
por la Corona española con el argumento de que son de los blancos, el caso es que las diferencias se
ponían en peligro la unidad religiosa o la fe de mantienen en todo el mundo, en perjuicio de unos
las colonias. Asimismo, a pesar de la democrática y en beneficio de otros. Para el caso de América
idea de nación que incluye algo como el “origen Latina, y en particular de Colombia, el estudio de
o tradición común”2 —elemento que puede ser su cultura étnica conformada a partir de la Colo-
tomado desde ciertas perspectivas como un eufe- nia, pasando por la Independencia y entendiendo
mismo contemporáneo para referirse a la raza—, lo que puede significar la raza en nuestro tiempo,

2 Una de las acepciones del concepto de nación se vincula aún con el “Conjunto de personas de un mismo
origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”, DRAE (2009). Así se
crearon repúblicas como Estados Unidos, Argentina o Colombia, con base en lo que se consideraba una etnia
común, y esto en función de exclusividad frente a otras etnias.

2
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

puede resultar de gran trascendencia y surtir efectos ante las polémicas


que sobre el tema todavía se puedan derivar.

Un día de la raza o el duelo indígena


En 1915, por iniciativa del presidente de la Unión Ibero-Americana,
el español Faustino Rodríguez-San Pedro, se estableció el día 12 de
octubre como Fiesta de la Raza. De este modo se zanjaban dos cues-
tiones: el llamado Descubrimiento, que empezaba a discutirse como
tal, y cierta leyenda negra en contra de España por la conquista cruel
con que había dominado los territorios americanos. No obstante estos
propósitos, en 1958 se cambió ostensiblemente su sentido y empezó
a conmemorarse en España el Día de la Hispanidad y, posteriormente,
la Fiesta Nacional de España, olvidándose la celebración inicial que
buscaba hermanar los pueblos que compartían una misma lengua.
La antigua fiesta multinacional se hizo celebración de una identidad
nacional que intentaba fortalecerse.
Desde entonces la conmemoración originaria fue adoptada, no
obstante, por los países hispanoamericanos, como el Día de la Raza y, con
algunos cambios, se celebra cada año ese mítico 12 de octubre, fecha en la
que el almirante italiano Cristóbal Colón llegó al continente. Entre otros, se Sin título, René Alejandro Castrillón, 2001
celebra en México por sugerencia de José Vasconcelos (que alude a lo que Grabado en acrílico (Puntaseca), 10x24
él llamaba raza iberoamericana, con un significado de mestizaje y sincretismo / 20x35 cm
cultural); en Argentina, por Decreto Presidencial de Hipólito Yrigoyen; en
Venezuela, desde 1921, por Decreto Presidencial de Juan Vicente Gómez
(aunque el Presidente Hugo Chávez lo transformó en Día de la Resistencia hicieron en América durante la
Indígena, en el 2002); en Chile, por Decreto Presidencial del 16 de agosto Conquista. “Nuestros antepasados
de 1923 (aunque en 2000, por la Ley 19.668, recibió el nombre de Día del estaban preparados para enfrentar
Descubrimiento de Dos Mundos); en Uruguay, donde se denomina Día de las cualquier situación de emergencia,
Américas; en Costa Rica, aunque oficialmente en 1968 se creó el Día del en especial de carácter alimenticio.
Descubrimiento y la Raza y desde 1994 se transformó oficialmente en el Día La invasión (española) nos trae
de las Culturas; en Estados Unidos como el Día de Colón, y en Colombia, hambre, miseria y enfermedades.
también como Día de la Raza y fiesta cívica, por disposición legal que así […] Hoy, 12 de octubre, (es) un día
lo acogió. de luto, no es un día de festejo”, dice
Este día tiene como antecedente, sin duda, el llamado descubrimien- Evo Morales, pues para él la fecha
to de América, pero también lo que algunas comunidades indígenas de debe servir “también para repasar
Ecuador o Bolivia han denominado el “duelo” por lo que los españoles la historia y seguir proyectándola”.3

3 “En Quito, la dirigente indígena y asambleísta Lourdes Tibán coincidió con Morales al decir que la fecha es
un día de “duelo nacional” para los indígenas ecuatorianos”. En: “Día de la raza: luto, fiesta o reclamos para
evocar un día”, El Ecuatoriano Noticias, 13 de octubre de 2009 [en línea], disponible en: http://www.elecuato-
riano.com/noticias/?p=639, consultado el 8 de diciembre de 2009.

3
Todos Somos Historia

Sobre el telón de fondo de la raza, desde dis- favor de los portugueses en las exploraciones del
tintos puntos de vista se puede, en efecto, repasar la África Occidental. Así, de nuevo la soberanía de
historia y establecer su proyección contemporánea. la Corona española se apoyó en la pretendida falta
de capacidad de los nativos para ser titulares de la
La raza y la Colonia propiedad de las grandes extensiones territoriales
de América, así como el poder de los comerciantes
En 1552, Ginés de Sepúlveda (Pozoblanco, pro- de esclavos encontró sustento en la necesidad de
vincia de Córdoba, España, 1490-1573) establecía la mano de obra en Europa y luego en América.
la necesidad del sometimiento de los indios y la
Esta pretensión seudocientífica de definir o
legitimidad de la conquista de América con el fin
clasificar colores o texturas de los seres humanos
de infundir una cultura superior, que era la blanca
con el fin de dotar a España o a Portugal de una
y la cristiana. De este modo, el reconocido huma-
seguridad jurídica en términos de propiedad y te-
nista partía de las jerarquías del mundo occidental
rritorio llevaría a justificar en su momento algo tan
derivadas de la raza, pues
extremo e injustamente olvidado como el “desastre
[…] las guerras que se han hecho por los españoles
contra los indios fueron justas de parte de la causa
demográfico” de la América lusoespañola (Ko-
y de la auctoridad que hay para movellas, y que lo netzke, 1972: 94): el genocidio indígena del siglo
mismo se pueden y deben, generalmente, contra xvi, provocado principalmente como consecuencia
ellos hacer. […] los indios son obligados a se some- de la explotación de los recursos mineros de la tie-
ter para ser regidos de los españoles, como menos rra, que se consideró desde entonces propiedad de
entendidos, a los más prudentes, y si no quieren,
[…] les pueden hacer la guerra (Alcina, 1985: 165). los españoles. La extracción del oro y los metales
preciosos de América provocó la muerte de al me-
De este modo, según el historiador alemán nos quince millones de personas (muchas más que
Richard Konetzke, para Ginés de Sepúlveda, las del genocidio semita, la shoah, que, se afirma,
La misión civilizadora del hombre blanco en las dejó algo más de seis millones de judíos muertos
tierras de ultramar le da derecho a instaurar una
a manos de los nazis; el genocidio armenio, Մեծ
dominación sobre los pueblos primitivos. […]
Los europeos debían subyugar a los hombres del Եղեռն, que desde 1915 hasta 1917 sufrió este pue-
Nuevo Mundo, pertenecientes a estadios cultura- blo y que dejó más o menos un millón y medio de
les inferiores. El humanista español añadía a ello personas muertas durante el Imperio Otomano,
la tesis de que los valerosos y cultivados españoles o la “limpieza étnica” de la que fueron víctimas
constituían un pueblo elegido y superior, apto para
tener entre sus manos el destino del mundo. Los
cientos de miles de musulmanes en Bosnia a manos
españoles ejercían con pleno derecho la sobera- del ejército serbio). Además, con la misma lógica
nía sobre los bárbaros de América (Konetzke, de la racionalización de una situación de hecho,
1972: 30). se permitió desde muy temprano en el Occidente
Por su parte, cuando el problema de la moderno la esclavitud del negro en América, que se
propiedad de los territorios conquistados puso extendió hasta bien avanzado el siglo xix, cuando
en peligro el poder de hecho de los españoles, se hacía más barata la mano de obra asalariada que
el conocido valenciano Rodrigo de Borgia, a la mantener contingentes de esclavos.
postre Papa Alejandro VI (Játiva, Valencia, 1431 - De este modo, las exigencias económicas
Roma, 1503), otorgó la “plena y libre y omnímoda de una metrópoli ávida de poder fundamentaron
potestad, autoridad y jurisdicción” de las islas y las economías a escala del siglo xvi y de siglos
países adquiridos por los españoles en el océano posteriores, al punto que aún se habla de grandes
a los Reyes Católicos, tal como lo había hecho el propietarios de ingenios azucareros, algodoneros y
Papa Nicolás V (Sarzana, 1397 - Roma, 1455) a madereros, o de tierras ganaderas tanto en Brasil,

4
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

Haití y Perú como en Colombia; y persiste, con la Es un hecho que, desde muy temprano, se
aquiescencia o impotencia de los regímenes demo- produce[n] en toda la América colonial una di-
ferenciación en clases sociales y una división del
cráticos, la esclavitud de indígenas o campesinos trabajo estrechamente relacionadas con las diferen-
en países latinoamericanos.4 ciaciones étnicas. Los individuos que integran los
De tal manera hipócrita, desde el siglo xvi el grupos sociales más poderosos son de piel blanca,
aunque muchos hay tan blancos como ellos que no
uso de los discursos en torno a la diferencia del
alcanzan a ingresar en esos círculos privilegiados.
color de la piel o los rasgos morfológicos se asoció Los de piel más oscura y los indios puros quedan,
con un fin económico, social o político más que por regla, relegados a la categoría social última.
con una realidad objetiva. Así, la necesidad de cla- Entre los dos extremos, fluctúan los que son
sificar en términos de superioridad e inferioridad producto de las mezclas étnicas, si bien muchos
de ellos se incorporan a los grupos inferiores (53).
a seres humanos para obtener utilidades se con-
virtió en un común denominador. “La teoría de la En este contexto, la clasificación de pardos,
inferioridad, incapacidad, carencia moral, falta de castas cruzadas, mestizos, mulatos,5 indios, negros y
espíritu y otras sandeces, que nunca los defensores zambos da cuenta de una necesidad política de con-
de la esclavitud pudieron acuñar como verdaderas trolar a los individuos y, más aún, la propiedad sobre
en tres y medio siglos de colonización, envenenaba la tierra, por lo más evidente a simple vista: el color.
el más atroz racismo”, dice en el ocaso del siglo A renglón seguido, agrega Bagú: “Este proceso se
xx el escritor colombiano Manuel Zapata Olivella repite con insistencia en las sociedades coloniales
(1989: 40). La idea es apenas una evidencia: en el de todos los tiempos, pero, aunque parezca lo con-
panorama de la Colonia, de nada valieron los dis- trario, se trata de una estratificación étnica que es
cursos bienintencionados del dominico Bartolomé consecuencia —y no origen— de la diferenciación
de Las Casas (Sevilla, 1484 - Madrid, 1566), que en clases sociales” (53-54). Desde esta óptica, son
denunció “las matanzas y los estragos de gentes “motivos económicos, sociales y políticos los que
inocentes” (Alcina, 1985: 63), o del padre jesuita promueven esta estratificación étnica. En la sociedad
Pedro Claver Corberó (Verdú, Cataluña, 1580 - colonial, es ella una proyección de la división en
Cartagena de Indias, 1654), “Esclavo de los negros clases sociales” (55). “El principal interés —agrega
para siempre”, que anunciaban la “buena nueva” Julio César Pinto Soria— era controlar y estratificar
de que todos los hombres eran hijos de Dios y, a la población según los intereses, valores y jerarquías
por lo mismo, iguales en derechos, incluido el de la de la sociedad de castas de la España de la época,
propiedad. Como señala el argentino Sergio Bagú reafirmando la segregación racial como principio
en su texto de 1952 sobre la Colonia: rector de la sociedad colonial” (2006).

4 Al respecto se puede mencionar, a modo de ejemplo, un reportaje publicado por Radio Nederland el 4 de diciembre de
2009, en el que se señalaba la liberación por parte de la policía de la Ciudad de México de “más de cien personas retenidas
como esclavas en una fábrica ilegal”; http://www.rnw.nl/es/espa%C3%B1ol/article/desmantelada-f%C3%A1brica-
con-esclavos-en-m%C3%A9xico. Acceso: 25 de julio de 2010. Este hecho no es aislado: también se habla de esclavitud
contemporánea en África, en Oriente o aun en Europa. Organismos de defensa de los Derechos Humanos discuten
reiteradamente casos de tráfico de personas (una forma indiscutible de esclavitud contemporánea) y se desarrollan
proyectos para combatirlos. Éste es el caso de la Unesco y La Ruta del Esclavo, proyecto creado en 1994; o el Proyec-
to para combatir la trata de personas en África, en desarrollo desde 2004. Véase ttp://portal.unesco.org/culture/es/
ev.php-URL_ID=25659&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html y http://portal.unesco.org/shs/en/
ev.php-URL_ID=4011&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html, acceso: 25 de julio de 2010.
5 “[…] su origen en la unión de blanco y negro era considerado tan monstruoso que se le comparaba a la naturaleza del
mulo, de donde viene el nombre de mulato”, según Lynch, 1991: 30.

5
Todos Somos Historia

y las ideas preconcebidas de la diferencia entre las


No obstante razas que aquí perviven se pueden rastrear en una
la imposibilidad objetiva de demostrar fundamentación de la historiografía del continente
la superioridad americano. Ya en la Colonia, como vimos en Ginés
de Sepúlveda, la idea reiterada de la superioridad
de una raza, esa funesta lógica que
del hombre puramente blanco llegó a no tener más
hace a los hombres distintos por el argumento que la necesidad de civilización de unos
color se mantuvo hasta hoy en día. colectivos humanos bárbaros que no tenían iguales
derechos que los blancos o no podían acceder a
ciertas prerrogativas como la fe o la educación.
Por su parte, además de que el argumento de
De este modo, no obstante la imposibilidad Konetzke de que existían “cruzamientos raciales
objetiva de demostrar la superioridad de una raza, y poblaciones mestizas” (75) se podría aplicar a la
esa funesta lógica que hace a los hombres distin- generalidad de los pueblos del planeta, él y varios
tos por el color se mantuvo hasta hoy en día. Así historiadores contemporáneos persisten de manera
puede afirmarse si se verifican las ambivalencias inexplicable en el prejuicio de la diferencia de razas
mismas de los discursos contemporáneos de los al hablar del continente americano. En tal sentido,
historiadores en torno al tema de la raza durante la es ilustrativo este juicio del mismo historiador en
Colonia americana. El propio Konetzke afirma que su tratado:
luego de la “última glaciación, hace aproximada- Aun dejando de lado la gran cantidad de mestizos
europeos-indios, circunstancias especiales favore-
mente veinticinco mil años” (1972: 3), la América cieron la dominancia del patrimonio hereditario
europea, o bien la América a la que se hicieron los europeo. En las zonas templadas de América, los
europeos, hasta cierto punto se caracteriza por el mestizos en los que prevalecían las características
predominio de una raza: del hombre europeo tenían mayores posibilidades
de sobrevivir y reproducirse, y a través de sucesivas
En lo esencial, los indios pertenecen a una raza
generaciones legaron a la población de esas regio-
caucaso-mongoloide. A menudo aparecen rasgos
nes un aspecto de blancos mucho más marcado
de tipo humano europeo. Los españoles observa-
de lo que la considerable aportación de sangre
ron que en muchas comarcas a los indígenas, por
india haría esperar. De este modo, en Chile las
el aspecto de su cara y su piel blanca, podía tomár-
condiciones climáticas ambientales promovieron
seles por europeos. Comprobaron con asombro
un “emblanquecimiento” progresivo de los mesti-
que en los trópicos americanos no existían negros.
zos. En las llanuras del Río de la Plata y Paraguay,
Este apartamiento respecto del tipo de población
las características raciales de los indios se perdían
negroide seguramente facilitó el cruzamiento de
entre los mestizos en dos o tres generaciones, de
indios y blancos. Los indios de ningún modo cons-
tal manera que el tipo humano europeo se mani-
tituyen un tipo racial uniforme. La heterogeneidad
festaba de nuevo en su pureza (81).
de las oleadas migratorias, y también el aislamiento
de la población en un espacio amplísimo y carente Así, ni la era de glaciación ni la necesaria
de caminos, explican las diferencias que en aspecto mestización de todos los hombres del mundo por
exterior presentan los aborígenes americanos (4).
mezclas de siglos impiden que Konetzke, el gran
Aunque, desde el punto de vista antropológi- historiador de la América de la Colonia, hable fi-
co, luego de una glaciación como la mencionada nalmente de la “pureza” del tipo humano europeo
por el autor —la de hace veinticinco mil años—, que “se manifiesta de nuevo”, en contraposición
lógicamente toda la humanidad habría terminado al hecho del mestizaje que él mismo reconoce en
por ser fruto de distintas mezclas, la persistencia numerosos artículos como característica de estos
del tema de la uniformidad racial “en lo esencial” pueblos (con sus más encomiables intenciones de

6
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

explicar la singularidad de América a partir de la reiterada y aparen- En general, la necesidad de


temente democrática teoría del mestizaje6). En este sentido, habla del asimilarse a la etnia dominante
“emblanquecimiento” como una de las tendencias hispanoamericanas implicaba (y aún implica), en
de definición de las etnias y un proceso mediante el cual se podría dar el mejor de los casos, ascender
cuenta de la evolución racial en el continente. económicamente y acceder a
Desde tal punto de vista, Konetzke advierte de manera precisa espacios sociales que de otra
que muchos criollos intentaron por diversos medios acceder a la raza manera les eran negados a los
blanca (como si esto fuera posible). En tal contexto, fue tan impor- antiguos pardos. Así, obtener la
tante la pureza y la necesidad generalizada de “emblanquecimiento” categoría de blanco permitía ser
que desde el siglo xvi la corona española intentó capitalizarse con titular de derechos, incluido el de
esta ambición e ideó mecanismos para vender certificados de “sangre la propiedad.7
limpia” o declaraciones de blancura (1972: 78). Al respecto, también La contradicción entre el
John Lynch, el historiador inglés, señala que: “Mediante la ley del 10 ser y el deber ser racial es plan-
de febrero de 1795 se ofreció a los pardos dispensa de la situación teada por Lynch de esta manera:
social de infame: algunos solicitantes afortunados fueron autorizados “[Los americanos] odiaban a los
a recibir educación, casarse con blancos (as), tener cargos públicos superblancos españoles y tam-
y recibir las órdenes sagradas” (1991: 30-31). Este proceso de em- bién querían ardientemente ser
blanquecimiento sería señalado por otros historiadores posteriores considerados blancos” (1991:
—como es el caso de Jacques D’adesky (2001) o Teun van Dijk 29). Tal ambivalencia —que sin
(2003)— y permitiría construir un imaginario reiterativo en torno a duda perdura en el inconsciente
la voluntad latinoamericana de emblanquecerse, que aún hoy perdura. colectivo de América Latina hasta
Así, con respecto a Chocó, departamento de Colombia, el historiador nuestros días— tenía en el tema
Sergio Mosquera advierte: de la propiedad, como en el de
Muchos hombres blancos vieron en las mujeres de piel negra un objeto los demás espacios económicos
sexual con quienes podían tener uniones ilegítimas, pasajeras, muy pocas en general, las más singulares
veces estables. Ellas fueron las víctimas de los desenfrenados apetitos representaciones: mientras las
sexuales y de una sociedad que las empujaba a buscar hijos con un “su-
mujeres indígenas no podían
perior racial” para “mejorar la raza”. En términos generales, la sociedad
chocoana soportó y aceptó en ciertos niveles la movilidad socioeconó- asistir a la escuela y granjearse así
mica, pero fue intransigente con la movilidad étnica ascendente a través un futuro estable, “en Hispano-
del matrimonio (2004: 97). américa, el gobierno hizo erigir

6 Al respecto, puede verse Konetzke, Richard, “Sobre el problema racial en la América Española”, Revista de
Estudios Políticos, Madrid, núm. 113-114, 1960, p. 183. Asimismo, puede verse el texto “El mestizaje y su im-
portancia en el desarrollo de la población hispanoamericana durante la Época colonial” (Conclusión), Revista
de Indias, Año VII, núm. 24, abr.-jun. 1946, p. 229, en el que este mismo autor señala que “La estructuración de
la sociedad colonial es la consecuencia de las condiciones de existencia que son propias de los conquistadores
y pobladores europeos en el sector político y económico. Éstos, como clase dominante, pretenden todas las
preeminencias y ventajas y se consideran como el pueblo superior frente a los pueblos inferiores indígenas.
De este modo, las diferencias de razas llegan a ser límites en la jerarquía social”. Pinto Soria (2006).
7 El derecho del mayorazgo unido a la declaración de la limpieza de sangre podía asegurar la titularidad de grandes exten-
siones de tierras que de otra manera se perderían en el albur de la muerte de un padre. Ser mestizo era mejor entonces
que ser mulato y, en todo caso, era menos malo ser zambo que negro. En la primera categoría se podía ser propietario de
la tierra del padre blanco que había fallecido.

7
Todos Somos Historia

colegios para las mestizas, en los que se les iniciaba


en todas las virtudes de una buena ama de casa” Para el siglo xix, la unidad de raza
(Konetzke, 1972: 82). Por su parte, mientras a los hacía parte de la retórica de los
árabes y judíos se les impedía venir a América, a los héroes, incluido Simón Bolívar,
blancos de sangre limpia se les otorgaban solares pues concretaba —de acuerdo con
en las ciudades que fundaran en nombre del rey, sus argumentos— el sueño de una
que a su vez los protegía. Asimismo, en virtud de América unida como la que luego
acomodaticias Reales Cédulas del Imperio se llegó
impulsarían los intelectuales o los
a sustentar el hecho de que la esclavitud era com-
patible con la humanidad y los ideales eclesiásticos políticos del siglo xx.
(72) y con esta lógica religiosa se fortalecían los
núcleos económicos de las grandes haciendas y de
to—, numerosos pensadores insistieron en hablar de
los ingenios azucareros. Para el caso del Chocó, “el
“la mezcla de razas en América” como fundamento de
blanqueamiento pudo ser una estrategia utilizada
su identidad y como si se diera noticia de un fenómeno
por las mujeres negras esclavizadas para filtrar la
singular al continente. Incluso, queriendo desconocer
libertad de sus hijos. Además, aquellos (as) mulatos
en un momento dado el contenido etnográfico del
(as) por tener una parte humana, blanca, eran con-
evento, el mito del mestizaje (cfr. Forero Quintero,
siderados en el aprecio social superiores a la gente
2006) surgió y llegó a consolidarse en los albores del
negra” (Mosquera, 2004: 110). De este modo, se
siglo xix como uno de los discursos aglutinantes para
entiende la necesidad de ciertos colectivos de seres
la definición de la América española o portuguesa,
humanos de acceder a la blancura y, en últimas, a la
con los efectos sociales del caso y con la intención
titularidad de derechos, situación que se mantuvo
política y extra-etnográfica de establecer un origen
hasta la Independencia y mucho después de ella.
racial y cultural para el concepto de nación (o aun de
la gran nación americana que se buscaba consolidar).
La cuestión del mestizaje
En tal sentido, para el siglo xix, la unidad de
y la independencia raza hacía parte de la retórica de los héroes, incluido
En ese contexto de la Colonia, los mestizos tenían Simón Bolívar, pues concretaba —de acuerdo con
prelación social sobre otras castas (Romero, 1999: sus argumentos— el sueño de una América unida
149). Por su condición de clase intermedia podían como la que luego impulsarían los intelectuales o los
acercarse, en efecto, tanto a los de abajo, cada vez políticos del siglo xx. Al respecto, en el Discurso ante el
menos blancos, como a los de arriba, que eran defi- Congreso de Angostura, Bolívar advierte:
nitivamente blancos europeos, con los beneficios que Nosotros ni aun conservamos los vestigios de lo
que fue en otro tiempo; no somos europeos, no
tal movilidad podría procurarles: la confianza de los
somos indios, sino una especie media entre los
primeros y la consideración de los segundos. De ahí aborígenes y los españoles. Americanos por naci-
surgió, en remplazo parcial del sueño de emblanque- miento, y europeos por derechos, nos hallamos en
cimiento, la reflexión en torno al tema del mestizaje al el conflicto de disputar a los naturales los títulos
momento de la independencia de las antiguas colonias, de posesión y de mantenernos en el país que nos
vio nacer contra la oposición de los invasores; así,
y se planteó la relación que habría de perpetuarse hasta nuestro caso es el más extraordinario y complicado.
hoy entre ese mestizaje “natural” y el origen de la idea Todavía hay más; nuestra suerte ha sido siempre
de nación en América. puramente pasiva, nuestra existencia política ha
sido siempre nula, y nos hallábamos en tanta más
En efecto, de manera idealizada —como lo dificultad para alcanzar la libertad, cuanto que
hace Konetzke y como se ha señalado en este tex- estábamos colocados en un grado inferior al de la

8
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

servidumbre, porque no solamente se nos había robado la libertad, sino


también la tiranía activa y doméstica. [...] estábamos abstraídos, ausentes
del universo, en cuanto era relativo a la ciencia del gobierno.8

En su origen, el discurso relativo a esa especie media permitía


sustentar la unidad territorial propia de la identidad política, pues,
como señala John Lynch, “hasta donde había una nación era una na-
ción criolla” (1991: 35), y el criollo era básicamente el que encarnaba
el proceso del mestizaje en América. De tal manera, la idea de unidad
política se sumó entonces a la de una nueva raza que hacía su presencia
mesiánica en la humanidad. Este hecho, que se debió presentar con el
soplo romántico propio de un periodo de nacimiento de repúblicas
modernas derivadas de teorías filantrópicas de intelectuales franceses
o ingleses, en la América naciente no hacía más que continuar una
tradición: la de la reconquista española —heredada por los criollos—, Sin título, René Alejandro Castrillón, 2001
que tuvo entre sus fines políticos lavar un pasado vergonzoso, es decir Grabado en acrílico (Puntaseca), 10x24
(retomando el término), “blanquear”, bien fuera del ancestro moro o / 20x35 cm
judío y luego otros, a la nación que se buscaba conformar. Y como en
el caso español que contaba con el moro, para la época de indepen- 1890, la Ley 89 haya establecido
dencias de las repúblicas americanas existía aún el enigma indígena, “la manera como deben ser go-
que, si bien se podía asimilar también de modo romántico, suponía bernados los salvajes, que vayan
innumerables problemas para efectos de la titularidad del territorio en reduciéndose a la vida civilizada”,
el que ya estaban posicionados los criollos. Además, por si eso fuera y que por mucho tiempo esta
poco, este problema se extendía a la comunidad afro-descendiente, normativa racista hubiera sido
que, si bien venía de fuera, tampoco parecía ni debía tener cabida en asimilada por los mismos pueblos
la repartición del territorio nacional. indígenas como “arma jurídica”
De este modo, como en el siglo xvi, de nuevo el interés por la para la defensa de sus derechos
raza no respondió realmente a una realidad etnográfica demostrable (Gross, 1991: 220). En principio,
(como se pretendía): su intención fue, como la de Ginés de Sepúlveda los criollos que habían luchado
o Alejandro VI, sanear títulos de propiedad sobre la tierra y otorgarle por su independencia tenían más
así legitimidad al territorio del Estado que venía configurándose. Los derechos que las etnias que no se
españoles eran tan “puros” como los indígenas, es decir, no lo eran, habían identificado con un pro-
como no lo fueron ni lo serían otros grupos humanos de los más yecto preciso de nación, y la civi-
variados orígenes, como los judíos o los alemanes de los años cua- lización suponía estos discursos
renta, o los serbios del ochenta del siglo xx. Lo que había por detrás grandilocuentes de civilización,
de la definición de la famosa especie media era la necesidad de dotar gobierno o Estado.
a la nación de un fundamento étnico y, a la postre, económico que Desde este punto de vista,
le permitiera a un pueblo constituirse como Estado (podría decirse, la consolidación de la teoría del
como sucede hoy por hoy con Israel o con la Unión Estatal de Serbia mestizaje no se hizo esperar:
y Montenegro). Así lo confirma el hecho de que en Colombia, en poco a poco se mitificó el con-

8 Bolívar habla de instituciones apropiadas para América Latina y no copiadas de modelos foráneos. Cfr. Simón Bolívar
(1819 y 1998).

9
Todos Somos Historia

cepto, e incluso se le quiso descargar de aquello que Más tarde, tratando de superar esa tesis de
lo vinculara tanto con la teoría de la raza como con “matriz única” y de “sangre española que se mez-
el fundamento económico de la propiedad de la cla con la sangre india”, Alfonso Reyes establece
tierra, que todavía, mirado desde el punto de vista la relación entre mestizaje e inteligencia en Notas
de los criollos, poseía rasgos de usurpación. Desde sobre la inteligencia americana (1936):
la primera perspectiva se optó por hablar, como Hablar de civilización americana sería, en el caso,
lo había hecho Bolívar en 1819, de la identidad inoportuno; ello nos conduciría hacia las regiones ar-
latinoamericana; desde la segunda, se prefirió callar. queológicas que caen fuera de nuestro asunto. Hablar
de cultura americana sería algo equívoco; ello nos haría
En el primer sentido son encomiables las pensar solamente en una rama del árbol de Europa
reflexiones de Leopoldo Zea, que alude al tema de trasplantada al suelo americano. En cambio, podemos
la identidad latinoamericana y propone una nueva hablar de la inteligencia americana, su visión de la vida
definición de ella, que se oponga a los discursos re- y su acción en la vida. Esto nos permitirá definir, aun-
que sea provisionalmente, el matiz de América. [...] las
lativos a la inferioridad, tanto por su origen hispano poblaciones americanas se reclutan, principalmente,
como por lo indígena, lo africano y la mestización. entre los antiguos elementos autóctonos, las masas
Desde esta perspectiva, Zea puntualiza, en relación ibéricas de conquistadores, misioneros y colonos, y
con la identidad mestiza: las ulteriores aportaciones de inmigrantes europeos
Aún tenemos vivo, entre otros problemas, el indígena en general. Hay choques de sangres, problemas de
y, con él, un tipo de explotación primitivo en com- mestizaje, esfuerzos de adaptación y absorción. Según
paración con el realizado por la burguesía sobre el las regiones, domina el tinte indio, el ibérico, el gris del
proletariado. Pero hay más, al lado de la explotación del mestizo, el blanco de la inmigración europea general,
imperialismo, tanto europeo como norteamericano, y y aun las vastas manchas del africano traído en otros
la realizada por las burguesías locales de esta América, siglos a nuestro suelo por las antiguas administraciones
tenemos, aún, en varios pueblos de Hispanoamérica, coloniales. La gama admite todos los tonos. La labo-
el mismo tipo de explotación que se impusiera desde riosa entraña de América va poco a poco mezclando
la Conquista sobre los pueblos dominados desde ya esta sustancia heterogénea, y hoy por hoy, existe ya
cuatro siglos (1972, s.p.). una humanidad americana característica, existe un
espíritu americano. El actor o personaje, para nuestro
En cuanto a la síntesis mestiza, el peruano argumento, viene aquí a ser la inteligencia (s.p.).
José Carlos Mariátegui, en “La unidad de la Amé-
Desde esta perspectiva, Alfonso Reyes intenta
rica Indo-española” (1924), señala:
superar la connotación racial del “choque de san-
Los pueblos de América española se mueven
gre” y dar a la identidad mestiza un valor intelec-
en una misma dirección. La solidaridad de sus
destinos históricos no es una ilusión de la litera- tual. Aunque difícilmente logra lo primero, en un
tura americanista. Estos pueblos, realmente, no lenguaje hegeliano habla de “espíritu americano”
sólo son hermanos en la retórica sino también como inteligencia particular del continente.
en la historia. Proceden de una matriz única. La
conquista española, destruyendo las culturas y las La elaboración conceptual en torno al tema
agrupaciones autóctonas, uniformó la fisonomía del mestizaje y su relación con la raza tiene en la
étnica, política y moral de la América Hispana. Los obra de José Vasconcelos una evolución muy sig-
métodos de colonización de los españoles solidari-
nificativa. Para el mexicano, Latinoamérica misma
zaron la suerte de sus colonias. Los conquistadores
impusieron a las poblaciones indígenas su religión representaba, en 1925, una síntesis cultural convo-
y su feudalidad. La sangre española se mezcló con cada a cumplir un papel histórico, una verdadera
la sangre india. Se crearon, así, núcleos de pobla- “Misión de la raza iberoamericana”. El mestizo
ción criolla, gérmenes de futuras nacionalidades. era la raza cósmica, y en tal virtud podía servir de
Luego, idénticas ideas y emociones agitaron a las
colonias contra España. El proceso de formación faro para otras naciones. No obstante, la Segunda
de los pueblos indo-españoles tuvo, en suma, una Guerra europea le provocaría nuevas reflexiones
trayectoria uniforme (2007, s.p.). sobre el tema, al punto que, en 1948, en su prólogo

10
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

para la segunda edición de La raza cósmica. Misión de gena” del poeta José Joaquín Pérez. No se trata de una
la raza iberoamericana, relativiza esta tesis y expone: raza, claro está, ni siquiera de una particular mezcla
racial, sino del resultado de muchas generaciones de
Las distintas razas del mundo tienden a mezclarse
hombres de distinto origen que han vivido juntos
cada vez más, hasta formar un nuevo tipo huma-
y bajo las mismas condiciones. El resultado, como
no, compuesto con la selección de cada uno de
dice Ricardo Rojas, no de un etnhos, sino de un ethos.
los pueblos existentes. Se publicó por primera
Ya Bolívar había reparado en ello: “Nosotros somos
vez tal presagio en la época en que prevalecía en
—dijo— un pequeño género humano”. Y al emplear
el mundo científico la doctrina darwinista de la
la primera persona del plural, pensaba, como solía, en
selección natural que salva a los aptos, condena a
los débiles; doctrina que, llevada al terreno social toda la América hispánica (1945: 45).
por Gobineau, dio origen a la teoría del ario puro, Apoyándose en toda una tradición, y más allá
defendida por los ingleses, llevada a imposición
aberrante por el nazismo. [...] Asociaciones in- del concepto de raza, Henríquez Ureña habla así
ternacionales [...], como la Unesco, proclaman la de ethos como característica del continente; esto
necesidad de abolir toda discriminación racial y de es, del resultado cultural del vínculo entre muchas
educar a todos los hombres en la igualdad, lo que generaciones de hombres de distinto origen en
no es otra cosa que la vieja doctrina católica que
América Latina.
afirmó la actitud del indio para los sacramentos y
por lo mismo su derecho de casarse con blanca En esa dirección, y ya aludiendo al campo de
o con amarilla. Vuelve, pues, la doctrina política la economía, el escritor mexicano Carlos Fuentes
reinante a reconocer la legitimidad de los mestizajes
habla de “nuestra herencia cultural”: “Pocas cul-
y con ello sienta las bases de una fusión interracial
reconocida por el derecho (En línea). turas del mundo —dice— poseen la continuidad
de la cultura creada en Indoafroiberoamérica. Y
De este modo, Vasconcelos transforma su te- ésta es, precisamente, la razón por la cual la falta
sis de la superioridad de una raza cósmica, mestiza. de una continuidad comparable en la vida política
La aclaración de que las distintas razas del mundo y económica nos hiere tan profundamente” (1992:
tienden a mezclarse cada vez supone el “mestizaje” 337). Fuentes plantea directamente la relación entre
como característica general de todas las culturas. la identidad y la unidad económica y política. Exige
Por su parte, negando el contenido racial del la continuidad entre ambas como consecuencia de
concepto de mestizaje, también Pedro Henríquez la continuidad cultural de imperios: del Romano al
Ureña resume el fenómeno del sincretismo en Español, del Inca al Hispanoamericano. La síntesis
Latinoamérica en 1945, al afirmar: parece evidente, lo mismo que la prosperidad eco-
Con todo, lo que había sido al principio una socie- nómica y política que debe surgir de ella.
dad heterogénea de la América hispánica produjo,
En Colombia, frente a una tradición de au-
con el tiempo, un nuevo tipo de hombre, un tipo
predominante, aunque todavía no general: el homen tores como Luis López de Mesa9 y Emilia Pardo
novo del sociólogo Euclides da Cunha, el “nuevo indí- Umaña,10 que abiertamente proclamaban la supe-

9 Para este autor, la cultura está determinada por la biología, la geografía y la raza, y con tal argumento se opone a la pe-
netración de judíos en el territorio nacional. Impulsa la inmigración de europeos con destino a Antioquia, entre otras
zonas del país, “donde él creía que la mezcla racial traería excelentes resultados”. Ver: http://www.lablaa.org/blaavirtual/
biografias/lopemesa.htm Acceso: 25 de junio de 2010.
10 “El italiano de los alrededores de Siena, de Asís, de Padua, de cualquier región de Italia, vive pobremente y labora mucho. Es inte-
ligente y tiene ese fino sentido del arte que nunca podrá dejar; las familias son acogedoras y la raza es linda. Nosotros no podemos
continuar buscando dizque para traer nueva sangre, a la gente más fea del mundo. No podemos, porque el colombiano, que es
inteligente, que tiene un extraordinario sentido de adaptación, que estudia los medios y logra hacerse a ellos, gracias a esa invaluable
herencia indígena que nos dejaron los chibchas, tiene en su contra que es horrible. Chiquitín, morenucho, no de músculos cortos
sino de músculos de tibia, horrible”. En “Los inmigrantes”, El Tiempo, 12 de octubre de 1950.

11
Todos Somos Historia

rioridad de una raza, es Germán Espinosa quien convergencia de elementos africanos, de las otras
indaga más en el concepto de mestizaje, y señala: naciones de Europa y la creciente incorporación de
tradiciones del resto del mundo. Nuestra América
Sostengo que la única identidad posible para un la-
es menos una homogeneidad geográfica que una
tinoamericano es la identidad mestiza. [...] Nosotros
conjunción histórica y cultural, pero el destino
tenemos que buscarnos en el mestizaje. Somos la
común de sus habitantes terminó convirtiéndola
cultura de culturas, somos la síntesis del mundo. [...]
en un mundo al que es preciso pensar y abarcar
No estamos hablando de razas. Estamos hablando de
en conjunto (2005: 11-12).
cultura. [...] Yo no miro al mestizo como a una especie
de superhombre ni mucho menos. Sí, América Latina En estos casos, deliberadamente se intenta
como la síntesis del mundo. Borges lo dice mucho separar el concepto de mestizaje del de raza, a pesar
mejor. Dice algo como “Felizmente no nos debemos
a una sola tradición, podemos aspirar a todas”. Ése es de la definición misma de “mestizo”, que en princi-
el detalle, exactamente. Nosotros podemos incorporar pio lo incluye. En efecto, el Diccionario de la Real Aca-
a nuestra cultura, todas, absolutamente todas las cul- demia Española establece como primera acepción
turas del mundo. La china, la japonesa, si queremos, de mestizo la alusión a una persona cuyos padres
porque de alguna manera estamos tocados por esas
son de distinta raza: “Aplícase a la persona nacida
culturas (entrevista a Germán Espinosa; cfr. Forero
Quintero, 2006: 307). de padre y madre de raza distinta, y con especia-
lidad al hijo de hombre blanco e india, o de indio
En efecto, con frecuencia Espinosa expresa y mujer blanca”;12 y sólo la tercera acepción de la
su juicio respecto de la conciencia del mestizaje y palabra hace alusión a la mezcla cultural: “Aplícase
su relación con una unidad continental.11 Por su a la cultura, hechos espirituales, etc., provenientes
parte, su contemporáneo Manuel Zapata Olivella de la mezcla de culturas distintas”. Como sucede
sostiene, en su novela Changó, el gran putas, que con la palabra raza, la palabra mestizaje sufre de
“vendrá la gran nave en donde se confundirán esta manera una serie de transformaciones que
todas las sangres” (1992: 112), y hace alusión esconden valores y políticas externas a la lengua
constante al mestizaje de todos los habitantes del misma y que permiten las situaciones de dominio
Nuevo Mundo; y, últimamente, William Ospina que se han venido denunciando. Adicionalmente,
habla de una “América Mestiza”, como el nombre por si fuera poco, la palabra se amalgama o tiende
más conveniente para el continente, porque a diluirse en la palabra latino como sustituto de
[…] al menos procura definirla por su diversidad latinoamericano (término usado con frecuencia en
y por sus mixturas, no por la predominancia de
este sentido en Estados Unidos o en la Europa del
alguno de sus elementos. Y habría que entender
por mestiza no sólo la mezcla de elementos étnicos siglo xxi), aunque esta acepción aún no tiene carta
y culturales ibéricos e indígenas, sino la múltiple de nacimiento en el DRAE.13

11 Puede hacerse referencia, particularmente, a la entrevista de L. A. Pinzón y al texto “Mestizaje cultural: fortuna
y vicisitudes”, publicado en Magazín Dominical de El Espectador, 1990, 362, pp. 14-17, donde se pretende “abrir
el debate antropológico sobre el mestizaje”.
12 Resulta curiosa la contradicción entre la definición de raza a la que hemos hecho alusión arriba y esta definición, puesto
que si con la palabra no se puede aludir a las razas humanas, mal podría hablarse de padre y madre de raza distinta.
13 El DRAE alude aún a esta nominación como al “Natural del Lacio […] Perteneciente o relativo a los pueblos del Lacio, o
a las ciudades con derecho latino”, o “Perteneciente o relativo a la lengua latina” (2009). Llama la atención el comentario
que se incluye en la definición de este término en Wikipedia, sobre todo si se tiene en cuenta que ésta es una “enciclopedia
libre” de construcción colectiva: “En América Latina existe una amplia variedad de etnias y culturas, por lo que la utiliza-
ción de “raza latina” (como es habitual en Estados Unidos) resulta fácticamente inapropiada. Así pues, la generalización
del término “latino” como sustituto de “latinoamericano” puede generar confusión a nivel académico y de identidad,
y el actual empleo de cualquiera de estos dos términos a nivel popular conllevar a una cierta imposición”. Ver http://
es.wikipedia.org/wiki/Latino, consultada el 25 de junio de 2010.

12
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

En síntesis, se pueden encontrar los antece- sentaciones aparezcan como sin historia (Botero
dentes del uso excesivo del concepto de mestizaje Villegas, 2000: 33). Este efecto simbólico del mito
en la clasificación colonial de razas que perduró del mestizaje se mantuvo en el siglo xx y según lo
hasta bien entrada la constitución de los estados expuesto se mantiene hasta la actualidad, lo que
republicanos, o en la prelación del mestizo sobre puede verificarse para el caso de Colombia en un
otras clases, como se ha mencionado antes. Las momento de conmemoraciones bicentenarias.
llamadas “sociedades espontáneas” (Romero,
1999: 138) aluden a ese mestizaje original y su La raza y la Constitución
preeminencia se debió a que, desde muy pronto, las
reivindicaciones criollas se identificaron con esos colombiana
supuestos mestizos que habían alcanzado prelación En 1991, la Constitución Política de Colombia estableció
social sobre otras castas (149). que “el Estado reconoce y protege la diversidad
En otros documentos he señalado la falacia étnica y cultural de la Nación colombiana” (art.
que esta teoría del mestizaje ha representado, si 7) y otorgó la categoría de entidad territorial a los
se considera que el hecho hace parte de una espe- “territorios indígenas” (art. 286), con “autonomía
cificidad etnográfica y cultural de América Latina para la gestión de sus intereses” (art. 287) y con el
(Forero Quintero, 2008). La nominación y clasifi- derecho de “administrar los recursos y establecer
cación daba y da respuesta aún a la necesidad de los tributos necesarios para el cumplimiento de
crear un imaginario nacional en torno a una etnia sus funciones” y “participar en las rentas nacio-
que podía y podría ser titular más que otras de los nales”. Se mantienen los resguardos, que son de
derechos del territorio del Estado y, en particular, propiedad colectiva y no enajenable y, en general,
de la propiedad de la tierra. Sin embargo, desde mi se advierte que los bienes de uso público, los par-
punto de vista metadiscursos como el de la raza en ques naturales, las tierras comunales de grupos
América Latina, o éste del mestizaje, en realidad étnicos, las tierras de Resguardos, el Patrimonio
buscan mitificar el origen de una etnia —en per- arqueológico de la Nación y los demás bienes que
juicio eventual de otras— con el fin de otorgarle determine la ley, son inalienables, imprescriptibles
principalmente a ella su carácter de titular de los e inembargables (art. 63). “En caso de un territo-
derechos sobre ese territorio. Desde esta perspec- rio indígena que comprenda el territorio de dos o
tiva, como señala Benedict Anderson (1993), se más departamentos, su administración se hará por
puede decir que la idea de nación —y para el caso los consejos indígenas en coordinación con los
de América Latina, la nación mestiza a la que se gobernadores de los respectivos departamentos”
han referido los distintos autores— corresponde (art. 329). Por su parte, también sobre la base
a la manera como las clases dominantes intentan del carácter pluriétnico de la nación, se dispone
imponer una representación del pueblo al conjunto la “protección a los trabajadores agrarios para
de clases y minorías étnicas, es decir, al conjunto de mejorar su calidad de vida” (art. 64) y, con base
la población que gracias a este trabajo proselitista y en los principios constitucionales, la Ley 70 de
al trabajo de los medios de comunicación se siente 1993 desarrolla el “reconocimiento del derecho a
identificada con ella. O, dicho de otro modo, “las la propiedad colectiva de las comunidades negras,
élites dominantes imponen o intentan imponer derecho de promoción a la identidad cultural, y
sus imaginarios, sus visiones, sus divisiones de un mecanismos de participación comunitaria”. En
mundo que, de esta manera, llega a manifestarse general, esta normativa relativa a indígenas y afro-
como natural ocultando su carácter arbitrario al descendientes se sujeta además a la Convención
pretender que esa representación o esas repre- 169 de 1989, que suscribió Colombia, de acuerdo

13
Todos Somos Historia

con la Ley 21 de 1991, para conformar lo que la piedad de la tierra14 o la explotación monopólica
Corte Constitucional ha denominado un Bloque de los recursos mineros. De este modo, si en el
de constitucionalidad, que se podría hacer valer pasado se pensó en legalizar los títulos de las anti-
incluso por la acción de tutela para la protección guas invasiones y ocupaciones indebidas de tierras,
de los Derechos Fundamentales (art. 86). tanto como en justificar los derechos sobre los
Pese a lo anterior, como lo señala Frank recursos naturales de pueblos originarios que aún
Semper, periodista y doctor en jurisprudencia de se encontraban en ellas, ahora surge la cuestión de
la Universidad J. W. Goethe en Fráncfort, la titularidad de las tierras abandonadas e invadidas
En Colombia, […] la cuestión indígena desem- y la proyección misma de una constante histórica
peña un papel secundario en general. En buena de legitimación teórica. Así, la referencia a Ginés de
medida ello guarda relación con el hecho de que Sepúlveda, Alejandro VI o Simón Bolívar resulta de
la participación de los sectores indígenas en el
nuevo necesaria: como en la Colonia o durante el
total de la población no supera el 2%. De allí
que la Asamblea Constituyente no tuvo mayores proceso de la independencia, se debe discutir otra
problemas en concederle amplios derechos […]. vez el tema de esa propiedad de la tierra—incluido
La proclama de los derechos indígenas es un el subsuelo— y, de esta manera, lo que significa
aspecto; su implementación y concreción, otro.
a gran escala el territorio nacional. Otra vez la
[…] Su realidad es todo menos satisfactoria y se
ve caracterizada por continuas y graves lesiones a tierra de los pueblos indígenas y las comunidades
los derechos humanos (2006: 763). afrodescendientes de Colombia15 (como la de los
Mapuches en Chile16) está siendo usurpada o bien
En efecto, la pretensión del constituyente de
explotada por los grupos económicos dominantes.
1991 de reconocer los derechos de las minorías
De ahí que, por ejemplo, Amnistía Internacional
respondía a una necesidad tangible de estas comu-
advierta reiteradamente, para el caso de Colombia,
nidades, pero el discurso dominante seguía siendo
que un “gran porcentaje de la riqueza de los para-
el de un presunto 98% de la población. De este
militares y de los empresarios y políticos que los
modo, ese bloque constitucional que enorgulleció
apoyan proviene de apropiarse de las tierras de los
a las minorías étnicas, como la Ley 89 de 1890,
campesinos desplazados por la violencia”. A pesar
resultó ser apenas un paño de agua tibia frente al
del Auto 008 del 2009 de la Corte Constitucional,
desplazamiento forzado, la usurpación de la pro-
que conmina al Gobierno a elaborar una política

14 A este respecto, puede consultarse, entre otros, el informe de la Agencia de la ONU para los refugiados en
Colombia, presentado en San José de Costa Rica el 17 de mayo de 2006: Colombia, desplazamiento indígena y
política pública; paradoja del reconocimiento, http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/4553.pdf, acceso: 25 de junio
de 2010.
15 “Hay estimaciones que sugieren que […] se han robado entre cuatro y cinco millones de hectáreas de tierra
de propiedad de campesinos, o que era propiedad colectiva de pueblos indígenas y comunidades afrodescen-
dientes”. En: “‘Paras’ se apropiaron de la tierra de los desplazados, dice Amnistía Internacional”. El Tiempo,
16 de julio de 2009 [en línea], disponible en: http://www.eltiempo.com/colombia/politica/ARTICULO-
WEB-PLANTILLA_NOTA_INTERIOR-5641388.html. Acceso: 25 de junio de 2010.
16 En el siglo xix, como parte del plan de “Pacificación de La Araucanía”, el Estado de Chile, con ayuda del Ejér-
cito, busca la expansión sobre territorios mapuches. Luego, una “Comisión Radicadora” facilitó la ocupación
ilegal de particulares de los predios. Durante la dictadura de Augusto Pinochet se terminó con la propiedad
colectiva. Después, con la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) comienza un nuevo periodo
de reparaciones, con la devolución de miles de hectáreas a sus comunidades originales. Ver. http://www.rnw.
nl/es/espa%C3%B1ol/article/mapuches-y-sus-tierras-un-problema-ancestral, acceso: 25 de junio de 2010.

14
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

construido con el propósito de sustentar un cambio en las relaciones


económicas y forjar la propia legitimidad del Estado sobre bases
reales. Lo mismo que sucede con otra proyección económica de la
historia de las razas: la economía financiera mundial, como se expone
a continuación.

La gente blanca y el sistema financiero


mundial
Con todas estas vicisitudes relativas a las razas, y más aún en función
de la economía, resulta simbólico que en abril de 2009, con ocasión
de la visita al Brasil del primer ministro británico, Gordon Brown, el
presidente Lula da Silva haya afirmado: “La crisis financiera mundial
fue causada por comportamientos irracionales de gente blanca de ojos
Sin título, Betty Castro, 2005 azules, que antes parecía saberlo todo y ahora no sabe nada”17. De lo
Grabado en linóleo (una tinta), 22x30 / que se planteó en 1992 en el quinto centenario del “descubrimiento”
35x50 cm como “encuentro de dos mundos”, a “crisis financiera mundial causa-
da por comportamientos irracionales de gente blanca” en el encuentro
de los dos presidentes de 2009, ha pasado un largo trecho: como en
de restitución de tierras (“‘Paras’
la leyenda negra el prejuicio en torno a la gente blanca ha tenido una
se apropiaron de la tierra de los
vertiginosa evolución y la polémica sobre las características superiores
desplazados, dice Amnistía Inter-
de una raza se encuentra a la orden del día. Lejos del eufemismo de
nacional”, El Tiempo, 16 de julio
1992, que escondía socarronamente aquella vieja leyenda negra (es de-
de 2009) el despojo continúa.
cir, la que ve en España el origen de los males latinoamericanos), en la
De nuevo, como en el pa- oración del presidente Lula se invierte el prejuicio y la causa etnográfica
sado, nos encontramos ante la del problema financiero ilustra una subversión de la vieja mistificación
disyuntiva de establecer un argu- de la etnia blanca. La mención de la palabra ‘gente’ en vez de ‘raza’, la
mento que legitime esas situacio- sustitución de la racionalidad —característica tradicional de la gente
nes de hecho o bien sustente la blanca— por la locura y la animadversión presente en la oración en
real inalienabilidad, la imprescrip- contra de la etnia de ojos azules generarían numerosos comentarios,
tibilidad y la inembargabilidad de que pueden llegar al racismo y la ridiculez. No es para menos, dada
las tierras de los grupos étnicos la cualidad del emisor —presidente de una república latinoamerica-
de las que habla la Constitución. na— y la categoría del receptor —primer ministro británico—. La
En estos casos el concepto percepción oficial de Brasil parte de la base de que existe una crisis
de raza vuelve a tener vigencia, financiera mundial, de que existen comportamientos irracionales de
no en virtud de un interés de- la etnia blanca que la determinan y de que hay una relación de causa-
magógico, como se ha querido efecto entre esos comportamientos irracionales y la situación econó-
argüir a menudo, sino como algo mica. Aunque sea difícil probar cualquiera de estas aseveraciones,18

17 Ver: “Los ojos azules de Lula Da Silva causan revuelo en todo el mundo”, La Tercera, 4 de abril de 2009 [en
línea], disponible en http://latercera.com/contenido/678_116295_9.shtml, acceso: 25 de junio de 2010.

15
Todos Somos Historia

tales sobrentendidos tienen un objetivo cultural llamado descubrimiento y, luego, durante el proceso
que sobrepasa la cuestión económica: sumir en el de independencia de los países latinoamericanos, el
campo de la locura el supuesto orden financiero prejuicio de la superioridad de la raza blanca como
y plantear una progresión antropológica en virtud aquella llamada a dirigir los destinos de la humanidad
de la cual existe una enajenación mental de una se creó o reafirmó una y otra vez en perjuicio de otros
gente blanca que ha involucionado hasta el punto grupos étnicos. Como señala Ángel Rama (1984), fue
que si “antes parecía saberlo todo, ahora no sabe justamente el “grupo letrado” el encargado de crear y
nada”. De esta manera, la inversión del discurso reconstruir ese imaginario, reproduciendo o demeri-
de la supuesta superioridad de la raza blanca busca tando prejuicios en pro o en contra de un orden social
operar de forma radical. o político o de una raza. Desde la perspectiva de una
No obstante, como consecuencia de esto, más historia de la cultura, la sustentación antropológica
que comprobar la hipótesis económica y la audaz no existe como tal, en sí misma, sino que el concepto
explicación etnográfica de la lógica financiera, la de una raza u otra depende de la lectura misma de
sugerencia de Lula puede ser la de reflexionar en los hechos que realizan quienes los relatan y tienen
torno a la forma de concebir la historia económica ese poder letrado. Con este poder, actualmente es
y la idea vigente de raza por encima de la palabra necesario volver a plantear las bases sobre las que
‘etnia’, que ha pretendido suplantarla, sobre todo se pueda construir la reflexión en torno a las etnias,
por las consecuencias que el hecho tiene para sobre todo con el anhelo de defender los derechos de
nuestra cultura y, en particular, en lo que se podría propiedad de los pueblos subyugados y consolidar la
llamar la psicología colectiva. En general, desde el idea de territorios nacionales autónomos.

18. Es importante mencionar en este punto la tradición de estos estudios en Brasil: textos como Razas y clases en Brasil (1966)
y Esclavitud y racismo (1978), de Octavio Ianni, revelan la singular atención al tema de la raza en función del poder político.

16
Notas sobre el concepto de raza en América Latina y Colombia Vida Cotidiana

Bibliografía
Acnur, Colombia, desplazamiento indígena y política pública; paradoja Konetzke, Richard, 1972, Historia universal. Siglo XXI, vol.
del reconocimiento [en línea], disponible en: http://www. 22, América Latina II: La época colonial, México,
acnur.org/biblioteca/pdf/4553.pdf. Acceso: 25 de Siglo XXI. 
junio de 2010.
Lynch, John, 1991, Las revoluciones hispanoamericanas. 1808-
Alcina Franch, José (ed.), 1985, Bartolomé de las Casas. Obra 1826, Trad. de Javier Alfaya y Bárbara Mc Shane,
indigenista. Alianza Editorial, Madrid. Barcelona, Ariel. 
Anderson, Benedict, 1993, Comunidades imaginadas: reflexiones Mariátegui, José  Carlos, 1924, “La unidad de la América
sobre el origen y la difusión del nacionalismo, México, Fondo Indo-española”, Variedades, Lima, diciembre de 1924.
de Cultura Económica. Disponible en Revista Encrucijada Americana, Año
Bagú, Sergio, 1952, Estructura social de la Colonia. Ensayo de 1, Primavera 2007. Universidad Alberto Hurtado:
historia comparada de América Latina, I. Buenos Aires, http://www.encrucijadaamericana.cl/articulos/
Librería “El Ateneo” Editorial. primavera2007/mariategui_la_unidad.pdf. Acceso:
Bolívar, Simón, 1819, Discurso ante el Congreso de Angostura (15 29 de junio de 2010.
de febrero de 1819), Correo del Orinoco, núms. 19-20- Mosquera M., Sergio, 2004, Don Melchor de Barona y Betancourt
21-22, 20 de febrero al 13 de marzo de 1819.  y la esclavización en el Chocó, Quibdó, Universidad Tec-
———, 1998, Escritos fundamentales, Caracas, Monte Ávila. nológica del Chocó.
Botero Villegas, Luis Fernando, 2000, Movilización indígena, etni- Ospina, William, 2005, América Mestiza, Bogotá, Alfaguara. 
cidad y procesos de simbolización en Ecuador: el caso del líder Pacheco, Daniel, 2009, “‘Sí se puede’ legalizar la droga”,
indígena Lázaro Condo, Quito, Ediciones Abya-Yala. El Espectador, domingo 22 de noviembre, p. 13 [en
D’adesky, Jacques, 2001, Pluralismo étnico e multiculturalismo. línea], disponible en: http://www.eltiempo.com/
Racismos e Anti-racismos no Brasil, Río de Janeiro, Pallas. colombia/politica/ARTICULO-WEB-PLANTI-
LLA_NOTA_INTERIOR-5641388.html. Acceso:
Fernández Villa, Eduardo. “Mapuches y sus tierras, un
25 de junio de 2010.
problema ancestral”, Radio Nederland, 17 de agosto
de 2009 [en línea], disponible en: http://www.rnw.nl/ Pinto Soria, Julio César, 2006. “Del mestizo al ladino: etnia
es/espa%C3%B1ol/article/mapuches-y-sus-tierras- y dominación en Guatemala (1524 – 1871)”, Boletín
un-problema-ancestral. Acceso: 25 de junio de 2010. núm. 25, AFEHC, Asociación para el Fomento de
los Estudios en Centroamérica, “Mestizaje, Raza y
Forero Quintero, Gustavo, 2006, El mito del mestizaje en la no-
Nación en Centroamérica: identidades tras conceptos,
vela histórica de Germán Espinosa, Bogotá, Universidad
1524-1950”, octubre de 2006 [en línea], disponible en:
Externado de Colombia.
http://ress.afehc.apinc.org/_articles/portada_afe-
———, 2008, “El mito del mestizaje en la novela histórica hc_articulos32.pdf. Acceso: 25 de junio de 2010.
de Germán Espinosa y el concepto de nación en
Pinzón, L. A. “Mestizaje cultural: fortuna y vicisitudes”, entre-
Colombia y América Latina”, en: Literatura, prácticas
vista publicada en Magazín Dominical de El Espectador,
críticas y transformación cultural: Bogotá, JALLA, Ponti-
núm. 362, 1990, pp.14-17.
ficia Universidad Javeriana.
Rama, Ángel, 1984, La ciudad letrada, Hanover, Ediciones
Fuentes, Carlos, 1992, El espejo enterrado, México, Fondo de
del Norte. 
Cultura Económica.
Reyes, Alfonso, 1936, “Notas sobre la inteligencia americana”,
Gómez Giraldo, Lucella, 2004, “Luis López de Mesa”, Publi-
Sur, Buenos Aires, septiembre de 1936. Disponible
cación digital en la página web de la Biblioteca Luis
Ángel Arango del Banco de la República: http:// en Antología del Ensayo: http://www.ensayistas.org/
www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/lopemesa. antologia/XXA/reyes/ Acceso: 29 de junio de 2010.
htm. Acceso: 25 de junio de 2010. Romero, José Luis, 1999, Latinoamérica: las ciudades y las ideas,
Gros, Christian, 1991, Colombia indígena. Identidad cultural y Medellín, Editorial Universidad de Antioquia.
cambio social, Bogotá, Cerec. Semper, Frank, 2006, “Los derechos de los pueblos indíge-
Henríquez Ureña, Pedro, 1945, Las corrientes literarias en América nas de Colombia en la jurisprudencia de la Corte
hispana, México, Biblioteca Americana.  Constitucional”, Anuario de Derecho Constitucional
Latinoamericano, pp. 761-778 [en línea], disponible
Ianni, Octavio, 1966, Raça e Classes Sociais no Brasil, Río de en: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/
Janeiro, Civilizaçáo Brasileira. rev/dconstla/cont/20062/pr/pr3.pdf. Acceso: 25
———, 1978, Esclavitud y racismo, 1976, México, Siglo XXI. de junio de 2010.

17
Todos Somos Historia

UNESCO, Proyecto La Ruta del Esclavo [en línea], disponible ———, 2001, “Transformación de la filosofía latinoamerica-
en: http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php- na”, en: Luis José Speroni, El pensamiento de Francisco
URL_ID=25659&URL_DO=DO_TOPIC&URL_ Romero: retrato de un filósofo argentino del siglo xx, Buenos
SECTION=201.html. Acceso: 25 de junio de 2010. Aires, Edivérn.
———, Proyecto para combatir la trata de personas en África [en
línea], disponible en: http://portal.unesco.org/
shs/en/ev.php-URL_ID=4011&URL_DO=DO_
Páginas de Internet
TOPIC&URL_SECTION=201.html. Acceso: 25 “Desmantelan red de esclavos en México”, Radio Neder-
de junio de 2010. land, 4 de diciembre de 2009, http://www.rnw.
Van Dijk, Teun, 2003, Dominación étnica y racismo discursivo en nl/es/espa%C3%B1ol/article/desmantelada-
España y América Latina, Barcelona, Gedisa. f%C3%A1brica-con-esclavos-en-m%C3%A9xico.
Acceso: 25 de junio de 2010.
Vasconcelos, José, 1948, La raza cósmica. Misión de la raza ibe-
roamericana, Buenos Aires, Espasa Calpe. Disponible “Día de la raza: luto, fiesta o reclamos para evocar un día”, El
en Antología del Ensayo: http://www.ensayistas.org/ Ecuatoriano Noticias, 13 de octubre de 2009, http://
antologia/XXA/vasconcelos/ Acceso: 29 de junio www.elecuatoriano.com/noticias/?p=6392. Acceso:
de 2010. 25 de junio de 2010.
Zapata Olivella, Manuel, 1992, Changó, el gran putas, Santafé “Los ojos azules de Lula da Silva causan revuelo en todo el
de Bogotá, Rei. mundo”, La Tercera, 4 de abril de 2009, http://later-
cera.com/contenido/678_116295_9.shtml. Acceso:
———, 1989, Las claves mágicas de América (Raza, clase y cultura).
25 de junio de 2010.
Bogotá, Plaza & Janes. 
“‘Paras’ se apropiaron de la tierra de los desplazados, dice
Zea, Leopoldo, 1972, América como conciencia, México: UNAM,
Amnistía Internacional”, El Tiempo, 16 de julio de
133 pp. Disponible en: http://www.ensayistas.org/
2009, http://www.eltiempo.com/colombia/politica/
filosofos/mexico/zea/bibliografia/acc/VIII.htm
ARTICULO-WEB-PLANTILLA_NOTA_INTE-
Acceso: 29 de junio de 2010.
RIOR-5641388.html. Acceso: 25 de junio de 2010.

En esta misma obra

• “Sangre blanca bien escogida. Sobre la ilusión de la igualdad racial en Colombia”, de Johman
Carvajal Godoy, tomo x, pp. xxx.
• “Los subalternos y la ciudadanía no formal, 1781-1948”, de Absalón Jiménez B., tomo x, pp. xxx.
• “Mestizaje, prácticas mágicas y demonización en el Nuevo Reino de Granada”, Diana L. Ceballos
Gómez, tomo x, pp. xxx.
• “Oficiantes del bienestar humano. Curanderos negros en el Pacífico colonial”, de Jaime Andrés
Peralta Agudelo, tomo x, pp. xxx.

18